Advertencia!: angst, gritos y groserías, personajes ooc, lemmon... drama(?)
Antes de partir
Cap. 7: Compromiso
La calma reinaba en la habitación de Arthur, la que ahora también era de Alfred, el inglés estaba profundamente dormido. Alfred lo miraba desde la puerta, minutos atrás había estado acostado con él, lugar que ahora ocupaba una almohada. Si no tuviera cosas que hacer se quedaría a su lado, simplemente contemplándolo dormir. Estados Unidos sonrió tristemente, el bebe no había dejado dormir a Inglaterra toda la noche, lo dejó en paz hasta la mañana siguiente y por eso dormía aun; no quería dejar de mirarlo, pensando en que, si no encontraba una "cura", sólo le quedarían unos meses más junto al británico.
El timbre sonó regresando al de ojos azules al presente. Corrió escaleras abajo para abrir la puerta, para su suerte Arthur no se había despertado y no se arriesgaría a que un segundo timbrazo así lo hiciera.
Al abrir la puerta se encontró con el perinatólogo- hola… pasa por favor
-hola ¿cómo ha seguido Arthur?- preguntó un poco extrañado de no verlo
-mejor… no he dejado que haga nada y ha tomado sus medicamentos a sus horas- ya se encontraban sentados, uno en frente del otro, en la sala de la casa- ahora está durmiendo, Andrew no lo dejó dormir en la noche
-me alegra escuchar que está bien… no he podido encontrar nada de utilidad, te agradezco las muestras de sangre que me diste, Alfred, pero aun así… bueno, no quiero desanimarte, el tiempo es corto y no he tenido avances para salvar la vida de Arthur
-¿te ayudaría tener muestras de otras naciones?- Alfred había dado un gran suspiro, sabía que le pedía imposibles al médico, aun si se estaba esforzando en entender algo ajeno a su especialidad
-claro, toda información que podamos reunir será valiosa- John sonrió de forma un poco forzada
-mañana llegarán mi hermano, Canadá, y un buen amigo de Arthur, Francia… les conté un poco de la situación por teléfono y dijeron que ayudarían con lo que fuera- Estados Unidos intentaba no pensar en lo más fatal, quería hallar a toda costa la forma de salvar a Iggy
-ah hola Arthur- saludó el médico al ver bajar lentamente las escaleras al inglés
-me da gusto verte John…-se veía un tanto mejor realmente, ya no estaba tan pálido, y más allá de su salud, se le escuchaba más tranquilo
-eres malo, me hubieras llamado y te abría ayudado a bajar- Alfred le miraba con reproche
-no quería molestarte más de la cuenta, además mira, no pasa nada- dijo llegando al fin a la planta baja. Una vez estando frente al sofá, Alfred le ofreció su mano para que pudiera sentarse despacio, Arthur la aceptó sonriente, por momentos así el de gafas olvidaba todo lo malo y era feliz con su Iggy.
-qué bueno que llegas… tengo algo importante que decirles- el Dr. Mason sonó un poco serio para como es normalmente- la fecha para el nacimiento de Andrew es el 20 de abril… pero les quería sugerir programar una cesárea antes de la fecha
-si el bebe estará bien no hay problema… pero ¿por qué? – Arthur acariciaba su vientre con la idea de que pronto ya podría ver a su bebe
-tengo la teoría de que nos daría más tiempo, además de que sería peligroso para ti dejar que tu cuerpo sufra el proceso del parto, las contracciones son realmente desgastantes… me atrevo a decir que no sobrevivirías- no le gustaba hablar así, pero tampoco era una persona deshonesta, era mejor hablar con la verdad por dura que fuera
-si es así… entonces que sea una cesárea- Alfred buscó la aprobación en la mirada de Arthur antes de aceptar
Las dos naciones hablaron durante unas horas más con el doctor, para cuando él se fue ya era de tarde, comieron algo y luego de eso subieron a su habitación. Alfred habló por teléfono con su hermano mientras Arthur tomaba una ducha. Canadá estaba preocupado por Arthur, dijo que Francis le había dicho un poco más a detalle lo que el propio inglés le contara antes de que Estados Unidos les dijera sobre la delicada salud del británico. También hablaron de que llegarían mañana temprano a Londres.
