Capítulo 04: Cincuenta Sombras de Familia

Parte 01 (parte b)


POV de Silver

A pesar de tener fe en que cada día Blaze mejoraba, era todo lo contrario. Blaze empeoraba a cada momento que pasaba, a tal punto que todo su pelaje palidecía lentamente. Antes, sus gritos de dolor solo eran por la noche. Pero, poco a poco, gritaba a cada hora. Nuestras hijas, a pesar de su corta edad, tenían miedo del estado de su madre en los dos meses que habían pasado.

- Mami, Flames y yo hicimos este dibujo para que tú y nuestro futuro hermanito se recuperen. – Pearl le mostró un dibujo hecho por ambas. Ella lo tomó con sus manos temblorosas y sonrió con lo que veía. Éramos nosotros, juntos, frente a una casa y cerca del mar. Lo más hermoso de la imagen es que mostraban a su madre cargando a su hermanito.

- Gracias. – Les dijo, besándolas en sus frentes.

- Tesoros, les pido que me dejen un momento con su mamá. – Dije, a lo que obedecieron.

- Tengo miedo. – Me comentó.

- Yo también, pero saldremos de esta. – Le dije para darle confianza. Ella sonrió y besó mis labios. – Te amo. – Terminé de decirle.

- Yo también te amo. A ti y a nuestras hij…– Comenzó a decir, pero no terminó la frase debido a que comenzó a convulsionar y a botar espuma por la boca. Con temor, pedí ayuda. Con total rapidez, los enfermeros a cargo le dieron unos medicamentos y fue trasladada al hospital de Firefly. Ya allí, en los pasillos del hospital, yo sostenía su mano mientras la llevaban a urgencias. Vi sus ojos y estos parecían casi vacíos.

- De aquí no puede pasar. – Me informó la enfermera, mientras cerraban las puertas detrás de sí. Yo caí de rodillas y comencé a llorar.

- Why?! (¿Por qué?) – Grité… pero no recibí respuesta alguna. Sentí como la gente que yacía en esos pasillos trataban de ayudarme, pero era en vano. "Mi alma se estaba destrozando".


- Rey Silver, por aquí por favor. – me informó un enfermero de especie coala, luego de haber pasado casi toda la noche sin ninguna noticia. Caminé hasta la habitación y lo que mis ojos vieron casi causó que me diera un ataque al corazón.

- Le advertí que debíamos operarla. Ahora no hay nada que podamos hacer. – Me informó el doctor que la atendió todo este tiempo, mientras se retiraba del lugar. En un lado de la habitación se encontraba Blaze, entubada y conectada a maquinas que la mantenían con vida. Del otro lado… yacía nuestro hijo. Él, al igual que su madre, yacía entubado y conectado a varias cosas, dentro de una incubadora. Aún le faltaban dos meses para que naciera, pero tuvieron que sacarlo para salvarles la vida… por ahora.

Metí mis manos dentro de la incubadora, a través de unos agujeros con guantes trasparentes, y comencé a acariciar a nuestro hijo. Él era un erizo como yo, con casi los mismos colores que mi pelaje, pero unas franjas de color lavanda (como su madre) recorrían sus brazos y piernas y la punta de sus púas de la cabeza eran de ese color. A pesar de todas mis caricias, no hubo reacción alguna por parte de él. Si no fuera por los signos vitales que aparecían en las maquinas, creería que estaba muerto. Saqué mis manos de la incubadora y me dirigí donde Blaze. Allí, comencé a acariciar partes de su cuerpo, especialmente su rostro. Con cuidado, abrí un poco su bata y noté el corte horizontal encima de su pelvis, por la cesárea, para sacar a nuestro hijo.

- Disculpe. – Escuché decir detrás de mí. Vi que se trataba de una enfermera, de especie lince, con unos utensilios en sus manos. Le di espacio para que hiciera su labor. Observé como abría un poco la bata de Blaze y, colocándole un succionador en uno de sus senos, extrajo un poco su leche materna. Luego, la enfermera se dirigió donde nuestro bebé y, con una jeringa, comenzó a darle la leche a través de uno de los tubos delgados que pasaban por la boca.

