Saludos, aquí les traigo una parte del cap 7. Esto se debe a que no podré actualizar por unos días por culpa de los dichosos exámenes, y para que no desesperen les adelanto un poco ( no se pueden quejar, eh?). Espero que lo disfruten.
CAPÍTULO 7: Su tan anhelado día normal.
Pronto pudieron escucharse perfectamente las voces femeninas detrás de la puerta. Hablaban animadamente pero sin alzar demasiado la voz, acompañadas por el eco de sus pasos sobre el suelo de madera. Cada vez estaban más cerca, a pesar de que avanzaban con sigilo y lentitud.
Inuyasha, adivinando lo que ocurriría a continuación, se incorporó en la cama de Kagome, aún algo adormilado. No pretendía aparentar ser más débil de lo que ya lo hacía. Ni en broma.
La puerta se abrió de repente, pero sin hacer ruido, y cuatro chicas aparecieron tras ella. Inuyasha vio a Kagome entre ellas, y reconoció inmediatamente a las demás. Las había conocido en una de sus anteriores visitas a la época de Kagome. Recordó que eran amigas de Kagome, de la escuela.
Todas menos Kagome sonrieron ampliamente.
- ¡Hola! ¡Qué bien que estés despierto!- saludó una de ellas en cuanto entró en la habitación. Tenía el pelo negro, corto y levemente ondulado, con una diadema amarilla que impedía que el flequillo le cayese sobre los ojos. Todas llevaban la misma ropa que Kagome, al igual que cuando las conoció.
Sin darle tiempo al muchacho ni siquiera para responder al saludo, las amigas de Kagome corrieron a sentarse al borde de la cama.
Las tres le clavaron sus miradas en él, como si lo evaluaran.
- Oye, ¿te encuentras bien?- preguntó una de ellas, Ayumi, si mal no recordaba.
- Bueno, sí...- respondió algo desconcertado. Esas chicas eran realmente impulsivas.
Y, como cuando las conoció, comenzaron a avasallarlo con preguntas:
- ¿Iba muy rápido el coche?- preguntó la de pelo castaño.
- El conductor te auxilió por lo menos, ¿no?- preguntó la que había saludado nada más entrar en la habitación.
- ¿Conseguiste ver su matricula?- preguntó Ayumi.
- Esto... ¿Qué?- Inuyasha no entendía nada de lo que hablaban esas chicas. ¿Qué era todo aquello que le estaban contando? ¿Qué pasaba con el coche? ¿Qué era una matricula?
Kagome comenzó a ponerse nerviosa. Claro... Inuyasha estaría completamente desconcertado, para él era como si le hablasen en otro idioma con tantas palabras de aquella época. Además, lo del accidente había sido ella la que se lo había inventado, por lo que era lógico que él no supiera nada de lo que le estaban hablando. Pero... ¡No! No podía dejar que Inuyasha contase a sus amigas la versión verdadera de la historia, porque entonces tendrían grandes problemas. Tenía que hacer algo, y rápido.
No tuvo más remedio que decir lo primero que le vino a la cabeza, por segunda vez en aquel día, y este hecho no le gustaba en absoluto:
- Sí, ya sabes, el accidente...
Lo dijo mirando fijamente a Inuyasha. Este seguía mirándola desconcertado. Kagome intentó guiñarle un ojo disimuladamente, sin que sus amigas lo notasen. Pero claro, sus amigas, tan oportunas como siempre, no les quitaban la vista de encima. Y, para colmo de males, Inuyasha parecía dispuesto a preguntarle a qué venía todo ese cuento chino. Así que obligó a su cerebro a trabajar a la velocidad de la luz para inventar algo coherente.
- Oh, ¿lo has vuelto a olvidar?- dijo por fin después de un largo silencio bastante incómodo para ella, puesto que sus amigas no habían parado de taladrarla con la mirada, ansiosas de saber más.
Ahora no sólo Inuyasha la miraba aturdido.
- ¿Olvidar el qué?- El muchacho ahora comenzaba a asustarse.
- Oh, pobrecillo. ¿De verdad que no lo recuerdas?- preguntó Kagome sin responder al chico. Compadecía a Inuyasha, pero tenía que hacer algo para hacer que el engaño resultara.
- Kagome... ¿de qué hablas?- preguntó el muchacho, totalmente desconcertado.
La muchacha se llevó una mano a la cabeza, en una parodia de tristeza. Por suerte se le daba bien actuar.
- Oh, no... Ha vuelto a pasar- dijo arrastrando las palabras.
Sus amigas se acercaron a ella a una velocidad sorprendente para tratarse de humanas, y la miraron interrogantes.
- ¿Qué sucede?- inquirió Eri.
Kagome dejó escapar un falso pero conseguido suspiro resignado.
-Es que... desde lo del accidente...- dijo trágicamente, por lo que sus amigas hasta se asustaron un poco, e Inuyasha comenzó a mirarla con verdadera preocupación.
-¿Qué? Cuéntanoslo, te sentirás mejor si te desahogas.- la animó Yuka, más intrigada que preocupada.