-bien… te veo mañana, Matty, no olvides lo que te encargué-con esas palabras terminó de hablar con su hermano y Arthur salía del baño con la bata puesta y secando su cabello
-¿llegan temprano?-preguntó parándose frente al otro país
-sí, Matty tiene muchas ganas de verte, está preocupado… pero también le gusta verte así-terminó posando una de sus manos sobre el vientre de siete meses y medio- creo que también quiere tener un hijo
-sería muy bueno con un bebe-el de ojos verdes sonrió al imaginar al amable canadiense con un bebe entre sus brazos, e incluso a Francis como el orgulloso padre
-tú más, sí has hecho un maravilloso trabajo con todas tus colonias
-claro… tan bueno que todos se fueron
-no lo dije por eso y lo sabes, en todo caso ya te explique que me independice porque te amaba y quería ser una nación fuerte para protegerte
-… te amo-le lanzó un beso al no poder inclinarse a dárselo
-ven y dame ese beso-Alfred lo jaló lo suficiente para sentarlo en sus piernas y besarlo por sobre su hombro izquierdo
-debo estar muy pesado-dijo Arthur un tanto apenado
-no, sabes que soy muy fuerte, puedo perfectamente contigo y con Andrew-el estadounidense sonaba alegre al decir eso
-¿estás seguro?
-¡yes!
-entonces… hazme el amor- miró de reojo al de gafas haciendo la petición más provocativa
-¿qué?... no es que no quiera, pero acabas de recuperarte-Alfred se extrañó un poco de la proposición, Arthur no era así, sabía que le gustaba el sexo tanto como a él pero siempre era Estados Unidos quien comenzaba todo.
-por favor… - le suplicaba de tal forma que era irresistible, ver esa mirada, su hombro ligeramente descubierto, los labios rosáceos entre abiertos; todo era demasiada tentación al alcance de la mano.
Ya no le contestó nada en absoluto, terminó de destapar el torso del británico, besando su cuello y hombros al mismo tiempo que sus manos aprisionaban sus pezones endureciéndolos. Arthur no tardó en deleitar al otro con sonoros gemidos de placer. En un momento el de ojos verdes retiró por completo la bata que le cubría, quedando completamente desnudo en el regazo de su amado americano. Estaba sentado de costado, besando ansioso al otro país.
-te ves realmente hermoso…- continuó recorriendo aquel frágil cuerpo con su lengua, deslizándola en movimientos circulares por todo el pecho, llegando así al abdomen donde se encontraba el bebe. Para poder seguir, recostó a Inglaterra sobre la cama- ¿estás bien así?- sabía que la posición bocarriba le era incomoda al otro
-no te preocupes… sigue- insistió Arthur, aun cuando le era más difícil respirar así
Alfred recorrió el vientre hasta su punto más alto, cerca del ombligo del inglés. Andrew se movió en ese momento sacando un leve quejido de su madre. Estados Unidos miró a Inglaterra, estaba sonrojado tal y como le gustaba, pero sobretodo le aseguraba que estaba bien. No reanudó su marcha al instante, primero se quito la camiseta y desabrochó sus pantalones.
-Alfred… siéntate aquí- pidió Arthur palmeando el lugar junto a su cabeza y el de gafas pareció comprender lo que pretendía. Se colocó donde su pareja le indicó y así fue posible para Arthur sacar el miembro erecto del otro y lamerlo con sólo ponerse de costado. Con sus manos acariciaba los muslos del menor mientras succionaba su pene. Ahora eran los gemidos del americano los que inundaban la habitación
- aahh…aahh ¡yes! ¡More!- la forma particular en que Arthur frotaba su lengua contra la delicada piel de su miembro lo enloquecía haciendo sin más que eyaculara fuertemente dentro de la boca del británico. Inglaterra tragó todo aquel líquido espeso y continuó paseando su lengua, ahora, por los testículos haciendo pequeñas succiones. Alfred disfrutaba mucho aquello, pero sabía que el de ojos verdes también necesitaba atención.
