Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff Girls Z no me pertence
Advertencias: Un poquín de violencia familiar, no mucha, lo prometo.
Y, bueno, este capi es como un ligero break, después de aquí, comienza la acción y el romance y los problemas adolescentes, oh yeah.
Demashitaa: No Hai.
Hasta lo imposible.
Azotó la puerta con fuerza, esa maldita mujer lo desquiciaba. Todo el tiempo se quejaba, siempre quería algo, nunca lo dejaba tranquilo en su amado laboratorio.
-¡Deja eso ya, Taiga! –Gritó desesperada de ver a su marido día y noche postrado frente a un microscopio, una probeta o un mechero hirviendo sustancias y más sustancias. –Te estas afanando demasiado, para ya por favor.
-¡Cállate mujer, estoy ocupado y tu no dejas de quejarte!
-Hace dos semanas que no sales del sótano, Taiga, por favor, siquiera sube a comer algo.
-¡Maldita sea, sube y déjame tranquilo, mujer estúpida!
-Taiga… te vas a enfermar, estás ya muy demacrado.
-¡Lárgate! –Bramó aventando una probeta sucia a su dirección, sin importarle su condición.
La mujer decidió dejarlo tranquilo y subió rápidamente con temor a hacerlo enfurecer más. Estaba cansada de aquel infierno que llevaba por vida. No sabía el porque se había enamorado de Taiga en su juventud, pero ahora, sabía que se había equivocado rotundamente. Fue segada por los sentimientos adolescentes y pasionales de los que sufre cualquier joven deseosa de cariño, y ahora, ahí tenía las consecuencias.
Acostumbrada a estar sola, se recostó en su cama sobando su vientre. Deseaba que su hijo no llevara esa vida y ahora más que nunca estaba decidida. Llevaba muchas semanas pensándolo, y ahora era un hecho. Se iba de esa casa. No soportaría ni un segundo más.
Así que segura de que el hombre que tenía por marido no subiría en los próximos días se dedico a hacer su maleta, empacando sus pertenencias y algo de dinero con los estudios del bebe que llevaba dentro de ella. Le tomó algunos días empacar, pero valía la pena.
~o~
Dos días después Suri dejaba sus maletas en la entrada mientras esperaba el taxi que pasaría por ella. Justo antes de irse, recordó que los estudios estaban en la habitación aun, y regresó rápidamente para recogerlos, sin embargo, nunca se imagino que de camino a la puerta, se encontraría con Taiga.
Ella se quedó estática viendo como el la miraba a ella y a las maletas que estaban en el porche.
-¿Qué demonios haces, Suri? –Cuestionó alzando la voz.
-Yo… solo…
-¿Planeas dejarme?
-Yo… Taiga, yo… estoy cansada, lo lamento de verdad, pero… yo no sé si…
-Calla, malagradecida. Te di todo. ¡Todo! ¿Y así me pagas?
-Taiga, cálmate por favor. Nunca estás aquí, me ignoras, pasan semanas y yo no te veo, todo el tiempo me gritas y me insultas, ni siquiera te importa nuestro hijo.
-¡Cierra la boca! ¡Seguramente ese chiquillo no es mío!
-¡Cómo te atreves a insinua…! ¡Ah! –De una bofetada le volteó la cara.
-¡No me levantes la voz a mi, Suri! –La pelea subió de tono hasta el momento en que el hombre estaba inconsciente en e sillón y ella tirada en el piso tomándose el vientre fuertemente. El dolor era insoportable, tanto, que quedó inconsciente también.
~o~
Ella nunca supo como ni quien ni en que momento, pero amaneció en un hospital, debilitada y pálida como una pared, ni siquiera podía abrir la boca. Le dolía el estomago.
Recordó todo, hasta el momento en que quedó inconsciente, y asustada se reincorporó mirando a la enfermera de turno.
-M-Mi bebe… d-dígame, mi bebe… -Las palabras ni siquiera salía coherentemente de su boca. La enfermera la vio con lastima.
-Señora, aun no ha perdido a su bebe. –Una esperanza enorme la invadió, y tan rápido como llegó, se fue. –Pero esta muy debilitada y su embarazo es demasiado riesgoso, es muy probable que se le haga un degrado. Solo estábamos esperando a que despertara.
La enfermera se retiró apenada y en silencio dejando a la mujer atónita y desconsolada.
-Mi bebe… mi hijo… -miró con rencor la pared. –Taiga, por tu culpa… tu mataste a mi bebe…tu fuiste, lo mataste… mi bebe…
.
~o~
.
Llegaron al enorme laboratorio-hogar Utonio impacientes, deseosas de reencontrarse con el profesor, Ken y Peach (Aunque Buttercup quisiera matarlo). Descendieron poco a poco y tras tocar el césped, volvieron a su forma normal. Todo seguía tal y como lo recordaban, el color del laboratorio, los arboles, arbustos y césped, todo.
