Hola, perdón por la tardanza, pero bueno es que esta es mi quincena de no como u-u e igual de no tener mucho tiempo: me toco horario de trabajo de 11 – 5 de la tarde, y pues uno llega a comer-cenar, ver un poco de tele y de ahí vez que ya te dan las 11 de la noche para bañarse y dormirse para repetir el día… en fin, aprovechando que esta vez me toco estar en cocina logre redactar en el tiempo libre este nuevo cap, así que espero les guste :3
1827Forever1827: O_Olll buaaa tienes razón me equivoque con las risas T/T gomen; sobre una pelea futura de hermanos pues ya veremos aun no creo desquiciar tanto a Giotto con el papeleo para que llegue a eso… (creo); lo del nombre deja lo investigo, bueno esa es otra razón por la que tarde en iniciar el fic, pues aún no se me muy bien el manejo de todos los personajes y sus personalidades pues me gustan que estén apegados a su historia original, tu propuesta de Reborn x Lambo pues creo que si la hare realidad pero aun no aparecería todavía, pero creo que si te daré gusto con ello ;)
Bueno ahora sin más le dejo con la lectura, espero les guste.
Recuerden KHR no es mío u-u solo tomo prestados a los sexys personajes.
Capítulo 6: Y todo inicia gracias a Hibird
Giotto llego a casa cuando el sol ya se estaba ocultando, aún tenía muchas cosas en su mente, por lo que no presto atención a sus pasos, simplemente se encamino a su habitación, se sentó en la cama y empezó a desabotonar su chaleco y sacarse los zapatos cuando de repente sintió que alguien lo jalaba por detrás y de un momento a otro estaba boca arriba en su cama con Alaude encima suyo.
- Alaude… - empezó a decir mientras sentía que un fuerte sonrojo se apoderaba de sus mejillas, ya que su pareja estaba metiendo su mano derecha por debajo de su camisa y con dicha acción su cara se ponía totalmente roja, a lo cual Alaude se inclinó un poco acercando sus labios al oído izquierdo de su presa.
- Te has ganado un castigo – le susurro. Con esas palabras el sonrojo de la cara de Giotto desapareció y fue remplazada por una cara de confusión, con esa reacción el rubio platinado se limitó a sonreír - ¿Quién te dijo que podías ordenarme? – le interrogo mirándole a los ojos.
Ahora Giotto si entendía a qué se refería…
- Bueno… es que… ya sabes… como tu…. – empezó a tartamudear el pobre rubio.
A lo cual Alaude solo sonrió mas ya que le encantaba ver a Giotto de esa forma tan nerviosa, lo hacía ver demasiado tentador a su vista. Le coloco su dedo índice izquierdo sobre sus labios para que dejara de hablar.
- Ya que no me dejaste descansar, tu tampoco podrás – le dijo con simpleza antes de atacar de forma rápida los labios del rubio desconcertado, que ante la declaración volvió a quedar rojo.
Y con esa acción Giotto pudo decirle adiós a una noche de sueño tranquila, pues sabía de antemano que Alaude cumplía sus amenazas y esa noche no podría descansar y tendría problemas para caminar en una semana entera…
La luz del sol se colaba por las cortinas dando en el rostro de Giotto, el cual agradecía a que ese día no debía ir a la empresa, ya que no tenía ganas de moverse de donde estaba, se sentía tan cansado y al mismo tiempo tan cómodo, poco a poco obligo a su mente a despertar y con ello empezó a notar que estaba prisionero en su cama: pues habían unas piernas entrelazadas a las suyas e igual tenía alrededor de su pecho unos brazos de forma simultanea las imágenes de una noche candente con su pareja llegaron a su memoria, haciendo que su rostro se tornara rojo intento moverse un poco para acomodarse pero con ello sintió que ejercían fuerza en él y lo giraban, quedando su rostro escondido en el pecho de su pareja.
- Vuelve a dormir, aún es temprano – le regaño Alaude, mientras acomodaba su cabeza en la almohada.
Giotto solo atino a asentir, mientras dejaba que el aroma y el calor del cuerpo de su compañero lo adormecieran nuevamente.