Alfred se quitó sus lentes, los dejó en el buró y se recostó junto al otro, por un largo momento besó salvajemente los suaves labios que tanto amaba. De ahí, pasó su boca hasta uno de los pezones, cubriéndolo bien con sus labios succionó repetidas veces esa zona. Arthur enredó sus dedos entre los rubios cabellos de Alfred, dejándole sentir todo el placer que le provocaba aquel gesto. Estados Unidos fue capaz de sacar un líquido blanquecido de la tetilla del otro rubio. Entonces retornó a los labios de Arthur, jamás saciaría por completo su deseo de besar esos labios, y mientras lo hacía, una de sus manos comenzó a masturbar a Inglaterra, oprimiendo placenteramente esa erección mientras la frotaba. Separaron sus bocas dejando un hilo de saliva entre ellos- ¡Alfred!- gimió el nombre amado al expulsar su semen
-… ¿Cómo… quieres… hacerlo?- realmente lo estaban disfrutando mucho, pero debían tener cuidado con su preciado bebe
-… así…- dijo Arthur una vez que se había puesto en cuatro patas
-… ¿seguro…?
-…sí…- Alfred, aun con algo de semen de Arthur entre sus dedos, introdujo un par de ellos en la entrada de éste, era excitante lo apretado que seguía siendo el inglés sin importar cuantas veces lo penetrara hasta saciarse. Inglaterra sintió como el bebe se movía por la invasión a su espació, pero no era nada que no pudiera soportar o fuera de lo normal.
Estados Unidos lo dilató rápido y lo penetro de una sola estocada haciendo gritar ligeramente al otro. Siguió embistiendo profundamente a su amado Inglaterra, llenándolo plenamente, esa posición le permitía profundizar mucho su penetración. A pesar de los limitados movimientos de Arthur, ambos estaban sintiendo esa unión mejor que cualquier otra. Por un momento Alfred Salió del caliente cuerpo del inglés, quién se dejó acomodar fácilmente, ahora estaba siendo penetrado sentado sobre el miembro del estadounidense. De alguna manera Alfred le demostraba que no era ningún problema cargar con él aun con el peso extra.
-… somos… uno- dijo Alfred haciendo chocar su agitada respiración en la sudada espalda de su amante- quiero… ser uno… contigo… para siempre
Arthur sentía las manos del más joven sostener firmemente sus muslos, alzándolo y bajándolo para llegar más dentro de sí- también… quiero estar a tu… lado… siempre
-… Arthur… cásate conmigo…- el británico se giró un poco, le miró sorprendido
-¿es… enserio...?- seguía gimiendo llenó de éxtasis, pero con la necesidad de saber si aquello era verdad
-...claro... es enserio... cásate conmigo...-repitió sintiéndose llegar al límite
-...sí... casémonos... aahh- sellaron su compromiso llegando al orgasmo -... te amo
- te amo, Arthur...- ayudó a su ahora prometido a acomodarse en la cama
-... ah... fue grandioso- terminaron cubiertos por la delgada sabana de la cama
-sí... vaya que sí... aun cuando Andrew no dejaba de patearte
-jaja... sí, pero fue tu culpa, invadiste su territorio
-mentiroso, Inglaterra es territorio de Alfred F Jones, yo llegué antes que él- rió estruendosamente el americano
-es curioso... yo lo recuerdo diferente, Arthur Kirkland llegó primero a los Estados Unidos de Norte América
-sabes que yo soy tuyo, Iggy... y tú mío- lo besó una vez más y luego ambos acariciaron a su pequeña nación por sobre el abultado vientre- y tú jovencito, eres nuestro...
