Hello hello Is anyone home?

Jeje habrá alguna Parafreak entre los que me leen?
Que tal amantes del Helsa, aquí lobita de nuevo. Estaban ansiosos por el new chapter de esta musical historia? Pues aquí está.

Gracias a todos los que me han apoyado con sus geniales reviews para continuar este pequeño fic. No se que haría sin ustedes :')

Les aclaro que deben prestar mucha atención a los detallitos que pasan, puede que luego sorprenda con algo inesperado.

Capitulo #7: Al compás de mis latidos

Al día siguiente me levanté agitada de la cama. El despertador se dignó a interrumpir mi sueño profundo mucho antes de lo programado. Gruñí al escuchar la irritante alarma del aparato infernal que vibraba y chillaba. Con un golpe lo callé para volver a enterrar entre las sábanas. Cinco minutos después volvió a sonar obligándome a salir de mi dulce cama.

Me levanté con el pie izquierdo esa mañana. Apenas puse un pie fuera de mi cama y me enredé con las sabanas cayendo de cara al piso. Me quejé de dolor mientras maldecía y me ponía de pie.

Restregué mis ojos y bostecé estirándome como un gato perezoso. Con mis parpados a la mitad de mis ojos, caminé a tomar desayuno a la cocina. Tomé el molde de pan y mantequilla, acompañado con un poco de café con leche. Los tiré con violencia sobre la mesa y miré el reloj con forma de gallo de la cocina. Eran las 7:12 am, muy temprano por mi habitual levantada matutina, tipo 9:45 o 10:00.

Gruñí mientras preparaba el pan y lo ponía en la tostadora. Agarré por el asa el vaso que contenía mi café y sin darme cuenta desparramé el líquido sobre mi piyama rayada color verde, haciendo que se tornara de color café claro. Maldecí de nuevo. − Este día no me podría ir peor −gruñí mientras dejaba la taza vacía en el lavaplatos y corría a quitarme esa piyama y el olor a café.

Entré al cuarto de baño con una muda de ropa para cambiarme. Mis pies se encontraban inestables e húmedos. Casi me resbalo por el agua. El piso estaba empapado debido a una fuga en el tubo del lavamanos. –Por qué tiene que estar pasándome esto a mí −me quejé mientras dejaba a un lado la ropa y me dirigí al clóset de elementos para la limpieza para sacar un trapeador y una cubeta.

Cuando terminé de secar la inundación de mi baño, un olor a quemado comenzó a cosquillearme la nariz. Fue entonces que lo recordé. −¡Mierda! ¡Las tostadas! −grité corriendo hacia la cocina a toda carrera. De la tostadora emanaba humo, me había olvidado de ponerle el timer para que salgan cuando estén listas. Saqué el pan negro de la tostadora y lo tiré a la basura con rapidez para no quemarme las yemas de los dedos. Grité de furia por lo sucedido. No me puede ir peor.

Error.

Golpeteos se oyeron en el techo como si tiraran garbanzos sobre las tejas. Salí inmediatamente de la casa y me dí cuenta de que estaba granizando con mucha fuerza. La gente corría por las calles con un paraguas o capucha tratando de salvarse de las agujas de hielo que caían del cielo. En mi mente imploraba que este clima cambiase para la tarde que debía caminar hacia la academia para mi ensayo de piano. Fue entonces que lo recordé. –El también estará allí −me dije a mi misma cerrando la puerta de golpe. Me apoyé contra ella y suspiré mirando al techo. No podía sacarme su rostro y su destreza con el violín de mi mente. Sus ojos esmeralda me habían cautivado desde el primer momento que lo vi. −Pobrecillo, el de seguro ha de tener frío en estas calles oscuras sin refugio o una cama cálida en donde yacer −me compadecí de él mientras miraba al piso a un punto neutro.

Al salir de mi trance, caminé hacia el cuarto de música y deslicé mis manos por las teclas pero sin producir ningún sonido del instrumento. Rocé su superficie con recelo. No deseaba tocar el piano en esos momentos, no me sentía totalmente inspirada para hacerlo. Quería matar el tiempo pero en algo distinto. Quería ver a mi fiel amiga Anna pero dudo mucho que ella desee venir caminando hasta mi casa o salir con este clima tan crudo. Pero de nada estorbaba tratar ¿no?