Mientras el tercer habitante de la casa, se encontraba desayunando con un ligero mal humor, pues ese par le impidieron dormir debido a todos los gritos y gemidos que se escucharon en la casa, los cuales no finalizaron hasta las 4:00 am…, en silencio juraba que cuando despertaran los molería a golpes por ruidosos e igual buscaría como vengarse por sus horas de sueño robadas.
Al notar que ninguno de los dos bajo de desayunar supuso que seguirían durmiendo, por lo cual decidió salir a dar sus rondas por Naminori.
Todo parecía muy tranquilo, los herbívoros del pueblo hacían lo de siempre: reunirse en grupos y algunos ser muy ruidosos; en su andar estaba meditando sobre la información que su hermano y él obtuvieron de Tsunayoshi, al parecer el matrimonio que lo tenía era "normal", los nombres de esos humanos eran: Nana Sawada y Iemitsu Sawada, todo indicaba que querían mucho a su pequeño primogénito, pero la madre a veces se pasaba de despistada casi rallando a ser considerada estúpida ya que según los vecinos a veces el pequeño se lastimaba por sus descuidos, por otra parte estaba el padre que supuestamente llevaba una vida ajetreada por ser "un hombre de negocios" como le decía a su mujer cuando la verdad era a medias ya que aparte viajar por trabajo la mayoría del tiempo se quedaba con su otra familia…., es decir, Nana era la amante de este, así que de cierta forma le preocupaba ese detalle ya que la primera esposa era estéril y temía su reacción si se enteraba de la existencia del pequeño porque podría buscar hacerle daño o quedárselo… y eso obviamente ni Giotto ni él lo permitirían; con esa información él estaba pensando seriamente en hacerle caso a la sugerencia de Deamon y Mamon de tomar a Tsunayoshi y dejar a otro niño en su lugar.
Kyoya estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta que estaba en el parque, pero su andar y pensamientos fueron interrumpidos porque algo jalo levemente de uno de los mechones de su fleco, fijando su vista noto a un pequeño canario amarillo el cual tenía algunas plumas de una de sus alas teñidas de rojo, pero en ello noto que la pequeña ave ya no podía mantenerse mucho aleteando por lo que empezaba a caer y solo atino a atraparlo antes de que callera al suelo.
Inspecciono rápidamente la zona y noto a un grupo de chicos que estaban aventando piedras a un árbol, por lo cual en su rostro se formó una sonrisa sádica, o si… , ya había encontrado a quien hacerle pagar por su mala noche, por lo que primero coloco a la pequeña ave de forma segura en un arbusto cercano para luego sacar rápidamente sus tonfas e ir en dirección de esos herbívoros para molerlos a muerte por irrumpir la paz, dañar propiedad ajena y lastimar animalitos indefensos.
Después de 5 minutos quita estrés, Kyoya ya se sentía mejor y con ello regreso al arbusto donde había dejado a la pequeña ave pero para su sorpresa al buscarla esta ya no estaba, empezó a buscarla en los arbustos cercanos pero ni rastro de ella por lo que temió lo peor, en eso empezó a escuchar un piar y una risa, por lo que su curiosidad lo llevo a buscar el origen de dichos sonidos yendo al arenero cercano donde ahí se encontraba el pequeño canario cantando feliz mientras que a su lado estaba Tsunayoshi, el cual tenía un pequeño botiquín de emergencias a su lado; poco a poco se fue acercando hasta llegar junto a ellos.
Ante la cercanía, el pequeño niño noto su presencia, por lo que dejo de prestarle atención al pajarito y le miro a ver.
- Hola oni-san, nos volvemos a ver – le saludo de forma alegre, mientras el pajarito aleteaba feliz de verle.
- Hola Tsunayoshi – le saludo regalándole una sonrisa - ¿Qué haces con eso? – le pregunto señalando el botiquín de primeros auxilios.
- Le estoy curado, lo acabo de encontrar en unos arbustos cercanos lastimado – comento mientras buscaba pegarle un curita en su ala lastimada.
- Si le pones eso, cuando se lo quites le arrancaras sus plumas – dijo divertido el pelinegro al ver como el pequeño castaño buscaba pegarle la bandita y el pajarito evitar que se la colocaran.
Ante esa declaración, la cara de Tsunayoshi quedo un poco azul ya que él deseaba curar al pájaro no lastimarlo más.
