DISCLAIMER: No creo que haya necesidad de volverlo a poner pero por si acaso este fic no atenta contra ningún copyright u otras restricciones propias de los autores. Es solo un fic de un fan para fans.
CAPITULO 7 : Sólo tu
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"Me siento el ser mas feliz del mundo Saga,...te amo". Mu estaba en mis brazos viendo el amanecer anaranjado que casi siempre aparece en el Santuario.
"Yo soy más feliz por tenerte así en mis brazos. Siempre pensé que eras un hermoso sueño, pero ahora veo que eres real, mi mas hermosa realidad". Acerque sus rostro a mis labios y le dí un tierno y profundo beso.
"Creo que nunca vas a cambiar, no Saga?...Pronto tendremos que hacer guardia en nuestras casas y por hoy no nos podremos ver. Eres un irresponsable." Y mi vida comenzó a reirse.
"No me gusta estar alejado de ti, un minuto me parece una eternidad, un terrible sufrimiento". Retiré las sábanas y dejé al descubierto nuestra desnudez. El frío de la mañana nos estremeció pero rápidamente ganamos calor.
"Saga...nhm!...vas a estar cansado cuando estés haciendo la guardia". Mis labios devoraban su cuello y parte de su pecho.
"Eso no importa". Sus manos se deslizaban entre mis cabellos.
"Vas a estar cansado cuando nos volvamos a ver". Mi respiración entrecortada latía sobre la piel delicada de su abdómen.
"Bribón!...sólo buscas tu satisfacción, mm?". Y lo dejé sin decir palabra por unos segundos.
"Oh Saga!, mi vida...sigue así...así...ahhh!...te amo". Me encanta volverlo loco cuando puedo y mas cuando el se hace de rogar.
"Así cómo mi amor?". Yo seguía martirizándo con mis labios la parte mas sensible de su precioso cuerpo.
"Oh Saga!, mi corazón, mi vida". Sus caderas seguían moviéndose a una velocidad que no podía imaginar que sería estar siguiéndolas.
"Mi amor, mi vida...te amo tanto...Mu...nhm!...te amo". Y sin mas palabras, en menos de unos minutos me hizo suyo y él mio. Nos entregamos con el más profundo amor, con el mas limpio y claro que se pueda conocer. La vida me da nuevamente una nueva oportunidad de ser feliz.
Mi corazón ahora está durmiendo, nuevamente en mis brazos, tan cansado con sus hermosos cabellos esparcidos en nuestra almohada.
"Descansa mi corazón, todo mi amor y mi ser están contigo". Le dí un tierno beso y de esa manera me alejé del calor de su cuerpo.
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Buenas noches mi bien
Buenos días desesperanza
Buenas noches melancolía
Adiós a mi añoranza
Aun quiero que estés conmigo
Aun deseo que vuelvas a verme
Como era antes, ayer
Como era antes de cambiar
Yo te amo igual que ayer
Aunque tu creas que te miento
Aunque tu creas que te dejo
Yo te sigo amando como ayer
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De este sueño sólo me despertó el bullicio del día. La gente, los animales, los gritos y las conversaciones, el ir y venir de las ruedas, todo hizo que me levantara tan rápido que me olvidara del sueño que tuve, pero sentía calor apesar de que estaba lloviendo.
"No me gustan los vagabundos, lárgate de aqui!". Un hombre me botó de la puerta de su casa.
Durante la noche que nos fuimos de la casa, vagamos por la ciudad buscando algún lugar para refugiarnos de la lluvia pero no había ninguno, todo estaba cerrado y si pedía ayuda averiguarían quien era y eso sería peor.
Nos quedamos bajo el techo de la entrada de una casa. Esa era la casa de un comerciante, quien le vendía sedas a mi madre. Ella siempre le pagaba bien y a Kanon y a mi nos regalaba dulces cuando eramos niños. Nunca me imaginé que ese hombre me hecharía de su casa de esa manera. No era su culpa, él no sabía quien era.
La lluvía se hacía mas intensa y la gente poco a poco iba desapareciendo relegando los quehaceres de la calle para cuando la lluvia dejara de caer. Pero Fili y yo seguíamos caminando sin prestar mucho caso a la lluvia.
"Te sientes bien Fili?". Fili estaba caminado a mi lado, cogiéndose de mi pantalón, tratando de no caerse por el barro del suelo.
"Fili estar preocupado por el Señor". Uno de sus ojos estaba observándome.
Mi andar era mas lento por la lluvia. Tenía temor de caerme con Fili y la pequeña bolsita al suelo.
"No te preocupes, estoy bien, sólo tengo que encontrar un lugar para estar secos y ver donde nos podemos quedar".
De repente un grupo de muchachos venían corriendo hacia nosotros. "Quédate atrás Fili, no salgas entendido?". Los muchachos se quedaron mirándome. Uno de ellos me golpeó la muleta y me hizo resbalar, pero no me caí. Fili me sujetó y me volví a incorporar y no daba indicios de tomar venganza o algo parecido.
"Oye!, ese está ahí parado, sácalo del camino, me estorba". Uno de ellos se acercó y trató de empujarme cuando sin darme cuenta me hice a un lado, cogí su brazo y lo tiré al suelo. Los demás lo vieron y se fueron asustados corriendo. Eso hizo que todas mis fuerzas se fueran y mi amigo hiciera el esfuerzo de llevarme hacia la esquina de una casa que se veía que estaba en ruinas.
"Gracias Fili". Traté de respirar pero sentía que mis fuerzas me abandonaban. Creí que iba a morir pero no podía permitir que eso sucediera, tenía que hacer algo, eso lo sabía, mi nacimiento significaba algo y no podía acabar así, además Fili dependía de mi mas que nunca.
"De esta no te vas a morir muchacho". Giré lentamente la cabeza y vi a un hombre mayor sentado junto a mi. Vestía ropas muy viejas y un sombrero de paja.
"Siento que me voy a desmayar". Mis ojos ya no reconocían colores y mis oídos ya no percibían sonidos, estaba perdiendo mis sentidos.
"No te preocupes, ya estoy aqui". Como si mi propio padre me hubiera dicho eso, me dejé llevar por el cansancio y caí en los brazos de un completo desconocido.
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Una cama dura, pero al fin y al cabo era una cama quien recibía mi despertar. Me levanté demasiado rápido porque sentí mareos y unas ganas horribles de arrojar lo mucho o poco que tuviera en el estómago.
"Ya te sientes mejor muchacho?". Ese hombre estaba ahí. Viéndome directamente a los ojos y sentado en una silla cerca de la cama, la cual estaba ocupando.
"Perdón, es su cama, no quise...". Mis ojos se abrieron como platos al ver que ese hombre no se inmuto para nada al ver que podría estar ocupando y disfrutando de una siesta que él podría haber gozado.
"Olvídate de eso...ya te sientes bien?". Asentí con la cabeza.
"Pues bien...me da gusto eso". El viejo se levantó y se dirigió a la mesa. Me alcanzó una tanzón lleno de un líquido que olía muy bien pero hacía que mi estómago se moviera como queriendo arrojar.
"Señor, gracias pero no me siento muy bien". Me cogí el estómago y el viejo se sentó y me rodeó la cintura.
"Respira hondo y pon duro el estómago". Hice lo que me dijo y el apretó mi barriga tanto que mis lágrimas resbalaron por mis mejillas.
"Me dueleeeeeeee". Fue lo único que dije después de que ese hombre me dejara sin dolor alguno sobre la cama.
"Ahora si, vas a comer, mh?". Después de eso me dió mucha hambre y los ojos de Fili al topar los mios se abrieron de la impresión, pero al ver al viejo le pareció extraño su comportamiento. Pensé en ese momento que Fili parecía entenderlo o tal vez lo conoció antes.
