Invader Zim no me pertenece, y esto es un pobre intento de Fic (¬¬)

Dedico está historia a Misu-chan o más conocida por el fandom como Eldar Lisswen Sariethel. Espero que le guste, y que no sea un total fiasco.

kitsunechan19: Claro maltrato a Skoodge física y emocionalmente aquí, pero lo estimo mucho. Nah supongo que ahora te encariñas más por él cuando le da una manita a Zim.

iris vianey: Gracias Iris, me alegra que te guste como escribo y el capitulo anterior. Aquí va el siguiente, deseame suerte.


Capitulo 7

Inicio de un largo viaje

...

Cuando aquel irken llamado Skoodge dijo "Singularidad Quántica", Dib no pudo evitar recordar algunas cosas sobre su padre.

Recordó cuando el profesor Membrana le estaba enseñando física avanzada a sus cinco años de edad. Le había explicado lo que era una singularidad quántica, y se escandalizó mucho cuando Dib había llegado a la conclusión de que solo era un agujero negro más pequeño y portátil.

Nunca lo vio tan alterado como ese día, a Dib le pareció que su padre se tomaba las cosas más enserio de lo que realmente eran. Pero la cara pálida de Zim y su expresión llena de angustia le demostraban que una singularidad era mucho más terrible de lo que en teoría se podría explicar.

-¿Cómo lo sabes?- Dib sabía que no era la pregunta más brillante que podría haberle echo a Skoodge, pero no sentía la necesidad de parecer brillante en ese momento. Estaba más preocupado en evitar que a Zim le diera otro ataque de llanto o peor aún, que sufriera un ataque de pánico. No quería que estuviera más estresado de lo que ya estaba y no sabía como mejorar su situación emocional.

-Me enviaron a la Tierra por medio de una brecha interdimensional, hace exactamente quince días atrás- Skoodge dice esto algo apenado, había sido derrotado y tenía que admitirlo delante de dos alienígenas que no conocía y su mejor amigo, era una situación sumamente vergonzosa –No podía encontrar la señal de Zim porque mi PAK ha sufrido daños debido al viaje espacio temporal y perdió ciertas funciones de rastreo, así que tuve que buscarlo por otros medios-

Cuando Skoodge termina de decir esto, el timbre de la casa suena por primera vez en todo el día. Para suerte de Dib, la persona que estuviera enfrente de la puerta principal no estaba interesada en irrumpir ese sitio en forma furtiva como todos los alienígenas allí reunidos.

Nadie se movió de su lugar al escuchar el próximo timbrazo que resonó en toda la casa. El silencio se hacía cada vez más incomodo entre los cuatro allí reunidos hasta que Skoodge comienza a hablar con lentitud.

-¿Quién es… el dueño de esta casa?-

Zim y Vitralia señalan automáticamente a Dib con su dedo índice. El humano frunce el ceño molesto ante esa actitud tan infantil y comienza a caminar hasta la puerta mientras escuchaba el cuarto timbrazo.

-Genial, tengo la sala llena de extraterrestres, pero debo ser yo el que atienda a la puerta- Dib sigue protestando por lo bajo y finalmente abre la puerta, mirando con algo de molestia a la joven que estaba del otro lado.

-Disculpe ¿Usted es Dib Membrana?- Pregunta la joven que estaba en el hall, sosteniendo una bolsa llena de sodas y dulces. Tal vez era de su misma edad, pero su voz tenía un claro acento texano, vestía jeans y una camisa a cuadros abierta con una remera ajustada de AC/DC debajo, y su cabello era de un rubio intenso, corto y semiteñido de verde en algunas mechas.

-Si ¿Qué se le ofrece?- Dib estaba algo confuso, la chica parecía una especie de maleante, pero fue demasiado educada al hablar.

-¿No ha visto a un joven un poco excedido de peso, de piel verde como de un metro sesenta, con ojos color rojo y antenas?- La chica dice esto con una mirada aburrida, haciendo señas con las manos marcando la altura exacta de Skoodge.

Dib se quedó con la boca abierta al escucharla describir a un irken con tanta parsimonia y tranquilidad. Al repensar sobre lo que estaba pasando, vuelve en sí y cierra la puerta en la cara de la joven, quedándose con la espalda pegada a esta, como si intentara evitar que ella entrara a la fuerza.

