HELLO! Ahora sí, este es el último capítulo de este fic. Al finalizar el capítulo pasado pensé que me golpearían por dejar ese final así pero aquí está el epílogo con el verdadero final de la historia. Por otra parte quiero confesar algo: Me declaro culpable de haber cometido un crimen. Mi estimada bybtyty dijo que haría huelga de hambre hasta que subiera el epílogo. Así que pasado más de un mes, me declaro culpable de que no comieras nada desde entonces pero en cuanto leas el capítulo, podrás comer todo lo que quieras jajaja! La culpa de todo la tuvo mi trabajo así que sorry! Pero bueno, ya basta de palabras, aunque es un poco corto, espero les guste. Les mando muchos saludos desde un pequeño punto en la Ciudad de México. Bye!
.
.
DISCLAMER: La serie de televisión Bones y sus respectivos personajes pertenecen a Hart Hanson, Stephen Nathan, Kathy Reichs y la cadena televisora Fox.
.
.
Después de la muerte de mi esposo me sentí liberada. Durante muchos años dejé de pensar en mí, Temperance, la mujer para dedicarme a ser Temperance, la madre. Fue difícil ser esposa pero Schiavone se portó muy bien conmigo. Pero ahora las cosas eran distintas. Booth estaba a mi lado. Ambos anhelábamos estar juntos como debíamos haberlo estado desde años atrás. Lo mejor de todo es que teníamos una razón por la cual vivir: nuestra hija Alessandra.
Días después de la muerte de Schiavone, Booth me invitó a cenar. Creo que fue la primera vez que me puse nerviosa por salir con él. Las circunstancias eran diferentes a las de años atrás. Me sentía como una adolescente afortunada por salir con el galán del colegio. Cenamos en un restaurante fabuloso. Mientras comíamos, él se quedó mirándome fijamente en silencio:
-Por qué me miras así Booth? –Me sonrojaba que me mirara de esa manera.
-Porque te ves maravillosa esta noche. Ese vestido se ve hermoso sobre tu cuerpo. –Seeley esbozaba una enorme sonrisa al mencionar esas palabras.
-No sigas por favor. Creo que estás exagerando. –Definitivamente me ponía nerviosa estar en esa situación con él.
-No exagero cuando digo que te amo, que nunca dejé de pensar en ti. –En ese instante centró su mirada en mis ojos. –Cuando decidiste quedarte a lado de tu esposo me sentí muy mal, llegué a odiarte por jugar así con mis sentimientos pero comprendí que tú ya habías escogido a la persona con la que querías pasar el resto de tus días. Al regresar a Washington traté de continuar con mi vida. Salí con muchas mujeres intentando olvidarte.
Al escuchar sus palabras sentí un fuerte dolor en el pecho. Sabía que yo era la culpable de lo que él sentía pero en aquel momento había tomado esa decisión por el bienestar de él y de Alessandra. En ese instante y temiendo su respuesta, le dije: -Te enamoraste de una de esas mujeres?
-Me enamoré profundamente de una de ellas. Me sentía muy feliz a su lado por lo que le pedí matrimonio. Marianne aceptó mi propuesta y me sentí el hombre más afortunado que pudiera existir sobre la tierra. Pero tu recuerdo vivía en mi mente. No había ningún solo día en el que no me preguntara qué sería de ti, si eras feliz con tu marido. –Mientras escuchaba sus palabras mi corazón se encogía de dolor. Me di cuenta de que tal vez me estaba creando una fantasía. Así que tuve que hacer la pregunta más difícil que podía hacer en aquel momento:
-Te casaste con ella verdad? –Se quedó en silencio por algunos segundos, segundos que se me hicieron eternos.
-Sí. Marianne y yo nos casamos. –Su respuesta me dejó un inmenso dolor en lo más profundo de mi ser. Había sido una tonta por pensar que seguiría amándome como antes. Traté de contener las lágrimas que amenazaban por salir de mis ojos. Si tenía alguna esperanza de iniciar una relación con él, ahora ésta se esfumaba porque el amor de mi vida ya era prohibido para mí. Booth se dio cuenta de ello. Se acercó a mi rostro y tomándome de la barbilla prosiguió: -Pero como te dije. Todos los días tu recuerdo llegaba a mi mente. Comprendí que nunca iba a poder amarla con la misma intensidad con la que te amo. Nos separamos después de 3 años de matrimonio. Ambos sabíamos que era lo mejor para los dos pero nos convertimos en muy buenos amigos. Sin embargo sabía que tú nunca estarías conmigo así que me dediqué a ser el mejor en mi trabajo. Por diversas circunstancias he viajado mucho y uno de esos viajes me trajo de nuevo a Londres. Lo que menos creí posible fue que aquí conocería a mi hija y te volviera a ver.