Durante la tarde, parmanecí por órdenes de ese señor en la cama. Comía y bebía lo que él me daba y Fili comía de igual forma, pero eran cosas que nunca me atrevería a comer.
"Fili, te gusta eso?". Me acerque a mi amiguito y vi que comía todo aquello rápidamente.
"Él sabe que dar de comer a mi raza". Él seguía comiendo sin mirarme, sin siquiera darme una señal de nada, sólo comía.
"Cómo sabe eso?". Y acaricié la cabellera roja de mi amiguito.
"Porque yo viví mucho tiempo con uno de ellos". El viejo se acercó y se sentó en la silla.
"Perdón, no quise".
"Ya deja de pedir disculpas y permisos...aqui todos somos iguales, viejos y jóvenes...todos excepto él". Fili seguía comiendo sin prestarnos atención.
"Él es mi amigo y yo lo considero mi igual". Y con una de sus manos me dio un golpe en la cabeza.
"No seas testarudo...no sabes a lo que me refiero. Él es diferente porque no es un ser humano común y corriente. Tu lo ves igual pero no lo es. Él no come comida como nosotros, parece pero no es. Él consume energía, mas que nosotros. No lo veas todo con el corazón y con estos ojos, ve mas allá, donde tu sabes como llegar, como lograr lo que quieres, no tengas miedo, tienes que dominar tu fuerza". Cómo sabe?...cómo sabe acerca de mi?
"Usted no sabe nada...absolutamente nada". Y le di la espalda.
"Yo se que haz sufrido mucho, pero eso se puede remediar. Yo puedo ayudarte a conseguir que esa fuerza sirva para el bien. Te puedo ayudar a dominarla, a encausarla. Te puedo formar". Encausar, ayudar, formar?
"Usted en verdad no entiende todo lo que estoy pasando. Mi madre nunca me quiso, mi hermano me odia por algo que él sabe que no lo hago por mi gusto. Yo no puedo controlar algo que nunca pedí que se diera. No quiero tenerlo, quiero que me lo quiten. Quiero ser normal". Las manos de Fili alcanzaron las mias y lo abracé. Me siento tan solo.
"Yo soy la única persona con la que cuentas para salir adelante". Él se levantó y me extendió la mano.
"De ahora en adelante te ayudaré a seguir un nuevo camino. A dominar la fuerza que llevas dentro. No me preguntes como sé lo que tienes, ni tampoco como lo voy hacer. Sólo deja que yo te guíe y así será mejor. No te sientas mal. Todo estará bien".
Levanté la mirada y tomé su mano. Nunca pensé que un desconocido me hubiera dado la mano que mi propia familia me había negado.
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Eran las 7 de la noche y vi por la ventana como las estrellas se formaban ante mis ojos. Nunca pensé que algo tan hermoso pudiera suceder frente a mi rostro. Era algo indescriptible. Lleno de energía y luz. Y yo aquí sufriendo...
"Qué edad tienes?". Él se acercó a la ventana y se sentó junto a mi.
"Tengo 15 años...nada fuera de lo común, Señor". Él hizo una gran mueca de desaprobación y me miró fijamente a los ojos.
"De ahora en adelante me llamaras Maestro. Yo seré tu guía y lo que yo diga se hará sin miramientos. Si te envio lejos, entre las montañas por una cubeta de agua, lo vas a hacer aunque el pozo esté al costado de la casa. No permitiré que te debilites ni que pienses en tonterias, que eso no te va a ayudar". Me sobó la cabeza y miró al cielo.
"No sé si estará bien que le diga lo que me pasa". Tomé mis manos y bajé la mirada.
"Estás enamorado muchacho?". Él seguía mirando el cielo cubierto por hermosas luces.
"Eso creo". Y se escapó una sonrisa de mis labios.
"Tienes que estar seguro. No puedes entregar tu corazón a cualquiera. El corazon de un ser humano es muy valioso para entregarlo a la ligera". Se levantó y trajo una taza de té. "Toma...te ayudará a hablar". Se nota que sabe tratar a un jóven que no sabe nada de la vida.
"Es que...ni siquiera conozco de quien estoy enamorado". Mis ojos comenzaron a entregar a mis manos lágrimas. No queria mostrar una imágen de debilidad pero no podía contenerme.
"Antes de comenzar el entrenamiento mi querido muchacho, quisiera que vayas al lago que está cerca de aqui. No te preocupes yo mismo te guiaré pero quiero que hagas algo".
Me quitó la tasa de la mano. Se acercó a un baúl y de allí sacó una tela blanca con la cual cubrió mi cabeza y la hizo que se inclinara como si estuviera rezando.
"Al llegar al lago...", se acercó a mi oído y siguió hablando. "Con esta pieza de tela blanca cubrirás tu cuerpo desnudo y te sumergirás. Luego saldrás para tomar aire y dejarás que tu cuerpo se seque con el aire del lago. Tan pronto como estés seco, ahí te darás cuenta en el brillo del agua que no hay nada que temer".
Me la quitó y me quedé viendo el suelo.
"Que estás esperando muchacho...es hoy y no mañana". Me levanté lo mas rápido que pude, tomé la muleta y fui tras su figura encorvada.
"Para que llevas la muleta?...ya puedes caminar". Efectivamente, al dejar la muleta caer vi que mi pierna se movía como antes. En vez de ser Maestro a debido de ser mago.
Cuando llegamos vi el mas hermoso lago que nunca antes mis ojos vieron. El agua era de un color turqueza y la luz de la luna la hacía brillar intensamente. Mis ojos estaban maravillados y mis pies tenían ansias de querer entrar y bañarme en sus aguas pero...
"Haz lo que te dije...yo estaré en la casa. Demorate lo que quieras. Eres tu quien tendrá que encontrar y vencer tu gran temor...o dolor". Y sin mas, mi Maestro se fue, con sus manos tras su espalda y su andar ligero que lo conducían de regreso.
"Bueno!...creo que es hora de hacer lo que él me dijo".
Comencé a quitarme la ropa poco a poco, lentamente. El aire frío del lago no dejaba que me acostumbrara al clima pero el brillo del agua y mis ganas de entrar en ella vencieron todo obstáculo y corrí hasta la orilla.
"Espero que esto me ayude...que me ayude a olvidar". Un paso tras otro. Un movimiento y un ligero suspiro me hacían internarme en esas preciosas aguas.
La pieza de tela blanca cubría mi cintura hasta mis piernas. Mis brazos cubiertos por el agua me ayudaban a sumergirme. Era un deleite estar entre tanta frescura, entre tanta felicidad. Cuanto amaba ser el mismo de antes, quien adoraba estar en el agua, en mi ambiente. Abrí mis ojos y el agua era tan transparente que me dejaba ver el cielo estrellado como si lo viera tras una ventana.
Sentía que no necesitaba respirar. Que el agua era mi esencia. Cada uno de mis poros latía de gozo por estar cubierto por una hermosa sábana húmeda.
Tanta era mi alegría que comencé a nadar, a moverme como un pez, tan ligero y en mi hábitat. Pero algo estaba haciendome sentir como en mis sueños. Sentí que algo había tocado una de mis manos y me detuve. Abrí y cerré los ojos, tratando de ver que era eso. Y ahí estaba, frente a mi. Mu. Con sus hermosos ojos, con sus labios rosados y sus hermosos cabellos moviéndose al compas del agua. Y la belleza de su desnudo cuerpo me dejó estupefacto.
"Tu...tu aquí...no...puede...ser". Estaba tan asombrado. Mi cuerpo estaba paralizado aunque todavía seguía en el agua, en el mismo lugar donde me había quedado. "Que quieres de mi?...no te parece suficiente hacerme sufrir?". Mi voz se repetía en mi mente. Eran como gritos en mis pensamientos, como pequeñas agujas matando mi cordura.