La chica al otro lado de la abertura se rasca la mejilla derecha con su dedo índice sin dejar de parecer aburrida ante semejante acción. Se coloca los auriculares de su Mp3 en sus orejas y comienza a escuchar Highway to Hell de AC/DC. Iba a esperar un poco más antes de volver a tocar el timbre.

Zim se acerca al joven humano un tanto preocupado, lo noto mucho más pálido que de costumbre, y trata de averiguar quien estaba del otro lado y que buscaba para alterar de tal forma a Dib.

-No me lo vas a creer- Le dice Dib al irken, mirándolo con algo de sorpresa –Allá afuera hay una chica que busca a Skoodge, y sabe que es un alienígena-

-Y… ¿Por qué estás tan sorprendido?- Zim no entiende lo que le pasaba, no creía que fuera tan importante como para que se altere. Pero Dib se sentía demasiado ansioso. Había dejado de ser el único humano que sabía de la existencia de la raza irken, y no sabía como explicar la emoción que lo embargaba.

-¿Quién es?- Pregunta Skoodge acercándose a la puerta. Dib lo mira incrédulo y notó que el muy descarado parecía estar esperando a alguien. No puede evitar sentir algo de exasperación. Más le valía a ese irken tener una buena explicación para esa jovencita que estaba del otro lado de la puerta.

-Una chica que está preguntando por ti… ¿Cómo dijiste que encontraste a Zim?- Dib dice esto con algo de perspicacia. Supuso que Skoodge debió pedir ayuda a alguien y que ese alguien debía ser humano, lo cual explicaba la chica que estaba allá afuera.

Pero ¿Por qué ella está aquí también? ¿Vinieron juntos por alguna razón?

-Yo puedo explicarlo- Skoodge dice esto algo nervioso y luego carraspea un poco al ver la mirada de fastidio de Dib y cara de sorpresa de Zim –E-Ella se llama Kia, es la humana me ayudo a rastrear a Zim hasta aquí-

-¿Cómo lo hizo?- Dib dice esto algo desconfiado y cruzando sus brazos en señal de desafío.

-No creo que cuente con la tecnología para rastrearme ¿Verdad?- Dice con algo de preocupación Zim, pero Skoodge niega rápidamente.

-No, no uso tecnología extraterrestre ni rastreadores, si me lo preguntan… creo que solo lo dedujo a partir de un par de indicios, no le entendí muy bien cuando me lo explicó- El irken estaba tratando de ser lo más sincero posible, pero no sabía como decirle a Dib y Zim como Kia uso un par de direcciones y un mapa de papel para dar con ellos. Realmente él siquiera se lo creía aún.

El joven Membrana gruñe por lo bajo y abre la puerta nuevamente. Ve a Kia, que seguía del otro lado, sosteniendo la bolsa plástica llena de bebidas y dulces, escuchando a todo volumen su Mp3.

-Supongo que quieres entrar- Dice Dib con algo de molestia. Kia no pudo evitar notar la mala vibra de aquel sujeto y señaló su bolsa con una ligera sonrisa.

-Traje bebidas y bocadillos-

(…)

A Kia le pasaban cosas extrañas.

No eran situaciones de comedia ni momentos embarazosos por los que pasa una adolescente normal de dieciséis años. Eran cosas raras, las cuales llegaban a ser tan inverosímiles que no podía siquiera contárselas a sus amigos.

Su padre solía decir que a ella le pasaban estas cosas raras porque tenía un imán especial para los problemas extraños y mucha mala fortuna de estar siempre en el lugar equivocado en el momento equivocado. Por ese motivo, ella supuso que todo eso le ayudo mucho para tener la oportunidad de conocer a Skoodge… y que su vida sea mucho más rara todavía.

Kia estaba allí, pasando por ese tipo de situaciones extrañas nuevamente, sentada bajo la mirada acusadora de una joven de cabello negro y ojos ámbar, muy parecida al chico que la atendió en la puerta. Supuso que eran hermanos gemelos, hasta se vestían a tono.

Eso si que era tétrico. Casi tan tétrico como los dos irkens que estaban en la cocina poniéndose al día con sus asuntos personales y la terrible situación por la que estaba pasando su civilización.

También estaba esa extraña rata en la mesa, mascando regaliz negro, sentada de forma erguida y mirándola celosamente, como si fuera la sospechosa de un crimen atroz.

