Hallo! Adivinen quién regresó?
Gracias por aquellas respuestas. De verdad, me alegra saber que me siguen apoyando.
Gracias a Dios, me fue muy bien en los parciales aunque me falta uno, pero la presión es menos. ^^
Escribí este cap hoy, después del parcial de inglés. XD!
Espero les guste!
Nota: Inuyasha y compañía no me pertenecen, son de RT. Excepto Yami, claro.
oOoOoOoOo
En el capítulo anterior de Caminos Separados…
-Me llevaré a Shippo por un rato. Lo regresaré en unas horas.
-¡No te lo llevarás!- se opuso el mitad bestia.
-Cállate, he dicho que lo regresaría- ordenó Kagome.
-¡Pues no confío en ti!- regresó Inuyasha.
-Me da lo mismo- dijo tomando la mano de Yami y empezando a caminar hacia la aldea.
Inuyasha se sentó en el pasto y de brazos cruzados se resignó al hecho de que Kagome ocupaba una gran parte en el corazón de sus amigos y siempre perdería ante eso.
oOoOoOoOo
Ya casi cerca de la aldea, se encontraban Kagome, Yami y el pequeño Shippo. Este último muy emocionado y contento de encontrase con la sacerdotisa después de tanto tiempo.
-¿Buscan algo en especial en esa aldea, Kagome?
-Así es, Shippo- dijo Kagome quién lo sostenía con un brazo mientras que el otro seguía unida a la de Yami-. En esta aldea, un herrero nos provee a Yami y a mí de flechas. Tenemos pocas, así que hemos venido por más.
-¡Wow! ¡Te has vuelto muy fuerte, Kagome!- exclamó con tal orgullo y emoción Shippo lo que causó la risa de su compañera.
-Gracias, pero todo se lo debo a Yami- dijo mirándolo de reojo y segundos después mostrándose un leve sonrojo en sus mejillas, cusando el asombró del zorro.
-Kagome… ¿Acaso estás..?
Cuando se encontraron a pocos metros del lugar, la pelinegra miró alrededor buscando algo o alguien.
-El anciano… aún no está aquí. Se supone que antes de que el sol se pusiera nos veríamos aquí.
-Esperemos, Kagome- dijo hablando por fin Yami.
-De acuerdo. Sentémonos en aquella roca.
Pasaron unos cuantos minutos antes de que Shippo se levantara de su asiento abruptamente, llamando la atención de los dos adultos.
-¿Qué ocurre, Shippo, tienes que ir al baño?
-¡No!- dijo apenado – Uno no sabe cuándo se puede presentar una batalla, así que iré a buscar a ese señor y lo traeré aquí- dijo decidido.
-No tienes que hacerlo, Shippo, yo puedo…
-Kagome- interrumpió Yami-. Él quiere.
-¿Yami?-preguntó confundida para luego posar sus ojos en el pequeño niño.
-¡Yo quiero!- dijo con convicción Shippo.
Después de un minuto, Kagome le permitió ir, pero con la condición de que si no se encontraba en 30 minutos, iría por él.
Ya solos, la sacerdotisa y el joven, parcialmente ciego, se relajaron un poco más.
-Siento lo de antes… con… Inuyasha.
-No prestes atención, yo no lo hago.
-Pero Yami… ¿Crees que haya sido buena idea haberlos ayudado? Quiero decir, ¿Era el momento del reencuentro?
-Nos encontramos rumbo a la misma aldea. Está más que claro para mí que era el momento. ¿Por qué dudas?
-No, es sólo que… tal vez, en alguna parte de mí, nunca esperé este momento.
En ese momento un viento frío sopló, revolviendo los largos cabellos de la pareja.
-¿Quieres regresar junto a ellos? – preguntó luego de un prologando silencio.
-¡Por supuesto que no!- respondió rápidamente inclinándose al hombre de cabello azul-Yo… ahora estoy contigo y me gusta así. Tú me ayudaste a cambiar, a ser quien soy ahora.
-¿Sólo eso?- preguntó de forma repentina acariciando una mejilla de la joven. A pesar de no poder ver, él podía sentirla con cada fibra de su ser, no sólo gracias a sus sentidos sino a la conexión que tanto ella como él se habían permitido crear.
-Contigo… descubrí que había algo más después de Inuyasha… que aún hay cosas por descubrir y emociones por sentir… - dijo en un susurro, sólo para ellos dos.
-Yo también he descubierto cosas… - dijo con voz casi inaudible para ella.
Con sus dos amables, pero poderosas manos, Yami tomó el rostro de Kagome y fue atrayéndola cada vez hacia él. Sólo unos centímetros y sus labios se unirían en un tierno beso… sólo un poco más…
-¡Kagome!-gritó Shippo, rompiendo por completo la atmósfera.
