N/A

Un nuevo capítulo.

Gracias por leer.

Espero les guste.


Disclaimer:

Naruto no me pertence


Somewhere Only We Know

Capítulo VI

Observo el cuerpo de su amiga que descansaba en su cama, cerro la puerta para terminar de preparar su clase del día siguiente, de momento no hablarían del tema, eso era lo mejor, siempre estuvo enterada de su relación, podía parecer tonta pero no lo era en lo más mínimo, sabía de ellos dos solo que esperaba el día en que ambos tuvieran el valor de decirle, ninguno de los dos lo tuvo — Duerme bien Hina —susurro a través de la puerta para comenzar con su camino hacía la sala, iba a ser una larga noche, así lo sentía en definitiva.

Se dejo caer sobre el sillón de su sala cuando el timbre sonó, gruño molesta viendo las hojas de partituras que al parecer tendrían que esperar, camino hacía la puerta para abrirla encontrandose con el amigo del Namikaze, solo que no recordaba en lo más mínimo su nombre — ¿Esta aquí? —encarno una ceja ante esa pregunta, ya sabía a que se refería pero no pensaba en lo más mínimo permitir que alguien le hiciera daño a la peliazul, antes muerta que permitir que dañaran a su amiga, eso por nada del mundo pensaba permitirlo, el azabache estaba loco si creía eso.

— No, no esta aquí, ¿algún motivo para qué alguien como tú la busque? —el de mirada ónix centro su mirada en su persona y después le dedico una sonrisa ladina, seguro miles caían con eso pero le daba lo mismo la verdad — Tenemos un negocio personal, solo quería saber si estaba aquí, lamento las molestias —no se creía en lo más mínimo el cuento del azabache pero le sonrió viendo como daba media vuelta, ya se daba una idea de quien era el sujeto y que tenía con Hinata — Espera —lo llamo viendo que giraba el cuerpo y entonces su puño se impacto en su mejilla.

El de mirada ónix retrocedio sorprendido mientras respiraba con agitación, estaba molesta con todo el mundo y esa sería su primera manera de decirles que con ellas no iban a jugar — Alejate de Hinata, se la verdad, no vas a lastimarla en lo absoluto y si lo intentas entonces preparate porque pienso lastimar a cada persona que le haga daño, ¿entiendes? —corto y directo su mensaje o al menos así lo sentía pero estaba decidida a luchar para que nadie arruinara lo que les había costado volver a vivir.


Estaba casi en shock, aquella rubia se había atrevido a golpearlo, no podía devolverle el golpe obviamente porque era una mujer pero lo importante del asunto es que esa rubia sabía la historia de su boda y no había dicho nada durante diez años, había mantenido esa amistad con la mujer que arruino su boda, ¿era estúpida o demasiado buena?, intento calmarse porque sabía que tenía una relación extraña con su amigo y si la lastimaba por nada del mundo quería imaginarse como se pondría este, eso era algo que no le apetecía ni un poco.

— ¿Por qué no le dijiste nada? Cualquier mujer en tu posición la hubiera hecho sufrir demasiado —sin embargo, no se quedo callado, golpearla no podía pero hacerla sufrir con sus palabras si y eso sería un cobro por el golpe dado pero no espero a que la ojiazul sonriera con ternura — No entiendes nada, no sabes nada de nuestra relación, el trato o negocio que tenías con ella se termina, no quiero verte a su lado nunca más —y entonces le cerró la puerta en la cara, resoplo molesto, no siempre podía vigilarla y entonces sería su oportunidad por completo.

Dio media vuelta cuando noto que una figura se escondía entre los pasillos — ¡Maldición dobe deja de hacer eso! —reprendio a su amigo después de golpearlo en la cabeza con su puño, su amigo rubio solo se quejo como niño pequeño, estaba estresado, había dejado a Temari sola en el hotel con la excusa de que saldría a caminar en la mañana pero ya había pasado algo de tiempo y ahora estaba estancado con su amigo — No me pegues y... alejate de la rubia —sentencio dando media vuelta totalmente despreocupado, estaba ahora si en shock.

— ¡Hey dobe! ¡¿Qué diablos querías decir?! —pero solo siguio con su camino y gruño molesto, su amigo cada vez era más extraño, sabía que le estaba diciendo que no tomara represalías con la rubia y no lo haría... tan solo quería estar un momento a solas con la peliazul, solo eso.