Bienvenidos a la sala Más Bizarra del Mundo. Solo faltaba que Pie Grande entrara por la puerta principal diciendo "Lucy, ya llegue" y Kia estaba lista para internarse en un manicomio a voluntad.

-¿No les parece que estuvo genial el partido de los Houstons de Texas contra los Dolphins de Miami?- Kia rompe el silencio sonriendo animadamente –Tuve la sensación de que se me iba a romper las cuerdas bucales en el ultimo Down-

-No veo fútbol- Dice Dib con algo de reserva. Su gemela miro con algo de antipatía a Kia y dijo con voz seca –El fútbol apesta-

-Ah, bien- Kia se rasca la nuca y vuelve a intentar -¿Les gustan las historietas?-

-NO- Dicen Dib y Vitralia al mismo tiempo. La tensión que generaban esos dos en el ambiente era tal que se podría cortar con un cuchillo

-Vaya, entonces ¿Qué hacen para divertirse?- Kia dice esto moviendo sus manos como si estuviera exagerando una situación –¿Coleccionan piedras? ¿Tejen? ¿Torturan animales pequeños?-

-Dinos de una vez como encontraste a Zim- Vitralia reconocería a un alienígena con facilidad, y Kia no lo era. Esa joven era un ser humano común y corriente. Siquiera tenía la capacidad intelectual de Dib, y al leer su mente podía ver pensamientos mundanos y toscos. Solo había historietas, fútbol y canciones de rock pululando en su cabeza ¿Cómo alguien así pudo rastrear a un irken oculto desde la otra punta del país?

-Bueno, fue algo complicado, pero comparado con convencer a Skoodge de que no era su enemiga y que podía confiar en mi…- Kia sonríe dándose algo de coba –…Fue como un día de campo-

Dib suavizo un poco su mirada desafiante a Kia, y comenzó a sentir simpatía por la chica. No era normal que alguien se esforzara para ganarse la confianza de un irken y de seguro que Skoodge no la trató de una manera agradable apenas la conoció.

Kia seguía hablando sobre como logró dar con Dib y Zim, también comentó sobre su viaje en carretera con Skoodge con tanta emoción que se notaba que lo habían disfrutado.

Dib supuso que lo "habían" disfrutado demasiado. Había indicios que indicaban que los dos tenían cierta afinidad.

La prueba de esto era contundente, Skoodge la "miraba" desde la cocina mientras hablaba con Zim. Y la mirada que le daba a ella era completamente distinta a la que le daba a Dib. Ese irken estaba vigilándolos, a él y a Vitralia porque no eran de fiar y no sabía si lastimarían a Kia.

"¿Qué diablos pasa con estos dos?" Pensó alterado Dib.

Vitralia perdió el interés en la humana. No había nada extraño en la forma en que investigó el paradero de Zim y supuso que cualquier humano podría hacerlo. Aún así, la joven no estaba contando toda la historia y no había mucho en la parte superficial de su mente como para sacar a relucir que mentía.

Algo más tranquila, se limitaba a escuchar con atención la conversación que sostenían ambos irkens desde la cocina. Sacó a relucir cosas interesantes y alarmantes. El bastardo de Kain estaba haciendo de las suyas en Irk. Había conseguido una copia del CODE y las armas del Primero.

Vitralia estaba muy preocupada, sabía que Zim y ella debían detenerlo antes de que lo descubran. Si descubren a los espías de Kravat, estaba segura de que la raza irken no dudaría un solo segundo en borrar su planeta natal del mapa estelar.

-¿Qué tanto estarán hablando?- Dice Kia algo aburrida. Había terminado de contar su historia y todos se habían quedado en silencio.

-Créeme, no quieres saberlo- Vitralia intenta aplacar su excelente oído y entretenerse con otra cosa -¿Vendrás con nosotros?-

-No lo creo- Kia niega lentamente –Dudo que sea de ayuda, no soy buena confrontando este tipo de cosas y mucho menos peleando-

-Yo iré- Dib dice esto algo preocupado, no quería convertirse en un estorbo pero realmente quería ayudar a Zim y a Vitralia –No puedo dejar a Zim solo en el estado que esta-

-Estoy segura de que serás de ayuda Dib, pero no quiero que te separes de mi- Vitralia sonríe levemente, sorprendiendo tanto a Dib como Kia. No podían creer que la joven pudiera hacer semejante cosa –Las ordenes de Zim fueron claras, y te protegeré con mi vida si es necesario-

-Gracias Vitralia- Dib sintió algo calido en el pecho que no pudo describir. Era una sensación rara que hacía mucho que no sentía.

