Disculpen la tardanza :( me costó muchísimo terminar este capítulo. Pero los siguientes ya los tengo completos, por lo que no tardaré en subir :) gracias por leer!
Capítulo 7
Luke cerró la puerta de la habitación de maternidad tras sí, encontrándose con su hijo recién nacido alimentándose a todo espíritu del pecho de su madre. Lorelai, que luego de una breve siesta había recuperado el semblante, la energía y la sonrisa, hizo un breve gesto de dolor.
-¿Estás bien? -Él preguntó, sentándose a un lado de la cama. Su esposa asintió- ¿Duele?
-Solo un poco, pero ya se me pasará. Las chicas necesitan hacerse a la idea que otro chico les dará atención y no de la forma que están acostumbradas.
-Acabas de darle al hermoso acto de amamantar a nuestro hijo un sentido completamente degenerado -Lorelai enarcó las cejas a su marido después de gruñir de dolor. Luke bajó la cabeza- Pero tú estás llevándote todo el peso, tienes derecho a decir lo que quieras. Sí, sí.
-Gracias -Ella rio luego del gesto contrariado de Luke y observó detenidamente a su hijo. Tenía unos pocos cabellos castaños claros, la piel lechosa y brillante, y cuando abría los ojos mostraba unos grandes y curiosos ojos grises, casi blancos, que pronto se convertirían en azules, tal como los de ella al nacer, y los de Rory- Fuiste toda una sensación hoy, ¿Verdad, Will?
-Vas a ser un niño tan consentido que tendré suerte que no te conviertas en Justin Bieber o algún otro idiota sacado de YouTube.
-No escuches a tu papá, es un gruñón. Si quieres ser artista de YouTube está bien por mí, en especial si te haces millonario y nos mantienes en nuestra vejez.
-Que, considerando las circunstancias, pronto descubrirás que no está demasiado lejos de pasar.
-Y tu papá está a punto de extender la cuarentena al doble si sigue llamando a tu mamá vieja.
Luke rio y besó en la frente a su mujer. Lorelai acarició la cabecita de Will y recordó la larga pero reconfortante tarde que había tenido luego de tener a su hijo. Una hora después de que el pequeño se enfrentara al mundo, y cuando ya estaba limpio y arropado entre sus brazos, Emily y Rory llegaron al hospital con flores y globos de regalo. Jess, que había sido el primero en conocer al recién nacido, estaba sentado junto a Lori en un sofá de la habitación.
Emily fue la primera en cargarlo, liberando algunas pequeñas lágrimas que intentó arduamente ocultar. Aunque las cosas entre ella y Lorelai afortunadamente se habían solucionado, ésta siempre pensó que la espina de todo lo que aconteció el nacimiento de Rory siempre estaría en su madre, descubriendo que con la llegada de su hijo esa espina desaparecía por fin. Su madre, por toda palabra, simplemente tomó una de sus manos y la apretó, regalándole una sonrisa infinita que Lorelai no veía desde la muerte de su padre.
Rory fue la siguiente en cargar a Will. Además de los cariños y frases usuales, Lorelai se percató que casi inmediatamente después de recibirlo Rory se sentó junto a Jess, mostrándole al pequeño y hablando sobre lo asombroso que Jess había sido con su madre y su hermanito ese día. Y aunque Lorelai estaba de acuerdo con eso, no dejó de llamarle la atención la cercanía con la que hablaban.
Michel, Kim y su familia, Miss Paty, Babette y básicamente todo el pueblo desfiló por la habitación ese día, y pese a que en algún punto Lorelai solo quería echar a todo el mundo y largarse a dormir, se sintió dichosa de que su hijo tuviera apenas un día de vida y ya fuera tan inmensamente querido por tantas personas.
-Lorelai.
-¿Qué?
-Con todo este ajetreo no he tenido tiempo de decirte de nuevo cuan arrepentido estoy de lo que hice el otro día.
-Luke… déjalo. Ya no importa.
-Quiero que sepas, que estés segura que jamás pasará de nuevo. Te lo prometo.
