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Sakura se remueve incomoda bajo las sábanas de su cama, hace poco más de una hora que se dio una larga ducha, pero su cuerpo sigue sintiéndose extraño.

(Sucio es una palabra en la que no quiere pensar).

Su mente repasa una y otra vez el encuentro de esa tarde, su piel erizada incluso cuando las manos de Sasuke ya no se encuentran sobre ella.

Sakura gira una y otra vez en la cama, pensando.

Pensando en la sensación del contacto de su piel con la de alguien más, incluso sin llegar a la intimidad tal cual.

Pensando en Sasuke y sus besos, en sus manos colándose dentro de su sujetador y lanzándole corrientes eléctricas que nunca antes ha experimentado.

Sakura piensa en como su cuerpo se debate entre el placer y el asco cuando Sasuke la toca, y en que no entiende porqué se siente así.

Es como si su mente le gritara que hay algo detrás de todo.

Sakura gira de nuevo en la cama, y al final el cansancio físico vence y se queda dormida.

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Al día siguiente, cuando Sakura llega a su salón de clases, Ino la fulmina con la mirada.

La pelirrosa carraspea y sujeta sus libros contra su pecho, sintiéndose, de pronto, como si hubiera traicionado a su amiga (y hasta cierto punto, tal vez).

-Buenos días…

-Yo me maquillaría ese… Moretón del cuello, si fuera tú.

La Haruno enrojece de vergüenza y agacha la mirada.

(Y, demonios, realmente tiene que maquillarse esa marca antes de que alguien más lo note).

-Ino…

No sabe si llorar o quedarse en silencio.

Yamanaka suspira y se para frente a ella, levanta la mano y le revuelve el cabello con ternura.

-Vayamos de compras en la tarde, frentona.

Sakura se decide por una genuina sonrisa. Por lo visto, Ino no está enojada (no demasiado, en todo caso).

-Gracias, Ino.

A la hora del almuerzo, Sakura e Ino charlan en el baño de chicas, entre risas y bases de maquillaje.

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Ir de compras con Ino resulta ser una excelente distracción, la rubia la conoce lo suficiente para guiarla entre pasillos abarrotados de gente hasta las tiendas de ofertas. La Haruno tiene ahora un vestido rosa largo en su guardarropa y montones de labiales en su tocador que está ordenando justo en ese momento.

Entonces su celular suena una vez. Y otra. Y otra.

Sakura lo enciende, y los mensajes de Sasuke no dejan de llegar. Casi sin dar tiempo a que suene la notificación del teléfono. En los segundos que la pelirrosa tarda en desbloquear al aparato, llegan un total de diez mensajes

El más importante "¿Dónde te metiste durante el almuerzo?"

Los mensajes habían sido enviados a la hora de la salida de la preparatoria, pero por alguna u otra razón no habían sido recibidos hasta ese momento.

Sakura siente una especie de remordimiento.

¿Y si Sasuke estaba enfadado?

El último mensaje "No me evites, Sakura. Por favor".

La pelirrosa se muerde el labio con desesperación, ¿y si su distracción había sido tal que había ignorado a Sasuke en algún pasillo?

No, no. Ino le habría dicho en ese caso.

(Pero…

No, no).

Sakura traga saliva con dificultad.

Acaba de recordar su conflicto interno sobre Sasuke y ciertos encuentros furtivos.

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No solo es viernes, también es Noche de Brujas o Halloween, una de las pocas fechas que Sakura, de hecho, disfruta. Quizás por el toque oscuro de la misma. Ese misticismo y tabú.

Por otra parte, la preparatoria suspende las clases y celebra un baile de disfraces en la noche. Sakura Haruno, naturalmente, va a ir con Sasuke Uchiha.

Decir que Sakura y Sasuke son la pareja del momento se queda corto, porque en la escuela no se habla de otra cosa, que si se ven bien juntos, que si es pasajero, que si Sakura ya perdió su virginidad… Todos esperan con ansias ver llegar a la pareja, pero a veces no se tiene tanta suerte.

De cualquier forma, Sasuke pasa por Sakura a eso de las ocho de la noche, vestido de negro y con una capa sobre sus hombros. Un pésimo vestuario de vampiro, pero a fin de cuentas las fiestas de los adolescentes ya no se tratan del mejor disfraz sino de la elegancia al portarlo (la sensualidad, en el caso de las mujeres).

Sakura sale de su casa, hace bastante frío, pero ella lleva puesto un vestido negro cortísimo, escotado y ajustado a la cintura con un listón rojo carmín. Trae unas medias negras y tacones de aguja, una ligerísima capa similar a la de Sasuke (ligeramente menos larga); su cabello recogido a la mitad y un maquillaje de noche con unos labios color sangre.

Sakura, de hecho, se siente atractiva. Se siente mayor. Se siente mujer.

Cuando sale, Sasuke la mira de arriba a abajo un momento (sus ojos negros se detienen en las medias que aparecen a mitad del muslo unos segundos) y sonríe de lado.

El Uchiha deshace la distancia entre ellos dos y la abraza por la cintura, ocultando su boca en la nuca de la pelirrosa.

-Eres hermosa, mi princesa. – le murmura al oído.

Sakura casi gime al sentir el cálido aliento de su novio, su mente gritándole que debe aprovechar que sus padres no están en casa para…

¿Para qué?, grita una parte de ella.

El conflicto no termina, pero tampoco continua.

Sakura y Sasuke no van al baile esa noche, sino que se quedan en la parte trasera de un auto (Sasuke insiste en que es de su hermano mayor), entre jadeos y susurros.

Sakura no sabe si le gusta o no, solo sabe que pasa.

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Notas: Los capítulos quedan más largos cada vez, y eso no me convence, pero meh.

¡Muchas gracias a todos por sus reviews y a quienes siguen la historia!

Los reviews son gratis, mis queridos shinobis.

¡Gracias por leer, besos!