CUARENTENA
VII
"Alianza"
by yesterdayForgetful
—Bien… ahora es cuando, Tweekers— Le miró con ojos serios pero tenía un deje de voz nerviosa.
El rubio asintió tragando saliva de los nervios sin dejar de verle a los ojos. Sostuvo la agarradera de la puerta imitando a Tucker a un lado de él.
—1… 2… ¡3!— Abren la puerta al mismo tiempo, la luz del día les encandila en la cara y se llevan una mano para evitar el destello de luz, dejándoles visible una escena terrorífica del patio delantero.
—¡Oh, Dios!— Grandes manchas de sangre oscura en el suelo, cuerpos tirados por todos lados semi-comidos y muertos vivientes vagando por ahí, ahora volteando hacia ambos chicos en la entrada de la preparatoria y acercándose lentamente hacia ellos.
El olor putrefacto de carne y sangre era insoportable, el viento corría como avisando una llovizna y los gemidos de los muertos se hacían más altos y peligrosos al verles.
—¡Tweek, no te detengas por nada, solo corre!— Su mirada segura de sí misma y con un brillo de preocupación clavada en los ojos del rubio tembloroso.
¡Eh, alto, alto...! Ponle pausa.
A ver, a ver, a ver… ¿cómo está la cosa?
Seguro no entendiste ni J de cómo la parejita… ¡Eh...! De cómo el adicto al café y el cara de "vete a joder a tu puta madre" hicieron equipo, aliándose para salir vivos del lugar infestado.
Bien, pues les contare…
FLASHBACK
—¿Hola?
De la nada alguien habló y yo me desconcerté. Juro haber escuchado como la puerta se abría y alguien entraba. Lo único que podía pensar era en esas cosas terroríficas. Me subí a la taza del baño para esconderme.
Tenía mucha curiosidad de saber quién era aquella persona. Tanta, que alce mi cabeza un poco para echar un vistazo…
El rubio alza la cabeza para ver por encima del cubículo y rápidamente su mirada se cruza con unos ojos azules. Asustado baja la cabeza al instante y se queda quieto, esperando que cualquier cosa pase.
—¡Hey, tu!— Gritó el ojiazul y se encaminó apresurado al cubículo donde Tweek estaba.
"¡Aaah, ya me vio…! ¿Qué voy a hac…" No tuvo ni tiempo de pensar su próximo movimiento cuando la puerta se abrió violentamente, todo sucedía tan rápido. Cuando quiso pensarlo ya estaba sentado en la taza del inodoro y tenía un cuerpo encima de las piernas impidiéndole escapatoria.
—¡¿Q-Qué ha-hac...— Algo fuera de lugar, el adicto al café le toma por los hombros para quitárselo de encima. Estaba confundido por la actitud tan rara de aquel chico pelinegro que ni conocía ni había visto jamás en su vida.
—¡Shhh!— Le tapa la boca al rubio y se quedan ambos quietos, sin hacer ruido… Uno sentado en las piernas del otro y de frente. Entonces es cuando Tweek se da cuenta de que algo estaba pasando.
A lo lejos por el pasillo se escuchan unas pisadas algo ligeras, no podría ser una persona… Tweek entrecerró los ojos tratando de adivinar que era… puso alerta su sentido del oído y se dedicó a escuchar lo mejor que podía.
Las pisadas continuaban, iban directo a ambos chicos… entonces fue cuando se abrió la puerta del baño lentamente. A cada paso, se oían jadeos y un ruido metálico, como si fuera el collar de un…
—¡Perro!
—¡Guarda silencio!— Le susurró viéndole enojado y volvió a atrapar su boca con una de sus manos.
Era un perro zombi, obviamente. Éste empezó a gruñir una vez parado enfrente de los dos chicos, que tenían la puerta del baño cerrada. Ahí fue la parte donde Tweek se arrepiente de haber gritado y empieza a respirar asustado.
En cambio, el joven Craig Tucker ni les daba importancia a aquellos gruñidos y solo se inmutaba en ver los ojos de Tweek, los cuales estaban hablando con suplica de que Craig hiciera algo.
De la nada, se oye una violenta embestida en la puerta. Tweek saltó en la tapa del inodoro en la cual estaba sentado, pero Craig rápidamente lo calmó poniendo fuerza.
El animal estaba golpeando la puerta con su cuerpo, tratando de entrar. Las embestidas seguían y Craig no quitaba su fría mirada de Tweek Tweak, a quien ponía más nervioso la situación.
—Tranquilo… pronto se irá— Justo en ese momento la puerta se quebró. El chico con temblores se quería suicidar ahí mismo. No aguantó más y como pudo se quitó a Tucker de encima y salió de ahí con motivos de huir.