Kia suspiro y rodó los ojos en señal de hastió "Que chica tan cursi, por suerte yo no soy así"

-Hey tu, la humana rara- Zim sale de la cocina dando tumbos, parecía estar a punto de golpear a alguien, así que Kia lo mira con algo de aprensión.

"Viejo, aquí entre nos, soy la más normal de todos" Pensaba Kia para si misma.

–Skoodge quiere hablar a solas contigo- Dice finalmente Zim.

-Supongo que debo ir hablar con él- Dice la chica mientras se levanta del destrozado sofá para acercarse a la cocina. Ve que Vitralia estaba entretenida con la rata, dándole un dulce que acepto con algo de temor, y que Dib estaba muy concentrado en el irken que entró a la sala –No creo que me extrañen aquí-

Mientras caminaba observa con atención que Zim se había tranquilizado al acercarse a Dib para hablarle en voz baja. El chico de cabello negro se veía más relajado ahora y al irken se lo veía menos tenso. Kia trató de no pensar en eso, ella tenía sus propios problemas ahora.

-¿Qué pasa Skoodge?- Dice Kia al cerrar la puerta de la cocina detrás de ella.

-Yo…- El irken trata de hablar pero las palabras no le salían. Era la primera vez que podía decir esto y no entendía porque le resultaba tan difícil -…Quería darte las… gracias-

-Este, bien- Kia no entendía el punto de ese agradecimiento, de todos modos ella no hizo gran cosa –No fue nada, solo hice lo que cualquiera hubiera…-

-Eso es mentira- Skoodge la interrumpe algo enfadado.

-Suelo mentir a menudo Skoodge, pero te aseguro que…-

-Nadie ha hecho nunca algo por mí que merezca que se lo agradezca- Skoodge dice esto con seriedad, tratando de no mirar a los ojos a Kia –No digas que cualquiera puede hacerlo porque no es cierto-

-No te pongas tan sensible- Kia sube los hombros restándole importancia –Tal vez tengas razón-

-¿Kia?- Skoodge se anima a mirarla a los ojos y le sonríe.

-Dime- Kia ya no sonaba tan desinteresada.

-Gracias-

-Por na…- La chica se quedo callada al sentir como los brazos de Skoodge la abrazaban con fuerza. Ella dudo por un momento, pero le devolvió el abrazo.

"No vas a volver. Estoy segura de eso, pero no me importa."

-Para quedar a mano procura mantenerte en una pieza- Kia dice esto algo apenada, y Skoodge al oírla, la presiona con más fuerza entre sus brazos, volviendo a decir en voz baja.

-Gracias-

(…)

Pasaron unas pocas horas para que Skoodge terminara de verificar la nave de Tak. Debía cerciorarse de que estuviera en condiciones para un viaje tan largo.

De repente, recibe un mensaje en el celular que Kia le consiguió para comunicarse con ella mientras estuviera trabajando. Le avisaba que estaba en el autobús yendo a Aiowa, Texas y le enviaba saludos.

Skoodge no iba a responder el mensaje, pero lo guarda para que no se borre. No valía la pena hacer semejante cosa. Cuando todo esto termine debía volver a Irk y a su vida de invasor. Conquistar planetas para que el Imperio le adjudique sus triunfos a otro irken y morir finalmente a manos de un monstruo alienígena o en batalla.

Esa era la vida de un invasor y no podía darse el lujo de tener otra. Él no era como Zim, no estaba exiliado y el Imperio iba a exprimirlo hasta que no quede nada de él para entregarle.

-Y… ¿Se lo dijiste?- Zim mira a Skoodge desde el otro lado de la nave, algo incomodo. Su amigo estaba ocupado ampliando la cabina de la nave para llevar más pasajeros.

-No sé de lo que me hablas Zim… pásame la llave de extensión- Skoodge le extiende la mano a Zim y este le pasa la herramienta que se abre en cientos de pequeñas piezas mecánicas de brillante color fucsia.

-Supongo que estuviste bien en no hacerlo- Zim dice esto con una mirada llena de angustia. Tal vez hablar con Skoodge sobre lo que le paso con Dib lo alivie un poco pero no lo suficiente.