-Todo está justo como lo dejamos. –Dijo Miyako. -¡Miren, hasta el hormiguero sigue aquí!
Momoko rió alegre. –Vaya, algunas cosas si que nunca cambian.
-Ni que lo digas. –Agregó Kaoru.
-Bueno chicas, ¡Vamos a ver al profesor!
-¡Si! –corearon Kaoru y Miyako, dirigiéndose al edificio. Tocaron el timbre algunas veces esperando poder pasar.
-Laboratorio Utonio.
-¡Ken! –Chillaron emocionadas. -¡Somos nosotras, Momoko, Kaoru y Miyako!
-¡Chicas! En un instante las haré pasar. Pip.
Rápidamente las puertas del enorme recinto se abrieron dejando ver a las chicas todo el interior.
-¡Waaa! ¡Sigue igual de grande! –Exclamó Miyako.
-¡Miren la pantalla enorme sigue ahí! ¡Podré ver la lucha libre como en el cine!
-¡Y pediré muchos dulces! –Las tres rieron emocionadas, felices y sin preocupaciones, se sentían como en casa.
-¡Guau, guau, niñas, aquí están! –Peach saltó a los brazos de las adolescente que lo recibieron contentas.
-¡Peach!
-Escucha bien perro, no te mataré solo porque se que volveré a usar esa estúpida falda de nuevo y eres demasiado adorable. –Rió Kaoru.
-¡Chicas! –Por las escaleras bajaron tanto el profesor como Ken, que corrieron a su encuentro.
-¡Profesor, Ken! –Un abrazo grupal se hizo presente y las risas y los lagrimeos por parte de Miyako y Momoko no hicieron falta, todos estaban felices. Y no era como si no hubieran visitado al profesor después de ser despojadas de sus superpoderes, sino que ellos tenían una vida demasiado ocupada investigando y trabajando para la sociedad y ellas comenzaron a tomar muchas responsabilidades en la escuela, hasta que poco a poco las visitas se fueron acabando.
-¡Vaya Ken, que grande estás! –Exclamó Kaoru. –Me llegas a la nariz.
-Pues gracias. –Sonrió orgullosamente.
-Si, y también estás muy guapo. –Agrego Miyako.
-Sí, seguro debes tener muchas chicas detrás de ti. –Complementó la pelirroja, sonriendo pícaramente. El preadolescente se sonrojo.
-¡Déjenme! ¡Era lo único que no extrañaba de ustedes dos! –dijo cruzándose de brazos, provocando que todos rieran.
-Pero vaya, mírense ustedes niñas. –Comenzó el profesor. –Si ahora son todas unas señoritas, ¡Crecieron mucho! –Las miró con nostalgia. –Pareciera que apenas ayer fueron golpeadas por los rayos Z blancos.
-Profesor, no empiece de nostálgico, ¡ahora estamos aquí! –Animó Momoko.
-¡Sí! ¡Y volveremos a estar juntos, como en los viejos tiempos!
-¡Y patearemos traseros! –El profesor rio por todos sus comentarios.
-Vaya, si no han cambiado en nada. Eso me alegra chicas.
-Y sobre patear traseros, ¡Lo han hecho muy bien! –Felicitó Peach. – ¡Hasta parece que las PowerPuff Girls Z nunca se fueron!
Momoko rápidamente recordó el motivo principal de su visita.
-Eh, bueno, sobre eso… nos costó demasiado trabajo, profesor. –Recordó la pelirroja, visualizando cuando las tres fueron tiradas abruptamente al piso.
-Es verdad. Mojo parecía con renovadas fuerzas. Ninguno de nuestros ataques lo daño siquiera.
-Lo sé, estuvimos pendientes de la batalla por televisión. Los robots de Mojo jojo son mucho más elaborados que los de hace tres años.
-Lo más extraño es que sin recibir ni un solo rasguño desapareció. –Terminó Kaoru.
-Sí, y lo más sorprendente es que nadie vio semejante cosa desaparecer de la ciudad. –Admitió Miyako, pensativa.
-Además apareció justo como se fue, de la nada… me pregunto, ¿Cuál habrá sido su propósito para regresar? ¿Dónde estuvo? –Momoko se llevó una mano a la barbilla. –Eso es demasiado extraño. ¿No tiene algún indicio de a que se deba todo eso profesor?
-Sinceramente chicas, no.
-El profesor y yo hemos estado demasiado atareados investigando el caso del robo del laboratorio, el que está cerca del palacio del alcalde. Nos pidieron colaboración.
Ellas desconocían su participación, en las noticias nunca lo dijeron.
-¿Qué? ¿Y que sucedió? –Cuestionó Kaoru.