Me había quedado sin palabras. Pero no estaba preparada para lo que me dijo a continuación: -Es por ello que no quiero perder más el tiempo. El destino nos jugó una mala pasada pero finalmente nos ha traído hasta este punto. Sé que acabas de enviudar pero quiero pedirte que te cases conmigo.
En ese momento abrió una cajita que contenía un hermoso anillo de compromiso. Las lágrimas recorrieron mi rostro. Ese era un momento que recordaría por siempre. Una sonrisa brotó de mi cara: -Sí, sí, sí. Claro que quiero casarme contigo. Te amo Booth.
También Booth esbozó una sonrisa al escuchar mi respuesta. Se acercó a mí para besarme. Era un beso tierno pero a la vez cargado de pasión. Como siempre, sus labios me hicieron vibrar de una manera asombrosa. Después de tantos años, sentir sus labios en los míos era un preciado tesoro que no estaba dispuesta a abandonar esta vez.
Cuando me acompañó de regreso a casa lo invité a pasar un momento para que siguiéramos platicando un rato. Nos sentamos en la sala mientras bebíamos un poco de vino. Permanecimos en silencio por algunos minutos disfrutando de la compañía del otro. Finalmente él rompió el silencio:
-Cuando supiste que estabas embarazada, sabías que ese bebé era mío?
Me acerqué a él para acurrurcarme en su pecho: -No. Tenía mis sospechas pero no podía estar segura. Cuando Alessandra nació supe que era tu hija. Hubiera querido decirte la verdad desde un principio pero no podía hacerlo. Tenía miedo de que mi esposo te hiciera algo o a la bebé. Ella estaba antes que todos.
-Lo entiendo pero tenía derecho a saberlo. Tenía derecho a saber que iba a tener un hijo. –Booth tenía razón en su argumento pero yo en aquel momento, no tenía más opción.
-Lo sé pero como acabo de decir, no podía poner sus vidas en peligro. O dime, si te lo hubiera dicho te hubieras alejado de mí o te hubieras quedado a luchar por nosotros? –Booth se quedó en silencio por algunos segundos para después responder:
-Es verdad. Pero ahora quiero recuperar el tiempo perdido. Quiero acercarme a ella y que me vea como su padre y no solo como un amigo de la familia. Después le confesaremos la verdad. –Seeley me estrechó entre sus brazos dándome un ligero abrazo.
-Eso llevará un poco de tiempo. Alessandra adoraba a Schiavone, era lo máximo para ella. Lo más importante es que ella sepa que siempre podrá contar contigo de manera incondicional. –Yo sabía que sería difícil pero no imposible que Booth se ganara la confianza y el cariño de Ale.
-Vaya, de verdad que los años te han sentado de maravilla. Y hablando de esa forma, te ves extremadamente sensual.
Giré mi rostro para mirarlo a los ojos y decirle: -Booth! Qué cosas dices!
Mientras yo decía esto, él acercó su rostro al mío para tomar mis labios por sorpresa. En ese instante supe que no podía resistirme a él por mucho tiempo. Perdía poco a poco el control de mis pensamientos y de mis acciones. Sin embargo, aquel maravilloso momento que estaba por comenzar, fue interrumpido por un ruido ensordecedor. Espantada, me separé de Booth de inmediato pero no observé nada extraño. Supe entonces que el ruido venía de la parte superior de la casa. Subí lo más rápido que pude a la habitación de mi hija. La puerta estaba cerrada así que empecé a golpearla para que me abriera:
-Ale! Hija! Ábreme por favor! Qué pasa! –La puerta seguía sin abrirse: -Abre Alessandra! Abre por favor!
-Déjame en paz! No quiero verte y mucho menos hablar contigo! –Mi hija estaba furiosa pero yo no sabía el motivo.
-Qué pasa! Ábreme por favor! –Intenté abrir la perilla de la puerta sin resultado alguno.
-Para qué? Además, tú estás muy ocupada o no? –Estas palabras las gritó con toda la fuerza y enojo que tenía.
Al escuchar esas palabras comprendí todo. Booth que se encontraba junto a mí también entendió su reacción. Alessandra nos había visto besándonos en la sala. Traté de explicarle la situación:
-Todo esto tiene una explicación! Hija, abre la puerta para que hablemos.
-Por favor, hazle caso a tu madre. Los dos te explicaremos todo. –Booth también quería arreglar las cosas entre nosotras. En ese momento ella abrió la puerta para gritarle:
-Tú no te metas! Pensé que podía confiar en ti porque habías ayudado a mis papás a rescatarme pero ahora veo que lo que querías era enamorar a mi mamá! –Seeley se había quedado en silencio.
