Antes de leer: Lamento la demora, pero aquí traigo un capítulo mucho más largo de lo usual c: es un "capitulo-especial-no-deseado" xD Les recomiendo leer la parte final con la canción "Dos historias iguales" de Laura Paussini, ya que me inspire un tanto en ella para escribirla. Disfruten c:
- Marie… ¡Marie! ¡EH! ¡MARIE! ¡DESPIERTA DE UNA VEZ! ¡NO LLEGARÉ TARDE POR TU CULPA! – Escuchó que gritaban desde el otro lado de la puerta aporreándola como si el mundo se fuera a acabar.
- Mnh… ¡Cállate! – Gruñó, aún medio dormida.
Se giró entre las rosadas sabanas y apartó las rosadas colchas para tomar su celular que estaba en una pequeña mesita de noche, igualmente rosada, con los ojos todavía cerrados.
Al momento de acostarse la noche anterior prácticamente deseo con todas sus fuerzas correr al piso inferior y poder zarandear hasta al cansancio a Agatha por el desastre que había hecho con lo que sería su cuarto… Está bien, en su tiempo le había gustado el rosa más de lo que quería admitir, pero esa obsesión con el color de las niñitas pequeñas se había esfumado hacia años… y tampoco creía que hubiese sido para tanto… es decir, le había gustado el rosa, si, pero procuraba mezclarlo con otros colores como el gris y el blanco… ¡Jamás se le hubiese ocurrido pintar, decorar y amueblar su habitación completamente de rosa!
Bufó exasperada al abrir los ojos y encontrarse con el unicolor de la habitación, aunque debía admitir que al menos Agatha se preocupó de mezclar varias gamas del mismo… al menos no era monocromático…
- ¡¿QUIERES APURARTE?! ¡QUIERO LLEGAR AL INSTITUTO EN LA MAÑANA, PORFAVOR! – Gritó nuevamente su hermanastro, al menos ya había dejado de ensañarse con la puerta.
- ¡YA VOY! – Gritó por su parte, tratando de ver la hora en su celular - ¡¿POR QUÉ DEMONIOS NO ME DESPERTASTE ANTES?!
- ¡¿AHORA YO SOY EL CULPABLE?! ¡INTENTO DESPERTARTE DESDE HACE MAS DE VEINTE MINUTOS!
- ¡MENOS GRITOS Y MAS MOVIMIENTO POR ALLÁ ARRIBA! – Interrumpió su padrastro con voz apagada, al parecer estaba en la planta baja.
- Moh… - Reclamó por lo bajo al momento de salir de un salto de la cama.
Kentin tenía razón en estar tan exaltado por la hora. Eran las 7.15 y él entraba a las 7.55, por lo que tenía entendido normalmente se demoraba una media hora caminando a velocidad media… Es decir, tenía que demorarse menos de quince minutos en alistarse y tomar desayuno para que el soquete pudiese llegar a tiempo… Si no le doliera tanto la cabeza estaba segura que no le sería tan difícil… Trasnochar definitivamente no era opción para ella… Tendría que tomarse unas pastillas de paracetamol antes de salir si no quería sufrir de jaqueca durante todo el día.
Se levantó lo más rápido que pudo y tomó la muda de ropa de su mochila. Ya se ducharía cuando volviese a la casa. Era un conjunto extremadamente sencillo que consistía en una polera verde sin estampado, unos jeans algo desgatados por el uso. Para completarlo se puso su cortaviento negra y sus zapatillas de caña altas verdes. Ni siquiera intento arreglarse el cabello, simplemente lo cepillo un poco para desenredarlo, si quería comer algo antes de irse no tenía tiempo para peinarse decentemente.
- ¿Tuvo lindos sueños mi pequeña lirón? – Le preguntó al momento de verla bajar por las escaleras.
- Muy gracioso papá – Gruñó yendo directamente hacia donde estaba Agatha quien le tendía un vaso de leche y unas tostadas – Gracias, Agatha… ah… y no es porque no aprecie lo que hiciste pero… el rosa no es lo mío…
- No te preocupes Marie, ya me lo habían advertido… podemos ir este fin de semana a unas tiendas de decoración y de amueblado mientras los chicos se hacen cargo de la pintura de tu cuarto - Sonrió la mujer mientras trasteaba en la cocina.
