Al oír la puerta cerrarse la pelirrosa se tensó, cosa que no pasó desapercibida por el pelinegro.
Ella le daba la espalda. Así permanecieron unos minutos, en silencio. No se miraban, no se hablaban.
Sakura inspiró por milésima vez esa noche, y se dio la vuelta. Se encontró al pelinegro apoyado en el marco de la puerta, observándola. No apartaba la mirada de ella.
-Bueno, creo que deberíamos presentarnos. Como ya sabes soy Haruno Sakura y soy…- Sakura se vio interrumpida por el moreno.
-Uchiha, Uchiha Sakura, así es como te llamas ahora, ¿acaso lo has olvidado ya?- lo dijo en tono seco, como si hablara del asunto más estúpido del mundo. Sakura achinó los ojos, solo había dicho catorce palabras y ya sabía que esa conversación no acabaría bien.
-La verdad es que entre la gracia que me hace este trato y el poco tiempo que llevo siendo una Uchiha no me he acostumbrado- la ironía desbordaba por toda ella. Su ESPOSO (maldita palabra pensó la pelirrosa), siguió mirándola con cautela, como si fuera una bomba que en cualquier momento explotase.
-No eres una Uchiha más, eres la esposa del líder del clan, y se espera que actúes como tal, así que vete haciéndote a la idea- la miró con superioridad, como queriendo decir que ella era poca cosa.
-¿Y cómo se supone que debería actuar la esposa del líder?, ¿agachando la cabeza y besando el suelo por donde pise su marido?- la pelirrosa empezó a enfurecerse. Furia que creció todavía más al ver la sonrisa de superioridad del ojinegro.
-No estaría mal para ser el comienzo.
Ooooh eso sí que no, no me vas a torear, y con estos pensamientos la ojiverde se dispusó a plantarle cara a su marido.
-Mira UCHIHA, ni se te ocurra pasarte de listo conmigo. Seré tu esposa, pero eso no te da derecho a ningunearme. Si estoy aquí es por el bien de mi aldea, al igual que tú supongo, así que dejemos la fiesta en paz- Sasuke alzó la ceja. La pelirrosa tenía carácter y agallas, eso era algo indiscutible.
Conque la gatita tiene uñas. Sasuke se incorporó y comenzó a avanzar hacia Sakura, que comenzó a tensarse todavía más. Durante esos segundos le mantuvo la mirada, y aunque se encontraba tensa y nerviosa no se movió.
Cuando estuvieron a un palmo el uno del otro, cosa que obligó a Sakura a levantar la cabeza para poder mirar a los ojos del moreno, Sasuke habló.
-¿Por qué se supone que debo tenerte respeto?¿Has hecho algo para merecerlo?¿Has luchado en alguna guerra?¿Has salvado a tu aldea de una invasión? Por tu edad diría que no, ni siquiera creo que recuerdes la última guerra- las palabras del pelinegro iban con intensión de herirle, de humillarla.
-Es verdad, no he luchado en una guerra, ni he salvado a mi aldea; pero créeme, no hay día que no recuerde la última gran guerra- la voz no le tembló, el odio con la que las dijo impresionó al moreno, pero no lo demostró- Estoy aquí porque este pacto ayudará a salvar vidas de mi pueblo, al igual que al tuyo, creo que mi sacrificio merece un respeto.
Sasuke soltó una risa irónica.
-¿Tan malo me crees que consideras un sacrificio casarte conmigo? Aquí el único que ha sacrificado algo soy yo al casarme con una salvaje como tú- ZAS, la bofetada fue instantánea; al igual que el golpe que le propinó el día anterior no se lo espero. La pelirrosa todavía tenía la mano alzada, y los ojos muy abiertos; actuó sin pensar en las consecuencias. Sabía a la perfección que no tenía nada que hacer frente al Uchiha, pero su orgullo pudo con ella.
Sasuke comenzó a girar su cabeza lentamente. Ya era la segunda vez que la pelirrosa le pegaba, aunque ella pensara que era la primera.
