Capítulo 7

REENCUENTRO

Habían atacado a Nanoha.

Fate había estado contando los días para regresar a la Tierra y poder ver a la chica que le había enseñado cómo hacer amigos, y ahora, todo aquello se veía manchado.

Nanoha había sido atacada por sujetos desconocidos que poseían un tipo de magia muy particular y antiguo. Gracias a todos los dioses el Ashura se encontraba cerca del planeta y aun así, las cosas no habían salido como les hubiera gustado.

Bardiche y Rasing Heart estaba dañados, y la maga de cabellos cobrizos había llegado a la seguridad del Ashura semi-inconsciente.

Fate apretó su mano herida en la batalla al recordar la imagen del cuerpo de Nanoha lánguido sobre el techo de aquel edificio. No había podido defenderla.

El medico había abandonado la habitación junto con Chrono. Alguna plática importante sobre los exámenes al linker core de Nanoha y los múltiples casos parecidos que se habían estado presentando en las últimas fechas. Fate había estado tan emocionada con ver a Nanoha de nuevo, que no prestó atención suficiente a los demás casos que la tripulación de la nave estaba investigando. De haber sido más atenta…

No hubiera fallado.

Había fallado de nuevo.

Tal y como con su medre, no había sido capaz de proteger a Nanoha del daño y ahora estaba ahí postrada en aquella cama con su linker core drenado.

Si hubiera llegado más rápido.

Un profundo y agudo dolor le atravesó el pecho, ¿Es que no podía hacer nada bien? Esta no era la manera en que se supone que debían de volverse a ver. Nanoha no debería de estar postrada en esa cama con sus niveles de magia tan bajos y ella no debería de estar sintiendo esa pesadez en el pecho.

Se mantuvieron en silencio un momento. Las dos con pensamientos similares, aunque los de Fate tendían a mancharse con un tono más oscuro.

Nanoha fue la primera en hablar y de nueva cuenta, si no fueran por las circunstancias, Fate podría haber saboreado a consciencia el escuchar su nombre en la voz de la chica.

La maga blanca, no obstante, mostró una pequeña sonrisa, tratando de animar el momento, para Fate fue imposible no corresponder el gesto. Su pecho dando un pequeño brinco ante la calidez que se esparcía por todo su ser.

"Siento mucho que nuestra reencuentro haya sido así… ¿Estás bien?" Por costumbre, la rubia escondió su mano vendada. Nunca le había gustado preocupar a las personas que le rodeaban. Se sentía nerviosa cuando toda la atención parecía fijarse en ella. Irónicamente, la atención es lo que tanto le hubiera gustado recibir por parte de su madre.

"S-Solo un rasguño…" levantó tímidamente la mirada. "Por cierto, ¿Cómo te encuentras?"

Nanoha pareció más animada. Agitó un poco los brazos tratando de subrayar sus palabras que decían que estaba bien. Una risa salió de sus labios y Fate bajó inmediatamente la vita al suelo. La culpa llenándola. Su amiga no estaba bien, su única y muy preciada amiga estaba en una cama porque ella no había sido lo suficientemente rápida para llegar a su auxilio. Sintió sus ojos arder. El corazón dolía de nuevo.

Un repentino ruido de sabanas agitarse la hizo regresar la mirada hacia Nanoha en un movimiento. La japonesa se había levantado de su lecho y tambaleante se aproximaba a ella. Fate en dos zancadas ya estaba sosteniéndola.

"Lo lamento, parece que aún estoy algo débil." Nanoha rió y esa risa que tanta falta le había hecho a la rubia la contagió. Así como estaban, a tan corta distancia, Fate se dejó llevar por el abrazo de la cobriza.

Olvidó por un instante el rato amargo. Todas aquellas vídeo-cartas intercambiadas, no se comparaban con el sentimiento del cuerpo cálido de Nanoha en sus brazos. Le devolvió el gesto con fuerza, la noción de tener a su amiga al fin al frente suyo, golpeándola con fuerza. Una sonrisa sincera se formó en sus labios… sonrisa que hubiera durado mucho más si no fuera por unos ligeros y divertidos carraspeos provenientes detrás de ellas.

Las dos se separaron de inmediato. No esperando la interrupción.

Chrono les sonreía desde la puerta. No quería reventar la aparente burbuja rosa en la que Fate se había metido junto con Nanoha, pero aún habían algunas cosas muy importantes que la maga amarilla debía de hacer para terminar con todo el proceso de tránsito entre sospechosa de crímenes contra la continuidad tiempo-espacio y tripulante libre del Ashura. Una última entrevista y todo estaría en orden.

"Hay alguien que está muy interesado en ustedes dos…" les guiñó el ojo mientras les indicaba que lo siguieran. El joven Halaown estaba convencido de que su maestro aprobaría a estas dos magas… aunque con el almirante Graham siempre era bueno mantener un poco de muy sana duda.

OoOoOoOoO

Cuando sus pies tocaron el pasto de Unimari, Fate aún tenía problemas para asimilar todo lo que en cuestión de horas se había decidido y mientras observaba el moderno departamento que sería su casa junto con Lindy, Chrono, Ami y Arf su cerebro se mantenía tratando de poner pies y cabeza a todo aquel circo.