- No es necesario que cambiemos todos los muebles… - Murmuró con un deje de culpabilidad la chica, tratando de apurar su desayuno ante la insistente mirada de Kentin que la esperaba en la puerta.
- Tranquila linda, esos muebles los tenía guardados desde que era una niña… claro que los he retocado con el paso de los años y ya ni los ocupo, los guardaba para cuando alguna niña se atreviese a aparecer por esta casa – Rio con un ademán despreocupado – Y la seguirán esperando… ¿no es así cariño?
- Eh… eh… si, amor mío, como tú digas – Carraspeo el hombre, evidentemente incomodo – Marie… mejor será que te apresures…
- Enseguida – Logró articular antes de meterse en la boca la tostada que le faltaba levantándose rápidamente de la mesa dirigiéndose a la puerta de salida tras su hermanastro que soltó un bufido exasperado.
Ya sentía que le empezaba a faltar el aire. ¡Increíble!. Ella estaba en buen estado físico pero Kentin exageraba. La militar en verdad lo había cambiado mucho en ese aspecto. Caminaba lo más rápido que podía pero aun así el muchacho le llevaba la delantera por casi una cuadra, y eso que él no tenía las piernas tan largas como otros chicos. Resopló una vez más y nuevamente emprendió una pequeña carrerilla para darle alcance, ya lo había intentado por lo menos 4 veces pero él siempre conseguía dejarla atrás. No contó con que su hermanastro parara en seco al momento de llegar a su altura terminando por golpearse la nariz en la ancha espalda del chico.
- ¡Auch! ¡¿Pero qué mierda haces?! ¿Por qué te detienes? ¿No ibas tan apurado? – Se quejó retomando las distancias y sobándose la nariz.
- Mira…- Comenzó suspirando – Si no me voy corriendo ahora mismo llegaré tarde y no quiero eso… la directora jode mucho… No estamos lejos del instituto, solo tienes que caminar un par de cuadras por este camino hasta llegar a una plaza, de ahí doblas a la derecha y sigues derecho… te toparas de frente con el edificio, es imposible confundirse ¿entiendes? – Soltó de una y cuando la chica asintió quedamente salió corriendo al segundo después, no sin antes revolverle el cabello con una gran sonrisa a modo de despedida - ¡Nos vemos cuando salga de clases, enana!
- Tsh... Idiota – Gruñó tratando de reordenarse su pseudo peinado.
Al menos así no tendría que correr de nuevo para alcanzarlo… Suspiró. Recordaba la plaza que le había dicho, había vivido innumerables momentos en ese lugar… tanto alegres como tristes. Siguió caminando, a su paso, perdida en sus pensamientos. La verdad era que no recordaba mucho de la ciudad, sin contar que por donde estaba jamás había andado, pero si se acordaba claramente de ciertos lugares como aquel al que se dirigía en ese momento. Para su mala suerte casi todos estaban relacionados con cierto pelinegro, y eso era… malo… aunque si lo pensaba mejor… Había uno que nada tenía que ver con ese personaje de su vida, si no que con un desesperante rubio con el que solía pasar día y noche –figurativamente- discutiendo con él pero que, con el tiempo, terminó por ser su mejor amigo… Ese chico problemático… siempre conseguía sacarme una sonrisa, el muy bastardo… Rio para sus adentros. También existía otro lado que tampoco le recordaba a ese chico que quería olvidar por todos los medios… Ese sí que era un lugar especial donde, con aquel muchachito tímido, podía disfrutar de lo que más adoraba… la música… a ambos les encantaban mucho esos momentos en compañía del otro y de aquello tan especial que los unía… él era único en su especie… Por lo demás, el resto de lo que conocía de la ciudad solo le traía un nombre, nada grato, a su mente, Cas…
- Pero miren que tenemos aquí… una linda peli naranja ¿escapando de clases, belleza?- Escuchó, no muy lejos de ella.
