Hey! Mi semana se convirtió en un mes de espera pero aquí estoy de regreso, lamento mucho el retraso pero temo que la escuela me ha tenido muy ocupada.

Finalmente aquí está la continuación del capítulo anterior y espero que les guste así como espero que me regalen un review! ;) ¡Oh! Muy probablemente actualizaré en jueves y si tuviese algún problema ese día lo haré los viernes, procuraré dejar de retrasarme porque la historia no avanzará por sí sola...

En fin, gracias por su paciencia y por leer... Les mando un abrazo!


Capítulo 7

Después de dejar todo limpio y acomodado en la cocina finalmente Britt aceptó que fuéramos a su casa a ayudar a su mamá. Eran alrededor de las cuatro de la tarde y seguramente estaba presionada con la limpieza y la preparación de la cena, Britt me contó que en año nuevo su familia ofrecía una especie de buffet por lo que era necesario que intervinieran varias manos en el proceso y éste año yo colaboraría con un par de manos más. Claro, si su mamá me dejaba…

– No te ofendas si no te deja tocar sus utensilios de cocina ¿vale? A veces ella es muy especial… – me advierte Britt mientras abre la puerta y yo asiento. – ¿Mamá? Ya llegué… – la escucho decir mientras entra a la casa y yo la sigo.

– ¿Brittany? ¿Qué haces aquí? – grita su mamá desde la cocina.

– Estoy con Blaine, venimos a ayudarte… – le explica mi amiga.

– Hola… – saludo tímidamente y la señora S. Pierce aparece frente a nosotros.

– ¡Blaine! Me alegra mucho verte… – me dice emocionada y me abraza.

– A mí también me alegra verla… – le digo correspondiendo al abrazo.

– ¡Hey! ¿Por qué tanto alboroto? – escucho la voz del señor S. Pierce. – ¡Oh, Blaine! ¡Qué sorpresa! Espero que te quedes a cenar con nosotros… – me dice acercándose a saludarme y yo le sonrío.

– Claro, siempre y cuando sea bienvenido… – comienzo a decir pero él me hace un gesto para que me detenga.

– Los amigos de Britt siempre son bienvenidos en nuestra casa… – me dice alegremente y Britt ríe.

– Gracias señor S. Pierce… – le digo con una sonrisa.

– ¿Y bien? ¿En qué podemos ayudarles? – pregunta Britt y sus papás ríen.

– Todavía hay mucho por hacer hija así que no te preocupes, seguro tu mamá les encuentra algo en qué ocuparse… – dice su papá y su esposa lo mira.

– Seguro que sí… ¿Ya terminaste con el jardín? – le pregunta y él niega con la cabeza.

– No logro acomodar las mesas… – dice apenado.

– Tal vez Blaine pueda ayudarte con eso papá… – le dice Britt y él me mira.

– Claro que sí, siempre me ha gustado organizar ese tipo de cosas… – le digo con una sonrisa y él me la devuelve.

– En ese caso… – dice haciéndome una seña para que lo siga y yo lo obedezco.

Rápidamente dejamos a las dos mujeres atrás y llegamos al jardín. Se puede decir que la decoración está casi terminada, en el centro del jardín hay un proyector que enfoca a la pared de la casa donde cuelga una especie de pantalla debajo de las series de luces, las mesas ya están listas sólo es cuestión de acomodarlas y el señor S. Pierce sigue contemplándolas como si tratara de resolver un complicado rompecabezas. Hay cuatro mesas en total con ocho sillas cada una, por lo que puedo ver el proyector es pieza clave para la celebración así que no podemos cubrir la parte de enfrente haciendo un cuadrado, después de considerar las opciones finalmente propongo hacer una especie de 'medio circulo' para que la familia pueda estar junta cuando llegue el momento.

– Tienes buen ojo para estas cosas… – escucho decir al papá de Britt en cuanto terminamos y yo río.

– En algún momento planee la organización de mi propia boda… – digo sin pensar y al ver su cara es cuando caigo en cuenta de mis propias palabras.

– Blaine, yo… – comienza a decir pero parece que no sabe qué decir.

– ¡Oh! No se preocupe señor S. Pierce, el que haya terminado una relación no significa que no me vaya a casar algún día ¿no cree? – le aclaro tratando de aligerar el ambiente y lo veo sonreír.

– Me alegra escuchar eso Blaine, parece que tu estado de ánimo está mejorando y eso en verdad es bueno porque no tenías por qué estar así todo este tiempo… – me dice poniendo una mano en señal de apoyo sobre mi hombro y sin querer desvío la mirada al piso.