-No le hables de esa manera jovencita! –No podía permitir que le hablara a su padre de esa manera aunque ella no lo supiera. Pero entonces volteó a mirarme para decirme con toda la rabia que sentía:
-Y tú!… Mi padre acaba de morir y ya te besas con este tipo! –Ya no pude más y le dije sin pensar en nada:
-Alessandra! Él es tu padre!
En ese instante, la habitación se llenó de un silencio sepulcral. Un segundo después, Alessandra me miró con rostro fúrico y simplemente me gritó:
-Quién te crees que soy? Luke Skywalker!
Booth soltó una carcajada ante la mirada atónita que ambas mostramos. Finalmente él le dijo: -Es un hecho que no soy Darth Vader pero en verdad yo soy tu padre. Y si nunca estuve a tu lado es porque me acabo de enterar de tu existencia. Tu madre escogió a un magnífico hombre para que fuera tu padre y si no hubiera muerto, él seguiría siendo tu papá. Pero él me encargó antes de morir que te cuidara a ti y a tu madre porque eran su mayor tesoro. Es por ello que he estado con ustedes todo este tiempo y así seguirá siendo porque amo a tu madre con toda mi alma y corazón. De esa forma te quiero a ti. Por eso quiero pedirte una oportunidad para que nos conozcamos, para que juntos aprendamos a ser padre e hija. Sé que Schiavone siempre será tu papá pero ahora déjame ser un padre para ti también.
Alessandra se acercó a Booth lentamente para darle un abrazo muy especial. Ambos sintieron en ese momento el llamado de la sangre. Booth comprendió que aquella pequeña era fruto del inmenso amor que él y yo nos teníamos. Por su parte, Alessandra sintió en aquel abrazo un gran cariño paternal. Fue entonces cuando comprendió que él siempre estaría ahí para ella de una forma incondicional. Al ver aquella escena, supe que la completa felicidad por fin había llegado a mi vida.
Cuando ambos se separaron, mi hija también me abrazó:
-Perdóname por favor mamá. –Lágrimas corrían por su pequeño rostro.
-No tengo nada que perdonarte hija. Entiendo tu reacción pero piensa que ahora tendrás 2 papás: Uno que estará siempre contigo en tu corazón y otro que daría la vida entera para cuidarte y protegerte. –También las lágrimas salieron desde lo más profundo de mi corazón.
-Lo sé. Cuando lo conocí en el colegio me dio mucha confianza, ahora sé el por qué. También quiero pedirles perdón mamá y… papá… por lo que dije de Luke Skywalker.
-Te gusta la ciencia ficción verdad? –Le preguntó Booth a lo que ella asintió con la cabeza: -Definitivamente eres mi hija. Creo que tenemos mucho de qué hablar…
Ambos comenzaron a hablar de películas y comics. Fue como si se encerraran en su propio mundo. Por mi parte, salí de la habitación sin que se dieran cuenta ya que ambos necesitaban tiempo y espacio para conocerse. No podía creer que por fin mi vida era mía nuevamente. Por fin ya no habría ni mentiras ni secretos.
.
.
Algunas veces no te das cuenta que esa persona que buscas se encuentra frente a tus ojos. Crees que todo eso es imposible, que aquel amigo de la juventud no puede ser lo que tú esperas. Yo también pensaba lo mismo pero estaba equivocada. Lo malo de todo es que me di cuenta demasiado tarde. Afortunadamente la vida me ha enseñado a vivir el presente a lado de esa persona que mi corazón escogió para entregarle todo mi amor. Finalmente Booth y yo estamos juntos disfrutando 5 años de maravilloso matrimonio lleno de amor y fidelidad junto a nuestra amada hija. Hace muchos años no pensaba tener a las 2 personas que más amo a mi lado. Ahora, este sueño, ya es una realidad.
THE END
.
.
.
Quiero agradecer el inmenso apoyo a CookiesChocolateCandy, Brennangirl, Caris Bennet, Lau Bones, HuddlyBBlove, bybtyty, glheart, Margarita 1733, Kriistii-G29, RosarioBoothBrennan, booth bones, gisytheblack y pimar por haber leído este fic y mucho más por retroalimentarme con sus comentarios. En verdad que me alegraban los días. Muchísimas gracias por sus palabras y por el tiempo que dedicaron en leer a esta humilde servidora.
Y a ti, lector anónimo, si has llegado hasta aquí, mil gracias por leer. Sólo te pido un último favor: que me dejes saber tu opinión sobre este fic.
Finalmente, no olviden presionar el botoncito de abajo por última vez para decirme si les gustó! Y si no, pues también oprímanlo! Aunque sea para decir: Hasta la próxima!
Bye!