— Toma, bebe esto con cuidado —miro a la ojiazul que le extendía una taza de té y algunas pastillas, seguro para el dolor de cabeza que tenía en la noche pasada, se acomodo de manera que quedo sentada y no la miro en algún momento — Alza la mirada —lo hizo de inmediato viendo una tierna sonrisa, su mano cálida le revolvio los cabellos como cuando era niña y aún podía olvidarse de todo lo que la rodeaba, las peleas de sus padres, la preferencia a su hermana pequeña, Ino siempre sería su último tren a casa, era su tabla de salvación desde siempre y le encantaba que lo fuera.

Le devolvio una sonrisa débil causando un leve puchero en sus labios — No cambia nada Hina, eres mi hermana, nunca lo dije porque no lo creí necesario, no soy nadie para juzgarlos así que cuando lo veas dile que puede venir aquí que será bienvenido y hablando de eso volverás a vivir aquí y no acepto un no por respuesta, tomate las pastillas —las lágrimas se acumularon en sus ojos más no las derramo, soporto las mismas porque Ino no quería verla llorando, eso era algo que nunca desearía su hermana y lo sabía de sobra — G-Gracias —el nudo en la garganta le dolio horrible.

Le dolio porque sabía que no merecía su perdón — No te levantes de la cama, es hora de que me vaya, llame a tu trabajo así que puedes regresar mañana, no abras la puerta, te quiero —beso su frente y dio media vuelta para salir de ahí con prisas, sonrió levemente al ver esa escena que había extrañado, no volvería a ver al Uchiha y de eso estaba demasiado segura, lo quería lejos de su vida al infeliz porque si no entonces podría matarlo con sus propias manos.

— ¡Adiós! —le grito a la ojiazul bebiendo el té y las pastillas dispuesta a dormir un poco más, se sentía de nuevo en casa, nunca debio de haberse ido de la misma, tomo su celular y mordio sus uñas, no sabía si llamar a Gaara y decirle que Ino sabía la verdad, al final decidio que eso era lo mejor para los tres así que marco su número esperando a que tomara bien aquella noticia.


Se recargo sobre el marco de la puerta del aula donde la rubia impartía clases, habían muchos alumnos para ser solo una clase de piano cuando habían tres maestros más en ese colegio, al parecer de verdad era una estrella o eso — Si, mamá consiguio el concierto de Yamanaka-san, realmente tenía talento, sigo sin entender porque lo dejo —un par de estudiantes pasaron a su lado sonrojandose, pero le dio lo mismo porque solo había escuchado lo relacionado con la ojiazul, si era tan talentosa entonces un empujoncito no le vendría mal o eso quería creer sinceramente.

La vio colocarse al centro y con ese simple gesto los estudiantes dejaron de moverse y se centraron en la profesora que les sonrió a todos — Muy bien, la clase va a empezar —pero dejo de escuchar para salir y hacer una pequeña llamada que lo ayudaría, algunas personas lo miraron pero solo siguio buscando el número de ese contacto, seguro que con eso se ganaría un gracias y su confianza, eso sería maravilloso.

Marco el número esperando a que contestaran, sabía que estaba en Venecia así que sería sencillo — ¿Qué quieres? Estaba durmiendo —y ahí estaba el tono quejoso de su prima Karin, seguía sin entender como es que se codeaba con las estrellas de la música mundial ya fueran clásicas o actuales cuando era demasiado floja pero bueno, le daba lo mismo siempre y cuando lo ayudara con la rubia, eso era lo único que le importaba del asunto.

— Necesito un favor que pienso te beneficiara por igual... ¿has oído de Yamanaka Ino? —y no se esperaba en lo más mínimo que comenzara a gritar como loca después de su nombre, no sabía mucho sobre Ino pero que fuera famosa tocando piano no era algo que se esperara en definitiva si debía ser sincero, de total manera lo único que le importaba era ganarse su confianza y punto.


— Tenten, tienes que calmarte, Naruto esta seguro de que sabes que te ama por eso no te dijo eso además... ¡no eran necesarios todos esos detalles! —le grito su amiga rubia que tenía un leve sonrojo en sus mejillas, le sonrió con calma aunque no la sentía porque al rubio se le había olvidado decirle que la amaba, siempre lo hacía después de hacerle el amor pero en esa ocasión no había sido así y eso la estaba mortificando demasiado porque sentía que había algo raro, así lo presentía.

