Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon son propiedad de Naoko Takeuchi. Yo solo me atribuyo la historia y que arda en el infierno quien se atreva a plagiarme. LOL.
Hola a todos mis queridos lectores. ¿me extrañaron? No me odien T_T saben que demoro en actualizar, pero es que no me permito entregar un capítulo rápido con tal de actualizar seguido, prefiero que la espera sea fructífera, tanto para ustedes como para mí.
Después de varias conversaciones con la Srta. Inspiración, he llegado a este día ansiado por mí, no les diré por qué, ya se enterarán a medida en que vayan leyendo, jujuju.
No quiero meter mucha conversa porque quiero que lean pronto, jajaja
Una vez más agradezco a todos y todas por estar aquí.
¡Ah! lectores de "Tokio de cristal, amor en el siglo 30" no me odien, varias ya saben que he vivido semanas y semanas de eterna disyuntiva creativa, pero creo haber pactado bien ya con Srta. Inspiración y desde mañana nos podemos a continuar el capítulo, ya van 6.000 palabras de él, no crean que lo tiré al olvido, pero como voy aproximándome al final, de verdad quiero lograr un ambiente en lo posible épico y eso cuesta el inmolar varias de mis pobres neuronas.
¡Disfruten la lectura!
Dato: Desde ahora, este fic solo será narrado en POV ^^
¡Nos leemos abajito! :D
POV Serena
Sé que la suerte es bastante relativa, pero creo que el destiño se ensañó conmigo como nunca…
Ahí estaba ella, con esa belleza altanera y repelente, junto a él… Seiya, su presente y futuro, en compañía de aquel hijo que los tendrá unidos por siempre.
No puedo siquiera hacer un intento por disimular lo mucho que me hirió verlos juntos, es decir, una cosa es saberlo, muy distinto a verlo frente a frente, es como, sí, como si te lanzaras a una piscina llena de agujas, ¿se entiende la metáfora? Me duele todo, todo, todo, todo…
Salgo de mis pensamientos en el momento en que Darien deja ir mi brazo sobre su hombro, ya veo, hemos llegado al estacionamiento y probablemente querrá llevarme a casa.
Sin dejar de lado su amabilidad, Darien abre la puerta de su auto y espera a que yo ingrese, lo hago en total silencio, no me extrañaría que él entienda a la perfección el motivo, bueno, perfección dentro de lo poco que sabe y como no creo necesario que sepa más allá, simplemente mantengo la boca cerrada. Bien, ahora Darien sube al lugar de piloto, enciende el motor y arranca en silencio; al verlo sospecho, por su rostro, que está igualmente incómodo a como lo estoy yo, obviamente no por el mismo motivo, pero algo debe pasarle, ¿será necesario indagar?
—Te llevaré a casa ¿bien? —comenta mientras retrocede poco a poco, para salir del estacionamiento.
—Si, gracias —intento corresponder a su amabilidad siendo lo más educada posible, incluso simulo ser optimista, pero es obvio que buena actriz no soy.
—No te dejes molestar por él de esa forma, no vale la pena que te pongas así por Seiya —era obvio que diría algo así, claro, él no lo entiende.
—¿Sabes? Prefiero no hablar de eso —automáticamente bajo la mirada y la fijo en mis rodillas, de pronto me parece un lugar muy lindo por observar.
—Disculpa —de pronto, tan cortante a como lo estoy, Darien también lo está, eso… me molesta, o sea, es raro, no sé.
—No es que tengas la culpa ni nada, pero lo que pasa es que… —antes de terminar soy interrumpida en silencio, Darien solo bate su mano derecha mientras niega con la cabeza.
—No tienes que darme explicaciones por nada, descuida —dicho esto, él solo fija su mirada una vez más en el camino a seguir… esto me está asustando.
No soy experta en temas del amor, eso es obvio, y sinceramente no quiero pensar de manera ególatra pero se me hace que Darien se ha comportado de la manera en que lo ha hecho porque tal vez siente algo por mí. ¿No sería una locura? En serio, nos conocemos hace menos de 24 horas, ni siquiera debería estar pensando en la posibilidad de que él tenga algún tipo de atracción por mí, pero es que esos besos… y ese último…
No quiero imaginar qué es lo que sucedería en caso de que mis absurdas sospechas estén en lo correcto, porque aunque sepa muy poco del hombre que está a mi lado, creo que es evidente que no se trata de uno malo y que merezca sufrir, porque sí, eso lograría estando conmigo, solo sufrir, al igual como lo hizo Seiya, al igual como lo haría cualquiera, ya que mi némesis no es nadie más que yo misma y tengo claro, que mientras no sepa vencerme, el camino por el cual transito debo caminarlo en soledad.
¿Cómo poder siquiera ofrecer ahora una sonrisa a Darien? Estoy conteniendo mis ganas de llorar, de gritar y volverme loca, como ya tantas veces lo he hecho en mi habitación, ahogando mi llanto en la almohada, tirándome el cabello por la impotencia, odiándome por ser en quien me convertí, por lo que dejé que ese bastardo hiciera, por no haberlo detenido cuando fue tiempo… ¿ahora qué me queda? Sí, quejarme y entrar en crisis de pánico contenido en momentos como estos, porque no fui capaz de poner un alto cuando debí sacar la voz, solo me dejé callar por cumplir con lo que contaba la leyenda, que el primer amor sería hermoso, pero aun así y cuando hubieran momentos complejos, yo solo debía luchar, ¿en qué momento confundí luchar con callar? ¿en qué instante malentendí dejarse amar con dejarse pisotear?
Esa sensación cálida la conozco, la desgraciada me ha acompañado ya no sé cuanto tiempo… pero como bien sé quién es, también sé como eliminarla sin dejarme evidenciar. Solo hago como si la nariz me picara, paso mi dedo índice y de paso, saco la estorbosa lágrima que se atrevió a salir en este momento tan inoportuno, pero no, no es solo una, ay, ya comencé, no debo, no debo, no debo, ¡menos si me está acompañando alguien que apenas conozco! Ni siquiera le permito a mi madre verme así, que desagradable…
—¡Uf! Las alergias sí que son una molestia —me veo obligada a comentar tras notar que Darien notó lo que intenté ocultar.
—¿A qué eres alérgica? —su pregunta sin duda es escéptica, seguramente no creyó mi excusa.
—A muchas cosas, por ejemplo el —pausa, ni loca le digo que tengo algo parecido a una alergia al chocolate, es más bien malestar pero aún así me lo ahorro, él me acaba de regalar uno—, el… pólem, a la lana, la penicilina y un par de cosas más.
—Ya veo —¿Por qué ahora apenas me habla?
—¿Acaso no me crees? —inevitablemente debo preguntar, mi naturaleza me impide abstenerme de hacerlo.
—Obviamente esto no lo sabes de mí, pero soy muy detallista —me explica con cierta parsimonia, casi como si ¿se estuviera burlando?—, en mi auto, jamás, pero jamás habrá polvo, llevamos las ventanas cerradas así que desde afuera no llega nada de eso, tampoco estás usando algo de lana, recuerda que elegí tu ropa, ¿pólem? ¿penicilina? Tampoco hay —definitivamente sí es engreído, en eso no me equivoqué anoche.
—¿Y qué? —cálmate, Serena, recuerda lo lindo que ha sido este hombre contigo.
—Y que me estás mintiendo, eso —touché.
—Ya dije que no quiero hablar de eso —inevitablemente siento como otra vez mi corazón se reduce a su mínima expresión.