-Cariño, lo que hiciste estuvo mal, pero yo también exageré bastante. No quería admitirlo, pero las hormonas sí me tenían un poco chiflada. Ahora lo veo todo más claramente.
-No exageraste. Por culpa de todo esto casi me pierdo el nacimiento de Will, casi te dejo pasar por esto sola.
-Pero llegaste y es lo importante -Lorelai sonrió, pero un pensamiento cruzó su cabeza- Llegaste increíblemente rápido, ahora que lo pienso. ¿Cómo es eso posible? El lago está a bastantes minutos del hospital, y para cuando debiste haber oído los mensajes de seguro la cabeza de Will ya estaba a medio camino de salir.
-No estaba en el lago.
-¿No?
-Fui al lago en la mañana para reflexionar y tranquilizarme un poco, pero no me resultó. Al rato me sentí más ansioso que antes, me sentí como un tonto por estar ahí mientras tú seguías enojada conmigo, sola en el Dragonfly. Así que viajé de regreso a la ciudad y fui al centro comercial a comprarte un regalo.
-¿Y en el centro comercial escuchaste los mensajes?
-No, estaba en el estacionamiento de regreso cuando los escuché.
-¿Y por qué no me llamaste?
-¡Lo intenté! Pero esta porquería no conectaba la llamada -Luke sacó de su bolsillo su celular, que estaba partido en dos- Solo podía oír los mensajes. No sabes lo terrible que fue oír mensaje tras mensaje, atascado en un tráfico de mierda, sin poder decirte que iba en camino -Lorelai sonrió e intentó decir algo, pero Luke la detuvo con el dedo- Si me vas a sugerir que me compre un Smartphone o como sea que estos hijos de pecho le llamen, ahórratelo -De su otro bolsillo sacó otro celular, sencillo pero touch- Ya lo hice.
-¡No es cierto! -Lorelai rio y aplaudió, asustando a Will, que se quejó y lloró brevemente- Lo siento cariño, tu mamá acaba de ver el apocalipsis pasar frente a sus ojos.
-Te prohíbo decirle a alguien, no quiero que nadie me hable por WhatsApp o me volveré loco y tiraré esta cosa por el lago.
-¿Ni siquiera yo?
-Solo para lo necesario. Nada de mandarme videos con tus muecas o qué estás comiendo en el trabajo, o te juro que me corto una pelota.
-Entendido, entendido -Lorelai sonrió y acarició el rostro de su marido- ¿Y qué me compraste de regalo?
-Nada, es una tontería.
-Seguro… ¿Qué tontería es?
-Mañana cuando regresemos a casa lo verás. No es nada importante, enserio.
-Como digas.
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-¿Estás segura que no le hará mal sacarlo al exterior? ¿Y si se enferma? ¿Y si le da neumonía?
Lorelai y Luke caminaban por el pasillo del primer piso del hospital, en dirección a la salida. Lorelai cargaba al pequeño Will, a quien apenas se le podía ver la nariz de lo arropado que estaba, y Luke caminaba a su lado, sosteniendo el bolso y la sillita del auto, neurótico, haciendo un sinfín de preguntas a su esposa.
-Cielo, los niños existen desde antes que existiera la calefacción. Estará bien.
-Lo sé, lo sé -Luke miró al pequeño bostezar y acurrucarse más al cuello de su madre, y otro ataque de neurosis lo invadió- ¿Y si mejor te quedas un día más en el hospital, así como para estar seguros?
-Luke, ¿Sabes lo mucho que adoro lo preocupado que eres con los niños?
-Sí.
-Bueno, ahora está comenzando a molestarme -Lorelai sonrió y lo besó en los labios- Confía en la madre de tu hijo, ¿Quieres?
-De acuerdo -Una tímida sonrisa se asomó por los labios de Luke.
-¿Qué?
-Nada… Me gusta cómo suena eso, 'la madre de tu hijo'.
-Suena bien.
Ambos sonrieron y se tomaron de las manos, saliendo hacia el exterior. Lorelai miró hacia todos lados repetidas veces antes de preguntar:
-¿Y la camioneta?
-En realidad Rory vendrá a recogernos. Su auto es más seguro que esa vieja chatarra, ya sabes.