Con una velocidad sobrehumana aprisionó a la pelirrosa contra su cuerpo. Ella intentó escaparse, pero el Uchiha hizo todavía más fuerza. Con una mano le giró la cara a la pelirrosa.
-NUNCA vuelvas a levantarme la mano o a hacerme daño- su voz sonó fría como el hielo.
-No vuelvas a llamarme salvaje, aquí el único que debería ser llamado así eres tú- sus palabras se vieron calladas por los labios del moreno. Sakura, con los ojos fuera de sus órbitas se resistió al beso, a lo que el moreno agarró con fuerza la cabeza de la muchacha, impidiendo que escapara. Comenzó a profundizar todavía más el beso.
Sakura intentaba zafarse pero cada vez que conseguía moverse el moreno la aprisionaba todavía más. Se sintió como un animalillo siendo atrapado por una serpiente.
-Sueltame Uchi…- Sasuke aprovechó que la pelirrosa movió sus labios para meter su lengua en la boca de la pelirrosa. Sonrió para sus adentros, ella no lo sabía, pero caería en sus redes. No se esperó que ella aprovechase esa intromisión para morderlo. La sangre comenzó a brotar de su labio inferior, pero eso no lo detuvo. Sakura sintió el sabor metálico de la sangre en su boca. No sabía qué hacer, se encontraba bloqueada, intentaba buscar algo que hacer pero no se le ocurría nada.
En ese momento el pelinegro se separó para tomar aire. Su rostro seguía a escasos centímetros de la chica. Un hilillo de sangre bajó por la comisura del labio.
-No me gusta repetir las cosas Sakura- susurró el Uchiha al oído de Sakura, quien se estremeció- Tú misma lo has dicho, este pacto ayudará tanto a tu pueblo como al mío. Para ello tomaste la decisión de casarte conmigo, y sabes bien en lo que consiste un matrimonio ¿no?- su voz sonó fría y calmada- ¿Piensas que el consejo de mi clan aceptará nuestro matrimonio sin haberlo consumado?- la ojijade estaba muda, no sabía qué decir- te voy a contar una cosa Sakura, mi clan está desesperado porque tenga herederos, esa es una de las razones por la que no ven tan mal que me case contigo.
El aire se le atoró en la garganta. ¿De verdad le estaba diciendo que quería tener hijos con ella? No, simplemente deseaba quitarse al consejo del clan de encima; le daba igual con quien fuera.
-Tienes dos opciones: la primera alejarte, pero no podré asegurarte que mi clan mantenga el trato con el tuyo, al fin y al cabo un matrimonio no consumado no tiene validez. Si eso pasara, ¿tendrías la cara de volver a tu aldea sabiendo que todo el mundo te juzgará por no haber querido ayudarles?¿ Qué clase de kunoichi serías?
Sakura comprendió en ese momento por qué Sasuke Uchiha era tan temido en batalla. No solo poseían unas habilidades sobrehumanas, sino también sabía cómo encontrar los puntos débiles del enemigo, y una vez que los encontraba atacaba sin piedad.
-La segunda opción-prosiguió el moreno- es mucho más beneficiosa para todos. Podrás volver a visitar tu aldea con la certeza de que si todos están a salvo es gracias a ti. Solamente tienes que ceder. Será todo más fácil.
La pelirrosa se mantuvo en silencio. ¿Qué debía hacer? No quería para nada que su primera vez fuese bajo esas circunstancias. Sin embargo, si algo le pasara a su gente por su culpa jamás se lo perdonaría.
-¿Y bien? ¿Cuál es tu respuesta SA-KU-RA?- Sasuke arrastró las sílabas de su nombre, cosa que hizo volver a estremecer a la pelirrosa.
Sakura alzó la mirada y se encontró con la del pelinegro. Le mantuvo la mirada, sus ojos destilaban determinación.
-Está bien Uchiha, tú ganas esta vez. Podrás tener mi cuerpo, pero ten muy claro que jamás tendrás mi corazón- Sakura pudo articular dichas palabras sin vacilar y sin tartamudear, todo un logro si se tenía en cuenta en la situación en la que se encontraba.