—Recuerda que no debes darme explicaciones, pero de todas formas me preocupa —tibia, su mano es demasiado tibia estando sobre la mía y sus ojos, si, también lo son, por más que no quiera admitirlo, observarlos me resulta relajante.
—Te lo agradezco —¿por qué lo hago? Ni idea, pero mis dedos entrelazados a los de él se ven demasiado perfectos.
—¿Te llevo a almorzar o quieres ir a tu casa de inmediato? —ahora Darien, nuevamente aprovechando que el semáforo está en rojo, se da el tiempo para mirarme y esta vez, aprisionar mi mano con la suya, mientras la sacude un poco, como si quisiera intentar remover algo en mí para encontrar alegría oculta.
—Preferiría irme a casa, tú sabes, tomé medicamentos y quizás me dé algo de sueño, no sé —lo reconozco, ahora que estoy más consciente de nuestra cercanía y la aniquilo, me suelto del agarre y pongo la mano en mi bolso, me asusté, esa es la verdad.
—Te haré caso, pero pasaremos a comprar algo para que comas después —sin haber usado ni el más mínimo tono de pregunta, Darien vira bruscamente a una dirección que asumo conocida para él.
—¿Por qué eres tan atento conmigo? —necesito saberlo, necesito aclarar las dudas, no quiero saber que…
—¿Acaso no es obvio? —Antes de decir esto, Darien detiene el auto a un costado del camino, apaga el motor y resopla con fuerza, baja la mirada y vuelve a tomar mi mano, poco después de eso, me busca con sus ojos una vez más—, Serena, perdóname si estoy siendo demasiado evidente, que te esté molestando de esta forma, incluso podrías creer que soy así con cualquier chica pero no. No me explico qué fue lo que me pasó contigo, ¿pero qué te puedo decir? Simplemente disfruto estar a tu lado, me resulta cómodo, natural, además eres muy linda —ahora está acariciando mi mano suavemente con su dedo pulgar, mientras a ratos me mira y después huye—, no quiero que me tomes por loco, pero está claro que además de querer ayudarte sin pedir algo a cambio, bueno, hay algo en ti que me atrae —su voz es casi enternecedora, creo que le costó decirme esto, quizás no tanto como lo que me costará a mí responderle.
—Darien, lo que pasa es que… —solo escucho como un silbido suave en petición de silencio sale de sus labios y bueno, le funcionó.
—No digas nada —apenas un susurro es su voz. Lo sospecha, sabe que de una u otra forma, su sentimiento no es correspondido.
—¿Al menos me dejarías explicarte el por qué? —él merece saber qué es lo que pasa conmigo, no puedo dejarlo sin algún tipo de conocimiento sobre lo que ocurre en mi mente… y en mi corazón.
—Supongo —a la vez en que responde, se encoge de brazos para quizás darle liviandad al momento, pero siento que lo herí, no me gusta.
—Vamos a mi casa, ahí hablaremos tranquilos —nuevamente me suelto de su mano, pero esta vez al menos soy más sutil, no hace falta ser grosera ahora.
POV Darien
No debí decirle nada, sabía que si en algún segundo pensé confesarle algo a Serena debía ser en otro momento, en otra circunstancia, pero no ahora que viene de ver a su ex junto a su novia, fui realmente estúpido.
Tomo nuevamente el volante y no digo nada más, bueno, deberé pedirle a Serena que me dé las instrucciones para volver a su casa, no recuerdo muy bien la dirección ya. Enciendo el motor y listo, a seguir el camino, lo que recuerde por cuenta propia, evitaré hablar con ella lo más que pueda, no quiero que note lo mucho que me desagradó el que… en fin, eso.
Pero es que, por Dios, ¿Cómo alguien como Seiya pudo tenerla y no cuidarla? ¿Se entiende el porqué de mi enojo?
Primero lo primero, Serena es hermosa hasta decir basta, sus ojos son simplemente encantadores, expresivos, bueno, no tanto, porque es obvio que intenta ocultar cosas, pero sé que cuando brillan lo hacen intensamente, sumo a esto la delicadeza de su rostro en general, su nariz pequeña y su finos labios y su piel, por favor, he descubierto que la seda llega a ser áspera en comparación, también cabría destacar que su cuerpo es de mi total agrado, no en sí porque es delgada, sino que sus proporciones son correctas y como estudiante de arquitectura que soy, me fijo en esos detalles, para mí, todo debe estar en el ángulo correcto y ella sí lo tiene, vaya que sí… pero lo que más me atrae de ella es esa personalidad tan curiosa para una chica de su edad, o sea, cualquiera esperaría que una niña de 18 años fuera chillona, molesta, que habla de corazones y mariposas todo el día, que todo es rosa, pero ella no, Serena tiene otro enfoque y eso me encantó, es perfecta en el equilibrio de madurez y adolescencia, lo suficientemente despierta como para entender el mundo real, con sus cosas buenas y malas.
¡Mierda! Casi atropellé a ese ciclista por estar divagando. Ok, ningún herido y luz roja, momento tenso a continuación.
—¿Voy bien, cierto? —trago saliva pesadamente a la espera de alguna respuesta, solo de voz, no quiero mirar aún a Serena.
—¿Eh? —pobre, seguramente iba pensando en cualquier cosa.
—Que si voy por buen camino… a tu casa —valga la especificación.
—Sí, cuatro cuadras, derecho, después a la izquierda unas seis más o algo así, no sé, te aviso —con mirarla de reojo fue suficiente para notar que va llorando, debe estar cansada, se nota que intenta ocultar cualquier sonido.
—Ya pronto llegaremos—me dan ganas de tomar su mano nuevamente, pero dudo que sea lo mejor, así que esta vez, solo la consuelo con mis palabras.
—Estoy bien —entre sollozos, obviamente no lo estás.
¿Qué mas añadir? Nada, por lo tanto solamente observo que el semáforo cambia de señalización y aprieto el acelerador a fondo, necesito que Serena se desahogue pronto, será por su propio bien.
Mientras conduzco voy imaginando que para que ella esté así como está, definitivamente Seiya debió ser un patán con Serena, obviamente el causante de esa angustia, al menos en esta ocasión, es él, y no es que tenga la imperiosa necesidad de saber qué pasó exactamente puesto a que no me incumbe, pero me llama profundamente la atención lo que veo, más bien me molesta y duele, en esto "la culpable" es mamá, ya que siempre me crio con un respeto supremo hacia la mujer y jamás me dejó olvidarlo, además con una hermana tampoco es fácil dejarlo pasar, es decir, si alguien le hiciera algo malo a ella, sencillamente mato al culpable sin más, sin misericordia ni tiempo para explicaciones, tal vez por eso no ha aparecido el soberano imbécil que se le ocurra ofenderla, porque aunque Hotaru sepa defenderse bien por cuenta propia, es evidente que a pesar de nuestra distancia, ella siempre tendrá un hermano que la defienda, claro, si es que tengo oportunidad de reaccionar antes de que mi propio padre lo haga y… ahora que pienso, diablos, quizás es justamente eso de lo que Serena carece…
Listo, ya pasé por aquí y reconozco el camino, solo un par de calles más y llegamos.
—Es por aquí, Darien —su escuálida voz me exaspera, me dan ganas de escucharla como hablaba hace solo un rato atrás, un poco más feliz.
—Sí, princesa, tranquila —subconsciente… cálmate por favor.
Las dos calles más largas de mi reciente presente son las que recorro, claro, en un silencio que bien podría matarme por la ansiedad de querer aniquilarlo, pero definitivamente de mi boca no está saliendo lo más concordante para el momento, así que… nada.