Sin embargo, cuando estaba afuera, no contaba con que el perro rápidamente se abalanzara sobre él y lo tirara al piso de espaldas, cayendo encima de su cuerpo. Se quedó paralizado al tener aquellos ojos rojos llenos de ira viéndole, aquel hocico lleno de filosos colmillos, la nariz pegada a la suya y unos gruñidos peligrosos, casi hablándole que ahí mismo moriría.
Entonces fue cuando le ladró en la cara y estaba a punto de despedazarle el rostro cuando el pelinegro apareció y disparó justamente a su cabeza con una escopeta, manchándole el rostro de sangre negra de perro a Tweek. Al contacto con la sangre le brotaron lágrimas de terror al tener de vista la cabeza desfigurada del animal.
Se lo quitó de encima tirándolo a un lado y su mirada se cruzó con la de Tucker al instante, quien aun le miraba con frialdad como siempre lo demostraban sus ojos.
—Escucha, no me interesas y no lo hice por ti. Mi propósito no fue salvar tu patética vida y no me agradezcas algo que no fue mi intención hacer— Después de eso, pasó por un lado de Tweek y salió del baño con escopeta en mano.
Las lágrimas en las mejillas del rubio no paraban y se oían pequeños sollozos. Miró el cuerpo del perro y se levantó espantado, se limpia la cara lo más rápido que puede y sale en busca del pelinegro que por "accidente" había salvado su vida.
—¡Espera!— Dio un tremendo grito mientras lo tomaba del suéter azul con desesperación en busca de ayuda.
El pelinegro detuvo su marcha y lo miró por encima del hombro con frialdad, Tweak lo soltó lentamente y sin dejar de verle a los ojos habló.
—P-por favor… D-déjame ir con… contigo— Le miró con suplica y los labios le temblaban de miedo.
—…Toma esto, lo necesitaras— Hubo un giro total de actitud en Tucker cuando se quitó un rifle pesado que cargaba en la espalda y se lo lanzó al rubio, quien al primer intento lo atrapó con ambas manos.
Una vez que vio que Tweek estaba armado, siguió con su marcha en busca de la puerta de salida. Su plan constaba en salir de ahí, llegar a la ciudad y entrar a su departamento en busca de algo demasiado importante.
—Me llamo Tweek Tweak, ¡nggk!— Decía viendo a todos lados mientras intentaba acomodarse el gran rifle. Sus gritos paranoicos debido a la cafeína sonaban en el pasillo oscuro de la preparatoria.
—…Craig, Craig Tucker— Cada paso que daba hacía sonar sus botas y la escopeta que cargaba en manos. También, el ruido de los zippers de su mochila le daba un toque militar.
—Gracias por salvarme la…
—Te dije que no te salve porque quisiera…
—¿P-pero entonces por qué mataste a ese perro? ¡Pu-pudiste salir corriendo y dejarme ahí!
—Porque quise, porque me venía persiguiendo… Y si quieres salir vivo de aquí, cierra la boca. Esta área está muy poblada de zombis, cualquier ruido puede alterarlos y hacer que aparezcan por montón cuando menos te lo esperes.
Craig se agachó y caminó despacio, Tweek le imitó siguiéndole por detrás y después de pasar la puerta y entrar a la cafetería, caminaron detrás de unas mesas que estaban caídas y desordenadas, haciendo de su presencia lo menos notable para los muertos andantes.
—No te despegues de mí y sígueme— Susurró y siguió caminando detrás de las mesas. El escándalo de quejidos de los muertos estaba inundando toda la cafetería, el olor a muerto era insoportable en un área tan cerrada. No eran más de veinte zombis ahí reunidos.
Fue fácil pasar desapercibido, ya que había mucha "comida" por todos lados para los muertos andantes. Cuando llegaron del otro lado de la cafetería, entraron a un pasillo largo y oscuro. Las luces del techo estaban caídas y haciendo cortocircuito, de vez en cuando se apagaban y prendían solas.
—Pasaremos por el gimnasio, luego una puerta nos llevara al pasillo principal y ahí es donde encontraremos la salida. ¿Entendido, Tweekers?— Le miró atento y después de un leve si con la cabeza por parte del de camisa mal abotonada, el pelinegro se encaminó por el pasillo con Tweek detrás de él. Ambos alerta y armados.
—¡Este pasillo no me da confianza!— Le susurraba con el tic en el ojo viendo a todas partes, al final del pasillo se visualizaba una luz, era otro pasillo más iluminado por donde se encontraba la entrada al gimnasio.
—Tranquilo, Tweek, no va a pasar nada.