-Es un caso muy difícil, ningún investigador o científico ha logrado encontrar evidencias dentro del laboratorio, salvo el enorme poso en la pared donde se guardaba la sustancia Z4V y otras sustancias igual de importantes.
-Entonces, quien haya sido, es un tipo muy inteligente. –Reconocieron las chicas.
-Así es. Y muy peligroso, demasiado. –Añadió el hombre. – Seguramente, no es nadie bueno, ni mucho menos planea algo bueno robando las sustancias más peligrosas y raras que se han encontrado. Aun no se identifica los daños que causan, o los efectos. Es incluso más potente que la sustancia Z.
-Eso es muy peligroso, profesor, si esas sustancias son tan poderosas como usted dice, el blanco de la persona que las robo corre mucho peligro. Y lo único que se me ocurre que sea su blanco es la ciudad, debido a la mortalidad de lo que se robo. –Razono la pelirroja.
-Sin embargo ha pasado poco más de un mes desde aquello y aun nada ha ocurrido. –Dijo Miyako.
-Y eso es lo más preocupante. Nadie sabe que esta pasando con la sustancia y con aquel hombre o mujer.
-Por el momento las investigaciones han cesado. En otro laboratorio de Tokio se están analizando los restos de los escombros para ver si se encuentra algo anormal, como cabello o sangre.
-Así es. Por el momento nosotros no tenemos nada que hacer ahí. –Concordó el profesor. –Ahora es tiempo de analizar la situación de hoy. Ken y yo iremos más tarde al centro de Tokio, donde ocurrió todo, para ver que podemos encontrar y analizarlo. Además si regresó con más fuerza, quiere decir que se fortaleció para esto.
-Tiene razón… eso me preocupa. –Dijo Momoko.
-Por el momento no podemos hacer nada, solo esperar a que reaparezca.
-Hablando de eso. –Comenzó Kaoru. –Tiene que hacer algo con esto. –Dijo señalando su cinturón. –La maestra casi me mata por que comenzó a pitar en clase.
El profesor rió.
-Esperen, ¿Por qué solo Kaoru lo lleva puesto? –Preguntó Ken.
-Eh, bueno, de hecho, es mera casualidad. Necesitaba uno y es el único que tenía. Hace algunos años que decidimos guardar estos cinturones, después de todo, lo más probable era que nunca los volviéramos a usar.
-Ya veo. Muy bien chicas, mañana tendrán cinturones nuevos. Kaoru, déjame aquí el tuyo.
-Como quiera. –Dijo quitándoselo. –Pero tiene que prestarme un cinturón, sino, caminaré desnuda de regreso a casa.
-Con gusto.
~o~
No iba ni la mitad del día en la escuela y ya se había vuelto un tormento. Nadie dejaba de hablar de el gran regreso de las PowerPuff Girls Z, y a ellos les venia valiendo un popote lo que pasara con ellas. Las clases incluso se habían suspendido y pusieron a los alumnos a mirar en la cafetería toda la batalla y los dos reportajes siguientes a esta, el receso y las clases siguientes.
De hecho, llegando al edificio, descuartizarían a su socio-madre Mojo jojo por la idiotez de desaparecer sin más. Debió haberlas hecho sufrir más. Lo único bueno de la batalla fue que ellas iban perdiendo, y de no haber sido porque el mandril idiota se había retirado, hubieran quedado hechas pelusa.
Aunque debían admitirles que para haber estado ausentes tres años, lo había hecho algo aceptable.
-Ya quiero aplastarlas como gusanos. –Habló el verde. –Así me cobrare todas las que Kaoru me hace aquí.
-Y con intereses adelantados. Esas tres van a saber quienes somos. –Makoto sonrió triunfante.
-Si bueno, por ahora hay que ir a casa, tal vez ya pronto podamos hacer lo que queramos con ellas.
-Además, solo venimos a la escuela porque ellas están aquí, así que no tiene caso quedarnos, por lo visto, ya no regresaron. –Apuntó Koiji.
-Sí, vámonos, antes de que algún maestro se de cuenta. –Secundó Hotaru tomando sus cosas. –Makoto, No te vamos a guardar las cosas.
El pelirrojo siguió en su lugar, decidiendo que hacer. Sabía que debía quedarse a buscar a Kiyoshi Kimura, ahora tenía oportunidad porque la escuela era todo un alboroto e incluso podría tal vez hasta infiltrarse en las oficinas de control escolar.
-Yo creo que podríamos quedarnos. –Opinó llevándose las manos a la nuca. Sus dos hermanos lo vieron como psicópata.
-¿Qué has dicho? –Cuestionó Koiji estupefacto. -¿Estuviste fumando algo raro la primera hora que no entraste a clase, verdad?
-¡No seas idiota, yo no hago eso! –Dijo dándole un golpe en la cabeza.
-Es que normalmente ya estarías afuera. –Dijo Hotaru. –Y ahora no quieres salir.
