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Capítulo 7
Palabras que forjan lazos
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Por cuarta vez durante la última hora, Shikamaru tuvo que detener su explicación dejando escapar un profundo suspiro. Naruto dejo de prestarle atención saltando sobre la banca contigua para lanzar una bola de papel contra Chouji que convenientemente se escondía un par de mesas más alejado. El resto del grupo era un caos parecido, luego que les avisaran que Ebisu no se presentaría a clase, de común acuerdo, dieron inicio a la hora de descanso, y al parecer a ningún otro maestro le importaba porque nadie se había presentado para poner un poco de orden. No era la primera vez que Ebisu faltaba y Shikamaru solía utilizar ese tiempo muerto para dormitar. Soltó un fuerte bostezo mirando a Naruto de pie sobre la misma banca a la que había saltado tratando de ver a Chouji entre el mar de personas que iban y venían sin cuidado. Y por un momento la idea de dormir surgió más tentadora dentro de si, dio un nuevo bostezo apoyando la mejilla sobre la mano siguiendo con la mirada a Naruto. Su alumno provisional. Al menos hasta que presentara sus exámenes, Kakashi lo había asignado tutor de Naruto. Algo sumamente problemático que debería ser obligación de Sasuke pero al parecer Kakashi tenía otros planes para el Uchiha, por lo que ni siquiera en ese momento estaba presente.
Naruto era, tal y como suponía, alguien terriblemente difícil para enseñar; su atención volaba cada dos minutos y era imposible mantenerlo quieto en la silla sin que empezara a quejarse. Se encontró compadeciéndose del Uchiha pero sabía que tenía que esforzarse todo lo posible. Algo en el modo como Kakashi le pidió el favor lo mantenía bastante nervioso sobre su propia situación.
– Naruto… –murmuró cansado sin hacer algún movimiento más.
– Espera, espera, ya casi lo atrapo –susurró el rubio como si estuviera en alguna especie de misión imposible medio inclinado, aún sobre la mesa, mirando a Chouji que se escondía entre los que caminaban. Naruto esperó hasta su campo de visión estuvo un poco más limpio y lanzó una nueva bola de papel que paso rozando el hombro de Akimichi alertándolo para moverse– demonios…
– Naruto, siéntante –luego de las primeras veces que Shikamaru trató de forzarlo a sentarse, comprendió que debía permitirle un par de minutos para distraerse antes de pedirle su atención. Entonces, simplemente obedecería.
– No creí que Chouji fuera tan escurridizo –comentó volviendo a ocupar su lugar.
– Debe ser la costumbre –murmuró sin importancia– lo único que debes recordar para cualquier oración es la regla básica de la gramática –continuo mostrando un par de ejemplos del libro. Naruto asintió mirando la línea de texto que seguía Shikamaru.
Llevaban casi una hora repasando las últimas dos clases de Kakashi pero quizá menos de media hora efectiva entre tanta interrupción. Ya que las clases de recuperación para el equipo 7 se impartían solo dos días a la semana, Shikamaru cubriría los tres restantes, al menos para Naruto que, obviamente era el más propenso a reprobar. Levantó la mirada del cuaderno al terminar su explicación pero la mirada aturdida del rubio le dio la certeza de que, o no lo había escuchado -de nuevo- o realmente no había entendido. Rescató el pequeño cuaderno debajo del par de libros y la libreta de Naruto, cuyas páginas próximas estaban repletas de dibujos abstractos. De nuevo, Shikamaru procedió a explicar el ejercicio con una especie de croquis trazado a medias en el cuaderno. Naruto lo miró en silencio hasta que al final pareció comprender.
– ¿Y para qué se supone que necesito saber esto? –preguntó al responder la segunda pregunta bajo la mirada atenta de Shikamaru. Para Naruto, no tenía sentido memorizar algo tan aburrido si podía salir a ponerlo en práctica. Detuvo el lápiz al terminar su respuesta, ¿práctica?
– De momento para pasar el examen. ¿Por qué Sasuke no te ayuda con esto?
– No lo necesito –sonrió levantando la cabeza– además, creo que Kakashi-sensei lo va a nombrar líder de su equipo, o algo así.
– ¿Qué no son el mismo equipo?
– Supongo. Pero me refiero a su categoría –volvió a bajar la mirada garabateando en la esquina de la hoja.
– ¿Realmente crees que Kakashi-sensei lo obligaría a saltarse tantas clases por una excusa como esa?
– De Kakashi-sensei esperaría cualquier cosa –sonrió sin mirarlo.
– Si, tal vez de él si, pero no puede cambiar las reglas –Shikamaru torció el gesto. Esa falta de interés en Naruto solo podía responderse con una pregunta– ¿volvieron a pelear? –nada. Naruto seguía concentrado en las espirales que garabateaba una y otra vez– ¿por qué pelearon?
– No peleamos.