Levantó la mirada que había mantenido en el piso durante todo su recorrido. De algún modo había llegado a la plaza que estaba cerca del Instituto, pero no estaba sola. Apoyado en un árbol cercano estaba un tipo un par de años mayor con pintas de chico rudo. ¿Quién era y que hacia ahí? Ni idea. Conocía a los de su clase – egocéntricos a más no poder- y lo mejor era pasarlos por alto, seguiría tranquilamente su camino como si nada, no tenía por qué detenerse ni contestarle… No vaya a ser que le agarrase confianza y terminara preguntando por cosas que en verdad no le gustaría responder. Paso por en frente de él dedicándole una fría mirada. Por más pequeña que fuese sabía que podía imponer cierto respeto con sus dichosas miradas asesinas… La mayoría de las veces…
- Oye pequeñaja, no me ignores cuando te hablo – Reclamó de mala gana acercándose a ella – No sabes lo que haces…
- ¿A si?... ¿Serás alguien de la realeza como para que no deba ignorarte? ¿Debo rendirte pleitesía, acaso? – Bufó mirándolo de arriba debajo de forma burlona – Lo dudo, amigo…
- ¿Sabes? Tengo una fila de chicas que morirían por un poco de atención de mi parte, deberías estar agradecida por el solo hecho de que me digne a mirarte – Contraataco con una sonrisa que intentaba ser seductora, acercándose un poco más a ella.
- Oh… ¿Entonces por qué no te vas con tus amiguitas? de seguro estarán mucho más felices que yo por tu atención…
- Oh vamos nena, ven conmigo… seguro la pasamos bien – Insistió con una sonrisa que intentaba ser seductora.
- ¡Ja! Paso, tengo mejores cosas que hacer antes que hacerle caso a un descerebrado como tu que no entiende lo que le dicen… - Gruñó, ya molesta, dándose media vuelta para seguir caminando.
- ¡Hey! ¡Te dije que no me ignoraras, perra! ¡Vendrás conmigo quieras o no, maldita sea! – Exclamó agarrándola bruscamente del brazo.
- ¡¿Pero qué demonios?!... ¡SUELTAME JODIDO HIJO DE P…!
- Lo siento amigo, pero esta chica no parece querer irse a jugar contigo – Se mofó un pelirrojo aparecido, de la nada, después de darle un excelente derechazo al otro chico – Y tu, belleza, deberías de cuidar más esa boca tuya…
Holy shit… esto no puede estar pasando… no a mi…
El chico solo rio ante la expresión anonadada de Marie para luego dedicarle una mirada de advertencia al acosador, quien, entendiendo la indirecta muy directa, se paro sobándose el rostro y se alejo rápidamente del lugar soltando una sarta de palabrotas especialmente dirigidas a la madre del pelirrojo y todos sus árbol genealógico. Después de que este desapareciera del campo de visión de ambos su "salvador" se volteo hacia ella quien todavía no podía salir de su estado de shock. El chico alzó una ceja, incrédulo, y esbozó una sonrisa burlona.
- ¿Qué? ¿Acaso ese tipo te comió la lengua, zanahoria? ¡Reacciona! – Se rió haciendo chasquear los dedos enfrente de su rostro en un intento de hacerla reaccionar - ¡Hasta que despiertas! No es que me importe, pero en verdad esperaba, aunque sea, un pequeño "gracias" por haberte salvado el pellejo de ese papanatas… lo conozco de por ahí, y no es un buen tipo para alguien como tu…
- ¿Di…disculpa? – Farfulló, volviendo en sí, mirándolo de manera extraña - ¡¿Qué rayos pasa contigo?!
- ¿Eh?...
- ¡TARADO! – Chilló, sobresaltándolo- ¡Yo no pedí tu maldita ayuda! ¡Podía habérmelas apañado muy bien yo sola! ¡Ni creas que voy a agradecer tu maldita intervención! – Le espetó aparentemente ofendida.
- ¿P-pero que mierda…? ¡Serás! Esto es lo que saco por ayudar a las chicas, y después se quejan de que los hombres no somos decentes – Refunfuñó ganándose una mala mirada - ¡Y para tu información si yo no llegaba ese idiota quizás que mierda te hubiera hecho! ¡Mírate! ¡¿Cómo que, que podrías habértelas apañado bien?! ¡Eres una enana flacuch…!
