Palabras para Paula

Disclaimer:

Los personajes de yyh no me pertenecen, son propiedad de Yoshishiro togashi, yo sólo les he usado para entretenerme un poco, de paso, sigo manteniéndome en el fandom lo más que puedo.

Disculpas:

Siento mucho no haber podido cumplir este día con la continuación de Treinta días, la verdad, recién voy a la mitad del capítulo, por lo que hoy en la noche trataré de seguirle, este mes no ha sido de los más relajados.

Apenas pueda les subiré la continuación.

Gracias a todos los que leen y comentan.

Con amor para ellos.


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Séptima palabra

"Fidelidad"

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La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble

Para igualarse a otra más grande que ella…

-Johann W. Gohete-

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-Me voy al makai-.

-¿Piensas volver algún día?- La voz de Keiko, el paisaje cerca del río donde se vieron por última vez

-No lo sé, pero prometo tratar de regresar en tres años-

La manera en que ella se alejaba de él, y él trataba de seguirla, pero no lograba alcanzarla.

-Keiko…¡No me dejes!- y a pesar de saber que ella le estaba oyendo no pensó un minuto en detenerse para mirarle.

Y luego, la noche en que irrumpió en la casa de ella, y Keiko sólo le hizo un gesto con el rostro al escuchar su propuesta improvisada de matrimonio sin ningún toque romántico. El único toque romántico que hubo aquella noche fue el brillo que se había adueñado de sus ojos, y las manos que tomaron las de la niña con fuerza.

-¡Te amo!-

-Si, si, yo también- y a pesar de eso, ella pareció ignorarlo, pero él sabía, que en el momento en que había salido de la casa ella le había estado mirando por la ventana.

Y sonrió al recordar aquello.

Sería fiel a su promesa, pero ¿qué significado tenía esa palabra para su persona?; para Keiko, una promesa significaba que ponías toda tu alma en ella para cumplirla.

Pero para él una promesa…¿qué significado tenía?

-Nos casaremos cuando vuelva-

-¿Qué?-

Nunca se había preguntando el significado de aquella palabra, pero luego de haber soñado con Keiko había descubierto que al realizar aquella promesa le había palpitado con fuerza el pecho, porque había puesto sus sentimientos en aquellas palabras.

Por que amaba a Keiko.

Y al día siguiente, otro sueño le invadió, y jamás esperó soñar con ellos; porque estaba seguro que no dependía de ellos.

¡Oh Inari!; ¡Que equivocado estaba!

Soñó con aquel día en que sus caminos se separaron, soñó con la voz de Kuwabara reclamándole por que se iba del mundo humano, por que al parecer sólo le importaban las peleas, y daba lo mismo donde o en que bando fuera, mientras pudiesen pelear.

Y desde aquel sueño, había comenzado a cuestionar el significado de la fidelidad.

-El rey Raizen solicita tu ayuda- la voz de ellos, aquella noche en que fue con la primera detective espiritual, el momento en que al pelear con aquel hombre sintió el hedor de la carne humana en su boca.

El relato de aquella historia de que era descendiente de mazoku; del rey Raizen apunto de morir, y de que él era necesario para ganar la guerra que comenzaría en el mundo del mal.

-Yo también fui invitado a ir al makai- luego el rostro de Kurama, y el haberse enterado en el templo de Genkai que estarían en bandos distintos. –Me convocó la otra fuerza, el rey Yomi- y pensar que lo dijo tan tranquilamente.

-En mi caso Mukuro fue quien lo envió- Hiei, y su manera simplista y cortante de decir las cosas.

Ojos que se miraron con melancolía, en parte con rabia y en parte con dolor.

Por que irónicamente, siendo amigos, estaban defendiendo a distintos reyes.

¡Inari!, ¡las cosas se habían torcido desde aquel momento!; ¡y ya ni siquiera tenía noticias del nigenkai de parte del zorro!

Y sabía, porque se lo decía el corazón que tarde o temprano terminarían matándose unos a otros.

Él no había ido al mundo del mal para proteger a un rey como su fiel perrito faldero, no, el quería pelear; ¡quería probarse que podía controlar a la bestia que habitaba dentro de si!, que podía recuperar su alma luchadora; pues luego de la pelea con Sensui hace muchos meses atrás se sintió vacío.

¡Y como dolió en aquel momento!

¡Como le costó acostumbrarse a la idea de vivir como un humano más!

-Quizás…fue por eso que no me quede- si, quizás fue eso, y no Raizen; por que en verdad buscaba una excusa para irse, para dejar aquella simple y aburrida rutina, porque él sabía, en su caso, la rutina le atormentaba de sobremanera. Porque sentía que se volvía loco si no peleaba, sentía que con cada día que transcurría la necesidad de lastimar aumentaba cada vez más.

Se preguntó en el marco de su ventana si él no hubiese aceptado, ¿Kurama y Hiei de todas maneras lo habrían hecho?, Sabía la respuesta, ellos habrían ido igual.

