Capítulo 7: Amigos.
Nico me sonrió, bastante desconcertado, me enseñó la bolsa que llevaba.
- Mi padre trabaja aquí, siempre le traigo algo de comer. ¿Y tú? ¿Te has metidos en líos?
Se rió, yo me reí con él, dándole unas palmadas en el hombro un poco fuertes de más, ¿pero quién se cree para burlarse de mí?
- Soy un tío de ley, no me meto en problemas tan fácilmente.
- ¿En serio? Cualquiera lo diría…
¡Pero será…! ¿Desde cuándo me ha perdido el respeto? Bueno, lo cojo de los hombros y le obligo andar hasta la puerta de la comisaría, Nico me miró extrañado.
- ¿Qué haces?
- ¿No tienes que darle la comida a tu padre? Vamos, luego iremos a jugar o algo, que estoy aburrido.
Al principio Nico se quejó hablando de algo de la tarea de matemáticas, pero no tardó en hacerse la idea de ir a divertirse conmigo, este chico es impresionantemente moldeable. Su padre era uno de los policías que me habían atendido, por lo que nos presentamos bien y le prometí cuidar bien de su hijo como buen amigo, al fin y al cavo es lo que suelo hacer. Salimos de allí y fuimos a jugar al baloncesto en la cancha de cerca de mi casa, jugamos hasta el anochecer, entre risas y sudores, Nico no era tan bueno como yo, aunque su físico no estaba nada mal, se cansaba rápido, al final acabamos jugando sin camisa del calor que sentíamos, algunas veces le hacía cosquillas para coger el balón, otras lo abrazaba por la espalda y lo levantaba para colocarlo detrás de mí. Nico tenía un pelo negro azabache bastante suelto, le llegaba hasta los ojos, pero la nuca la tenía descubierta, me gustaba pasarle la mano por ahí y revolverle el pelo ya que veía que le molestaba, además estaba bastante pálido, podía deducir que no salía mucho de su casa para estudiar y ser el primero, tenía un lunar en su omoplato que me llamó la atención, sus ojos eran un negro profundo, cuando sonreía se hacían más pequeños y parecía que brillaban por sí solos. La comisura de su boca y su mandíbula me daban bastante envidia, es normal que sea mi rival, el chico es muy atractivo, cualquier chica estaría detrás de él. Terminamos los dos tirados en el suelo entre risas con nuestras cabezas sudadas y sintiéndonos bastantes hediondos.
- ¿Qué hora es? ¿Es muy tarde?
Miré mi reloj entre jadeos e hice un ruido que significaba "nos pasamos de la hora, pero me da puto igual".
- … Debería irme a casa.
Dijo Nico, yo lo miré sonriente.
- Ven a mi casa, nos ducharemos y te podrás quedar a dormir.