-Estuvo mal en no decirle lo que sentía, me siento fatal, pero no podía hacerle eso a Kia- El irken saca el panel y comienza a movilizar los cables al otro lado –No sabiendo que no la volveré a ver-

Zim estaba muy molesto. Skoodge no entendía lo que se sentía ser rechazado y tener que verle la cara a la persona de la que estas enamorada todo el tiempo. Era mucho peor de lo que se sentía él, estaba seguro de eso.

-Unos cuantos ajustes más y esto estará listo- Dice Skoodge tratando de pensar en otras cosas que no fueran sus sentimientos por Kia.

-¿Tu que crees?- Dice Zim de repente.

-¿Eh?- Skoodge mira algo confundido a Zim y luego entiende a lo que venía la pregunta. Ese humano cabezón realmente le gustaba a su amigo. Suponía que debía ser mutuo por la forma en que se comportaban al estar juntos –Creo que sobrevivirás Zim, de todos modos él parece estimarte bastante ¿Eso no es suficiente?-

-No- Dice con molestia Zim. Quería que Dib fuera su pareja a como de lugar.

-Supongo que tu orgullo esta muy herido- Skoodge dice esto mirando algo condescendiente a su amigo.

-Podría decirse-

-Deberías intentar conquistarlo, debe haber una forma de que ese humano te acepte como su pareja- Dice Skoodge volviendo a su trabajo.

-¿Conquistarlo? ¿Tu lo intentaste con Kia?- Zim dice esto tomando por sorpresa a su amigo.

-¡Claro que no!- Skoodge se sonroja –Aunque me guste, eso va en contra del protocolo de invasor-

-Si…- Zim no le creía, estaba seguro de que Skoodge le ocultaba algo -…Como sea, eso de conquistarlo suena bien-

-Tal vez necesites esto- El invasor le pasa un paquete metálico a Zim, que se encontraba dividido en distintas unidades.

-¿Qué es esto?- Zim toma el paquete y nota que el contenido era muy parecido a la goma de mascar que solían usar los humanos.

-Es una sustancia masticable que libera químicos al mezclarse con la saliva de los irkens, estos hacen que el Ph neutro del agua no te queme la piel…- Skoodge hablaba como si estuviera en otro lugar en ese instante, Zim movió su mano delante de su amigo para que terminara de darle la información que necesitaba -…Solo tus mucosas bucales estarán a salvo del agua, así que ten cuidado-

-Skoodge, en verdad deberías pensar en volver a la Tierra cuando todo esto termine… y ya sabes… hablar con ella- Zim no era ningún estúpido, sabía muy bien que su amigo había creado esa sustancia para poder besar a la humana. Debería preguntarle como se conocieron y que estuvieron haciendo en esos quince días en los que estaba buscándolo, pero no creía que fuera el momento de echarle sal a una herida recién abierta.

-Si no la quieres puedes devolvérmela- Skoodge extiende su mano, ignorando el comentario de Zim. El irken guarda la sustancia en su PAK y le sonríe levemente.

-Me la quedo, tampoco para que te alteres así-

(…)

Todos estaban listos para partir. Hasta Dib dejo una nota a su hermana que pronto volvería de la escuela, comentándole que se iba a Irk a pelear con extraterrestres. Le dejo alrededor de doscientos dólares para que ordene comida a domicilio, una lista de teléfonos de emergencia y la de los técnicos para consola de videojuegos.

También le envío un mensaje a su padre para que no se preocupe por su ausencia. Sabía que se molestaría por el asunto de los extraterrestres, pero realmente creía que ese era su lugar ahora, ayudando y apoyando a Zim en todo lo que pudiera. Se sentía bien haciendo esto y por primera vez no se sentía solo.

Aún así tenía un miedo terrible que crecía por dentro, Snashert lo presentía pero no podía hacer nada mas por él que acompañarlo y remover sus bolsillos jugando con el pequeño contenedor de la sangre de Zim.

-Dib- Zim se acerca al joven Membrana antes de que suba a la nave -¿Estás bien?-

-Si… ¿Por qué lo preguntas?- Dib trata de parecer animado, o por lo menos, no tan preocupado.