Claro que no habían peleado, por extraño que sonara. Pero luego de gritarle, sin razón aparente, que era un idiota no había vuelto a ver a Sasuke. Incluso había vuelto a casa solo. Curiosamente no recordaba cómo o a qué hora había llegado pero no importaba. Era aún más extraña la sensación de miedo y frustración que lo invadió con tanta fuerza mientras corría hacia el dojo. Cada vez era más difícil reconocer las memorias de su yo-ninja, como curiosamente había llamado a falta de más detalles, sin sentirlas tan propias. Había hecho un gran esfuerzo la noche anterior por olvidar lo sucedido pero la sola mención de Sasuke le hizo revivir la ansiedad. El miedo por no saber dónde estaba o si volvería a enloquecer para escapar. ¡Demonios! Apretó los puños apresando el lápiz en la mano derecha. No tenía sentido, Sasuke no pensaba escapar. ¿Escapar de qué? ¿A dónde? ¡¿Quién demonios era Orochimaru?
– Lo que digas –Shikamaru se cruzó en sus pensamientos cerrando los libros– pero es extraño ver el trato tan frío entre ustedes.
– ¿Extraño?
– Han sido amigos desde que tengo memoria pero de un par de días a hoy se ven diferentes. Supongo que entre la competencia y los exámenes no deben tener mucho tiempo para descansar pero, en serio, ¿no has notado a Sasuke… diferente?
– No –dijo sin pensarlo, en un gesto infantil.
– Siempre peleaban pero se mantenían juntos –continuo como si no lo hubiera escuchado– y parece haber aumentado sus limites de paciencia hacia ti.
– ¡¿Quieres decir que yo soy el problema?
– Dímelo tú. Sasuke siempre ha sido muy directo, si algo le molesta debe habértelo dicho –sonrió con astucia. Naruto lo miró de reojo un segundo y enseguida lo evitó, sus mejillas volvían a enrojecer.
– ¡Mi único problema es que él no deja de molestarme! –se puso de pie justo en el momento en que la campana que anunciaba el inicio del descanso se dejaba escuchar. Pronto el salón comenzó a vaciarse dando oportunidad a Chouji para atacar. En medio de su berrinche Naruto no pudo esquivar la bola de papel que golpeo directo su cabeza.
– ¡Gané! –gritó Chouji acercándose para confirmar su victoria.
– ¡Eso fue trampa! ¡Tenías a Shikamaru de tu lado!
– A mí no me incluyan en sus juegos –terció el aludido volviendo a su asiento para guardar su libro. Al girar se cruzó de frente con Sakura quien aferraba una revista contra su pecho, sin mirarlo caminó a paso rápido para salir del salón. Shikamaru la siguió con la mirada sintiéndose ligeramente culpable. Estaba casi seguro que el gran problema de Sasuke era Naruto y no exactamente en términos de amistad pero también era consciente de los sentimientos de Sakura y había sido descuidado hablando sin darse cuenta que la pelirosa había escuchado la conversación desde el lugar detrás de Naruto– que problemáticos son –murmuró llevándose una mano a la cabeza.
– ¿Quién es Madara? –volvió la vista al escuchar la voz del rubio. Se acercó al par que ya se entretenía con una revista.
– ¿No deberían estar gritando por comida? –llegó junto a ellos mirando el artículo que señalaba Naruto– y tú tienes práctica.
– Si, si, eso será después. Quiero saber quién es.
– ¿Madara? –murmuró leyendo entre líneas.
El artículo exponía la competencia regional que se llevaría a cabo en menos de dos semanas; explicaban en qué consistía, dónde y cuando tendría lugar, así como un listado sencillo de algunos participantes. A excepción de uno que destacaba por ser la promesa del evento, o eso explicaba el par de párrafos que hacían referencia a un tal Madara. Alguien no solo con talento y grandes expectativas sobre él sino, que además, era muy joven; un año menor que ellos. Era demasiado, considerando que la mayoría de participantes representaban a sus universidades. Para el final del texto cualquiera pensaría que se trataba de publicidad descarada, pero estaba tan bien fundamentado que hacía dudar. Shikamaru devolvió la revista captando las miradas atentas de Chouji y Naruto.
– ¿Y, quién es? –hablo el rubio empezando a desesperarse.
– Según esto, el ganador de la competencia.
– ¡Eso es absurdo! ¡Aún no esta decidido! ¿Cómo es que no sabía de él?
– Quizá porque nunca te han interesado los deportes –sonrió encaminándose a la cafetería, Chouji no tardó en seguirlo con Naruto un par de pasos detrás.
– Pero, ¿no te preocupa? –intervino Akimichi– como lo describen, yo estaría nervioso.
– ¡Claro que no! Es solo uno más, puedo vencerlo como a cualquiera. Solo me molesta que piensen que es el mejor. ¡Es que no conocen mis habilidades!
– ¿Las que derrochas en los entrenamientos? –retó Shikamaru deteniendo el andar de Naruto. Lo miró de reojo sin detenerse.
– ¡Los veo luego! –gritó corriendo hacia el extremo opuesto.
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Antes, frente a Sai, solo había sido una excusa para justificar su retraso pero ahora Naruto podía comprobar que estaba ciegamente acostumbrado a llegar primero al dojo. Incluso antes que almorzar. Apoyó la palma sobre la enorme puerta corrediza de madera pero su mirada permaneció fija en un solo punto. ¿Qué estaba haciendo? Bajó la cabeza hasta que su frente rozó la puerta dejando escapar el aire que no había notado desde cuándo sostenía.
