¿Qué estarás haciendo?

Miraba a través de aquel gran ventanal apoyando su barbilla en la palma de su mano, no había otra cosa mas entretenida esa mañana, ya había termino su café con leche y wafles de desayuno. Su teléfono reposaba a un lado de su bolso sobre la mesa. Afinco su mejilla en su mano, sus perlas brillaban buscando algo interesante en que entretenerse mas allá de ese punto.

— Hinata.

Alzo la mirada enseguida al escuchar su nombre, aquella persona se ubico frente suyo con una sonrisa, dejo sus pertenencias en la silla de al lado, y coloco una malteada de fresa sobre la mesa.

El silencio duro solo tres segundos, cuando ella alzo una ceja mirándola a modo interrogatorio.

— Sakura — pronuncio su nombre suavemente — . Diez minutos tardes — le señala su reloj de muñeca, aunque en sus labios se formo una mueca divertida.

— Tranquila mujer, aquí esta el trabajo — busca en su bolso y se lo pasa, Hinata lo tomo y decidió echar una ultima revisada.

Y en un momento donde casi terminaba de chequear las hojas, la miro de reojo a la chica de cabello rosa, sin duda aun le parecía irónico que de la persona que había sentido celos hace meses cuando iba a la preparatoria, ahora fuera su compañera en la universidad.

Ella había dado el paso, luego por cosas de la vida había aceptado su acercamiento.

Incluso cuando decidió comentarle de sus celos para así no estar tan incomodas, en una tarde que realizaban una tarea, sus mejillas estuvieron sonrojadas todo el día a causa de su risa. Y solo después, antes de marcharse de su casa ella tomo su mano y mirándole fijamente le aseguro que ella nunca había sentido nada por Naruto, donde en muchas ocasiones lo había aconsejado de confesar sus sentimientos.

No creía fueran amigas como tal. En si, solo eran compañeras y conocidas en la facultad de Medicina, con algún en común; cierto chico rubio de ojos azules.

Mira a sus manos.

Naruto.

Hace cuatro meses que se había marchado.

No se habían mantenido mucho contacto, salvo cuando él realizo vídeo llamadas en dos ocasiones de lo que llevaba afuera, y su madre siempre había estado presente, ella se lo pedía porque no quería arriesgar se volviera incomodo y arruinar lo que avanzaron esa tarde.

Tomo su teléfono y miro cierta foto, una foto tomada en aquella cena de despedida, antes de marcharse en taxi hacia el aeropuerto. El pinchazo en su pecho volvió. Lo extrañaba tenerle a su lado, y agradecía Sakura no mencionara mucho el tema aunque siempre le había dado curiosidad preguntar si ella lograba mantener contacto con él.

Dejo el teléfono de lado y recostó mas del espalda de su silla volviendo a suspirar.

— No es por nada, pero siento que estoy viviendo un déjàvu — Hinata le miro curiosa, ella suspira alzando una ceja— . Esta más que claro, pero supongo es algo que tienen en común ustedes dos.

La sonrisa de Hinata fue solo una mueca ocultando lo mucho que tenia razón.

...

¿Qué estarás haciendo?

Toco la superficie del vidrio y miro su reflejo. Pensó en los cuatro meses que había dejado su hogar, y siempre se preguntaba que estaría ella haciendo. Y a pesar que se contactaron un par de veces por video llamada, no había sido suficiente.

Te extraño.

Se había propuesto enterrar esos sentimientos, pero esta siendo mas que difícil.

Despejo la mirada de aquel ventanal al escuchar su nombre, su padrino le hacia señas para que se acercara. Ambos se encontraban en un elegante salón disfrutando de una discreta fiesta de un buen allegado de Jiraiya. Quien al saber de su amigo pasar por Milán, no dudo en invitarlo.

— Naruto, te presento a mi buen amigo Alessandro — estrecha su mano con el señor de cabello castaño, bigote y cabello castaño—. No temas hablarle en japones, domina bastante bien el idioma.

Naruto se relajo por ello.

— Un gusto señor.

— ¿Qué te ha parecido Milán hasta ahora jovencito? Es bueno que tu des-obligado padrino al fin te sacara a pasear— pregunta el señor en un muy buen, efectivamente, fluido japones, y Jiraiya río. Naruto acepta una copa que le extendió, y tras dar un sorbo se dispone a contestar.

En medio de la conversación, el señor llama a una mediana chica, a quien presento como su hija Sara. Su cabello de un tono rojizo llegaba a su cintura y sus iris castaños claro acompañaban su perfecta piel. Era muy bonita, apreció, pero de ahí mas no paso su apreciación a su físico.

Los dos viejos se habían retirado a conversar con demás conocidos, dejando a los dos jóvenes.

Para sorpresa, la chica formulo una pregunta sobre música que los hizo a ambos mantener una charla muy amena al coincidir en varios gustos musicales. Habían congeniado bastante bien en aquella velada, tanto que al día siguiente a sugerencia de Sara lo invito y pasearon un poco por la ciudad, y así por demás días. Naruto conoció un montón de lugares que no pensó conocería desde que llegó.

En su penúltimo día en Milán, ambos se reunieron de nuevo en un café cerca de donde Naruto se quedaba junto a su padrino, para comer y despedirse debidamente.

— ¿Y donde será la próxima firma de libros del Señor Jiraiya?— pregunta interesada mientras comía de aquella ensalada.

Naruto tomó de su jugo para luego contestar.

— Nos vamos a Hong Kong mañana, es la ultima parada.

Los ojos de Sara le miraron con sorpresa.

— Iré a Hong Kong dentro de dos días, tengo sesión de fotos—la chica era modelo — ¿Estarán por ahí todavía?