—Acá —lo necesario para frenar en seco y detenerme antes de siquiera verificar que sí efectivamente ya llegamos.
—Disculpa, dije que pasaríamos a comprar algo para que almorzaras, pero entre esto y lo otro… —me excuso inmediatamente después de percatarme de aquel descuido.
—No hace falta, debe haber algo para cocinar en casa. Ven, te invitaré a tomar un jugo o algo así —dicho esto, Serena retira el cinturón de seguridad y baja del auto, sin siquiera mirarme.
No me queda más que seguirla, sin darle muchas vueltas a lo que probablemente me dirá, quiero dejar algo de especulación sin embargo, es como si sencillamente no quisiera asumir que me mandará lejos, demasiado lejos… de ella.
Me bajo del auto, pongo alarma y me doy cuenta de lo pésimamente estacionado que quedé, pero claramente no tengo tiempo para arreglarlo ya que Serena se encuentra abriendo la puerta de su casa. Al menos el sospechar que por aquí no pasa muy seguido la policía, me alienta para imaginar que no me sacarán una multa o algo por el estilo.
Tomo un poco de aire fresco antes de entrar, sé que me hará falta más adelante.
POV Serena
Que dolor siento… no solo por lo que pasó con "señor x" el verlo junto a Natsuko y todo lo demás, sino que el saber que seré algo, mala se puede decir, con Darien, no creí que sería algo que me afectaría al punto en que lo estoy experimentando, pero si no detengo esto ahora, podría cometer errores que juré no volver a vivir. No estoy con fuerza para salir de un nuevo hoyo en mi vida, o más bien, no quiero caer aún más profundo en el que ya estoy y lo peor, arrastrar a alguien como Darien a este mundo basura, es obvio que no lo merece.
¡Oh! Nuevamente siento su mano en mi cintura, ¿por qué?
—No olvides que tienes puesto un yeso en tu pie, pequeña —cierro mis ojos tras escuchar la respuesta que Darien me ha dado, como si hubiera podido leer mi mente—, no te vayas a caer, te ayudo.
—Detente —me deslizo a un costado, evitando que el contacto se mantenga—. No me hagas más difícil esto, por favor.
—Serena, no te comportes así, yo no te haría daño —linda frase, horrible que la haya sentido como una daga cruzándome el corazón. "Yo no te haría daño", si tan solo pudiera creer en esa frase tan mal gastada…
—¡Ya déjame! —tomo su mano y la arranco ferozmente de mi cintura. No lo hago con rabia, lo hago con una tristeza que ya no puedo manejar.
—¿Qué pasa? —su cara de alerta es impresionante, sus ojos se abrieron ante la sorpresa de mi reacción.
—No sigas, te lo dije y no me hiciste caso, ¿sabes?, mejor déjame aquí y vete, olvídate de mí, no pierdas el tiempo con alguien como yo, déjame y no sé, solo vete, ya no quiero hablar contigo —mientras le digo esto, intento abrir la puerta para cerrársela en la cara y que así se vaya de una vez, no quiero seguir con esto, me aterré, eso pasó.
—No. Me quedaré aquí —no puedo más, me desmorono en sus brazos, caigo rendida a ellos y lloro como si no existiera mañana. Él me abraza fuertemente y me impide caer más; solo me aferro a su torso y apego mi cabeza a su pecho, escucho su corazón exaltado mientras las lágrimas brotan sin lentitud alguna—. No te dejaré sola, ya te lo dije y pienso cumplirlo ¿acaso crees que hablé por hablar? —no puedo responderle, solo quiero sacar de mi pecho esta maldita angustia, no lo resisto más.
—¿Cuál es tu afán por hacerte cargo de una tipa como yo? ¿Crees que de mi puedes sacar siquiera algo bueno? Como se nota que no me conoces, Darien —entre sollozos, le formulo la pregunta que ya llevaba rato rondando en mi cabeza. No quiero ni necesito piedad, de él ni de nadie.
—¡Deja de creer que eres un maldito bulto! ¿Por qué no eres capaz de apreciarte por ser quién eres? ¿Cuál es la necesidad de mutilarte a ti misma? ¡No puedes ser así de ciega! ¡Mírate, por favor y ya deja de decir tantas tonterías! —¡me gritó! Pero no solo eso, se dio el gusto de sacudirme mientras lo hacía, pero es que… no, esto no queda así.
—¿Sabes en qué instante una persona se hace pedazos a si misma? ¿Lo sabes? —el silencio otorga, es mi oportunidad de transformar la pregunta retórica a una que tiene respuesta—, eso pasa cuando te rebalsa la mierda, cuando ves que todo lo que tocas lo destruyes, cuando alguien se lleva hasta la última gota de dignidad que había en ti, cuando todo se cae frente a tus ojos y no puedes hacer nada para impedirlo ¡nada! —no puedo dejar de llorar, ¡por más que quiera no puedo!
—Serena, basta por favor, no mereces esto, deja de culparte, sea lo que sea, detente —su súplica es muchísimo más calmada en comparación a cómo me habló segundos atrás, sí, debo causarle lástima, me desmoroné frente a él, obviamente pasaría.
—Deja de dar tanto por mí ¿quieres? no sabes quien soy, no sabes que hago o pienso, no tienes idea de nada, así que deja de meterte y decirme cosas como si me conocieras hace años —me zafo finalmente de su agarre; tomo las llaves y abro la puerta con serias intenciones de dejar a Darien afuera—. Gracias por todo, de verdad, fuiste lindo al ayudarme, pero sobrepasaste el límite, te metiste en cosas que no debías y eso no lo permito, adiós —dos pasos y ya estoy dentro de casa, pero no, esto aún no acaba.
—¡Espera! —antes de poder cerrar la puerta, Darien la toma firmemente y lo impide—. Perfecto, si crees que sobrepasé un límite te ofrezco disculpas, no quise hacerlo, pero entiéndeme, es difícil para mí ver que alguien como tú se encierra más y más en su mundo, sin darle oportunidad a nadie para ofrecer una mano y ayudarte.
—Si quiero ayuda se la voy a pedir a un psicólogo ¿bien? cuídate, Darien. Te haré llegar el pago de los gastos que tuviste que cubrir a través de Lita —sin siquiera intentar mirarlo, hago el nuevo intento por entrar a mi casa tranquilamente y al fin estar sola.
—No me interesa el dinero, me interesas tú. Anda, Serena, déjame…
—Ya dije que no.
—Solo hablar, nada más que eso.
—Vete ya, por favor.
—Me iré, pero no ahora.
Segundos de silencio y mi respuesta como tal, solo abro la puerta y permito que Darien entre, no sacaré nada con seguir echándolo de aquí, no dará brazo a torcer.
—Siéntate si quieres —le apunto el sofá y el acata en silencio mi propuesta. Mientras, planeo como abordar el tema de conversación que creo pertinente, no sé si ser cercana o todo lo contrario, si protegerme una vez más en mi mundo o permitirle ser parte, por ahora no tengo nada claro.
—¿Ya estás más tranquila? —al mirarlo, noto lo serio que Darien se encuentra, pero también lleva consigo un dejo de tristeza. No lo entiendo, no me parece lógico creer que está así por mí.
—No, no estoy tranquila, hace mucho que olvidé lo que se sentía estar así —parada a cierta distancia de él, lo observo directamente a los ojos, no quiero transmitir rabia, pero si sinceridad.
—¿Por qué? —querido, cómo me gustaría responderte, pero créeme, llevo mucho tiempo buscando respuesta a lo que has dicho.