-Bueno, no es como si hubiera algo mejor que hacer en el edificio. –Se excusó. Hotaru y Koiji se vieron un segundo.
-¿Significa que tienes algo que hacer aquí, Makoto? –El otro intentó disimular su risa nerviosa.
-¿Qué?, claro que no, par de zopencos. –Dijo tomando sus cosas rápidamente. -¡Que va, rápido, caminen, caminen! –Hotaru y Koiji lo miraron caminar rápidamente hacia la entrada del salón.
-Si, seguro se fumó algo raro. –Decidió Koiji, que solo recibió otro golpe de Hotaru.
-Vámonos.
~o~
Después de que Momoko y Miyako hubieran ido a sus casas por sus correspondientes cinturones (Debido a que acordaron que irían por ellos para tenerlos cuanto antes), el profesor, Ken y Peach, había insistido en que se quedaran el resto de la tarde, a lo cual, las chicas aceptaron encantadas de la vida.
Kaoru veía lucha libre, Momoko comía cantidades insospechables de dulces, pasteles y galletas, mientras que Miyako jugaba con Peach y le picoteaba a la enorme computadora buscando lo último de la moda.
Mientras, el profesor y Ken se las habían ingeniado para que en vez de que el cinturón hiciera ruido vibrara al recibir la señal de peach.
-Cómo extrañaba esto. –Dijo sonriente Kaoru. -¡La sangre casi sale de la pantalla!
-Iu, Kaoru, no se como puedes ver eso y dormir tranquila. –Dijo Momoko con cara de asco. Miyako rió.
-Lo dices porque tú te mareas fácilmente.
-¡No es cierto! –Se quejó la pelirroja.
-Sí, hoy casi caes al suelo a sabe cuantos metros de altura. –Recordó. Momoko se tornó un poco seria, ya lo había olvidado. Esa… cosa que vio (No tenía idea de cómo llamarla), no le había gustado nada.
Se sentía muy inquieta porque al parecer las chicas ya estaban más tranquilas y habían olvidado por completo el tema de las pesadillas y cosas anormales que habían estado sucediendo. Sin embargo, a ella le seguían pasando todas aquellas cosas, incluso hasta el punto de atormentarla y comenzar a tenerle miedo a la oscuridad.
Tal vez era algo idiota, pero no le gustaba eso, ¿Qué significaba? ¿Por que ahora? ¿Por qué a ella, y porque de todo eso que veía? Ahora hasta despierta se le presentaban. No importaba que dijera Kaoru, ella pensaba que no era nada bueno. Más ahora que estaba pasando todo esto.
Una alarma cortó sus pensamientos, haciendo que dirigiera su mirada al televisor donde un hombre de cabeza blanquecina y una mujer con bellas curvas en su cuerpo aparecieran en la pantalla. Rápidamente volvió a olvidar todo aquello, centrándose en la pantalla con alegría.
-¡Alcalde! ¡Señorita Bellum! –Gritaron las chicas emocionadas.
-¡Niñas! ¡Que gusto verlas! –Dijo el hombre riendo. -¡Estuvieron fantásticas hoy!
-Ha sido un placer, señor alcalde, como en los viejos tiempos. –Aceptó Miyako sonriente.
-Ya lo creo niñas. –Dijo la señorita Bellum. –Pero mírense que bellas y grandes están.
-Usted es más bonita señorita Bellum –Alagó sinceramente Momoko.
-Jojo, vaya, cuanta falta nos hacía vernos, si, si. –Dijo el alcalde. –Es una lastima que sea para esto. –Las niñas sabían a que se refería.
-Lo sé alcalde. Creímos que todo seguiría perfecto para siempre, fueron muchos años sin actividad de rayos Z negros.
-Precisamente por eso me preocupa, en realidad a la señortia Bellum. –Admitió rascándose la nuca. –Ella me obligó a llamar, ya que planeaba hacerlo después.
-Alcalde, usted no cambia.
-Losé. Pero en fin. La señorita Bellum cree que esto es muy extraño, debido a que las cosas estuvieron muy bien los últimos tres años.
-Así, es –Intervino la mujer. –No creo que desaparecer tanto tiempo y regresar así sea algo bueno. Por eso profesor, queríamos pedirle que investigue un poco más del caso.
-No se preocupen, alcalde, señorita Bellum, las investigaciones comenzarán cuanto antes. –Garantizó el profesor Utonio. –Ya lo habíamos comentado las chicas y yo.
-¡Oh, perfecto! Lo ve, Señorita Bellum, ellos ya tenían todo planeado. –Todos en el lugar rieron divertidos, también extrañaban todo eso.
