Capitulo 7
Candy sacó su maleta del ropero y comenzó a empacar… se iría lo más pronto posible… esa misma noche antes de que llegaran de la fiesta… o en la mañana…
Candy seguía llorando… pero esta vez no lloraba por Neal… lloraba por Albert… ella no lo podía dejar así… le dolía dejarlo… pero tenía que hacerlo… ya no quería estar cerca de esa familia…
Iría de regreso al hogar de Pony… no quedaba tan lejos… tomaría el próximo tren...
No pudo empacar toda su ropa… su maleta era muy pequeña… y además… tenía muchos vestidos o muy elegantes o muy caros… nunca los podría usar estando en el hogar de pony…
Quería dejarle una nota a Albert… quería decirle tantas cosas… no, sería más difícil… Candy recordó la vez que Terry se fue del colegio y dejó una nota… esta era muy corta y lo único que causó… fue tristeza en ella…
Cerró su maleta y se puso su abrigo… era una noche un poco fría… salió de su cuarto y no pudo evitar voltear hacia el cuarto de Albert… abrió la puerta… todo se encontraba ordenado… todo ahí olía a él… Candy metió la mano en su bolsillo y sacó el broche del príncipe de la colina… después de tantos años lo había encontrado… no lo quería dejar…
Candy comenzó a llorar… ligeramente, pero cada lágrima estaba llena de tristeza…
Cerró la puerta otra vez y se dirigió hacia la salida de la mansión…
El jardín estaba oscuro, pero Candy pudo notar fácilmente la Dulce Candy, que parecía brillar en medio del rosal…
Candy sacó la fotografía de Anthony… dulces recuerdos la invadieron… cuánto lo extrañaba… seguramente no volvería a la mansión… después sacó la cruz que la señorita Pony le regaló… quería volver al hogar… muchos chicos se habrán ido… y habrá muchos nuevos también… pero la señorita Pony es vieja y necesita ayuda…
Candy empezó a caminar fuera de la propiedad… pero lo hacía despacio… no quería ser vista por nadie…
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Todos seguían bailando cuando era tarde y la noche empezaba a avanzar
Albert se sentía cansado y quería algo de beber… no encontraba las bebidas por ningún lado… siguió caminando y llegó a la parte trasera de la propiedad… la noche era oscura pero pudo ver que alguien estaba en el establo…
Albert se dirigió hacia ahí y descubrió a Neal en el suelo…
¿Neal… qué haces aquí?
¡Albe… ¡tío William!
Vamos levántate… dime qué pasó…
me tengo que ir…
¿pero quién te ha pegado así?
Déjame… no es asunto tuyo…
Neal se echó a correr, dejando a Albert confundido…
Salió del establo y volvió al lugar de la fiesta… no vio a Candy por ningún lado…
Anny… ¿no has visto a Candy?
No Albert… hace rato se fue hacia el otro lado de la casa… - respondió, tomando a Archi de la mano
Tiene razón Albert… yo la vi… pero ella no iba sola… Neal iba con ella –dijo Archi
¡¿iba con Neal?! … archi… ven conmigo…
Albert quería saber qué estaba ocurriendo… había visto a Neal en el establo… pero no a Candy
Albert y Archi se dedicaron a buscar a Neal… él estaba sentado bebiendo algo con una bolsa de hielo en la mejilla…
Neal… ¿dónde está Candy? – preguntó Albert
Sé que sabes dónde está… mas te vale que confieses si no quieres que la tía abuela se entere… - archi odiaba a Neal y no quería que Candy saliera lastimada esta vez…
No sé de qué hablan – Neal quería salir de ahí… pero no pudo
¡basta Neal! Yo te conozco… ¡dinos dónde está! – Albert estaba perdiendo la paciencia… su sobrino siempre le juega bromas de mal gusto a todos, en especial a Candy… ¿qué le habrá hecho ahora?
No sé donde está…. ¡lo juro! Ella se fue…
¿se fue?
Si… déjenme en paz…
Archi retrocedió y buscó con la mirada a Elisa… seguramente ella sabía algo…
Albert tuvo la misma idea… y fue hacia ella en cuanto la vio…
Elisa…
¡Oh… William que agradable sorpresa!