- ¡TE CALLAS! – Gritó al momento de estrellar su puño contra el estomago del chico – Y así, como estas ahora, habría dejado a ese patán si tu no hubieras intervenido. No soy una niñita indefensa, no necesito un protector…
- Vete al infierno…
El pelirrojo la fulminó con la mirada, aún un tanto doblado sobre si mismo por el golpe recibido pero se sorprendió al ver que la chica le devolvía una mirada… ¿dolida? Más bien parecía a punto de llorar. Menuda tipa más extraña… bipolar. Abrió la boca para decirle algo, pero antes de que algún sonido saliera de sus labios la chica dio media vuelta golpeándole la cara con su cabello – solo porque él estaba inclinado hacia adelante, si hubiese estado derecho ni siquiera le habría rozado el cuello… era muy bajita – marchándose rápidamente del lugar dejándolo completamente solo. Se le quedo mirando hasta que su figura desapareció tras doblar una esquina… no entendía por qué, pero sentía que conocía a esa zanahoria de alguna parte… se le hacía familiar… ¿Pero de donde?...
Marie se alejó lo más rápidamente del chico adentrándose en un callejón que vagamente recordaba como un atajo para llegar al instituto. Ni bien se censorio de que nadie merodeaba por ahí detuvo su frenético andar soltando un suspiro apesadumbrado. Las manos le temblaban levemente por lo que las empuño fuertemente, enterrándose las unas en la piel en un vano intento de evitar el movimiento… ojalá pudiese hacer lo mismo con la fuerte aprensión que se había apoderado de su pecho y que se agrandaba por momentos…
Maldición…
De todas las personas con las que pudo haberse topado tenía que ser ÉL el primero… había cambiado un poco, pero no lo suficiente como para no reconocerlo… era imposible pasarlo por alto… simplemente no podía… Creía que ya tenía superado todo eso, creía que al momento de volver a verlo su corazón no se estremecería de la manera en que lo hizo… se suponía que todo lo que él le provocaba eran aguas pasadas… se suponía que lo había olvidado… No tenía por qué sentirse así…
Apoyó su espalda en una de las paredes del callejón dejándose caer lentamente al suelo hasta poder esconder su rostro entre las rodillas. Al sentir que su cuerpo se estremecía a causa de sus propios sollozos se abrazo a sí misma en un intento de contenerse. No quería llorar… no debía llorar… no por él… no de nuevo… no quería que su presencia le afectara… no quería recodarle… no así… porque eso solo podía significar que todavía guardaba cierto sentimiento de cariño hacia él… y se había jurado que no sería así… él no lo merecía… no después de lo que le hizo… debería odiarlo… pero, a pesar de todo, se le hacía difícil… muy difícil…
Las lágrimas corrieron libremente por sus mejillas. No podía soportar lo que su novio le había dicho, dolía… mucho. De cierta forma tenía que habérselo esperado. Presentía que algo no andaba bien con el chico… pero no podía creérselo… Nunca se le hubiese pasado por la cabeza que él pudiese hacerle precisamente ESO… Sabía que a pesar de sus pintas de chico malo y de su autoproclamación como mujeriego era una persona buena y amable que solo construía esa fachada de chico rudo para mantener al resto alejado de sí mismo para no ser dañado por otros… Ella misma había tenido que luchar contra su desconfianza por mucho tiempo hasta lograr ganarse un espacio en la vida del pelinegro como "algo más"… creía que hasta había empezado a quererla… pero se había equivocado… Al parecer no era lo suficientemente buena para él… la vida se había encargado de restregárselo en la cara…
- P…pero… ¿Por qué?... ¿Por qué Cass?... – Sollozó intentando encontrar su mirada.
Ya se lo había preguntado varias veces antes pero sin obtener respuesta, igual que ahora. En esos momentos el muchacho parecía increíblemente interesado en el techo del vacío salón mientras se desordenaba el cabello con gesto ofuscado. Se le veía realmente incomodo… le estaba incordiando… si… ahora era eso... un incordio…
- Vamos Marie, no es para tanto… - Respondió vagamente sin dignarse a mirarla- Las cosas entre los dos no iban bien, lo sabes… lo pase bien contigo, no lo niego, fue divertido… disfrute el tiempo que estuvimos juntos pero… esto no duraría mucho más… es mejor terminarlo… cortar por lo sano…
- ¿Por qué tiene que ser ahora? ¿Por qué tiene que ser hoy?... ¡ ¿Por qué tiene que ser ella?! – Terminó por chillar.