Si Lorelai no conociera a Luke por más de veinte años, quizás se lo hubiera creído. Pero los ojos nerviosos y su mueca desencajada lo delataban demasiado.
-¿Qué pasó con la camioneta, Luke?
-Nada, ¿Por qué tendría que pasar algo?
-Llegaste al hospital en ella, ¿Dónde está?
-Rory vendrá a recogernos, no tiene sentido que… -A veces, la simple mirada de Lorelai bastaba para ganarle una discusión a Luke, y ésa era una de esas veces. Luke suspiró, rendido- Ven, acompáñame.
Mientras caminaban por el exterior del hospital, Lorelai intentó ponerse en todas las situaciones posibles: la camioneta destrozada por algún choque que su marido había sufrido en su histeria por llegar al hospital, los vidrios rotos de algún robo la noche anterior, incluso la posibilidad de que un neumático hubiera explotado mientras su marido apretaba acelerador.
Pero nada, NADA la preparó para lo que sus ojos vieron.
-Dios mío, Luke… -Luego de la impresión inicial, Lorelai se largó a reír a carcajadas- ¿Esos son…perritos?
Frente a sus ojos se encontró quizás cientos de perritos de peluche de todos los tamaños, guardados en cajas en la parte trasera de la camioneta y sueltos en el interior. La razón por la que no podían viajar en la camioneta era porque solo Luke cabía ahí dentro, y a duras penas.
-Deja de burlarte, ¿Quieres? -Luke estaba tan sonrojado que su cara parecía un tomate. Pero al contrario de lo que esperaba, las risas de Lorelai simplemente incrementaron, haciendo llorar a Will- ¿Ves lo que logras? Lo despertaste.
-Lo siento cariño, ve con papá, tu mamá necesita contemplar esto con detalle.
Le pasó a Will a su marido y se acercó más a la camioneta, observando la cantidad monumental de peluches con una sonrisa incontenible, sin poder creérselo aún.
-¿Qué es esto, Luke?
-Nada, una tontería…
-¿Una tontería? Dejaste a todo Connecticut sin perritos de peluche.
-No es para tanto.
-¿Esta "tontería" era el regalo que estabas comprando ayer?
-Algo así.
-¿Qué tan ambiciosa crees que soy? Con uno o dos me hubiera bastado. Por Dios, Luke…
Lorelai volvió a reír, más fuerte esta vez, sin darle crédito a lo que veía. Luke rodó los ojos, resignado a que la tortura no terminaría hasta que le explicara a su esposa por qué diablos estaban esas porquerías en el auto.
-¡Estaba desesperado! ¿Vale? No contestabas mis llamadas y seguías sin regresar a casa, de verdad creí que no me perdonarías nunca y que era el fin.
-Un ramo de rosas hubiera bastado, ¿Sabes?
-Claro que no hubiera bastado. Me la pasé días enteros pensando en algo para solucionarlo, hasta consideré contratar una serenata.
-Ay, cariño.
-Entonces caminé por una casa que tenía el jardín lleno de margaritas y recordé a Max.
-¿Max? ¿Max Medina?
-¿Con qué otro Max estuviste a punto de casarte?
-¿Y qué tiene que ver Max Medina en el asunto?
-Al ver las flores, pensé: si Lorelai aceptó la propuesta de matrimonio de un hombre que no amaba luego de ver mil margaritas en la entrada de su trabajo, ¿Por qué no perdonaría al padre de su hijo si le hace algo parecido?
-Pedazo de interesada esa mujer tuya.
-Por supuesto que no podía regalarte flores porque sería de mal gusto, y se me ocurrió esto.
-¿Mil perritos de peluche?
-Te dije que era una tontería. No sé lo que estaba pensando, para ser honesto.
-Es la tontería más dulce que me has hecho, cielo -Sonrió y lo abrazó estrechamente, besando sus labios- Podrías hacerlo más a menudo.
-Si sigues besándome Will se avergonzará de nosotros.
-¿Will? -Miró al pequeño en los brazos de Luke, dormido nuevamente- No verá nada.
-Es una suerte que haya sacado el sueño de su madre.