- Deja te ayudo – se ofreció Kyoya sentándose junto a él, mientras buscaba en el botiquín un spray desinfectante y un poco de algodón, después procedió a tomar al ave y limpiarle la herida.
- Eres un experto oni-san – comento Tsunayoshi mientras miraba atento todas las acciones del mayor.
- Kyoya…
- ¿Eh..?
- Llámame Kyoya, no oni-san, se siente extraño que tú no me llames por mi nombre – le explico mientras terminaba de limpiar la herida.
- Ah… - le contesto, meditando se estaba bien llamarle como él le indicaba – de acuerdo – le contesto regalándole un sonrisa – oye Kyoya, puedo preguntarte algo, ¿de dónde nos conocemos?
Ante esa pregunta el pelinegro lo miro fijamente a los ojos y se puso a medir que responderle.
- Es un secreto – opto por contestarle pero ante esa respuesta el pequeño castaño inflo sus mejillas demostrando que esa respuesta no le agrado, por lo cual agrego – cuando crezcas te lo contare.
- Mmm… bueno – le contesto algo desilusionado.
- Ya termine – informo terminando de colocarle un pequeña venda al ala herida del canario.
- Que bien – exclamo contento Tsunayoshi mientras acariciaba la cabeza del ave – pero, con la venda no podrá volar por un tiempo – dijo algo triste.
- Hmmm es verdad y su nido fue destruido por unos chicos – opino Kyoya, pensando que podría hacer ahora.
- Esos chicos siempre andan molestando a todos en el parque.
- ¿Por qué dices eso Tsunayoshi?
- Porque igual a veces me molestan o me pegan cuando mi mama no los ve – contesto algo triste, mientras unas lágrimas aparecían en sus ojos.
Esa respuesta enfureció muchísimo al pelinegro, ahora entendía por qué el pequeño tenía un botiquín de primeros auxilios con él, lo usaba para sí mismo…, ahora en definitiva buscaría darles una verdadera lección a esos chicos cuando los volviera a ver e igual molería a golpes a la madre de Tsunayoshi por no cuidarle bien y hablando de ella…
- Oye y ¿dónde está tu mama? – le cuestiono mirando a ver a su alrededor notando por primera vez que el pequeño estaba solo en el parque.
- Se fue de compras y como me aburrí en casa vine a jugar un rato al parque – le contesto.
Esa respuesta le saco una sonrisa a Kyoya, ya que al parecer Tsunayoshi no había cambiado pues antes hacía lo mismo, si se aburría de estar encerrado en castillo o de sus lecciones buscaba salir a dar un paseo a los jardines o al bosque, y con ello le llego una idea.
- ¿Te gustaría venir a jugar a mi casa cuando tu mamá te deje solo? – le pregunto.
- En serio – le respondió feliz – pero… no sería una molestia que siempre fuera… - empezó a decir.
- Tú jamás serás una molestia – le interrumpió.
- Tus papas no se enojaran por invitarme sin su permiso – le interrogo.
- No tengo papas, vivo con mi hermano y… - se detuvo meditando como presentar al rubio fastidioso.
- ¿Su novia? – le pregunto Tsunayoshi.
- Ah… pues se podría decir que algo así – por dentro Kyoya se estaba aguantando las ganas de reírse por la forma en como quedo catalogado el rubio por su propio hermanito.
- Pero no se enojaran si voy de visita – le siguió interrogando Tsunayoshi.
- No y ya no le des más vueltas al asunto – le contesto algo molesto de que dudara de sus palabras.
-Perdón, no quería que te enojaras, es que nadie quiere jugar conmigo todos me evaden y a veces me ven feo – le comento mientras empezaba a llorar.
- No llores – le dijo simplemente, mientras se ponía de pie- anda vamos, en mi casa tengo una jaula para ponerlo en lo que se recupera su ala.
Con esa explicación el pequeño asintió, mientras guardaba en su mochila en forma de osito su botiquín y se ponía de pie, Kyoya le paso el ave y lo alzo en brazos para cargarlo y llevarlo a su casa.
- Cierto Kyoya, ¿qué edad tienes? – le pregunto el pequeño mientras veía como el ave se acurrucaba en sus manos y se dormía.
- Hmmm, ¿Qué edad crees que tengo?
- ¿14?
