Hola queridos lectores :)

Antes que nada quiero darles la bienvenida a los nuevos usuarios que muy amablemente dejaron sus reviews en el anterior capitulo, espero que sigan la historia si les ha gustado :)

Este capitulo lo escribí especialmente dedicado para los gemelos Phelps y Tom Felton, son sencillamente geniales. Ojalá les guste


CAPITULO 7

Los rayos del sol filtrándose por la ventana de su habitación le dieron a conocer que un nuevo día había llegado. Un día más. Abrió los ojos y lo primero que se le vino a la mente fue ella. Emma. ¿Qué voy a hacer? Ni me he levantado y ya estoy pensando en ella. Y lo peor es verla a los ojos después del beso de ayer…no fue nada para ella Rupert entiéndelo de una vez por todas…solo unas semanas y no la volverás a ver por meses… ¡no! La voy a extrañar demasiado…tengo que hablar con los gemelos esto ya se puso serio.

Colocando punto final a sus cavilaciones se levantó de su cama y se dirigió al baño. Cuando por fin término, escogió unos jeans, un suéter estampado, su infaltable chaqueta y unos converse pero no sin antes revisar minuciosamente cada prenda en busca de la presencia de algún indeseado arácnido A Emma le causa mucha gracia mi fobia. Sonrió para luego negar con la cabeza Demasiado serio para ser exactos.Finalizada la búsqueda con un resultado de cero presencias de los artrópodos, se peinó un poco su cabello y salió de su habitación a la cocina por su desayuno.

Calentó en el horno unos panqueques que había cocinado la mañana anterior y se dispuso a disfrutarlos cuando por cuarta vez en menos de una hora su mente la trajo de regreso Espero que este desayunando. Debí dejarle algo ayer preparado para su desayuno… ¿y si la llamo para recordarle?Miró su móvil con el entrecejo fruncido al tiempo que mordía sus labios.

-No— resopló-Ella tiene a su novio, a él le corresponde hacerlo no a mí.

En el set de grabación los gemelos Phelps reunían a todo el equipo para hacerles un anuncio. La mayoría acudió con sonrisas en sus rostros, no sabían por qué pero presentían que algo muy gracioso resultaría de su declaración. Lo cierto era que todos querían a los gemelos, eran lo más de divertidos, permanentemente haciendo bromas, burlándose de los actores, aun con los más adultos. Los días de grabación eran solían ser muy amenos con la participación del dúo y esta vez parecía no ser la excepción.

Todo el público en general observaba el atuendo de los gemelos. Lucían como aquellos caballeros de la Edad Media pero no como los guerreros, sino como aquellos que se dedicaban a llevar el romanticismo plasmado en sus creaciones literarias, ambos de pie sobre una extraña improvisación de una plataforma.

-Buenos días, queridos compañeros—iniciaba James Phelps haciendo una reverencia con todo el estilo de la realeza inglesa y con tono de voz solemne—Hemos de confesarle a todos vosotros una importante noticia—terminó.

Y aparecieron las risas, aplausos, vítores aclamando "¡Son los mejores chicos!"

Esta vez Oliver tomó la palabra—Esperad un momento después vendrán todos los vítores necesarios. Aun no les hemos contado nuestro anuncio. Guardad silencio por favor—contestó pausadamente.

Al público le costó enormemente al principio dejar de reír y cuando al final lo lograron siempre había uno que soltaba una risita traviesa y avergonzado por las miradas que todos le dedicaban, llevaba sus manos a su boca para ahogar la molesta interrupción.

Rupert llegó al set preguntándose el porqué de tanto silencio y en donde estaban todos. Llamó varias veces, pero al ver que no obtenía respuesta alguna, siguió caminando, hasta que de pronto los vio. Sonrió. Ya comenzamos bien el día.

Los gemelos estaban dispuestos a contar la tan esperada noticia cuando vieron llegar a Rupert.

-Ehh compañero pelirrojo, venid hacia acá—habló Oliver con el mismo tono solemne de antes.

El aludido no pudo evitar reír y los demás se contagiaron en seguida. Sin embargo se contuvo para luego dirigirse hasta la improvisada tarima con una sonrisa en su rostro. Al llegar a su lado, los chicos le estrecharon la mano para luego hacer una reverencia. Rupert colocó todo de su parte para no dañarle el juego sus compañeros, así que aguantó otra vez su risa y les correspondió la venia.

