"AMOR PROHIBIDO"
Capítulo VI. "Preparativos de cumpleaños"
Eclair se fijó en una pareja que estaba bajando las escaleras. Eran su prima y el mejor amigo de su "prometido".
Le estaban entrando unos celos de ver a su prima tan sonriente con aquel chico… Y no era porque a ella le gustase Kyouya, nada que ver, sino que por mucho que hiciese o dijese Tamaki jamás le haría caso. Pero eso no le importaba, ya vería qué haría para molestarlos… Si ella no era feliz ¡nadie lo iba a ser!
- Primita –decía con una sonrisa de hipócrita dirigiéndose a la morena - te estaba buscando para ir a comer.
- Sí, disculpa, sólo fui a buscar al joven, ya estábamos de camino.
La rubia se dio media vuelta y se dirigió de nuevo al salón-comedor, dejando a un Kyouya un tanto ofuscado por la forma de ser de aquella joven. Los dos se miraron, y Vanessa le dio a entender que ella era siempre así…
La comida se hizo un tanto pesada, si no fuese por algunas palabras que se dirigían Kyouya y el señor Duque, y entre Kyouya y Vanessa… Shima se limitaba a observar de vez en cuando a los presentes y su experiencia trabajando tantos años en aquella mansión era una ayuda para entender cómo se sentían… ¡Los conocía tan bien!
Tamaki casi ni había probado bocado de los alimentos que había en su plato, y por mucho que quisiese escaquearse e ir a refugiarse en su habitación sabía que le iba a ser imposible. Menos mal que aparte de Shima y la nueva muchacha nadie más sabía de su escapada la noche anterior, llegaba a enterarse su abuela y se armaba una buena. ¡Cuánto había deseado toda su vida no haber nacido en esa vida aristócrata!
Su falta de apetito era nada más y nada menos provocado por lo pesada que se podía poner Eclair ¡aún más si cabe! No hacía más que mirarlo y hablarle, mientras él ni caso que le hacía… Miraba a su abuela y a la joven, estaba aborrecido de tener que hacer tanto teatro barato para contentar a la anciana. Y claro, como él era un caballero no iba a contestarle de mala manera, así que por esa razón se aguantaba todo lo que le molestaba.
Las conversaciones entre Kyouya y el padre de su mejor amigo era lo que hacía la velada un tanto más confortable. Kyouya contaba las batallitas de su viaje por toda Europa, ¡claro! exceptuando alguna que otra cosilla… La joven se divertía muchísimo con él y de verdad que cada vez se arrepentía más de lo que le había dicho aquella mañana, aunque se habían pedido mutuamente perdón, creía que no era suficiente.
Por supuesto que Shima sacaba sus propias conclusiones, y nunca se equivocaba con todo lo que pensaba. Pero daría tiempo al tiempo a todos los habitantes, al final todo tomaría un rumbo parecido al que ella tenía en mente ¿o quizás no?
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- No puedo creer en mi mala suerte –murmuraba fastidiado el joven en el gran salón mirando, perdido, al exterior.
- ¿Por qué dices eso? ¿Por lo de la chica misteriosa?, ¿porque tienes que aguantar a la queridísima de Eclair en tu casa todos estos días hasta que sus padres regresen de viaje?, ¿porque…?
- ¡Calla que ya te entendí! ¡Aún te parecerá poco lo que me está pasando!
- Perdona, era sólo para aliviarte un poco de la tensión del momento…
- No, si mucha ayuda no me estás prestando.
En la mansión sólo estaban ellos y los criados que estaban siendo supervisados por Shima en los preparativos del próximo cumpleaños del joven de la familia. Vanessa, Eclair y Shizue habían salido de compras y el duque se encontraba en su habitación arreglando algunos asuntos pendientes, mientras Kyouya le hacía compañía a su amigo para no dejarlo solo en todo aquel atolladero.
- Señorito Tamaki, ha llegado la modista para tomarte las medidas para el traje –habló Shima entrando e interrumpiendo los pensamientos de los chicos.
- ¡Muchas gracias! Dígale que espere en la sala de costura por favor.
Cuando el rubio se hubo marchado, Shima y Kyouya estaban hablando sobre un asunto muy delicado.
- Entonces ¿usted cree que estará? No sé, tengo muy pocas esperanzas.
- Créeme, es el acontecimiento del año, en toda la villa estos días no se habla de otra cosa. Estará, no se preocupe…estoy segura de ello.
- Confiemos en que así sea.
Al rato llegó Tamaki, y ambos dejaron su conversación.
- Mmm, ¿de qué hablaban?
- No, de nada importante.
- ¿No me digan que tienen secretos conmigo? –los miró alzando una ceja interrogativamente.
- ¿Cómo crees? A ver, no creo que el tema te interese mucho…aquí Shima me estaba comentando sobre los manjares de tu fiesta, ¿cierto?
- El señorito tiene razón –dijo antes de salir del salón, dejando a sus dos niños conversando.
- Sí, tienes razón, no me interesa.
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Mientras en otra parte de la villa, dos jóvenes hablaban de un tema un tanto complicado.