- ¿Crees que tomamos la decisión equivocada? – Le pregunté, a lo que me miró fijamente.

- No le sabría responder. – Comenzó a decir. – Muchas familias tienen que elegir como superaran las cosas cuando estas se pongan difíciles. He visto a madres que detuvieron el embarazo porque el bebé tenía problemas, y sus opciones de vida eran muy bajos, y siguen adelante, sin olvidar al ser que yació dentro de ella; otras, prefirieron tenerlo y tener fe en que sus hijos se recuperarían de cualquier mal, y estos dejaban atónitos a los enfermeros cuando se recuperaban; pero también está la parte mala. Muchas madres, tuvieron hijos con pocas esperanzas de vida y estos morían a no más de un mes de su nacimiento. Sus madres… no volvían a ser las mismas. – Con rapidez, se secó las pocas lágrimas que se derramaban en su rostro. Suspiró un poco, antes de continuar. – Su esposa sabía que jamás se recuperaría si perdía a vuestro hijo. Por eso prefirió tomar el riesgo. – Terminó de decirme, comenzando a retirarse.

- Wait! – Le grité, a lo que se detuvo. – Sé que mi esposa debe tener una dieta específica en este estado, pero quiero darle el jugo que le encantaba. ¿Puedo dárselo? – Le pregunté, a lo que ella asintió. Me señaló por cual tuvo exacto debía dárselo, ya que si ingresaba el líquido por otro lado, podría hacerle un daño mayor. – Gracias. – Le dije, a lo que las aceptó con cortesía antes de retirarse. Tomé la mano de Blaze y la acaricié. – Volveré lo más rápido que pueda. – Le prometí, sonriendo, retirándome de la habitación.


Volví al castillo. Allí, antes de poder volver a la ciudad, tuve que prestar gran parte del día con las diversas obligaciones que me tocaban por mi posición. Una vez que terminó todo esto, y los asesores se retiraban, me dirigí a la habitación que compartía con Blaze como esposos y, ya adentro, tomé la Vasija.

- Debo intentarlo. – Me dije a mi mismo. Me retiré de la habitación y me dirigí a la bóveda donde se encontraban protegidas las Sol Emeralds. Con mis poderes, abrí las puertas de la bóveda antes de llegar a ellas, pero los guardias me lo impidieron entrar.

- Sabemos lo que piensa hacer, pero ya la reina Blaze lo intentó. – Comentó uno de los guardias. Ella me mencionó que trató de usar las Emeralds, pero estas no reaccionaban ante su suplica. Mientras vi como los guardias cerraban las puertas de la bóveda, noté como, entre las 7 Emeralds, la Emerald roja brillaba. En ese brillo (no sé cómo), sentí como si pronunciara las palabras: "Lo siento". Sin más que hacer, tomé a mis hijas y me dirigí a Firefly.

Ya en la ciudad, dejé a Flames y a Pearl en el apartamento perteneciente a la realeza. Allí las dejé con Marine, para que las cuidara.

- Papi, queremos ir contigo y ver a mami. – Me pedía Pearl, con una expresión de tristeza en su rostro.

- Sí, no queremos que se sienta sola. – Refutó Flames.

- Les prometo que mañana verán a mami y a su nuevo hermanito. – Le dije, a lo cual pude sacarle unas sonrisas a ambas. – Bueno, comiencen a dibujar para que se lo muestren a mami. – Les pedí, a lo que corrieron a hacerlos inmediatamente.

- Espero que tengas razón, ya que me dolería verlas llorar mañana. – Pronunció Marine, mientras se iba con ellas a ayudarlas con sus dibujos. Con un último suspiro, salí del apartamento y me dirigí al hospital.

Miré el reloj del hospital al entrar y noté que eran las 7 de la noche. Mientras me dirigía a la habitación de Blaze, sentí como me detenían cogiéndome del hombro.

- Doctor, ¿Qué buenas noticias me trae? – Pregunté con una sonrisa forzada en mi rostro, pero noté como agachaba un poco la cabeza.

- Silver, me temo informarle que las ondas cerebrales de la reina Blaze y el príncipe han bajado drásticamente. Lo más probable es que de esta noche no pase. – Terminó de informarme, sintiendo como la sangre me hervía. Lo cogí de su bata, lo alcé y lo empujé fuertemente contra la pared.