Ambos continuaron besándose intensamente un buen rato, hasta que una voz conocida los interrumpió.
-Chicos, consigan una habitación -Era Rory, que los miraba desde el asiento del co-piloto de su auto. Frente al volante estaba Jess- Veo que Luke ya te mostró su sorpresa.
-¿Sabías de esto?
-¿De verdad creíste que Luke sabía dónde comprar peluches? -Jess intervino.
-Ahora que lo pones así…
Subieron las cosas a la maleta y se sentaron en los asientos traseros. Will volvió a los brazos de Lorelai y se acurrucó más a su cuello.
-Gracias por recogernos, Rory.
-No es nada.
-No es que me esté quejando, pero ¿Por qué Jess está aquí también?
Jess y Rory intercambiaron miradas un poco nerviosas.
-Me lastimé la muñeca y Jess se ofreció a conducir.
-¿Y Lori?
-Está con Lane.
-Oh, bien.
-¿Podemos irnos? Creo que el marciano se hizo en el pañal -Jess se quejó, prendiendo el motor y tomando la pista- Por Dios, ¿Qué diablos tiene la leche de una cincuentona?
-Cincuenta años de muchas proteínas. Solo conduce, ¿Quieres?
-Como digas, abuela.
Lorelai rodó los ojos y tanto Rory como Luke rieron en silencio.
6 meses después
Nantucket
Lorelai, sobre la cama matrimonial que su madre había preparado para su estadía en Nantucket, observó a Will y a Luke dormir profundamente, el primero sobre el segundo, acurrucado, como si no existiera lugar más seguro en el mundo. A Lorelai le fascinaba mirarlos, y a veces podía pasarse horas en ello, o los minutos que la tranquilidad de Will durara, hasta que el apetito le hiciera clamar por su pecho o la madre naturaleza exigiera un cambio de pañal.
-¿Lai? -Con una voz suave y bajita, Lori abrió la puerta de la habitación y asomó la cabeza, buscando a su abuela- ¡Lai!
-Shhh… -Lorelai le hizo un gesto de guardar silencio y sonrió, susurrando:- El bebé está durmiendo.
-¿Will? Shhh… -Lori imitó a su abuela, acercándose a paso lento con una muñeca en la mano- Lai, juar.
-¿Quieres jugar? -Lori asintió, pasándole la muñeca. Lorelai suspiró- Me gustaría dormir un poco, ¿No quieres jugar más rato?
-¡No!
-Vale, vale, no grites -Lorelai se desemperezó rápidamente y se levantó- Vamos a jugar un rato.
-Lai, brazo.
-¿Quieres que te tome en brazos? -Lori asintió, estirando los brazos- Eres una consentida de tu abuela, ¿Sabes?
Lorelai tomó en brazos a su nieta y silenciosamente salió de la habitación. No tenía ganas de jugar en absoluto, pero no quería descuidar a Lori. A la pequeña le estaba costando más trabajo del pensado la idea de compartir a su abuela, y en más de una ocasión la sorprendieron molestando o haciendo llorar a Will. Lorelai no sabía cómo reaccionar frente a ello, considerando que Rory fue siempre la única en su vida, así que trataba de consentir a Lori cada vez que se daba la oportunidad.
-Esa siesta fue muy corta -Comentó Rory al ver salir a Lorelai de la casa hacia el comedor exterior. Ella y Emily bebían un bajativo de licor de frambuesa.
-Tu hija es una mimada -Lorelai se quejó con una sonrisa, sentándose en una silla del comedor y sentando a Lori en sus piernas.
-¿Y eso de quién es culpa? -Rory rio y Lorelai hizo un gesto de indiferencia.
-Es mi única nieta, tengo derecho a mimarla todo lo que quiera. ¿Es mi única nieta, verdad? Porque si tuvieras alguna sorpresa en la barriga me vería obligada a quitarte ese licor de frambuesa y beberlo por ti.
-No estoy saliendo con nadie, ¿De quién estaría embarazada?