Sus ojos se volvieron tristeza. Sus manos se levantaron y con un pequeño impulso se dirigió hacia mi. Sus cabellos alargados por el agua dejaban ver su esbelta figura y sus ojos se cerraban poco a poco mientras se acercaba hacia mi rostro.
"No te acerques...aléjate". Me alejé de él unos cuantos metros, pero nada lo detenía, su movimiento era presistente. "Aléjate". Y sentí que estaba siendo devorado por mis propios nervios. Y se detuvo.
Una de sus manos se levantó dirigiéndola hacia mi. Su mirada suplicante me hacía entristecer. Quería que la necesidad de aire llegara pero no se presentaba, no se daba. Y me habló...en mi cabeza.
"No me rechaces". Era una deliciosa súplica y nuevamente se acercó pero lentamente. "No lo hagas por favor, Saga". Su voz dulce cubría mi corazón.
Sus manos tomaron las mías y su cuerpo tocó el mío.
"Tu no existes". Mis ojos no querían verlo.
"Si existo...pero no quieres creerlo". Su cabeza se colocó entre mi cuello y mi hombro.
"Por qué me torturas así?...nada te he hecho para que lo hagas". Mi voz estaba tan entrecortada, si hubiera estado en tierra firme no habría duda que mis lágrimas hubieran cubierto mi rostro.
"Piensas que te torturo?". Con sus dedos acarició mis labios. No queria que él se diera cuenta lo débil que me encontraba.
"Eres mas que un terrible sueño...del cual tengo que despertar". Y solté su mano. Pero antes de alejarme sus labios cubrieron los míos y sus brazos me rodearon.
"Nunca pienses que te haré sufrir...estoy aqui por ti aunque creas que no existo. Entiende!...eres parte de mi". Y su beso hizo que mis labios se movieran, que mi brazos se levantaran y que mi cuerpo respondiera.
"Quiero por todas la formas posibles de entenderte, pero sufro al hacerlo". Mis brazos rodearon su cintura hasta apretar su cuerpo contra el mío. Sus piernas se enredaron en las mías y sus manos acariciaban mis cabellos.
Era amor puro y verdadero, del cual nunca podré escapar. Mis labios devoraban los suyos. Mis manos acariciaban y marcaban su piel. Sus manos danzaban sobre mi espalda y sus piernas subieron hasta rodear mi cintura profundizando mas nuestro beso.
"Te amo...nunca dejaré de amarte...nunca". Dejé sus labios y acaricié con los mios su cuello.
"Si fuera tan fácil vivir lo que tenemos...no estaría buscándote entre mis pensamientos cada vez que puedo". Rocé con mi mejilla uno de sus hombros.
"El día que nos encontremos...ese día te darás cuenta que soy para tí como tu eres para mí...lo más importante y lo único". Coloqué mi oído junto a su pecho y escuché latir su corazón.
"Si tan sólo fueras realidad...si lo fueras". Y mi pesar se hizo hondo y él levantó con sus delicadas manos mi rostro.
"Ese día llegará y cuando llegue seremos felices, tanto que no habrá amor mas grande que el nuestro". Quise creerle pero era demasiado bueno para ser verdad.
Cerré los ojos y mis pulmones sintieron, en muy mal momento, la necesidad de aire.
"Hasta cuando llegue amor, hasta cuando llegue". Mis labios tocaron los suyos y mis piernas se movieron para subir a la superficie.
Vi como su mirada amorosa se deslizaba sobre la mía. Era el ser mas dulce y tierno que hubiera visto jamás. Pero antes de llegar, un poco antes de tocar superficie, sus manos acariciaron mis cabellos y me dió un beso en la frente.
Cerré los ojos y salí del agua, como un delfín, tirándo mi cuerpo hacia atrás, respirando el aire fresco del lago. Mis manos acomodaron mis cabellos y mis ojos se abrieron para ver con tristeza el cielo que me saludaba con toda su belleza.
"Mu". Mi voz suspiró su nombre y regresé al frío del lago y a su bello brillo. Y cuando miré el agua tratando de ver mis pies, mi dulce amor entre el agua me estiraba la mano.
"No me olvides, si?" Y su hermosa sonrisa invadió mi corazón. Sumergí una de mis manos en el agua para tocar la suya. Como si fuera un triste hasta luego, me despedí así de él.
"Nunca te olvidaré...mi dulce amor". Y la oscuridad de la profundidad lo cubrió.
Mis lágrimas se formaron. Mis cuerpo estaba temblando, no del frío, sino de la impotencia de no tener lo que tanto amo en este estúpido mundo. Mi terrible soledad me invadia y el dolor del abandono se manifestó cuando el agua comenzó a moverse a mi alrededor. La pena se hacía mas grande. El dolor se hacía mas profundo y el amor se convertía en un torbellino de pasión que no podía controlar.
Sentí que una gran energía que se incrementaba cada vez más rápido en mi cuerpo me estaba consumiendo. Mis manos comenzaron a levantarse como implorando al cielo. El agua bajó de nivel para levantarse alrededor mío como grandes paredes. Escuchaba todo. El gemir del aire, el crujir de la tierra y el soplido del viento en mi cabeza.
"Explosión de Galaxia". Escuché que mi Maestro gritó esa frase.
Yo no entendía pero el movimiento del agua y el cielo cerrándose hizo que mi sangre hirviera.
"GRITA SAGA!!!...EXPLOSION DE GALAXIA...AHORA!!!".
Sentí que mis ojos quemaban y mis labios formaban la frase.
"Yo...no...". Estaba indeciso, muy asustado.
"Gritalo Saga...hazlo ya!!".
El agua comenzó a danzar. Mis manos formaron un fuerte puño dirigiéndolo hacia la cortina de agua y mis ojos se fijaron en un sólo punto.
"EXPLOSIÓN...DE...GALAXIA!".
De mis manos salió un rayo dorado que atravesó el agua y llegó hasta la montaña y la partió en dos. El cielo se oscureció aún mas y mi cuerpo se levantó sobre el agua.
Ví como el agua al levantar una de mis manos cubría lo que yo señalaba. Era increíble lo que sucedía con tan sólo pensarlo. Bajé las manos y el agua se tranquilizó. Poco a poco descendí sobre el agua y mis pies la tocaron suavemente. Sentí una fuerza increíble y no paré de caminar hasta cuando llegué frente a mi Maestro.
"Fue un excelente movimiento Saga".
Él levantó la mano y tocó con un sólo dedo mi frente. Y sentí que mi cuerpo se desplomó en menos de un segundo.
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"Señor, señor...me escucha?...señor!".
Mmm!, una voz, estaba escuchando una voz que interrumpió mi descanso.
"Señor Saga". Abrí los ojos y era Fili, mi buen amigo.
"Que pasa Fili?". Me levanté rápidamente porque vi la preocupación en sus ojos.
"Su Maestro lo llama". Nunca antes mi Maestro me había llamado tan desesperádamente. Corrí tan rápido como pude y llegué en menos de un minuto.
"Tarde Saga!". Mi Maestro estaba en la puerta de la casa y estaba con su bastón en mano. Me miraba fíjamente.
"Maestro, pero fue tan sólo unos segundos, hice lo que pude". Y le saqué la legua.
"Guarda esa lengua y ya no eres un niño para hacer esas cosas Saga". Siempre recriminaba mi comportamiento.
"Ya tienes 20 años y sigues comportándote como un chiquillo. No haz cambiado nada Saga. Creo que eras más maduro cuando te encontré". Su voz me dió a entender que estaba enfadado conmigo.
"Maestro, le prometo que no lo volveré hacer, se lo juro". Él no volteó para nada e ingresó a la casa.