Y aún asi, estando en ese lugar Kurama seguía siéndole fiel. Seguía ayudándole de vez en cuando, en especial con los entrenamientos, con el gen del mazoku, aún bajo la vigilancia y el peso de los conflictos de Yomi con Raizen.

Por el contrario Hiei era un misterio.

Como si se lo hubiese tragado la ideología de Mukuro, o era quizás sólo una pantalla para no tener que pelear en su contra. Cualquiera fuese la razón él no la entendía.

-¿Qué es ser fiel?- se preguntó, en su mente no estaba la respuesta, pero en su corazón existía una a esa pregunta.

Él le era fiel a sólo una persona.

Le era sólo fiel a Keiko.

Y no, ¡no en el ámbito sexual de la palabra!; eso no era fidelidad, eso era dignidad. El usaba la fidelidad en el sentido de estar siempre al lado de esa persona, ¡Independiente del caso!; porque él sabía, que si se volvía loco, si quedaba lisiado, o si perdía la memoria, ella seguiría a su lado.

¡Eso era para él la lealtad!

-¡Por favor no me dejes!-

-Ya es muy tarde…adiós-

Y sabía que aunque ella no le fuese fiel, que aunque ella le dejase solo, él no podría hacerlo.

No podría encontrar a nadie como ella, y tampoco quería un reemplazo en ese mundo. Prefería la soledad a tener que olvidarla.

-¡Ese sueño me tiene de los nervios!-exclamó, apoyó un codo en el marco de la ventana, entonces una duda le asaltó; estando en bandos distintos…¿Kurama aún visitaba a Hiei?; ¿Seguían siendo pareja a pesar de las reglas de que reinos distintos debían de odiarse?

-¿Por qué peleas en contra de ellos?- recordó la vez en que ese discípulo le pidió irse con él, el relato y la cara en señal de decepción.

-Si un espíritu no le agrada a mi rey a mí tampoco, por ende, ni Mukuro ni Yomi me agradan; y a ti tampoco pueden agradarte- escuchó el retumbar de una piedra chocar en su vidrio, bajo la mirada; vislumbró el traje de Kurama caminando sin rumbo fijo cerca del castillo.

Le saludó con una mano como acto reflejo, a lo que el zorro sólo sonrió. Con una señal de cabeza Yusuke captó el mensaje de ir hasta donde estaba.

Kurama le contempló, contando mentalmente los pasos que dio hasta llegar a él.

Cinco pasos y un salto ligero de piernas.

-Kurama-

-Es mejor que dejemos de vernos un tiempo Yusuke- no creía, pero era la voz de él.

-¿Sucedió algo?-

-Yomi me ha ordenado matarte la próxima vez que te vea- corazón a punto de salirse del pecho, manos que sudaron y temblaron ligeramente.

¿Kurama sería capaz de ello?

-Supongo que no debo preguntarte que le dijiste-

-No, sabes que si tengo la oportunidad lo haré-

¿Qué era ser fiel?; ¿si la gente en la que él confiaba había probado no ser leal a él en más de una ocasión?; ¿si habían ordenado darle muerte en el mundo humano aún siendo detective espiritual?.

Kurama haría lo que le dijese Yomi, porque era su rey; y era la voluntad de Yomi la que regia ahora la vida del zorro, porque sabía Kurama estaba en deuda con Yomi.

Y si lo pensaba, él no había sido leal a Keiko del todo. Y es que esa palabra podía tener muchos significados; ¡dios que filosóficos se habían vuelto aquellos sueños!; no le había contado que le habían puesto precio a su cabeza en el nigenkai, y que por ello, se vio obligado en parte a alejarse de ella.

Porque si ella estaba con él, le harían daño.

Porque si ella presenciaba una de sus peleas moriría seguro de pena o de desilusión.

Y sabía, le debía más a Keiko que a nadie en ese universo; le debía la vida; porque si no hubiese sido ella quien le besara, él ahora no estaría hablando con Kurama.

Y por ello la amaba con locura, porque era fuerte, porque le quería.

Porque confiaba ciegamente en su persona, ¡así como él confiaba en ella!

¡Oh, inari!; ¡él dependía después de todo de la gente!; ¡y se había estado mintiendo como un crío desde hace ocho solitarios meses!

¡Y tuvo que darse cuenta luego de esos sueños!

Si, quizás eso era ser fiel; y no en el estricto sentido de la palabra en un índice sexual.

Yusuke volvió a la realidad al sentir una mano en el hombro, mirando al zorro notó el brillo entre dorado mortecino que estaba en sus pupilas.

Kurama estaba mal, pero…¿por qué?

El zorro apretó los labios, quería decirle algo a Yusuke, pero no tenía permiso para ello.

-Yomi…-

-Te dio otra orden- dijo, cuando notó un leve movimiento de cejas del pelirrojo, y los labios que se mordieron levemente.

-Si-

-Tiene que ver con Hiei-

El zorro pareció temblar; en su mundo apunto de fragmentarse en leves pedazos su corazón retumbó en sus oídos. Y Yusuke estuvo seguro de haber oído los lamentos inútiles de Kurama en contra de las decisiones de Yomi.