- ¡Escúchame Bien! ¡Ella sobrevivirá, junto con nuestro hijo, y todos saldremos de aquí con una sonrisa de alegría en nuestros rostros! – Le grité, mientras mi respiración era agitada.

- Yo solo informo lo que veo y los exámenes me muestran. No me gusta dar falsas esperanzas. – Me explicó, a lo cual me sentí terrible por la actitud que tomé hace un breve momento. Lo solté y este, acomodándose la bata, se retiró. Suspiré un poco, tratando de relajarme, antes de dirigirme donde Blaze. Ya dentro, hice aparecer la Vasija y, con una jeringa, extraje parte del agua que eché dentro de ella. Con cuidado, la introduje en uno de los tubos que yacían en sus bocas.

- Nos veremos dentro de unos minutos. – Dije, mientras yo me tomaba el resto del líquido que yacía dentro de la vasija. Sentí como mis párpados comenzaban a cerrarse pero, antes de quedarme dormido, moví el pequeño mueble que yacía allí y lo acomodé en medio de ella y del bebé. "Quería dormir junto a ellos".


Mis párpados se abrieron con rapidez. Me encontraba parado frente a una puerta, en medio de un pasillo interminable, donde todas las demás puertas eran idénticas a la que estaba parada enfrente. Giré el pomo (perilla) y entré a la habitación. Una sonrisa brotó al instante al ver a Blaze y al bebé, los cuales estaban acostados en la cama. Me acerqué a ellos y los abracé, besando apasionadamente a Blaze en sus labios.

- Silver, ¿no piensas besar a nuestro hijo? – Me preguntó, sin dejar de sonreír.

- Lo haré de una vez. – Le respondí, cargándolo en mis brazos y dándole tiernos besos en su frente. A pesar de que aún no había abierto sus ojos, era sumamente tierno. Pero, mientras cargaba a nuestro hijo, una duda llegó a mi mente.

- ¿Has visto a Honey y Brandon? – Le pregunté.

- Llevo horas aquí. Nadie ha venido. – Me respondía, soltando unos suspiros. – Mi teoría es que ellos quieren que disfrutemos de nosotros solos. – Terminó de decirme, pero algo en sus palabras no me convencían.

- Te vas a mejorar. Eso lo presiento con el…– Comencé a decirle.

- No termines esa frase. – Me pidió, secándose los ojos. – Silver, las Emeralds me indicaron que uno de mis destinos es morir. Así que… solo te pido que cuides bien de Flames y Pearl. – Me pidió con una voz casi apagada, mientras yo no podía creer lo que nos estaba pasando.

- No digas eso. No dejes de luchar. – Le suplicaba, volviendo a colocar nuestro hijo a su lado en la cama.

- Yo no me he rendido; pero, ¿qué puedo hacer? – Dijo. – Mírame, ni siquiera en este mundo de ilusiones puedo levantarme de la cama. Revisándome, vi la cicatriz en mi cuerpo y, estando aquí con nuestro hijo, me doy cuenta que la situación en la realidad no es nada alentadora. – Comentaba, tratando de no sonar decaída.

- Blaze, yo…– Traté de explicar mis acciones, pero no hubo más palabras que salieran de mi boca.

- Tranquilo. Entiendo por qué lo hiciste. Querías verme a mí y a Fedric. – Dijo, mostrando una sonrisa

- ¿Fedric? – Pregunté sorprendido ante un nombre que no conocía.

- Así es como llamé a nuestro hijo. ¿Te gusta? – Preguntó.

- Sí. Me gusta mucho. – Le contesté honestamente. De momento, escuché como la puerta de la habitación se abría.

- Chicos, solo dennos unos minutos más. – Pedí sin voltearme, pero no hubo respuesta. De momento, veo como Blaze se atemorizaba, a lo que me volteé inmediatamente.