Hace unas horas, su pecho se estrujaba en culpa y remordimientos… pero bajo el cálido sol terrestre, Fate estaba teniendo ciertas dificultades para controlar esa emoción que desbordaba su corazón y que recordaba alguna vez haber sentido, aunque ese recuerdo en realidad era de Alicia, no suyo. Sin embargo la imagen de la sonrisa de Precia, le provocaba un sentimiento muy parecido al que ahora se encontraba experimentando al tiempo que abrazaba con fuerza el uniforme blanco que a partir de mañana usaría para asistir a la escuela.

¡Con Nanoha!

Lindy-san le había no solo inscrito a una escuela, si no que esa escuela era la misma que la de la maga blanca y sus amigas. El sentimiento en su pecho era tan intenso que no sabía qué hacer con él. Sentía unas profundas ganas de llorar.

Nunca pensó llegar a sentí eso.

¿Aquello era amor? ¿Así se sentía ser querido?

Se sentía tan feliz, tan inmensamente feliz, que no estaba segura si era normal o si estaba permitido para ella el sentirse así.

Alguien como ella… una copia… ¿Tenía permitido sentir su pecho saltar de esa manera?

"Fate-san, ¿Qué te parece tú habitación?" La suave voz de Lindy la sacó de sus pensamientos.

Levantó la mirada para encontrarse con el agua marina de la mujer. Sintió su rostro calentarse. Lindy sonrió ante el sonrojo.

"¿N-No es demasiado Lindy-san?"

"¿Demasiado?" Lindy miró alrededor examinando el lugar, tratando de entender lo que la niña le decía.

"Y-Yo… a-aún no he dado una respuesta a su pregunta y…" La almirante sonrió enternecida.

"No tienes por qué responder aún. Esta misión nos obliga a estar juntos de esta manera, aprovechemos este tiempo para conocernos mejor y convivir como una familia. Después podrás tomar una decisión, pero antes, permíteme mostrarte cómo vive la familia Halaown" El sonrojo en el rostro de Fate se volvió más pronunciado si es que eso era posible. Lindy se agachó para quedar a su altura. "Aceptaré tu decisión, no importa cuál sea."

La niña asintió apenada, estrujando sus manos nerviosamente. La mujer por su parte, sintió unas ganas alarmantes de abrazar a esa criatura temerosa, pero sabía que con Fate debía de ir despacio, poco a poco, la paciencia rendiría sus frutos.

"U-Umm…" Fate asintió. Fue lo único que consiguió hacer a falta de palabras que pudieran expresar el cómo se sentía en aquellos momentos. Demasiadas emociones fuertes y nuevas revoloteando dentro de ella.

Sin embargo, no importaba cuanto lo intentara en los últimos días, siempre había ahí una pequeña duda, algo que le provocaba ansias: ¿Qué pasaría si Lindy descubriera que después de todo ella no valía la pena?

Todo esto era difícil y complejo. Fate en ocasiones se sentía con la fuerza para levantarse y encarar al futuro, pero había otros días en los que el miedo se atenazaba en su corazón y se preguntaba si realmente tenía permitido desear un futuro.

OoOoOoOoO

Lety sonrió desde el otro lado de la pantalla a Lindy, quien tomaba una taza de té y hojeaba de manera perezosa unos papeles.

"De verdad pelearás por ella…"

"Ya habíamos tenido esta platica antes… sí, quiero que Fate acepte formar parte de nuestra pequeña familia."

"Aún no te ha dado una respuesta y ya la estás consintiendo en exceso, no quiero ni imaginar lo que harás si llega a decir que sí."

"No la estoy consintiendo en exceso."

"Claro, claro…" Lety borró la sonrisa de pronto. "No quiero ser la persona que te diga esto, pero no quiero que salgas herida. Lindy… Fate puede ser una niña muy linda y tierna, pero no olvides que hay marcas muy difíciles de borrar y que incluso puede que nunca lo hagan."

"¿Qué estás queriendo decir…?" la almirante del Ashura frunció el ceño, no entendiendo el extraño camino que la conversación había tomado.

"Eres mi amiga. La has ido desde tantos años ya… Temo que Fate te lastime."

"¿Cómo me podría lastimar una niña de nueve años?" la risa de Lindy se escuchó por toda la sala de estar, en donde se había acomodado horas antes para revisar expedientes. Era la única que se mantenía despierta a esas horas.

"No aceptando."

El silencio se hizo entre las dos amigas.

"Lety…"

"No, déjame terminar. Si Fate no llegara a aceptarte como adoptante, no será por tú culpa. Ella es una buena chica, pero el recuerdo de Precia nunca se irá, ¿Estas realmente consciente del fantasma contra el que estás peleando?"

"Sí," la seriedad se apoderó del tono de voz de Lindy. "Veo ese fantasma todos los días en su mirada y entiendo que será muy complicado pelear contra eso, pero Lety, solo necesitas sostenerle la mirada un instante a Fate para saber que vale la pena todo intento por rescatarla."