Estaba seguro que si su dilema no fuera Sasuke en ese momento ya estaría disculpándose, pero no podía, no era así como funcionaba su relación… ¿relación? Claro, años de amistad y rivalidad obligada. Suspiró nuevamente cerrando los ojos. ¿A quién quería engañar? Si incluso su vida pasada le recordaba lo importante que era Sasuke. Tenía que serlo, su amistad estaba basada no solo en el trato diario sino en lo que compartían, sus vidas tan similares, el mismo pasado lleno de soledad que los asediaba. Otra vez… Golpeó ligeramente su cabeza. ¿De qué servía tratar de ignorar los recuerdos si las sensaciones eran cada vez más fuertes?
La única razón por la que había reaccionando tan agresivo hacia Sasuke, incluso más de lo normal, había sido solo por miedo. La palma de su mano sobre la puerta se cerró lentamente en puño, alterado por la realidad, aceptar algo como eso no era tan fácil como parecía. No era normal en él y lo sabía, pero tenía miedo. El sentimiento de derrota dentro de si poco a poco tomaba forma. Comenzaba con un equipo formado por cuatro gennin y el único chunnin de su edad, Shikamaru… y… de algún modo la improvisada formación del equipo tenía relación con Sasuke. Sasuke, y su huída furtiva para… él quería…
– ¿Quién es Orochimaru…? –murmuró golpeando la puerta un par de veces.
– Uno de los jueces –miró a su derecha donde Neji llegaba para abrir la puerta de golpe– ¿por qué no entras?
– ¿Jueces? –retomó evitando que entrara.
– Si, de la competencia. Aunque ahora que lo pienso, ¿no deberías estar en el campo?
– ¡Olvida eso! ¿Cómo puede ser un juez si…? –bajó la voz cuando comprendió que un argumento sobre ninjas y vidas pasadas sonaba bastante absurdo. Pero Orochimaru solo buscaba un cuerpo. ¡Basta! pensó para si llevándose una mano a la cabeza. Neji lo observó arqueando una ceja pero al final se decidió por entrar– ¿Cómo es que lo sabes?
– Creí que todos los del equipo lo sabían –sonrió apenas, mirando al rubio que no tardó en seguirlo– pero, en serio, deberías preocuparte más por tu entrenamiento, pierdes demasiado tiempo aquí.
– ¿De qué hablas? Ya estoy lo suficientemente preparado –sonrió arrogante– solo… buscaba a Kakashi-sensei –mintió adelantándose para evitar más preguntas.
Se alejó rápidamente de Neji y por consiguiente de Gaara quien lo esperaba un par de pasos más alejado, quizá dispuesto a gritarle a Naruto pero éste no se detuvo a comprobarlo. Todo ese asunto sobre la competencia se había vuelto repentinamente molesto, cada persona que se encontraba le reclamaba lo mismo. Porque no se esforzaba, porque no mostraba interés, porque no era capaz. Terminó encarando a Sasuke, al otro lado del dojo, apenas levantó la mano para saludar cuando recordó que estaba molesto. Frunció el ceño pero Sasuke lo ignoró terminando de ajustar la espada de bambú.
– ¿No deberías estar en la práctica?
– Lo entiendo de los demás porque no saben lo que pasa, pero ¿por qué para ti es tan importante? –soltó de golpe recuperando la atención del moreno.
– ¿De qué hablas? –Naruto se golpeó mentalmente mordiéndose el labio. Había demasiados ninjas en su cabeza.
– Olvídalo… creo que me estoy volviendo loco –se rió de si mismo girando para marcharse.
– Al menos lo admites. Porque aparecer gritando sin sentido es demasiado, incluso para ti –sonrió con arrogancia cuando el rubio se volvió para encararlo.
Sasuke aprovechó para lanzarle la espada y Naruto la atrapó en el aire mirándolo con una ceja arqueada que enseguida se convirtió en un grito ahogado cuando Sasuke se deslizó con una segunda espada en mano atacando con un golpe seco del que Naruto a duras penas logró protegerse. Retrocedió un par de pasos sintiendo la fuerza con la que Sasuke trataba de arrancarle la espada pero Naruto la aferró con ambas manos haciendo lo mismo en dirección contraria. No necesitó preguntar para saber de qué se trataba pero era la primera vez que sostenía una espada, con la intensión de pelear, al menos.
Naruto estaba consciente del tiempo que Sasuke había invertido para prepararse y sostener tal habilidad que ahora derrochaba sobre su persona. El rubio jamás había practicado contra Sasuke de ese modo, pero resultaba bastante divertido. Pese al número, a cada segundo, mayor de golpes que recibía en brazos y torso, y tener que esquivar la pared antes de golpear contra ella, todo era casi como en los viejos tiempos. Las contadas ocasiones en que pudieron poner a prueba sus habilidades, como la primera que tuvieron siendo equipo. Kakashi los había desafiado a que obtuvieran uno de los dos cascabeles que les permitirían continuar su adiestramiento ninja.
No pudo reprimir una sonrisa al recordarlo y por un segundo esta acción distrajo a Sasuke pero el rubio no fue capaz de aprovechar la oportunidad y terminó casi cayendo, por quinta vez, antes de impulsar su espada en un golpe que el moreno esquivó sin problemas.