– ¡Papá! ¡Deja de recordarle cosas tristes! – escucho el grito de Britt y veo a mi amiga caminar hacia nosotros.

– Pero yo sólo… – intenta defenderse su papá pero ella no lo deja.

– ¡Nada de peros! Creo que Blaine ya te ayudó lo suficiente así que me lo llevaré de aquí… – dice tomando mi mano y el señor S. Pierce ríe.

– Está bien… Suerte con ese par Blaine, la vas a necesitar… – bromea su papá y los dos reímos.

Debo admitir que al principio no estaba muy convencido de venir y he de confesar que estoy un poco nervioso porque estará toda la familia de Britt pero sinceramente creo que será una gran noche. En cuanto nos alejamos del jardín mi amiga me informa que su mamá le ha pedido que vayamos al centro comercial por algunas cosas que faltan para la cena así que ambos nos vamos en su coche, no tardamos mucho gracias a la lista que nos ha proporcionado la señora S. Pierce por lo que decidimos comer un helado antes de regresar a su casa…

– Lamento que mi padre te haya hecho recordar cosas tristes hoy… – la escucho decir mientras comemos nuestro helado.

– Britt, no tienes nada que lamentar… – me apresuro a decir.

– Claro que sí Blaine, me costó mucho trabajo sacarte de tu casa y no quiero que esas cosas te hagan querer regresar ahí… – insiste Britt y yo la miro dulcemente.

– Britt, entiendo tu preocupación pero te prometo que eso no va a pasar. Tienes que entender que la tristeza siempre va a estar en mí pero no te confundas, estará en mí porque es una emoción como cualquier otra y todos las tenemos pero eso no significa que vaya a estar triste cada vez que alguien me mencione lo que pasó. Sí, todavía duele pero con el tiempo estoy seguro que todo resultará mejor y no puedo estar huyendo de todas las personas que puedan mencionarlo, después de todo creo que no soy de cristal y en estos días he descubierto que puedo llegar a ser muy fuerte ¿no crees? – le digo a mi amiga y ella me sonríe.

– Claro que eres fuerte tonto, nadie puede contra Blaine Anderson… – me dice divertida y ambos reímos.

– Bueno, entonces deja de preocuparte y disfruta tu helado porque tu mamá debe estar preguntándose en dónde nos metimos… – le digo divertido y ella rueda los ojos.

– Aguafiestas… – bromea y en cuanto terminamos nuestro helado nos dirigimos de regreso a su casa.

Al llegar a nuestro destino nos encontramos con un porsche del año estacionado en la entrada principal y yo miro a mi amiga en busca de una respuesta pero parece que ni ella sabe quién es el dueño del auto. Cuando Britt logra estacionarse nos bajamos del auto y entramos a la casa, se pueden escuchar dos voces de mujer hablando y creo que Britt ya ha reconocido a la mujer que no es su mamá porque en cuanto la escucha la veo salir corriendo hacia la cocina…

– ¡Tía Susan! – escucho el grito de mi amiga y yo vacilo un poco antes de caminar hacia donde están ellas.

– ¡Brittany! ¡Dios! ¡Cuánto has crecido! – dice la tía de mi amiga y yo me uno a la escena familiar.

– Tú lo dices porque hace años que no me ves… ¿Cómo te ha tratado Europa? ¡Tienes que contarnos de tus viajes! – dice Britt emocionada y todos reímos.

– Y tú tienes que contarme quién es este jovencito… – le dice su tía y siento las miradas sobre mí.

– ¡Oh! Él es Blaine, mi mejor amigo… – me presenta Britt.

– Mucho gusto… – le digo extendiendo mi mano para saludarla pero en su lugar ella me jala en un cálido abrazo.

– Hola Blaine, yo soy Susan la tía favorita de Britt y créeme cuando digo que el gusto de conocerte es todo mío. No pensé que mi sobrina tuviera amigos tan apuestos… – me dice guiñándome un ojo y siento el rubor en mis mejillas.

– Gracias… – le digo tímidamente y ellas ríen.

– Si tuviera una hija no dudaría en emparejarla contigo… – la escucho decir y sé que mis mejillas han enrojecido aún más.

– ¡Tía! ¡Deja de molestarlo! – me defiende mi amiga.

– ¿Molestarlo? – pregunta confundida y me voltea a ver. – ¡Oh! Lo siento Blaine, no quería incomodarte… – dice un poco apenada.

– No se preocupe… – logro decir y ella pasa uno de sus brazos por mis hombros.

– Puedes tutearme Blaine o incluso llamarme Susan, sé que ya estoy grande pero no me gusta que me hablen de usted… – me dice su tía.