~o~
Cuando llegaron al edificio, todos comentaban y vitoreaban la actuación de Mojo en el centro de la ciudad, articulando que ya quería que fuera su turno, que masacrarían a esas chicas, lo débiles que ahora parecían y todo eso. No habían parado ni en la comida, y ni después de esta, era la nueva Azaña en el lugar.
Incluso todos estaban en el primer piso brincando en los sillones y sillas.
-Ya cállense. –Se quejó el verde. –Si el mono no hizo más que fanfarronear.
-Y terminar desapareciendo como un cobarde. –Recordó el pelirrojo.
-Miren, niños tontos, todo eso, era parte del plan. –Anunció As, subiendo las piernas a la mesa.
Los ahora llamados Him, rieron.
-Sí, claro, lo que ustedes quieran. –Soltó al aire Makoto. –Y yo vuelo.
-De hecho, rojito, si vuelas. –Los papeles se invirtieron, y quienes rieron ahora fueron todos los rufianes de la sala, dejando a los menores del lugar con cara de pocos amigos.
-Tsk, están locos. ¿Cómo va a ser un plan no descuartizar a esas niñas? –Habló Hotaru que se había mantenido al margen de la discusión.
-Que se yo. Pero ese era el plan. –Dijo esta vez serpiente, encogiéndose de hombros.
-¿Ellos te dieron lo que te fumaste a primera hora en la escuela, verdad? –Cuestionó Koiji divertido a Makoto, a quien no le causó mucha gracia.
-¡Eh, que no fumo! –Makoto golpeo de nuevo a Koiji. Hotaru reía a carcajada limpia. –Y tú no te burles Hotaru.
Los demás villanos en la sala callaron.
-¿Hotaru?
-¿Qué? Así se llama. –Informó Makoto, regresando a su lugar.
-Pero que idiota.
-Es más idiota su "plan" –prosiguió el verde.
-No era nuestro plan. –Dijo As.
-¿A no?, ¿de que idiota entonces?
-Era mí, plan. –A Koiji se le erizaron lo vellos de la nuca.
-Por eso, que gran plan. –Estableció como soldadito. Hotaru se dio un golpe en la frente.
-Pero Taiga-sama, ¿Por qué…
-Solo denles una probadita de lo que tienen. –Los otros tres arquearon la ceja.
-Solo háganlo. Yo sé lo que hago. Además, solo yo tengo derecho a matarlas. –El hombre entró a la cocina. –Y otra cosa más. Esto es obvio, pero viendo la calidad de su intelecto, quiero que las traigan vivas. –No necesitó especificar a quien le hablaba.
-Ya lo sabíamos Taiga-sama. –Aseguró Hotaru.
-Más les vale. –Siguió con su camino. –Brick.
El joven acostumbrado a que lo llamaran Makoto, le costó un poco reconocer que lo llamaban a él, si no fue por Hotaru que le dio un leve codazo y Koiji que lo empujo.
-Vale, ya entendí. –Se arremango –Ya voy Taiga sama.
-¿Para que crees que lo quiera? –Cuestionó Koiji a su hermano menor una vez que los dos se adentraron a la cocina.
-No sé… tal vez para preguntarle como vamos.
Mientras en la cocina Taiga tomaba asiento y miraba al adolescente esperando una respuesta.
-¿Y bien?
-Eh… ¿De que? –El hombre rodó los ojos.
-Mi encargo, el joven.
-Ah, eso.
-Sí, eso. Dime, ¿Qué tienes? –Makoto se rascó la sien.
-Bueno, aun no tengo nada.
-¿Qué? –Cuestionó comenzando a perder la paciencia. –¿Cómo que nada, niño?
-Pues eso, nada. –Dijo, cruzándose de brazos. El hombre no le hizo nada solo por que era de los únicos que tenían la valentía de en ocasiones comportarse decentemente frente a él (osea, defenderse)
-Eso no es una respuesta para mi, Brick, necesito información. Ya.
-Vale, espere. Apenas comencé hoy, y solo me dio un nombre y una edad. Ni una foto ni nada y solamente soy yo, no tengo ayuda. No espere que en un día vaya a traerle todo su historial de vida.
-¡No te dirijas a mi de esa manera! –Renegó.
-Lo lamento. –Dio un paso atrás. –Solo necesito tiempo.
-¿Tiempo? –Caminó por toda la cocina. –Necesitas tiempo. Muy bien, está bien, Brick, te daré tiempo, pero escúchame bien, quiero respuesta, sino, no respondo. –El pelirrojo sabía a que, o más bien quienes se refería.
-No se preocupe, Taiga-sama. –respondió serio.
-Más te vale. Diles que ya pueden entrar, tenemos que cenar y tratar algunas cosas.
Obediente el muchacho se dirigió a donde todos estaban para informarles lo que Taiga les había pedido.
-Entren, quiere cenar y decirnos no se que tantas cosas. –Todos entraron despavoridos, arrasando con todo lo que tenían en camino. Sus hermanos se le acercaron.