-¡S-Shippo!- repondió la pelinegra que aún estaba un poco abrumada.
Los dos se levantaron para recibir al niño quien, efectivamente, venía acompañado del herrero que además traía, quién parecía ser su nieto.
-Anciano, ¿cómo se encuentra?-preguntó dulcemente Kagome, recordando, como otras veces a su querido abuelo.
-Sacerdotisa, Joven- dijo saludando a cada uno con una reverencia.
Todos en la aldea pensaban que él trabajaba para Kagome y sólo para ella, y debía quedarse así, ya que si descubrían a Yami… podrían expulsarlos a él y a su nieto.
-No cabe duda que mi nieto, Senshiro, tendrá que hacerse cargo de ahora en adelante… - dijo con una pequeña sonrisa.
-Abuelo…- dijo con voz triste el susodicho.
-Se tardaron porque Senshiro fue quién se encargó de sus pedidos- aclaró Shippo.
-Ya veo…- dijo Kagome. Fijó su mirada en el cielo donde se presentaba el crepúsculo, casi a su final. Debía regresar a Shippo pronto o Inuyasha le armaría un escándalo.
Después del trueque y las despedidas, los chicos retomaron su camino hacia el lugar donde se encontraban Sango y los demás. Para ese momento, era oficialmente de noche. Lo cual significaba una cosa para Yami y Kagome…
oOoOoOoOo
-¡¿Cuánto más van a tardar?- exclamó impaciente el mitad bestia quién desde la partida de Kagome, Shippo y aquel sujeto, no se había levantado de su sitio para descansar su brazo.
Sango y Miroku habían preparado una fogata con la leña que Kirara consiguió. Se encontraban descansando tranquilos, esperando que Shippo estuviera pasando un gran momento con su vieja amiga, Kagome.
Mientras tanto, Kykio se había alejado para poder tener privacidad puesto que las heridas y agotamiento que le causaron el monstruo la obligaron a recolectar más almas.
-¿Podrías calmarte, Inuyasha? Kagome no debe tardar en llegar- dijo Sango.
-Es verdad, Inuyasha, recuerda que no habíamos visto a la Señorita Kagome en un año y medio- habló pausadamente Miroku.
Y hablando del rey de Roma… justo en ese preciso momento, cuando Inuyasha iba a ignorar cada palabra de sus amigos y salir a buscarlos, las figuras de un Shippo distraído por lo que estaba comiendo y los adultos, Kagome y Yami, quienes caminaban muy cerca y con una notable cantidad de flechas cada uno.
-¡Kagome, Shippo!-exclamaron Sango y el monje levantándose del suelo.
-Siento habernos tardado, pero necesitábamos un par de cosas- se disculpó Kagome.
-No se preocupe, Señorita. Nosotros entendemos- dijo Miroku.
-Me pareció que dijiste unas horas, ¿no? Me parece que te tardaste demasiado- acusó el orejas de perro-. ¿Qué pasó, se perdieron?
-Es que no queríamos verte la cara, idiota- dijo Kagome causando el enojo de Inuyasha.
-¡¿A quién le dices idiota?
-¿Ves otro idiota, idiota?
Antes de que una pelea muerte diera inicio, Sango Y Miroku se pusieron en el medio tratando de calmarlos. Tras un suspiro, Kagome recapacitó y se dirigió a Yami.
-¿Nos vamos?
Preguntó cambiando rápidamente el tono de voz.
-Es muy tarde, Kagome. Por favor, pasa la noche con nosotros- suplicó Shippo.
-Yami y yo no tenemos problema para movernos en la noche-dijo con seguridad la pelinegra.
-¡Já! Un ciego y una torpe, ¿Qué no tienen problemas en la noche? ¡No me hagan reír! Si quieren pueden quedarse, estarán a salvo, eso es seguro- dijo con arrogancia lo último.
Fue el turno entonces de Yami de intervenir.
-Te tomaremos la palabra… Inuyasha- dijo con voz segura antes de quitarse la venda y abrir aquellos hermosos e impactantes ojos, tan brillantes como los de una luciérnaga. Tomando por sorpresa a todos allí presentes, excepto, claro, por Kagome.
-¿Pero qué…?-dijo para sí Inuyasha atónito.
-Sólo no te quejes por lo que puedas escuchar… - dijo antes de dibujarse una sonrisa en el rostro del peliazul.
Yahoo! ^^
Espero les haya gustado el capítulo. Espero que los malvados profesores nos dejen la semana que viene, libre de compromisos para poder regalarles otro cap. :D!
BTW, esta es mi cuenta de Facebook, para quien interese: Daniela Uribe.
.?id=1150968297&ref=tn_tnmn
Reviews? :3?
Auf Wiedersehen! {^o^)/
