Muchas Gracias por los reviews, sois los mejores. Perdón por el retraso aunque sean vacaciones estoy súper liada. Un beso.
6.- Lágrimas con sabor de amor.
Miedo, la sensación del miedo corría con libertad por el cuerpo de Jane. Miedo, pavor. El corazón le golpeaba con fuerza, como si supiera que necesitaría toda la energía necesaria para ese momento. Jane sentía miedo, miedo de no saber adonde estaba, miedo instintivo. Sentía las manos de Voldemort sobre su cintura. Se aparecieron en una mansión, una mansión que ella no conocía, una mansión oscura y tétrica. Voldemort la seguía sujetando fuertemente por la cintura.
-Suéltame, maldita sea, saca tus zarpas de mi cuerpo.- dijo Jane intentando soltarse.
-Pequeña, tranquila.- dijo Voldemort mientras la sujetaba más firmemente a su cuerpo y olía el cabello de Jane. Ese olor, el olor a sangre, el olor a muerte, le excitaba, le encantaba, le extasiaba. Nunca había deseado a una mujer de esa manera, nunca había sentido algo por una mujer o por hombre. Había tenido sexo con muchas mujeres, simplemente por experimentar cosas nuevas y siempre era él el dominante. Dominante, sádico y perverso. Pero esta pequeña, esta pequeña la excitaba y mucho y ese poder, su poder, le invitaba a poseerla. La quería, esa pequeña seria suya, sea como sea.
Hermione miraba todo a su alrededor, la oscuridad los envolvía, solamente la luz de la luna los alumbraba débilmente. De pronto, varias sombras se aparecieron. Mortifagos. Estaba atrapada en la cueva de la oscuridad. Y no veía salida posible. "Cálmate Hermione, cálmate, no es la primera vez que estas en esta situación, sangre fría, piensa con el cerebro, fuera emociones, solo fría lógica". Voldemort sintió como Jane dejaba su postura rígida hasta dejar una postura relajada y tranquila. Voldemort ladeó la cabeza, no sabia el por que de ese cambio y él quería averiguarlo.
-Mis querido mortifagos, hoy tenemos una compañía muy especial.- dijo Lord Voldemort mientras los mortifagos apenas podían ver a la susodicha ya que la oscuridad era predominante, solo unos pocos, los mas poderosos, podían sentir que el aura que emanaba la chica era poderosa. Con un movimiento casi imperceptible de varita por parte del Lord, unas cuerdas amarraron el cuerpo de Jane y la dejaron en medio de la sala. Sus brazos estaban tirantes por la rigidez de las cuerdas, parecía una muchacha virgen a punto de ser sacrificada, una muchacha con un rostro impasible, mirando todo a su alrededor, con su cerebro funcionando con rapidez, intentando encontrar una salida o una vía de escape.
Lord Voldemort daba vueltas a su alrededor como una serpiente que tiene acorralada a su presa, con deleite, con fuerza, le cogió del pelo y lo olió y empezó a bajar por el cuello níveo de la chica.
-Crucio.- dijo Lord Voldemort señalando a la chica, Jane no chilló, no demostró su dolor, aunque ese dolor era como si le arrancaran la piel a tiras, pero ella había sentido esa maldición de él, de cuando era mas fuerte, y aunque seguía siendo dolorosa, era mas atenuante. "En este momento no es tan fuerte".- Crucio.
La Maldición volvió a impactar en el cuerpo de la chica, mientras los demás veían como el cuerpo de Jane temblaba por el dolor, pero de su boca no salía ningún sonido de dolor, ni un quejido, ni un sollozo, ni una lágrima, simplemente temblor en su cuerpo. Lord Voldemort estaba extasiado, había encontrado al combatiente perfecto, una persona con firmeza, que aguanta el dolor estoicamente. Un mortigafo veía esa escena con asombro, Severus Snape, estaba impactado con los que veía, la chica demostraba una valentía fuera de lo normal, todos los mortifagos habían gritado al segundo de sentir la poderosa maldición de su Señor en sus cuerpos y esa chica no daba signos de dolor. Fuerza, orgullo. Mientras Bellatrix miraba con ojos envidiosos a la chica ya que ésta tenía toda la atención de su Señor. Su Señor.
Voldemort paró de lanzarle maldiciones crucio a la chica y la miró atentamente mientras esta cogía una buena bocanada de aire e intentaba relajar todos los músculos de su cuerpo.
-Dime Jane, ¿no te gustaría unirte a mi? Veo que eres poderosa, conmigo tu poder alcanzará niveles insospechables, en mi nuevo mundo serás tratada como una reina, tendrás como compañía a los mejores hombres de sangre limpia, haremos nuestro propio gobierno y destruiremos a aquellos que alguna vez nos apresaron o se atrevieron a causarnos o a hacernos algún dolor.
Al decir lo último, Jane que había mantenido la vista alejada de él, volvió bruscamente su cabeza hacia donde estaba él y lo miró con los ojos llenos de ira.