- Me temo que eso no es posible. – Dijo una chica extraña, quien era un ave antropomórfica de plumas y pelaje negro, recordándome a la raza de los cuervos. Tenía puesto un tenis gris, jeans azules oscuros, una blusa y guantes grises. En su mano derecha yacía una hoz (guadaña) pequeña, la cual tenía unos grabados que no reconocía. Traté de ponerme en medio de Blaze y Fedric, pero ella, con un solo movimiento de su dedo, usó una especie de poderes psíquicos, ya que me hizo levitar y me lanzó contra la pared, dejándome presionada a esta.

- ¡No te la llevaras! – Le grité, pero ella no se inmuto en mis palabras. Caminó con lentitud hacia Blaze. De improvisto, desapareció su hoz.

- I can? (¿Puedo?) – Le preguntó, acercando sus manos a nuestro hijo. Blaze dudó por un segundo, pero asintió la cabeza al final. Ella lo tomó en sus brazos y lo comenzó a mecer, evitando que llorara.

- Me duele cuando son tan pequeños. Siento que no es justo. – Mencionó, mientras sus ojos se aguaron. – Pero que puedo saber yo del valor de la vida. Solo tengo veinte mil (20.000) años. – Informó, mientras dejaba a mi hijo en los brazos de su madre.

- ¿Tienes algún nombre? – Le preguntó Blaze, a lo que ella sonrió.

- Hace cinco mil (5.000) años, años más o años menos, un niño que murió de hipotermia me abrazó y me llamó hermana. Cuando se dio cuenta que no era su hermana se separó de mí, pero me mostraba sus sonrisa. "Lo siento, te confundí con Tessa", me dijo. Desde entonces, todas las criaturas que me conocen me llaman así. – Explicaba, soltando unos cuantos suspiros.

- Me parece bonito. – Le expresó Blaze.

- No te los lleves. – Le pedí, notando como "Tessa" me miraba. – Llévame a mí.

- Y, ¿de qué valdría salvar a solo uno? – Expresó, haciendo aparecer la hoz en su mano. – Si te sacrificas por tu hijo, tú y tu esposa morirán. ¿Qué crees que pasará? – Preguntó. – Te diré lo que pasará: Tus hijas e hijo crecerán sin sus padres. Tarde o temprano alguien abrirá la boca frente a Fedric, haciendo que caiga en un estado de depresión, por pensar que fue su culpa la muerte de sus padres, y se suicidará. – Dijo, pero yo no podía creerlo.

- Eso no es cierto. – Le dije, negando sus palabras.

- Yo lo veo como un posible futuro. Otro que veo es que tú te sacrificas por Blaze. Ella vuelve a la vida, pero descubre a su esposo e hijo muertos. Y lo que pasa luego… no queras saberlo. – Comentó, mientras volvía al lado de Blaze. – Realmente lo siento, pero este es el destino que me dieron al crearme. – Se disculpaba, mientras acomodaba a Fedric más cerca a la cabeza de Blaze. Al segundo entendí el "porqué". Con cuidado, colocó la hoja dela hoz del lado derecho (mi izquierda en mi posición) del cuello de Blaze. Su objetivo era, de un solo movimiento, rasgar los cuellos de Blaze y Fedric. Noté la mano de Tessa y esta temblaba.

- Adiós, Silver. Te amamos. – Dijo, cogiendo la mano de nuestro hijo y haciendo un ademan de despedida. Yo lloraba, ya que los perdería frente a mis ojos.

- ¡Detengan la boda! ¡Esa chica me ama a mí! – Escuché gritar a Brandon, quien entraba con rapidez, señalando a la pared de enfrente de él (el cual sería mi lado izquierdo).

- Really? (¿Enserio?) – Escuché decir por parte de Honey, quien arqueaba una ceja. – ¿Es lo mejor que se te pudo ocurrir? – Le indagó, mientras él parecía apenado.

- Siempre soñé con decir eso. – Le refutó, mientras se acercaba a mí. – Baja de allí. – Dijo, colocando su dedo en mi pecho y, al instante, la fuerza que me mantenía presionado a la pared desapareció, soltándome. – Me temo que no podemos permitir que cumplas tu objetivo. – Expresó Brandon, volteándose y viendo a Tessa.

- ¿Por qué tardaron tanto? – Pregunté.

- ¿Vistes cuantas puertas hay? Por poco no logramos llegar. – Me respondió, notándose un poco molesto.