-Bien, ya tenemos a quien será nuestro asistente. ¡Por favor todos saludad con alegría a Sir Rupert Lloyd Grint!—contestó Oliver.

Risas estrepitosas acompañadas de aplausos de oyeron por parte de todo el equipo.

-Oh Esperad noble caballero Oliver, aun no lo hemos hecho Sir, traed nuestra espada para efectuar correctamente el nombramiento—respondió James.

Más risas y aplausos.

-Oh, es cierto, que mente tan defectuosa la mía—exclamó al tiempo que hacia un ademan de profundo arrepentimiento— ¡Id por la espada de Gryffindor!

James no tuvo necesidad de moverse porque Tom Felton ya subía la tarima con la espada en su mano sosteniéndola como un gran tesoro acompañado de un gesto bastante creíble de solemnidad en su rostro. Cuando llego a estar cerca de los gemelos les dirigió una reverencia, se arrodilló y habló.

-Este humilde servidor vuestro, les trae la noble espada de Godric Gryffindor, confiando les sea muy útil para vuestra sublime tarea—terminó levantándose y volviendo a hacer una reverencia.

Risas aún más fuertes y aplausos del público esta vez junto con la exclamación: "¡Eres el mejor Tom!"

Los gemelos lo observaron con gesto de amabilidad.

-Gracias joven agraciado, es un gesto muy noble el que acabáis de hacer, quedaos aquí para que escuchéis nuestro anuncio-respondió Oliver.

Tom asintió con una sonrisa e hizo otra reverencia.

-Bien, ha llegado el momento—continuó Oliver al tiempo que tomaba en sus manos la espada—observó a Rupert, quien al instante entendió que debía colocarse de rodillas frente a él. Cuando lo hizo, continuó-Yo, futuro noble caballero de las artes de Inglaterra os nombro Sir Rupert Lloyd Grint—posó la espada en el hombro izquierdo del pelirrojo y luego sobre el hombro derecho.

Todos rieron y aplaudieron vitoreando: "¡Que viva Sir Rupert!" "¡Que viva!"

El pelirrojo solo negaba con la cabeza y sonreía. Finalizaron al acto y James tomó la palabra dirigiéndose a todos los del equipo.

-Bien, estimados compañeros. Es el momento preciso para contarles nuestro anuncio—comenzó—El día de ayer nos llegó una invitación a través de esta red social llamada Twitter, para realizar un curso y convertirnos en Honorables Caballeros de las Artes. Mi hermano y yo aceptamos tomarlo de forma virtual y ha cambiado nuestras vidas—continuó con el tono solemne—Ha sido maravilloso e increíble. La poesía ha llegado hasta lo más profundo de nuestros corazones, pero ahora nos han dejado una pequeña tarea. Por favor Oliver continuad—terminó dedicándole un ademan a su hermano para que siguiera.

-La tarea consiste en ser los celestinos de siete parejas que conozcamos, con todo lo que eso incluye: planear citas románticas, resolver dudas sobre sentimientos, asesorías en regalos de cumpleaños y celebraciones especiales, declaración de propuestas de matrimonio, noviazgos entre otros—terminó Oliver haciendo un ademán de indiferencia encogiendo sus hombros.

-Debemos aclarar, como punto importante que no solucionamos problemas de pareja a punto de divorciarse, ni discusiones por infidelidad. Eso no es de caballeros. Además que no deseamos que las damas protagonistas del problema se enamoren de nosotros por la falta de cariño de sus hombres.

Después de esta declaración el público estallo de nuevo en risas, la mayoría de los hombres cayeron al suelo para reírse con todas sus fuerzas mientras que las mujeres solo aplaudían y gritaban "¡Yo quiero un caballero así!" otras exclamaban "¡James sé mi caballero!"

Rupert y Tom que se encontraban en la tarima se esforzaban en no reírse.

Los gemelos pidieron silencio al público.

-De ahora en adelante, cualquier problema de carácter amoroso que padezcáis cada uno de vosotros, os pedimos se acerquen al caballero Rupert, y él nos avisara y luego les haremos saber el día de la cita—contestó Oliver señalando al pelirrojo—y—continuó—las parejas que quieran tenernos como celestinos, les pedimos anotarse en la lista que encontraran en—hizo una pausa—James, ¿la lista dónde está?