-Te ves algo raro- Zim pega su rostro al de Dib para ver mas de cerca sus expresiones –Tus ojos se ven… ¿Tristes?-

-Estaba recordando cosas desagradables- Dice Dib con algo de calma –No es importante-

-Con esa expresión vacía en tu cara es casi imposible notarla- Zim estaba demasiado pegado al humano, tanto que Dib sentía reducido al mínimo su espacio personal.

-Estoy bien, créeme- Dib frunce el ceño desconfiado ¿Zim estaba mascando goma?

-Sabes que si quieres hablar con alguien puedes hacerlo conmigo- Dice el irken en tono amable.

Dib no pensaba hacer eso, no iba a cargar a Zim con su sus problemas emocionales y menos ahora en la situación en la que estaba. Se supone que iba a ayudarlo, no necesitaba que él lo ayude.

-Estoy bien, no hay nada de que hablar- Dib trata de escaparse, pero Zim lo retiene un poco más sujetándolo de sus brazos.

-Por favor, no quiero que vayas a Irk si estas demasiado desconcentrado, te necesito entero Dib-

Zim estaba muy preocupado, desde que Dib decidió acompañarlo hasta Irk, temía tanto por su vida que no podía dejar de sentir angustia e incertidumbre, sensaciones vagas y horribles que solo gastaban su energía mental. Lo necesitaba allí con él, centrado y confiado como siempre.

-Yo… en realidad… tengo miedo- Los ojos de Dib se llenaron de lagrimas pero estas no cayeron, su cara se quedo sin expresión alguna mirando fijamente a Zim –Tengo miedo de que mueras y me dejes solo-

-Nadie se va a morir- Zim abraza a Dib por impulso. El chico seguía conteniéndose por completo para no mostrarse débil, pero necesitaba consuelo después de todo –Y mucho menos yo, así que no hay que tener miedo-

-No quiero estar solo- Dib se muerde el labio hasta hacerlo sangrar, y trata de parar de hablar pero no puede –No más… por favor-

Zim no pudo contenerse más y sin que Dib lo pudiera detener, lo besa repentinamente. El humano se sorprende por esto, abre los ojos desmesuradamente pero al sentir los suaves labios de Zim, cierra los ojos para centrarse en la sensación que provocaba.

El irken sonríe levemente y muerde el labio inferior de Dib para que abra un poco la boca. Dib se deja llevar olvidándose por completo que Zim se lastimaba con la saliva humana, y volvió a sentir la larga y fina lengua del irken acariciando la suya. Se sentía bien, hasta el choque entre sus dientes y el sabor acido de la saliva de Zim invadiéndolo.

Zim se separa de él dejando un delicado hilo de saliva que se corta al intentar hablar nuevamente. Sentía que había corrido kilómetros y su squedly-spooch se retorcía de la emoción.

-¿Te sientes mejor?- Dice Zim con una ligera sonrisa.

-Este, creo que si… Es raro, se siente distinto- Dice Dib con algo de duda recordando la ultima vez que Zim lo beso. Realmente con la presencia de Tak dentro de Zim le había resultado una situación aterradora. Pero ahora se sintió bien, como si realmente fuera algo exclusivamente para él.

-Me alegra saber que estás bien- Dice Zim algo avergonzado –Creo que eso sonó demasiado cursi para mi gusto-

Dib se sorprendió cuando escucho eso. Era la primera vez que alguien le decía que se alegraba por él… No, tal vez era la segunda. Su madre le había dicho lo mismo cuando era pequeño, pero no podía recordar porque.

-Supongo que es hora de partir- Dice Zim, y tomando la mano de Dib, lo tironea hacía la nave sin dejar de sonreirse.

(…)

En la nave, Snashert se turbo un poco al dejar la atmosfera terrestre, pero durante el resto del viaje decidió quedarse dormida en el bolsillo de Dib. Vitralia notaba que la rata no era imprescindible para la misión, pero el humano se encapricho con traerla y tuvieron que hacerlo. Trato de razonar con el irken que ahora era el dueño de su destino, pero este haría cualquier cosa por ese joven.

Ella no iba hacerse responsable de que esa rata se vuelva una carga para el equipo, pero supuso que debía cuidar esa criatura así como a Dib.

Skoodge tuvo que sentarse al lado de Vitralia, y aprovecho a sacarle conversación. Sentía cierta curiosidad por su especie. Pero en realidad, estaba mucho más interesado en determinar de donde obtuvo la información sobre el Primero.