- Por favor, no hagas esto. – Dijo Honey, mientras lentamente se acercaba a Tessa.

- Dos almas he de llevarme hoy. Está escrito. – Le mencionó Tessa, viendo a Honey fijamente. Vi como Honey vio a Brandon, quien le mostró una sonrisa.

- Si ese es el caso, aquí estamos nosotros. – Le dijo. Con una sonrisa esbozada por la "parca", ella alejó su hoz de Blaze.

- Solo tienen un minuto más. – Informó, mientras se recostaba contra la pared. Honey, con cuidado, comenzó a cargar a Fedric.

- Dar mi vida por esta bella criaturita… será más cerca que estaré de ser madre. – Comentó Honey, con lágrimas en sus ojos, besando a Fedric y devolviéndolo en los brazos de Blaze. – Gracias. – Dijo, besando de manera desprevenida a Blaze en sus labios. Ella, con gusto, le devolvió el beso. Al separarse de ella, se acercó a mí. – Si no fuera por ti… no sé qué hubiera sido de mí. Gracias. – Dijo, besándome de la misma manera que besó a mi esposa. Al separarme, vi a Brandon, quien me miró asqueado.

- No pienso besarte. – Comentó seriamente, por unos segundos, hasta que todos los reunidos comenzamos a reírnos. Él y yo estrechamos la mano en señal de respeto.

- Gracias por la espada. – Mencionó Blaze.

- Sabía yo que algo se me había olvidado todo este tiempo. – Se refutó a sí mismo. – De todas maneras… fue un placer ser tu amigo. Se feliz. – Se despidió, abrazándola a ella y al bebé. – Ya estamos listos. – Informó, mientras Tessa dejaba de recostarse en la pared. Ella se puso de un lado de los dos felinos. – ¿Algún consejo, lindura? – Le preguntó Brandon a la Parca, la cual se sonrojó por el coqueteo dado por el felino.

- Sí, lo hay. En la habitación donde aparezcan… no salgan pase lo que pase; oigan lo que oigan, no salgan a no ser que yo esté allí. – Les dijo, a lo que asintieron. Ambos cerraron sus párpados y suspiraban con calma, mientras Tessa acomodaba su hoz. Vi cómo, de un rápido movimiento, su hoz traspasó los cuellos de ambos y estos desaparecían de nuestra vista, como si nunca hubieran estado allí. – El trabajo está hecho. – Mencionó para sí misma, haciendo desaparecer su hoz. De repente, todo el lugar comenzó a temblar. Yo me acerqué a Blaze y a nuestro hijo, abrazándolos. – Silver, te recomiendo que apenas despiertes le quites los tubos a tus seres queridos. No querrás que se ahoguen. – Sugirió, desapareciendo en una estela de humo negro. "A pesar de tener miedo por lo que estaba pasando, y como todo a nuestro alrededor comenzaba a desaparecer, algo en mí me decía que todo estaría bien".


Mis párpados se abrieron. Lo primero que vi fue como Blaze trataba de sacarse el tubo que yacía en su garganta con esfuerzo. Con rapidez, logré sacárselo con cuidado. Igualmente, me acerqué a Fedric y, con mucho cuidado, le quité los tubos en su garganta y nariz. Al instante, escuché su llanto a todo pulmón.

- Entrégamelo, Silver. Tiene hambre. – Me pidió Blaze, a lo que obedecí. Lo cogí de la maquina incubadora, lo cargué por unos segundo y se lo di a ella. Blaze lo acercó a su seno y lo comenzó a amamantar. Durante unos breves segundos, la sonrisa de felicidad de Blaze desapareció. Vi hacia donde se dirigía su mirada, y noté el porqué. Sobre la pequeña mesa, yacía fragmentada la Vasija en donde las Almas de Honey y Brandon fueron retenidas. Me acerqué a la mesa e hice desaparecer los fragmentos, poniéndolos en un estado de reposo. "Ahora, definitivamente, estaban muertos". Con fuerza, escuché como la puerta de la habitación se abría, dejando de lado nuestra tristeza. Noté como los enfermeros, y el doctor, se pasmaban, con sus gestos de sorpresa, al ver a Blaze y a Fedric vivos y despiertos. Vi como unos se arrodillaban, y rezaban por el milagro que acababan de ver.