El chico le entrego un largo pergamino. Ambos lo mostraron y lo colgaron en una pared a la vista de todos. Cuando dieron por finalizado su anuncio, bajaron del escenario y recibieron felicitaciones de la mayoría del equipo. Poco a poco cada uno fue dirigiéndose a su respectiva labor hasta que todo volvía a estar en orden.

Emma Watson hacia su aparición vistiendo unos vaqueros con un suéter gris mangas largas, un abrigo de color negro y zapatillas. Caminaba al tiempo que los saludaba a todos. Sin embargo no pudo evitar sentir que algo extraño sucedía. Ignoraba si era su imaginación pero veía que varias personas del equipo le enviaban miradas de sorpresa, otras de aprobación, otras de alegría además de las murmuraciones que trataban de ser privadas sin éxito. Solo oía la palabra beso. ¿Beso? ¿De qué beso estarán hablando?en ese instante pasaba Jessie Cave a su lado quien la saludó también con mucho entusiasmo.

-Jesse, ¿cómo estás?—preguntó Emma colocándose al frente de ella.

-Muy bien ¿y tú?—respondía con la misma alegre sonrisa.

-Ehh Jesse, ¿tú sabes de que beso habla todo el mundo? Acabo de llegar y no entiendo nada—contestó sonriendo.

-No, no sé—respondió ella. No iba a ser ella quien le dijera: Oh sí Emma, es que todos pensamos que Rupert y tú por fin se confesaron su amor con el beso de ayer. Se veían tan adorables. El amor era demasiado notable entre ustedes.No. Eso sería muy atrevido. Así que prefirió ocultárselo—Lo siento, Emma pero no sé y me tengo que ir a cambiar—terminó apuntando su vestido azul eléctrico con inmensos círculos de colores estampados.

Emma lo observó para luego decir—Oh sí, claro, ve. Ese vestido de Jessie está algo raro..bueno Emma no critiques, es su estilo, ¡pero que estilo! …No sé por qué no le creo eso de que no sabe nada…

La rubia se fue dejando a la castaña más confundida aún. Decidió buscar a Rupert, debía agradecerle otra vez por cuidarla ayer y darle el mensaje de Bianna. Cuando por fin lo encontró vio que Oliver Phelps estaba con él, hablando muy animadamente. Se acercó.

-Hola chicos—exclamó sonriendo.

Rupert cerró por unos segundos sus ojos para inhalar el aroma que desprendía la chica. Era nuevo. Un nuevo perfume. Seguro el regalo por alguna sesión de fotos o algo así. Lo podía deducir fácilmente. Se sabía casi de memoria todos los aromas y esencias que eran del gusto de la chica. Dulce. Podían ser diferentes marcas pero siempre tenía la misma fragancia. Y ese olor lo cautivaba mágicamente.

-Hola-contestaron ambos.

-Chicos, ¿ustedes saben de qué están hablando todos? No sé si estoy imaginándome cosas pero creo ver que hoy todo el mundo me mira raro y murmuran la palabra beso.

Oliver miró a Rupert que de inmediato se sonrojó y desvió su mirada. El pelirrojo ya lo había notado también. Las murmuraciones, las miradas mal disimuladas y ahora su compañero lo miraba como pidiéndole una explicación también.

-No. No sé nada—contesto Rupert

Emma frunció los labios en señal de lástima y miró a Oliver en busca de alguna respuesta.

-Yo tampoco—contestó el chico que no le quitaba la mirada al pelirrojo.

-Bueno, supongo que luego me enteraré. Es temprano aún—contestó algo molesta pero disimulándolo bien. En el fondo sentía que le estaban ocultando algo, pero no tenía pruebas así que decidió olvidarse del tema y enfocarse en lo que de verdad le preocupaba: hablar con Dan y Rupert sobre el "Te amo" de George de anoche.

Pero sus planes quedaron aplazados en ese momento porque todos fueron llamados a iniciar la jornada de grabación. Luego de finalizar Emma se dirigió al camerino del pelirrojo donde seguro estaría con Dan jugando en su mesa de Pin Pong.