Sasuke frunció el ceño al reconocer, tras su fallido intento, aquella mirada en Naruto que se empezaba a volver común pero no por ello agradable a sus ojos. Por supuesto que estaba consciente que ese juego de ninjas todavía no desaparecía de la mente de Naruto y tampoco estaba dispuesto a admitir que para él mismo seguía siendo un asunto relevante pero era aún más fuerte la sensación de cautela. Como una voz interna que le pedía que olvidara y que, de momento, era más fuerte que la insistencia de Naruto. No quería escuchar lo que tuviera que decirle sobre ninjas, ¿por qué demonios no podía enfocarse en lo que tenían en ese momento?
Dejándose llevar por sus pensamientos, Sasuke lanzó un golpe un poco más fuerte de lo que hubiera querido, algo ya difícil de controlar luego de acostumbrarse a atacar con todas sus fuerzas contra Gaara, pero que inevitablemente golpeó el antebrazo derecho de Naruto, donde sostenía la espada. El rubio volvió a retroceder y la mueca divertida desapareció de su rostro mientras frotaba la zona lastimada. Su mirada se volvió decida al momento de reiniciar su ataque.
A una distancia prudente, Neji y Gaara esperaban el momento oportuno para intervenir, aunque para el primero resultaba más interesante solo observar. Ver la falta de experiencia en Naruto que era casi cubierta por Sasuke, obviamente, midiendo la fuerza con la que atacaba. No era tan diferente de los entrenamientos normales y eso era un elogio para la destreza de Naruto. Quizá la única diferencia era que cuando el oponente era Gaara, ambos imponían tal énfasis que pareciera una batalla a muerte. Con Naruto parecía un ensayo e incluso algo más apropiado para la competencia. Neji miró de reojo a Gaara notando el brillo asesino en su mirada. Quizá esa era la razón.
– ¡La próxima vez que te derribe habré ganado! –dijo Sasuke dando una excusa para terminar. Naruto ya mostraba signos de cansancio pero jamás lo admitiría de buen modo.
– ¡Como si alguna vez me hubieras ganado!
– ¿Estás bromeando? La diferencia siempre ha sido obvia –sonrió lanzando un golpe que por primera vez Naruto esquivó limpiamente, sin parecer mera suerte.
– ¡Por supuesto. Soy el ninja número uno de toda Konoha! –gritó saltando con una estocada que logró retroceder el paso de Sasuke.
– Y eso no te ha servido de mucho, nunca dejarás de ser un dobe.
– ¡Al menos yo no trato de escapar!
El sonido seco del último cruce de espadas silenció todo grito y todo pensamiento. Sus respiraciones terminaron agitadas mientras se miraban fijamente. Sasuke pudo reconocer en el rubio ese sutil velo entre sus ojos. Otra vez un recuerdo… pensó frunciendo el ceño. Pero en esta ocasión Naruto no olvidó, lo miraba intensamente sin molestarse en ocultar sus emociones, pasando entre la ira, la preocupación y finalmente la tristeza.
Naruto fue el primero en bajar la espada, muy lentamente al igual que su mirada enfocándose en la empuñadura. Podía escuchar los latidos de su propio corazón golpeando hasta su sien volviendo a sentir la desesperación y el miedo de la última vez.
– ¿Por qué? –susurró sin mirarlo, sin notar que lentamente la mirada de Sasuke se endurecía.
– Para volverme más fuerte –respondió sin comprender sus propias palabras, en un trance muy parecido al de Naruto donde las emociones se abrían paso entre el raciocinio. Soltó la espada casi al mismo tiempo que el rubio.
– ¿Por qué con Orochimaru?
Pero no hubo respuesta, durante un largo instante ninguno habló, el espacio a su alrededor se volvió momentáneamente vacío y solo perduró la sensación de que algo no estaba bien. Por primera vez, ambos lo aceptaron aunque ninguno habló.
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Sai miraba fijamente a Naruto mientras éste terminaba con su almuerzo. El rubio, ajeno al escrutinio devoraba la comida como si no hubiera probado bocado en todo el día. Aunque de hecho así era. Siendo poco más de las tres de la tarde cuando se suponía que deberían estar practicando, Naruto prefirió recuperar el tiempo perdido durante el descanso para "reponer energías", como él mismo había dicho. El único sonido ahora a su alrededor era el constante golpeteo de la práctica individual de Lee quien parecía ser el único interesado en el tema pues ni siquiera Sai se había presentado a la primera.
Apoyando la mejilla sobre la palma de su mano, miraba a Naruto con la expresión perdida solo siguiendo sus movimientos y su mirada brillante, satisfecho por la comida. Era tan sencillo hacerlo feliz. Para Sai, por el contrario era casi imposible que sonriera, quizá falta de costumbre pero estaba convencido que la verdadera razón era la falta de motivos.