- Le dije que sobrevivirían. – Comenté, viendo cómo se apenaba. – Pero tenía razón. Al final, tenía razón. – Dije estás palabras, dejándolo confuso. – Necesito que llamen al apartamento. Nuestras hijas tienen ver que su madre está bien y conocer a su nuevo hermanito. – Le pedí, a lo que hizo una reverencia y salió de la habitación.


Con gritos de felicidad, Flames y Pearl se abalanzaban (con cuidado) sobre su madre. Ellas la besaban y besaban a su hermanito. Ellas, tan solo con verlo, amaron a su hermanito al instante. Blaze y yo sonreíamos, porque nuestra viva volvería a ser igual y más maravillosa de lo que estaba. Además de eso, en la puerta yacían Annick, Ébano y varios súbditos, felices por la recuperación de Blaze y el bebé. "Todos sentían la felicidad que se emanaba en el ambiente".


Pasó casi un mes antes de que a Blaze y al bebé le pudieran dar de alta del hospital, ya que tenían que hacerles muchas pruebas para evitar cualquier tipo de recaída; pero, no hubo ningún día en el que no dejaba de visitarla. Para él día que volvería al castillo, le tenía preparada una sorpresa muy especial (que pensé a último momento). Era tanto la emoción que hacía temblar un poco la silla de ruedas en la que la trasportaba.

- ¡Sorpresa! – Gritaron nuestros amigos apenas las puertas del castillo se abrieron. Blaze no aguantó la felicidad y lloró al ver a la mayoría de nuestros amigos allí. "Nuestra familia".

- Tratamos de reunirlos lo más rápido posible, con tan solo cuatro horas de aviso. – Expresó Sonic, quien abrazaba a Amy, a quien ya se le notaba la barriga de tres a cuatro meses de embarazo.

La verdad, era mi culpa. Debido a todas las obligaciones que tuve que tomar durante este tiempo que estuvo inactiva Blaze, no se me pasó por la cabeza de contarles la noticia a los demás; aun así, era agradable que casi todos pudieron llegar. Estaba Tails (quien no era tan pequeño como lo recordábamos) junto con la chica "Seedrians" que vimos ese día en el holograma (Aunque se notaba una relación entre ellos). También estaba Cream, con Cheese, Vanilla, al lado de su esposo Vetor y su hijo Metric. También estaban Charmy, Espio y Ray (a este último lo conocimos después de la boda), quienes saludaban con respeto a Blaze y le deseaban que se recuperara completamente pronto (aunque Ray rápidamente se acercó a Marine, quien se sonrojó al tenerlo a su lado). También estaba Knuckles, juntos con los dos hijos que tuvo con Rouge. Uno era una murciélago de pelaje rojo como su papá, llamada Elisa de no más de cuatro años; el otro, que era un equidna de pelaje blanco, se llamaba Ikal (Que significa espíritu) de no más de tres. Rouge y Shadow no pudieron venir, ya que se encontraban en una misión en una parte desconocida del mundo; pero, aun así, la novia de Shadow, María the Hedgehog, logró llegar y disfrutar de este bella bienvenida; Mi hermana también se encontraba allí (aunque ella ya estaba allí desde hace una semana), cargando a su pequeño hijo, de no más de un año, que era un erizo parecido a ella. Le puso a su hijo mi nombre, a lo que casi no aguanté las ganas de llorar; y para terminar, también se encontraban la hermana y el hermano de Sonic, Sonia y Manic; donde este último era acompañado por su novia, una eriza de color azul celeste llamada Sonatika.

- Bueno, vamos a…– Comencé a decir, pero de pronto escuché unos paso provenientes del pasillo que conduce a la sala del portal.

- Hola chicos. – saludó Mighty al ver a todos. – Disculpen la demora. Lo que pasa es que quería que me acompañara mi novia, para desearle felicidades a Blaze y al bebé por la recuperación. – Se explicaba Mighty, jadeando un poco.

- No problem. – Le contesté, acercándome a él. – Y, ¿Dónde está tu novia? – Le pregunté.

