Hola mis niños! ¿Como están? Si, si, lo se, mucho tiempo sin subir eeh? Bueno, el instituto no me ha dejado mucha tregua jaja. Espero que disfrutéis de este nuevo cap que tengo para vosotros. Recién terminado!
Disfrutad~
CAPÍTULO 6 – Recuerdos dolorosos.
La joven se sentó lentamente en el borde de la cama. ¿Qué acababa de ocurrir? ¿Realmente había besado a Mercer? No, imposible. Rozó sus labios con la yema de sus dedos. Seguía notando sus labios feroces devorar los suyos, sus manos rozando sus caderas de una manera casi provocativa, aquella mirada azul, atormentada por la… ¿culpa?
Otro repentino dolor de cabeza asaltó su mente, veía fugaces imágenes. Estaba con un hombre, juraría que le daba una hoja de papel.
"Me llamo Elías Rodríguez…Para cualquier cosa, llámame. ¿Vale, Akemi?"
El dolor de cabeza incesante la hizo gritar de dolor, mientras rodeaba su cabeza con las manos, tumbándose en la cama. Pero otro recuerdo asaltó su mente.
"Eres hermosa…" Tiempo después el mismo Elías acariciaba su rostro, dándola un ligero beso en los labios.
Su pecho era un ir y venir vertiginoso, se quedó mirando al techo, respirando con rapidez, nerviosa. Otro pinchazo de dolor asaltó su cuerpo con la guardia baja. Volvió a gritar.
Pero esta vez, un tiempo después, él la dejaba, por otra chica con la que trabajaba y irónicamente, cercana a ella. Su amiga Evangeline.
Recordaba que ese mismo día, compró una nueve milímetros con una caja llena de balas y un par de cargadores. Estaba sentada en el sofá de cuero negro del salón de la casa de Elías. Tan siquiera se había molestado en quitarla la llave de la casa. En cuanto él llegó, muy carameloso con su "nueva" novia. Se escondió en la habitación del piso de arriba.
Llevaba unos pantalones vaqueros oscuros, unas zapatillas de correr negras y una sudadera igual de negra con una ancha capucha para cubrir su rostro…
Pero después de ahí, no recordaba mucho más. Decidida, con el corazón hecho trizas y enfadada, cogió el micrófono y se lo puso en la oreja, encendió el móvil de color blanco, mientras se ponía la capucha y salía por la puerta trasera del piso devastado.
De repente el móvil empezó a sonar. Viendo un nombre "Dana Mercer"
-¿Dana Mercer?
-Exactamente-El tono de voz de la joven era al nervioso pero suave.
-¿Quién eres?
-Soy la hermana de Mercer. ¿No te ha hablado de mí?
-No, la verdad es que a ese hermanito tuyo le gusta guardarse las cosas…-Al bajar el último escalón que daba a un callejón, unos cuantos infectados la acorralaron. Soltando un suspiro de rabia, transformó sus manos en las dos grandes y lustrosas zarpas, mientras empezaba a descuartizar todo aquel que pasaba por delante.
-Bueno, hay veces que es así.
-¿Solo, hay veces…?-Akemi perdió la respiración al encontrarse una ciudad con edificios semi-derruidos, gente infectada por todos lados, alborotadores, brutos, y quizás más…cosas…ocultas.
-¿A…mi? Pi…er…do…t…s…al ¿M…o….oy…es…?-La voz de Dana se cortaba por momentos.
La joven miró hacia todos lados, veía a gente muerta, o sino, alborotadores descuartizando gente.
-Bienvenida a la zona roja, pequeña.-Su voz retumbó en su cerebro, dándose la vuelta para mirar a la cornisa detrás suya. Alex.
-Ya te he dicho que no me llames pequeña. Además ¿Qué puto caos es este?
-Es lo que ocurre en la zona roja, siempre.
-¿Desde que el virus se expandió?
