Título: ¿El último Potter?

Autora: Sombra96

Géneros: Drama, Romance, Suspence y Tragedia.

Clasificación: NC-17

Disclaimer: Harry Potter pertenece a JK Rowling. Esto es sin fines de lucro y para simplemente entrenerme y entrenerlos.

Siendo sincera... Creo que aquí empieza lo bueno.


Expecto Patronum I.

El llanto sonaba lejano, como parte de un sueño, un llanto prolongado y distinto. No era de tristeza pero tampoco de alegría, era un llanto agudo y potente que cada vez parecía traerle mas de regreso a la luz, alejándolo de la oscuridad que se cernía sobre él y su cuerpo.

.- Es un bebe hermoso… - la voz femenina sonó como un arrullo mientras el llanto cesaba de a tantos – Eres hermoso, sin duda que si… James.

De pronto la realidad pareció chocar contra él, miles de imágenes y sensaciones le abordaron mientras entre abría los ojos y una pequeña mata de cabello rubio aparecía ante sus ojos. Sentía la garganta reseca y su cuerpo entumido y cubierto de algo ya seco. Se movió un poco tratando de encontrar una posición cómoda para despertar y fue ahí cuando lo sintió… Como si le hubieran enviado un sectumsempra y un crucio al mismo tiempo.

.- ¿Draco? – la voz le llamo pero no pudo responder, el dolor era absorbente y hacia que su cabeza comenzara a dar vueltas - ¡Dorea, pásame la poción para el dolor! ¡Ahora! – rugió la voz masculina mientras los pasos rápidos resonaron por el pequeño espacio. Lo siguiente que pudo sentir fue un líquido frío y espeso bajar por su garganta y como todo el dolor que antes había sentido desaparecía.
Fue entonces cuando pudo abrir los ojos y el delicado llanto inundo de nuevo el pequeño cuarto.

Tres semanas después.

Ron suspiro y se dejo caer con pesadez contra su cama, no tenía la más mínima atención de levantarse hasta que la mañana del día siguiente no viera la luz, estaba demasiado cansado como para pensar siquiera y sentía que su cabeza podría explotar de un momento a otro. Habían pasado casi cuatro semanas desde el ataque a Hogwarts, la muerte inevitable de Dumbledore y la desaparición y falsa muerte de Draco.

El pelirrojo era consciente de que no podía mencionar eso a nadie, sus dudas eran algo que solo él y Theodore Nott sopesaban en las tardes en las que quedaban en la biblioteca a pensar y buscar información para la orden. Lo cierto es que ambos habían hecho un trabajo impecable y debía admitir que el Slytherin era incluso más aplicado que la misma Hermione y parecía estar un poco más cuerdo que su amiga.

Suspiro mientras su mente vaga en las razones por las cuales Theo y él había llegado a su conclusión final… Draco no había muerto esa noche y el cuerpo que el ministerio encontró estaba lejos de ser el del heredero Malfoy. La primera y más poderosa razón de ello era el amuleto que Ron cargaba alrededor de su cuello, donde podía sentir la débil y casi inexistente magia de quien lo creo combinada con la de Draco. Otro punto a tener en cuenta era sin duda la falta de interés de Narcissa Malfoy con el cuerpo de su hijo, lo cierto es que si de verdad hubiera sido Draco; lo más seguro es que la siempre elegante mujer hubiera perdido los estribos y llegado a Hogwarts con dudas sobre como su único hijo pudo llegar a embarazarse. Pero Narcissa Malfoy no había aparecido en Hogwarts desde ese día y no había tenido comunicación alguna con Pansy, Theo… O Blaise.

.- Blaise… - cerro los ojos y dejo que su mente viajara a la imagen del triste moreno Slytherin, había tratado por todos los medios posibles alegrarlo, tratar de que saliera de ese auto impuesto luto por su mejor amigo. Y aunque Ron era consciente de que si fuera él quien estuviera atravesando eso y el muerto hubiera sido Harry, Ron estaría mucho peor que el Slytherin; no podía evitar tratar de animarlo, de sacarle una sonrisa.

