Capítulo 7
A la mañana siguiente, Harry se levantó y siguió con su rutina: se fue a correr y a hacer flexiones como el día anterior. Y como el día anterior al terminar se dio cuenta que tenía espectadores.
Cuando llegó a su habitación se fijó que Ron estaba levantado.
- Buena días- saludó Ron.
- Hola- contestó Harry.
- ¿Todo bien? Pareces enojado, estás raro.
- Sí, todo perfecto.
Harry se fue a bañar y dejó solo a Ron. Bajó a desayunar , detrás de él iban unas chicas riéndose tontamente. Harry intentó no hacerlas caso y entró al Gran Comedor.
- Buenos días- saludó Harry a Hermione, y Ginny que estaban desayunaban. Se sentó junto a Ginny, la cual se sonrojó.
- Buenos días- contestaron.
- Harry ¿vas a hacer todas las mañanas ejercicio al aire libre?- preguntó Hermione.
- Sí, necesito seguir con la rutina, ¿por qué?.
- Porque ofreces un gran espectáculo. ¿Se puede saber a qué viene tanto ejercicio?
- Hay que mantenerse en forma.
- Ya. ¿Y desde cuándo lo haces?
- Desde este verano.
- Buenos días- saludó Ron sentándose enfrente de Harry y al lado de Hermione.
- Buenos días.
- ¿De qué habláis?
- Del ejercicio que hace Harry cada mañana.
- Es cierto, algo he oído.
Escucharon el ulular de las lechuzas que traían el correo como cada día. Una lechuza parda se posó enfrente de Harry y levantó su pata en la que se veía un sobre cerrado.
Harry lo cogió y empezó a abrirla para leerla.
Señor Potter,
usted me pidió que lo mantuviera informado de todos los movimientos en sus cuentas y bóvedas. Aquí están los mismos:
En la cámara que usted suele utilizar, la 707 no a habido ningún movimiento aparte de los que usted a hecho cada año desde los 11 años. Mas en la cámara 704 también hay moviemientos que usted no a hecho, si no que lo autorizó el señor ministro, Cornelius Fudge. Cada año se mueven 5000 galeones a la cámara que tiene la señora Weasley, otros 5000 a Percival Weasley, otros 5000 a Ronald Weasley, 5000 a Coenelius Fudge y por último otros 5000 a Albus Dumbledore.
La señora Weasley y sus hijos tienen estos movimientos desde que usted tenía 11 años, pero el señor Albus Dumbledore y el señor Fudge tienen esos movimientos desde que usted cumplió 2 años.
En total se han llevado:
- El señor Dumbledore, 70000 galeones.
- El señor Fudge, 70000 galeones.
- La señora Molly Weasley, 25000 galeones.
- El señor Percival Weasley, 25000 galeones.
- El señor Ronald Weasley, 25000 galeones.
Entre los cinco suman 215000 galeones menos en su cámara acorazada.
Si necesita cualquier cosa solo tiene que avisarme. Perdone el retraso, he tenido que hacer gestiones para saber el resultado.
Un cordial saludo,
Gradith Mathbes
Harry guardo la carta en su túnica y siguió desayunando.
- ¿Malas noticias Harry?- preguntó Ron.
Harry le miró y contestó.
- Se puede decir que sí, pero nada que ya no me sorprenda. Bueno yo me voy a transformaciones que no quiero llegar tarde.
Se levantó y se marchó a su clase. Se sentó al final, después de unos días minutos llegaron las demás. La profesora McGonagall llegó y empezó a explicar.
Harry ya sabía todo eso, lo había aprendido ese verano. La clase se quedó con la boca abierta cuando a Harry le salió la transformación de un jarrón en un animal, el único que lo consiguió, ni siquiera Hermione lo había logrado.
- Bien hecho señor Potter. Nunca había visto a nadie que lo lograse a la primera, ni siquiera yo. Me ha sorprendido.
- He estudiado este verano, profesora.
- No solo basta el estudio para lograrlo.
Harry solo se encogió de hombros restándole importancia. La profesora McGonagall le miró un segundo y siguió con su clase, no sin antes darle a Harry diez puntos.
Después de la cena se fue a la Sala del descendiente a pensar.
- Pareces preocupado o enfadado, joven amigo.
- Sí Godric. Mi mejor amigo, la que quería como una madre, otro hijo aparte de mi mejor amigo, el ministro y el director del colegio me han robado poco a poco en total 215000 galeones.
- ¿Qué me dices? Esos no se merecen que los quieras y los respetes.
- Lo sé. Y pienso recuperar mi dinero, no lo necesito pero a mí nadie me roba.
- Me parece bien. No pueden ir por ahí robando, aunque no lo necesites.
- Exacto. Escribiré al director de Gringotts y a mi tío Remus.
- Si son de confianza...
- Mi tío, sí. El director de Gringotts le tengo que contestar y decir que no los siga pagando.
- Bien. ¡Pues a ello! Tienes trabajo.