"Pasa Saga, las velas se van a apagar". Velas?...apagar?. Y ví un pastel en la mesa. Sé que era de carne con papas y verduras pero de todas maneras era mi pastel.
"Feliz cumpleaños Saga". Jajaja! no me acordé que hoy era mi cumpleaños y menos cuando me dijo que tenía 20 años hace un momento.
"Gracias Maestro". Le quise dar un abrazo pero el se retiró.
"Basta de curcilerías Saga, apaga las velas y parte el pastel, se va a enfriar si te quedas como un tonto frente a ella". Se que es sensible pero no le gusta demostrarlo. Él es un pan de Dios.
Justo cuando iba a apagar las velas, mi Maestro me tapó la boca y me dijo, "pide un deseo antes de hacerlo y luego las apagas". Asentí con la cabeza y desee lo que mas quiero en el mundo. Ver a Mu nuevamente pero esta vez en carne y hueso. Y soplé, las apagué todas y fue excelente.
"Fili trae los platos, yo cortaré porque sino Saga se llevará la mitad y se lo querrá comer solo". Me reí junto con él.
Al terminar de partir el pastel, lo ayudé a sentarse. Él se estaba haciendo viejo y sus piernas no lo ayudaban mucho a movilizarse. Ya no le gustaba el bastón pero era lo único en lo que se podía apoyar, ni siquiera quería que Fili lo ayude.
"Pediste lo mismo que hace cuatro años atrás?". Sus cansados ojos me observaron y no me quedó mas remedio que decir que sí.
"No puedo dejar de pensar en él". Coloqué el plato de pastel en mis piernas.
"Yo nunca te prohibí que dejaras de hacerlo Saga, pero eso te traerá muchos problemas a la larga, eso ya te lo dije".
"Pero usted nunca me dice que me pasará o porque sucederá eso. Es qué acaso es malo amar a alguien?". Su mirada me examinó y miró por la ventana.
"Te será difícil vivir con un sentimiento como ese a cuestas, no te dejará vivir en paz y sufrirás irremediablemente si alguna vez sufres una pérdida". Mis manos golpearon la mesa y me levanté muy enojado.
"Como sabe que sufriré?...acaso usted pasó alguna vez lo mismo que yo?...usted no sabe nada del amor, de lo que uno siente por otra persona, usted es mas que un insensible, un ser sin corazón, sin...".
Y sonó una bofetada en mi mejilla.
"Si no tuviera corazón, yo no te hubiera recogido de esa calle sucia y mojada hace cuatro años". Su voz se alzó para contraerse y caer pesadamente al suelo.
"Maestro!". Me arrodillé y lo levanté para llevarlo a su austera cama de paja y telas viejas.
"Estoy bien muchacho...sólo déjame descansar". Mis manos temblaban, tenía miedo de que le pasara algo malo.
"Voy por las hierbas que necesita...no se preocupe Maestro, todo estará bien". Me puse la bolsita de hierbas en el hombro y abrí la puerta.
"Recuerda Saga, mientras seas TU, sólo TU, no habrá peligro y todo será paz y tranquilidad en tu alma". No entendí sus palabras y lo ví cerrar sus ojos.
"Fili, cuídalo y ayúdalo si quiere moverse. No lo dejes salir si?". Cerré la puerta y emprendí el viaje. No me iba a demorar nada. La velocidad y la teletransportación eran para mi pan comido y eso me daba la facilidad de ir y venir rápidamente.
No podía dejar que el único ser que me dió afecto sincero, poco pero me lo dió, estuviera a punto de fallecer y eso hacía que mi corazón latiera deprisa y que mi preocupación aumentara al tratar de buscar el lugar exacto donde aparecer y recogerlas y regresar. Él era como mi padre, como si él hubiera regresado de entre los muertos. Pero sé que él descansa en paz y que seguro nos da todas sus bendiciones.
Pero cuando llegué al lugar, las hierbas ya no estaban. Vi unas pisadas extrañas alrededor de los huecos donde antes las plantas resposaban.
"Quién pudo hacer esto?...ahora qué hago?". Levanté mi mirada y vi que a lo lejos habían mas.
Al llegar pasó lo mismo. No era posible, mi Maestro las necesitaba y yo no encontraba nada. Me puse a buscar por todos lados. Y junto con mi nerviosismo cayó la noche. Casi al darme por vencido, removí la tierra y ví que todas las hierbas habían sido arrancadas y enterradas. Antes de averiguar o preguntarme quien había sido, cogí un gran número de ellas y me teletransporte a la casa, pero fue demasiado tarde.
Ví a Fili fuera de la casa, sentado en la tierra con lágrimas en los ojos.
"Qué pasó?". No lo podía creer y fue por eso que pregunté.
"Su alma se fue señor Saga". Abrí la puerta y lo encontré como lo dejé. Sus manos sobre su sencilla cama y su cabeza recostada a un lado.
"Por qué no me esperó Maestro?". Y me dejé caer sobre el suelo de madera podrida que nos ayudaba a sostenernos en pie en nuestra casa, porque era nuestra.
Mis lágrimas, después de cuatro años de entrenamiento y alegrías aparecían llenas de vitalidad por salir. Era horrible lo que estaba pasando, el hombre por quien hubiera dado la vida se había ido por una estupidez de falta de tiempo y por un imbécil que escondió las hierbas, que alguien como yo, hubiera necesitado para salvar una vida.
"Por qué no me dejó ayudarlo?". Y no reparé en acurrucarme en sus manos y llorar amargamente su pérdida.
"Tu fuiste él único que me quiso de verdad, él único padre que conocí y a quien quiero como tal". Mi cuerpo sufría espasmos de dolor, mi corazón se resquebrajaba por la angustía y la tristeza.
"Yo fui quien te causó ese dolor, ahora sufro amargamente tu partida...yo te maté...yo lo hice...yo...".
Mientras sufría escuché una explosión que hizo volar la puerta y Fili entró corriendo tratando de protegerme.
Entonces vi entre el humo y la oscuridad de la noche una silueta. El humo poco a poco se fue disipando y logré observar algo. Zapatos dorados, peto y hombreras doradas y un casco extraño que en los dibujos de la escuela nunca ví.
"Haste a un lado enano...nos lo vamos a llevar". Fili se abrió de brazos y no dejó que se acercaran mas.
"No lo haré...nadie hará daño al Señor, nadie!". Pero ese hombre levantó un dedo e hizo volar a Fili hacia la pared cayendo malherido.
"Fili!!". Mis ojos estaban llenos de ira, de dolor y de rabia por lo injusta que era la vida.
"Aldebarán, llévatelo". Y un hombre con otra cosa dorada encima apareció en la casa. Era muy alto y terminó de romper el techo.
"Te está dando tanto problema un jovencito Shura?". Y ese hombre me cogió de la muñeca.
"Suéltame!!". Y antes de que me golpeara me moví mas rápido. Me solté y grité, "EXPLOSIÓN DE GALAXIA". Ambos hombres desaparecieron.
"Fili!...estás bien?". Al tratar de ver a Fili una sombra me cubrió y sentí que la paz y la armonía de una persona me envolvía.
"No te resistas...eres parte de nosotros...no es necesario resistirse...déjate guiar por nosotros".
Al momento de dejar de escuchar esa voz, el piso y mi hermosa realidad se desvanecieron hasta previo aviso.
Continuará....................
.............................................................................
N/A: Super!. Ya terminé este capítulo, espero que les guste.
El próximo capítulo ya entraremos a la Saga del Santuario y espero que les guste. Habrá mas acción, romance, pasión y angustia (eso que les encanta).
No se preocupen será muy bueno (es mi humilde opinión -_-!).
Hasta el siguiente capítulo!!!