-Destruir a aquellos que nos hicieron alguna vez sufrir.- repitió Jane como voz ausente.
-Así es mi pequeña Jane, podrás vengarte de todas aquellas personas que se atrevieron a causarte algún dolor.- dijo Lord Voldemort complacido creyendo que ya tenía en su poder a la chica.
-Vengarme de aquel que me hizo sufrir.- dijo Jane con una voz que puso a algunos mortifagos el pelo de punta.
-Si, Jane podrás hacer tu venganza, solo únete a mi, únete a la oscuridad. Se uno de mis mortifagos.
-Vengarme del que me quitó lo mejor de mi vida, vengarme de aquel que me quitó mi oportunidad de ser feliz.- dijo Jane, mientras las cuerdas se rompían por la fuerza del poder mágico que emanaba del cuerpo de ella.- El único del que quiero vengarme es de ti, Lord Voldemort, tu me quitaste la razón de mi existencia.
Al decir esto un rayo de luz blanca salió del cuerpo de Jane el cual Voldemort pudo esquivar. Voldemort se acercó a ella con suficiencia, sabiendo que aunque ella fuera poderosa, él lo era más. Llamó a Nagini, que pronto vino deslizándose y la atrapó entre su cuerpo. La lengua de Nagini lamía el cuello de Jane, en donde quedaban unas cuantas gotas de sangre.
-Así que te quieres vengar de mi porque maté a tu razón de existir.- dijo Voldemort, haciendo una mueca burlona al decir las últimas palabras.- Jane, Jane, dime ¿Cuál era esa razón de vivir?
- La razón de mi existencia, la única por la que estoy haciendo todo esto, es el amor, el amor que tú desprecias, el amor que tú tanto desconoces. Ese amor del que tu careces, ese amor es la razón de mi existencia, y por ese amor te destruiré.- dijo Jane con firmeza mientras todos los mortifagos la miraban con burla menos uno. Severus Snape sintió como cada una de esas palabras calaba hondo en su corazón. Lily
-El amor hace que los demás tengan el poder de destruirnos, ese amor que tanto predica Albus Dumbledore, ese amor que solo te dio sufrimiento Jane, ese amor que yo destruí.
-Nunca podrás destruir ese amor que yo siento por él, porque cada parte de mi ser lo ama, porque nuestro amor va mas allá del tiempo y del espacio, porque nuestro amor va mucho mas allá de la muerte. Porque mi amor por él es como el viento, no puedo verlo pero si sentirlo y cada día lo siento mas cerca de mí. Así que por mucho que me prometas, quédate con tu poder, porque yo tengo el mejor poder de todos.- dijo Jane con convicción, mientras que Lord Voldemort se enfurecía cada vez más al escuchar esas palabras de la boca de ella. Se puso en frente de ella y la cogió por la camiseta y la empujó contra la pared, en donde unas cuerdas salían de la pared para sujetarla mientras que Nagini se deslizaba por el cuerpo de ella hasta llegar al suelo.
-Serás mía, no importa como, serás mía Jane, seré tu amo.- dijo Lord Voldemort.
-Yo ya tengo amo y no eres tú.- dijo Jane.
-¡Cállate!- dijo Lord Voldemort y con su varita señalándola exclamó.- Imperio.
La sensación de vacío era increíble, solo paz, solo tranquilidad, el dolor lacerante de sus músculos había desaparecido, pero una voz siseante como una serpiente se adentraba en su cabeza: "Di que soy tu amo, di que soy tu amo y dueño, únete a mi, dilo"
-¡No!- gritó Hermione saliendo del trance de la maldición imperdonable mientras que la cruel realidad se cernía sobre ella.
Lord Voldemort cada vez se enfadaba más, no quería matarla, quería someterla, quería tenerla de una forma u otra, ansiaba su poder, deseaba corromper su cuerpo, la necesitaba. Con una cruel sonrisa rompió la camisa de Jane dejándola en un sujetador negro.
-Deliciosa.-dijo Lord Voldemort antes de salir disparado contra la pared, ya que una fuerza poderosa lo había empujado. Todos los mortifagos corrieron al encuentro de su Señor, pero éste los rechazó a todos con un ademán violento. No sabía lo que había pasado, esa fuerza no era de ella, era una magia más fuerte, más antigua. Era magia negra mezclada con magia blanca. Lord Voldemort se acercó de nuevo a Jane que lo miraba con una sonrisa maliciosa, volvió a tocarla y la misma fuerza lo hizo retroceder.
-Bella, acércate a ella y tócala.- Bella hizo lo que le dijo su Señor con una mueca de fastidio y de asco. Se acercó a Jane y la toco con las yemas de los dedos por el hombro y no le pasó nada.- Bella quítale los pantalones y las botas a Jane.
-Pero mi amo…
-Haz lo que te digo Bella, no te atrevas a cuestionar mis órdenes.- dijo Lord Voldemort con ira.