-Mmm….si-Alex cayó al lado de la joven, mirándola, con curiosidad.-¿Cómo lo sabes?
-Mis padres trabajaban con el virus…-La joven agachó la cabeza y suspiró.
-¿Qué ocurrió con ellos? ¿El virus los mutó?
-No…no sé cómo están…Ni siquiera recuerdo en que laboratorio trabajan de todos los que hay…-Susurró la joven-De todas maneras… ¿qué haces aquí?-Akemi le miró, segundos después dudando si seguiría viva tras la mirada asesina del hombre.
-Venía a inspeccionar un poco. Dana me ha dicho que ha detectado unas emisiones inusuales de radiación.
-¿Nuclear?
-Algo parecido.-Mercer cayó al suelo gracilmente.
-¿…Parecido? ¿De qué hablas?
-Las personas que antes vivían aquí ya no son humanos.-Mercer habló dándola la espalda, casi no le podía oír con tanto alboroto.
No sabía por qué pero sus músculos se tensaron automáticamente, como preparados para la carnicería que iba a pasar.
-Te doy la oportunidad de irte.
-¿Qué?-Akemi le miró, incrédula.
-Esto no es un paraíso.
-Pienso ir.
-Replantéatelo Akemi, los culpables pueden estar fuera de la zona roja.-Alex la miraba tras aquella capucha. Su voz, indiferente y fría… Ah, la sacaba de sus casillas.
-Que te jodan, Mercer.-Su cara se deformó un instante, formando un rostro lleno de fria, odio, y arrepentimiento entremezclados. Avanzó hacia él. Con paso firme. Decidida. Alzó su mano para golpearle…pero…
-Ah, no querrás ganar al Maestro tan pronto, ¿verdad pequeña?-Alex sujetaba su mano con fuerza. Casi podía oír sus huesos romperse.
-Ja, no tan pronto no, pero si mostrarle lo equivocado que esta.-Mercer la levantaba del suelo.
-¿De veras?
-Sí. Se cree que soy solo una "niña" pero le voy a dejar claro que….-El ojiazul cayó al suelo, teniendo a la chica encima.-Le voy a dejar absolutamente claro que con Akemi Himura no se juega. Jamás.-Una de las manos de la chica se había convertido en una poderosa garra. Sus ojos marrones parecían volverse rojos con todo aquel ambiente.
-No me hagas caer, pequeña…-Los ojos de Mercer y los de Himura se enfrentaban casi sabiendo que iba a ser un empate.
Mercer sujetó las piernas de la joven, consiguiendo ponerse encima de ella, en una posición, de todo menos inocente.
-Porque si me haces caer…-Susurró Mercer a su oído.-…Si me sigues allí dentro. Si pierdes alguna parte de ti…No me pienso hacer cargo de las consecuencias. ¿Entiendes?-Akemi cerraba los ojos con fuerza, no podía mirarle, si lo hacía iba a perder toda la frialdad que albergaba su cuerpo.
-¿No te lo he dicho ya?-Respondió ella de manera arrogante.-Pienso entrar allí dentro.-Notó como el cuerpo del hombre se apretaba más contra ella. Apretó los dientes, para no dejarse llevar.
¿Acaso era el propio Hades quién, estaba agrandando esa lujuria guardada dentro de aquella mortal?
¿Deseaba que llegaran al punto máximo de éxtasis para luego llevarse su alma al profundo Abismo?
Ir al Oblivion.
¿O solo querer pasar una eternidad junto a ella?
Oh, y es que mezclar mortales y dioses siempre ha estado prohibido.
Pues ella es la luz, el ángel, la bondad.
Pero el la más letal oscuridad, el demonio, la crueldad.
Ah, y el más grande de los capullos que ha tenido que albergar Times Square.
"Es tu decisión. No me hare cargo de nada."
Y bueno, ¿que tal? ¿Os ha gustado? Espero que si! Nos veremos en otro cap!
EliseVonWinken OUT~