- Aquí estoy. – Escuché decir, pero su voz me parecía imposible. – Mucho mi nombre es…–

- ¡Honey! – Gritamos Blaze y yo, al ver que se trataba de ella. Yo traté de acercarme a ella, pero dio unos pasos atrás, mostrándose temerosa.

- ¿Cómo escapaste de la "Vasija"? – Le pregunté, notando como quedaba pasmada ante mi pregunta.

- ¿Como saben sobre la historia de mi familia? – Preguntó, a lo que vi a Blaze y entendimos inmediatamente lo que pasaba.

- Creo que tenemos que hablar sinceramente ante todos ustedes. – Dije, notando la expresión de todos de confusión.


Luego de habernos dirigido a la sala, lo primero que hicimos fue contar nuestra versión de la historia. Les contamos absolutamente la verdad a nuestros amigos. Les revelamos que era, y que hacía la Vasija. Que lo primero que les habíamos contado no era del todo cierto, ya que teníamos pena de contar su verdadera función. Luego de explicar esto, vimos a la novia de Mighty, quien suspiró un poco.

- Por generaciones, nos dijeron que nosotros no pertenecíamos a este plano dimensional. Que éramos descendiente de un mundo distinto al que vivo, ya que allí el agua reinaba casi en su totalidad. Veníamos de una tribu que antes era noble y pacífica. Pero esta, con la locura, perdió el camino. – Suspiró un poco antes de continuar. – Mi abuela me contaba la historia de cómo la hermana mayor decidía sacrificar su vida por la de su pequeña hermana. Su madre, al no poder soportar más las tradiciones de la tribu en la que creció, decidió huir junto con su hija y su esposo. Con una especie de magia, creó un portal (aunque mi abuela deja en claro que la "madre" nunca creyó que funcionaría) y huyeron a una nueva vida. – En eso, ella soltó unos cuantos sollozos. – Me llamaron Honey the Cat, en honor a la hermana que se sacrificó. Pero, lo que me duele, es que creí que todo lo que me decía solo eran puros cuentos. – Sonrió forzadamente ante sus palabras. – Cuando Mighty me dijo que este mundo no había continente, pensé en la historia de mi familia y creí que era una coincidencia. Ahora, siento que deshonré la memoria de mis ancestros. – Terminó de decir, cayendo en llanto. Mighty trató de consolarla, pero ella no aceptaba.

- No deshonraste a nadie. – Escuché decir por parte de Blaze, a lo que Honey quedó sorprendida. – Llegaste a un punto en tu vida que las palabras dichas por los demás no era suficiente para creer. – Le explicaba, mientras se paraba de la silla de ruedas y caminaba con un poco de esfuerzo hacia ella. – A mí me decían de niña lo maravillosa que era mi familia, pero yo casi no creía eso. No recordaba mucho de ellos y dudé de ella. Pero, luego de mucho tiempo, algo me iluminó y me mostró la verdad que tanto buscaba. – En eso, ella me mira y asiente su cabeza, a lo que capto su mensaje. Yo hago aparecer, frente a los ojos de todos, la mitad de los fragmentos de la Vasija. – Te entregamos la mitad de los fragmentos, para que los lleves a tu familia, ya que también un buen amigo de nosotros terminó en ese mismo lugar. – Terminó de decirle, a lo que la felina sonrió bastante.

- Toda mi familia estará feliz cuando les muestre esto. – Dijo, guardando los fragmentos en un pequeño bolso.

- Bien… supongo que ya es tiempo de degustar una buena comida. – Comentó Blaze, a lo que todos aceptamos con gusto (en especial todos los niños).


El atardecer se acercaba, y con ella la noche la acompañaría.

- Ya es tiempo de volver a la casa. – Les dije, mientras salía del mar y las esperaba en arena.

- Okay, papi. – Expresó Flames, saliendo del mar, acompañado por su hermana. Blaze se acercó a nosotros, cargando a Fedric en sus manos, y nos entregó una toalla a cada uno.