Incluso había dejado de lados los planes de Hermione y Harry de trasladarse esa misma semana a la madriguera y partir de ahí en la búsqueda, para tratar de animar al chico invitándolo a todo lo que pudiera. Pero no había conseguido más que una sonrisa cansada y triste y la mirada perdida de la serpiente, ni siquiera un insulto ni un reto, nada que vislumbrase al chico de ojos miel que en una pasado le había hecho confundir – Y que, por mas que lo negara, aún lo confundía – sobre sus sentimientos y preferencias.

.- Ron – la voz pastosa de una entusiasmada Hermione le saco de sus cavilaciones, las cuales comenzaban a tomar rumbos insospechados y que le hacían dolor, si era posible, más su pobre y pelirroja cabeza – ¿Ya estas listo?
.- ¿Para? – respondió con voz adormilada mientras sus azules ojos comenzaban a cerrarse, no había dormido bien en días por encargarse de la organización de Hogwarts mientras los profesores entablaban mas protecciones y orden en el castillo, y de verdad necesitaba un pequeño descanso.

.- ¡¿Cómo que para que? – Hermione le miro furiosa, su amigo solía ser demasiado despreocupado y olvidadizo, y aunque era consiente del inmenso esfuerzo que Ron hacía ayudando en todo lo que podía, era inevitable que no se enojara por haber olvidado algo tan importante – Ron, se supone que ya tendrías que tener tu equipaje listo. Nos vamos mañana a la madriguera, la boda de tu hermano se acerca y es nuestra oportunidad de irnos…

.- ¿Mañana? – y entonces fue como si le hubieran lanzado un balde de agua fría, había olvidado por completo su partida hacía su casa y se había terminado por enfrascar en demasiadas cosas como para sobrellevarlas todas. Un intento en vano de olvidar ciertas cosas que resultaban, de una u otra forma, dolorosas.

Acaricio con delicadeza la pequeña mata de cabello rubio que adornaba la diminuta cabeza mientras su dedo era atrapado por las dos pequeñas y frías manos. Sonrío mientras llevaba el pequeño cuerpo hacia su pecho y lo mecía estando aun contra la ventana. El delicado paisaje que se podía apreciar demostraba que estaban lo suficientemente lejos de la ciudad de Londres y el pequeño pueblo de los alrededores desconocía el poder inaudito de la magia. Estaban seguros ahí, por lo menos… Lo estarían un tiempo.

.- Pensé que te habías acostado – la voz suave de la anciana mujer del atrajo un momento para luego con un sonrisa seguir mirando el paisaje a través del grueso cristal – Cuando tuve a mi niño también solía pararme ahí contarle historias mientras lo mecía. Era un niño difícil de controlar, ciertamente, pero supongo que era porque siempre fue solo, él príncipe y la luz de mis ojos.

.-Pensé que habían tenido otro niño… Usted lo menciono una vez – murmuro, era un misterio vivir bajo la protección de ambos ancianos, no sabía como había terminado por llegar hasta ahí y quien le había llevado. Pero sabia, tenía que confiar en ellos, por él y por James.

.- ¡Oh! Bueno, eso es otra historia un tanto larga – sonrió la mujer mientras se acomodaba a su lado y ponía su delicada y arrugada mano sobre la mata de cabello rubio ceniza de James – Tuve dos hijos, si puede decirse de esa forma. Uno salió de mí y el otro llego a nosotros una noche lluviosa – entrecerró los ojos mientras rememoraba tiempos lejanos, si sus cuentas no le fallaban habían pasado casi 18 años desde la última vez que había visto a los dos muchachos que tanto dolor de cabeza llegaron a causarle a ella, a su marido y los profesores que les vieron cruzar sus aulas.

.- ¿Lo adopto? – pregunto en un murmuro Draco. Era cierto que sentía curiosidad por ello, no había pasado desapercibida aquella mirada de sorpresa y amor que la anciana pareja le había dedicado a James una vez que este estuvo entre los brazos de Draco. Era como si se hubieran transportado al pasado y en sus ojos brillara la frase: "Se parece tanto".

.- Puede decirse – fue su respuesta y durante algunos minutos ninguno dijo nada más. Hasta que ella hablo de nuevo: .- La realidad es que tanto Charlus como yo estábamos demasiados enfrascados en el milagro de poder haber traído un niño al mundo que nunca nos fijamos en su extraña necesidad de tener alguien a su lado. Por lo menos, eso fue algo que obtuvo cuando entro en Hogwarts.

