-Un techo desconocido…- murmuró Asuka cuando abrió los ojos por tercera vez.

Las anteriores ocasiones ella ni siquiera había podido deducir si seguía viva. Conforme enfocaba la vista pudo descubrir que el oscuro techo era en realidad una enorme bóveda. Tomó nota del lugar donde estaba, sólo había una silla, su camilla, y el equipo de soporte vital al que se hallaba conectada. Más allá todo estaba cubierto por mamparas de tela azul.

-¿Hola? –trató de preguntar, pero descubrió que tenía una sonda de alimentación metida en la garganta. Se preguntó quién estaría cuidando de ella, porque estaba haciendo un pésimo trabajo. Al menos en el WUNDER el servicio de enfermería era eficaz y solícito. Soportó la soledad de su pequeña habitación sin moverse mucho, tenía manos y pies atados a la camilla. Ya lo debía haber imaginado. Unos segundos después empezó a sonar una pequeña alarma en el equipo de soporte. Con el rabillo del ojo alcanzó a vislumbrar una jeringuilla conectada al tubo del suero que empezaba a vaciar su contenido de forma automática.

-Joder, no…- mentalmente luchó contra el sueño que iba provocando en ella el sedante, pero finalmente su cuerpo cedió y se sumió de nuevo en la inconciencia.

A la mañana siguiente (¿o habían pasado muchos días después de su último recuerdo?), la máquina ya no estaba, y cuando logró incorporarse notó que ya nada la ataba a la camilla. La luz era clara y brillante, y cuando cuando se incorporó se dio cuenta de lo débil que había quedado, pero aun así se sentía recuperada. Con pasos pequeños pero firmes avanzó y atravesó las cortinas azules.

Tras éstas el espacio era absurdamente amplio. Parecía… alguno de los vestíbulos de NERV, si no se equivocaba. Tenía años de no encontrarse en un lugar tan abierto, y la sensación de espacio penetró en su subconsciente haciéndola sentir desprotegida. La ligera bata de hospital acentuaba ese sentimiento de desamparo.

-Hola, Princesa…-se giró un poco y alcanzó a ver un conjunto de mamparas muy similar al suyo, pero con las cortinas corridas. Para su sorpresa, quien le había hablado era Ayanami (¿la misma Ayanami que había rescatado junto con Shinji?), y no Mari.

-¿Dónde está Mari? –preguntó de inmediato. Después pensó que tendría que haber preguntado algo más importante, como, ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Dónde estamos? ¿Dónde está el cabrón de Gendo, para matarlo? ¿No se ha acabado el mundo aún?

-No sé- respondió Ayanami con su característico acento atonal. Asuka se aproximó a ella, en un principio tal vez con la idea de abofetearla, gritarle traidora y por tu culpa estamos aquí, y el WUNDER era esencial para la raza humana y quien sabe cuántas cosas más, pero tan sólo el esfuerzo de llegar ahí le supuso la pérdida del aliento y las ganas de matar (por el momento). Con un considerable esfuerzo se sentó en la silla que había junto a la camilla de Ayanami. Asuka cuidó muy bien de tratar de que su camisón abierto por detrás no enseñara mucho, mientras la Ayanami portaba sólo unos vendajes con total naturalidad.

-Y… ¿Qué tal tu pie?- preguntó tras reparar en la venda que cubría por completo su pantorrilla, y le recordó el chip localizador que le habían arrancado salvajemente.

- Se infectó, pero tras remover parte del músculo enfermo ha cerrado con rapidez.- respondió sin una nota de sufrimiento en su voz, como si fuera una enfermera hablando del centésimo paciente del día. Asuka sintió una punzada de culpa.

"No, ella es el enemigo", se dijo a sí misma. "Aunque sólo sea una muñeca, ella trabaja para el bando equivocado".


Shinji miró la superficie del WUNDER con estupefacción. El núcleo completo de la nave había sido removido, y sólo quedaba un montón de fierros retorcidos.

-Parece que los drones se retiran- dijo una voz aliviada en la radio, debajo seguían disparando, algunos empezaban a adelantarse, decididos a dar caza a los drones.