MANDEN MUCHOS REVIEWS
AVISENLE A MAS PERSONAS PARA QUE LO LEAN!!!!
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
CAPITULO 7 : Sólo tu
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"Me siento el ser mas feliz del mundo Saga,...te amo". Mu estaba en mis brazos viendo el amanecer anaranjado que casi siempre aparece en el Santuario.
"Yo soy más feliz por tenerte así en mis brazos. Siempre pensé que eras un hermoso sueño, pero ahora veo que eres real, mi mas hermosa realidad". Acerque sus rostro a mis labios y le dí un tierno y profundo beso.
"Creo que nunca vas a cambiar, no Saga?...Pronto tendremos que hacer guardia en nuestras casas y por hoy no nos podremos ver. Eres un irresponsable." Y mi vida comenzó a reirse.
"No me gusta estar alejado de ti, un minuto me parece una eternidad, un terrible sufrimiento". Retiré las sábanas y dejé al descubierto nuestra desnudez. El frío de la mañana nos estremeció pero rápidamente ganamos calor.
"Saga...nhm!...vas a estar cansado cuando estés haciendo la guardia". Mis labios devoraban su cuello y parte de su pecho.
"Eso no importa". Sus manos se deslizaban entre mis cabellos.
"Vas a estar cansado cuando nos volvamos a ver". Mi respiración entrecortada latía sobre la piel delicada de su abdómen.
"Bribón!...sólo buscas tu satisfacción, mm?". Y lo dejé sin decir palabra por unos segundos.
"Oh Saga!, mi vida...sigue así...así...ahhh!...te amo". Me encanta volverlo loco cuando puedo y mas cuando el se hace de rogar.
"Así cómo mi amor?". Yo seguía martirizándo con mis labios la parte mas sensible de su precioso cuerpo.
"Oh Saga!, mi corazón, mi vida". Sus caderas seguían moviéndose a una velocidad que no podía imaginar que sería estar siguiéndolas.
"Mi amor, mi vida...te amo tanto...Mu...nhm!...te amo". Y sin mas palabras, en menos de unos minutos me hizo suyo y él mio. Nos entregamos con el más profundo amor, con el mas limpio y claro que se pueda conocer. La vida me da nuevamente una nueva oportunidad de ser feliz.
Mi corazón ahora está durmiendo, nuevamente en mis brazos, tan cansado con sus hermosos cabellos esparcidos en nuestra almohada.
"Descansa mi corazón, todo mi amor y mi ser están contigo". Le dí un tierno beso y de esa manera me alejé del calor de su cuerpo.
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Buenas noches mi bien
Buenos días desesperanza
Buenas noches melancolía
Adiós a mi añoranza
Aun quiero que estés conmigo
Aun deseo que vuelvas a verme
Como era antes, ayer
Como era antes de cambiar
Yo te amo igual que ayer
Aunque tu creas que te miento
Aunque tu creas que te dejo
Yo te sigo amando como ayer
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De este sueño sólo me despertó el bullicio del día. La gente, los animales, los gritos y las conversaciones, el ir y venir de las ruedas, todo hizo que me levantara tan rápido que me olvidara del sueño que tuve, pero sentía calor apesar de que estaba lloviendo.
"No me gustan los vagabundos, lárgate de aqui!". Un hombre me botó de la puerta de su casa.
Durante la noche que nos fuimos de la casa, vagamos por la ciudad buscando algún lugar para refugiarnos de la lluvia pero no había ninguno, todo estaba cerrado y si pedía ayuda averiguarían quien era y eso sería peor.
Nos quedamos bajo el techo de la entrada de una casa. Esa era la casa de un comerciante, quien le vendía sedas a mi madre. Ella siempre le pagaba bien y a Kanon y a mi nos regalaba dulces cuando eramos niños. Nunca me imaginé que ese hombre me hecharía de su casa de esa manera. No era su culpa, él no sabía quien era.
La lluvía se hacía mas intensa y la gente poco a poco iba desapareciendo relegando los quehaceres de la calle para cuando la lluvia dejara de caer. Pero Fili y yo seguíamos caminando sin prestar mucho caso a la lluvia.
"Te sientes bien Fili?". Fili estaba caminado a mi lado, cogiéndose de mi pantalón, tratando de no caerse por el barro del suelo.
"Fili estar preocupado por el Señor". Uno de sus ojos estaba observándome.
Mi andar era mas lento por la lluvia. Tenía temor de caerme con Fili y la pequeña bolsita al suelo.
"No te preocupes, estoy bien, sólo tengo que encontrar un lugar para estar secos y ver donde nos podemos quedar".
De repente un grupo de muchachos venían corriendo hacia nosotros. "Quédate atrás Fili, no salgas entendido?". Los muchachos se quedaron mirándome. Uno de ellos me golpeó la muleta y me hizo resbalar, pero no me caí. Fili me sujetó y me volví a incorporar y no daba indicios de tomar venganza o algo parecido.
"Oye!, ese está ahí parado, sácalo del camino, me estorba". Uno de ellos se acercó y trató de empujarme cuando sin darme cuenta me hice a un lado, cogí su brazo y lo tiré al suelo. Los demás lo vieron y se fueron asustados corriendo. Eso hizo que todas mis fuerzas se fueran y mi amigo hiciera el esfuerzo de llevarme hacia la esquina de una casa que se veía que estaba en ruinas.
"Gracias Fili". Traté de respirar pero sentía que mis fuerzas me abandonaban. Creí que iba a morir pero no podía permitir que eso sucediera, tenía que hacer algo, eso lo sabía, mi nacimiento significaba algo y no podía acabar así, además Fili dependía de mi mas que nunca.
"De esta no te vas a morir muchacho". Giré lentamente la cabeza y vi a un hombre mayor sentado junto a mi. Vestía ropas muy viejas y un sombrero de paja.
"Siento que me voy a desmayar". Mis ojos ya no reconocían colores y mis oídos ya no percibían sonidos, estaba perdiendo mis sentidos.
"No te preocupes, ya estoy aqui". Como si mi propio padre me hubiera dicho eso, me dejé llevar por el cansancio y caí en los brazos de un completo desconocido.
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Una cama dura, pero al fin y al cabo era una cama quien recibía mi despertar. Me levanté demasiado rápido porque sentí mareos y unas ganas horribles de arrojar lo mucho o poco que tuviera en el estómago.
"Ya te sientes mejor muchacho?". Ese hombre estaba ahí. Viéndome directamente a los ojos y sentado en una silla cerca de la cama, la cual estaba ocupando.
"Perdón, es su cama, no quise...". Mis ojos se abrieron como platos al ver que ese hombre no se inmuto para nada al ver que podría estar ocupando y disfrutando de una siesta que él podría haber gozado.
"Olvídate de eso...ya te sientes bien?". Asentí con la cabeza.
"Pues bien...me da gusto eso". El viejo se levantó y se dirigió a la mesa. Me alcanzó una tanzón lleno de un líquido que olía muy bien pero hacía que mi estómago se moviera como queriendo arrojar.
"Señor, gracias pero no me siento muy bien". Me cogí el estómago y el viejo se sentó y me rodeó la cintura.
"Respira hondo y pon duro el estómago". Hice lo que me dijo y el apretó mi barriga tanto que mis lágrimas resbalaron por mis mejillas.
"Me dueleeeeeeee". Fue lo único que dije después de que ese hombre me dejara sin dolor alguno sobre la cama.
"Ahora si, vas a comer, mh?". Después de eso me dió mucha hambre y los ojos de Fili al topar los mios se abrieron de la impresión, pero al ver al viejo le pareció extraño su comportamiento. Pensé en ese momento que Fili parecía entenderlo o tal vez lo conoció antes.