.- ¿Estudió en Hogwarts?

.- Por supuesto, en Gryffindor y fue el premio anual en su último año – los ojos de la anciana resplandecieron por el orgullo al mencionar aquello – Lo cierto es que él siempre deseo un hermano pero nosotros no pudimos dárselo y nuestro pequeño James termino aferrándose a la única persona que parecía comprenderlo en todo el mundo. Tenían once años en ese entonces y cinco años después el paso a vivir aquí al no poder soportar lo que su familia quería de él. Lo amamos y seguimos haciéndolo, como un hijo más.

.- Entiendo – fue su débil respuesta mientras sus ojos volvían a perderse en aquel horizonte tan hermoso, comprendía lo que significaba el peso de algo no deseado pero esperado por todos para el futuro, como si terminaran ahogándolo en responsabilidades y metas que nunca habían sido propias. Lo entendía por que era algo que había sentido toda su vida bajo el cuidado de Lucius: - ¿Y que paso con ellos?

Y de nuevo el silencio, solo que esta vez no era un silencio tranquilo, era el preámbulo de algo triste y doloroso, podía darse cuenta con solo ver la mirada apagada de la canosa mujer. No eran recuerdos felices los que pasaban por su cabeza y seguramente, no eran cosas agradables las que su corazón sentía respecto al futuro de sus hijos.

.- Un padre no debe ver morir a sus hijos, Draco – fue lo único que ella respondió durante interminable minutos – Son los hijos los que deben enterrar a los padres, no al revés. Y sin embargo a mi me toco perder a uno de la manera más horrible de todas, una forma injusta y dolorosa mientras al otro tuve que enterrarlo desde lejos – murmuro ella con la voz rota, era dificultoso para ella y él estaba a punto de pedirle que no dijera nada mas – Charlus y yo abandonamos el mundo mágico fingiendo nuestra propia muerte unos meses después de que ambos se graduasen de Hogwarts. Corríamos grave peligro y fue algo necesario.

.- Pero ellos no se ocultaron – no fue una pregunta, fue una afirmación.

.- Ambos eran demasiado valientes para mi gusto, Draco. Le hacían gran honor a su casa - fueron las palabras que débilmente salieron de sus labios – Y por lo tanto, tuvimos que dejarlos atrás. Fue de esa manera en como dejamos de existir para el mundo mágico y el mundo muggle nos recibió. Pero uno año después llegaron noticias inquietantes para nosotros. James estaba casado y tenía un hijo… Y Voldemort lo estaba buscando.

De nuevo aquel silencio mortificante roto solamente por la acompasada respiración de James entre sus brazos. Inevitablemente Draco termino siendo transportado por sus propios y pocos lejanos recuerdos, la sonrisa de Harry y su voz inundaron sus sentidos mientras trataba en vano de alejarse de aquello. Frente a él, la anciana tenía un toque melancólico que se le asemejo bastante al que el Potter tomaba cuando hablaba de sus padres o padrino.

.- Esa noche no solo perdí a mi nuera y a mi nieto – hablo entonces ella con voz trémula y sofocada por las lágrimas – Ese 31 octubre perdí mis dos hijos en una de las noches mas horribles de todas. James murió bajo la maldición asesina pero el destino tenia un final mas trágico para el otro – y entonces dejo correr las lágrimas, esas que durante tantos años había retenido en un intento fallido de negar lo acontecido, por primera vez hablaba de del dolor de aquello que le habían arrebatado esa noche y que nunca podría llegar a recuperar - Azkabán fue un castigo injusto para algo que él jamás hizo ni sería capaz de hacer. Amaba por sobre todas las cosas a James y estoy segura, hubiera dado su vida por él y su familia. Esa noche perdí a mi familia entera y no pude hacer nada. James se fue y Sirius también.

.- ¿Harry? – la suave voz de Ginny pareció traerlo de nuevo al mundo de los vivos mientras se acercaba a él contoneando sus delgadas caderas y una sonrisa imperceptible se formaba en su rostro - ¿Te encuentras bien? – pregunto la pelirroja mientras dejaba descansar sus pequeñas manos sobre los hombros del moreno y comenzaba a moverlas, causándole cierto estremecimiento.

