Cap 7: A mi lado

Ya habían pasado dos semanas desde que Thomas y Edith se hicieron pareja aunque no había pasado nada mas allá que simples besos, caricias y palabras románticas de parte del hombre de la relación, todo pintaba bien, la felicidad en el rostro de Sharpe era indiscutible, la de Cushing era un poco mas reservada pero era notable su alegría de estar al lado de un hombre como Tom, un caballero que muchas deseaban y solo una pudo obtener, no había ninguna muerte mas.

-Estas lista para esta noche?

-Estoy nerviosa

-Por que?, solo es tu cumpleaños número 21

-Lo sé, es solo que…mi padre no suele hacer fiestas para mi cumpleaños

-por que no?

-Yo se lo pido, no me gustan

-Y esta vez si…porque….?

-Porque me convenciste-le dio un golpecillo en el pecho

-Vamos, Edith!, prometo que para el 22 no digo nada, me mantendré callado

-Lo prometes?

-Thomas Sharpe siempre cumple sus promesas-exageró el tono de su voz y la manera de pararse

-Bien, entonces disfruta de esta porque no va a haber otra a menos que…

-A menos que….?

-A menos que nada…-la verdad ella había pensado un " a menos que sea por una boda", si, la boda de ambos pero era demasiado pronto y no quería arrepentirse asi que mejor olvidar ese tema

-Bueno, entonces te dejo sola, prepárate para lucirte esta noche

-Lo hare-asintió dándole un beso de "hasta luego" a su novio

Esa noche sería de las mejores para la rubia, un traje rojo vino, el cabello completamente recogido, guantes blancos y ligero rubor en sus mejillas, no necesitaba de mucho para verse realmente atractiva.

-No te tardes tanto, Luciile!-gritó Thomas desde la planta baja, ella solo rodó los ojos ante la presión de su hermano, no le contestó y tampoco le hizo esperar mas tiempo, bajó con un atuendo gris y el cabello en alto. Thomas por su parte el negro le sentaba perfectamente por lo que al menos en ocasiones especiales ese era el color a usar y quería que la cumpleañera lo viera aun mas atractivo de lo normal aunque para los hombres es simple el verse bien. Como buen novio y buena "cuñada" fueron de los primeros en llegar pero aun asi, Edith se negaba a bajar a pesar de saber que su persona favorita la estaba esperando en la sala principal que poco a poco se empezó a llenar con los invitados

-Y la anfitriona aun no se atreve a bajar-comentó Thomas al colocarse a lado de su "suegro"

-No suele ser de fiestas y ahora tiene una donde es la principal

-Definitivamente le encanta pasar desapercibida

-Siempre ha sido así

-Entonces tendré que traerla hehe

-Te hubiera dicho que si pero…creo que tardaste un poco-le hizo la seña de que la muchacha estaba en la escalera bajando con nerviosismo, ella podía sentir como las piernas le temblaban ya que todas las miradas se concentraron en su persona, pero entre la multitud fue una mirada la que mas sobresalió de las otras, si, la de Thomas Sharpe, una que le podía provocar debilidad y fuerza y al mismo tiempo; al parecer él se había enamorado de la dulzura, "ingenuidad" y carisma de la chica así como de sus tropiezos. Los ojos de Tom se iluminaron ante la presencia de la mujer, caminó entre los presentes deteniéndose en el primer escalón estirando el brazo para ofrecer su mano diestra a la chica

-Necesita ayuda, señorita?-trató de no sonreír esperando ella tomara su mano

-No, pero se lo agradezco-hablaban como aquellos desconocidos que deseaban conocer. Le agarró la mano llevándola hasta la pista de baile donde ahora Edith se acoplaba perfectamente a Tom, no como la primera vez en que pedía permiso a un pie para mover el otro

-Ya has aprendido

-Se nota, cierto?

-Por supuesto

Lucille no se quería quedar atrás tomándose el atrevimiento de invitar a un chico mas joven que ella

Todo iba a la perfección, entre la pareja central solo existían sonrisas y palabras graciosas, el señor Cushing no había visto a su hija ser tan feliz en un buen rato pero la llegada de Sharpe lo cambió todo.

-En verdad lo amas, hija?

-No lo se padre

-Como no lo vas a saber…

-Me siento feliz a su lado pero…ammmm…una vez me enamoré y no fue lindo

-Aun no olvidas a ese chico?

-Fue alguien importante para mi

-Fue?, segura?

-Por que me haces ese tipo de preguntas en mi día especial?

-Se me salió, perdón

-Solo porque estoy de buenas ehehe

-Por que él te pone asi , cierto?