La risa irónica del Uchiha llegó hasta sus oídos.
-Sakura, definitivamente no sabes con quien te has casado- la agarró de la barbilla- nunca he necesitado a nadie que me amara. El amor hace a las personas débiles, y los débiles no gobiernan el mundo Sakura- ante este último comentario alzó a la pelirrosa y la sentó en la cama.
Si antes estaba tensa, ahora se encontraba aterrada. Aterrada por lo que estaba a punto de pasar. Aterrada porque no podía hacer nada para remediarlo. Aterrada de ser odiada por su gente.
El moreno se puso encima de ella, lo que la obligó a recostarse.
Comenzó otra vez a besarla, esta vez con más cautela. Al ver que la pelirrosa no se rebelaba pasó la lengua sobre sus labios, haciéndola saber que quería que abriese la boca; orden que la pelirrosa obedeció. Introdujo la lengua y pronunció el beso. Notó su mejilla húmeda. Rompió el beso y vio el porqué de esa humedad. Salvajes lágrimas se escapaban de los verdes ojos de la pelirrosa. Lágrimas de impotencia.
-Sakura, no te resistas, déjate llevar, verás que acabarás disfrutándolo.
Y tras decir esto volvió a reclamar los labios de su esposa.
Sakura sabía que la primera vez dolería. Sus amigas en la aldea comentaban que si te encontrabas tensa dolería más. Pero si cedo el pensará que puede hacer conmigo lo que quiera. Pesó ella. Sin embargo, si no lo hago la única perjudicada seré yo. Y con este último pensamiento Sakura puso su mente en blanco.
Y se dejó llevar.
El moreno se sorprendió al ver como su esposa intentaba corresponder el beso. Lo hacía de manera torpe, pero poco a poco fue cogiéndole el truco. Fue ahí cuando decidió subir la intensidad.
Sakura se encontraba mareada, estaba sintiendo cosas que hasta ahora no había sentido. La pasión del momento le nublaba el pensamiento, cosa que agradeció. No quería pensar en lo que estaba pasando.
Se separaron para tomar el aire. Sasuke se fijó en que Sakura tenía las mejillas enrojecidas, cosa que le hizo desearla más. La ropa comenzaba a estorbar. Le quitó como pudo el obi y lo lazó lejos. Se dispuso a abrirle el kimono, pero ella incómoda se resistió. Se miraron a los ojos. El moreno se abalanzó a sus labios. Fue metiendo una mano por dentro del kimono de Sakura, hasta que llegó a su pecho, el cual comenzó a masajear.
Sakura sintió entonces un escalofrío. Su cuerpo, contra todo pronóstico, estaba reaccionando ante las caricias del moreno. Poco a poco le fue retirando el kimono, dejando descubierta la parte superior de la chica.
Sasuke se paró para mirar sus pechos. Ni muy grandes ni muy pequeños. Perfectos, pensó Siguió masajeando el pecho de Sakura mientras observaba la cara de la pelirrosa. Un rubor recubría toda su cara, no sabía si de vergüenza o de placer, pero era una duda con la que no se quedaría.
Dejó de masajear el seno, solo para sustituir la mano por su boca. Un suspiró le afirmó que la pelirrosa lo estaba disfrutando. Con su otra mano comenzó a masajear el otro seno.
Sakura no sabía lo que le pasaba. La cabeza le daba mil vueltas. No entendía como él, el hombre que más la había humillado en su corta vida podía hacerla sentir así.
El pelinegro se separó lo justo para quitarse su obi, y bajarse el kimono tradicional hasta la altura de la cadera.
Reclamó los labios de la pelirrosa, que ya le seguía el ritmo. Poco a poco fue bajando su mano hacia el centro de la pelirrosa. Al sentir la mano de su marido cerca de esa zona Sakura cerró con fuerza sus piernas, cosa que desconcertando al pelinegro, aun así, no se dio por vencido, y mientras profundizaba el beso, fue acariciando los muslos de su esposa, que ante las caricias fue aflojando sus piernas.
