Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de S.M, solo la trama es mía (:

..Hold my Hand..

Summary: Edward veía desde lejos a Bella, una chica que es marginada por todo el instituto. Todos pasan de ella. Siempre se refugiaba en la biblioteca y rehusaba hablar con nadie. Alice, la hermana de Edward, lo había tratado, pero la chica no decía nada. Simplemente, se quedaba callada, mirándote fijamente con esos ojos chocolates. Edward llevaba años enamorado de ella, sin saber por qué. No habían cruzado ni una palabra, o al menos él intentó hablarle, pero como siempre, ella no respondió. Un día, Edward se levanta decidido. 'Llevo años enamorado de ti, y tú siempre pasas de todo, y no me dejas oportunidad de hablarte…' A la chica se le escapa una salada lágrima. 'No llores, agarra mi mano. Puedo decir que estás cansada de estar sola'. Todos humanos. E&B.

Canción: Therapy – All Time Low.

Capítulo 7: Suicidio.

Edward's Pov.

Otra mañana de nuevo. Sin esperanzas, así es como me sentía. Me sentía… desechado después de que Bella me echase de su casa, literalmente, echándome a patadas. Aunque en realidad lo hizo por la ventana… Pensándolo bien, había estado emocionante. Mi vida, antes de que me empezara a hablar con Bella era monótona; Por las mañanas, bromas de Emmett; En el almuerzo, más bromas de Emmett y salidas de compras todos los días; Por la noche, hablar con mis padres sobre el día, más bromas de Emmett y próximas salidas de compras. Pero ahora, tenía en lo que pensar y me podía desconectar fácilmente de cualquier hilo de una conversación que no me interesara. Tenía muchas cosas en las qué pensar. Y me faltaban horas para pensar en otras cosas, como la Universidad, mi carrera, los estudios… pero mi mente solo se enfocaba en Bella y en lo misteriosa que era. Y eso me encantaba de ella.

-Buenos días. –Saludé a mi hermana que estaba en la cocina.

-Hola, Edward. –Me saludó con una sonrisa soñolienta.

-¿Y esa cara? –Le pregunté mientras que cogía la caja de cereales y enchufaba la tostadora.

-Ayer me acosté bastante tarde. –Reprimió un bostezo y siguió cortando su fruta.

-No me digas que vamos a volver a las antiguas andadas, Mary. –Usé su primer nombre, ya que no le gustaba nada.

Alice tuvo una época en la cual no se podía desconectar de su portátil. En especial de las tiendas online y del Messenger. Empezó a decir que la gente no le paraba de hablar y que no podía dejarlos con la palabra en la boca. Y he aquí una gran demostración del gran corazón que tiene mi hermana. En fin, volviendo al tema anterior… Lo había superado, aparte de que eso fue cuando teníamos catorce años. Desde el día en el que la amenazamos con que iríamos al psicólogo, dejó su portátil en el estudio de papá y se iba con sus revistas de adolescentes de chicas. A veces se venía a mi habitación buscando mi ordenador, pero yo le hacía entrar en razón y siempre me lo agradecía. Después de un tiempo, se lo volvieron a dar.

-Pensaba que ese era un tema cerrado. –Fruncí el ceño mientras echaba la leche en mi bol.

-Y lo es. No puedo creer que desconfíes de mí, Eddie. –Mandó una mirada furibunda y siguió con su tarea.- En realidad, pasó algo extraño…

-¿Todo el mundo te hablaba? –Rodé los ojos.

-¡No, Edward, por favor! Pensaba que tenías un poquito de fe en mí. –Cogió su plato con varias frutas cortadas perfectamente, y salió de la cocina.

-Alice… -Suspiré mientras negaba con la cabeza.

-¿Qué le pasa a la enana? –Preguntó Emmett cuando entró en la cocina.

-La misma historia de siempre, Emmett. –Rodé los ojos.

-¿Messenger? –Preguntó divertido.

-Sí, y parece que va a peor. –Volví a suspirar y me senté junto a mi hermano y su gran plato de desayuno que estaba frente a él.

-En fin… -Suspiró y empezó a comer, o mejor dicho, a devorar.

Cuando terminamos de desayunar, esperamos a Alice. ¡Maldita enana! Cuando quería sí que se tardaba en bajar…

-Ya estoy aquí. –Volvió a aparecer con su típica sonrisa y sus saltitos de duende.- ¿Nos vamos? –Preguntó.

-Claro. –Contestó Emmett.- ¡Vamos en mi Jeep, Eddie!

-Qué remedio. –Murmuré.

Cogí mi mochila y nos metimos en el Jeep. Alice se puso en el asiento del copiloto, por lo que a mí me tocó sentarme en los asientos traseros. ¡Cómo odiaba estos sitios! A mí me iba más en el asiento del piloto, o como mucho en el del copiloto. Pero no soporta ir en los traseros.