-Atención, habla la piloto Asada, de la Unidad 115. El núcleo del WUNDER ha sido penetrado. Repito: el núcleo del WUNDER ha sido penetrado.

Unos segundos de silencio

- Joder… Escuadrón uno, suba de inmediato a apoyar a la piloto Asada. Busquen supervivientes, las Niñas y la Capitana son prioridad.

Mao aumentó la potencia del helicóptero para llegar lo más pronto posible, mientras sobrevolaban al WUNDER pudieron empezar a apreciar el tamaño del daño: el puente de mando estaba se había convertido en un enorme cráter.

-No…

Asada aterrizó lo más cerca que pudo, y Shinji saltó hacia la cubierta en busca de señales de vida. La lámina acorazada estaba tan caliente que cada paso dejaba una marca negra al derretirse las botas.

-¡Asuka! ¡Capitana!

-¡Shin…ji…! –una voz se oyó bajo un montón d fierros retorcidos.

-¿Hay alguien ahí? ¿Akagi-san?

La Dra. asomaba bastante herida.

-Se… llevaron todo. Los drones eran un señuelo. Venían por nosotros… ¿la capitana?

-No lo sé, apenas llegan los refuerzos.

-Envíen a alguien en su persecución. Aseguren la localización de las Niñas… debemos… -

En ese momento, paramédicos del interior del WUNDER lograron llegar y le pusieron una mascarilla de oxígeno. Cuando lograron alzarla en la camilla Shinji no pudo evitar ver la pierna parcialmente desprendida de la doctora.

-Maldición… -Shinji miró alrededor, desesperado- Mao, ¿podrías llevarme a la cabeza del Frankie?

Tal como temía, el entry plug había sido arrancado a mordiscos.


Los días en el vacío cascarón de NERV resultaban extenuantemente aburridos. La insípida comida era casi peor que la del WUNDER, y la ayanami no era precisamente una interlocutora locuaz. Asuka le arrancaba las palabras con dificultad, y tras un breve periodo terminó por eliminarla como persona de su mente, haciendo de "las ayanamis" un mero objeto, sólo por si un día se cansaba y decidía matarla, qué decir, terminarla.

Pero por ahora era su única compañía, y cabía decir, era lo más parecido a una enfermera a lo que podía aspirar. Por las mañanas se levantaba, limpiada su herida (que iba muy bien, por cierto), tomaba el bastón y se dirigía por las bandejas de desayuno automáticas, y le llevaba el suyo a Asuka. Días después la pelirroja empezó a tratar de levantarse y caminar. La ayanami nunca le ayudó, ni cuando ella se tropezó, hasta que Asuka le pidió ayuda.

-Gracias- dijo después de que la muñeca casi la cargara y cojeando, la llevara hasta un lugar donde sentarse. Después Asuka se arrepintió de haberle agradecido, ella no era ni siquiera humana, y el mundo se había resquebrajado por culpa de una copia como ella, era una inútil insensible, una piedra en el camino…

-De nada- contestó la ayanami, y algo parecido a una sonrisa se dibujó en sus rígidos labios.

Asuka la contempló con asombro, pero luego se forzó a pensar en su reciente mantra "ella no es humana" y frunció el ceño- ¿Quién te enseñó a decir "de nada"?

La ayanami se sentó junto a ella y miró hacia arriba, en un gesto típico de estar recordando.

- Era lo que decían las enfermeras cuando Shinji les decía "gracias" –aprendizaje por imitación, pensó Asuka. Lo más primitivo… no necesariamente humano-. Me di cuenta de que era una forma de decir que lo que se hizo no fue por obligación, sino por voluntad propia.

-O sea, ¿tienes voluntad propia? –se le escapó a Asuka con sarcasmo, luego empezó a tratar de digerir lo que la ayanami le había expresado

-Por supuesto- comentó con su característica frialdad.


Shinji permanecía a la entrada del área de hospital. Por supuesto, no tenía autorización alguna para visitar a los altos mandos durante su estado de convalecencia. Sólo sabía lo que decían las noticas: la Dra. Akagi había perdido parte de su pierna, pero se encontraba fuera de peligro. Misato…no, La Capitana, su estado era alto secreto. Lo que para Shinji significaba que bien podría estar al borde de la muerte. En realidad no era el único ahí plantado.