-Tampoco salías con nadie cuando la primera llegó a escena -Esta vez fue Emily quien intervino, haciendo a Lorelai sacar una carcajada- No te rías demasiado tú. Yo soy la única mujer de esta familia que tuvo la decencia de procrear con un anillo en el dedo.
-Sí, y mira cómo resultó -Bromeó Rory, señalando a su madre mientras ésta le hacía caras graciosas a Lori.
-Hey, el segundo lo hice con un anillo en el dedo.
-Con el último huevo fértil que te quedaba ahí dentro. Y ese anillo es tan delgado que bien podría el hombre que tienes por marido haberte regalado un elástico, no notaríamos la diferencia y se ahorrarían problemas cuando se te hincharan las manos.
-Eres un turrón de azúcar, ¿Verdad, Emily?
-Totalmente.
Las tres rieron y continuaron charlando de cosas banales unos minutos más, hasta que un fuerte ruido la sorprendió. Desde el cielo aterrizó un helicóptero, que se posó en los amplios y verdes jardines de la casa de Emily y que trajo consigo una ráfaga de viento que le hizo a Lorelai perder su gorro y algunos vasos de la mesa caer.
-¿Qué diablos pasa? -Bramó Emily, que se levantó y caminó unos pasos hacia el helicóptero. Lorelai abrazó a una asustada Lori y miró a su hija, quien no lucía para nada sorprendida. Emily siguió gritando- Disculpe, ¡Mi casa no es un helipuerto!
La puerta del helicóptero se abrió y por ahí salió Logan Huntzberger, tan elegante como siempre, con la misma sonrisa coqueta y traviesa que tanto le caracterizaba.
-Disculpa, Emily. Buscamos otras alternativas, pero ninguna era lo suficiente segura.
-¿Logan? ¿Qué haces aquí?
-Ehh… -Logan parecía tan sorprendido como Emily ante su pregunta, así que miró a Rory, que se acercó a su abuela y le acarició el hombro con dulzura.
-Vino a recoger a Lori, abuela. Hola, Logan.
-Hola Rory.
Ambos se saludaron con un tímido beso en la mejilla, ante la mirada incrédula de Emily. Lorelai, que desde que sintió el ruido más o menos se hacía una idea de lo que sucedía, miró a Lori y sintió cómo la pequeña se aferraba más a su cuello, nerviosa.
-Lori, mira, tu papá vino a verte -Dijo Rory, acercándose junto a Logan- ¿Te acuerdas que hablamos de esto la otra noche?
-Hola conejita -Logan se acercó y acarició su cabeza con una sonrisa. Lori, menos nerviosa, intentó repetir el gesto de Logan, pero le arrancó algunos cabellos rubios de casualidad- Te extrañé muchísimo. ¿Me recuerdas, Lori? Soy tu papá.
-Papp -Pronunció Lori con dificultad, poco acostumbrada a decir aquella palabra.
-Lori, te quedarás con tu papá esta noche, ¿Recuerdas que te lo mencioné?
-Vamos a ver una función de Frozen, eso te gusta, ¿Verdad, conejita? Y luego de la función…
Lorelai aferró más a la pequeña a sus brazos luego de escuchar las palabras de Rory. ¿Lori se iba a quedar con Logan por toda una noche? ¿Se la iba a llevar en ese monstruo volador? Quiso en esos momentos matar a su hija. ¿Iba a dejar que prácticamente un extraño se llevara a su pequeña? Logan era su papá, y económicamente jamás les había fallado -desde que Rory le contó del embarazo hasta ahora-, pero podía contar con los dedos de las manos la cantidad de veces que había estado con Lori en persona. No sabía nada de ella, o nada fundamental, ¿Por qué Rory lo permitía?
-Lorelai… Lorelai -Lorelai reaccionó al segundo llamado de Logan- ¿Puedo sostener a Lori?
-¿Quieres ir con tu papá, Lori? -Al preguntarlo, Lorelai esperaba una reacción negativa de su nieta, pero no la tuvo. Lori asintió y estiró los brazos hacia Logan, y a ella no le quedó más remedio que ceder a la niña.
-Voy a buscar el bolso de Lori y vuelvo, Logan -Informó Rory, entrando a la casa. Logan comenzó a jugar con Lori, que con cada momento que pasaba se relajaba más, y reía.