Tocó la puerta, Dan abrió y la dulce fragancia de Emma desorganizó todos los procesos mentales que Rupert efectuaba en esos momentos. En definitiva ese perfume era encantadoramente peligroso para él. Demasiado tentador. Se llegó a imaginar encerrado en algún lugar estrecho con ella y su perfume. Tenía que olerlo, se acercaría y luego perdería todo ápice de consciencia dando rienda suelta a sus impulsos. La abrazaría y la besaría con infinita dulzura luego con alocada pasión hasta quedar impregnado con su dulce aroma.

-¡RUPERT!—gritó Dan

El chico bajo de su nube, viendo la cara de sorpresa de Emma y Dan.

-Lo siento, me distraje un poco, pensando en un nuevo movimiento que vi en televisión—repuso mientras movía su pequeña raqueta.

Dan rodó los ojos y la chica sonrió. Rupert siempre en las nubes.

El camerino de Rupert era amplio. Un juego de dardos adornaba una pared, una grande mesa de billar en el centro un sofá y cuatro consolas de videojuegos en las esquinas.

-Sigue Emma, nos tenías que decir algo ¿no?—respondió Dan sonriente apoyándose sobre la mesa pin pong y guardando la raqueta y la pequeña pelota blanca que sostenía en sus manos.

-¿Cuándo me dejaran jugar de nuevo?—contestó ella viendo la mesa de pin pong frunciendo bastante el ceño al tiempo que se sentaba en el sofá.

Los chicos rieron.

-Nunca más Emma, ya te hemos dicho que estas en otro nivel—dijo Rupert.

-No nos avergonzaras de nuevo. La última vez fue horrible ¡Tom aún se burla de nosotros!—confesó Dan abriendo mucho los ojos.

-Bueno, es una lástima—contestó ella y se encogió de hombros—ya buscaré con que entretenerme.

-Y lo que tenías que decirnos es…-respondió Rupert

Emma tomó una bocanada de aire y luego lo soltó—Bueno, es…mmm sobre George—contestó bajando la mirada.

-Dinos, adelante—dijo el pelirrojo—ahora sí tendría información valedera de la protagonista. Se estaba cansando de leer tantos blogs gossip sobre su relación con el cantante y modelo. No los consideraba muy confiables.

-Me dijo que amaba—lo soltó así, sin darse tiempo a pensar. Sin rodeos.

Silencio.

-¿Y? ¿No te alegra?—preguntó Dan después de unos segundos que parecieron horas.

A Rupert en ese momento se le tensionaron todos sus músculos, la angustia se paseaba con libertad por todo su cuerpo. Observó a Emma fijamente y se concentró en escuchar la respuesta. El semblante de la chica de alguna manera lo tranquilizaba. Ella no era feliz en absoluto. Esperó.

La castaña suspiró con fuerza—No lo sé—pausó su confesión y se llevó sus manos a la cara ocultándola—no sé, yo…pensé…que…que estaba enamorada de él, que lo quería pero cuando me lo dijo fue muy extraño—hizo otra pausa, respiró hondo alejó sus manos colocándolas ahora sobre sus piernas y siguió con su mirada en el suelo-no sentí nada. No me sentí feliz.

Dan estaba muy sorprendido por la declaración de su amiga, siempre pensó que ella le correspondía pero evidentemente el tal George no era el chico para Emma.

Rupert en su fuero interno ya estaba celebrando. El sonido de bombos, platillos, trompetas anunciando una victoria, mostrándole una luz, una oportunidad para ganar la guerra por el amor de Emma. La felicidad se abría paso echando fuera cualquier vestigio de angustia en su ser, internándose en cada rincón y obligándolo riesgosamente a reír, a gritar o siquiera a sonreír. Pero no podía hacerlo. No ahora que la chica se veía muy mal. Debía esperar.

-Emma, no sabría que decirte. Por lo visto, tu no sientes lo mismo por él—continuó Dan— ¿qué le contestaste?

Rupert nunca se había concentrado tanto para escuchar a alguien.

-Le dije que no era un tema para hablar por teléfono, y que cuando nos viéramos le respondería.

-Y que le piensas decir—respondió el pelirrojo, no se pudo contener, la desesperación por saber su respuesta lo amenazó de muerte.

-No lo sé.

Eso no lo dejaba tranquilo para nada.