Bella le quitó los pantalones y las botas a Jane, mientras ésta se quedaba en ropa interior. El olor del ambiente se dulcificó, el olor a vainilla, caramelo y chocolate que provenían del cuerpo casi desnudo de Jane hizo que los mortifagos se pusieran impacientes, pero una sacudida de varita de Lord Voldemort los calló pronto.
Lord Voldemort se acercó a Jane y descubrió el tatuaje, lo tocó y de la marca salió un haz de luz gris que hizo de nuevo retroceder al mago.
-Te dije que nunca seria tuya, yo ya estoy marcada y estaré marcada por siempre por el amor. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, siempre seré fiel al amor.- dijo Jane.
-Eso no será por mucho tiempo querida.- acto seguido Lord Voldemort coloco su mano en el tatuaje de Jane mientras concentraba todo su poder mágico en la palma para poder arrancarlo.
La mano de Lord Voldemort funcionaba como una garra que intentaba arrancar la piel de cuajo mientras que Jane sufría, de sus ojos caían pequeñas lagrimas de dolor por el daño que le hacia y también por el esfuerzo que estaba haciendo para que su magia se concentrará en el tatuaje para poder protegerlo. De pronto el poder mágico de Hermione chocó con el poder mágico de Lord Voldemort y se formó una gran explosión mágica que los cegó a todos por unos momentos, momentos que utilizó Jane para escapar. La explosión mágica había roto las cuerdas y las ventanas de la mansión y con paso veloz se dirigió hacia una de ella, mientras que la neblina producida por el choque se disipaba. Lord Voldemort solo tuvo tiempo de ver como Jane se tiraba por la ventana y con una sonrisa en los labios de ella le dijo:
-Jamás me uniré a ti, jamás me tendrás.
Dicho esto, Jane se tiro de espaldas por la ventana y cuando ya casi iba a llegar al suelo se convirtió en un precioso fénix que volaba por los cielos oscuros y estrellados, mientras que Lord Voldemort castigaba a todos sus mortifagos por dejarla escapar.
XxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxX
Mientras en el cuartel de la Orden de Fénix, todos estaban reunidos en la sala de reuniones aunque no había ningún punto que discutir. Todos estaban sentados en sus asientos con cara abatida, sin saber que hacer o que pensar, simplemente viendo como pasaba el tiempo y no había noticas ni indicios de Jane. Aunque hacia apenas unas semanas que era integrante de la Orden Fénix, su ausencia se notaba. Sus pocas sonrisas que iluminaban a todos, su rostro pensante, sus ojos cuando estaba enfadada. Todos la echaban de menos y sobre todo, todos temían por su seguridad y por su vida, No había muchas esperanzas. Dumbledore era el que mas silencioso estaba, sentado en la cabecera de la mesa, viendo el tic tac del reloj, esperando una noticia de ella, tanto buena como mala. Su esperanza, su única esperanza para derrotar a Tom estaba desaparecida y no sabían si la iban a volver a ver.
De pronto sintieron como algo rompía una ventana y todos fueron corrieron hacia el lugar del estruendo donde vieron un fénix tirado en el suelo con numerosas heridas por todo su pequeño cuerpo.
-Es Jane, es su forma animaga.-dijo Sirius Black.- Tenemos que devolverla a su forma humana.
Dumbledore agitó su varita y el fénix desapareció para dejar pasar al cuerpo semi desnudo de Jane, cubierto de sangre. Numerosas magulladuras cubría su espalda, que es lo único que podían ver; su pelo estaba revuelto pero aun así no perdía su brillo. Un grito y varias maldiciones salieron de la boca de los allí presentes al ver el cuerpo malherido de Jane. Con cuidado, Sirius se acercó a ella pero en el momento que éste iba a tocar su espalda, un haz de luz gris empujó a Sirius el cual se estrelló en una pared cercana. La escena ocurrida dejó a todos sorprendidos. Jane intentó moverse, quedamente y con quejidos de dolor puso darse la vuelta, dejando a su rastro un fino rastro de sangre. Respirando con dificultad y con la mano ocultando su tatuaje, dijo con voz trémula:
-Lily, acércate y por favor dime si el tatuaje está bien.
Lily se acercó hasta el cuerpo de Jane y apartó suavemente la mano de Jane y lo vio. Vio el corazón con la H en su interior, salpicado de sangre y la piel de su alrededor estaba en carne viva, pero el tatuaje estaba intacto.
-Está bien, no está dañado.
-Gracias.- dijo Jane cerrando los ojos y sumiéndose en un involuntario sueño. Lily convocó una capa y tapó su cuerpo semidesnudo y con un hechizo llevó a Jane hasta su habitación donde le fue curando las heridas una por una.
-Tienes mucho que contarnos Jane, pero recupérate pronto.- dijo Albus Dumbledore mientras contemplaba dormir a la chica.
No tengo perdón pero es que me había quedado sin ideas, de verdad perdonadme!
Un beso.
***Lynx***