Estaban terminando el desayuno cuando sus visitas llegaron. Francis vio tranquilo que los ánimos no estaban tan bajos como imaginó, al contrarió, veía a esos dos más unidos que nunca, y lo más importante, muy enamorados.
-les ayudaré con su equipaje, Francis... quédate con Arthur por favor- dicho eso subió las maletas junto a su hermano
-ahora si te creo que estás bien- Francia estaba sentado a la mesa con el otro europeo
-como si me importara lo que creas o no... –el francés sonreía complacido, ese era el Arthur que conocía bien, el que siempre tendría algo descortés que decirle- gracias por escucharme la vez pasada, me hacía falta hablar con alguien
-para eso está onii-san... – en ese momento sonó el timbre, Francia miró a Inglaterra, pero él tampoco sabía quién podía ser, el perinatólogo estaría ocupado ese día y sólo esperaban a los otros dos rubios- iré a ver...
Arthur dio un sorbo más a su taza de té mientras Francis iba hacía la puerta.
-¿dónde está ese yankee de mierda?- el británico tembló ligeramente al reconocer aquel grito
Acto seguido, Víctor entró en la casa echando chispas, pero apenas divisó a su nación en el comedor corrió a verlo- ¡Arthur!... estás... te ves...
-estoy bien, Víctor- recibió un sofocante abraso del monarca mientras las demás naciones hacían acto de presencia
Alfred tosió un poco para que ese tipo soltara a su Iggy-... tú... ¡te dije que lo cuidarás! Y ayer me entero que fue a dar al hospital ¡por tu culpa!- nadie vio venir que aquel humano se le fuera encima a golpes a la nación americana de ojos azules. Alfred no se dejó golpear, también deseaba partirle la cara de un puñetazo a ese tipo, sobre todo desde que supo que le ordeno a Inglaterra se embarazara pese a su estado de salud
-¡basta ustedes dos!- Arthur se había puesto de pie y los miraba molesto-deténganse de una vez
Parecía que no escuchaban razón alguna, Francis también intentaba separarlos y Matthew, conociendo a Inglaterra, fue junto a él para que no terminara acercándose y por consiguiente corriendo el peligro de recibir un golpe de alguno de esos dos.
-¿con que maldito derecho le ordenas ese tipo de cosas a mi Iggy?-gritaba Alfred intentando zafarse del agarre de Francia y sin soltar uno de los brazos del monarca inglés.
-¡soy su rey y lo respeto! ¡Tú que puedes decir!... ¡eres el maldito que lo abandonó hace cientos de años!-Víctor tenía bien sujetado al americano por la camiseta
-... paren por favor- todos voltearon a ver a Inglaterra, tal y como su voz dejaba percibir, estaba a punto de llorar, con una expresión realmente triste.
-Iggy... – Alfred fue el primero en dejar la pelea, soltó por completo al otro, y así mismo, el francés lo dejó ir junto a la nación de ojos verdes
-son unos idiotas... ¿no entienden que no quiero que pelen?- ahora sollozaba entre los brazos de Estados Unidos
-... está bien... prometo no pelear con el yankee...-refunfuñó el rey siendo la burla del francés
-tampoco le haré nada... tranquilo-besó la cabeza de Arthur y lo alejó un poco para mirarlo a los ojos- ¿ya?
-... sí... pero no más peleas
-lo prometo- ahora el beso fue en los labios para rabia de Víctor
La visita de Víctor duró poco, dijo que había prácticamente escapado para ver cómo estaba Arthur. A espaldas de la nación británica, su rey y su prometido juraron arreglar cuentas después.