Agarré mi teléfono y marqué su número que ya tenía entre mis favoritos. Luego de timbrar tres veces, la voz de Anna me contestó. –Hola Elsa ¿Sucede algo? −preguntó la pelirroja algo preocupada.

−No, solo quería saber cómo estabas, chica−.

−Aburrida, no soporto estar encerrada en mi casa mientras veo caer granizo en mi ventana. ¡Quiero salir! ¡Pero no puedo! ¿Tú en dónde estás? −exclamó eufórica y feliz.

−Estoy en mi casa, me ha ido de perros hoy. Yo también estoy aburrida −contesté suspirando.

−Bueno no te culpo… ¡Hey! ¡¿Qué te parece si voy ahora a tu apartamento?! Juntas podremos pasar genial en esta granizada amiga. ¿Qué te parece? Es una idea grandiosa −exclamó Anna gritando y hablando rápido quedándose sin aliento.

−Tranquila Anna, no te ahogues −dije entre risas. –Está bien pero no será una molestia que vengas en este clima tan frío−.

−Para nada, lo hago con mucho gusto, en quince minutos estoy en tu casa−.

−Gracias por avisarme para no abrirte −me burlé de ella mientras ocultaba una sonrisa. –Me dedicaré a cerrar todas las puertas y ventanas bajo doble llave−.

−Oye, que cruel te has vuelto Elsa −exclamó entre risas. –Nos vemos allá −dicho esto colgó el teléfono.

Apagué el aparatito riéndome de las locuras de mi mejor amiga. Caminé por la casa mientras la ponía un poco en orden para recibir a mi invitada. Al terminar, me recosté sobre el sofá aburrida mientras jugueteaba con un mechón de cabello que caía sobre mis ojos. Enseguida noté que la lamparita de mi escritorio colocado en mi estudio de música estaba prendida. De seguro me había olvidado de apagarla anoche. Caminé hasta ella y vi que encima de la madera yacía un montón de bolígrafos y papeles desparramados. Ordené un poco las cosas quedando un lápiz y una hoja de papel en mis manos. Enseguida sentí que necesitaba matar el tiempo que se tardaría Anna en llegar dibujando.

No era una artista, pero sabía defenderme en el dibujo. Sin embargo, no era algo en lo que era muy buena. Me considero algo perfeccionista así que si cometo algún error repito todo de nuevo hasta que llego a un punto a que me harto de hacerlo y lo dejo de lado. Más eso nunca ocurría cuando practicaba piano.

Pasé el lápiz sobre el papel para dibujar un pequeño paisaje de un bosque congelado. Fue lo primero que se me vino a la mente. Comencé por dibujar la parte el primer plano que contenía unas pequeñas elevaciones de nieve y árboles. Realicé trazos suaves como dibujo base que lentamente repasaba con más intensidad para darle más realismo. Al terminar con el primer plano, comencé con los arboles colocados en el segundo, sin embargo sentía que faltaba algo. No dudé en poner un muñeco de nieve con una sonrisa alegre entre los árboles. Aún faltaba el tercer plano del dibujo. Inmediatamente mi mano comenzó a dibujar palitos y detalles que pronto se fueron convirtiendo en una banca de parque. Inmediatamente dibujé a una pareja. El chico posaba su brazo alrededor de la chica mientras ella apoyaba su cabeza en su hombro. Como toque final dibujé estrellas esparcidas en el cielo, acompañadas de ligeros copos de nieve a su alrededor.

Al dar terminado con mi dibujo aleatorio, me quedé impactada ante su belleza, nunca antes me había salido tan bien un dibujo como este. Sin embargo, causaba cierto recelo en mí. Cogí y lo arrugué formando una bola de papel que lancé al piso. No me gustaba. El amor no es lo mío.

Cerré mis ojos mientras frotaba mis sienes tratando de concentrarme un poco. Mi mente seguía abarrotada por los bellos ojos esmeralda de ese joven violinista. −¡Mierda! ¡¿Por qué solo pienso en él?! −grité mientras azotaba mis manos contra la madera del escritorio. Enseguida la inspiración golpeó mi cabeza. Tomé otra hoja en blanco y comencé a escribir un pequeño poema desahogando ese sentimiento que quemaba mi corazón entero:

Descubrí que tal vez me equivoque
Que me caí y no puedo hacerlo sola

Quédate con migo, es lo que necesito, por favor

Toquemos una canción y nosotros la tocaremos para ti
Nosotros podemos tocar solos, pero ¿Que sería sin ti?