-Dile la verdad. Que no lo amas y que no puedes estar con él. Y que no te diga molestando.

Ignoraba de donde había salido su arrojo pero ya lo había dicho.

Emma levanto la vista hacia él entornando desmesuradamente los ojos al igual que Dan lo hacía.

- ¡Rupert! ¡Eso no es fácil!—contestó ella, frunciendo el ceño- ¡Parece como si nunca te hubieras enamorado de alguien!—terminó viéndolo a los ojos con incredulidad.

El chico bajó su rostro.

Eso no había sido justo.

Ella no sabía nada. Nada. Y no tenía por qué decirlo. El aludido miró hacia la puerta, pensó en irse de allí de inmediato. Sí. Siempre huyendo. Todo un cobarde como muchas veces lo habían llamado los gemelos Phelps ¡Piensa Rupert! Si te vas será muy sospechoso, y no es el momento ¡Por Dios Rupert No seas tan troll! Siempre la has escuchado sin reprocharle nada ¿y no lo harás ahora? si, ya sé, es obvio que no te sientes bien escuchándola hablar de su chico pero es tu oportunidad. Míralo como eso una oportunidad para que ella confié más en ti. Solo escúchala y no hables más de lo necesario. O mejor. ¡No hables!

Dan no se esperaba esa reacción por parte de la chica, pero debía darle la razón. Al parecer Rupert nunca se había enamorado y no sabía lo difícil que resultaba estar en los zapatos de Emma.

Fantástico Rupert, ¿tenías que hablar? Solo cálmate, respira y discúlpate.Y así lo hizo.

-Perdóname—dijeron los dos al tiempo.

Se miraron y sonrieron.

-Yo no debí decirte eso Rupert, de verdad lo lamento—contestó ella, mostrándose realmente afectada.

-Ni yo. También lo lamento—contestó él.

-Bien, ya que estamos en paz todos—intervino Dan-Rupert—dirigió sus ojos hacia él—Eres un troll.

El pelirrojo solo sonrió y encogió sus hombros dándole la razón.

-Y Emma—se volvió hacia la chica—Deberías pensarlo bien, pienso que si George te lo dijo de esa forma era porque lo sentía de verdad y es obvio que va a querer una respuesta lo más antes posible. Te lo digo como hombre. No nos gusta que nos hagan esperar tanto y mucho menos por una respuesta de ese tipo.

-Pero…pero…no sé lo que pretende ¿Qué quiere él que haga? ¡Sabe muy bien que yo no tengo tiempo para llevar una relación!

-Él lo sabe. Es solo que no acepta que el no poder estar contigo como tu novio oficial. Habla con él otra vez.

-Pero Dan—lo miró con impaciencia— ¡ya he perdido la cuenta de cuantas veces se lo he dicho! No importa como lo haga. Nunca lo entiende. Y no sé si lo hará—terminó con apariencia triste.

Rupert se contenía en su asiento. Mordía su lengua para que no le saliera el "¡Déjalo de una vez por todas!"

Dejó que Dan siguiera.

-Sólo habla con él. Ahora que terminamos de grabar la película tendrás todo el tiempo para hacerlo. Debe entenderte Emma. De otra forma es mejor que sigan siendo amigos y si ves que continua insistiéndote pues…

-Aléjate de él—terminó el pelirrojo desviando sus ojos hacia el juego de dardos en la pared—Claro-continuó- eso en el caso de que él se niegue a conformarse con tu amistad. Es tu decisión Emma, pero pienso que lo que sientas por él es muy importante. Solo tú sabes en el fondo si quieres luchar por estar con él por encima de todo. Bien, ya está…otra vez como al principio.

Dan asentía mostrándose de acuerdo con la opinión de Rupert. Emma todavía no asimilaba lo que el pelirrojo acababa de decirle. Lo observó. Se arrepentía por haberle dicho que nunca se había enamorado. Lo había ofendido. Y con esa declaración se lo confirmaba. No es ningún troll en temas amorosos. Para nada.

-Tienen razón chicos—contestó la castaña-Hablare con él y si no puede conformarse con mi amistad pues…

-El tiempo lo cura todo—terminó el pelirrojo, esta vez devolviéndole la mirada.

Emma nunca vio a Rupert tan maduro como ahora.

