Lamento la demora. Pero tengo excusa (de hecho tengo tantas excusas que no sé por donde empezar, y si no se las creen ¡puedo inventar otras!). Muy bien, comenzando:

1.- No tengo Pejesidente (BBUUUAAAHH).

2.- Empecé la Universidad.

3.- Un maligno ser de otra dimensión secuestro a Fictia (la musa de los fanfics) y pasé todo éste tiempo peleando con sus esbirros malignos en un intento desesperado por salvarla, lo cual logré gracias a una barra de jabón, un pedazo de cuerda, la crema de lentejas de mi amá (catalogada como un veneno a nivel mundial), y un chantaje muuuy interesante. En agradecimiento, Fictia metió unas cuantas ideas en mi cerebruto, algunas de las cuales pueden linkear desde mi profile.

4.- Mi hermano y mi padre organizaron un plan malévolo para separarme de mi computadora.

5.- Mi madre me perdió el disco en que tenía mis adelantos y borradores.

Y la lista sigue. Algunas si pasaron, como por ejemplo lo de Fictia (eso fue real).

De todas formas¡lo siento mucho! Perdonen la demora por favor. Haré lo posible porque no vuelva a pasar.

Anteriormente:

Los Titanes llegan al parque de diversiones, feria, lo que sea, en busca de Crow. El Guasón los está esperando y les da una gran bienvenida.

Ahora: (Sugerencia de mi bro).


Capítulo Siete.

¿Quién gana entre el Guasón y los Titanes?

El Guasón gana.

Fin.

No se lo esperaban ¿verdad?


Ahora el verdadero capítulo siete:


Capítulo Siete

¿Cómo puede alguien ser tan molesto?

Abrió los ojos sólo para cerrarlos un instante después. Volvió a abrirlos, esta vez lentamente para tratar de acostumbrarse al fuerte resplandor que golpeaba de lleno su cara.

- Ya era hora dormilón.

Esa voz odiosa.

Robin tenía los brazos entumecidos. Al tratar de moverlos descubrió el por qué: lo habían encadenado a la pared con los brazos en alto, dificultando el flujo de sangre.

Gruñó y miró a su alrededor.

Estaba en una bodega oscura y fría. El olor a humedad inundaba el aire. El lugar estaba casi vacío.

Del otro lado de la habitación había una caja que reflajaba la poca luz de la habitación en un tenue resplandor metálico. La caja tenía el tamaño suficiente para albergar a varias personas. A un par de metros de la caja había otra parecida pero de menor tamaño. Tenía algo pegado en uno de sus lados, algo grande que no acababa de distinguir debido a la oscuridad.

¿Esa otra cosa en el suelo era una masa gigantesca de chicle?

Robin cerró los ojos con fuerza. Era una alucinación. Tal vez hubiera chicle en el piso pero no sería gigante...

No. Ahí estaba. Chicle rosa gigante.

Un destello por arriba de su cabeza atrapó su atención. Su cinturón de herramientas. Bajo la vista confirmando su ausencia. Ese maldito payaso. Estudio la ubicación de su preciada pertenencia. Parecía estar a su alcance. Pero era sólo apariencia. El Guasón lo había colgado en el lugar justo. Robin podría pasar horas enteras tratando de recuperarlo, y siempre le faltarían unos cuántos centimetros para lograrlo.

El joven maravilla soltó un bufido y se pusó a calibrar sus posibilidades. Minutos después un gruñido se escuchó en la penumbra, proveniente de una de las cajas de metal, la pequeña.

-Mi cabeza...

-¿Cyborg?

-¿Robin?

-¡Ay, que tiernos¡Ambos se reconocieron!

Otra vez esa molesta voz chillona.

-¡Guasón! -gritó Robin llamándolo, retándolo, desafiándolo.

-¡Y también a mi me reconoces! Estás progresando mucho pajarito.

-¿Por qué no sales y nos enfrentas? -preguntó Cyborg fúrico.

-¿Para qué molestarme? -inquirió la arrogante voz desde algún punto del oscuro techo, o quizá desde todos los puntos-. ¡Ni siquiera pudieron con el anticuado sistema de seguridad!

Robin se lanzó hacia enfrente, siendo dolorosamente detenido por las cadenas que lo apresaban.

-¿Dónde están mis amigos?

Una risa histérica, cruel, desprovista del más mínimo apice de calor humano retumbó en los tímpanos de ambos titanes.

-¿Dónde están¡Están ahí mismo¿Los llamas amigos y no eres capaz de reconocerlos?

Robin no entendía. Estaba solo con Cyborg, no había nadie más allí. Excepto, claro, por la caja de metal y el chicle...

-¡Star!

El joven super héroe fijo los ojos en la caja de metal. Tenía que estar ahí...

Fue justo entonces cuando la masa rosa del piso comenzó a moverse y a emitir sonidos entrecortados e ininteligibles.

-¡Star!
Una bola verde fluorescente comenzó a inflarse a la mitad de la plasta chiclosa.

La esfera continuo aumentando su tamaño, poco a poco. Cómo si a su creadora le costara trabajo lidiar con la sustancia.

Pero no duró mucho.

