Capítulo 6
El clima confabula con mamá
Alice se sorprendió un poco, y mamá casi estalla de alegría, para ella, esa carta era casi como si el Señor Hale ya le estuviera proponiendo matrimonio a mi hermana. Alice leyó la carta en silencio y luego me la prestó. La carta era una invitación.
- Vamos querida, no me tengas en suspenso, destrozas mis nervios. Dinos que dice la carta-
- La Señorita Hale me invita a hacerle compañía un día en Netherfield, mamá-
- Y te recuerda que la llames Rosalie – dije yo, que acaba de terminar de leer la carta –
- ¡Has sido invitada a Netherfield! ¡Y te pide que la llames Rosalie! ¡Eso es maravilloso! ¿Qué día te invita a ir?-
- Pasado mañana. Dice que ese mismo día temprano la Señora Posley y su marido regresaran a Londres, y que sentirá terriblemente sola.-
-¡Pasado mañana! Aún hay tiempo para preparar tu mejor vestido- dijo mi madre mientras salía de la habitación.
-¿Y tu tienes deseos de ir, Alice?- le pregunté.
- Sí Bella, y sabes que aún si no los tuviera, me sentiría muy mal negándome a tan amable invitación.-
-Lo sé.-
El día que Alice iría a Netherfield, el clima era sombrío, parecía que una gran tormenta estaba próxima a desencadenarse. Mamá no podría haber imaginado una situación más favorecedora para sus malévolos planes.
-Alice, querida, parece que pronto va a llover, y me temo mucho que tengo malas noticias. –le dijo con congoja notoriamente simulada - Tu padre no ha podido evitar prestar el coche, y no lo tendremos de vuelta hasta dentro de una semana, pero puedes llevar un caballo. No debes preocuparte por mojarte, creo que llegarás a Netherfield antes de que comience a llover.-
Yo apenas podía creer lo que escuchaba. Fue ella, mamá, quien animó a papá a prestarle el carruaje a un vecino, apenas ayer, aún cuando sabía que Alice lo podría necesitar. Sin embargo, Alice se conformó con esa solución y se marchó. Escasos minutos después de su partida, comenzó a llover.
- Alice debe haberse empapado-comentó alegremente mamá- y si continúa lloviendo así, la Señorita Hale tendrá que traerla en su coche.-
Pero los planes de mamá mejorarían, cuando más tarde ese mismo día, llegó una nota proveniente de Netherfield Park. Alice tenía un resfriado y la Señorita Hale muy amablemente le había ofrecido hospedaje, con el fin de que la enfermedad no empeorara exponiéndose al mal clima.
Mi madre sólo podría pedir algo más –a excepción del matrimonio, claro-, y ese algo llegó muy temprano en el correo, proveniente del mismo lugar, al día siguiente. Alice empeoró durante la noche y había sido necesario llevar al doctor, además, creían los Hale, sería bueno que algún familiar fuera a acompañarla.
Mientras mamá se regocijaba con la suerte de Alice, yo me preparé para ir con ella. Como el coche aún no había sido devuelto y no encontraba placentero montar a caballo, tuve que caminar entre el barro para llegar a Netherfield Park.
Una muy sorprendida Rosalie Hale me recibió en el salón. Noté como miraba mis botas manchadas de barro, y me molestó.
- Me alegra verla, Señorita Isabella. ¿Ha mandado de regreso a su casa su coche?- me dijo.
- No, no vine en coche, Señorita Hale. Mi padre lo prestó a uno de nuestros vecinos. Tuve que venir caminando. El camino estaba lleno de barro y he saltado una cerca- le respondí, asegurándome de demostrarle que no me avergonzaba nada, ni familia, ni mis medias manchadas. Bueno, tal vez mi familia un poco, pero sólo en algunas ocasiones.
- ¡Cuánto lo siento! Si hubiera usted avisado, podríamos haber mandado el coche a recogerla-
- Se lo agradezco, pero lo prefiero de esta forma. ¿Puedo ver a mi hermana?-
Me di cuenta demasiado tarde de lo descortés que había sido mi respuesta, pero no pareció darse cuenta.
- Por supuesto. Pero si le parece bien, mi hermano deseaba que se le avisara cuando llegara alguien proveniente de su casa, Señorita Isabella. ¿Me acompaña al otro salón?-
- Sí, pero no preferiría que no utilizara ese nombre, Bella es mejor-
- Señorita Bella, que gracioso se escucha- dijo ella distraídamente, mientras me conducía a un salón más pequeño, pero bien iluminado.
-Jasper, la Señorita Isabella, ha venido ya.-
El Señor Hale se encontraba caminando de un lado a otro de la habitación, y pareció alegrase al escuchar mi nombre.
- Bienvenida, Señorita Swan. Su hermana mejorará sólo con su presencia.-
Entonces, escuché un sonido, como el que produce el periódico cuando se cambia de hoja, y me di cuenta que había otra persona más en la habitación. Sentado en un sillón junto a la ventana, el Señor Cullen me miraba por encima de su periódico.