No soy nada ahora y ha sido muy largo
Ya he oído el sonido, el sonido de mi única esperanza

Esta vez estaré escuchando

Este corazón, late, late solo por ti
Este corazón, late, late solo por ti

Este corazón, late, late solo por ti
Mi corazón es tuyo

Este extraño poema fue aún más raro que el dibujo que hice anteriormente. Al terminar releí la letra y me extrañé totalmente, no entendía lo que mi mente me trataba de decir con esto. A veces solía escribir o tocar algo sin sentido, solo con el ámbito de entretenerme o quemar tiempo. Sin embargo, esto tenía otro significado que muy pronto averiguaría…

El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos. Guardé la hoja entre mi carpeta de partituras y corrí a abrir la puerta. Mi amiga pelirroja entró rápido como un gato en la lluvia mientras temblaba de frío. –Ay Elsa ¿Por qué demorabas? Me congelaba allá afuera −reclamó.

−Te dije que mantendría las puertas cerradas −reí recibiendo un golpe en mi brazo derecho por parte de ella. Al parecer no le hacía mucha gracia mi bromita blanca.

−Tonta. Debería enseñarte a ser una mejor anfitriona, así no dejarás afuera a tus invitados−.

−Ay está bien. No te molestes amargada −me quejé girando mis ojos.

−Mira quien lo dice −gruñó la pelirroja cruzándose de brazos.

−Ok ok, ya entendí. No te enojes flamita−.

−¡Te he dicho millones de veces que odio que me llames así Elsa! −gritó Anna con los ojos encendidos en furia, mientras me tomaba por los hombros y me zarandeaba de un lado a otro expresando su enojo.

−Ya Anna. Está bien no te enojes. Solo que a veces me gusta cómo suena −respondí soltándome de su agarre y dando una sonrisa por lo bajo. Anna me dio una mirada asesina y refunfuñó. –Oye por cierto, ¿qué tal te va con Kristoff? −pregunté haciéndole erizar los pelos de la nuca.

Anna me miró y cambió de su color natural a uno tan rojo como su cabello. No sé qué la hizo enrojecer más, la pregunta o mi mirada picara sumada con esa sonrisa pervertida que ella tanto odiaba. Igual para mí es fácil identificar cuando mi mejor amiga miente.

La pobre comenzó a sudar como langosta en olla. Era muy obvio. Esta ya había tenido algo con Kristoff solo que no quería decírmelo. –Ok, ¿no me digas que te acostaste con él? −pregunté con un gajo de enojo.

−¡No como crees! −gritó sobresaltada. Para ocultar su nerviosismo jugueteó con su trenza, enredándola entre sus dedos. –Emm, No hemos tenido nada en serio, solo algunos besos algo fuertes, eso es todo. ¡No nos hemos salidos de nuestros carriles Elsa! Sabes que yo quiero tener una relación seria cuando acabe la universidad. ¡No pienses mal de mí! Ahora podemos cambiar de tema −respondió molesta.

−Tranquila tigre, no quería molestarte. Solo me interesaba que mi mejor amiga se conservara virgen, ¿no? −exclamé mientras enarcaba una ceja haciéndola tornar como tomate. –Jajaja, tranquila. No era para que te exaltes. Ok dejémonos de cosas−.

−Ay Elsa, las salidas con Hans te están afectando −contraatacó Anna con su sonrisa pícara y su mirada fija. –Sabía que algo tenían entre manos, par de pícaros-.

Sentí mi temperatura elevarse a los 100 grados Fahrenheit, solo escuchar su nombre me hacía enrojecer. -¡¿D-de que hablas?! M-mi actitud no tiene n-nada que ver con él- tartamudeé.

−Elsa, te conozco desde la secundaria. Sé que siempre que estás nerviosa tartamudeas. Así que ¿estas nerviosa por Hans? −atacó Anna con su sonrisa manipuladora.

−N-no, para nada. N-nunca lo estaría −volteé mi mirada y me crucé de brazos haciéndome la desentendida.

Anna comenzó a dar saltitos por toda la habitación, fastidiándome. − ¡Lo sabía! ¡Elsa está enamorada! ¡Elsa está enamorada! −repitió como loro mientras me sacaba la lengua, burlándose de mí.