—Me gustaría entenderlo bien, no sé, clasificar todo lo que me ha pasado para así ir pudiendo resolver cada embrollo, pero es que todo fue tan rápido, Darien, que aún no sé manejar esto, me resulta demasiado complicado —camino con dificultad hacia donde él está, me siento a su lado, no pegada, pero lo suficientemente cerca para que sepa que no lo considero enemigo.
—Disculpa por nombrarlo otra vez, pero me da la impresión de que tus problemas no solo pasan por Seiya, debe haber algo más… se me ocurre que una chica como tú no se deja caer simplemente por terminar la relación con un chico —¿es verdad lo que he escuchado? ¿Darien cree entender qué es lo que realmente escondo? Si fuera así, creo que sería el primero en no acusarme de ser una escandalosa despechada, resentida del amor de pareja.
—¿Por qué tan seguro de tu idea? —nuevamente busco sus ojos, quiero creer que si de su boca no sale la verdadera respuesta, su mirada sí me dirá lo que quiero saber.
—¿Sinceramente? Impresión, nada más, no tengo mayor sustento por ahora —después de decir esto, se recoge de hombros y me da una simpática mueca de "¿dije lo correcto?" se está esmerando por no darme problemas.
—¿Por qué todo debe ser tan complicado, Darien? ¿Te lo has preguntado alguna vez? —dejando descansar mis codos en las rodillas, lanzo mi mirada al infinito mientras suspiro profundamente. Bajé la guardia, hablaré sin temor, siento que no me estoy equivocando.
—¿Sabes? —Darien imita mi conducta y se posiciona como yo, me pide que lo mire, lo hago—, una vez leí que en la vida solo se presentan obstáculos, no problemas, porque los problemas es algo que creamos nosotros mismos por miedo a sentirnos vacíos.
—¿Buscar problemas para no sentirnos vacíos? —cuestiono la premisa, frunzo el ceño y lo desafío con mi incredulidad.
—¿No ves acaso cuanta gente se queja de tener problemas pero no hacen nada por cambiarlo? Pareciera que incluso presumen el hecho de tenerlos, como si les diera algún estatus de madurez, hablar sobre problemas y problemas los hacen sentir importantes, ocupados y atados "a la realidad", pero creo que es un concepto equívoco. Al igual como para pelear se necesitan dos personas, creo que los problemas solo nacen cuando uno realmente quiere tenerlos —vaya, me dejó sin palabras.
—Puede ser que en cierto grado tengas razón —le sonrío por su triunfo, sí, es difícil para mí aceptar cosas por el estilo, llámenme orgullosa, pedante, no lo sé.
—Los obstáculos son distintos. Son aquellas situaciones que se nos presentan y no podemos evitar, que nos dificultan cierto momento y nos descoloca, son ellos a los cuales debemos buscar una solución, superarlos, pero si lo dejamos estar ahí sin hacer algo al respecto, comienzan los problemas, o sea, uno mismo los creó al quedarse de brazos cruzados —su voz calma me tranquiliza, como así la profundidad de su mensaje.
—¿Y qué crees que vivo yo? ¿Obstáculos o problemas? —me gusta la seriedad respetuosa con la que me mira, me reconforta estar hablando con alguien que pueda mantener una conversación como esta.
—Por la ausencia de brillo tranquilo en tu mirada, diría que has tenido muchos obstáculos a superar y por la tristeza de los mismos, también afirmaría que tienes problemas —nuevamente creo que tiene razón.
—No siempre fui así, Darien. Hubo un tiempo en que no tuve obstáculos ni problemas, pero fue hace ya tanto tiempo —Sammy, mis padres y Seiya son los primeros que se presentan en mi mente ahora. Evito hacer relucir mi pesar, muerdo mi labio inferior con tal de mantener firmeza.
—¿Y piensas seguir lamentándote por mucho tiempo más? Estás perdiendo gran tiempo útil si ese es tu propósito, tiempo que después no volverá —fiera su acusación, pero es verdad.
—¿Pero qué hacer cuando varios de esos problemas no puedes solucionarlos, por no ser intrínsecamente tuyos? ¿No te ha tocado el solo ser víctima de las equivocaciones de los demás? —aprieto mis labios ante la impotencia que me causan los recuerdos, me sofocan.
—¿A qué te refieres? —Darien se acerca un poco más hacia mí, realmente está interesado en saber qué es lo que escondo y no sé por qué, pero creo que él sí podría entenderme, no mofarse de mí y después dar la media vuelta, así que…
—¿Escuchas la falta de vida en este lugar? Ni siquiera queda un susurro de alegría, ya no está el eco de la sonrisa de mi padre, ni las bromas de mi pequeño hermano o los cuidados de mamá —recorro el lugar despacio, imaginando ver a toda mi familia como lo era en el ayer; unidos, amándonos sin fin, creyendo que siempre sería igual.
—Ya veo —su discreta intromisión es señal para que yo prosiga.
—Los días sábado, como hoy, Papá comenzaba a dedicarnos por completo su fin de semana; aún tengo apilados todos los juegos de mesa que le gustaba sacar a esta hora, mientras mamá comenzaba a pensar qué cocinar para la cena. Siempre nos dejaba ganar, le gustaba ver qué cara poníamos Sammy y yo y después nos felicitaba, nos hacía creer gran cosa por haberlo vencido. Mamá reía desde la cocina y preguntaba si queríamos algo de jugo, después se sentaba junto a nosotros y veía como jugábamos, era tan lindo —cada silueta se hace una tenue transparencia y baila frente a mis ojos, imaginándolos ahí a todos, como antes.
—Debió serlo —Darien sonríe suavemente al escuchar mis memorias.
—Solo éramos cuatro personas, pero llenábamos esta casa como si hubiéramos sido multitud, nada podía salir mal, estando juntos éramos invencibles, pensé que siempre sería así, pero fui creciendo y con esto, comencé a darme cuenta de algunas cosas. La vida matrimonial de mis padres estaba en el rotundo fracaso, no sé si fue falta de amor, quiero pensar que aún se quieren dentro de todo, pero cuando supe que las cosas no eran a como las imaginaba, el mundo se me vino completamente encima. Mi papá dejó de estar tan presente, prefería pasar media jornada de los sábados en su trabajo y después se iba con amigos a pasar la noche, incluso a veces solo llegaba al atardecer del domingo, esa fue mi primera señal de que algo no estaba bien. Poco después comenzaron los gritos, la indiferencia y el ambiente se tensaba día a día; intenté proteger a mi hermano de eso, no quería que su mundo también se rompiera, él era muy pequeño en ese entonces, hubiera sido una crueldad exigirle que entendiera que la vida que conocía estaba en cuenta regresiva, que iba a cambiar —puedo sentir la Serena de aquellos años en mi corazón, su imagen es de una niña aferrada a su almohada, llena de miedo por escuchar la ronca voz de su padre, inundado por la ira.
—¿Sammy tenía…?
—9 años… y yo 13 —contesto automáticamente, asumiendo que a eso se refería Darien.
—Tú también eras pequeña —su comentario suena pasivo, más bien empático.
—Pero no tanto como para no haber entendido qué era lo que pasaba. Mi misión era proteger a Sammy fuera como fuera, él no merecía sufrir —lo amo, puede que ahora no lo vea muy seguido, pero amo a esa pequeña sabandija como ni el mismo sabe.
—¿Y tú sí merecías sufrir? —Darien, ¿cómo te explico?
—Por no dimensionar lo que hablaba, sí, tal vez sí merecí sufrir, por ser imprudente —bajo mi cabeza y vivo nuevamente aquella asfixiante culpabilidad.