- Pero… cuando me dijiste que lo harías pronto, no pensaba justamente en eso. ¿Estás segura que ese día será el más apropiado para volver a verlo?
- Anda Midori, ¿qué problema le ves? –decía restándole importancia al asunto.
- ¿Que qué problema le veo? Muchos Haru, muchos… Entre ellos el que sepan de tu existencia ¿sabes? Me preocupa que acaben sabiendo quien eres en realidad.
- Ya sabes que eso es lo que menos me importa en estos momentos.
- Piensa antes de hablar, por favor. ¿Tú sabes lo que eso podría ocasionar?
- Perfectamente…
- ¿Entonces?
- Lo que siento por él es más fuerte al miedo de que me descubran, ¿me entiendes?
- Supongo que sí, pero…
- Si no va a pasar nada de verdad, prometido. Además… –decía con la mirada perdida por la ventana de la habitación - después de eso, lo único que me quedará son solo sus recuerdos, nada más…
- No me estarás diciendo que… –estaba muy preocupada por todo, pero más por aquello; vio como su amiga derramaba una lágrima…y sabía que estaba decidida a hacerlo. - Haruhi por favor, no le puedes hacer eso a él, y mucho menos a ti. Si de verdad lo amas…es que no te entiendo.
- Lo mejor es no entender nada. En unos días volveré a estar con él y después, de nuevo volveré a salir de su vida… Tan rápido como entré, saldré –decía decidida aunque su corazón se estuviese desgarrando en mil pedazos sólo de pensarlo siquiera.
Su amiga no dijo más, la conocía, y sabía que por mucho que le insistiese, ella no iba a cambiar de opinión. Era demasiado cabezota pero la quería y estaría a su lado en todo momento.
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En la mansión, cada hora que pasaba más caos se generaba: que si los aperitivos de la fiesta, que si los adornos, la vajilla, los arreglos… Todo le estaba dando demasiado dolor de cabeza al joven cumpleañero. No sabía como iba a soportar todo aquello, ¡y pensar que aún faltaban dos días más para que todo terminase! Se iba a volver loco por momentos…
El desayuno, la comida y la cena, y por las noches, eran los únicos momentos del día en que todo se calmaba un poco.
Ese día, mientras todos cenaban…
- Señora Shizue, me gustaría comentarle un asunto sobre los preparativos de la fiesta.
- Dígame Shima –respondió la señora duquesa mientras se limpiaba la boca con su servilleta.
- Verá, estos últimos dos días que restan vamos a necesitar más gente para que todo esté impecable y salga todo bien.
- Entiendo, pues encárguese usted de contratar a quien haga falta.
Después de esa escueta conversación, siguieron cenando y a descansar para que la mañana siguiente bien temprano siguieran con lo que faltaba.
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A la mañana siguiente, Midori bajaba a hacer la compra diaria.
- Buenos días señora Potter –saludaba gentilmente la joven, como siempre.
- Muy buenos días hija ¿qué tal sigue la muchachita?
- ¿Haru? Pues mucho mejor, ya no tiene fiebre pero la dejé descansando…aunque como es tan cabezota quería ya salir de casa jeje. Bueno, hasta mañana –le sonrió.
Pero cuando iba a salir por la puerta se fijó en un pequeño papel que había pegado en la puerta del establecimiento.
- ¿Y esto?
- Ah, sí, ha venido el ama de llaves de los duques, parece ser que necesitan más personal durante estos días, por lo del aniversario de su hijo.
- Ahm, entiendo.
Y sin decir más, se despidió de nuevo, pero con algo en mente.
- Intentaré ver qué puedo hacer… Pero se lo tendré que comentar a Haruhi, conociéndola no estará muy de acuerdo, pero ya la convenceré jeje –sonreía mientras pensaba que esa era una gran oportunidad para conseguir alguna que otra información antes de que su amiga pisase de nuevo el suelo de la mansión.
CONTINUARÁ…
...NOTAS DE AUTORA...
Bueno, Eclair en realidad no es rubia totalmente, más bien tiene el cabello entre castaño clarito y rubio, pero bueno, yo la pongo rubia que me es más fácil xDD jeje.
Nuria: Jojojo pues que sepas que este fic siempre lo dejo intrigante al final de cada capi, jojojo como has podido comprobar y como seguirás comprobando más adelante =) Qué bicheja soy, siiii! Jajaja a todo esto me tengo que poner al día con más capis que cuando me dé cuenta se acabaron los que tengo escritos xD jajaja y no quiero pasarme años sin actualizar de nuevo.
Hermanita: Siii Kyouya es como un ángel *o* Es de lo mejorcito que hay, más lindo él ^^ (eso sí...porque no lo has visto en el anime jajaja porque tiene un lado "oscuro" jajaja muy calculador el chico xD pero para nada malo, que conste, sólo que le gusta sacar provecho de las situaciones para la ganancia del club xD). Jajaja, síi, sabía lo que significaba Eclair porque un día antes lo leí en una web jajaja, buenísimo hermanita, siempre pensamos lo mismo xD
Muchísimas gracias mis corazones, os quieroooooooo!