- Cerca, tengo 16, y tú.
- Yo tengo 6
Tras unos 10 minutos de caminata llegaron a la casa del pelinegro, era una casa de dos pisos con un amplio jardín y varias rosas decorando el sendero a la entrada de la casa, también había muchos árboles y debajo de algunos de ellos habían muebles de jardín, la casa era de color azul con bordes blancos y algunos decorados en color negro y poseía ventanas grandes.
- ¿Esa es tu casa? – pregunto asombrado Tsunayoshi por el tamaño del lugar mirando detalladamente cada aspecto de ella.
- Sí.
Al entrar al interior de la casa, Kyoya bajo a Tsunayoshi y le indico que le esperara sentado en el sofá de la sala mientras iba a buscar la jaula donde pondrían al pequeño canario e igual revisar si tenía algo de comida para este.
Mientras esperaba sentado, colóco al pajarito en una almohada que estaba en el sofá porque ya que se le habían adormecido sus manos por tenerlas en una sola posición y después empezó a observar la habitación: esta era muy grande, como tres o cuatro veces la de su casa, tenía sillones en color rojo vino y almohadas blancas , las paredes tenían un color gris claro, había una pequeña mesa en medio de los sofás con un florero lleno de rosas rojas, también había una gran chimenea y en las paredes muchos cuadros de paisajes, en el techo estaba un enorme candelabro con decoraciones en forma de hojas.
En eso unos pasos llamaron su atención, observo que el pasillo por donde se había marchado Kyoya, ahora aparecía un joven de cabello rubio alborotado el cual caminaba de forma graciosa y parecía que hablaba consigo mismo pues tenía los ojos cerrados, llevaba puesto un pantalón negro de vestir, pantuflas blancas y una camisa color roja. Al notar lo que hacía, Tsunayoshi no pudo evitar reírse del comportamiento de esa persona.
Al escuchar la risa el rubio abrió sus ojos, notando a un pequeño de cabellera castaña alborotada que lo miraba divertido desde el sofá. Giotto se quedó en shock, por lo cual solo atino a restregarse los ojos y mirar en todas direcciones para asegurarse de que estaba despierto y que era su casa; claro que dichas acciones solo provocaron que la risa del pequeño se intensificara.
- Que gracioso eres – le comento mientras seguía riéndose.
Ante el comentario Giotto solo atino a sonrojarse por lo apenado que se encontraba en esos momentos, pero entonces noto un detalle importante, ¡Tsunayoshi estaba en su casa…!
- Ah sí… am… oye… ¿Qué haces aquí… pequeño? – pregunto, reprimiendo su impulso de llamarlo por su nombre.
- Ups, perdón – dijo bajándose con cuidado del sofá, para inclinarse en forma de saludo – me llama Tsunayoshi, pero puede decirme Tsuna, ando esperando a Kyoya, el me invito a jugar –le contesto regalándole un sonrisa.
- ¿Tsunayoshi? – se escuchó una voz que provenía del pasillo, donde después apareció Alaude, el cual también estaba sorprendido y confuso sobre la presencia del pequeño en su hogar.
- ¡Ah! – grito el pequeño señalando a Alaude – ¿Kyoya te pintaste el cabello?
- No soy Kyoya – se limitó a contestarle de forma seria.
- Él es mi hermano, Alaude – comento divertido Kyoya, mientras regresaba con la jaula de pájaros en su mano derecha y en la izquierda traía un poco de alpiste.
Alaude le dirigió una mirada interrogativa a su hermanito, el cual la entendió y explico la situación.
- Nos encontramos a ese canario lastimado en el parque – dijo señalando al ave que dormía sobre una almohada – le curamos y lo trajimos a casa para que este aquí en lo que se recupera.
- Eso explica las cosas que llevas, pero no por qué Tsuna está contigo – le interrogo Giotto algo serio.
- Kyoya me ayudo a curarlo porque yo lo estaba haciendo mal – intervino Tsunayoshi – y para no estar solito en el parque me invito a jugar a su casa, la cual comparte con su hermano y su novia – termino de explicar.