-bueno... ya que se fue ese... entrometido... Iggy, quiero darte algo- Alfred estaba muy sonriente, igual que las otras dos naciones ahí presentes además del aludido. En ese momento Estados Unidos sacó un pequeño estuche forrado de terciopelo rojo- espero que te guste tu anillo de compromiso
-...anillo de compromiso- repitió sorprendido Arthur, abrió la cajita revelando un hermoso anillo con un diamante brillando puramente al centro- es precioso
-se lo encargué a Matty de Francia... ahora, Arthur Kirkland, serás mi esposo
-con todo gusto, Mr. Jones
Faltaban dos semanas para el nacimiento de Andrew, y su padre seguía batallando en hallar la manera de salvar al inglés. Hoy había tenido que dejar sólo a Inglaterra para ir con los otros dos rubios al hospital, Mason les haría otras pruebas y Alfred no quería que Arthur consumiera sus energías al ir con ellos.
-me alegra que te hayan dejado solo, al fin podremos conversar sin tener que escondernos- era la pequeña hada color cian la que hablaba
-es verdad... aun que- se quedó pensando-no, es una tontería- era un presentimiento que tenía desde la mañana cuando se despidió del de gafas
-¿ah? – La mujercita alada se posó en el vientre del rubio- está duro- dijo recargando sus dos manos como si empujara
-quizá Andrew tiene frio- Arthur se puso de pie y se encamino a las escaleras, pretendía subir por una frazada-ah... me duele la espalda- sobó ligeramente su espalda baja. Por un momento se quedó parado junto a la escalera con la mano sobre el barandal
-¿qué pasa, Arthur?- el hada voló para mirar los ojos verdes del otro
-hay no...
-dime qué pasa- exigió molesta y preocupada
-...creo que-en un instante, una fuerte punzada de dolor atacó su vientre- ¡ah! ¡No ahora!
-¡Arthur!- se alarmó la pequeña al ver como el otro se doblaba de dolor
Logró mantenerse en pie-... son contracciones... voy a tener a mi bebe-dijo recuperado de la primera
-¿qué haremos?- el hada cian sabía, tras unas cuantas platicas serias con Inglaterra, que necesitaba atención médica de inmediato
-llamaré a Alfred- sacó de su bolsillo su celular y uso la marcación rápida
-Hello?-contestó Estados Unidos casi de inmediato
-Al... ayúdame, voy a tener al bebe ahora... ¡AAHH!- al comenzar sus palabras, otra contracción llegó, haciéndole gritar al final. Sus piernas le fallaron un poco, buscó algo de apoyo y terminó recargándose en la pared
-¡Arthur!... ¡ahora mismo voy por ti! Aguanta un poco...- Arthur aun escuchó la voz del doctor diciéndole al americano que se fuera junto con una ambulancia, todo antes de que su prometido cortara la llamada
-¡maldición!-corrió Alfred rumbo a la zona de ambulancias
-¡Mr. Jones!-un paramédico le llamó, ya estaban listos para salir, Alfred saltó dentro y emprendieron el camino a la casa de Inglaterra. El trayecto duró unos minutos que parecían eternos. Al llegar, Estados Unidos tiró la puerta, no tenía los nervios para andar abriendo apropiadamente
-¡Arthur!-gritó el nombre del otro al encontrarlo en el suelo, había terminado ahí al deslizarse por la pared y no poder levantarse de nuevo
-...Al-intentaba respirar como el perinatólogo le había enseñado como precaución de que algo así sucediera. Su rostro estaba enrojecido y perlado por una ligera capa de sudor
-mantén la calma, ahora mismo nos vamos- alzó en brazos a Inglaterra y lo colocó en la camilla, que apresurados, habían acercado los paramédicos- ¿te duele mucho?
-...sí... justo ahora... pero... ¡AAHH!-Arthur se retorció sobre la camilla ante la mirada angustiada de Alfred, los hombres se apresuraron a subirlo al vehículo, uno de ellos conduciría y el otro iría atrás con las dos naciones.
Para Alfred las circunstancias no eran buenas, las contracciones de su Iggy eran continuas y por lo visto muy dolorosas, se sentía inútil, lo único que podía hacer era sostener su mano y procurar ayudarle a soportar el dolor.