-Sé lo que estás sintiendo, Lorelai -Dijo el rubio de pronto, acariciando la cabeza llena de rulos castaños de su hija.
-¿Y qué estoy sintiendo?
-Estás molesta, conmigo y con Rory. Se están llevando a tu pequeña.
-Ustedes son los padres, lo que yo pueda sentir o pensar no tiene demasiada importancia.
-Tiene importancia para Rory y también para mí -Logan se acercó y le clavó esa mirada penetrante tan característica- Voy a cuidar bien de ella, te lo prometo. Sé que puedes no creerme, y tienes todo el derecho a hacerlo, pero de verdad Lori es lo más importante para mí. La quiero como jamás he querido a una persona en mi vida.
-Sé que la quieres, Logan -Lorelai miró al rubio y pensó en Christopher. Ambos se parecían demasiado en algunas cosas- Pero me sentiría más tranquila si la conocieras un poco más, y ella te conociera a ti. Visitándola un par de veces al año no basta, ¿Sabes?
-Lo sé, y si fuera por mí, me las llevaría a ambas a Londres mañana por la mañana, pero es decisión de tu hija que eso no sea así, créeme.
-Te creo.
Rory regresó con el bolso y algunos juguetes de Lori. Lorelai abrazó profundamente a su nieta y la vio partir junto a su padre; Rory caminó con ellos hasta el helicóptero. Emily se sentó junto a Lorelai y se cruzó de brazos, mirando a los jóvenes con un gesto tan desaprobatorio que ni una máscara lo hubiera disimulado.
-¿Estás de acuerdo con esto?
-¿Qué crees tú?
-Creo que me vendría bien un whisky.
-Que sean dos.
-Sigues amamantando, Lorelai.
-Cierto, olvídalo.
Rory esperó a que el helicóptero se perdiera de vista en el cielo para regresar junto a su madre y abuela. Trató de ignorar sus miradas inquisitivas, pero al cabo de poco rato la sensación pesada que emanaba de ellas le hizo insoportable mantenerse callada:
-¿Algo está mal?
-¿Que si algo está mal? -Emily intervino de inmediato, con voz indignada- Dejaste que tu hija prácticamente fuera secuestrada por extraños. La pregunta es si hay algo mal contigo.
-Está con su papá, no con una banda de traficantes de órganos.
-Logan es siempre bienvenido en nuestra casa y aquí en Nantucket, lo sabes. ¿Era acaso necesario que se la llevara? -Dijo Lorelai- Es demasiado pequeña para que la dejes sola con prácticamente un desconocido, por mucho ADN que compartan.
-Entiendo su preocupación, pero me gustaría que respetaran mi decisión.
-Quiero respetar tu decisión, cariño, enserio. Pero no puedo si no la entiendo, ¿Podrías explicármela?
-Ya lo dije, Logan es su padre y tiene el derecho a pasar tiempo con ella a solas.
-Pero es muy pequeña, Rory. No es el momento aún.
-Mamá, si sigo esperando que llegue el momento adecuado será demasiado tarde.
-¿Demasiado tarde para qué?
-Para que mi hija tenga una relación verdadera con su padre.
-Es ridículo. Tú tienes una relación maravillosa con tu padre y no fue necesario que Christopher te llevara con él a los dos años de edad.
-Mamá, ¿Hablas enserio? Sabes que adoro a papá, pero mi relación con él es lo más parecido a una amistad de viejos amigos, o a la que tiene un tío con su sobrina. Cualquier cosa, menos una de padre-hija. No quiero eso para Lori.
-¿Me estás culpando por la relación que tienes con tu papá?
-No te culpo, mamá. No se trata de eso -Rory suspiró, rascándose la cabeza- Cuando nací, tú decidiste que solo seríamos tú y yo, y sabes que he amado cada uno de los treinta y cinco años que hemos tenido juntas…
-¿Pero?
-Pero no es eso lo que quiero para mi hija. No quiero que solo seamos ella y yo.
Lorelai asintió, incapaz de responder. Un frío le invadió el pecho y su garganta se trabó.