Ahora la cara de Giotto si daba risa, pues sus ojos se abrieron de la impresión y quedo azul mientras sentía que su alma se le escapaba de su cuerpo pues noto como los Hibari´s hacían una mueca para contener la risa, se sentía un poco dolido más porque el hecho de la persona que lo catalogo como "chica"…, mientras se dejaba caer de rodillas al suelo y lloraba en silencio su suerte: primero Alaude se emocionó con él en la noche por lo que ahora no podía caminar bien y le remataba su propio hermanito diciéndole chica.
- ¿Te sientes bien? – le pregunto Tsunayoshi que lo miraba con ojos de preocupación, el cual se había acercado a Giotto mientras este se lamentaba su suerte.
- Tranquilo, ya se le pasara – le contesto Alaude, mientras intentaba componer su semblante – entonces ¿dónde pondrán la jaula? – busco cambiar el tema para lograr evadir la mirada acusadora de le mandaba su pareja en esos momentos.
- Aun no he pensado en qué lugar sería bueno – le contesto Kyoya.
- Podemos ponerlo aquí en la sala – sugirió Giotto, mientras buscaba volver a ponerse de pie y buscaba con la mirada en lugar para colocar la jaula.
- Puede ser ahí – índico Tsuna, señalando un rincón donde había una mesa con un jarrón, la cual estaba cerca una ventana y estaba alado de un paisaje de un bosque.
- Si, ese parece un buen lugar – comento Alaude.
Y con la aprobación de los mayores, los cuatro pasaron la tarde moviendo las cosas de la sala para poder acomodar la jaula en el lugar que había escogido el castaño, claro que a mitad del trabajo decidieron tomar un pequeño refrigerio porque el estómago de Tsunayoshi empezó a hacer ruidos exigiendo alimentos, lo cual solo provoco la risa del Giotto por lo que pararon un rato y fueron a la cocina para merendar algunos emparedados acompañados con algo de jugo e igual invitaron a un poco de corteza de pan al pequeño canario, al finalizar la merienda retomaron su labor de acomodar la jaula para pájaros. Una vez terminada su labor, metieron al canario en la jaula y este les canto alegre indicando que le gustaba su nuevo hogar.
- Cierto y ¿cómo se llamara? – le pregunto Giotto a Tsuna, el cual estaba sentado junto al él en el sofá mientras miraban al canario explorar su nuevo hogar.
- Hibird – contesto Kyoya.
Giotto solo hizo una mueca de desilusión por el nombre tan poco creativo que le había otorgado al pobre pajarito, pero a diferencia de él, al castaño y la propia ave les había gustado el nombre.
- Ya es algo tarde – indico Alaude mirando el reloj, el cual marcaba ya las 5 de la tarde – será mejor que regreses a tu casa o se preocuparan por ti – dijo mirando a ver a Tsunayoshi.
- Waaa es verdad, mamá debe estar preocupada porque no estoy en casa – indico algo preocupado.
- Te acompaño a casa, así yo le explico a ella lo que paso para que no te regañe – se ofreció Giotto.
- Yo lo traje, yo lo regreso a su casa – argumento Kyoya, mirando de forma retadora al rubio.
- Mejor acompáñenlo los dos – opino Alaude para evitar que una nueva pelea infantil empezara por parte de esos dos – ven a visitarnos cuando gustes Tsunayoshi – le dijo despidiéndose de él y revolviéndole sus cabellos.
- Gracias Alaude-san – se despidió mientras tomaba su mochila y tomaba la mano de Kyoya para encaminarse a la puerta.
- Espérenme – exigió Giotto mientras se cambiaba se zapatos y corría para llegar a su lado.
- Porque caminas chistoso Giotto-san – le pregunto divertido Tsuna mientras veía que se acercaba a donde estaban.
- Ah… - Giotto solo logro ponerse rojo porque no encontraba una excusa decente para su estado sin que los recuerdos de Alaude encima de él llegaran a su cabeza.
- Porque tropezó al subir las escaleras y se golpeo la cadera muy fuerte – contesto fastidiado Kyoya, mientras seguían caminando rumbo a la casa del pequeño.
- Ah, debe tener más cuidado – le comento el pequeño.
- Ah… si, es que no me fije y pise mal – comento con una sonrisa forzada, pues le molestaba que Kyoya lo ayudara para dar una "respuesta lógica" a la pregunta del pequeño.