Comenzó a tocarla, y descubrió para su deleite que se encontraba mojada.
Sakura ya no podía pensar con claridad. Las caricias de su esposo eran como descargas que recorrían su cuerpo y le nublaban la mente. Con una mano, el pelinegro levantó a su mujer y con la otra retiró por completo la vestimenta que seguía recubriéndola. El kimono de ella corrió la misma suerte que su obi. Ahora se encontraba completamente desnuda e indefensa ante la mirada de su marido. Por primera vez en su vida, Sakura apartó la mirada cohibida.
Tenía que admitirlo, su esposa era una mujer muy atractiva. Tenía algo que hacía que quisiera perder el control.
Volvió a bajar su mano hasta el clítoris de la joven. Nada más rozarlo la joven pegó un brinco, a lo que Sasuke sonrió. Comenzó a mover sus dedos sobre él provocando que la joven empezara a soltar leves gemidos. Decidió introducir un dedo dentro de ella. Encontró la cavidad apretada. Introdujo otro dedo más. Los gemidos de Sakura no se hicieron esperar.
Tenía las mejillas rojas, los labios hinchados y los ojos entrecerrados por el placer. El moño que traía puesto en la ceremonia se había deshecho, haciendo que su melena rosada se desperdigara a su alrededor.
Sasuke supo que no podía aguantar más, tenía que hacerla suya. Se incorporó para quitase su kimono por completo, quedando en las mismas condiciones que la pelirrosa. Le abrió las piernas y se puso en medio de las mismas.
-Saa … Saa. Sasuke… de.. de.. detente- alzó la mirada hacia la pelirrosa que tenía una expresión que mezclaba el placer con el nerviosismo. La joven intentó cerras las piernas, pero el moreno se lo impidió.
-No me puedes pedir eso ahora SA-KU-RA- y de una sola estocada se adentró en ella. Un grito de dolor llegó hasta sus oídos.
Un dolor fuerte recorrió la columna de Sakura, provocando que le saltarán las lágrimas.
Sasuke se encontraba confundido. Es virgen- pensó el pelinegro. Ahora entendía por qué era reacia a consumar el matrimonio. Él tenía entendido que en las Tierras Libres las mujeres no solían llegar vírgenes al matrimonio, debido a lo pasionales que eran.
Si bien él no lo eran, nunca había tocado a una chica virgen. Sabía perfectamente que la primera vez para ellas dolía, y él no quería formar parte de semejante responsabilidad.
Observó como las lágrimas caían de esos orbes esmeraldas, haciéndolo sentir una punzada de culpabilidad.
Sakura se encontraba sumida en un dolor que la dejó paralizada. Aunque ella quisiera evitarlo, las lágrimas salían sin control. En medio del dolor, su marido la besó. No era un beso como los de antes, bruto y pasional. Era un beso con el que intentaba que ella se calmase. No supo cuánto tiempo permanecieron así.
Poco a poco el dolor fue disminuyendo, hasta llegar al punto en el que era tolerable.
Sasuke se dio cuenta de esto y comenzó a moverse lentamente. La espera le estaba matando; deseaba con todas sus fuerzas enterrarse en ella una y otra vez, pero decidió esperar a que la pelirrosa se acostumbrara a él.
Al principio Sakura ponía cara de molestia, pero poco a poco eso fue cambiando a una cara de placer.
Al darse cuenta de esto, Sasuke comenzó aumentar el ritmo de las embestidas.
Sakura era incapaz de controlar sus gemidos, salían solos de su boca. Este detalle hizo que el moreno quisiera más, más de ella. Enterró sus manos en las caderas de la muchacha y siguió aumentando la velocidad del vaivén.
Comenzó a notar como las paredes de Sakura se iban contrayendo sobre su miembro avisándolo de que la chica estaba próxima al climax. Asió con todavía más fuerza las caderas de la joven, entrando y saliendo fuertemente; la necesidad que tenía de ella tomar todo de ella era algo que no le había pasado con ninguna otra mujer con la que había estado.