La energía verde conocida como starbolt no pudo superar el reto y fue violentamente regresada a su dueña.

Se escuchó un sonido sofocado.

Sofocado, pero sin dejar dudas de lo que era.

Un grito.

-¡STAR!

Robin se revolvió entre las cadenas con verdadero frénesi, lleno de rabia y preocupación.

-¡Vas a pagar por esto!

-No deberías enojarte con ella -respondió la voz burlona del Guasón; el líder de los Titanes podía imaginarse la asquerosa sonrisa que debía estar adornando su rostro-. Ella no tiene la culpa.

Ese payaso en verdad poseía un don, que al ser aplicado en otros se convertía en maldición.

-¿Dónde están Raven y Chico Bestia? -exigió saber el joven robótico. Robin desvió la mirada avergonzado. ¿Qué clase de líder era? Se había olvidado de sus amigos al escuchar los gritos de Star.

-El niño verde está en periodo de confinamiento en esa caja de allá -contestó el Guasón con un deje de aburrimiento-. Pero te puedo asegurar que tiene una sonrisa de oreja a oreja -añadió riendo como el desquiciado que era.

-No.

Cyborg cerró los ojos con fuerza; eso sólo podía significar una cosa... se había quedado sin compañero de videojuegos.

-¿Qué hay de Raven? -exigió saber Robin, tomando nota mental de todo para cuando tuviera que pedirle cuentas al Guasón-. ¿Qué le has hecho?

-Nada. La puse con la niña -contestó el payaso del crimen restándole importancia-. No debería dedicarse al heroismo con esos desmayos. ¡Podría acabar en manos de un lunático!

¿Desmayos¿Raven se había desmayado¿Por qué? Eso no era normal. Raven era una chica fuerte. Más fuerte que la mayoría. ¿Qué podría estar pasando con ella?

-¿Dónde está? -gritó Robin.

-Me parece que no estás en situación de exigir pajarillo -contestó el maniático de cara blanca con voz dulce-. Muy al contrario...

Nadie se dió cuenta del pequeño insecto verde que salió de lo que antiguamente había sido un compartimiento de la rueda de la fortuna.

El Chico Bestia se alegró en silencio por aquella tarde lluviosa sin crimen que combatir en la que la princesa tamaraneana le había ganado el televisor y había puesto uno de sus muchos programas documentales.

"Cucarachas: los últimos sobrevivientes" le había enseñado un par de cosas, por increible que parezca. Por ejemplo, ahora sabía que las cucarachas podían sobrevivir a practicamente cualquier cosa, desde una bomba atómica hasta el gas sonriente del Guasón.

Así, y que el cerebro de las cucarachas se extendía por todo su cuerpo.

Aunque eso no venía al caso.

Había escuchado la "conversación" entre sus amigos y el payaso. Y había tomado una decisión.

Sabía donde estaban Cy, Robin y Star pero no había pistas sobre Raven o la niña.

Iría a buscarlas.

Sus amigos podían cuidarse solos pero con Raven inconciente... No podía arriesgarse.

Si algo les pasaba no podría perdonarse.

La salvaría a ella y a la pequeña y luego todos juntos ayudarían a los demás.

Pero para ello tendría que encontrarlas.

Y rápido.

Sin perder un segundo, el animorfo movilizó sus seis extremidades y se arrastró por un ducto de ventilación.

Si algo había aprendido en sus años como super héroe, era que los ductos de ventilación podían resultar muy provechosos.

Esperaba que éste fuera el caso.

En la penumbra, una diminuta sombra se valanceaba hacia adelante y hacia atrás sin cesar.

Crow estaba sentada en el frio piso, abrazándose las rodillas y valanceándose. Observando la figura inconciente tirada en el piso a medio metro de ella.

Ya había pasado un buen rato y Raven seguía sin despertarse.

Crow frunció el seño suavemente.

No era bueno. Las cosas podían complicarse y eso traería problemas. Raven tenía que despertar pronto, antes de que fuera demasiado tarde.

El futuro estaba en juego.

Pronto habría un nuevo enfrentamiento entre el bien y el mal, y ese payaso idiota se había entrometido poniendo todo en riesgo.

Tendría que hacer algo al respecto.

Si Raven no despertaba pronto.

¿Por qué tardaba tanto?

Solamente tenía que abrir los ojos...


¿Qué opinan?

Haganmelo saber con un review.

Y porfa, chequen mis otros fics. Mi autoestima necesita ayuda.

P.D.: Argentum (nombre, o nick, completo) les agradece a meryinustar, aionalfaomega, Nelly-Crystal, Raven Baca, shadow the dark, Altariel de Valinor y john23 por tomarse la molestia de hacer valer sus libertad de expresión. ¡Sigan así!

P.D.: Creían que se me había olvidado agradecerles ¿verdad? Nooo. Yo sin ustedes no soy nada (baja autoestima).

P.D.: Recomiendenme fics, propios ajenos, la historia que alucinó el perico del vecino... ¡Vamos gente!

P.D.: En verdad lamento mi tardanza.

P.D.: Teen Titans Trade Mark

P.D.¿Por qué tantas Pos Datas?