- Se secan y comemos de una vez. Les preparé algo delicioso. – Comentó Blaze, lo que causó alegría en nuestras hijas, quienes corrieron inmediatamente y entraron a la casa de playa. Vi como ella, con cuidado de no soltar a Fedric, sacó una hoja y me lo daba. – Ábrelo. – Pidió, a lo que obedecí. Al hacerlo, vi esa bella imagen que Flames y Pearl habían dibujado. "Vivíamos justamente esa bella imagen". – Volvamos a casa. – Me dijo. Caminamos lentamente hacia la casa pero, antes de entrar, frente a las dos pequeñas lápidas de piedra que estaban cerca de la puerta Blaze hizo una plegaria, al igual que yo.

- Descansen en paz… amigos. – Dijimos ambos a la vez, entrando a la casa de playa del "Mare Infernus". Con muchos diálogos, logramos que nos permitieran dos semanas para disfrutar solos en familia.

- Al fin llegaron. Tenemos hambre. – Comentó Pearl, mostrando uno de sus colmillos.

- Usa esos colmillos para devorar el pollo en guiso. – Le comentó Blaze, a lo que ella se alegró más.

- Y, para que guarden espacio, tenemos postres exquisitos. – Cuando digo esto, noto como a Flames se le sale una línea de baba de la boca. Yo se la limpié y todos nos sentamos a comer.


Luego de la cena, yacíamos acostados en la sala en bolsas de dormir. Veíamos, a través de la ventana, la vista al mar y como el cielo estaba llena de bellas estrellas que iluminaban la noche junto con la luna. La única luz, proyectada dentro de la casa, era por parte de la única Sol Emerald que se había traído con nosotros, la cual era la roja. "Su luz, era como un foco de protección y tranquilidad". Además, también yacía colgado del techo la espada "Laevatein", porque, más que un objeto de batalla, era uno de fortaleza.

Todos estábamos acurrucados, disfrutando de nuestra compañía. Y, Bostezo tras bostezo, Flames, Pearl y Fedric se quedaban dormidos. Los únicos despiertos, pero no por mucho tiempo, éramos Blaze y yo. Ambos nos miramos, notando los ojos llorosos del otro. No necesitábamos mediar palabras para decir lo que sentíamos. Nos acercamos con cuidado y nos dimos un beso apasionado por varios segundos.

- Buenas noches. – Deseamos Blaze y yo en susurro, cerrando nuestros párpados, recordando lo maravilloso de este día… y con ansias de lo que vendría al siguiente. La luz de la Sol Emerald se apagó, pero su calor se mantenía, abrigándonos. A pesar de todo el dolor y las cosas que pasó en nuestras vidas, nuestro futuro no podía ser más brillante.

Estábamos feliz… de der una familia feliz.


Fin… de la parte 01


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Malorum notó las lágrimas en Blaze y Silver, quienes se acercaban y le daban un cálido abrazo al felino.

- ¿Qué más falta? – Preguntó Blaze, secándose las lágrimas de sus ojos.

- Bueno, ya lo siguiente sería que fue de sus vidas (junto con sus amigos) tantos años después. – Le respondió con una sonrisa

- Y ¿Qué pasó contigo, digo, Brandon y Honey (Vasija)? – Preguntó Silver, quien también se secaba las lágrimas.

- Bueno, sus destinos aparecerán en el EXTRA: Dos Almas en Pena. – Les respondió. En eso, miró a los lectores. – Bien, no olviden dejar sus Reviews; o, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP.

Notas de autor:

* Sonatika es un O.C perteneciente a la autora Sonye-San. Ella es una buena autora y si desean ver sus historias, en mi perfil podrán encontrar el link.

* Como base, aquí les dejo la edad de los personajes (según la historia), ya que no fui muy específico con eso.

Blaze, Silver; 24-25 años

Flames Pearl; 2 años

Pearl (Hermana de silver), 34-35 años

Sonic, Shadow; 26-27 años

Knuckles, 26-27 años

Rouge, 28-29 años

Cream, Charmi; 16 - 17 años

Marine, 17-18 años

Amy 22-23 años

Tails, Cosmo 18-19 años

Vector, 30-31 años.

Vanilla, 35 -36 años,

Metric, 5 años

Elisa, 4 años.

Ikal, 3 años.

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Sin más que decir… me despido con alegría. :D