Sakura no sabía lo que pasaba, notaba que algo estaba por venir entre todo el placer que estaba sintiendo. Cuando Sasuke aumentó las embestidas pensó que moriría de placer.
Y de repente, explotó. Un gemido mayor que el resto salió de su garganta, haciendo que su espalda se arqueara bajo el cuerpo del pelinegro. Sakura, con los ojos entrecerrados creyó ver que los ojos de su marido se habían vuelto rojos, pero no pudo comprobarlo, pues otra oleada de placer la obligó a cerrarlo.
Sasuke notó como las paredes de su mujer lo apretaban; el placer que estaba sintiendo en ese momento no tenía par. Tanto fue así que activo su Sharingan sin querer. Notó que estaba próximo a correrse por lo que aumentó el ritmo de la penetraciones.
La pelirrosa seguía gimiendo y estremeciéndose. Dejando salir un gemido ronco de su garganta, Sasuke dio una estocada, se enterró por completo en ella; dejando toda su esencia dentro de la pelirrosa, marcándola como suya.
Porque ella era suya. Ahora no solo su esposa, ahora también era su mujer.
Ambos tenían la respiración entrecortada. Se encontraban recubiertos por una capa de sudor.
Cuando recobró el aliento, Sasuke salió de la pelirrosa, que seguía todavía con los ojos cerrados intentando calmar su respiración.
Permanecieron en silencio un tiempo que para Sasuke se le hizo eterno.
-¿Por qué no me lo dijiste?- dijo el pelinegro mirando al techo de la habitación.
-¿Decirte el qué?- la voz de Sakura era apenas un murmullo.
-Que eras virgen.- el tono de voz de Sasuke sonó más duro del que pretendía.
Ante este comentario Sakura se incorporó, intentando tapar su pequeño cuerpo con la sabana.
-¿A caso te di motivos para que pensaras lo contrario?- Sakura, intentó no parecer dolida, pero lo estaba. Había reservado su virginidad para el hombre con el que pasaría su vida. Nunca imaginó que ese hombre le sería impuesto por deber y no por amor.
-Lo pensé por la fama que tenéis las mujeres de las Tierras Libres.
El comentario del pelinegro dejó a Sakura sin comentarios. ¿Eran cosas suyas o había insinuado que pensaba que las mujeres de su tierra eran unas facilonas?
Todo ambiente de paz se vio disuelto en un segundo.
-No sé de donde te sacas esas suposiciones Uchiha- su voz destilaba odio- pero aunque te lo hubiera dicho, ¿habrían cambiado algo las cosas?
Ante la pregunta de la pelirrosa el Uchiha frunció el ceño. Hasta ese momento nunca sintió el deseo que sintió al tener a la pelirrosa en su cama. Si le hubiera dicho que era virgen, ¿Abría parado?
-Supongo que no, el trato debía cumplirse- intentó camuflar la incertidumbre que sentía en esos momentos con indiferencia, cosa que funcionó.
-Claro, todo esto ha sido por el trato-no sabía por qué pero se sintió dolida con la respuesta del pelinegro. ¿Tanto repudio le tenía como para que solo se acostase con ella por el dichoso pacto? ¿Era tan poco atractiva que ni siquiera su propio marido la deseaba?- puedes llevarles la prueba a los malditos miembros de tu consejo, al fin y al cabo eso es lo que querían ¿no?, una maldita prueba.
Sasuke no entendió a qué se refería con prueba, hasta que descendió su mirada y pudo ver una gran mancha roja en las sábanas blancas.
La pelirrosa lo miraba con odio, él tenía una expresión carente de cualquier emoción.
Se incorporó y se dispuso a vestirse. Cuando se encontraba completamente vestido dirigió una mirada a su mujer, que lo miraba con desprecio.
-Ya tienes tu prueba, el matrimonio se ha consumado. Ya no habrá necesidad de volver a repetir esto más.
En un abrir y cerrar de ojos Sasuke la tenía aprisionada contra la cama, sujetándole las manos por encima de su cabeza.