Tras terminar sus turnos extras de reparación y vigilancia, la mayor parte de los tripulantes del Wunder se habían arrastrado extenuados a sus cápsulas, pero Shinji sabía que no podría dormir. No hasta que pudiera hacer algo más, o saber algo más. Y para su sorpresa, unos cuantos ciudadanos esperaban con inquietud, esperaban por sus familiares heridos, y por noticias de La Capitana y la dra. Akagi. Los helicópteros seguían buscando. Nadie decía nada sobre Las Niñas.

Shinji buscó un rincón junto a una columna y se recargó. Las voces y sollozos silenciaron sus propios pensamientos, y finalmente, logró quedarse dormido.

-Ciudadano Shinji…- alguien le tocó suavemente el hombro. Shinji sintió como si hubiera apenas cerrado los ojos, pero su cuerpo entumido le dijo que habían sido varias horas. La teniente Asada lo miraba con curiosidad-. Te están buscando.

Todos le miraban extraño cuando pasó a través de los controles de seguridad hacia la habitación de la Dra. ¿Cómo un chico de ese rango sería necesario para ella? Pero nadie preguntó. Shinji avanzó nervioso hasta vislumbrar la cabeza rubia entre una maraña de tubos y aparatos.

-Shinji…- la voz de la doctora, por primera vez, reflejaba esos años de cigarrillos. Sonaba cascada y pastosa. Sus ojos lucían vidriosos, y el muchacho adivinó que el coctel de drogas para el dolor era lo único que la separaba de la inconciencia, pero su mente no debía ser la más lúcida. Aun así, se las arregló para transmitir parte del humor cínico pero optimista que había conservado. - ¿Cómo me veo?

Shinji no supo qué contestar. Trataba de evitar mirar el muñón de la pierna de la doctora, que se adivinaba bajo la sábana del hospital. Akagi soltó una risa que parecía una tos.

-¿Fue en cambio de look demasiado radical? A lo mejor debí dejarme esa pierna más larga- rió de su propio chiste mientras Shinji la miraba estupefacto. ¿Eso era en realidad humor o acaso los sedantes estaban provocando ese comportamiento? Ella sonrió, luego su voz se volvió más amarga, pero convenció al chico de que estaba plenamente despierta- Relájate, Ikari. Sólo es una puta pierna. Todavía no me he quedado sin cabeza. No, Misato también conserva la suya, pero más magullada, me temo. Aun no recobra la conciencia- Ritsuko mostró su preocupación sin tapujos- En este momento, y lamento mucho aceptarlo, soy la mente estratega de mayor rango en activo dentro del Wunder. Tal vez pueda mantener este pedazo de fierro un rato más, en lo que la capitana se recupera. Pero, ni siquiera sabemos dónde están las chicas.

-¿Se las llevaron? ¿No las mataron?

Ritsuko sonrió con ironía.

-Lo gracioso, es, Shinji, que no parece que al principio vinieran por ellas. No atacaron, como suelen hacer, los generadores, de energía, ni los puntos vitales que mantienen a la Wunder viva y coleando. Inutilizaron al Frankie pero no lo destrozaron como suelen intentar con todo EVA. No, atacaron directo al centro de la zona de mando. No sabíamos que tuvieran esa información, supongo que lograron mapear este emplazamiento a través del maldito localizador de Rei. Pero, siendo prácticos, habría sido más fácil, para derrotarnos, destruir al Wunder, dejarnos sin sitio para la huida. O incluso, si atacaban el núcleo, matarnos a mi y a la capitana para obligar al Wunder a la rendición. No, yo sé lo que vi. Los drones pasaron de largo, la mano de ese dumby atravesó la carcasa metálica y no me buscaba a mí, no buscaba matar, buscaba algo más.

Shinji miraba incrédulo, mientras la dra. paladeó la expectativa mientras explicaba su teoría al elegido.

-Creo que te buscaba a ti.


Ya sé, ya sé, continuar esta historia después de años no es de Lilith. Weeee… así soy y qué y qué.

Los quero, pero más quiero a mi Huchi gruñoncito y querendón :P