Déjate de tonterías Elisa… ¿dónde está Candy?
¿Candy? ¿Por qué buscas a esa chica? No vale la pena… ¿quieres charlar un rato?
No, no quiero Elisa… seguramente tú estás detrás de esto… dime donde se encuentra
¿hablabas en serio?...Seguramente se escondió… las chicas del hogar de pony no tienen educación…
Neal se fue con ella hace un rato… ¿la encerró?
¿Neal? Ahora sé de qué hablas… él quería charlar con ella…
¿charlar? ¿Sobre qué?
El "la ama" William…
Albert no sabía qué pensar… Neal era capaz de hacer cualquier cosa…
Albert dejó a Elisa y se dirigió directo a donde estaba Neal…
Sin decirle nada… Albert le dio una gran bofetada que hiso que callera al suelo…
¿con que así te lastimaste la mejilla, no?
No sé de qué hablas…
De Candy… ¿qué le hiciste Neal?
Nada… ella se fue… salió por la ventana…
¿Acaso estaban en el establo?
Neal no decía nada… pero no era necesario… Albert sabía lo que había pasado…
Candy debía defenderse de él y seguramente le dio un golpe en la mejilla… después salió por la ventana…
¿cómo te atreviste a hacerle eso, Neal? – Albert estaba furioso… pero no había tiempo… tenía que buscarla… saber si estaba bien…
Albert lo volvió a golpear y salió en dirección al camino… el que daba hacia la mansión…
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Albert entró a la propiedad casi sin aliento… había corrido lo más rápido que pudo… subió las escaleras y todo estaba en silencio…
¡Candy! Soy yo Candy…
Nadie respondió… abrió la puerta de su habitación y no vio a nadie…
El ropero estaba abierto… ya no quedaba casi nada de ropa… y la maleta ya no estaba… ¿¡Candy se fue!?
No, no podía irse… no podía dejarlo… ¿dónde había ido?
Albert quería golpear nuevamente a Neal… ya no lo soportaba…
¿Cómo pudo tratar mal a Candy? ¿Y así quiere que alguien lo ame?
Albert tenía que encontrarla…
Quería que volviera… quería abrasarla nuevamente… quería decirle cuánto la amaba… no la quería dejar ir…
Albert se fue hacia su cuarto y se cambió de ropa… iba a salir a buscarla y no podía salir con un smoking a la calle…
Tomó un auto y él mismo se fue conduciendo… no sabía por dónde empezar a buscar…
¿Candy habría tomado un coche o se habría ido caminando?
Se paraba en cada esquina a preguntar si la habían visto… pero nadie la conocía… nadie la había visto salir…
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Después de un largo viaje en coche, Candy llegó a la parada de tren…
Quería ir hacia el hogar de pony… ¿o regresaría a Chicago?
Por un momento Candy ya no supo que decidir… ella no quería irse y no sabía dónde ir… se sentía perdida… pero estaba decidida…
Todos los trenes estaban retrasados a excepción de uno que iba en otra dirección…
Salió de la estación a caminar y se encontró con un gran bosque… extrañaba sentirse rodeada de plantas y animales… ahí se sentía tranquila… se sentó bajo la sombra de un árbol, pero seguía preocupada…
¿Por qué no regresaba a la mansión… con Albert? No, no podía… Neal no los iba a dejar en paz… a menos que Albert se enterara de lo ocurrido…
¿Por qué no le dije a Albert que lo amaba antes de irme? ¿por qué no le dejé una nota?
Candy estaba confundida y no sabía qué pensar… quería regresar a la parada de tren… pero alguien lo impidió…
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Albert manejó a toda velocidad hacia la parada de trenes… si era necesario, el correría tras el tren para llevar a Candy de regreso…
Definitivamente no la dejaría ir… tantos años de estar juntos no se podían deshacer así nada mas… por una tontería de Neal…
Cuando llegó todo estaba vacío… ¿ya habría partido el tren?