-¿Qué nos quiere decir?
-No tengo idea. –Aceptó, comenzando a caminar de regreso a la cocina. Cuando los tres llegaron, quedaban solamente tres lugares justo frente a Taiga.
-Pero que cobardes son todos. –Maldijo Koiji sentándose junto a sus hermanos. Todos comían y reian entre dientes.
-Escuchen. –Comenzó Taiga. –Por fin, todo ha comenzado, nuestra venganza comienza a tomar forma.
-¡Sii!
-Pronto esas niñas y todo el mundo pagará sus desprecios. –Todos vitoreaban.
-Eso nunca llegará si se empeña en que no les hagamos ni un aruño. –Se quejó Koiji, el ya se hacía a Kaoru y las otras tres por los suelos.
–Todo a su tiempo, todo a su tiempo. Recuerden que todo lo que hago tiene un propósito. –Koiji Bufó. –Así que cálmate, y mejor preocúpate por traerme a esas niñas.
-Eh, Taiga-sama, ¿Cuándo podremos atacar de nuevo? –Preguntaron los Ameba, ilusionados.
-Me da igual, cada que se aburran, no me importa. Solo no levanten sospechas y ya les advertí, solo un poco de lo que tienen. Pero eso sí, ustedes, mañana mismo, ¿Me oyen? –Dijo señalando a los tres hermanos.
-Sigo sin entender.
-Butch, niño, cierra el pico. Después les permitiré jugar más con ellas, por ahora no. –El hombre se sobó las sienes. –Tú has tu trabajo sino quieres sacarme de quicio, maldita sea.
-Como quiera…
-Y a todo esto, ¿Tienen algo que decirme? –Cuestionó dirigiéndose a ellos, y aunque sabían a que se refería, se hicieron los despistados.
-Eh, ¿Sobre qué?
-No quieran verme la cara de idiota. Saben a que me refiero, ¿Qué con esas mocosas? –El silencio de lo tres lo desesperaba, le indicaba que no habían buenas noticias para él. -¡Respondan!
-Pues, en realidad, Taiga-sama –Inició Hotaru, mirando a sus hermanos, quienes solo le indicaron con una mirada que decir: la verdad. –No ha habido muchos avances.
El hombre perdió toda la paciencia y se paró de sopetón, tirando en el proceso la silla.
-Lárguense todos, menos ustedes tres ¡YA! –Obedientes, aunque no hubieran terminado de cenar, se levantaron huyendo despavoridos. -¿Qué significa eso, Boomer? ¡Responde!
-Pues que… nos odiamos demasiado, desde el primer momento en que llegamos, no nos soportan, es casi imposible acercarse a ellas.
-¡¿Y tú crees que me importa eso?! –Se acercó peligrosamente al rubio, intimidándolo. -¿Cuál fue mi orden?, ¡¿Cuál fue?!
-Oiga, no es una tarea fácil. –Intervino Koiji.
-Desde el primer momento le dijimos que no nos podíamos ver ni en pintura. –Apoyo Makoto, conociendo las debilidades de Hotaru.
-¡Métanse en la cabeza que no son las mismas personas, tienen dos identidades!¡Si esto sucede es porque ustedes así lo desean!
-Taiga-sama. –Volvió a hablar Hotaru. –No podemos evitarlo, ni siquiera el odio que le tenían a ÉL (HIM) se compara al odio que nos tenemos entre los seis.
-Escúchenme muy bien, porque no lo volveré a repetir, y es lo mismo que les dije la primera vez. –Se posicionó frente a ellos, demasiado molesto. -¡No me importa lo que hagan, métanse en su vida, destrúyanlas y tráiganmelas! Son mis ratas de laboratorio y nada más. He tenido mucha paciencia con ustedes tres, pero me la colmaron.
-¿Y que quiere que hagamos? –Desesperó Makoto. –Aunque nosotros dejáramos de odiarlas, cosa que jamás va a pasar, ellas nos odiaran toda una vida. Somos rivales a muerte. Ellas nacieron para odiarnos y para eso fuimos creados nosotros. Nunca dejaran de odiarnos.
-Tiene razón. –Secundó Koiji. –Nos odian, va a estar difícil.
-Enamórenlas.
Koiji cayó de bruces al suelo, Makoto palideció y Hotaru se ahogó con su propia saliva.
-¿Qué…? ¿C-Cómo ha dicho? –Cuestionaron los tres al mismo tiempo.
-Lo que escucharon. –Respondió. –Si tanto los odian, bien, no importa. Dedíquense a enamorarlas. Conquístenlas. Ustedes harán, ¡HASTA LO IMPOSIBLE!, por traérmelas.
-Nosotros no podemos hacer eso. –Negó Koiji, asustado. -¡Cualquiera, cualquiera menos ellas!