Durante la tarde, parmanecí por órdenes de ese señor en la cama. Comía y bebía lo que él me daba y Fili comía de igual forma, pero eran cosas que nunca me atrevería a comer.
"Fili, te gusta eso?". Me acerque a mi amiguito y vi que comía todo aquello rápidamente.
"Él sabe que dar de comer a mi raza". Él seguía comiendo sin mirarme, sin siquiera darme una señal de nada, sólo comía.
"Cómo sabe eso?". Y acaricié la cabellera roja de mi amiguito.
"Porque yo viví mucho tiempo con uno de ellos". El viejo se acercó y se sentó en la silla.
"Perdón, no quise".
"Ya deja de pedir disculpas y permisos...aqui todos somos iguales, viejos y jóvenes...todos excepto él". Fili seguía comiendo sin prestarnos atención.
"Él es mi amigo y yo lo considero mi igual". Y con una de sus manos me dio un golpe en la cabeza.
"No seas testarudo...no sabes a lo que me refiero. Él es diferente porque no es un ser humano común y corriente. Tu lo ves igual pero no lo es. Él no come comida como nosotros, parece pero no es. Él consume energía, mas que nosotros. No lo veas todo con el corazón y con estos ojos, ve mas allá, donde tu sabes como llegar, como lograr lo que quieres, no tengas miedo, tienes que dominar tu fuerza". Cómo sabe?...cómo sabe acerca de mi?
"Usted no sabe nada...absolutamente nada". Y le di la espalda.
"Yo se que haz sufrido mucho, pero eso se puede remediar. Yo puedo ayudarte a conseguir que esa fuerza sirva para el bien. Te puedo ayudar a dominarla, a encausarla. Te puedo formar". Encausar, ayudar, formar?
"Usted en verdad no entiende todo lo que estoy pasando. Mi madre nunca me quiso, mi hermano me odia por algo que él sabe que no lo hago por mi gusto. Yo no puedo controlar algo que nunca pedí que se diera. No quiero tenerlo, quiero que me lo quiten. Quiero ser normal". Las manos de Fili alcanzaron las mias y lo abracé. Me siento tan solo.
"Yo soy la única persona con la que cuentas para salir adelante". Él se levantó y me extendió la mano.
"De ahora en adelante te ayudaré a seguir un nuevo camino. A dominar la fuerza que llevas dentro. No me preguntes como sé lo que tienes, ni tampoco como lo voy hacer. Sólo deja que yo te guíe y así será mejor. No te sientas mal. Todo estará bien".
Levanté la mirada y tomé su mano. Nunca pensé que un desconocido me hubiera dado la mano que mi propia familia me había negado.
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Eran las 7 de la noche y vi por la ventana como las estrellas se formaban ante mis ojos. Nunca pensé que algo tan hermoso pudiera suceder frente a mi rostro. Era algo indescriptible. Lleno de energía y luz. Y yo aquí sufriendo...
"Qué edad tienes?". Él se acercó a la ventana y se sentó junto a mi.
"Tengo 15 años...nada fuera de lo común, Señor". Él hizo una gran mueca de desaprobación y me miró fijamente a los ojos.
"De ahora en adelante me llamaras Maestro. Yo seré tu guía y lo que yo diga se hará sin miramientos. Si te envio lejos, entre las montañas por una cubeta de agua, lo vas a hacer aunque el pozo esté al costado de la casa. No permitiré que te debilites ni que pienses en tonterias, que eso no te va a ayudar". Me sobó la cabeza y miró al cielo.
"No sé si estará bien que le diga lo que me pasa". Tomé mis manos y bajé la mirada.
"Estás enamorado muchacho?". Él seguía mirando el cielo cubierto por hermosas luces.
"Eso creo". Y se escapó una sonrisa de mis labios.
"Tienes que estar seguro. No puedes entregar tu corazón a cualquiera. El corazon de un ser humano es muy valioso para entregarlo a la ligera". Se levantó y trajo una taza de té. "Toma...te ayudará a hablar". Se nota que sabe tratar a un jóven que no sabe nada de la vida.
"Es que...ni siquiera conozco de quien estoy enamorado". Mis ojos comenzaron a entregar a mis manos lágrimas. No queria mostrar una imágen de debilidad pero no podía contenerme.
"Antes de comenzar el entrenamiento mi querido muchacho, quisiera que vayas al lago que está cerca de aqui. No te preocupes yo mismo te guiaré pero quiero que hagas algo".
Me quitó la tasa de la mano. Se acercó a un baúl y de allí sacó una tela blanca con la cual cubrió mi cabeza y la hizo que se inclinara como si estuviera rezando.
"Al llegar al lago...", se acercó a mi oído y siguió hablando. "Con esta pieza de tela blanca cubrirás tu cuerpo desnudo y te sumergirás. Luego saldrás para tomar aire y dejarás que tu cuerpo se seque con el aire del lago. Tan pronto como estés seco, ahí te darás cuenta en el brillo del agua que no hay nada que temer".
Me la quitó y me quedé viendo el suelo.
"Que estás esperando muchacho...es hoy y no mañana". Me levanté lo mas rápido que pude, tomé la muleta y fui tras su figura encorvada.
"Para que llevas la muleta?...ya puedes caminar". Efectivamente, al dejar la muleta caer vi que mi pierna se movía como antes. En vez de ser Maestro a debido de ser mago.
Cuando llegamos vi el mas hermoso lago que nunca antes mis ojos vieron. El agua era de un color turqueza y la luz de la luna la hacía brillar intensamente. Mis ojos estaban maravillados y mis pies tenían ansias de querer entrar y bañarme en sus aguas pero...
"Haz lo que te dije...yo estaré en la casa. Demorate lo que quieras. Eres tu quien tendrá que encontrar y vencer tu gran temor...o dolor". Y sin mas, mi Maestro se fue, con sus manos tras su espalda y su andar ligero que lo conducían de regreso.
"Bueno!...creo que es hora de hacer lo que él me dijo".
Comencé a quitarme la ropa poco a poco, lentamente. El aire frío del lago no dejaba que me acostumbrara al clima pero el brillo del agua y mis ganas de entrar en ella vencieron todo obstáculo y corrí hasta la orilla.
"Espero que esto me ayude...que me ayude a olvidar". Un paso tras otro. Un movimiento y un ligero suspiro me hacían internarme en esas preciosas aguas.
La pieza de tela blanca cubría mi cintura hasta mis piernas. Mis brazos cubiertos por el agua me ayudaban a sumergirme. Era un deleite estar entre tanta frescura, entre tanta felicidad. Cuanto amaba ser el mismo de antes, quien adoraba estar en el agua, en mi ambiente. Abrí mis ojos y el agua era tan transparente que me dejaba ver el cielo estrellado como si lo viera tras una ventana.
Sentía que no necesitaba respirar. Que el agua era mi esencia. Cada uno de mis poros latía de gozo por estar cubierto por una hermosa sábana húmeda.
Tanta era mi alegría que comencé a nadar, a moverme como un pez, tan ligero y en mi hábitat. Pero algo estaba haciendome sentir como en mis sueños. Sentí que algo había tocado una de mis manos y me detuve. Abrí y cerré los ojos, tratando de ver que era eso. Y ahí estaba, frente a mi. Mu. Con sus hermosos ojos, con sus labios rosados y sus hermosos cabellos moviéndose al compas del agua. Y la belleza de su desnudo cuerpo me dejó estupefacto.
"Tu...tu aquí...no...puede...ser". Estaba tan asombrado. Mi cuerpo estaba paralizado aunque todavía seguía en el agua, en el mismo lugar donde me había quedado. "Que quieres de mi?...no te parece suficiente hacerme sufrir?". Mi voz se repetía en mi mente. Eran como gritos en mis pensamientos, como pequeñas agujas matando mi cordura.