— La manager del viejo permite quedarnos un tiempo considerable, quizás todavía estemos.

Sara sonrío con su respuesta, y sin mas le pidió su número de teléfono.

— Realmente me has caído bien Naruto, y mira que solo han sido pocos días — confiesa con sus mejillas sonrosadas. Naruto paso desapercibido aquello y solo sonrío amistoso.

— Tú también Sara.

La chica miro hacia su comida irónica, para luego volver a mirarlo fijamente. Mordió su labio inferior, y no pudo evitar comentar lo siguiente:

— Sabes, quizás suene entrometida, pero veo sufres y por amor.

Naruto le mira sorprendido, luego cayó en cuenta que no disimulo en lo absoluto y termino sonriendo sin ganas. No contesto al segundo, Sara se apenó un poco, pero espero él hablará.

— ¿Tanto se me nota? — pregunta finalmente, ella asiente siendo sincera.

— Tus ojos, sin darte cuenta miras al horizonte como si extrañaras a alguien. O ayer cuando vistes unos lirios blancos, te quedaste por segundos sin moverte. Podría decir que es por un ser querido, pero cuando viste un pareja hace unos minutos pasar, me lo confirmo — tomo su vaso y bebió lentamente.

Sara sintió algo en su pecho, como decepción al ver que ese amable chico ya tenia alguien en su corazón y rabia, al pensar en la chica que lo hacia sufrir ¿estaba loca?

Naruto suspiró, ya no veía porque seguir guardando su dolor.

— Es cierto, amo alguien y siempre será así, mas nadie podrá llenar lo que siento por ella, Hinata siempre será especial para mi — Sara le miro sorprendida, luego sonrío con tristeza. Había sido rechazada sin haberlo intentado siquiera.

Hinata, que suerte tienes, pensó.

Meneo la cabeza y le miro amistosa. Podría intentar ganar su corazón, pero ya había salido de una relación así como para volver a intentarlo de nuevo.

— Ey, yo invito el postre.

...

El ascensor abrió en el piso de su departamento, miro hacia el pasillo pero no avanzo ni un paso. Entonces estas se cerraron, y presiono por inercia el número de otro piso. Estas volvieron abrir y esta vez camino por el pasillo, quedando frente a una puerta conocía muy bien.

La expresión de su rostro se frunció ligeramente con tristeza.

Desde hace tres meses no dejaba de ir a ese piso, con el vano intento de que él estuviera ahí.

Pero no, no lo estaba.

Siente su teléfono vibrar, y lo saca rápidamente. Hanari le había escrito que estaba preparando algo delicioso y que se apurara a llegar a casa. Retrocedió y bajo a su piso. Al ingresar un rico aroma llegó a sus fosas nasales, lo suficiente para hacerla sonreír.

— Mamá — saludo al llegar a la barra de la cocina—. Oh, pasticho, rico — junto sus manos. Hanari asintió con una sonrisa y pico pedazo para cada una. Ya sentadas disfrutaron de la cena en silencio.

Y todo en ese momento Hanari no dejo de mirar a su hija, su expresión de tristeza que sin ella parecer notarlo se reflejaba tenia desde que él se fue. Limpio su boca, y tomo un poco de jugo antes de hablar.

— Hinata, puedo ser directa contigo— Ella reacciono a eso, y le miro extrañada.

— Eso ni se pregunta mamá.

Hanari suspiro, medito bien sus palabras para luego hablar, y soltar:

— ¿Quieres ir con Naruto?

Hinata le miro sorprendida.

— Se que dijiste querías darle su tiempo a Naruto, y que no querías atormentarlo con mas sentimientos, y creo es bueno para ambos maduren. Pero ¿estas segura que quieres seguir con eso?

Hinata abrió su boca, pero de ahí nada salió. Hanari continuó, su tono de voz calmado pero queriendo expresar mucho a la vez con el.

— Se bien que temes que a ser de repente el como te diste cuenta, el no lo tome bien, pero hija las acciones después de ello le dirán mucho mas. Mientras los dejaste ir, realmente le confirmaste que no estas interesada en él.

Sus ojos perla descendieron a sus manos sobre su regazo. Eso ya lo sabía.

— Así que deja de pensar en el daño, que ya bastante les ha hecho inconscientemente, y correr hacia él y se lo mas franca posible— le toma una mano y acaricia.

Hinata le miro con sus ojos acuosos, pero termina riendo de tristeza. Se levanto luego, dio un beso en la cabeza a su madre y esta ultima solo escucho la puerta de su departamento cerrarse. Suspiró con paciencia, y se dispuso luego a recoger los platos.

La noche estaba algo helada y se abrazo así misma. Camino por varias cuadras, hasta que se dio cuenta que se había alejado mucho de su hogar. Hogar, un lugar que no estaba completo sin él. Mordió su labio inferior y se devolvió. Se detuvo de nuevo cerca del parque, miro al cielo y sonrío con añoranza.

Giró sobre si con las palabras de su madre resonando en su cabeza.

Miró hacia el frente una vez se detuvo, y salio inesperadamente corriendo, corrió por un rato en medio de la noche, hasta llegar a su casa de nuevo.

— ¡Tienes razón! — exclama entrando de nuevo en la sala ansiosa. Hanari la miro por sobre la revista que ojeaba —. Mamá, tienes razón, debo ir por Naruto, ya no más drama — declara, su madre dio una aplauso feliz y comento sobre preparar todo de inmediato.

Hinata sintió su corazón latir.

Vería a Naruto, le diría finalmente todo lo que sentía.

Esperaba ya no fuera tarde.

...

Ya solo falta un capitulo