Temari comenzo a hablar de cosas que no entendía en lo más mínimo — ¿Me estás escuchando? —la miro de nuevo y le sonrió en disculpa por estar distraída, vio como se levantaba y se apresuro a detenerla pero se solto de su agarre — Siempre he estado para ti pero tú nunca estás para mí, esto no es amistad Tenten —espeto llena de rabia comenzando a caminar hacía el elevador, paso por las mesas de los comensales pues estaban comiendo, se veía más que furiosa.

— Temari por favor espera —la llamo cuando se detuvo el elevador, las dos entraron y el silencio se hizo presente, nunca le había gustado en lo absoluto los incómodos silencios pero al parecer de momento sería así — ¿No lo has superado? Naruto no era para ti Temari... Sasuke se ajusta más a tus preferencias —señalo con un tono que se usaría para explicarle a una niña el porque de sus padre se separan, Naruto era solo suyo y no pensaba permitir que alguien lo alejara de su lado por eso lo había alejado de su querida amiga.

Una sonrisa ladina cruzo los labios de la rubia que la miro con un poco de furia — Me alegra que sigas pensando justo eso cariño porque me encantara ver como Naruto te deja cuando se de cuenta de que no vales nada —la vio salir airada del ascensor dejandola con un sabor amargo en los labios, mañana volverían a ser las amigas de siempre pero por el momento se contendría de romperle la cara, aliso su cabello con calma para caminar a su habitación... se equivocaba Temari porque él nunca la dejaría, eso no sucedería y punto.


Termino de alistar las cosas para guardarlas en su bolso, su clase se había terminado y ese día no daba clases particulares, escucho pasos y bufo molesta — Las clases terminaron, lo lamento —levanto la cabeza y se quedo sin aire cuando vio al rubio acompañado de una pelirroja que iba vestida con un flamante vestido, la reconocio de inmediato, Karin, la mujer que organizaba conciertos alrededor del mundo de pianistas, concertistas y demás allegados a la música, era demasiado famosa para su propio bien.

— Lo lamento pero no resistí la tentación de conocerla Yamanaka-san, es un verdadero honor estar delante de la mujer que hace diez años logro que todo el mundo girara los ojos hacía Japón solo para apreciarla a usted —retrocedio hasta chocar con el piano mientras el aire le faltaba, eso tenía que ser una maldita broma, ese mundo se veía lejano cada día que pasaba por la simple y sencilla razón de que hace diez años no volvio a componer nada — Fuera, no tengo nada que hablar con ustedes —tenía que salir de ahí cuanto antes y lo sabía demasiado bien.

Tomo sus cosas para acomodar el bolso sobre su hombro con manos temblorosas — Por favor, solo cinco minutos, mi primo me ha dado la oportunidad de hacer que el piano regrese al nuevo mundo, por favor, si ama de verdad el piano, si de verdad lo amó alguna... —dio un golpe seco sobre las teclas del piano para que guardara silencio mientras la miraba presa de una furia increíble — No sabe nada —siseo con los ojos picosos, iba a llorar en cualquier momento, así lo sentía y solo quería estar lejos de un personaje relacionado con el mundo que amó alguna vez.

— Entonces dejeme proponerle algo por favor Yamanaka-san, un solo concierto y juro que no volvere a molestarla —tomo aire para mirar con odio puro al rubio que la miro consternado, no tenía ningún maldito derecho a meterse donde no lo llamaban, esa era la maldita verdad y solo quería darle un golpe por abrir el libro de recuerdos que había cerrado con lágrimas de sangre, era un maldito y era bueno que la venda hubiera caído a tiempo o al menos de eso quería convencerse... ese libro nunca debio de haberse abierto de nuevo.


La estaba mirando y parecía que estaba a punto de hechar fuego por la boca, no lo entendía, su prima le estaba dando la oportunidad de volver a los escenarios donde miles de personas se levantaban para aplaudir, eso no era malo desde su punto de vista — No pienso dar un solo concierto, deje esa vida atrás y punto, por favor fuera de mi aula —señalo la salida y entonces vio a su prima pelirroja mirarla con furia, venía su táctica de sacar información sin que la persona se diera cuenta y la forma en que Ino respondio le hizo saber que Karin sería la ganadora.

— ¿Tanto le aborrece ahora el piano aún cuándo sigue enseñando? Siento lástima por los alumnos a los que les enseña porque no serán nada en el futuro, todo mundo la admiraba hasta que desaparecio hace diez años, simplemente se esfumo de la faz del mundo musical, ¿por qué?, ¡tenía talento y todo mundo lo sabía!, sus composiciones eran maravillosas al oído, si se fue seguro era porque le aburrio tocar, mentía cuando dijo que era su pasión —la rubia retrocedio respirando con dificultad y eso ya no le estaba gustando en lo más mínimo.