—No entiendo —siento como él ahora se ha echado hacia atrás y descansa en el respaldo del sofá. Volteo y lo miro, dispuesta a explicarle.
—Fui yo quien le dijo a papá que mi mamá se veía con un viejo amigo, eso creí que eran, pero no sabía que él era el sospechoso que papá tenía en mente, ser el amante de su esposa, en lo que terminó convirtiéndose poco tiempo después —si tan solo hubiera callado en ese entonces…
—Serena, a ver… entiendo el por qué te pudiste sentir culpable en ese entonces, pero creo que si ahora ya eres una mujer mayor y entiendes otras cosas, que quizás antes no podías comprender, debes quitarte ese sentimiento de culpabilidad —para decírmelo, Darien se ha erguido un poco y analiza profundamente todo lo que le cuento, lo noto al verlo asentir lentamente mientras mira de lado a lado.
—Lo que pasa es que mis errores no se detuvieron allí —sonrío irónicamente a la vez en que ruedo mis ojos—. Después se me ocurrió "ser aliada" de mi papá y cada cosa que veía, corría a decírsela. Nadie me mandó, lo hacía en plena voluntad, es que mi padre y yo éramos uno solo, Darien, nos queríamos como no tienes idea, pero no sabía que por quererlo tanto, cada cosa que le decía le hacía pedazos el corazón… detesto saber que mis palabras las pudo malentender y por no haber callado, la inseguridad de él se profundizó, además estoy segura que mi mamá no le era infiel en ese entonces, ella y Patrick solo conversaban de vez en cuando en la esquina o en una tienda en caso de encontrarse, nunca vi más que eso y mamá no salía de casa sola, jamás; pero cuando sus encuentros fueron más de lo que la paciencia de papá soportaba, comenzaron los reclamos, eso hizo que mi mamá le gritara mil cosas, que ya no era el de antes, que no sentía que la quería y fue así como ella se refugió en Patrick y papá en Saori, su secretaria y actual mujer ¡ah! y futura esposa apenas salga el divorcio de mis padres —¡como me molesta incluir ese par de buenos para nada en mi vida! Aprieto mi puño por la impotencia, me niego a llorar, pero creo que lo necesito de nuevo.
—¿Y qué pasa ahora entre tus padres y tú? —entiendo que Darien prefiera no indagar más en el pasado, noto su incomodidad, más bien su falta de palabras para darme consuelo, obvio, el error ya está hecho y nada de lo que él diga podría cambiarlo.
—Prácticamente vivo solo con mi mamá en esta casa; ahora que Sammy está de vacaciones pasa mucho tiempo con papá y para mi malestar, él y Saori se llevan relativamente bien, pero ya deberá volver, comenzará otro año escolar y ese periodo vive aquí, exceptuando los fines de semana. Mi mamá tiene una relación, como te dije, con Patrick; él fue su antiguo novio y ahora lo es de nuevo, no tienen algo muy formal según ella, pero ya llevan bastante tiempo saliendo como algo más parecido a un noviazgo… entenderás que él, al igual que la mujer de mi papá, no me caen para nada bien, así que evito socializar con ambos. Mi papá ahora vive con Saori, formó un hogar con ella, pretenden tener hijos, casarse y envejecer juntos, obviamente sin mí en la historia porque el odio con Saori es recíproco, así que ya le lavó el cerebro lo suficiente a papá para que él y yo tengamos escasa comunicación, no somos ni la sombra de lo que alguna vez fuimos… raramente lo veo, con suerte una vez al mes para entregarme la mesada, pero ya me acostumbré y creo que así es mejor, porque como te dije, Saori y Sammy se ven seguido y no quiero que por alguna nueva equivocación de mi parte, el que tenga que pasarlo mal ahora sea él. Por otra parte, mis padres se hablan seguido por teléfono; mamá llama para saber sobre mi hermano y aprovecha de contarle a papá sobre mí, de cierta forma él aún se preocupa algo como padre, bueno, mientras su mujercita no se dé cuenta, porque si lo hace, estoy segura de que le armaría un escándalo, en ese punto considero que somos aun relativamente unidos, mis padres intentan ser lo más amigos posibles, dudo que les resulte, pero el intento ya vale algo… y por otra parte, si bien resiento a mi papá, no hace mucho pude entender que aún le importa lo que ocurra conmigo, el problema es que no es tanto como quisiera y eso es porque vivo comparándolo con el pasado, por eso me resulta vacío, casi inútil, pero algo de crédito debo darle, al menos económicamente jamás se ha ausentado, de hecho, ésta casa es sostenida por él.
—¿Ya llevas mucho tiempo en esta situación? —intrigado, eso expresa la mirada de Darien, está intentando comprender el porqué de todas mis amarguras.
—Poco más de un año —un año, dos meses y semana y media aproximadamente. Sí, tengo muy presente el día en que papá se fue de casa.
—¿Pasas mucho tiempo sola? —ahora sí, es preocupación lo que noto en Darien, le parecerá insólita mi respuesta.
—Mucho, casi siempre de hecho. Ahora mamá sale más con su novio y confía en que tengo la capacidad de entender que ella está rearmando su vida y para eso necesita espacio. No he querido gritarle a la cara y decirle que deje de creerse una quinceañera, pero verla sonreír me lo impide, no creo que esté mal dejar ser feliz a alguien y evitar arrastrarlo a tu amargura, mal que mal, ella no es la única culpable de que yo me sienta así, mejor dicho, la única culpable soy yo —me voy aproximando a lo que no quiero hablar, pero lo necesito, eso está claro.
—Veo que ya vamos entrando a otro punto —Já, es como si me hubiera leído la mente.
—Sí —afirmo con pesar mientras siento el calor de una lágrima caer en mis labios.
—A ver… qué pasó —no, no, no, no me abraces, me pondré a llorar aún más.
—Darien… ¿te importaría soltarme? —y hazlo antes de que te abrace y no te vuelva a soltar jamás.
—Olvídalo, solo habla —resulta que ahora me estrecha más fuerte aún. Lo miro con algo de recelo, pero creo que al ver el lindo color de sus ojos he olvidado la incomodidad, no me había fijado realmente cuán guapo es Darien, pero por sobre todo, parece ser alguien tan digno de confiar que me llega a dar miedo.
—Verás —para poder hablar, necesito dejar de mirarlo de tan cerca, más ahora que me obligó a sentarme más hacia atrás, dejando apoyar mi espalda completamente en el sofá que compartimos.
—¿Serena? —¿me quedé callada por mucho tiempo? Qué vergüenza…
—Te decía —sacudo rápidamente mi cabeza mientras limpio la lágrima que cayó hace un rato—, bueno, ya sabes que parte de mi vida estaba destrozada, fue como vivir en una burbuja de cristal y haber sido yo quien arremetió el golpe de gracia con un cincel, dejando una grieta que creí reparada al imaginarme encontrar a alguien que me entendería, que iba a poder calmar ese dolor, más cuando esa persona vivió conmigo el periodo en que en definitiva, mi familia se desmoronó casi por completo.
—¿Él pasó ese periodo contigo? —la sorpresa de la pregunta me llamó la atención, así que miro a Darien, ofuscado ilógicamente, o lógicamente, no sé.
—Sí, Seiya era aún mi novio cuando papá se fue de casa. Los problemas de mis padres, como te dije, comenzaron hace cinco años, pero fueron casi cuatro de incómoda convivencia, pero inaguantable y todo, aún estábamos juntos y eso me mantenía bien dentro de lo que cabía.