- Así que es eso… ¿no? – Murmuró, mirándola al fin – Te molesta que este con Debrah… estas celosa de ella… ¡Vamos! No seas idiota Marie, deja de ser tan infantil, puedo hacer lo que quiera con mi vida… estuve con ella estando contigo, fue un error lo sé, no debí hacerlo… pero ahora tengo la película clara… La quiero ¿sabes?, quizás apresure un poco las cosas y primero debí terminar contigo antes de meterme con ella… quizás así no tendríamos tanto problema, pero ya fue…Mira no llores más, sabes que detesto verte así… te aprecio mucho pero no es lo suficiente para seguir contigo… Deberías… no se… buscarte otro chico… alguien que sea más como tu… eres bonita y de seguro encuentras a alguien que te atraiga más que yo… serás feliz en el futuro, seguro, pero no será conmigo… es lo mejor…
Ante cada palabra pronunciada su corazón se quebraba cada vez mas… ¿Cómo podía decir eso?... ¿Qué se buscara otro chico… así nada mas?... Ella lo quería a él, lo quería con locura… y ningún chico, por más atractivo que fuese, podría provocarle lo que él… ¿Acaso no lo entendía?... Nada podría ser igual a lo que sentía por él… Nada… las personas son únicas por una razón… y no creía poder encontrar, jamás, a alguien que le despertarse tal intensidad en su corazón como él lo hacía… Alguien que hiciera perfecto su imperfecto mundo…
Pero eso ahora no importaba… al menos no para él… era un maldito idiota… si no la quería tanto como a Debrah ¿Por qué le había dicho cosas tan bonitas? ¿Por qué le había prometido lo imposible? ¿Por qué le había dejado ilusionarse? ¿Por qué…? ¿Por qué…?
Todo se le hacía más oscuro, ahora que la realidad la golpeaba… Él jamás la había querido de la misma manera en que ella lo quería a él, lo sabia… creía que algún día eso podría cambiar… creía que lo había logrado… pero no… su cariño nunca fue suficiente… Dolía… su pecho dolía…. Y mucho….
- ¡Eres un maldito idiota! – Le espetó- ¡Te odio Castiel! ¡TE ODIO! – Gritó, llorando.
Te odio por hacerme sentir así… te odio por enamorarme… te odio por haberme hecho creer que tu también me amabas…
- Ma-marie… - Balbuceo sorprendido.
- ¡CALLATE! ¡NO QUIERO VOLVER A OIRTE! ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE! ¡NO QUIERO VOLVER A SABER DE TI! ¡NUNCA! – Gritó, lo más fuerte que pudo, dejándolo pasmado. Aún gruñendo para sus adentros rebusco en el bolsillo de su chaqueta y saco un pequeño paquetito envuelto en una tela para aventárselo – Esto es para ti… ojala te guste Cassy – Le espetó, sarcástica, antes de volver a llorar y salir corriendo de la habitación.
- M… ¡Marie!... ¡ESPERA!...
El chico la llamo repetidas veces pero ella no se devolvió, no importaba. En el pasillo se cruzó con Lyssandro, uno de sus amigos más cercanos, quien la quedo mirando boquiabierto para luego salir corriendo en dirección contraria con una mueca descompuesta, tampoco le importo. Siguió corriendo. Tampoco le importo cuando escuchó una fuerte refriega a sus espaldas… Ya nada le importaba en ese momento… Solo quería estar sola… Solo quería desaparecer… Solo quería olvidar…
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Pregunta preguntosa: ¿Con que instrumento clásico ven uds al victoriano sexy de Lyssandro? ¿Piano? ¿Violín? ¿O algún otro?
N/A: Espero les haya gustado el capítulo c: la verdad me costo un poco escribirlo. Agradezco a fuckthehopes que se tomo la molestia de comentar (y discúlpame por no haber publicado cuando te dije xD) pero aqui esta ;)
Gracias por leer.!
