En todo el castillo se sentía el entusiasmo por la llegada de las fiestas, no solo por las vacaciones sino también porque todo el lugar adquiría un toque alegre y cálido del cual disfrutaban todos los estudiantes. Rose Weasley se encontraba sentada en el gran comedor con la mirada fija en el gigantesco árbol de navidad que adornaba el lugar, admiraba las luces y los adornos de cristal mientras en su mente iban y venían un sin número de pensamientos de temas tan variados que no lograba sacar una conclusión o tomar una decisión sobre ninguno de ellos. Hace poco más de un mes que Scorpius y ella eran novios oficialmente y a pesar de que todo iba bien entre ellos le preocupaba cómo llevarían todo durante las vacaciones, además de que ninguno de los dos le había contado a sus padres y no estaba segura de cómo decírselo a los suyos, sabía que con su madre no sería difícil, ya que incluso le había adelantado un poco a través de algunas cartas, pero su padre sería una historia distinta, la chica esperaba que Ron ya no sintiese ese resentimiento hacia los Malfoy después de todo lo sucedido en la guerra, gracias a Hermione él había tratado bastante con ese tema y sumado a los años ya era mucho más maduro con respecto a eso; pero que el primer novio, del cual tenía conocimiento, de su pequeña princesa fuese hijo de su enemigo de juventud no ayudaba mucho.
La pelirroja sonrió cuando Scor se sentó junto a ella y la abrazó por los hombros, apoyó su cabeza en el hombro del chico y ambos se dedicaron por unos minutos a observar los adornos del lugar.
— ¿En qué piensas?— Preguntó el chico.
—En lo que le diré a mi padre sobre nosotros.
— ¿En serio Ron Weasley da tanto miedo?
—No tienes idea.— Respondió ella tras soltar una pequeña risa.
Él besó la cabeza de la chica y tras unos segundos en silencio volvió a hablar. — ¿Crees que el hecho de que sea yo y no otro chico lo haga más difícil? Quiero decir, un Malfoy.
—Bueno… No quiero decir que hace la situación más difícil, pero claramente no la hace más fácil. Ya sabes cómo es la historia de nuestras familias.
—Ya lo sé, pero no puedo cambiar eso. Independiente de los errores siguen siendo mi familia, Rosie, e incluso si pudiera no renunciaría a ellos.
—Y bajo ninguna circunstancia te pediría que lo hicieras.— Tomó la mano de Scorpius y la entrelazó con la suya acariciando suavemente sus dedos. —Solo te pido que tengas paciencia ante la reacción de mi padre o cualquier otra cosa.
— ¿Eso quiere decir que puede ser que no se lo digas durante las vacaciones?
—Dudo que podría mantener a mis primos en silencio, ya ha sido bastante difícil que hasta ahora no digan nada.
—Quien diría que Rose Weasley mantendría bajo amenazas a todo el clan en silencio.— Bromeó aunque en su tono de voz se notaba cierta preocupación ante la vacilación de la chica.
—La guerra terminó hace años, pero hay huellas que aún siguen.— Susurró al notar la preocupación del muchacho. —Tenme paciencia a mí también, ¿sí? Quiero evitar cualquier posible mal rato en lo que respecta a nosotros.
—Claro que sí.— Se puso de pie y extendió la mano, la cual cogió la pelirroja e igualmente se puso de pie. Ya se acercaba la hora de tomar el tren.
A pesar de que Rose participaba en la conversación y se reía al igual que los demás en el vagón del tren, Scorpius la miraba de reojo intentado adivinar que pasaba por la cabeza de la chica, la conocía lo suficiente como para saber que por aquella cabeza pelirroja pasaban un sinfín de ideas posiblemente relacionadas con su conversación de hace un par de horas, lo cual no dejaba de preocuparle. Las inseguridades y temor de la chica ante las reacciones no solo de sus propios padres sino también por la de los de él, lo tenían tenso ante cualquier posible reacción, era como si esperase que en cualquier momento ella le dijese que no podía con todo aquello y que prefería seguir amenazando a sus primos para que mantuvieran silencio, lo cual claramente no le agradaba. Sus sentimientos por ella iban mucho más allá de lo que él imaginaba podía llegar a sentir, no solo se sentía afortunado por lo guapa que ella era, sino que su personalidad contradictoriamente decidida y tímida hacían de cada día algo emocionante al no saber con qué idea saldría o ante la posibilidad de tan solo abrazarla y hacerla sentir segura; los días con ella no eran aburridos, incluso los silencios provocaban en él algo especial, a pesar de su edad sabía que jamás encontraría alguien como ella, que Rose Weasley era tan especial y espectacular que era imposible que hubiesen dos como ella en la tierra. La había aprendido a admirar, a proteger, a reírse de sus reacciones y chistes, a disfrutar los más insignificantes segundos a su lado, había aprendido a amarla y tan solo la idea de que el resto no pudiese siquiera dimensionar en lo más mínimo aquello le hacía sentir como si una piedra pesada cayese en su estómago y todo en él comenzase a funcionar mal.