.- Por supuesto, Gin – respondió nervioso, se sentía demasiado cansado y malhumorado y sabía que sería injusto desquitarse con la chica que solo parecía interesarse por su estado - ¿Por qué no lo estaría?

.- No lo se - fue su respuesta mientras seguía moviendo sus manos y masajeaba los hombros del muchacho – Lo único que se es que no estas bien, Harry. Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?

.- Me ha quedado muy claro, Ginny – fue lo que salió de los labios del Gryffindor mientras tensaba un poco la espalda al sentir la frías manos de la pelirroja bajar por sus brazos.

Lo siguiente de lo que Harry fue consiente fue de los delicados labios de Ginny sobre los suyos en un beso casi infantil; bastante similar al que había tenido lugar en la sala de los menesteres a mitad de ese año; cuando no había tenido ni idea de su historia con Draco y necesitaba catalogar los sentimientos que le embargaban. No dijo ni hizo nada cuando los brazos de la menor Weasley rodearon su cuello, su mente solo trataba de procesar lo distintos que eran los labios de la chica a los de Draco…

Y definitivamente, seguía prefiriendo los besos de Draco. Pero Ginny estaba ofreciéndole un consuelo que no sabía si aceptar y que parecía más real de lo que Draco y sus sentimientos llegaron a ser en algún momento.

Ginny Weasley había terminado por aprender a aprovechar todas las oportunidades que la vida le presentaran, por mas minúsculas que fueran; ciertamente haber sido la última – y única – hija de una familia numerosa y pobre en dinero pero rica en amor le había enseñado que no todo el mundo era de color rosa y que si deseaba algo en su vida, tendría que luchar con uñas y dientes (Posiblemente, varita también) por obtener aquello. Y lo cierto es que Ginny había sabido aplicar tal concepto en todos los parámetros de su vida excepto en uno y quizás, el más importante de todos: El amor.

Harry Potter ofrecía entonces la posibilidad de alcanzar tal meta, tener dinero, fama y a alguien que se desviviera por ella en los sentidos de una relación de pareja. Habiendo fracasado rotundamente con Dean (Por quien aún parecía sentir algo… Muy pequeño), Ginny termino por aferrarse al único chico que podía decir que conocía y que la conocía, con el cual tenía una historia truncada pero confiable y que seguro podría caer bajo sus encantos Weasley. No era una persona ambiciosa o deseosa de cosas inalcanzables, ella verdaderamente sentía algo por Harry y si este la rechazaba al final, ella no tendría otra opción que hacerse a un lado… Y lo haría si la felicidad del joven Potter no estuviera asegurada a su lado sino al lado de alguien más.

Pero para suerte y desgracia, ese alguien más ya había desaparecido de su camino hacia el corazón de Harry. No le alegraba su muerte, porque si algo le habían enseñado en casa era no sentir alegría de las desgracias ajenas… Pero admitía que todo era más fácil ahora que él Gryffindor estaba de luto por la pérdida de la única persona que el moreno había llegado amar: Draco Malfoy.

Y ella iba a aprovechar tal oportunidad.

(...)


Notas:

Gracias por leer la historia. Espero les haya gustado y esperen el próximo capitulo (Espero no tardar mucho con él).Acepto críticas, dudas, recomendaciones o cualquier comentario (Menos ofensivo).

Sombra96

PD: Gracias de verdad por leerme. =D

Adelanto.

"La figura plateada resplandeció por el oscuro pasillo ante la mirada sorprendida y expectativa de todos. Los pasos del ciervo resonaron en las frías piedras del suelo mientras se acercaba moviendo su cabeza hacía ellos.
Ron extendió su mano con la comprensión brillando en sus celestes ojos mientras Theo se adelantaba un paso en dirección a la efímera figura. El poder que resplandecía de la figura demostraba cuan fuerte debió ser el recuerdo de donde partió y Harry solo pudo preguntarse de donde había brotado tal patronus tan bello y con una elegancia casi natural en sus movimientos.
Fue entonces cuando la pequeña cabeza del animal se ladeo y sus pesados parpados se abrieron… Revelando dos ojos que brillaban en medio del oscuro pasillo, el verde esmeralda de los ojos del animal pareció detener los latidos de su corazón."

¿Y que me dicen? ¿Quieren seguir leyendo?

Por cierto... (Algo retrasado)

¡FELIZ AÑO!