Después de preguntar… supo que todos estaban retrasados y que solo había salido un tren… rumbo a Nueva York…
No, Candy no regresaría ahí… ¿por qué razón tendría que ir? ¿Por Terry?... a Albert se le heló la sangre… ¿y si Candy regresa con Terry? No puede ser posible… ella seguramente iría al hogar de Pony… o a otro lado menos allá… o al menos eso quería pensar Albert
Tenía que buscar a Candy… en la parada y en los alrededores…
¿Qué le diría para que se quedara?... le diría la verdad…. Solo la verdad… él la amaba y no la dejaría ir…
Caminó por toda la estación y no vio a Candy… ¿dónde estaría? ¿Se iría a otro lado?
Albert salió del lugar y solo se veía la noche en medio del bosque… a él le gustaba el bosque, la naturaleza, los animales y el viento… ese bosque era muy hermoso…
Albert se adentró en él unos momentos… tenía que relajarse o perdería el control…
Disfrutó del viento volándole el cabello a refrescando su mente…
Cuando se disponía a regresar a su búsqueda… vio a lo lejos a una señorita caminando entre los árboles… ¿¡Candy?! Si, era ella… estaba ahí… en medio del bosque… cómo no se le había ocurrido antes… a ella le gustaba la naturaleza tanto como a él…
Albert caminó hacia ella… Candy iba regresando a la estación… no, no la dejaría ir…
Albert la tomó del brazo y la hiso voltear…
Cuando Candy vio a Albert… ahí parado frente a ella sintió una gran emoción por dentro… él había ido a buscarla…
Los dos se miraban… pero ninguno sabía qué decir… hasta que Albert rompió el silencio…
Candy… ¿a dónde te diriges?
Albert… yo… es decir… Neal…
Se lo que pasó Candy… no tienes por qué preocuparte…
Yo…
¿por qué no me dijiste que ibas a irte?
Quería decírtelo…
¿Te acuerdas de nuestra promesa Candy?
Si Albert… me acuerdo…
Vamos a compartir nuestras penas y tristezas… no huyas de ellas Candy… puedes contármelas… porque yo estaré siempre para ayudarte…
Cuánto amaba Candy a Albert… ¿cómo había pensado en dejarlo?... Candy se sintió feliz de escuchar su voz… sus consejos… ahí tenía a su amigo y confidente… Albert…
Se sentía tan feliz de verlo…
Candy… no te dejaré ir…
¿qué?
Candy, yo… - Albert no quería echar a perder esta oportunidad… la oportunidad de decirle a Candy lo que sentía por ella…
Candy lo miraba en silencio… estaban ahí en medio del bosque… y en medio de la oscuridad, lo único que veía eran los ojos azules de Albert… se veía tan apuesto con ropa informal… con el cabello revuelto por tanto correr… Candy estaba en sus pensamientos y no notó cuando Albert se acercó a ella…
Cuando Candy reaccionó Albert estaba muy cerca de ella… Candy pensó que esto era un sueño… un sueño del cuál jamás quería despertar… ella cerró los ojos un momento…
Albert no sabía cómo habían llegado a estar así… el actuó sin pensar… en lo único que pensaba, era en ella… en esa chiquilla que en ese momento estaba frente a él… ella ya era una dama… una hermosa dama…
Albert tocó la mejilla de Candy suavemente con la mano…
Candy sonrió sin abrir los ojos… ella amaba a Albert, pero este amor no se comparaba con ninguno que había sentido antes…
Albert ya no pudo más y poco a poco se fue agachando para estar a la altura de Candy…
Candy abrió los ojos de la sorpresa…. ¡Albert la estaba besando!
Candy se sentía sorprendida… emocionada… nunca había sentid algo así…
Este no era su primer beso… en Escocia Terry la beso… pero fue un beso robado… este era muy diferente…
Albert la besaba con mucho cariño, suavidad y ternura… sabía que muchas cosas eran nuevas para ella…
Candy comenzó a corresponder ese tierno beso… ella lo amaba también… y no había podido demostrárselo… y ahora ella sabía que él también la amaba…
Al sentir la suavidad de Candy… Albert la tomó de la cintura y la acercó más a él… comenzando un beso lleno de necesidad y de amor…
Un amor que ya no se iba a esconder… un amor que era de los dos, solo de los dos…
NOTAS DE LA AUTORA
Aquí está el capítulo esperado…
Sigan leyendo… que se pone interesante…
Disfruten los últimos días del año… ¡felices fiestas!