Marginado.

Así es como me sentía.

No seas tan melodramático. ¡Vaya, gracias, conciencia!

-¡Hola, Jazzy! –Saludó Alice nada más bajarse.

-¡Rosie! –Llamó Emmett.

Y está claro que se besaron. Y debo decir que sin corte alguno. Podía decir, que desde mi punto de vista, veía a sus lenguas juntas (N/A: ¿A quién te recuerda esto, Chika-midori? xD) La verdad, a mí me daba igual. Era una cosa normal, que es lo que se supone que haces con tu pareja… aparte de esa otra cosa. Y dentro de mí, aún tenía la esperanza de hacer lo mismo con Bella. Algún día de mi futuro. Pero lo haría.

Parece que estás obsesionado, Eddie, Recordé las palabras de Emmett, cuando se lo tuve que contar. El muy… me obligó a contarle todo lo que sentía con Bella y como me sentía y hasta que no le conté todo, no me dejó. Sí, Emmett cuando quería se metía demasiado en su papel de hermano mayor.

-Oye. –Emmett se separó bruscamente de Rose cuando se dio cuenta de lo que Jasper le estaba haciendo a nuestra hermana. La pobre Rosalie se limpió sus labios, quitando su brillo de labios… Mi hermano podía ser una bestia. Es más, lo es.

-¿Qué? –Replicó Jasper.- Estás haciendo lo mismo con mi hermana y yo no digo nada. –Se encogió de hombros y se iba a lanzar contra la boca de mi hermana, pero Emmett interrumpió. Es más, fui yo.

-¡Yasta! –Suspiré, mientras me ponía entre los dos.- Ninguno de los dos tiene derecho para replicar. –Les miré severamente.- Al fin y al cabo, Emmett, estás haciendo lo mismo con Rose, que Jasper con Alice. Así que tú te estás liando con Rose, es decir, con la hermana de Jasper, y Jasper se está liando con Alice, es decir, con nuestra hermana. –Acoté.

-¡Pero, pero, pero…! –Intentó buscar algo Emmett. Pero mi solución era fácil y con lógica.

-Si no queréis ver como vuestras respectivas hermanas se lían con sus novios, es decir, vosotros, no lo hagáis delante. Iros a una habitación.

Y sin más, me alejé. Las clases pasaron pesadamente, y aunque tenía varias clases con algunos de los implicados del tema anterior, no mencionaron nada. Sabía que en cuanto estuviésemos en la cafetería, volverían a sacar el tema, por lo que me fui directamente a la biblioteca. Esta vez no había venido a pensar, ya que me había traído un libro de mi propia biblioteca. Saqué mi libro y me dispuse a leerlo. Pero como siempre tiene que haber algo que me interrumpa cuando estoy en la biblioteca. Y ese algo era Isabella Swan. Aunque debo decir que si lo va a hacer siempre con esa delicadeza y timidez, que lo haga, no se lo impido.

-Hola, Edward. –Saludó tímidamente.

- Bella. –Saludé.

No tenía rencor hacia ella por lo de anoche. En realidad, estaba agradecido, porque si no llego a salir de allí, podría haber muerto, como ella dijo. Muchas personas tendría rencor, pero yo no era una persona rencorosa. Y sí, lo podía ser con Tanya y Lauren, pero no con Bella. Con ella no.

-¿Qué tal? –Me preguntó con un tierno color rosa adornando sus mejillas mientras que se sentaba a mi lado.

-Me podría ir mejor. –Me encogí de hombros.- ¿Y tú?

-Igual que tú. –Puso una mueca, como si se hubiese acordado de algo.- Oye, Edward… Siento que te fueras de mi casa por la ventana…

-No pasa nada. –Le resté importancia con un gesto de mi mano.

-Pero…

-No pasa nada, Bella. De verdad. –Le sonreí y ella apartó la mirada, sonrojada.

-Está bien. –Suspiró.- Pero es que fue lo mejor, Edward. –Volvió a suspirar.

-Pero, ¿Por qué me…? –Intenté preguntar.

-Por favor, no preguntes. –Susurró.- No quiero hablar. –Tragó pesadamente.- Esta tarde en tu casa a la misma hora que siempre. Sé que a Esme no le importa. –Y sin más, me dejó allí solo.

-Hola, Bella. –Saludó mi madre amablemente, mientras que dejaba a Bella entrar.

-Buenas tardes, Esme. –La saludó con una sonrisa.

-Pasa, Edward está en el salón esperándote.

Se escucharon unos pasos hacia el salón, acompañados con una conversación.