— Guarde silencio —pero Karin siguio diciendo demasiadas cosas mientras él solo veía como la ojiazul se mordía con fuerza el labio — ... usted nunca amó el piano, no es más que una persona que solo quería ganar dinero... —y entonces la rubia estrello su mano en el rostro de su prima que retrocedio ante el impacto, Ino respiraba demasiado fuerte mientras su mano se mantenía en el aire, algunos de sus cabellos caían sobre su rostro y tenía lágrimas saliendo por sus ojos... algo se quebro al verla de esa manera, a ella que era tan fuerte la estaba viendo... llorar.

— ¡Dije que se callara! ¡D-Deje el piano por él...! —y la rotundidad de esa frase los dejo pasmados a los dos, eso tenía que ser una maldita broma, Karin los miro a los dos, de uno a otro no entendiendo nada pero él si que lo entendía... lo que había sucedido hace diez años aún le pasaba factura a la rubia que estaba llorando frente a su persona... la había lastimado demasiado sin darse cuenta y algo le decía que esa herida seguiría abierta durante un tiempo inimaginario.


Listo, lo había dicho, ya estaba, las lágrimas picaban sus ojos y sentía como el corazón lastimaba sus costillas debido a que latía muy fuerte — T-Te escribí una melodía... e-el día que te fuiste la tocaría para ti y entonces... ¡entonces te largaste y me rompiste!, ¡no fui capaz de escribir nada desde entonces, no entendía porque si creí olvidarte durante tanto tiempo pero... p-pero mis manos se quedaban muertas cuando tomaba el lápiz y las partituras! —le hecho en cara viendo como retrocedía un poco, no se creía ese cuento pero prefería la mentira en ese momento.

— ¡Usted no sabe nada, dejar el piano acabo con mi vida, era una inútil ante el instrumento! ¡¿De qué diablos me servía tocar melodías ya existentes cuándo lo que quería era tocar mis melodías?! ¡¿Para qué me quedaba?! ¡Digalo, ¿de qué me servía quedarme si ya no servía como pianista?! —enfrento a la pelirroja que retrocedio después de escuchar sus preguntas, tomo su bolso y los empujo para salir de ahí, necesitaba alejarse de lo que la lastimaba, de lo que la hería tan profundamente que perforaba sus huesos.

Corrio ignorando que lloraba y llamaba la atención de las personas, corrio por las calles empedradas sintiendo como el aire le decía que estaba bien, que un peso se había ido, subio escalones para atravesar el mercado empujando personas que gritaban que estaba loca, subio de prisa el puente alejandose de los turistas con los cuales chocaba y a los cuales derribaba, se detuvo finalmente en el puente y avento el bolso, ya no le importaban las multas o lo que fuera, solo necesitaba sentir que ese dolor se esfumaba al sentir el contacto del agua.

Se impulso para estabilizarse sobre el puente, miro el agua que se movía con la leve brisa y entonces... salto, escucho exclamaciones y demás cosas pero solo salto, cerro los ojos cuando sintio unos suaves brazos envolviendola, abrio de golpe los ojos y se encontro con Naruto que la sujetaba con fuerza sobre su pecho, el agua envolvio los cuerpos, el frío calo en sus huesos pero eso la tranquilizo de golpe, sus cabellos se mecieron en el agua al igual que el del ojiazul, ambos salieron a la superficie respirando con agitación y entonces lo sintió...

— Cada año... volví a este puente —si, los dos lo sentían, no, no era un reencuentro, era eso que le había prometido en aquella carta... en algún lugar donde pudieran estar juntos, no sabía si era ahí pero justo en ese momento, justo sobre el agua, justo flotando... era algún lugar y nadie podía decirle lo contrario porque así lo sentía — ¿Q-Qué? —y aún así esa pregunta fue formulada porque no creía lo que le estaba diciendo, porque era un mentiroso y podía estar mintiendo justo en ese momento que tantos años soño con vivir.

— Dije; cada año... volví a este puente —y ahí estaban de nuevo esas palabras acompañadas de ese beso que deseo durante diez años, el momento no podía ser más perfecto o así lo creía... después de tantos años su corazón se sentía libre, su corazón se sentía lleno de vida... porque ese beso era el mundo que creaban para estar juntos... porque ese beso era su lugar y nadie jamás llegaría al mismo.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.