-será... el bebe... más bonito- dijo entre contracciones
-sí, claro que lo será- sonrió de la mejor manera que pudo, aun si no era muy convincente
Cuando llegaron al hospital las contracciones eran una tras otra sin darle tiempo de reponerse. El Dr. Mason estaba listó en uno de los quirófanos de obstetricia.
-no me dejes...-pidió Arthur apretando el agarre sobre la mano de Alfred
-no lo haré, estoy contigo- el perinatólogo le proporcionó lo necesario para estar presente, cofia, cubre bocas y la bata azul. Se las puso como un rayo y entró a la par que Arthur
Lo primero que le hicieron fue ponerlo de lado, indicándole a Alfred sostenerlo firmemente, le administrarían una epidural. Aquel medicamento tranquilizó mucho a Inglaterra mientras era conectado a un monitor fetal y a uno con sus signos vitales. De la misma forma apremiante pasaron a realizar el corte sobre el abdomen hinchado.
-¿todo está... bien?-Arthur apenas podía pronunciar palabra pero necesitaba saber que pasaba
-claro... pronto lo sacaran-Alfred alternaba su mirada del rostro de su amado inglés a donde los médicos realizaban su trabajo
Estados Unidos no sabía que sentir, el estomago le dolía y no sabía si la cabeza también, estaba tan nervioso, ansioso y asustado que simplemente era un manojo de nervios, pero debía permanecer en una pieza para apoyar a quien realmente estaba sufriendo el momento, es decir, a su amada nación europea. De un momento a otro sacaron al pequeño bebe, naturalmente estaba cubierto de liquido amniótico y algo de sangre, una de las señoritas ayudó al Dr. Mason a limpiar sus vías respiratorias y soltó su primer llanto, indicando que estaba bien.
-aquí tenemos al pequeño- John se acercó a las naciones con el bebe medio envuelto en una frazada. Alfred lo tomó entre sus brazos, era la experiencia más fantástica que pudo imaginar
-mira, Arthur... es nuestro Andrew- Alfred sonreía feliz por completo, con el corazón a reventar de alegría. Se acercó a su exhausto prometido, aproximándole el bebe para que pudiera verlo
-hola... Andrew- la temblorosa mano de Arthur acarició a su hijo, las lágrimas en sus verdes ojos ya no eran por el dolor y el esfuerzo, ahora eran de gozo de poder ver al ser que por varios meses creció en su interior
-¿Arthur?- una de las maquinas comenzó a sonar ensordecedoramente al mismo tiempo que Arthur cerraba sus ojos y su mano caía perdiendo el contacto con el bebe- ¡ARTHUR!
-¡Doctor! ¡Es una hemorragia severa!- dijo una de las enfermeras, otra de ellas tomó al pequeño Andrew de los brazos de su padre, y otros dos enfermeros tomaron a Alfred para sacarlo
-¡no! ¡No me alejen de Arthur! ¡Me necesita!- fueron necesarios otros dos hombres para arrojar fuera al americano, quien al final sólo escucho que John pedía el desfibrilador
N/A: Casi es media noche pero no podía esperar a ponerlo (nótese que me tengo que levantar temprano para mi clase de inglés)
Sé que muchos se están diciendo "no! Arthur no puede morir ahora!" XD
Ya no les puedo decir mucho sobre lo que viene, arruinaría el suspenso del momento XP
No pensaba poner más lemon, pero se lo debía a yaoist secret, espero que te gustara ^^
Creo actualizar hasta el viernes 22, de nuevo es semana de exámes para mi, así que igual la siguiente actualización se retrasa un poco... y digan que fui buena porque el cap estaba algo largo y pensaba cortarlo XD
Próximo Capítulo: Quédate a mi lado
¿Arthur sobrevivirá? ¿Alfred soportará la incertidumbre de no ver al inglés?... el pequeño Andrew al fin verá el mundo que lo esperaba, con sus hermosos ojos verdes
Dejen reviews por fa! :B