-Hola, Edward. –Saludó.

-Bella.

-Bueno, chicos, me tengo que ir a ver una casa para remodelarla. –Comentó.- Hoy no comeré en casa, papá tampoco, así que sabes lo que tienes que hacer. Y dile a tu hermana que no se acueste tan tarde. Y a Emmett que no llegue tarde con Rosalie.

-Vale, mamá. –Rodé los ojos.

-Pasadlo bien. –Añadió.- Ya sabes, Edward.

-Que sí mamá, vas a llegar tarde. –Le recordé.

-Adiós. –Cogió su abrigo y se fue.

-¿Tienes una hermana? –Frunció el ceño.

-Una melliza, mejor dicho. –Apunté.- Y bueno, Emmett es mi hermano mayor. –Añadí.

-Ah, ¿Y quién es Rose?

-La novia de Emmett.

No dijo nada más, sacó sus apuntes y los folios que habíamos hecho el día anterior, junto con las demás cosas. Yo también saqué mi parte del trabajo. Iba a preguntarle cuando algo me interrumpió.

-¡Eddie! ¡Estoy en casa! –Chilló mi hermana desde la entrada.

-¿Alice? ¿Qué haces aquí? –Pregunté. Vi que Bella se ponía blanca y tragaba con dificultad.

-Edward, vivo aquí. –Ya la podía ver rodando los ojos.

-¡Eddie! –Bien, el que faltaba.

-¡Oh, cállate, Jasper!

-¿Quién es Jasper? –Susurró Bella.

-El novio de mi hermana Alice.

Bella asintió y me miró fijamente, como queriendo decir que la ocultase para que ni Alice ni Jasper la viesen.

-Escóndete detrás de ese sofá. Así no te verá, ni cuando venga al salón ni cuando vaya hacia las escaleras. –El sofá estaba en diagonal, por lo que no la podían ver.

Se levantó apresuradamente y se escondió allí.

-Hola, Eddie. –Saludaron los dos.

-¿Cuántas veces tengo que deciros que no me gusta que me llaméis Eddie? –Inquirí enfadado.

-Conmigo no pagues tu furia de no hacer lo que quieres hacer. –Gruño mi querida hermana.

-Anda, Alice, vete a comprar con tu querido Jazzy.

-No te preocupes, vengo a por eso. Y dile a mamá que no vengo a dormir esta noche. –Agregó.

-Está bien. –Suspiré.- Por el camino que voy, creo que me quedaré aquí solo.

-Eso te pasa por no tener novia. –Jasper soltó una carcajada macabra.

-Jasper Hale, piérdete.

-No te preocupes, lo haré. –Volvió a reírse.

-Solo te digo que no dejes que Alice esté mucho tiempo con el Messenger. –Le advertí.

-¿Por qué? –Frunció su ceño.

-Alice ha tenido otro ataque "la gente me habla y no puedo dejarlos con la palabra en la boca"

-¡Mary Alice Cullen! –Advirtió Jasper.

-¡No fue por eso, Edward "sabelotodo" Cullen! –Me gritó enfurecida.

-¿Y entonces? –Pregunté.

-Fue porque…

Flash Black. (Alice's Pov)

-Alice, venga, a dormir. –Me regañó papá.

-De acuerdo, papá. Ahora me acuesto. –Bostecé.

-Está bien. –Mi padre cerró la puerta tras de sí, mientras que soltaba un sonoro bostezo.

Estaba dispuesta a apagar mi portátil, cuando alguien me agregó al Messenger. ¿Quién es? Ese Messenger no lo puede tener nadie en su sano juicio, pensé. Era algo como de una oveja con un león. Bah, seguramente no era nadie importante, que habría cogido mi Messenger sin querer… pero la curiosidad me comía por dentro. ¿Y sí era una persona importante? ¿Y si es algún famoso como Orlando Bloom? (Nota mental: Alice, debes de dejar de ver tantas películas) No, eso no podría ser. Le hablaré y le sacaré lo que pueda.

¡Información, ven a mí! Me sorprendí a mí misma riendo sola en mi cuarto. Seguro que Emmett me diría que estaba loca y Eddie me diría que me había dado otra de mis crisis psicópatas de Messenger. ¡Si es lo que yo digo! El Messenger es malo… pero adictivo.

Alice* .You only got one shot… (: Dice:

"¡Hola!"

"¡Me llamo Alice!"

"¿Quién eres?"

"¿De dónde has sacado mi Messenger?"

"¿Cuántos años tienes?"

"¿Tú también eres de Forks?"

"¿Tienes Facebook?"

"¿Te gusta ir de compras?"