Sus ojos se volvieron tristeza. Sus manos se levantaron y con un pequeño impulso se dirigió hacia mi. Sus cabellos alargados por el agua dejaban ver su esbelta figura y sus ojos se cerraban poco a poco mientras se acercaba hacia mi rostro.
"No te acerques...aléjate". Me alejé de él unos cuantos metros, pero nada lo detenía, su movimiento era presistente. "Aléjate". Y sentí que estaba siendo devorado por mis propios nervios. Y se detuvo.
Una de sus manos se levantó dirigiéndola hacia mi. Su mirada suplicante me hacía entristecer. Quería que la necesidad de aire llegara pero no se presentaba, no se daba. Y me habló...en mi cabeza.
"No me rechaces". Era una deliciosa súplica y nuevamente se acercó pero lentamente. "No lo hagas por favor, Saga". Su voz dulce cubría mi corazón.
Sus manos tomaron las mías y su cuerpo tocó el mío.
"Tu no existes". Mis ojos no querían verlo.
"Si existo...pero no quieres creerlo". Su cabeza se colocó entre mi cuello y mi hombro.
"Por qué me torturas así?...nada te he hecho para que lo hagas". Mi voz estaba tan entrecortada, si hubiera estado en tierra firme no habría duda que mis lágrimas hubieran cubierto mi rostro.
"Piensas que te torturo?". Con sus dedos acarició mis labios. No queria que él se diera cuenta lo débil que me encontraba.
"Eres mas que un terrible sueño...del cual tengo que despertar". Y solté su mano. Pero antes de alejarme sus labios cubrieron los míos y sus brazos me rodearon.
"Nunca pienses que te haré sufrir...estoy aqui por ti aunque creas que no existo. Entiende!...eres parte de mi". Y su beso hizo que mis labios se movieran, que mi brazos se levantaran y que mi cuerpo respondiera.
"Quiero por todas la formas posibles de entenderte, pero sufro al hacerlo". Mis brazos rodearon su cintura hasta apretar su cuerpo contra el mío. Sus piernas se enredaron en las mías y sus manos acariciaban mis cabellos.
Era amor puro y verdadero, del cual nunca podré escapar. Mis labios devoraban los suyos. Mis manos acariciaban y marcaban su piel. Sus manos danzaban sobre mi espalda y sus piernas subieron hasta rodear mi cintura profundizando mas nuestro beso.
"Te amo...nunca dejaré de amarte...nunca". Dejé sus labios y acaricié con los mios su cuello.
"Si fuera tan fácil vivir lo que tenemos...no estaría buscándote entre mis pensamientos cada vez que puedo". Rocé con mi mejilla uno de sus hombros.
"El día que nos encontremos...ese día te darás cuenta que soy para tí como tu eres para mí...lo más importante y lo único". Coloqué mi oído junto a su pecho y escuché latir su corazón.
"Si tan sólo fueras realidad...si lo fueras". Y mi pesar se hizo hondo y él levantó con sus delicadas manos mi rostro.
"Ese día llegará y cuando llegue seremos felices, tanto que no habrá amor mas grande que el nuestro". Quise creerle pero era demasiado bueno para ser verdad.
Cerré los ojos y mis pulmones sintieron, en muy mal momento, la necesidad de aire.
"Hasta cuando llegue amor, hasta cuando llegue". Mis labios tocaron los suyos y mis piernas se movieron para subir a la superficie.
Vi como su mirada amorosa se deslizaba sobre la mía. Era el ser mas dulce y tierno que hubiera visto jamás. Pero antes de llegar, un poco antes de tocar superficie, sus manos acariciaron mis cabellos y me dió un beso en la frente.
Cerré los ojos y salí del agua, como un delfín, tirándo mi cuerpo hacia atrás, respirando el aire fresco del lago. Mis manos acomodaron mis cabellos y mis ojos se abrieron para ver con tristeza el cielo que me saludaba con toda su belleza.
"Mu". Mi voz suspiró su nombre y regresé al frío del lago y a su bello brillo. Y cuando miré el agua tratando de ver mis pies, mi dulce amor entre el agua me estiraba la mano.
"No me olvides, si?" Y su hermosa sonrisa invadió mi corazón. Sumergí una de mis manos en el agua para tocar la suya. Como si fuera un triste hasta luego, me despedí así de él.
"Nunca te olvidaré...mi dulce amor". Y la oscuridad de la profundidad lo cubrió.
Mis lágrimas se formaron. Mis cuerpo estaba temblando, no del frío, sino de la impotencia de no tener lo que tanto amo en este estúpido mundo. Mi terrible soledad me invadia y el dolor del abandono se manifestó cuando el agua comenzó a moverse a mi alrededor. La pena se hacía mas grande. El dolor se hacía mas profundo y el amor se convertía en un torbellino de pasión que no podía controlar.
Sentí que una gran energía que se incrementaba cada vez más rápido en mi cuerpo me estaba consumiendo. Mis manos comenzaron a levantarse como implorando al cielo. El agua bajó de nivel para levantarse alrededor mío como grandes paredes. Escuchaba todo. El gemir del aire, el crujir de la tierra y el soplido del viento en mi cabeza.
"Explosión de Galaxia". Escuché que mi Maestro gritó esa frase.
Yo no entendía pero el movimiento del agua y el cielo cerrándose hizo que mi sangre hirviera.
"GRITA SAGA!!!...EXPLOSION DE GALAXIA...AHORA!!!".
Sentí que mis ojos quemaban y mis labios formaban la frase.
"Yo...no...". Estaba indeciso, muy asustado.
"Gritalo Saga...hazlo ya!!".
El agua comenzó a danzar. Mis manos formaron un fuerte puño dirigiéndolo hacia la cortina de agua y mis ojos se fijaron en un sólo punto.
"EXPLOSIÓN...DE...GALAXIA!".
De mis manos salió un rayo dorado que atravesó el agua y llegó hasta la montaña y la partió en dos. El cielo se oscureció aún mas y mi cuerpo se levantó sobre el agua.
Ví como el agua al levantar una de mis manos cubría lo que yo señalaba. Era increíble lo que sucedía con tan sólo pensarlo. Bajé las manos y el agua se tranquilizó. Poco a poco descendí sobre el agua y mis pies la tocaron suavemente. Sentí una fuerza increíble y no paré de caminar hasta cuando llegué frente a mi Maestro.
"Fue un excelente movimiento Saga".
Él levantó la mano y tocó con un sólo dedo mi frente. Y sentí que mi cuerpo se desplomó en menos de un segundo.
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"Señor, señor...me escucha?...señor!".
Mmm!, una voz, estaba escuchando una voz que interrumpió mi descanso.
"Señor Saga". Abrí los ojos y era Fili, mi buen amigo.
"Que pasa Fili?". Me levanté rápidamente porque vi la preocupación en sus ojos.
"Su Maestro lo llama". Nunca antes mi Maestro me había llamado tan desesperádamente. Corrí tan rápido como pude y llegué en menos de un minuto.
"Tarde Saga!". Mi Maestro estaba en la puerta de la casa y estaba con su bastón en mano. Me miraba fíjamente.
"Maestro, pero fue tan sólo unos segundos, hice lo que pude". Y le saqué la legua.
"Guarda esa lengua y ya no eres un niño para hacer esas cosas Saga". Siempre recriminaba mi comportamiento.
"Ya tienes 20 años y sigues comportándote como un chiquillo. No haz cambiado nada Saga. Creo que eras más maduro cuando te encontré". Su voz me dió a entender que estaba enfadado conmigo.
"Maestro, le prometo que no lo volveré hacer, se lo juro". Él no volteó para nada e ingresó a la casa.