Aquel día había faltado a todas las clases vagando por la ciudad inventada en la que ahora vivían. Por un largo rato se dio la oportunidad de dejar la mente en blanco, caminando por horas entre calles, observando personas y simplemente viendo el tiempo pasar. Pensándolo fríamente quizá había sido tiempo perdido pero cuando fue consciente confirmó que había caminado durante más de siete horas, sin detenerse, sin cansarse, sin sentir hambre. Y aún no sentía alguna necesidad humana. Pensándolo un poco más, ni siquiera sentía sueño.
Luego de comprender esa lógica había emprendido la carrera desde ese punto distante hasta llegar a la escuela. Por supuesto, llegó agitado, sudando un poco y ligeramente cansado pero no le tomó demasiado tiempo recuperarse. Poco después de eso cuando revisó la mano que intencionalmente se había lastimado encontró la palma limpia sin una cicatriz que delatara lo sucedido.
Todo era tan irreal como se suponía que debía ser.
En medio de su ensoñación escuchó vagamente la voz de Naruto preguntándole si no pensaba comer, pero se limitó a negar con la cabeza. El rubio lo observó confundido pero cuando le extendió su obento, se olvidó de interrogarlo volviendo a comer. Quizá el mismo Naruto tampoco necesitaba comer, pero no lo sabría hasta que aceptará lo que pasaba a su alrededor.
Tenía que liberarlo del genjutsu. Quería liberarlo. Naruto no podía quedarse eternamente en esa mentira. Por más feliz que pareciera.
Si, hipotéticamente, era tan sencillo hacerlo feliz, ¿por qué no lo había logrado? ¿Por qué no había podido borrar la existencia de Sasuke en su mente?
Simple.
Lentamente bajo su mano al comprender.
Porque nunca le había dicho lo que sentía.
Lee se acercó a ellos tomando un pequeño bocadillo antes de incitar a Naruto para que entrenará y volviera corriendo a la tarima para continuar su propia práctica. Sai estaba casi seguro que alguno de los dos le había preguntado algo pero su mirada permanecía fija en el rubio y sus pensamientos muy lejos de la insistente competencia.
Ya antes del genjutsu, había tenido la oportunidad de pensar sobre sus sentimientos. Algo que le tomó mucho tiempo comprender, qué era, qué lo ocasionaba y qué significaba. Siendo esto último lo más difícil. Identificar a Naruto como la razón no había sido problema, pero al aceptarlo vinieron otro tipo de situaciones como la necesidad de tenerlo cerca, que resolvió escuchando cada palabra que Naruto decía, aunque solo fueran comentarios muy a su estilo. Luego, escucharlo no fue suficiente, quería saber más sobre él, así que procuraba pasar tiempo juntos; mientras las misiones no lo impidieran. Pero al hacerlo llegó a conocerlo tan bien como aprender su comida favorita, o que odiaba el sake, que temía a los fantasmas e incluso había temporadas en que las pesadillas no lo dejaban dormir. Pudo conocer su oiroke no jutsu, aunque odiaba dicha técnica que borraba todo rastro del verdadero Naruto; lo ayudó a entrenar más de una ocasión y algunas veces lo invitó a su casa.
Naruto nunca notó nada, y eso solo podía agradecérselo a su infinita ingenuidad que al mismo tiempo era un grave problema. Porque llegó un momento en que su sola presencia no era suficiente, mirarlo dormir sin poder acercarse era una tortura y ser solo su amigo empezaba a molestar. Necesitaba que Naruto lo mirara, solo a él, que solo lo escuchara a él, que dejara de pensar en Sasuke. Necesitaba sentir… tenerlo cerca, poder tocarlo, poder… Cuando las ideas se volvieron así de extrañas supo que ya no había vuelta atrás pero que quizá Naruto nunca lo sabría, pues poco después de comprenderlo, el rubio salió corriendo de la aldea tras una pista sobre Sasuke. Otra vez.
Un nuevo grito por parte de Lee lo libró de sus divagaciones mientras retaba a Naruto por su nuevo logro. Sai desvió la mirada hacia las dianas, donde cuatro de ellas tenían flechas marcadas alrededor del último círculo. El rubio no tardó en ocupar su lugar listo para el desafío. E inconscientemente, Sai dejo escapar una ligera sonrisa. Se acercó a la mochila que ya acostumbraba cargar tomando un pincel, pergamino y tinta. Aprovechó la presencia de Naruto para concentrar su chakra, como ya había comprobado, éste fluyó más rápido que en otros intentos. No tardó en realizar un par de trazos y con los sellos adecuados creó la familiar nube de humo alrededor del pergamino, que convenientemente se mezcló con el sonido de las flechas al alcanzar la diana.
Un pequeño ratón corrió hacia los pies de Naruto, dando un par de vueltas a su alrededor tratando de llamar su atención sin morir por el constante pataleo del rubio. Lee, a su lado, festejó su victoria momentánea girando para elegir un par de flechas más. Fue entonces cuando Naruto notó al pequeño ser de tinta que le devolvió la mirada agitando sus bigotes. El rubio sonrió levantando la mirada hasta Sai.
– Sigo sin entender cómo haces eso –Naruto se acercó seguido por el roedor, acuclillándose frente a Sai para mirar el pergamino donde lucían algunos garabatos que el rubio no comprendió. Sai hizo un nuevo movimiento con la mano para desaparecer el ratón manteniendo la atención de Naruto con su mirada emocionada. Solo debía ser paciente.