Quería y necesitaba que supieran que la quería y que por sobre todo no quería perderla.
Podía notar las miradas de reojo que le dedicaba el muchacho pero aun así prefirió fingir que realmente participaba de la conversación y las risas aunque su mente estuviese en otra parte. Sentía miedo y se avergonzaba de aquello, de no saber si sería lo suficientemente valiente para enfrentarse y mantenerse firme ante lo que viniese a causa de su relación con Scorpius. Lo amaba, no dudaba de aquello ni un segundo, él la había hecho salir de su zona de comodidad y enseñado lo grandioso que era eso estando a su lado, había roto sus esquemas y mostrado todo aquello de lo que ella era capaz. En el camino para conocerlo se conoció a sí misma, descubrió lo que era emocionarse y ponerse nerviosa por ver a alguien aunque lo vea todos los días, Scor había despertado los más sinceros y puros sentimientos en ella. Había encontrado su refugio, alguien que conocía sus silencios y risas, había encontrado algo que la hacía sonreír cada mañana y no quería perderlo bajo ninguna circunstancia.
Le asustaba la reacción de sus padres aunque no tuviese realmente un motivo para hacerlo, los comentarios de su familia o las miradas desaprobatorias, le daba miedo decepcionar a quienes amaba y el no poder tener eso bajo control solo la ponía aún más nerviosa y ansiosa.
Desvió su mirada hacia el chico y éste pudo ver todo aquello reflejado en su mirada, fueron solo unos segundos pero ambos sabían que lo significaba para el otro, ante lo cual Scorpius bajó la mirada apenado.
Sin querer las cosas se pusieron extrañas, sin conversarlo tan solo se miraron en la puerta del vagón y caminaron por separado a la bajada del tren, ella bajó primero y en cuanto puso un pie en el suelo pudo divisar a sus padres a unos metros esperando con una sonrisa en el rostro a ella y a su hermano, se volteó levemente y miró por sobre su hombro, Scorpius terminaba de bajar y cruzaron miradas aunque rápidamente él también buscó a sus padres, el estómago de Rose se apretó ante aquello, sintió pánico y temor de que la situación implicase lo peor para ellos y que al estar alejados ni siquiera tuviesen la oportunidad de arreglar las cosas, los segundos se le hicieron infinitos detenida allí mientras el resto de los estudiantes se reunían con sus familiares y sus padres la esperaban, era como si todo avanzara en cámara lenta; al igual que ella cuando se giró y lentamente se acercó a Scorpius y lo detuvo afirmándolo del brazo, se miraron un momento en el cual ella tuvo la certeza de que los cuatro adultos los observaban, posiblemente extrañados de aquello, el temor se quiso apoderar de ella y se evidenció en sus ojos, pero bastó una pequeña sonrisa de parte de él para hacerle saber que todo iría bien, entonces Scorpius tomó el rostro de la chica entre sus manos y la besó en los labios con suavidad y ternura.
—Promete que me escribirás.— Dijo Rose con una sonrisa en el rostro tras separarse levemente.
—Ni siquiera lo dudes.— Respondió.
Cada uno se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia sus padres, ninguna reacción o gritos importaban si Rose podía acudir a aquellos ojos que la calmaban ante todo y si Scorpius podía rozar con sus dedos aquella blanca piel que significaba todo para él.
Holaaaa! Tienen derecho a querer matarme, porque yo también lo haría. Sé que ha pasado muchísimo tiempo y les pido disculpas por eso, pero ha sido un asunto tras otro lo que no me ha dejado seguir con la historia porque ganas me han sobrado y sentía que debía darles un final a estos dos que se han robado mi corazón, así que sí, este es el final de los capítulos de Scorose. Empezaré los capítulos de otra pareja (ya los tengo avanzado, así que pueden asegurarse de que actualizaré pronto), la idea de este fic es hacer historias cortas sobre varias parejas así que realmente espero que le den una oportunidad a lo que viene y no los desechen solo por no ser Rose y Scorpius. Recuerden decir lo que piensan, acepto todo tipo de ideas y comentarios y por supuesto MUCHAS GRACIAS POR LEER!
-Vic.