– Está bien… – le digo con una sonrisa y ella me la devuelve.

– Bueno, será mejor que nos pongamos manos a la obra porque ya es un poco tarde… – dice la señora S. Pierce y todos estamos de acuerdo.

De ahí en adelante todos nos apuramos con nuestros deberes y así se nos pasa la tarde afinando los últimos detalles de la cena, alrededor de las ocho de la noche las mujeres de la casa se van a cambiar y el señor S. Pierce y yo nos quedamos platicando con Susan en la cocina mientras vigilamos el horno. No pasa mucho tiempo cuando escuchamos que alguien toca el timbre de la casa y el señor S. Pierce abre la puerta dejando entrar a una de sus hermanas con su esposo y su hija pequeña llamada Maty. La niña tiene el cabello castaño y unos hermosos ojos grises, Susan dice que tiene seis años y es la integrante más pequeña de toda la familia.

Después de unos minutos más finalmente bajan Britt y su mamá arregladas para la ocasión y saludan a los recién llegados. Veo a Maty acercarse a mi amiga y preguntarle quién soy, ella la guía hacia mí y hace las presentaciones correspondientes para después dejarme platicando con la niña porque el timbre suena nuevamente. Esta vez entran a la sala dos mujeres que parecen ser las hermanas de la mamá de Britt y con ellas vienen sus esposos y sus dos hijas que al parecer son de nuestra edad y no me quitan la mirada de encima.

No sé cómo pero conforme avanza la noche termino sentado entre las dos primas de Brittany y Maty parece haber sido devorada por la tierra, no puedo decir que me incomode su presencia pero siento que están invadiendo mi espacio vital porque realmente están muy cerca de mí. Estoy seguro que han llegado el resto de los invitados pero desde hace un rato no puedo moverme de mi lugar, las chicas no dicen nada pero no dejan de mirarme y no sé si debería comenzar a preocuparme…

– ¿Eres el novio de Brittany? – finalmente habla una de ellas y las dos esperan atentas mi respuesta.

– No, Britt y yo sólo somos amigos… – les aclaro y ellas comparten una mirada extraña.

– Y entonces… – comienza a decir una de ellas.

– ¿Tienes novia…? – termina de decir la otra y creo que comienzo a entender todo.

– No, pero… – intento decir pero ellas no me dejan continuar.

– Nada de peros, no tienes novia y eso es lo que importa por ahora… – dice la más alta y siento que están dejando de lado un detalle importante.

– Chicas… – vuelvo a intentar pero no tengo éxito.

– ¿Quién de las dos te parece más guapa? – me pregunta la otra chica y no puedo evitar reír.

– Ambas son muy guapas… – les respondo pero parecen no estar de acuerdo con lo que acabo de decir.

– Tienes que elegir a una, no puedes salir con las dos… – dice la primera y yo abro mucho los ojos.

– Chicas, no puedo salir con ninguna de ustedes o por lo menos no como lo están pensando… – me apresuro a decir y ellas parecen un poco molestas.

– ¿Por qué? – me preguntan al unísono y veo a Britt contemplando la escena a lo lejos.

– Porque soy gay… digo finalmente y puedo ver sus caras de decepción.

– ¡Blaine! Te he estado buscando por todos lados, ven… – escucho la voz de Maty y la veo estirar su pequeña manita hacia mí.

– Si me disculpan chicas… – digo por cortesía y tomo la mano de la niña.

– ¿Para qué me buscabas? – le pregunto curioso y ella ríe.

– Sólo quería salvarte de mis primas, yo sé que tú quieres a Brittany y no quiero que ellas los separen… – me dice tiernamente y esta vez yo río.

– Ellas no nos van a separar porque somos mejores amigos… – le explico y ella me mira con una sonrisa traviesa.

– Sabes que no me refiero a que son sólo mejores amigos ¿verdad? – la escucho decir y yo abro mucho los ojos.

– Maty, a mí no me gusta tu prima y no es que no sea bonita pero… – comienzo a decir pero no sé cómo continuar.

– Ya sé, ya sé… mamá me lo explicó pero el que te gusten los hombres no significa que no pueda gustarte mi prima ¿o sí? – insiste.

– Lo que pasa es que… – intento decir pero ella no me deja continuar.

– Cuando yo tenía dos años mamá dijo que me gustaban los dinosaurios pero a los cuatro ya no me gustaron y preferí los unicornios, a ti te puede pasar lo mismo… – dice muy convencida de su veredicto y yo no sé qué decir.

– Maty… ¿Qué le estabas diciendo a Blaine? – escucho la voz de Britt y la niña corre a sus brazos.