– Con chakra –respondió.
– ¿Cha… kra? –Naruto frunció el ceño. No era que no lo conociera, ya con anterioridad había sentido el mencionado chakra pero, ¿realmente existía?– ¿Qué… es eso?
Sai observó los sutiles cambios en el rostro de Naruto, como si mantuviera una pelea interna dándole la satisfacción de hacer lo correcto. Finalmente.
– El chakra es… la energía que existe en todo. En la naturaleza y en las personas –con calma, pensó, no ha olvidado nada solo…
– En las personas… ¿entonces, yo también lo tengo? –sonrió esperando que lo negara.
– Por supuesto. Tienes el chakra más poderoso que he conocido –y esta vez su sonrisa fue auténtica, como lo había sido cada gesto dirigido a Naruto durante los últimos meses.
– Ahora explícame cómo hago eso –se levantó señalando el pergamino, más por decir algo que por querer aprender. Pero algo en la mirada de Sai lo estaba poniendo nervioso de un modo que no podía explicar.
– Eso sería un poco complicado, ya que tu elemento es el viento.
Había logrado callar a Naruto y como si el mismo viento respondiera a su nombre una suave brisa se cruzó entre ambos acariciando los árboles cercanos en una melodía que era común entre ellos. Entre los shinobi, cuyas vidas eran más complicadas.
– Naruto, yo…
Pero lo que tuviera que decir quedó silenciado bajo el sonido de la campana que indicaba el termino de las actividades para los clubes. Naruto agitó su cabeza como si acabara de despertar y Lee se les unió para tomar su mochila.
– Ehm… ¿dónde esta mi mochila? –murmuró tratando de recordar.
– No lo sé, pero llegaste sin ella –comentó Lee cerrando la propia. Sai les dio la espalda acomodando su material.
– Veamos, terminó la clase de Gai-sensei… y vine… no, antes fui a tomar agua… y luego… ¡Ah! ¡Ya recordé, los veré mañana!
Sai giró para detenerlo, pero como siempre Naruto actuaba más rápido de sus palabras. Con un suspiro, se conformó con verlo marcharse desapareciendo de su vista justo cuando la campana cesó.
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Naruto salió de la zona de arquería por un costado llegando a la entrada principal que lucía tan vacía como a primera hora del día. Se quedó ahí esperando que Sasuke apareciera en cualquier momento, con la salida tras su espalda, no había modo en que no lo viera. Pero cuando pasaron los primeros diez minutos que el enorme reloj del primer edificio le mostró empezó a caminar de regreso a los clubes vigilando que el Uchiha no apareciera por otro camino. Para cuando se internó en el sendero de árboles, Sai y Lee abandonaron la escuela.
Ya a mitad del camino que lo separaba de la entrada, terminó corriendo de regreso al dojo donde aminoró el paso al escuchar un golpe inconstante al otro lado de la puerta. Se acercó con precaución asomándose entre la rendija de la puerta semiabierta y aún tuvo que entrecerrar los ojos para acostumbrarlos a la luz del dojo, menos brillante y algo opaca. Estuvo a un paso de entrar pero cuando distinguió lo que todavía era la práctica, supo que no debía interrumpir.
Dentro, Sasuke y Gaara volvían a su entrenamiento habitual usando las espadas de madera, teniendo a Neji como espectador. Como siempre el encuentro era demasiado violento, la fuerza que empleaban en cada golpe era tal que daba la impresión de que la madera se rompería en cualquier momento. A ninguno parecía importarle y se veían demasiado cansados, cedían y recuperaban terreno a cada impacto. Con todo, era sorprendente.
Naruto mantenía la mirada fija, tratando de no parpadear, sintiendo la adrenalina a través de su piel. Apesar de todas sus advertencias, Sasuke era bastante hábil… ¿Advertencias? Claro… cerró los ojos apoyando la frente sobre la puerta. Los shinobi. En esta ocasión se permitió sumergirse en las memorias del Naruto-ninja dejando escapar el aire lentamente relajándose poco a poco. Sintió su corazón latiendo cada vez más lento, dejando todas las emociones de lado, hasta que las difusas palabras en su mente se convirtieron en imágenes y las difusas imágenes tomaron forma.
Era la tercera prueba chunnin. Combates elegidos al azar entre los finalistas, apenas unos cuantos habían aprobado las dos primeras y para su mala suerte a Sasuke le había tocado pelear contra Gaara, un arma humana. Una capaz de asesinar por el simple gusto de hacerlo. Ni siquiera alguien como Sasuke con todas sus habilidades como parte del clan Uchiha podría vencer a alguien que ni siquiera parecía sentir. Naruto lo sabía, incluso Shikamaru a su lado había podido sentir el miedo que irradiaba aquel pelirrojo capaz de controlar la arena a voluntad. Inconscientemente, Naruto apretó los ojos con fuerza tratando de mantener vivas las imágenes en su cabeza. En medio del pequeño campo acondicionado para las peleas donde cada miembro de la aldea podía apreciar el espectáculo, Gaara había creado una enorme esfera de arena que lo mantenía aislado del mundo. Sasuke no cesaba su ataque contra aquella forma impenetrable, por varios minutos variando la fuerza y el ángulo hasta que finalmente creó los sellos necesarios para formar el Chidori…
– ¿Chidori? –su propia voz rompió el recuerdo llevándose toda imagen de su mente devolviéndolo bruscamente a la realidad. Donde respiraba agitado, y sus ojos fuertemente cerrados recibieron la intensidad del sol al intentar mirar. Se llevó la mano a la cabeza reconociendo la sutil punzada en la sien, como sucedía últimamente con los recuerdos.