-Es verdad…siento que lo quiero pero no se si lo amo…bueno , de hecho…

-Necesitas mas seguridad en ti misma cariño y yo he conocido el amor de verdad y créeme…cuando te veo hablar de él o cuando estas a su lado puedo ver tu felicidad y también notar lo que yo veía en tu madre, una mujer enamorada…eso eres tú

-Mi propio padre sabe más lo que siento que yo misma, increíble

-Te darás cuenta tarde o temprano que realmente lo amas, ahora anda, ve con él que Katherine Sparks no pierde el tiempo-Edith giró rápidamente la cabeza en dirección a la nombrada, su sonrisa y su mirada cambió repentinamente, su padre rió al ver ese rostro-celosa?

-que?!, no!, claro que no…además confío en él

-ves?, si estas celosa aunque lo niegues y si confías en él es porque realmente…

-lo amo…eso vas a decir?

-no niegues tus sentimientos, que te hayan roto el corazón no quiere decir que lo vuelvan a hacer

-soy desconfíada,no puedo evitarlo

-Bueno, entonces ve a rescatarlo de las garras de Katherine –sonrió a su padre antes de marcharse de su lado

-Interrumpo?-tomó del brazo a su novio mirando con cierta hostilidad a Katherine

-Para nada, cariño-respondió Thomas

-Bueno, dejo a la pareja a solas…-Kath tuvo que sonreír forzosamente

-Te dejo un momento solo y mira lo que pasa…

-Solo tengo ojos para ti,lo sabes, Edith…

-Eso quiere decir que… solo los ojos tiene para mi?, otra parte tuya no es para mi? Hehe

-Bueno, tú entiendes lo que quiero decir-le siguió el juego

-Lo se, solo bromeaba, tranquilo-le tomó de la mejilla con suavidad besando así sus labios-caminemos un rato

-Lo que pida la señorita-se sostuvo de su brazo y salieron por la puerta trasera sin que nadie los viera, bueno…mas bien la ama de llaves a quien le pidieron guardara el secreto como adolescentes enamorados, Edith escapándose de su propia fiesta…

De llamarte,
Me quede con la sonrisa
colgada de bobo enamorado..
Enganchado de tu voz.
Atado al murmullo de tu carcajada.

Me quede allá, guardadito en tu bolsillo,
asomado de puntillas, de reojo al mundo.
Me quede feliz.
De tenerte,
de saberte,
de amarte,
de llenar tu corazón y tu alma.

Hirvieron mis venas mi amor,
se quebraron y me derramé,
me vertí entre tus almohadas.
Quedé clavado en tu tímida sonrisa
y ya no supe moverme...,

Dios!...olvidé como respirar,
no he sabido que hacer con lo que me has hecho sentir,
el pulso aceleró desafiante y quedé embotado
de latidos violentos, ambiciosos...

Y calmado he llorado amándote,
e impotente he llorado extrañándote.
y como león atrapadado he caminado arriba y abajo
entre los pliegues de tu voz
hasta encontrar en el instante justo
el rincón exacto donde poder vivir.

¿Cómo es posible que mi día sea eternamente absurdo si tú no estás?
¿Por qué el tiempo se demora en tu ausencia?
¿Por qué? si luego se acelera cuando te tengo...
avalancha de sentimientos derramados en el asfalto. .
¿Porque no estás aquí?
No es justo,
No es justo.

Edith se quedó pasmada deteniéndose para ver a los ojos a Thomas, el movimiento de sus labios, concentrase en el sonido de su voz, de su maravillosa expresión facial

-Y eso…?

-Un poema que escribí para ti

-Dios!, de verdad tú lo escribiste…para mi?

-Sí, aunque no fue fácil, me costó mucho-admitió

-Pero el resultado fue esplendido.-ella estaba absorta rememorando las palabras que había escuchado, el corazón parecía querer salir –es lo mas hermoso que alguien me ha dicho

-Tú eres mi inspiración

-Thomas, te amo!-no dijo nada mas que eso, fue suficiente para ver sonreír a su amado y besarlo con pasión y lujuria –pero creo que deberíamos volver…-no había medido el tiempo pero parecía lo suficiente como para que los demás se preguntaran donde estaban

-Ya lo creo-le agarró la mano caminando de regreso –Había una sonrisa inmensa en el rostro de la joven

-Hija…no quiero arruinar tu día pero …

-Pero?

-Buenas noches srita Cushing, feliz cumpleaños –un hombre de cabellos rubios un poco más joven que Thomas pero más grande que Edith besó la mano de esta. Ella simplemente se quedó inmóvil con la mirada puesta en el extraño-tanto tiempo…