—Qué barbaridad —Darien refunfuña de una forma graciosa, hace una mueca bastante cómica con su boca, es como si se mordiera el labio por dentro… se ve lindo.
—¿Por qué lo dices? —pregunto sin poder ocultar una suave sonrisa, es que de verdad me pareció gracioso su gesto.
—No importa, sigue, te escucho —cerró los ojos un par de segundos para después concentrar su mirada en mí, ni siquiera pestañea.
—Te diré algo y espero que no te rías, porque si lo haces te voy a golpear fuerte… de nuevo —hecha la advertencia y causando que mi acompañante se riera, continúo—. Algo que bien recuerdo de mi niñez es el que yo era la princesita de papá, vivía como tal, para él no había niña más linda que yo, más inteligente o más simpática y dentro de eso comencé a forjar mis sueños de princesa, que algún día iba a llegar mi príncipe azul, que me amaría más que a nada en este mundo y vendría a pedir mi mano en matrimonio, mi padre aceptaría con dolor pero entendiendo que mi sueño se cumplía, así que me iba a llevar camino hacia el altar para entregarme al segundo hombre de mi vida, mi príncipe, el que creí haber encontrado en Seiya… pero ahora no tengo nada de eso, ni príncipe, ni padre que crea que soy una princesa ni sueño que mantener como tal… la burbuja de cristal se agrietó otra vez, pero fue lo suficientemente fuerte como para demoler la añoranza completa. Caí al mundo real, donde había más lágrimas, sombras, crueldades, desapegos, maldad… tanta maldad —ese nudo vuelve, mi garganta comienza a retorcerse, sé que ahora deberé explicar qué es lo que llamo maldad, estoy dispuesta a hacerlo, pero remover el pasado será doloroso.
—¿Qué fue lo que derrumbó ese sueño? —siento como ahora la mano libre de Darien busca una de las mías, el abrazo se hace más cercano, casi creo poder sentir su respiración en mi hombro… si sigo así, entraré a un camino del cual creo, no podré salir fácilmente.
—Lo que derrumbó ese sueño fue saber que los príncipes solo son seres ficticios, que alguien con demasiada confianza escribe sobre ellos en un libro o los caracterizan bien en una película, pero en la vida real hay hombres, hombres defectuosos, egoístas, vengativos y ególatras, a los cuales no les importa los sueños de una mujer ya que se supone, son tontos —si te tuviera aquí, Seiya, con qué gusto te ahorcaría—, ¿Sabes que cosa forma parte en el sueño de una princesa? —interrogo a Darien, dudando que sepa a qué me refiero.
—Que su primera vez con el príncipe azul, sea mágica —touché—. Serena, sé que no es hora de comentarlo, pero tengo una madre que es reina y una princesa como hermana, sé lo importante que es la existencia de un príncipe en sus vidas.
—Debes quererlas mucho para referirte así de ellas —su comentario me enterneció hasta lo más profundo. Si no fuera lo suficientemente suspicaz, comenzaría a creer que Darien es un príncipe, pero ya dije, ellos solo son ficción.
—Las amo, pero no solo por ser "mis mujeres", así les digo y no te rías, pero es que, Serena, ustedes son mágicas, creo que un hombre que no sepa cuidarlas es porque se quedó en la edad de piedra. Ustedes tienen el don de dar vida, llevar en su vientre a un ser por el cual dan la vida completa, o bien incluso amar a un niño con todo su corazón aunque no viviera en él, sacrifican todo por ellos, además no sé que tienen, pero sus abrazos son como agua para alguien que muere de sed, para mí, Dios se lució al crear a seres que pueden ser así, delicadeza y fortaleza en un solo cuerpo me parece sencillamente fabuloso —creo que me voy a derretir… ¿estoy soñando, imaginando estas palabras?
—Darien… —totalmente pasmada, no sé que más decir.
—Vamos, pequeña… ibas a decirme algo más —es ya tanta la cercanía que me dejo caer sobre el hombro de Darien. Él me abraza más, me está agradando mucho, no creí que volvería a sentirme así con alguien… tengo miedo.
—Mi primera vez fue un asco —listo, no necesito más adornos para decir la verdad—, siempre supe que, no sé, tú sabes, que no iba a ser tan cómodo, indoloro… no sé como decirlo, o sea…
—Sé que dices que fue un asco por otra cosa —acaba de besar mi cabeza después de decir esto… ¡por qué me haces esto, Darien!
—Seiya cuestionó mi virginidad, incluso viendo la sangre que dejé en sus sábanas —sé que fui demasiado dura al decirlo, lo sé al sentir como Darien se hace a un lado, rompiendo el abrazo que nos unía. Me mira casi al borde de la locura, como si hubiera escuchado la cosa más estúpida del siglo.
—¿Bromeas? —sus ojos desorbitados son intimidantes, vaya, es ver a Lita, ella puso la misma cara.
—Fue algo así —dispuesta a adentrarme a los detalles de esa pesadilla, comienzo mi relato—. De un momento para otro, para Seiya era muy necesario el que yo fuera su completa mujer, me rehusé por mucho tiempo, no me daba miedo acostarme con él, solo buscaba que fuera perfecto, lo más perfecto posible para mí, pero su insistencia fue tanta y en mi confusión de creer que si le daba lo que quería sería tomado como prueba de mi real amor, accedí ir a su casa un día que habría una pequeña fiesta junto con sus hermanos. Taiki me recibió, no le gustó verme ahí, fue raro porque aunque nunca hablé mucho con él, siempre sentí que me conocía mucho, he llegado a pensar que Alan le contaba lo que hablábamos.
—¿Alan? —¿por qué me pregunta eso?
—Sí, ¿acaso lo conoces? —no creo que el mundo sea tan pequeño.
—¿Alan Ryusaki?
—Sí —parece que efectivamente el mundo es pequeño.
—Él es un viejo amigo mío y de Taiki, ahora estudia en Estados Unidos —¡vaya!
—¡Es verdad! Alan se fue del país para ir a la universidad —mira nada más, Darien y yo tenemos un amigo en común.
—Sabía que el nombre "Natsuko Ryusaki" lo había oído alguna vez, pero no creí que era la hermana de Alan, vaya que ha cambiado —¿acaso también conoce a esa tal por cual?
—¿Por qué no me habías dicho que conocías a Natsuko? ¿Cuándo escuchaste su nombre? —eso sonó a celos.
—La vi cuando teníamos 10 años o incluso menos y bueno, ahora en el hospital pasé por su lado y escuché su nombre. Bueno, Alan y yo fuimos compañeros de escuela cuando pequeños y por un año fui mucho a su casa, pero después nos alejamos cuando él se cambió de escuela, pero nos rencontramos años después, cuando Taiki nos invitó a ambos a su casa y topamos, por eso no volví a ver a Natsuko, no era necesario ir a casa de Alan porque nos veíamos en otras partes —qué locura—, ¿te digo algo? Ni siquiera es tan bonita como tú y lo digo por su falsedad. Natsuko tiene el pelo castaño, no ese despampanante rojo que ahora muestra y sus ojos son de color más oscuro, parece que ahora usa lentes de contacto y no me costaría afirmar que se operó la nariz —tonto, me ha hecho reír.
—Creo entonces que no solo es falsa en apariencia, sino que también en detalles como los que dijiste —¿cómo me hizo reír ahora? Darien es tan raro…
—¿Acaso Natsuko te hizo algún mal? —sabía que no iba a permitir que la conversación central se fuera muy lejos.