-Sí Rups, el tiempo lo cura todo-respondió ella con una sonrisa triste. No obstante hubiera deseado que él no hubiese hecho mención de esa frase porque le recordaba la separación de sus padres. Como pudo logró reponerse y se levantó del sofá.

-Y esto has sido todo por hoy en nuestro programa Los doctores del corazónprotagonizado por mí, Daniel Radcliffe—se señaló haciéndose el interesante—y por Rupert Grint—el pelirrojo rió-y la invitada de hoy la hermosa Emma Watson—terminó aplaudiendo.

Los chicos rieron por las locuras de Dan y salieron del camerino.

Con problemas de chicos Rupert y Dan siempre eran la solución. Cada vez que acudía a ellos sentía que se quitaba un gran peso de encima. Quería a esos chicos, para ella habían llegado a convertirse en sus hermanos mayores. Los observo y sonrió.

Al rato se encontraron con el resto del elenco que en esos momentos hablaban abiertamente y sin pudor alguno sobre sus problemas amorosos con los celestinos ahora llamados Sir James Shakespeare y Sir Oliver Bécquer. Todo el grupo reía por las ocurrencias de los gemelos y las técnicas infalibles para enamorar según varios poetas de la antigüedad.

En eso, Emma recordó que debía darle a Rupert el mensaje de Bianna, la fiesta era en la noche en casa de una amiga de la rubia. Se acercó con temor al pelirrojo.

-Ehh Rupert ¿podrías venir un momento?-le dijo mientras le hacía señas con la mano para que le siguiera.

El chico solo asintió y le obedeció.

Se detuvieron en una esquina del estudio cuando no escucharon las voces y estrepitosas risas del resto de sus compañeros.

El pelirrojo se encontraba ya al borde de los nervios. Estaban solos, él no tenía ni la más remota idea de que le diría la chica y para empeorar la situación el perfume de Emma se desprendía con fuerza hacia sus fosas nasales causándole un deseo profundo de acercarse más a ella e inhalarlo mejor de su piel. Recordó que en una ocasión la actriz les compartió a sus compañeros de set que leyó un libro donde decía que el perfume de una persona iba directamente al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio y que quien dominaba los olores, dominaba el corazón de los hombres. Al pelirrojo esto le pareció al principio un poco exagerado, sin embargo en este momento considerando las circunstancias, más específicamente las alucinaciones que pasaban por su cabeza, concluyó que Emma lo tenía más que dominado. El perfume, recordó que se llamaba el libro.

Emma se veía algo nerviosa y se acercó más a él.

-Rupert, tengo algo que decirte, bueno lo cierto es que son dos cosas—dijo mirando hacia el suelo-primero—continuó y lo miro a los ojos-quería agradecerte de nuevo por lo de ayer. De verdad no sé qué hubiera hecho sin tu ayuda y segundo quería recompensarte con algo—terminó sonriendo.

El chico le devolvió la sonrisa.-No es necesario Emma, ya te lo dije.

-Sí lo es. Mira, esta noche habrá una fiesta donde una amiga y Bianna-se detuvo- ¿te acuerdas de ella verdad? Te la encontraste afuera de mi casa.

Rupert asintió como respuesta.

-Bueno, ella me pidió que te invitara y pues-hizo una pausa-yo sé que tú no eres mucho de fiestas y esas cosas, así que no quieres está bien, yo le invento alguna excusa a Bianna, no hay problema.

Al pelirrojo no le agradaba mucho la idea de ir a una fiesta con la modelo. No cuando Emma estaría allí. Sin embargo pasaría más tiempo con ella, algo que era muy importante teniendo en cuenta que pronto finalizarían las grabaciones.

-Bien—respondió alegremente.

Emma lo miró con sorpresa.

- ¿Estás seguro Rups?, de verdad no quiero que te sientas incómodo. Quizás no sea tu ambiente.

- ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué me embriague y comience a hablar incoherencias? -terminó con una sonrisa ladeada.

Emma lo miro divertida. -No te imagino así Rupert. Pero bien, si quieres sorprendernos-hizo una pausa y sonrió maliciosamente—mi cámara y yo estaremos listas para inmortalizar el momento cuando el tranquilo Rupert pierda el juicio—finalizó riendo al imaginarse al pelirrojo borracho. Todo un espectáculo.