Cuando se adentraron en el gimnasio se tomaron un corto descanso porque el rubio sentía que moriría si no descansaba un poco de tanta tensión. Como estaba limpio de posibles amenazas, Craig aceptó y se sentaron en las bancas de audiencia.
—Cuando salgamos del edificio, yo seguiré mi camino. Tú deberías hacer lo mismo.
—¡Pero no sobreviviré!— Se tomó de los cabellos y los jaló desesperado como solía hacer cuando sentía demasiada presión. Tweek era muy nervioso e inseguro.
—Yo voy a la ciudad.
—Entre dos es mejor— Le contestó mientras daba grititos de nerviosismo, era algo que se le había quedado de tanto tomar café.
Craig se quedó muy pensativo con lo que Tweek, el chico al que él había salvado, había dicho. Bajó la vista al suelo y empezó a jugar con el zipper de una de sus botas… ¿Por qué lo salvó?
"Cuando le vi a los ojos sentí algo raro, como algo que jamás había sentido en mi vida… No, no puede ser esa tontería que dicen se llama "Amor a primera vista", que mariconada. Simplemente que Tweekers me cayó bien cuando lo vi. Al principio estaba confundido y pensé que tratándolo mal como a todos los demás "eso" raro se iba a ir, pero cuando me dijo que lo ayudara, supe que era… ¡No claro que no es...! Mierda. Simplemente es… Solo significa… Es tan difícil de explicar… Hay que movernos, entre más lejos este de él dejare de sentir esto raro", pensó el levantó con la escopeta en las manos para con un gesto de cabeza avisarle a Tweek que se moviera. El rubio asintió y tomó el rifle que había dejado en sus piernas para luego seguirlo.
Craig, que tenía la delantera, abrió lentamente la puerta del gimnasio y se asomó a ambos lados, luego siguió caminando con Tweek atrás.
—Este es el pasillo principal. ¿Puedes ver la puerta?
—S-si. Esta enfrente de mí pero a unos cuantos metros.
—No hay problema, parece que el pasillo esta desierto. Vamos— Ambos bajaron armas más confiados, cosa que jamás se debe hacer. El rubio ahora caminaba al lado de Tucker y cada vez se aproximaban más y más a la puerta principal.
Se escuchó un golpe fuerte y después un grito tétrico a lo lejos que no paraba de gritar y gritar.
—¿¡C-Craig, qué fue eso!?— Se volteó y miró hacia atrás, pero no miraba a ningún zombi ni nada parecido.
—N-no lo sé… será mejor salir de aquí cuanto antes.
Regresaron su vista a la gran puerta de salida y empezaron a correr, ya no se oía el mismo grito, se oían muchas voces gritando detrás de ellos. Venían tras ellos.
La preocupación y el terror se hacían presentes en ambos chicos, quienes seguían corriendo con todas sus fuerzas. Ya no faltaban más de 5 metros para llegar cuando se oye romper una puerta y el ruido de esta cuando cae al suelo.
Una horda INMENSA de zombis sale de la puerta gritando y CORRIENDO hacia ambos chicos enardecida. Esos eran zombis con rabia verdadera.
En cuanto llegaron, trataron de abrir la puerta pero estaba algo atorada… Dieron empujones con el hombro y se escuchó cuando algo tronó, habían aflojado la puerta.
—Bien… ahora es cuando, Tweekers— Le miró con ojos serios pero tenía un deje de voz nerviosa.
El rubio asintió tragando saliva de los nervios sin dejar de verle a los ojos. Sostuvo la agarradera de la puerta imitando a Tucker a un lado de él.
—1… 2… ¡3!
FIN DEL FLASHBACK
—¡Tweek, corre!— Le gritó aun parado al lado del rubio, que miraba a todas partes aterrado y no podía ni mover un dedo. Iba a ser cuestión de segundos morir con los zombis de atrás, que venían corriendo y gritando endemoniados, y con los zombis del patio delantero si Tucker no hacia algo.
Tomó la mano del otro chico y la apretó, trayendo a Tweek a la realidad. Tuvo que correr entre los zombis para sacarlos a ambos de ahí… pero eso sería casi imposible, ya que la horda iba en aumento debido al ruido y las rejas estaban cerradas con candado, cosa con la cual Craig Tucker no se esperaba…
N/A: Buenas.
Tengo algo interesante que decir. Cada vez que se adentran en la historia, sabrán que las historias de los personajes empiezan a entrelazarse, y pronto, hasta verse y ayudarse mutuamente... lo interesante será saber ¿cómo?
También existe la interrogante, ¿qué es lo que REALMENTE desató la epidemia? ¿Hay alguien detrás de esto?
Pronto se revelaran los secretos que tanto preocupan a la humanidad...