-¿Por qué me preguntas eso?- Dice Vitralia intentando leer las intenciones de Skoodge. El irken no se veía desconcentrado a pesar de la rara situación emocional que estaba transitando.

-Estoy seguro de que no vas a atacar a los tuyos, pero eso no quita que nosotros no podamos hacerlo- El invasor se rasca la barbilla pensando atentamente lo que iba a decir –Supongo que ustedes tienen un punto débil, nadie es invencible-

-No se me está permitido revelar esa información al enemigo- Vitralia coloca instintivamente su mano delante de su pecho, y su sombra sujeto las piernas de Skoodge. Estaba nerviosa con su presencia –Si lo supieras tendría que matarte-

-Como no lo sé, puedes prescindir de hacer eso- Dice Skoodge fingiendo no haber notado el raro instinto de conservación de la raza de Kravat. Tomo nota mental de no hacer enfadar a la joven kraenaar y trato de hundir sus garras en temas menos interesantes para ella pero de gran importancia.

-¿Cómo diste con Zim?- Sigue la conversación con calma, Dib y Zim estaban un poco embobados por el momento, por lo que le correspondía averiguar cuanto pudiera de esa extraña chica. Le molesto mucho que trata a Kia como una especie de criminal.

-He buscado a Zim hace siglos, créeme que fue complicado saber que él tenía el PAK del primero, y mucho más complicado rastrearlo- Vitralia saca un pequeño aparato con forma de vara y se lo muestra a Skoodge –Me robe a Fehu-hiro, el sabueso… esta es una de las 13 armas del Primero, el radar que es capaz de detectar cualquier cosa en cualquier parte del universo-

-¿De donde sacaste eso y cómo lo activaste?- Dice sorprendido Skoodge.

-Aunque califica como arma, Fehu-hiro no está bloqueada por el CODE, por extraño que parezca estaba en Kravat- Vitralia le entrega a Fehu-hiro a Skoodge y demuestra perder el interés en el instrumento –Estaba en el patio de la casa de mi abuela, lo usaba para remover las brazas de los fuegos ceremoniales-

-¿Usaban tecnología irken para remover brazas?- Skoodge estaba a punto de desmayarse, tenía en sus manos una de las legendarias armas del Primero, el irken más increíble de todo Irk. Al estar en la academia, él y Zim se habian colado por el centro de archivo de la computadora central. La historia de Irk era fascinante, pero pudieron haberlos mandado a la purga si descubrían que estaban entrometiéndose en esos archivos.

–Supongo que no sabía para que servia- Vitralia suspira soslaya.

-Debo buscar algo- Skoodge revisa su bolsillo y saca un trozo de tela que le pertenecía al kraenaar que lo atacó y coloco la muestra dentro de fehu-hiro -¿Cómo rastreaste al Pak del primero?-

-La tumba del Primero está en Kravat, extraje parte de su SNA y algo de los restos del metal de su PAK- La kraenaar recuerda haber profanado la tumba del Primero, y tiembla levemente. Eso no estaba bien visto en su religión.

Skoodge mira a Vitralia con sorpresa. La kraenaar sube los hombros y sonríe levemente.

-La abuela dice que fue el traidor más grande en la historia de Irk y que ella tuvo que enterrarlo en Kravat porque había sido exiliado-

-Eso es una deshonra para cualquier irken- Dice con seriedad Skoodge.

-Supongo- Vitralia se sonríe con malicia al recordar las historias de su abuela –Dicen que él amaba Kravat, paso una larga temporada allí-

-Debía ser en la época en que las relaciones entre nuestros planetas no eran tan… tirantes- dice Skoodge con una sonrisa nerviosa, el aparato lanzó un pitido y marco una serie de coordenadas –Mira nada más, encontró al kraenaar que me atacó, Fehu-hiro es increíble, está a cientos de años luz de nosotros-

-¿Qué piensas hacer con él?- Dice Vitralia.

-Obviamente detener que ocasione la singularidad quántica- Skoodge dice esto, pero otra cosa que deseaba era evitar que lo envíen a la Tierra. Si podía hacer eso, su conciencia de invasor iba a estar tranquila y alguien de es planeta no tendría que preocuparse más por él.

(Continuara... O.O)

...

N/A: Debo admitir que este capitulo no me gustó para nada... excepto el beso. Realmente mucho dialogo y poca acción ¬¬

N/A2: Hay algunos errores que serán corregidos más adelante.