-Ordenó que no lo siguiese viendo, de lo contrario lo matará-

-Es un gusano-

-Me quiere sólo para él-

-Pero tú quieres a Hiei-

-Pero debo serle leal, porque si lo soy, él lo será conmigo-

-¿Aunque debas de matar a tu novio?-

-Hiei…Hiei me dijo que él lo haría si estuviese en mi lugar- silencio, imposible. Él no podría, ¡no podría vender la vida de Keiko así como así si estuviese en ese contexto!

-¡Que mierda les pasa a ambos por la cabeza!; ¡Qué acaso no se aman!-

-Si Yusuke, y confiamos en el otro, tanto como un demonio puede hacerlo en otro-

-Inari que no te entiendo Kurama-

-Yo…la verdad quería pedirte un favor-

-Escucho-

-Prométeme que pase lo que pase, no harás nada para impedir lo que hagamos, no importa que sea, solo no interfieras-

-Kurama, eso…yo…-

-Sé lo que te digo, Hiei también está de acuerdo en ello, hemos decidido no vernos un tiempo hasta que yomi se le pase esta adicción con mi persona- entonces, la voz del zorro hizo eco en su mente, y al girar la vista y bajarla se topó con las hojas secas de los árboles en el suelo.

Aquella tarde de otoño no estaba resultando agradable, más con aquellas hojas secas, y debido al resto de nieve que había quedado del mes anterior eran frías y afiladas, como dagas filosas.

-Entiendo- y luego, sin saber cómo, simplemente Kurama desapareció. Se tiró en la hierba, no entendía esa relación truncada que llevaban ellos, no al zorro, no a Hiei.

-No puedes hacerle nada Yusuke- se dijo, así eran ellos, pero si fuese Keiko, él no haría nada. Hasta era más confortante la idea de que ella diese el primer paso, cosa que no llegaría a cumplir, porque siendo tan linda, seguro si tuviese un cuchillo en las manos y él estuviese bajo esa mano ella se detendría, y el cuchillo temblaría cayendo irremediablemente al suelo.

Mirose el piso, estaba terminando el invierno, pero aún así quedaban hojas de lo que fue el otoño pasado, algo raro del makai a lo que no se acostumbraba era a las no tan marcadas estaciones del año, más que estaciones eran mezclas o fragmentos de ellas.

En la única hoja de otoño seca que aún no estaba congelada se dedicó a escribir. Aquella sería la primera hoja que le enviaría a ella como carta, y con pequeños flashes de poder las palabras se grabaron como con esos lápices de fuego de los artesanos del nigenkai cuando tallan en madera tu nombre.

Era bonita, y esperaba, a Keiko le gustase.

Y si no….ensayaría en otra cosa, cuando viniese alguna idea.

Keiko:

Estamos ya a Enero si mis cálculos no me fallan, perdona, olvide saludarte en navidad, no tengo un presente en esta carta, tampoco una idea, en realidad esta carta no tiene grandes frases como las anteriores.

Sólo quería decirte algo pequeño Keiko y que creo, no te he dicho nunca, no te diré "Te amo" en esta carta, no te diré "eres bonita", tampoco "Te necesito", eso te lo he dicho en otras cartas, e ilusamente pienso que quizás has guardado cada carta que te he enviado, y si no, miénteme.

-Dime que las guardas-

¿Novedades?

No entiendo a Kurama…

No entiendo a Hiei…

No entiendo su manera torcida de quererse pero se quieren…y supongo que al final sólo eso importa.

Sólo entiendo una cosa: Yo te quiero, sé que no entenderás por que digo esto, te lo contaré algún día cuando vuelva, por que Keiko yo volveré. Pero quería decirte que a pesar de cualquier cosa yo no podría herirte, y no me preguntes que me fume hoy para estar tan sentimental.

Sólo quería decirte esta frase.

-Confió en ti con mi vida Keiko-

Y ahora pregunto…

-¿Tú confías en mí?-

No es necesario me respondas, porque sé la respuesta, y si no es así, entonces miénteme de nuevo.

Espero te haya gustado el diseño de esta carta.

-Feliz navidad atrasada Keiko-

Prometo tenerte un regalo el año que viene…

Yusuke

Continuará-


Próxima palabra: Palabra 8: Grullas.

Sé que el capítulo no fue de los más emotivos, pero el siguiente viene con regalo sorpresa. Y ese sí que les gustará y estoy segurísima de ello.

Gracias especialmente a esas tres personas que siguen conmigo, que han estado conmigo a lo largo de todo el desarrollo de este fick. Un beso enorme a ustedes.

En especial a:

Kitty_wolf, Angg y Sherry4869


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Rosa, es mi nueva obsesión…

Rosa, no es una pregunta…

Rosa, como en los labios de tus amantes porque…

Rosa, es el amor que descubres…

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-Pink-

Aerosmith