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#07 - En medio de los recados...
Suspiró
Suspiró largo y tendido, esperando que el oxígeno en su cerebro le permitiera soportar aquella tontería
No entendía que clase de materia gris tenían en el cerebro algunas personas, en serio
-… y eso es lo que pasa – la niña frente a él bajó la mirada, sonrojada – ¿Me harías el favor…?
-¿Por qué no lo haces tú?
-¡N-No puedo! Es que se ve tan intimidante a veces…
-¿Qué te hace pensar que yo puedo hacer algo?
-Eres su hermano, ¡eres el único al que escucha!
-No quiero meterme – la miró aburrido- Sólo ve y díselo, no tiene mayor ciencia
-Pero…
-Yo no doy mensajes
Y se dio la media vuelta, dejando a la décima chica de la semana que le pedía ayuda, ¿en qué? En ser el intermediario entre ella y Scott, entre las intenciones de declaración de ella y Scott, entre las fantasías tontas de ella y Scott
¿Qué era? ¿Tenía cara de recadero, o qué? De acuerdo, bien por el pelirrojo en ser popular, suponía que eso hacía feliz a un adolescente… sin embargo, nunca imaginó que el género femenino lo llegaría a ver como la respuesta a un dilema básico, es decir, tantear terreno
Le enviaban a preguntar cosas como que quien le gustaba, lo que lo aficionaba, lo que buscaba en una niña, que si saldría con X persona y bla, bla, bla, ¿qué demonios pasaba?
No entendía el propósito de esas cuestiones, y menos que le hubieran encomendado el título de mensajero, uno al que claramente renunciaba… no obstante, no sólo sucedía como algo cotidiano, sino que en las fiestas, en las kermeses y hasta en el 14 de Febrero pedían su intervención como si fuese un santo
En verdad eran molestas, ¿Cuál era el punto de esa confianza para ir con él y pedir semejante tontería, en vez de llegar directamente con Scott y hablar? ¿No era eso más sencillo?
Si le preguntaba, su hermano no tenía nada de intimidante, no con las mujeres, y aunque el cinismo permanecía, era… ¿Cómo se decía? ¿"Encantador"? Una cosa parecida, el caso era que existía espacio de negociación, ¡pero no! Todas acudían a él por dudas, por encomendar cartas de amor, por consultas, y al final del día, dijera algo o no, ninguna se declaraba
Le tenía sin cuidado, por favor. Sólo quería que ya no lo acosaran más, ¿era demasiado pedir?
Y una consecuencia más venía con ello: malinterpretaciones
Media escuela ya creía que por estar siendo perseguido en el receso por las niñas, se las había "acaparado", que se "convirtió" en algo así como un símbolo sexual, que "parecía irresistible" y que "compartiera sus secretos", además de otras idioteces
Con eso vinieron los rumores, los murmullos a sus espaldas y reclamaciones que le demostraban que la teoría de la evolución era totalmente una farsa
Si se suponía que el pelirrojo era el original centro de atención de la población femenina, él pasó a serlo frente al resto de las mentes ignorantes, y aquello sólo le acarreó problemas que nunca pidió
¿Qué podía hacer? Bueno, por el momento, lo de siempre: ignorar y retirarse, pasar de largo y obligar al mayor a tener novia o decidirse por alguna para que las demás al fin se dieran por vencidas. Al menos así podría ejercer sus actividades sin ser interrumpido por asuntos de terceros
Y también, las cosas serían más fáciles hasta para ellas si se dieran cuenta que era mejor enfrentarse directamente en vez de confiarle la tarea a alguien más
Exhaló largamente, sobándose el entrecejo
Como que el daban ganas de soltarle el pesado libro que traía en las piernas a la próxima niña que se atreviera a verle la cara de mensajero
-¿Qué pasa, Glen? –escuchó la voz curiosa de su hermanito menor – Has estado suspirando desde que llegamos a casa
-Nada –respondió sin mirarlo, hojeando distraídamente alguna página del texto al que no le ponía atención – Sólo estoy cansado
Sintió la mirada esmeralda del otro… pero seguramente pronto pasaría, ya que en la TV estaba pasando su programa favorito sobre unos unicornios y sobre conejitos de color verde menta
-Oye
-¿Hm?
-¿Puedo preguntarte algo?
-Lo estás haciendo ahora mismo
-B-Bueno, sí, ¡pero otra cosa!
-Adelante, entonces
-Hoy en la mañana… pasaba por la reja de tu sección y vi a muchas niñas caminando atrás de ti
¿Cómo había visto algo así? Qué vergüenza - ¿Qué hay con eso?
-Yo… q-quería saber por qué lo hacían
-Querían cuestionarme cosas sobre Scott
-¿Y por qué no se lo preguntan a él?
-Es lo que llevo diciéndoles desde que tengo memoria
Oh, Dios, de sólo mencionar el asunto sentía que ya se le habían venido 100 años encima sin piedad… aunque no se preocupó demasiado, ya que Arthur nunca lo juzgaba, y como aún era pequeño, no entendería cosas que serían fastidiosas de explicar
-¿No hay nada que puedas hacer para evitarlo? ¡Digo! ¡No es justo que seas arrastrado por asuntos que debería arreglar Scott!
-Ni siquiera yo lo sé – cerró su libro, inclinándose por la opción de ir a darse un baño – Por eso, Arthur, si algún día llega a ser tu caso, no dependas de otros
-¿De qué?
-Si tienes algo que decirle a una persona que creas muy especial para ti, no pidas ayuda a terceros. Simplemente ve y hazlo
Ya iba de subida. Mierda, las escaleras nunca parecieron tan altas
-¡Glen!
Volteó con ligereza… y ahí estaba el rubio, parado al pie de la subida, ¿Cómo llegó ahí tan rápido?
-¿Qué pasa?
Tenía… la cara roja… uhn, ¿se sentiría mal?
-Yo… debo decir lo que pienso directamente, ¿c-cierto?
-Así es
-Entonces yo… ¡yo…!
Abrió los ojos con sorpresa discreta
¿Qué estaba pasando ahí? ¿Por qué de repente ese silencio…?
…
…
Sonrió con discreción. Fue imposible no hacerlo
-No te sobre esfuerces – siguió subiendo –Cuando estés seguro de decirlo, te escucharé
¿Escuchar qué?
-¡P-Pero es que…!
-Arthur –interrumpió con suavidad – Eso va también para mí
¿El qué?
-¿E-En serio?
-Sí
…
Llegó a la parte alta e inmediatamente se metió al cuarto de baño
Suspiró con más calma, buscando en el armario de las toallas su dragón de plástico chillón que siempre se metía a la tina
Cuando llegara el momento, él nunca recurriría a un intermediario: lo haría por sí mismo
Sí, claro, cuando estuviera listo
El mundo sería más fácil si todos pensaran así