"Pasa Saga, las velas se van a apagar". Velas?...apagar?. Y ví un pastel en la mesa. Sé que era de carne con papas y verduras pero de todas maneras era mi pastel.
"Feliz cumpleaños Saga". Jajaja! no me acordé que hoy era mi cumpleaños y menos cuando me dijo que tenía 20 años hace un momento.
"Gracias Maestro". Le quise dar un abrazo pero el se retiró.
"Basta de curcilerías Saga, apaga las velas y parte el pastel, se va a enfriar si te quedas como un tonto frente a ella". Se que es sensible pero no le gusta demostrarlo. Él es un pan de Dios.
Justo cuando iba a apagar las velas, mi Maestro me tapó la boca y me dijo, "pide un deseo antes de hacerlo y luego las apagas". Asentí con la cabeza y desee lo que mas quiero en el mundo. Ver a Mu nuevamente pero esta vez en carne y hueso. Y soplé, las apagué todas y fue excelente.
"Fili trae los platos, yo cortaré porque sino Saga se llevará la mitad y se lo querrá comer solo". Me reí junto con él.
Al terminar de partir el pastel, lo ayudé a sentarse. Él se estaba haciendo viejo y sus piernas no lo ayudaban mucho a movilizarse. Ya no le gustaba el bastón pero era lo único en lo que se podía apoyar, ni siquiera quería que Fili lo ayude.
"Pediste lo mismo que hace cuatro años atrás?". Sus cansados ojos me observaron y no me quedó mas remedio que decir que sí.
"No puedo dejar de pensar en él". Coloqué el plato de pastel en mis piernas.
"Yo nunca te prohibí que dejaras de hacerlo Saga, pero eso te traerá muchos problemas a la larga, eso ya te lo dije".
"Pero usted nunca me dice que me pasará o porque sucederá eso. Es qué acaso es malo amar a alguien?". Su mirada me examinó y miró por la ventana.
"Te será difícil vivir con un sentimiento como ese a cuestas, no te dejará vivir en paz y sufrirás irremediablemente si alguna vez sufres una pérdida". Mis manos golpearon la mesa y me levanté muy enojado.
"Como sabe que sufriré?...acaso usted pasó alguna vez lo mismo que yo?...usted no sabe nada del amor, de lo que uno siente por otra persona, usted es mas que un insensible, un ser sin corazón, sin...".
Y sonó una bofetada en mi mejilla.
"Si no tuviera corazón, yo no te hubiera recogido de esa calle sucia y mojada hace cuatro años". Su voz se alzó para contraerse y caer pesadamente al suelo.
"Maestro!". Me arrodillé y lo levanté para llevarlo a su austera cama de paja y telas viejas.
"Estoy bien muchacho...sólo déjame descansar". Mis manos temblaban, tenía miedo de que le pasara algo malo.
"Voy por las hierbas que necesita...no se preocupe Maestro, todo estará bien". Me puse la bolsita de hierbas en el hombro y abrí la puerta.
"Recuerda Saga, mientras seas TU, sólo TU, no habrá peligro y todo será paz y tranquilidad en tu alma". No entendí sus palabras y lo ví cerrar sus ojos.
"Fili, cuídalo y ayúdalo si quiere moverse. No lo dejes salir si?". Cerré la puerta y emprendí el viaje. No me iba a demorar nada. La velocidad y la teletransportación eran para mi pan comido y eso me daba la facilidad de ir y venir rápidamente.
No podía dejar que el único ser que me dió afecto sincero, poco pero me lo dió, estuviera a punto de fallecer y eso hacía que mi corazón latiera deprisa y que mi preocupación aumentara al tratar de buscar el lugar exacto donde aparecer y recogerlas y regresar. Él era como mi padre, como si él hubiera regresado de entre los muertos. Pero sé que él descansa en paz y que seguro nos da todas sus bendiciones.
Pero cuando llegué al lugar, las hierbas ya no estaban. Vi unas pisadas extrañas alrededor de los huecos donde antes las plantas resposaban.
"Quién pudo hacer esto?...ahora qué hago?". Levanté mi mirada y vi que a lo lejos habían mas.
Al llegar pasó lo mismo. No era posible, mi Maestro las necesitaba y yo no encontraba nada. Me puse a buscar por todos lados. Y junto con mi nerviosismo cayó la noche. Casi al darme por vencido, removí la tierra y ví que todas las hierbas habían sido arrancadas y enterradas. Antes de averiguar o preguntarme quien había sido, cogí un gran número de ellas y me teletransporte a la casa, pero fue demasiado tarde.
Ví a Fili fuera de la casa, sentado en la tierra con lágrimas en los ojos.
"Qué pasó?". No lo podía creer y fue por eso que pregunté.
"Su alma se fue señor Saga". Abrí la puerta y lo encontré como lo dejé. Sus manos sobre su sencilla cama y su cabeza recostada a un lado.
"Por qué no me esperó Maestro?". Y me dejé caer sobre el suelo de madera podrida que nos ayudaba a sostenernos en pie en nuestra casa, porque era nuestra.
Mis lágrimas, después de cuatro años de entrenamiento y alegrías aparecían llenas de vitalidad por salir. Era horrible lo que estaba pasando, el hombre por quien hubiera dado la vida se había ido por una estupidez de falta de tiempo y por un imbécil que escondió las hierbas, que alguien como yo, hubiera necesitado para salvar una vida.
"Por qué no me dejó ayudarlo?". Y no reparé en acurrucarme en sus manos y llorar amargamente su pérdida.
"Tu fuiste él único que me quiso de verdad, él único padre que conocí y a quien quiero como tal". Mi cuerpo sufría espasmos de dolor, mi corazón se resquebrajaba por la angustía y la tristeza.
"Yo fui quien te causó ese dolor, ahora sufro amargamente tu partida...yo te maté...yo lo hice...yo...".
Mientras sufría escuché una explosión que hizo volar la puerta y Fili entró corriendo tratando de protegerme.
Entonces vi entre el humo y la oscuridad de la noche una silueta. El humo poco a poco se fue disipando y logré observar algo. Zapatos dorados, peto y hombreras doradas y un casco extraño que en los dibujos de la escuela nunca ví.
"Haste a un lado enano...nos lo vamos a llevar". Fili se abrió de brazos y no dejó que se acercaran mas.
"No lo haré...nadie hará daño al Señor, nadie!". Pero ese hombre levantó un dedo e hizo volar a Fili hacia la pared cayendo malherido.
"Fili!!". Mis ojos estaban llenos de ira, de dolor y de rabia por lo injusta que era la vida.
"Aldebarán, llévatelo". Y un hombre con otra cosa dorada encima apareció en la casa. Era muy alto y terminó de romper el techo.
"Te está dando tanto problema un jovencito Shura?". Y ese hombre me cogió de la muñeca.
"Suéltame!!". Y antes de que me golpeara me moví mas rápido. Me solté y grité, "EXPLOSIÓN DE GALAXIA". Ambos hombres desaparecieron.
"Fili!...estás bien?". Al tratar de ver a Fili una sombra me cubrió y sentí que la paz y la armonía de una persona me envolvía.
"No te resistas...eres parte de nosotros...no es necesario resistirse...déjate guiar por nosotros".
Al momento de dejar de escuchar esa voz, el piso y mi hermosa realidad se desvanecieron hasta previo aviso.
Continuará....................
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N/A: Super!. Ya terminé este capítulo, espero que les guste.
El próximo capítulo ya entraremos a la Saga del Santuario y espero que les guste. Habrá mas acción, romance, pasión y angustia (eso que les encanta).
No se preocupen será muy bueno (es mi humilde opinión -_-!).
Hasta el siguiente capítulo!!!
MANDEN MUCHOS REVIEWS
AVISENLE A MAS PERSONAS PARA QUE LO LEAN!!!!
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