—Ella se metió en mi relación con Seiya. Formó un club de fans dedicado al equipo de futbol de la escuela, pero principalmente veneraban a Seiya, por ser el capitán.
—Sí, sé que Seiya fue un gran líder del equipo —¿A ver? ¿Qué pasó aquí?
—¿Conoces mucho sobre Seiya? —terror.
—Recuerda que es hermano de Taiki y a él lo conozco hace ya tres años, dos ya de compañeros de universidad y tres gracias a Andrew, por otra parte… o sea sacando cuentas, conocí a Seiya antes cuando era tu novio —me dará un infarto.
—Vaya, ¿Cómo fue que nunca nos topamos? Quizás si pasó y lo hayamos olvidado ¿no crees? —la casualidad de todo esto me ha causado mucha gracia dentro de todo, saber que Darien y yo andábamos por ahí cerca es… curioso.
—Sé que no, si te hubiera conocido jamás podría haberlo olvidado… o quizás sí te conocí, pero el sartenazo que me diste me botó el recuerdo por la oreja —tonto, ¿por qué se soba?
—Oye, de verdad perdóname por eso, prometo evitar golpearte de aquí en adelante, dentro de lo posible —ahora soy yo quien busca su mano y la tomo, aún me siento culpable después de casi sacarle la cabeza.
—Gracias —su sonrisa es cálida y reconfortante, muy linda—. Pero bien, después de estos datos curiosos, sígueme contando lo que ibas a decir, bueno, si aún lo deseas.
—Ya estamos en eso, no saco nada con omitírtelo —me recojo de hombros y me doy el ánimo para continuar, pero…
—Disculpa —Darien suelta mi mano y busca el celular que suena insistentemente, lo toma, observa con desgano y sí, rechazó la llamada.
—Si es importante, atiende a, bueno, a quien te haya llamado —no seré tan metiche como para preguntarle quién fue.
—Nada importante, te lo prometo —después de decirlo, tomó su celular y lo apagó para después dejarlo en la mesa de centro, frente a nosotros—. Por favor, continúa.
—Bueno, no te daré los detalles a gran escala ya que eso es íntimo de una mujer, pero lo que sí te puedo contar es que nada de lo que pasó fue como imaginé que sería. Como dije, Seiya cuestionó el haber perdido la virginidad incluso viendo la supuesta prueba irrefutable, de hecho se atrevió a decir: ¿Por qué sangraste?, por favor, ¿acaso no era obvio? —es triste como después de la risa, una puede pasar a la pena automáticamente.
—Disculpa lo explícito de mi pregunta pero —apenas susurrando, Darien continúa—¿acaso no se dio cuenta de cuando tu himen se rompió? —pobrecito, se sonrojó al preguntarlo.
—Ya no sé que pensar, es decir, Seiya fue lo menos cuidadoso a la hora de, tú sabes —hago el gesto técnico con mis manos con tal de evitar la palabra—, pero no fue solo rápido y rudo para eso, sino que dijo que yo "había planeado todo" al estar en mi periodo con tal de dejar sangre en las sábanas, porque él no creía que yo fuera virgen, según Seiya, de buena fuente había sabido que no lo era. Siempre he sospechado que Natsuko tuvo algo que ver, pero no imagino a qué punto pudo haber llegado a crear una suspicaz mentira para que Seiya cayera como tonto creyéndola, así que solo me he resignado a creer que las sus sospechas solo se sostuvieron por los rumores de que un par de chicos me pretendían, amigos del salón con los cual me llevaba muy bien, los mismos que dejé de frecuentar con tal de que señor x no se pusiera celoso, aunque tampoco he dejado ir la sospecha de lo que te hablaba; Natsuko es dos años mayor que yo y también de Seiya y si nos topamos en la escuela fue porque repitió dos veces, por eso terminamos graduándonos al mismo tiempo, bueno, a eso no iba, sino que al ser dos años mayor, quizás era más inteligente que yo en temas amorosos, o sea, sabía manejar mejor las situaciones —ya comencé a divagar, eso me pasa cuando socializo demasiado con una persona y que me sienta a gusto.
—Da lo mismo si Natsuko se metió entre ustedes o si Seiya es imbécil de nacimiento, lo que hizo no tiene justificación, menos después de lo que tú entregaste con tal de estar a su lado —cruzándose de brazos, Darien niega una y otra vez, molesto.
—Recuerda que él no cree que realmente le di "eso", esa fue con última imagen con la que quedé de Seiya, porque al día siguiente terminó conmigo y confesó que ya había estado con Natsuko, llevaba buen tiempo con ella sin que yo lo supiera, así que obviamente no hablamos más del asunto, de nada en realidad —recordar ese momento aún me resulta doloroso, porque no solo perdí mi primera vez con él, sino que lo poco y nada que tenía a su lado, lo cual me hacía escapar de la realidad que tenía acá en casa.
—O sea, no solo le bastó a Seiya hacerte eso, sino que después te dejó sola y se dio el gusto de humillarte al decir que tenía novia bajo la manga —así tal cual.
—Me huele a venganza, pero lo cómico del caso es que jamás hice algo que molestara a Seiya, no al menos que yo supiera, así que no sé por qué me hizo todo eso, no entiendo cual fue su juego, sus motivos, no comprendo la crueldad con la cual actuó si se suponía que me amaba, fue tan raro… nuestro primer año de novios fue lo más lindo de mi vida, pero después todo cambió y ahí estaba Natsuko, lista para recibirlo entre sus brazos y mira ahora, serán padres, es ella ahora quien vive mi sueño, el haber querido estar con el hombre que amaba y formar una vida juntos —diablos, no puedo evitar llorar, pero ya ni siquiera es un par de lágrimas, de mí nace un río que intento detener con mis manos, pegándolas a mi rostro.
—Necesitas un mejor sueño —dejándome a rostro descubierto, Darien se acerca y comienza a limpiar mis lágrimas mientras recorre con su mirada el paso que deja sus dedos en mis mejillas.
—¿Seguir soñando? No, Darien, ahora solo me queda seguir viviendo —mi mentón se mueve involuntariamente y ya no me queda hacer mucho para detenerlo, sí, lloro mientras él me observa, qué mas da.
—Vivir sin soñar es estar en el infierno y tú no mereces eso —sus manos se detienen enmarcando mi rostro, abro bien los ojos y ahí está Darien muy cerca de mí.
—Mi burbuja de cristal ya se rompió, entiéndelo, ya estoy expuesta a la realidad y eso seguirá siendo así por siempre —me niego a sufrir otra vez más, prefiero vivir con esta daga en mi pecho en vez de hacer sanar la herida, para que después vuelva a sangrar.
—¿Qué dirías si ofrezco cada uno de mis días para crear una nueva burbuja de cristal para ti? —calmadamente serio y con una particular dulzura en su rostro, Darien acaba de descolocarme por completo.
—Diría que vas a cometer un gran error —intentar amarlo sería llevarlo a mi infierno. No puedo querer a nadie mientras no me quiera a mí misma, y vaya que no lo hago.
—Lo dudo —su mano es tan suave y sus caricias lo son aún más, creo que…
—Darien, yo no soy una chica como las demás, créeme, tendrías muchos problemas al estar con alguien como yo —me resisto con las últimas fuerzas que me van quedando, pero ahora no sé si lloro por tristeza al recordar a Seiya, o de emoción, por sentir que las palabras de Darien son tan creíbles al punto de volver a hacer que sienta un cosquilleo en el estómago.
—¿Cuáles serían esos tantos problemas? —alargando la primera palabra de la pregunta y con un dejo de burla, el acaba de cuestionar mis dichos.