Se alejó de la puerta sintiendo su cuerpo demasiado pesado y un poco adolorido. Giró apoyándose en la pared deslizándose hasta terminar sentado entre el pasto donde intentó normalizar su respiración. Miró hacia el cielo rozando la nuca contra la pared. Ese maldito Sasuke. ¿Por qué demonios la diferencia entre sus habilidades era tan grande? Aún podía sentir el miedo calándole los huesos cuando vio la mirada de Gaara refulgiendo odio y ansias de matar. Pero Sasuke ni siquiera se había inmutado, estuvo dispuesto a pelear contra ese… contra alguien como él. Incluso se lo había advertido pero Sasuke parecía emocionado por enfrentar a alguien tan fuerte.
Y lo había demostrado. En una prueba frente a toda la aldea para elegir a los mejores.
Apretó los puños con fuerza. No necesitaba que alguien se lo dijera, él era completamente capaz de derrotar a Sasuke en cualquier momento. ¡Él era Naruto…!
Incluso sus propios pensamientos se vieron interrumpidos cuando escuchó pasos acercándose. La puerta corrediza fue abierta completamente cuando Gaara salió, pasando de largo al lado de Naruto sin notar su presencia. El rubio lo siguió con la mirada hasta que se perdió en el sendero. Cierto que Gaara era un poco extraño pero definitivamente no era un asesino.
Con su raciocinio de nuevo en su lugar, Naruto volvió a sus pensamientos. Estaba convencido que era real. Aquella vida pasada realmente había sucedido, en algún momento del tiempo. No había otro modo de explicar la veracidad de tales recuerdos, que prácticamente podía palpar.
Se puso de pie justo en el momento en que Neji salía del dojo, pero tampoco notó su presencia, parecía estar sumergido en el mismo tema que Gaara. Así que se limitó a observarlo antes de entrar al dojo donde encontró a Sasuke, con una toalla alrededor del cuello y el cabello visiblemente mojado, acomodando las espadas en una de las bodegas. Estuvo a punto de gritarle qué se apresurara, pero las palabras no salieron de su boca. Solo pudo mirarlo. Como siempre hacía, a la distancia. Esperando el modo de poder alcanzarlo, demostrarle que eran iguales.
Lentamente una sonrisa se formó en sus labios liberándose de la fuerza que lo mantenía estático.
Para cuando Sasuke se giró para salir se encontró de frente con Naruto quien extendió un brazo entre ambos con el puño cerrado. La intensidad en su mirada llevó a Sasuke el recuerdo de un Naruto más joven, luciendo la placa de Konoha en su frente.
Konoha…
Convencido del significado, aunque sin saber que estaban pensando lo mismo, Sasuke compartió su sonrisa arrogante uniendo su puño en un gesto acostumbrado.
– Yo también quiero luchar contigo –dijo consiguiendo la misma expresión incrédula en Naruto, como la primera vez, antes de enfrentar la segunda prueba chunnin.
La sonrisa de Naruto fue suficiente para mezclar las realidades. Donde ninguno de los dos era un estudiante más en una escuela cualquiera. Y sus habilidades superaban las de cualquier ninja.
El lugar al que siempre volvían, era Konoha.
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Normalmente las personas no son conscientes de la duración del tiempo, es decir, no lo miden más allá de "es tarde" o "es temprano", por ello los años pasan tan rápido o tan lento como el nivel emocional y psicológico lo permitan. Para Itachi los últimos días habían sido toda una experimentación sobre el concepto llegando a una única conclusión; el tiempo en esa realidad había sido severamente fragmentado cuando recuperó sus recuerdos. O aún más complicado, cuando algo detonó tanto sus recuerdos como los de Sasuke y Naruto. Y desde entonces la percepción del tiempo era cada vez más variante, a veces era largo, otras lento y en algunas ocasiones ni siquiera recordaba lo que había sucedido. Solo llegaba a la escuela, o volvía a casa sin saber realmente cómo. Sonaba como algo descabellado y quizá alarmante, pero desde una perspectiva de genjutsu, tal vez estaba relacionado con el final del mismo.
Por el momento, mataba un poco de tiempo observando la concentración de Deidara. No por gusto, ya que había sido prácticamente una orden del rubio para que apoyara al equipo. Uno más dentro de la competencia donde Konoha estaba inscrita, pero que para Itachi seguía sin tener importancia.
En mitad de un amplio salón, que les habían asignado para la preparación de los únicos tres miembros del equipo, Deidara terminaba de acondicionar pequeños botes impregnados con diferentes sustancias, preparadas por él mismo y que no tenían otra función más que la de explotar. O al menos esa era la idea. Deidara se vanagloriaba explicando que se trataba de algo más que simples explosiones, era darles forma y mostrar la belleza en ellas. Algo tan típico del otrora miembro de Akatsuki. Le había tomado un par de semanas completar las mezclas exactas que se activarían en tiempo y forma de acuerdo a la rutina con arco y flecha que el rubio ya había ensayado.