– Nada, que viniera a hacerte compañía porque estabas muy solita… – dice Maty y no puedo evitar reír.

– ¿Te estaba molestando? – me pregunta mi amiga y yo niego con la cabeza.

– ¿Cómo puedes pensar eso de mí Britt? – se queja la niña y Britt la abraza.

– Te conozco pequeña… – le dice a su prima y ella ríe.

– ¿Escucharon? Creo que James me está buscando, adiós… – dice Maty y la veo desaparecer entre la gente.

– Dios, ya no sé de quién debo salvarte esta noche… – me dice Britt y yo río.

– De nadie, Maty es una niña muy linda y tus primas también lo son, el problema con ellas es que estaban esperando algo más de mí… – le explico y ella se cubre la cara con las manos.

– Lo siento mucho Blaine… – dice apenada y ambos reímos.

– ¿Cómo va todo? – le pregunto para cambiar el tema y ella sonríe.

– Perfecto, ya casi es media noche y después del brindis podremos pasar a cenar… – la escucho decir.

– Genial, me muero por probar lo que estaba cocinando tu mamá… – le digo divertido y ella ríe.

– Apuesto que te va a encantar… – me asegura y me toma del brazo para alejarnos un poco de la multitud.

Britt y yo pasamos un rato más platicando sobre todo y nada a la vez, la reunión familiar realmente parece estar saliendo bien porque todos se ven muy contentos o tal vez es solo una característica de la familia S. Pierce. Sin querer me quedo pensando en la última vez que mi familia estuvo reunida en estas fiestas antes de que mi hermano se mudara a Los Ángeles, no puedo decir que nuestra reunión se comparaba a la de Britt y su familia pero realmente extraño sentirme como en aquellas ocasiones.

No sé cuánto tiempo me pierdo en mis recuerdos pero cuando regreso a la realidad me doy cuenta que el conteo regresivo ya ha empezado. (5…) Empiezo a buscar a Britt pero no logro verla por ningún lugar, la señora S. Pierce pasa a mi lado y me ofrece una copa de vino antes de susurrarme algo pero no logro entender nada de lo que dijo. (4…) Poco a poco la familia comienza a concentrarse en la pequeña sala donde se encuentra el televisor encendido así que los sigo y me parece sorprendente que todos podamos estar ahí en ese momento. (3…) Los niños tienen un vaso de refresco en sus manos y tratan de imitar lo que los mayores hacen así que levantan sus brazos en lo alto y esperan. (2…) La realidad me golpea un poco y siento mi corazón acelerarse, el año está a punto de terminar y viene uno nuevo en camino con nuevas oportunidades. (1…) Escucho algunos gritos ahogados de emoción y a mi lado aparece Britt con una copa de vino en su mano. (¡Feliz año nuevo!) Los gritos no se hacen esperar, todos chocan sus copas y comienzan los abrazos.

– ¡Feliz año nuevo Blaine! – escucho la voz de Britt a mi lado y nos abrazamos.

– ¡Feliz año nuevo Britt! – le digo apretándola un poco más y ambos reímos.

– Ven, tengo un lugar reservado para los fuegos artificiales… – me dice tomándome de la mano y yo la sigo escaleras arriba, nos dirigimos a la habitación en la que me quedé la noche de navidad y una vez ahí me encuentro con una mesita de noche con una botella de vino en el centro, acompañada de dos sillas. – Desde aquí se puede ver mejor el espectáculo… – la escucho decir y ambos tomamos asiento.

– Esto es increíble… – le digo al ver las primeras luces en el cielo y veo que Britt toma su copa.

– Hay que brindar Blaine… – la escucho decir y tomo mi copa.

– Brindemos entonces… – le digo con una sonrisa y ella ríe.

– Brindemos por este año que comienza lleno de nuevas oportunidades, brindemos por lo que tenemos y por lo que vendrá pero también brindemos por el año que terminó, por todo lo que aprendimos y porque todo eso nos hizo más fuertes… – dice mi amiga alegremente.

– No lo pude haber dicho mejor… – le digo alzando mi copa y ella me imita.

– Salud… – decimos al unísono y chocamos nuestras copas antes de beberlas.

– Y un brindis más por nosotros… – le digo sirviéndonos un poco más de vino y ella me mira confundida.

– ¿Por nosotros? – me pregunta.

– Sí, por nosotros. Brindemos por nuestra amistad para que cada día se haga más fuerte y porque conocerte ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida… – le digo con una sonrisa y ella ríe.

– Pienso lo mismo… – la escucho decir y alzamos nuestras copas una vez más.

– Por nosotros… – decimos al unísono y por primera vez en estos días siento que puedo volver a ser feliz como antes.