Mientras seguían caminando Giotto fue notando que Tsuna ya bostezaba más de la cuenta, por lo que busco llamar la atención de Kyoya para que detengan su andar y con ello aprovechar para robárselo de las manos, acción que el pelinegro dejo pasar, pues ya después tendría tiempo de sobra para monopolizar al pequeño. Mientras por su parte Tsunayoshi se dejó mimar, ya que el rubio lo cargo en sus brazos y lo acomodo para que buscara dormir el trayecto que faltaba para que llegaran a su hogar. Una vez que notaron que el pequeño ya estaba dormido, ambos mostraron un rostro serio mientras seguían su andar.
- Quiero que tomes en serio la propuesta de Mamon – hablo Kyoya – ya que Tsunayoshi me confirmo que a veces le dejan solo en casa y con la advertencia de ese sujeto no podemos dejar que eso siga ocurriendo.
- Si ya me conto todo Alaude, pero en lo que buscamos el método adecuado para hacer que se quede con nosotros pediré ayuda a los Arcobalenos que roten turnos para vigilarle- comento preocupado Giotto mirando a ver al pequeño que dormía plácidamente entre sus brazos – no quiero volver a perderlo.
Con ello ambos dejaron por finalizada su plática y al mismo tiempo llegaban a casa del pequeño donde al mismo tiempo se veía a una mujer de cabello castaño andando algo inquieta por el jardín buscando con la mirada algo o a alguien, cuando la mujer noto que era observada fijo su vista en la entrada de su casa vio que tenía visitas, por lo que se acercó a los chicos.
- Hola, buenas noches, en que puedo… - pero la señora no termino de saludar correctamente porque noto que el rubio tenía en sus brazos a su pequeño, el cual estaba dormido – ¿Tsu-kun?.
Ante el apodo, Giotto se enojó un poco, pues en esos momentos salía a lucir su complejo de hermano mayor celoso, pero busco disimularlo bien y optar por inventar una historia creíble.
- ¿Es su pequeño, verdad? – le pregunto Giotto, a lo cual la mujer asintió mientras abría la reja y tomaba al pequeño dormido – si es que anduvo jugando con mi hermanito – comento colocando su mano en el hombro de Kyoya – y le gano la fatiga por lo que decidimos traerle a casa ya que no sabíamos su número para avisarle por teléfono – dijo Giotto, rogando mentalmente que la señora creyera la mentira.
- Ah en serio, pues gracias por el gesto e igual gracias por jugar con mi pequeño, ya estaba preocupada cuando regrese a casa y no le vi – dijo la mujer alegre.
Giotto sintió que un tic atacaba su ojo…, la información de Alaude era perfecta; algo estaba mal con esa ella, otra en su lugar hubiera reaccionado de forma distinta pero lo dejo pasar por ahora, en verdad era peligroso dejar a su hermanito en manos de esa mujer así que en definitiva mandaría a todos para cuidarle.
Después de platicar un rato más con la mujer se despidieron de ella y la observaron entrar a su hogar y con ello igual dieron media vuelta y optaron por regresar también a su casa.
- Me vuelves a tocar o decirme hermanito y te mato – le amenazo Kyoya a Giotto, acelerando el paso y adelantándose.
- Que sensible – le reclamo Giotto.
A lo cual Kyoya simplemente saco sus tonfas y se dispuso a lanzarle un golpe a Giotto, el cual esquivo con dificultad y opto por correr lo más rápido que le permitió su cuerpo para escapar de la ira bien justificada del pelinegro, llegando primero a su casa y buscar esconderse detrás de su amante mientras que Kyoya seguía con la mirada llena de furia y buscando una abertura entre el cuerpo de su hermano para poder pegarle al rubio.
Ante la acción de esos dos, Alaude solo atino a soltar un suspiro, pues ya sabía que las cosas terminarían así, siempre era igual con ese par pero igual le parecía divertido ver como interactuaban. E igual estaba feliz por Giotto ya que con la ayuda de ese canario habían conseguido acercarse más a Tsunayoshi y sin siquiera pensar en un plan elaborado para ello, a veces las cosas espontaneas eran las mejores.
Pd: perdón por el inexistente lemon… es que de pensarlo me bloqueaba yo misma, pues aun no se escribir muy bien sobre ese tipo de situaciones U_U