-Créeme Sakura, acabarás suplicándome que vuelva a tomarte- susurró en el oído de la pelirrosa, provocándole un respingo- al fin y al cabo, ya has dado un paso atrás en tu orgullo.
Y tras decir esto la soltó, cogió la sabana manchada de sangre y se fue de la habitación, dejando a una furiosa Sakura sola en la habitación.
-Maldito seas Uchiha- lágrimas de impotencia emanaron de sus ojos- ten por seguro que si he retrocedido no es para otra cosa sino para coger carrerilla.
Y con este último pensamiento se sumió en el mundo de los sueños, al fin y al cabo, había vivido muchas experiencias para un solo día.
Fuera de la habitación se encontraba Sasuke apoyado en la puerta. Se encontraba confuso. Nunca había perdido el control de esa manera con ninguna otra mujer. Para él, el acto sexual era una manera de liberar tensiones; nunca lo había hecho por necesidad. Hasta que esa pelirrosa se plantó con aires desafiantes delante de él.
Seguramente me puse así porque ninguna mujer ha osado tratarme de esa manera- pensó- cuando la doblegue por completo seguro que esta necesidad pasará.
Con este pensamiento se dispuso a llevar la prueba de lo que había pasado en aquella habitación.
En la sala de reuniones, se encontraba el consejo de su clan, los tíos de la pelirrosa y su madre. Se encontraban discutiendo cuantas unidades de agentes de su clan mandarían a los dominios de las Tierras Libres.
Cuando entró en la sala se instauró el silencio.
-Ya tenéis la prueba- dijo aventando la sábana al medio de la gran mesa- el pacto sigue adelante.- todo el mundo permaneció estático. Algunos se encontraban sorprendidos.
Tsunade, al escuchar el tono carente de sentimientos del pelinegro apretó los puños. Sakura, perdóname, pero era necesario. Pensó con gran culpa y dolor por su sobrina.
-Todo ha quedado claro, mañana partiremos rumbo a las Tierras del Fuego- y sin más el moreno se retiró, no sin antes percatarse de la mirada penetrante que le dirigía su madre.
Mikoto tenía ese extraño poder sobre él, como si supiera en todo momento qué hacía él. Y en ese momento su mirada estaba llena de reproche.
Tsss- soltó el pelinegro, que se dio la vuelta y se fue- la primera noche como marido y mujer y ya has puesto a mi madre en mí contra Sakura. Definitivamente eres una chica peligrosa.
Al llegar otra vez a su habitación, permaneció delante de la puerta unos segundos, con la mano en el picaporte. Suspiró, deseando que su mujer estuviera durmiendo. No le apetecía lidiar otra vez con la fiera.
Cuando entró en la habitación, solamente escuchó la respiración pausada de la joven. Por una vez desde hacía dos meses, kami-sama había escuchado sus peticiones.
Sakura se encontraba dormida, pudo notar en su cara muestras de agotamiento. Miro bien como su mujer dormía. Estaba toda despatarrada por la cama, carecía de cualquier elegancia. Sin embargo lo que más le llamó la atención al Uchiha es que no podía parar de mirarla. La pelirrosa era tan natural que hasta parecía extraño.
No era como el resto de mujeres que había conocido, ella actuaba de manera natural, sin actuar o pretender ser alguien que no era.
-Mujer, no sé porque pero estoy seguro que me vas a dar muchos dolores de cabeza- y con esto último se acotó en la cama, dándole la espalda a su mujer. Aunque sus pensamientos todavía se encontraban confusos, se obligó a dormir.
Mañana partirían a sus tierras, y esperaba que su esposa le hiciera el camino ameno, pero visto lo visto era casi imposible.
Hola!, otra vez más agradezco sus comentarios!
Es la primera vez que escribo un lemon y no sé cómo me quedó. Acepto halagos al igual que abucheos, ósea que podéis decirme si estuvo bien o si tengo que mejorar algunas cosas.
Estos días estaré un poco ocupada, pero espero poder actualizar diariamente o si veo que me quedan muy cortos los capítulos cada dos o tres día.
Espero que les esté gustando el rumbo que lleva la historia.
Lakunoichiftv