El pelirrojo la observo reír y supo que si alguna vez quería inmortalizar un momento de su vida, seria ese. Cuando Emma reía. ¡Por Dios Santo! se ve tan hermosa cuando lo hace y soy yo quien la hace reír. Eso es lo mejor de todo. Sonrió.

La chica se detuvo y le miro inquisitivamente pero él se le adelantó.

- ¿Me vas a decir la hora y el lugar o no?—le dijo aun con la sonrisa en su rostro.

Emma relajó sus facciones, sacó un papel y un lapicero de su bolso y le anotó la información necesaria.

Rupert aprovechaba en ese instante disfrutando su aroma cautivador.

-Listo—contestó ella y le entregó el papel- Bajo tu propio riesgo—le aclaró sonriente.

-Bien—respondió y se encogió de hombros sin quitar su sonrisa.

Emma rodó los ojos mientras sonreía.- Nos vemos entonces-dijo pero sin intención de marcharse.

-Nos vemos—contesto él con la misma actitud.

La castaña rió otra vez y la música volvió a sonar para Rupert.

-Gracias Rupert. Otra vez—dijo cuando ya se había recuperado.

Al pelirrojo no le dio tiempo para responderle porque Emma se acercó a él y ya le envolvía con sus brazos fuertemente el cuello. Colocó su cabeza sobre uno de los hombros del chico parándose de puntillas y le hablo muy suavemente a su oído.

-Y discúlpame otra vez por gritarte hoy. Me Me arrepiento mucho de haberlo hecho. En serio. Para mi Dan y tú son como mis hermanos mayores y los quiero muchísimo. Nunca te lo había dicho pero es así.

El pelirrojo le correspondió el abrazo felizmente pero cuando la castaña pronunció la palabra "hermano" la fue soltando poco a poco.

-También eres como mi hermana Emma—contestó el débilmente.

Rupert la vio abandonar el set segundos después de despedirse de él, dejando una estela con su fragancia tras ella. Pero no desaparecería pronto como lo hizo su dueña. Su esencia dulce había quedado impregnada en sus ropas por el abrazo. Ladeó la cabeza hacia el hombro donde la chica se había apoyado e inhalo con fuerza. Cerró los ojos. En el cielo y en el infierno en menos de cinco minutos.

Literalmente era así. Emma lo había llevado al cielo con ese abrazo, el sentirla contra su cuerpo, deleitarse con su aroma y escuchar esa suave voz había sido lo necesario. Pero luego había dicho que lo quería como un hermano. Un hermanoni siquiera como un amigo, ¡así tendría por lo menos una oportunidad! pero un hermano…

Tristeza.

Desilusión.

Y más tristeza.

¡Ya Rupert! Cálmate, ahora solo debes pensar que la veras esta noche en la fiesta y podrás demostrarle que se equivoca al verte como un hermano. Necesito hablar con los gemelos.


A mí en lo personal me gustó el capitulo, espero de todo corazón que a ustedes igual.

Por otra parte, hay algo importante que debo decirles. Como ustedes saben este no es un fanfic ambientado en el mundo de Harry Potter y he sabido que puedo llegar a tener problemas por tal razón, y la verdad me asusta mucho que me obliguen a eliminar la historia. Resulta que hay una pagina hermana de esta llamada Fiction Press para historias originales, donde sé que no tendria inconvenientes. En conclusión, quisiera que me ayudaran, no sé si seguir aquí y colgarla en el otro sitio. Para ustedes es que escribo y sigo la historia, así que por favor les pido me dejen sus opiniones.

Mis respuestas a los reviews (a quienes tienen cuanta ya les escribí un reply)

Paqui: bueno, la verdad es que a veces le veo los ojos azules-de día- y a veces se los veo verdes. Como sea, son preciosos. Sí, me enteré del rumor ese y no te imaginas la revolución que se formó en el Twitter, a unas les iba a dar un paro cardíaco (a mi entre esas XD) exageradas :P pero al fin no confirmaron nada y hasta que no vea fotos no me hago ilusiones. Ademas, vieron a Rupert con otra chica u.u Gracias por tu review :) Un abrazo

Victoiire: jajajaja me encanta como especulas...supongo que tendremos que esperar a ver con que sale la autora :P Muchisimas gracias, me animas mucho a seguirlo. Un abrazo.

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