—Si tenemos una cita no podrías regalarme flores, ya sabes, alergia —comienzo con la lista.
—Hay flores artificiales bastante bonitas, no tendría problemas en encontrar alguna para ti.
—Tampoco chocolates porque me dan dolor de estómago.
—Bueno, tendré que hacer el sacrificio de comérmelos yo, amo el chocolate.
—No me gusta ir al cine, me sofoca tanta gente en un solo lugar.
—Veremos películas en mi habitación, no hay problema, mientras sea una buena película... —tres centímetros más cerca de mí, queda poco tiempo.
—No quiero tener novio ahora, no quiero compromisos —debería alejarse.
—Nos veríamos cuando quieras, sin ponerle un nombre a nuestra relación —me estás matando.
—Olvídate del sexo, no quiero saber nada de eso —as bajo la manga, debería funcionar.
—¿Quién habló de eso? Yo solo quiero llevarte por ahí, quizás una tarde a caminar o a un parque de noche para mirar las estrellas.
—Qué cursi.
—Sí, soy terrible —liviandad, sonrisa compartida.
—Y no te van a gustar mis besos, mi boca siempre huele a tabaco y no, no dejaría de fumar por ti.
—No te preocupes —busca, encuentra y muestra una pequeña cajita que ya vi—, siempre llevo dulces de menta conmigo.
—Ya veo —corazón, esta vez no me falles—, ¿me das?
Sonrisa cómplice, sabe lo que quise decir.
Sacude la caja de tic-tac, saca un par de pastillitas y suavemente las deja rozar contra mis labios; él también mastica unas, suena un "crack" al mismo tiempo, ambos liberamos sabor a menta en nuestras bocas, ahora me aproximo a la suya, espero no estar equivocándome.
Una mano suya abraza mi cintura, haciendo que mí caída hacia atrás sea más lenta, mientras que su otra mano como veo, servirá para mantener discreta distancia entre los dos ya que la deja al borde del respaldo del sofá, ¿las mías? Una en su pecho y la otra enredada en su negro cabello.
Cierro mis ojos y solo un segundo después, los labios de Darien se unen a los míos y danzan en perfecta sincronía. Fuego, eso es, Darien es fuego incluso en la calma y acaba de quemarme con su dulzura.
Mi segundo primer beso es mejor de lo que nunca esperé, sé que no podré olvidarlo jamás.
Segundos, pasen con lentitud, quiero de este momento uno eterno.
Nueva nota mental: Los besos con sabor a menta son mucho más agradables y si son de Darien, mejor.
Repartición de besos en 3… 2… 1
yesqui2000 - Rinkalukushi Mafer Chiba - Anny Mizuno - Conyta Bombon - prascymoon - Serena y Darien 4ever - moon86 - Kay Tsukino De Chiba - karly15 - Patty Ramirez de Chiba - Ross Kou - Tanita Love - Serenity Amaya - RushiaReiesu - Sakura Antoinette - Lirit-N
A cada una de las que tienen cuenta, sin falta iré respondiendo sus reviews, pero como siempre y desde ya quiero agradecer el apoyo, por su compañía en mi rinconcito de , por sus palabras de aliento, ánimos, todo, todo, todo. Ataque de abrazos apretados para cada una y espérenme! Que ya les responderé apenas tenga mi merecido descanso después de actualizar.
Ahora los reviews sin cuenta:
Nagi: Jajaja Hola! Como me reí con tu review… ¡claro que Luna aquí no habla! Su aporte "miau" es escaso jajaja, bueno, la fuerza de la costumbre hace desear escucharla hablar, pero acá sería un fenómeno inexplicable.
Y bueno, ves que el efecto pastilla de menta si junta los labios, parece que son pastillas imantadas xD jajaja, y sobre Seiya, jo jo jo, sí que lo haré sufrir, pero no tanto porque se lo prometí a una amiga, pero la calvicie me suena a buen castigo, lo meditaré ;) Millón de gracias por tu comentario y espero que la actualización haya valido la pena a tanta espera. Abrazos!
Pame22: Hola! Mi salud no ha andado muy bien, probablemente dentro de un tiempo tengan que operarme x.x pero bueh, cosas que pasan. Lo de los reviews si quieres revisa, en los últimos capítulos no ha quedado ninguno tuyo y es por eso que no te he mencionado por acá o.O y por lo general no olvido responder los que firman con cuenta, así que raro (¿?) Siguiente punto, esencialmente con Darien sí, tiene un toque humorístico para darle versatilidad al Darien que siempre vemos, me gusta que sea más jovial y fresco, pero que no pierda su toque "tan él" aaah, ya me pondré a delirar. Me encanta saber que esta historia te gusta, cuento con tu fiel presencia como siempre, amiga, es un gusto tenerte por acá. Un beso gigante!
tuxigirl27: Hola! Muchas gracias por tu comentario. No sé si el uso de POV sea muy original ya que abunda en el fandom de fanfiction, bueno, no tanto como la 3era persona, es decir, "voz de narrador" entre diálogos, pero agradezco mil el que lo consideraras bueno y como dije arriba, la dinámica de este fic se mantendrá así "1era persona", bueno, si era a eso a lo que te referías xD mis disculpas por lo de tokio de cristal, pero ya voy en camino y espero no demorarme mucho y aaah! El beso llegó y soy feliz, tengo una sonrisa de oreja a oreja, jajajaja, muchos besitos!
Roomi: Hola querida! Si, Seiya y Natsuko malos malos x.x pero Darien awww, hermoso y Serena ya ves, no se resistió más jajaja, por otro lado, será bueno verte en las tarjetas de asistencia pero comeeenta, eres muy simpática, no tengas miedo, sabes que no mordemos xD jajaja te mando un abrazote, niña de los MG, que sea como sea, arrastraré a comentar las publicaciones aunque deba amenazarte con Darien para lograrlo, jajajaja, besitos!
Para quienes deseen pero aún no se han enterado, dejé disponible un link facebook en mi perfil de acá para que así puedan agregarme :P mención especial y mega honrosa a quienes lo han hecho, lectoras de Tokio de cristal, amor en el siglo 30 y también este fic. Sus nombres no serán revelados jajaja, pero cada cual sabe de quién hablo así que ¡gracias! Y yo feliz de poder charlar un rato con ustedes.
Comento que pronto subiré un One Shot "Rei/Yaten" uniéndome a la causa de una escritora de este fandom y como la pareja llamó mi atención, me atreveré a experimentar.
Si por casualidad alguien de aquí leyó "Piso 15, residencia Tenoh", aviso que ese One Shot exacerbado en lemon se transformó en un mini-fic y pronto también será actualizado, serán solo dos capítulos más, pero ahí, mi mamocha interior me acusará de blasfemia y sacrilegio, pero todo sea por darle a Ross Kou el final que quiere para el fic que es dedicado para ella.
Tokio de cristal, amor en el siglo xxx: Me ha dado dolores de cabeza a más no poder, pero no bajaré los brazos y prometo que la actualización saldrá antes de que ustedes estén recibiendo el 2013.
Un beso gigante, sí, reparto besos a diestra y siniestra, pero es que me encanta llenar este lugar de cariño, jajajaja :D
Espero que hayan disfrutado del momento entre Darien y Serena, al menos yo terminé con una sobredosis de ternura y me amé xD debo reconocerlo, me encanta como voy manejando a mi adorada pareja en este fic, son tan, tan, tan, awwww…
¡Hasta la próxima y gracias por estar aquí siempre, aguantando mis tardanzas!