Mi rostro no podía estar más rojo. Parecía un tomate maduro. Detesto cuando Anna da en el blanco y comienza a fastidiarme por todo el día. –Cállate, fla… −fui interrumpida por la mano de Anna mientras me daba una mirada cortante.

− ¡Ni se te ocurra decirlo! −gruñó.

Aparté su mano de mi boca. −Entonces tú ya no me molestes −repliqué.

Ella retrocedió dos pasos de mí y me miró derrotada. –Ok ya no fastidio. Oye ¿Tienes algo de comer? Muero de hambre−.

Fuimos a la cocina y le ofrecí algo de chocolate caliente con pequeños malvaviscos, ideales para una tarde fría. –Elsa, ¿No tienes que irte a tus clases de piano? −exclamó Anna mirando el reloj de gallo con una mirada de preocupación.

Al escuchar las palabras y ver el reloj, casi escupo el chocolate al piso. ¡Eran las 3:27 pm! –Ay ¡¿por qué a mí?! −grité confundiendo más a Anna, saliendo despavorida de la habitación hacia el baño. Tomé algunas prendas para salir y me cambié lo más rápido que pude para salir disparada al cuarto de música. Agarré mi carpeta de partituras con rapidez, haciendo que algunas hojas volaran por la habitación. Anna me ayudó a recogerlas, sin embargo tomó una en especial entre sus manos. Yo ni tuve tiempo para ver qué era lo que revisaba, solo salí disparada del apartamento con Anna por detrás.

−Espérame Elsa. Yo te acompaño hasta allá −gritó jadeando mientras se ponía a mi lado.

Vi cómo se metía algo al bolsillo pero no le di mera importancia.

Corrimos como unas desquiciadas por la avenida principal frente a la mirada extrañada de los transeúntes. Todos no miraban como si dijeran "Y a estas chicas que les pasa".

Después de correr y correr llegamos al edificio y subimos las escaleras tan rápido como pudimos. Al llegar al piso de arriba, jadeamos como perros luego de correr una maratón de 25 kilómetros.

Una voz nos sacó de mis pensamientos. –Me alegra que hayas llegado Elsa. Y justo a tiempo para la clase junto a nuestro nuevo estudiante –exclamó Kai.

En el cuarto de música, junto al blanco piano estaba ese pelirrojo con su amado violín. Me miraba con sus orbes de esmeralda y esa sonrisa cálida y ladeada que hacía sobresaltar mi corazón. Encima tenía clavada la mirada de mi pelirroja amiga que me codeaba de manera seguida haciendo que el joven soltara una leve risita. Al parecer le gusta cuando me enrojezco. ¿Por qué lo hago cuando lo veo? ¿Será que siento algo más por este pobre violinista?...

Les gusto? se que no puse un momentito Helsa por aquí, quería dejarlos en suspenso xD

Alguien descubrió la pista oculta... no? Quien la descubre se ganará un abrazo enorme de Olaf y una dedicación especial de un OS de otro mi fic Bajo la aurora boreal. Se que no es mucho pero me gustaría saber quien descubre el as bajo la manga

¿Que creen que pasará en el proximo cap?

¿Que les parece la Cover Image (Portadita) xD?

Por cierto debo cambiar este fic de Drama a Tragedy por meras razones que sucederán en el futuro (por fas no me maten)

Ahora Reviews *w*:
SerenaSaori: Lo se es un loquillo para el amor xD. Será en el futuro querida pero pasará. Oh si te espero en el claro de luna y lleva todas tus armas *sonríe mostrando sus colmillos y garras* yo si estoy lista Grawwrf Protegeré a Midnight con toda mi existencia lobuna encima auuuu.

A Frozen Fan: Ay chica no importa sabía que llegarías. (Nunca falla) Gracias por cumplir mi favorcito (ya sabes xD) Me alegra que te haya gustado la canción del fondito, a mi igual. Supe que era la indicada luego de escucharla tres mil veces seguidas (y aun así no me canso)Cuidate mi loquilla favorita

Katherine: Gracias por tus halagos loquilla, me haces sonrojar *poniendose las manos en las mejillas* Espero que este cap te guste

F: Gracias chica por tu apoyo en mis tres historias. Eres lo máximo :D

Pues lamentablemente eso es todo por esta vez. Cuidense chicos.

Loba debe irse, pero no estén tristes... VOLVERÉ...

Una cortina de humo la envuelve y desaparece en medio de un largo y aterrador aullido...