-Él… él tiene razón. Prefiero que me mate antes de hacerlo, se lo juro. –Aseguro Makoto.
-Voy a morir. –Fue lo único que articulo el rubio.
-No. Me. Importa. Es su maldito problema. –El hombre caminó por la cocina. –En vista de que hasta hoy han fracasado, esto es lo que harán, trío de idiotas. Las enamorarán, las atontaran y con engaños me las van a traer. Y es una orden.
-¡Pero…
-¡Es una maldita ORDEN, lo harán y punto! ¡Y no quiero peros! –Bramó, dando un puñetazo en la mesa. -¡Y no me orillan a otra cosa más que a ponerles vigilancia, porque si yo me entero, que están desobedeciendo mis ordenes, entonces, entonces si van a conocer al verdadero Taiga! –Y sin más, el científico los dejó ahí, frustrados y molestos.
-¡Ah, maldita sea! –Gritó Koiji pateando una basura. Los otros dos seguían sin entender bien lo que sucedía a su alrededor.
-No lo puedo creer. Este hombre cada día se vuelve más loco. –Renegó el pelirrojo, buscándole otra solución al problema. Una que los beneficiara más.
Un lloriqueó se escuchó detrás de la puerta, haciendo que los tres se acercaran, encontrando a todos detrás de la puerta. Ellos tres los fulminaron con la mirada.
-Mis niños…están creciendo… -lloriqueó el mono.
-Oh, por favor, no digas tonterías socio. –se quejó el rubio, más seguro, Taiga le sacaba a flote su lado débil.
-¿Qué diablos hacen aquí? –Cuestionó iracundo Makoto. La risa de Ace le colmó la paciencia.
-Nada, solo escuchar, enamorados. –Koiji, que era el más atrabancado rápidamente se transformó en Butch, dispuesto a darle una paliza al idiota verde.
-¡Ve acá imbécil, no me vuelvas a llamar así!
-¡Butch! –Hotaru no tardó en transformarse en Boomer para detenerlo. –Cálmate.
-Quítate Boomer, le voy a…
-Basta Butch, vámonos. –Ordeno Makoto. –Ignora al idiota. –Se soltó a malas maneras de su hermano, pero intentó calmarse.
-Bien. –El azul y el verde regresaron a su forma normal, dirigiéndose a su piso, cerrando Koiji la puerta fuertemente. Se tiraron en sus camas pensando en todo lo ocurrido. Makoto ya le había dado vueltas a la situación un montón de veces. No había otra manera, no había. Una orden de Taiga era inquebrantable, difícilmente podrían hacer algo para cambiarla, además, no era como si hubieran más opciones factibles.
-Enamorarlas. –Dijo al viento, llamando la atención de sus hermanos, que al parecer, ya estaban más calmados.
-Pido a Miyako. –La voz de Hotaru se escuchó en el cuarto.
-¿Qué dices? –Cuestionaron los dos.
-Háganse la idea de que no hay otra opción. Y uno solo no puede con las tres. –Se explicó. –Pido a Miyako.
Koiji se levantó de golpe. –Claro, la más normal. –El rubio se encogió de hombros.
-La rubia es mía, arréglense ustedes.
-Pido al Tapón Histérico.
-¡Hey! ¡No es justo! –Se quejó Koiji. –Han hecho trampa.
-No hay de otra, tú te encargas de la verde. Y ya cállate, por favor, suficiente tengo con esto como para estarte escuchando quejarte.
-¡Pero porque ella!
-Cállate Koiji… -Murmuró Makoto.
-¡La odio más que a Ace, se los juro!
-Qué bueno que mañana es sábado… -Hotaru se tapo con la almohada, intentando no pensar en nada, aunque estaba seguro, que difícilmente esa noche no podría dormir. Aunque Koiji se callara.
-¡Y la voy a vencer en todo, porque la detesto!
Pero seguro para eso tendría que esperar un par de horas.
~o~
Taiga no sabía si había hecho lo correcto al actuar de esa manera, ordenándoles a Brick, Boomer y Butch aquello. Sabía que si esos tres se ponían las pilas, podían traérlas comiendo de las palmas de sus manos, pero también tenía muy presente que corrían cierto riesgo al exponerse a una situación como la que les exigía.
Ellos seis eran contrapartes y quieran que no, tenían muchísimas similitudes.
Si colocaba la situación en una balanza, de un lado estaba el odio que se tenían. Odio que surgió porque Mojo jojo se los había inculcado (Una de las únicas cosas útiles que a su parecer el mono había hecho), o porque fueron creados con cierto odio hacia ellas, no porque ese odio saliera de su corazón, del deseo de destruirlas profundamente porque ellas se lo hubieran ganado, como en el caso de casi todos los villanos que estaban en el edificio, principalmente él mismo.