-Rory… -Emily intentó intervenir, notando cómo la tristeza se apoderaba del rostro de su hija.
-Está bien, mamá -Lorelai la detuvo de hablar- Si Rory lamenta la decisión que tomé cuando nació es su opinión y la respeto.
-¡No! Mamá, por supuesto que no. No lamento nada. ¿Por qué si quiera lo dices? Sabes que tú y yo…
-Pero hubieras preferido que te criara con Christopher, ¿O no? Por eso quieres que Logan y Lori tengan una relación, porque te hubiera gustado eso para ti.
-Quiero que mi hija tenga alguien más en su vida en quien pueda contar incondicionalmente, eso es todo. Quiero que tenga dos Lorelai, no solo una.
-Ella ya tiene, literalmente, dos Lorelai en su vida con quienes puede contar incondicionalmente.
-No quiero discutirlo más, mamá. ¿Podemos dejar el tema?
-Seguro -Lorelai, ofuscada, se levantó del asiento y comenzó a caminar en dirección a la casa.
-¿Te vas? Oh vamos, mamá, por favor ven aquí.
-Voy a darle de comer al hijo que sí le di un padre.
-Mamá…. Mamá vuelve.
Lorelai ignoró los llamados de Rory y entró a la casa. Los llantos de Will se escucharon inmediatamente, y por el tono, se notaba que el pequeño tenía uno de esos berrinches que ponían histérico a Luke. Entró a la habitación y, como lo suponía, Luke paseaba al bebé en brazos tan nervioso que su cabeza parecía a punto de estallar.
-¿Dónde estabas?
-Afuera, conversando con las chicas -Lorelai sonrió, tomó en brazos a Will, se recostó en la cama y acercó al pequeño a su pecho- Hijo, eres un comilón, ¿A quién habrás salido?
-Toda una incógnita -Ironizó Luke, recostándose a su lado y suspirando aliviado, viendo a su hijo beber de la leche de su madre como si se le fuera la vida en ello- Es que míralo nada más, está hasta más ansioso que yo de meterse entre tus tetas.
-Si quieres más tarde puedes ocupar el lugar de Will.
-Suena tentador -Pero Luke miró con más atención a Lorelai, notando que su mirada estaba ligeramente perdida en los pensamientos- ¿Te pasa algo?
-Nada serio, pero no quiero hablar de eso ahora.
-¿Segura?
-Sí -Lorelai miró a su hijo tomar su cena y luego miró a Luke- Es tan lindo, ¿Verdad?
-Es el bebé más lindo del planeta entero.
-Se parece a ti.
-Claro que no, a ti.
-Solo tiene mis ojos, el resto es todo de ti.
-Los ojos son su mayor virtud.
Lorelai sonrió y besó a Luke en los labios, pensando en la discusión con Rory. Quizás sí había tomado una mala decisión al apartar a Christopher de su vida de esa forma, o al menos de no darle a Rory una figura paterna en quien confiar.
-¿Luke?
-¿Qué?
-¿Nunca has pensado como hubiera sido nuestra vida si hubiésemos tomado mejores decisiones?
-¿A qué te refieres?
-Si no nos hubiéramos tardado tantos años en estar juntos.
-No realmente. ¿Por qué habría de pensarlo? Mi vida es maravillosa ahora, tal como es.
-Ya lo sé, ¿Pero no crees que hubiera sido mucho mejor?
-¿En qué sentido?
-De partida, no solo tendríamos a Will, tendríamos más hijos. ¿No te hubiera gustado tener más?
-No lo sé, Lorelai. La verdad es que Will es más de lo que podría pedirle jamás a la vida. ¿No crees lo mismo?
-Sí, creo que sí.
Luke sonrió y acarició su mejilla. Lorelai le devolvió la sonrisa, pero por obligación. No dejaba de pensar en cómo sería su vida si hubiera tomado decisiones mejores. En esos niños que no pudo tener, en la familia completa que no pudo darle a Rory. En esos años felices que no pudo vivir junto a él.
Su mirada se perdió en esas cosas que pudieron haber sido, pero no fueron.
Continuará.