De hecho sonaba interesante, para ocupar un lugar en la categoría de exhibición.
¡Pero era terriblemente lento! Era obvio que necesitaría un ayudante para el día indicado pero por suerte, Deidara era tan quisquilloso que no permitiría, jamás, que cualquiera tocará sus preciosas creaciones. Con eso Itachi se libraba de la terrible posibilidad de ser elegido. Si todo seguía avanzado como hasta el momento, esa ilusión habría de terminar antes que llegara la mencionada competencia.
En vista de la renuencia de Sasuke y la opresión a la que sometía a Naruto, solo le quedaba inventar un plan alternativo que curiosamente planeaba enfocar en las variaciones de tiempo. En algún momento el tiempo tendría que volverse lo suficientemente inestable como para crear una ruptura. No necesitaba que fuera enorme, apenas un espacio por donde él mismo pudiera escapar y ya estando fuera romper el jutsu sería sencillo. De momento, el único problema era comprobar qué pasaría con su cuerpo al pisar el suelo de los vivos. ¿Tendría, al menos, un segundo para actuar? De lo contrario solo le quedaba permanecer cerca de Sasuke o de Naruto, preferentemente del primero, para liberarlo cuando fuera el momento justo.
Levantó la cabeza mirando el techo. Al menos le gustaría asegurarse que existía un lazo entre ellos, algo lo suficientemente fuerte como para que la creación de ese jutsu valiera los problemas. Saber que Madara no estaba controlando la situación desde las sombras. Otra vez.
– ¡Itachi! –el aludido volvió su atención al frente a tiempo para atrapar los auriculares que Deidara le había lanzado– póntelos, esto puede sonar un poco fuerte –sonrió arrogante, portando una pieza similar cubriendo sus oídos.
Deidara se sitúo sobre una pequeña tarima mientras Itachi acomodaba sus propios auriculares mirándolo ajustar el arco en su mano derecha en posición horizontal con el brazo completamente extendido. Era una posición extraña pero al final no sería su porte lo que evaluarían. Ajustó la flecha, una variante la mitad del tamaño normal, que no alcanzaba a tocar su pecho y que sostenía con la palma hacia arriba, apenas utilizando dos dedos. No esperó más y la dejó escapar cortando el aire en un rápido movimiento que alcanzó una diana rectangular a un par de metros de distancia. Ésta se iluminó un segundo antes de estallar en un haz de luz mitad verde mitad azul que iluminó un diminuto punto al centro y en seguida explotó en cientos de diminutos destellos que volaron a casi un metro sobre el nivel de la diana.
– Me gustaría algo un poco menos brillante, –comentó bajando los auriculares– pero Sasori dijo que me descalificarían si parece que intento matar a alguien.
– Ya me parecía tan atípico de ti –dijo Itachi con los auriculares en el cuello, su tono sonaba un poco decepcionado pero lo suficiente para que Deidara lo escuchara.
– Solo usaré esto para entrar en las finales, después de eso… se llevarán una sorpresa –sonrió, de nuevo arrogante casi retorciendo sus manos. Sin previo aviso lanzó una segunda flecha que explotó uno de los frascos de prueba.
El sonido fue seco y fuerte, dejando un silbido fino tras el pero Itachi no le prestó atención, presa de un sonido, o mejor dicho una sensación aún más fuerte que lo asaltó como un golpe. Miró a su alrededor tratando de ubicarlo, era una cantidad enorme de chakra, se sentía en todas partes pero eso era imposible, debía estar en un solo punto. No pertenecía a Sasuke ni a Madara… Naruto… no, no podía ser él, no se parecía… de hecho… si, ya lo había experimentado antes en menor medida. En mucho menor medida, pertenecía a Naruto… no… un chakra tan monstruoso solo podía ser de un bijuu.
¿Cómo pudo olvidarlo?
El kyubi.
Continuará…
N/A: Waaa, hasta yo me emocioné con este cap . jjajaj, de hecho me sigo emocionando conforme avanza. Ya lo había mencionado pero me encantan las escenas donde se mezclan realidades, casi puedo escucharlas XD jeje
Siento que este cap si quedo un poco (poquito) más claro, . pero ya pronto veremos el que podría ser mi capi favorito ^^
Muchas gracias por sus reviews, espero que se sigan multiplicando, mientras responderé a los que no tienen cuenta:
saskenaru xD: Jejejeje, gracias *-* espero haber logrado el mismo efecto en este cap ^^ ya me avisarás. Besos!
zanzamaru: Una pestaña? Eso quiere decir que serás de las primeras en leer, ¿no? ^-^ Me alegra que te pusieras al corriente, ¿qué te pareció el cap? Por cierto, te agregue en ambos, aunque en el face aparezco como "Sandy Sully", ya seguiremos platicando .
En esta ocasión creo que no daré avance, Itachi ya se me adelantó…
Besos!
Yui-chan