Porque después de todo, todas sus peleas eran estúpidas y sin sentido, incluso, su odio entre ellos era estúpido y sin fundamentos.
Y del otro lado, se encontraba la reciente orden que había dado. Para poder enamorar a una persona, se tiene que conocerla. Y eso era lo que precisamente le incomodaba. Podrían darse cuenta den que en realidad, no eran diferentes, sino más bien, eran ellas mismas con ideales distorcionados, que ni siquiera habían adquirido por gusto, sino porque se los habían metido a la fuerza, como quien dice, les habían lavado el cerebro.
Porque podía ver que esa actitud que detestaba en ellos, de preocuparse mínimamente por el otro y en mínimas ocasiones defenderse entre ellos, que esa maldad que tenían dentro de ellos, no era suficiente. No había nacido de ellos, había sido inculcada, ya que en los tres años de vida que tenían, era de lo único que habían escuchado hablar.
"Las PowerPuff Girls Z son malas, ¿Por qué?, porque yo lo digo"
Y los rayos Z negros que había dentro de ellos, no tenían la suficiente oscuridad como para llenarlos como a los demás, debido a que dentro del ADN de las mocosas, venían incluidos los rayos Z blancos, y el mono torpe no había llevado su creación más allá (Aunque claro, tampoco tenía mucho intelecto), por lo tanto, había una constante lucha de rayos Z en su interior, por eso algunas veces salían a flote esas actitudes estúpidamente hermanables entre ellos.
La balanza se cargaba mucho más a la segunda opción.
Ellos podían cambiar por el simple hecho de tener rayos Z blancos y caracteres hereditarios de ellas. De hecho, no cambiarían. Simplemente, Serían ellos mismos. Porque era más que obvio, que esos tres habían sido manipulados inconscientemente por todos, incluso, por él mismo.
Aunque claro, ellos ni siquiera tenían idea del posible trastorno de personalidad que sufrían, ni las causas de ello.
El que más le preocupaba de los tres, como siempre, era Boomer, por obvias razones, el era el más inteligente, y el que sin duda, tenía sus dudas de todo aquello, dudas que desde siempre tuvo. Dudas de su vida que podría responder en un santiamén. Además, tenía ciertos rasgos de la niña azul, la más inocentona de las tres.
Aquella era una batalla en la que podían salir quemados, muy, muy quemados.
Incluso, si los idiotas tenían mala suerte, podrían hasta llegar a enamorarse de ellas también.
Sin embargo, no le importaba del todo, después de todo, los que se quemarían en todo caso, serían ellos y bien podía matarlos cuando quisiera junto con ellas, claro, antes de se dieran cuenta del gran poder que poseían simplemente por ser iguales a ellas en cualquier sentido.
Aunque para su suerte, eran tan idiotas que ni siquiera se daban cuenta de eso, aunque se los insinuara mandándolos a esa misión.
-Tienen que hacer hasta lo imposible para traérmelas. Y yo haré hasta lo imposible para que lo hagan, no importa cuales sean las consecuencias.
Chan chan, capi 7, listo.
¿Qué les pareció? Wiii, hasta Taiga ya quiere romance, ¿A que sí?, aunque es un desgraciado, ya conocimos parte de su pasado, y sabemos que es un idiota grande.
En fin, los chicos tendrán que enamorarlas, a ver como resulta eso no solo para ellas sino para ellos, ya que aquí vemos esta nueva información que Taiga descubrió recientemente: Los chicos probablemente sufren trastorno de personalidad xD, no supe como ponerle, pero en fin, me refiero a que ellos son malos porque en realidad, es lo único de lo que conocen, fueron creados con ese propósito, y eso influyó mucho en su personalidad.
Es lo que yo pienso, Ellos nacieron creyendo que las chicas eran malas, ¿Por qué? Bueno, porque Mojo así lo quiso y así se los ordenó, y una vez que llegaron al edificio, pues ni se diga. Pero nunca han convivido con nadie más, ¿Verdad? ¿Qué pasa si ese poquito de rayos Z blancos afectará como lo ha estado haciendo en menor cantidad?
Aclaro, esto de los rayos Z blanco es un disparate que me inventé porque me sonó convincente y supongo que pasó, ya que ellas tienen rayos Z blancos en su ADN y pues, ellos tienen su ADN, ¿No?
Chan chan, los pobres están por descubrir sus propios ideales, encontrados por ellos mismos, no de lavado de cerebro jiji.
Bueno, chicos, no sé si me expliqué bien, espero que si, pero si no comprenden algo, solo díganme y trataré de explicarlo lo mejor que pueda.
Muchos besos, Miss Nuella
P.D: Gracias por su comprensión respecto a las actualizaciones pasadas, y sepan que nunca dejaré un fic colgado, no importa cuanto tiempo me tarde en actualizar o cuantos problemas tenga, siempre los terminaré :)