"Serán arpías... Lo que pasa es que son unas cotillas, y son capaces de inventar cualquier tontería con tal de enterarse de todo" pensó Kagome, algo fastidiada con la actitud de sus amigas. "Aunque, bueno, yo estoy haciendo algo parecido ahora mismo... ¡Arg, me siento estúpida!"
- Bueno, pues veréis... resulta que desde lo del accidente, algunas veces pierde la memoria.- hizo una pausa, en la que a sus amigas se les escapó una exclamación ahogada- Aunque el médico dijo que solo pasaría durante algún tiempo, y después todo volvería a ser como antes.
Inuyasha le dirigió una mirada indescifrable, y ella simplemente se encogió de hombros disimuladamente, pero de manera que él lo notara.
- Oh, con que era eso...- suspiró Ayumi.- De verdad lo sentimos.
- Ya, pero no es nada grave- se apresuró a añadir Kagome, antes de que esas tres se montaran toda una película.
Sus amigas miraron con algo de lástima a Inuyasha, y esto a él le incomodó. No le gustaba que le mirasen así, y menos que alguien se compadeciese de él. Decidió que después de esto Kagome y él tendrían que hablar seriamente. La muchacha se quejaba de las enfermedades que inventaba su abuelo, y ahora iba ella y decía que él había tenido un accidente. ¡Keh!
- Mira, te hemos traído esto- dijo de pronto Yuka, sacándolo de sus pensamientos. La muchacha rebuscó durante unos segundos en su mochila y sacó una pequeña cajita de cartón muy bien decorada. Se la tendió a Inuyasha, que dudó unos segundos antes de cogerla.
Las amigas de Kagome sonrieron dulcemente, animándole mediante gestos para que abriera la caja.
A Inuyasha no le quedó más remedio que hacerlo. La abrió cuidadosamente y descubrió que se trataba de un tipo de comida que Kagome llevaba algunas veces a la época feudal, aunque algunas eran distintas.
-Oh...- fue lo único que pudo decir. Aunque en otra ocasión no se hubiera atrevido ni siquiera a reconocer ante sí mismo que les agradecía el gesto, esta vez si lo hacía, pero a la vez se sentía un poco incómodo porque sentía que no iba a aprovechar el regalo. Al menos, no él.
-Estos dulces nos parecieron buenos- explicó Eri- Es una forma de desearte que te recuperes.
-Gracias...-murmuró Inuyasha. No solía agradecer nada a nadie, pero sabía que si no lo hacía Kagome le mataría después.
Las amigas de Kagome sonrieron ampliamente, felices porque al muchacho le había gustado su regalo.
-No es nada, hombre.- dijo Eri restándole importancia.
Kagome, por su parte, se había sorprendido por el gesto de Inuyasha. ¡Increíble! ¿Había escuchado bien? ¡Inuyasha acababa de dar las gracias! ¿Tanto podía cambiarlo su forma casi humana?
Ahora que analizaba la situación, podrían haber pasado perfectamente por un grupo de amigos normal. Cuatro chicas normales que iban al instituto, y una de ellas con un novio muy guapo y completamente normal. Sonrió con nostalgia. Hace tiempo hubiera querido eso, pero ahora que lo pensaba, prefería su vida tal y como era. Aunque claro, vivir durante un corto periodo de tiempo así tampoco estaba mal, ¿no?
De pronto, se le ocurrió una gran idea.
- ¡Chicos!- gritó para llamarles la atención. Vaciló un par de segundos antes de exponer en voz alta su propuesta.- ¿Qué os parece si salimos todos juntos esta tarde? No tenemos deberes que hacer, y así aprovechamos para estar todos juntos disfrutando.
A sus amigas se les iluminaron los ojos. Desde luego, aquel día les estaba saliendo redondo.
-¡Eso no hay ni que preguntarlo, Kagome!-exclamó Eri, completamente emocionada.
-¡Por supuesto!-afirmó Ayumi, dando un pequeño salto de alegría.
Inuyasha miró a Kagome incrédulo, y mientras se señalaba a sí mismo con el dedo inquirió:
-Yo... ¿Yo también?
-Pues claro que sí, tonto- sonrió Kagome, yendo a su lado y cogiéndole del brazo, obligándole a levantarse.
- Esto es fantástico...-suspiró Yuka, con las manos casi en forma de rezo y ojos soñadores.
Kagome sonrió para sus adentros. Por una tarde, iba a ser una chica normal, con unas amigas y un novio normales. Con un novio llamado Inuyasha...
CONTINUARÁ... (Por supuesto)
Gracias a:
TanInu: Gracias de nuevo por tu review!!! Y aunque ya te mandé un mensaje diciéndote esto: ¡Felices 15 primaveras! Jeje, espero que te lo pasases muy bien en tu fiesta y que siempre recuerdes ese día con cariño. Nos leemos.
Koharu: konichiwa!!! Gracias por leerlo y por el review, me alegro de que te guste. Accediendo a tu petición, he hecho un hueco en mi agenda para poder subir una parte del cap 7, espero que lo hayas disfrutado. Que alegría me dio al ver tu review, de verdad! Bueno, nos leemos pronto.
Gracias también a Umbra Estel por recomendarme activar la opción de correos anónimos. (y por el review que dejó en mi otro fic, por supuesto).
Ya saben, acepto críticas, comentarios, tomatazos... Dejen reviews!!!