Genial, se fue, ¡No! ¡Tenía que sacar información de esa ovejita o león de alguna forma! Sabría quién es como que me llamo Mary Alice "adicta a las compras" Cullen. ¡Sí señor! ¡Lo averiguaría todo de esa ovejita! Oh, qué bien sienta investigar hasta las tantas de la noche… buajajaja.

-¡Alice, a dormir! –Me gritó mi madre desde su cuarto, sobre las cinco y media de la mañana.

¡Oh, no! A dormir se ha dicho, Alice.

Fin del Flash Black.

-¡Alice! –La regañamos, mientras que sus mejillas se tornaban rosas.

-¿Qué? ¿Vosotros no hacéis eso cuando alguien desconocido os agrega? –Elevó una de sus negras y perfectas cejas.

-Sí, Alice, pero no lo avasallamos a preguntas. –Rodé los ojos.

-En fin, ya sabéis como soy. –Sonrió.- voy a por mis tarjetas.

Y en menos de lo que canta un gallo, ya estaba en el salón de vuelta y despidiéndose de mí.

-Ya me contarás qué tal con Bella. –Me sonrojé y tosí fuertemente.

-¡Huy, pero si alguien se ha sonrojado! –Se mofó Jasper.

-Vete, Jasper. Vete si no quieres llevarte una hostia como Dios manda. –Amenacé.

-Pero si Eddie…

-Ya, Jasper. –Le reñí. Suspiró y se fue.

-Adiós, hermanito. –Me besó en la mejilla y se fue con sus andares de bailarina. Cuando escuché la puerta cerrarse, llamé a Bella.

-Ya puedes salir. –Avisé.

Salió de su escondite, totalmente roja. Se sentó a mí lado, callada y empezó a hacer el trabajo sin decir ni una sola palabra.

-¿Estás bien, Bella? –Le pregunté después de unos diez minutos, y todavía no le había bajado los colores del rostro.

-Sí. –Susurró y siguió escribiendo. Me encogí discretamente de hombros y volví a escribir.

-Bella, creo que no te vas a poder ir. –Le comenté mientras ella veía las ventanas con verdadero pánico. Estaba lloviendo fuertemente, como nunca lo había hecho desde que tengo memoria.

-Seguro que hay algún método para irme.

-De todas formas, a Esme no le gustaría que salgas así y menos para conducir. –Puso una mueca. ¡Genial! Había dado en el punto clave.

-Está bien… -Susurró.

Le enseñé la habitación de invitados y volvimos abajo, ya que Bella tenía que llamar a su madre para avisarle de que se quedaría en mi casa a dormir.

-Hola, mamá… Sí, bueno, te llamaba por eso… Edward me ha dicho que me quede aquí a dormir… A Esme no le importará, ya lo sabes… Entonces, dile que… Está bien. Adiós, mamá. –Colgó.- Me quedo. –Sentenció.

-Está bien. –Dije con una sonrisa.- ¿Qué te apetece para cenar?

-Cualquier cosa está bien. –Me dijo.- No hace falta que sea un gran plato de comida. –Añadió.

-¿Me ayudas?

-Claro.

Preparamos unos espaguetis, ya que mi talento culinario no daba para mucho más. El de Bella sí daba, pero según ella no tenía ganas de cocinar algo espectacular. Claro, era para comerlo yo, así que nada ostentoso…

-¿Puedes ir poniendo la mesa, Bella?

-Claro, ¿Dónde están los vasos?

-En esa alacena. –Le dije mientras apartaba los espaguetis.

Bella alargó el brazo, y al hacerlo, la manga de su camisa beis se subió; Al hacerlo, me dejó ver que tenía varios cortes, y con cortes no me refiero a los cortes que te haces por accidente sino a los que te haces cuando tratas de cortarte las venas. Eso es lo que quería.

Suicidarse.


Hoola! :D

¡Nueva Actualización! :D

¿Qué os ha parecido el capítulo? Sinceramente, me encanta la parte del Flash back de Alice xD Pero claro, es mi idola. En fin, espero que os haya gustado. ¿y la escenita que han montado Emmett y jasper? Es que esos dos son unos crack's xDD

En fin, la nota de autora en el capítulo... es un chiste entre mi prima y yo, sobre alguien que conocemos y nos reímos, pues bueno, de lo que hace y de lo que no hace. Vosotras me entendéis xDD

¡Muchas Gracias por todos los reviews! *_* En serio, no me esperaba que con tan solo 6 capítulo llegaríamos a los 120. Muchas gracias, en serio :')

Por cierto, que nadie se piense que Charlie es un mafioso, o maltratador o que abusa de Bella... porque no es así xDD Algunas ya me han dicho eso... A decir verdad, todos los reviews decían algo así xD

Os tengo que dejar :3

Robert Ashley Cullen Swan (: