VII

Capítulo nuevo, aunque con un poco de retraso. Y esa palabra es un eufemismo para el tiempo que me he tomado en actualizar, perdón en mil idiomas y mil veces en cada uno, aunque quizá eso no sea suficiente. Hace mucho tiempo me prometí que no iba a ser una de estas personas, así que perdón por romper mi promesa. Sé que a la mayoría no le importa, pero la verdad es que entrar a la universidad fue más difícil de lo que pensé que iba a ser, y eso que lo de verdad empieza en febrero. Pero bueno, voy a ir actualizando de tanto en tanto, sepan que estoy abierta a críticas de todo tipo e incluso tomatasos.

Después de las disculpas... disfruten del capítulo.


Lexa no se esperaba esa reacción, pero no tardo en ponerse en movimiento. Indra y Tristán se abalanzaron sobre Lincoln y consiguieron sujetarlo. Para ese momento Lexa ya tenía la navaja, que le había sustraído a Clarke de la cartera, en la mano. Se dispuso a realizar un corte por arriba del tatuaje que lo marcaba como un Grounder, pero un ruido a su espalda la detuvo.

Anya estaba peleando con Octavia, quien no lo estaba haciendo nada mal para ser una chica Sky. Como era de esperarse Anya acabo perdiendo la paciencia y le dio un buen golpe que la hiso retroceder varios pasos. Octavia terminó medio sentada arriba de una mesa y todos en el bar se quedaron en silencio.

Octavia grito y cargo hacia adelante, hacia Anya. El grito de Octavia saco a todos de su estupor y la pelea, propiamente dicha, comenzó. Lincoln se libero del agarre de Indra y Tristan, y corrió a ayudar a Octavia.

Bellamy miro a los chicos sentados en su mesa y dijo:

-Hagan lo que quieran, pero Lincoln es mío.- dicho lo cual salto hacia la pelea.

Jasper y Monty se miraron, reacios a participar en la pelea, pero poco dispuestos a abandonar a sus amigos. Raven no tuvo tantos reparos y se abalanzó a la pelea, dispuesta a cobrar su venganza por lo que había hecho Clarke. Sabiendo que Raven necesitaría que alguien le cuidara las espaldas Jasper y Monty la siguieron. Finn, por otro lado, se quedo sentado en la mesa. Esperando, como siempre, que Nygel consiguiera poner fin al altercado.

El primer impulso de Lexa fue proteger a Clarke, pero se vio envuelta en una pelea con dos Sky People. El primero fue fácil de hacer retroceder, pero la chica no parecía dispuesta a irse. Sin saber cómo se vio cada vez más y más alejada de Clarke. Después de recibir un golpe por estar buscando a Clarke decidió que lo mejor que podía hacer era concentrarse en lo que pasaba a su alrededor y dejar que Clarke se las arreglara sola. Después de todo, Clarke se había visto en situaciones peores.

Al principio Clarke no entendió que era lo que estaba pasando, sin embargo se quedó en la mesa. Después de todo no era ajena a ese tipo de situaciones con Lexa, devuelta en el reformatorio la morocha solía hacer ese gesto antes de ir a ocuparse de algo, sólo para recordar que allí estaba sola. La primera vez Clarke había intentado seguirla, pero Lexa le había dicho que no, que no la siguiera cuando hiciera ese gesto. La segunda vez a Clarke ya le había quedado muy claro que ese gesto no auguraba nada bueno y se quedo sentada.

Cuando la pelea estalló Clarke metió la mano en la cartera, pero se encontró con que su navaja no estaba. Buscó a Lexa con la vista pero no la encontró en ningún sitio. Clarke miró a la barra, a Nygel y a Bots en busca de una pista de lo que fuera a suceder. Ambos adultos buscaban algo atrás del mostrador desesperadamente, viendo que el teléfono estaba arriba del mostrador y con la certeza de que no iban a llamar a la policía, Clarke se dispuso a encontrar a Lexa.

Deslizarse alrededor de la gente que estaba peleando fue una tarea más bien sencilla. Todos estaban demasiado concentrados en la persona que tenían delante como para prestarle atención.

En algún momento desde que Clarke había abandonado la mesa a ahora, que conseguía verle la parte de atras de la cabeza a Lexa, navajas y cuchillos habían aparecido en escena.

-¿Qué rayos haces aquí Clarke? Te dije que esperaras en la mesa.

-Sí, bueno, siempre he tenido un problema para seguir órdenes.

-Es peligroso que estes aquí.- Clarke se encogió de hombros y ambas vieron a Raven que se acercaba a ellas con unas pinsas en la mano.- Ponte de tras de mí.- Lexa mando con voz firme, a Clarke sólo le hizo falta una rápida mirada a Raven antes de obedecer.

La pelea estaba durando demasiado para el gusto de Finn, quien ya se estaba acercando a la barra. Cuando llegó sólo pudo sentir cierta acritud a la resistencia de Nygel a llamar a la policia, según Finn era la única forma en la que dejarían de pelearse.

Finn se paró adelante de la barra y se aclaró la garganta. Nygel se asomó desde debajo de la barra, cuando vio quien era, se enderezó y le dedicó una de sus famosas miradas que habían hecho a hombres adultos llorar.

-El teléfono esta justo ahí, y el oficial Byrne ha estado muy aburrida últimamente.

Nygel y Bots se miraron, las dos pandillas eran sus mejores clientes, pero el costo de las reparaciones después de sus peleas era demasiado alto. Quizá era hora de ponerle un alto definitivo a las peleas en su bar. Nygel asintió y Bots levantó el teléfono para llamar a la policía.

Clarke miro desesperadamente a su alrededor, Raven se estaba acercando con una mirada peligrosa adornando su rostro, y, a quién querían engañar, ninguna de las dos quería volver al reformatorio. Mientras buscaba una salida de su situación desesperada miró por la ventana y alcanzó a ver las tan conocidas luces rojas y azules de un auto de policía.

-La policía.- susurro la rubia a Lexa en el oído.

Lexa se tenso, pero no podían hacer nada. La verdad era que los Sky tenían a la mayoría de los policías en el bolsillo.

-No vamos a volver ahí.- dijo la rubia con determinación.

Agarró la silla que tenía más cerca y la arrojo hacia Raven. Le quito su navaja a Lexa e hizo algo que jamás pensó tener que volver a hacer, esconder algo de un policía. Deslizó la navaja dentro de su ropa interior, y después de un gesto de Lexa la mayoría de los Grounders también ocultaron sus armas.

La oficial Byrne entró y la puerta del bar rebotó contra la pared, consiguiendo el efecto deseado, que por el ruido las peleas se detuvieran.

-Todos contra la pared. Grounders a la derecha, Sky a la izquierda.- Después de una rápida mirada agregó.- Los demás, contra la barra.

Murphy y Clarke se pararon delante de la barra y esperaron a que les llegara el turno de ser cacheados por uno de los dos policías que estaban con Byrne. La indignación de Carke iba en aumento a medida que el cacheo iba avanzando. El oficial de policía que registraba a los Grounders lo hacía con mucha más conciencia que el otro. Sin embargo, apretó los dientes.

Cuando registraron a Raven y dijeron que estaba limpia, ignorando completamente la pinza, Clarke no lo soporto más.

-Ella no está limpia y lo sabes, tiene una pinza allí mismo.- explotó Clarke.

-Vuelve a tu lugar y espera tu turno.- dijo por toda respuesta Byrne.

-Tiene una pinza con sangre en la mano, y parte de esa sangre es mía, así que no me voy a quedar callada.- dijo Clarke enseñando el corte que tenía en el antebrazo.

El oficial que estaba registrando a los Grounders quiso intervenir, pero Byrne lo frenó.

-Me parece que tenemos una chica problema.

Byrne caminó lentamente hasta donde estaba Clarke, con la mano en la porra todo el tiempo.

-Tú no me quieres dar problemas.- dijo deslizando la porra fuera de su seguro, Clarke sólo la miro.- Dime quién ha empezado y no habrá problemas.

La amenaza estaba ahí y la mayoría de los Grounders mordieron el anzuelo, pero Clarke no.

-Búsquese a otro que le haga de soplón.- dijo calmadamente, y Lexa no pudo estar más orgullosa.

-Contra la pared.- dijo Byrne entre dientes.

-Oblígame.- desafio Clarke.

Byrne le dio un golpe con la porra bien colocado, pero Clarke no se movió. Byrne la golpeo otra vez y los Grounders reaccionaron, era una distracción.

Todos a uno corrieron hacia la puerta, y una vez en la calle salieron como alma que lleva el diablo en la dirección contraria a la estación de policía.

La única que no se marcho fue Lexa, y como ella se quedo Indra y Anya también lo hicieron, y como Anya se quedo también lo hizo Tris.

Cuando Clarke escucho el ruido de los motores sonrió. Debía de llevar seis golpes ya, y si bien había tenido peores, no estaba feliz.

-Sabe, oficial Byrne.- dijo cuando recupero el aliento.- Usted tampoco debe querer problemas, y una denuncia por abuso de autoridad, que encima implique pegarle a un menor, califica como un problema.

Byrne palideció y Clarke se dirigió a su mesa a buscar su cartera. Se volvió a la puerta y se dio vuelta antes de salir con la cabeza bien alta.

-Que tengan buena noche.

Salió del bar y se encontró con Lexa, quien la esperaba arriba de la moto para irse. Después de doblar en un par de esquinas Carke se dio cuenta de que Lexa no la estaba llevando a su casa.

Lexa condujo a través de la ciudad y hacia las afueras. Llegaron al bosque y la morocha acelero.

-Prepárate para saltar.- le dijo la morocha a Clarke.

Clarke se agarro fuerte a la cintura de Lexa y, ya sin reparos, la morocha condujo la moto por el bosque.

Poco a poco se fueron acercando a unas luces en la distancia. A medida que se acercaban el sitio se iba definiendo más y más. Las luces eran antorchas, que hacían un círculo alrededor de un buen número de tiendas de campaña. Llegaron al campamento y Lexa bajo de la moto, seguida de Clarke. Cuando puso ambos pies en tierra, la rubia dejo escapar un gemido de dolor.

Le dolía todo el cuerpo, y no sabía dónde empezaba el dolor de los golpes de Byrne, y dónde terminaba el dolor de haber saltado arriba de una moto a través del bosque.

Lexa le dirigió una mirada de preocupación, pero ante un asentimiento de Clarke se hiso cargo de la situación.

-Gustus.- grito la morocha.

-Heda.- dijo Gustus cuando llegó a donde estaba ella.

-Infórmame.- dijo Lexa en tono serio.

-Los Sky estaban envalentonados hoy. Tenemos muchos cortes, algunos muy profundos, necesitan puntadas.

A Lexa no se le movió ni un pelo, ni le temblaron las aletas de la nariz, pero Clarke podía decir que estaba nerviosa.

-Busca a Tristen y dile que hay reunión de generales.

Gustus asintió y desapareció en el campamento en busca de Tristen.

Lexa se dirigió a la tienda más grande del campamento y Clarke la siguió, más por instinto que por otra cosa.

Lexa y Clarke entraron, seguidas de cerca por Anya e Indra. Lexa se sentó y le hiso señas a la rubia para que ocupara la silla a su derecha. Anya e Indra esperaron a que la rubia hubiera tomado asiento antes de sentarse. Las cuatro guardaron silencio hasta que llegó Tristen.

En cuanto entró Lexa le clavo los ojos y consiguió que se estremeciera.

-Heda,- comenzó.- algunos quieren arriesgarse e ir al hospital.

-No, el hospital es pleno territorio Sky, y allí no van a dudar en llamar a la policía.

-Y qué sugieres, ¿dejar que se mueran desangrados?

-Muestra respeto.- gritó Indra golpeando la mesa con ambas manos.

Lexa estaba en blanco, y Clarke lo sabía. También sabía que debía ganarse el respeto de los demás Grounders, y que jamás iba a tener una oportunidad tan buena como esta.

-Yo lo hare.- todos en la habitación se la quedaron mirando.- Tengo la capacitación necesaria, lo único que necesito hacer es buscar un botiquín en mi casa, aguja, hilo de sutura, gazas estériles, algunos analgésicos y mucho alcohol etílico.

Los tres generales miraron a la morocha en busca de su opinión.

-¿Estás segura de que puedes hacerlo?

-Te he cocido a ti, ¿no es así?- Lexa asintió.

-Bien, Anya, tu llevas a Clarke a su casa, que consiga lo que necesita. Indra, que hagan una fila delante de una tienda desocupada, se les dará prioridad por la gravedad de sus heridas.- Lexa hiso una pausa, considerando sus palabras antes de en realidad decirlas.- Tristen, ser un general tiene ciertas implicaciones, y una de ellas es no abandonar antes que el Comandante.

Tristen tragó duro y esperó en silencio, al menos teniendo la decencia de parecer avergonzado.

-Gustus.- Lexa llamó. Cuando el muchacho entró Lexa miró a Tristen a los ojos.- Llévatelo y átalo al poste. Nos ocuparemos de él en cuanto hallamos acabado con los heridos.

Gustus asintió, y se dirigió a Tristen. Lo agarró del brazo, y Tristen ni siquiera intento pelear. Gustus se lo llevó de la tienda e Indra salió detrás de ellos.

-Espero que tu madre no sea un problema, y que sepas lo que haces.

-Confía en mí, se lo que hago.- respondió la rubia antes de seguir a Anya fuera de la tienda.

Una vez fuera vieron que Tris seguía dónde la habían dejado. Cuando la rubia más chica la vio a Anya cuadro los hombros, y Clarke pudo ver la mancha de sangre que había en su remera.

-Tris, ve a buscar a Indra y dile que todos deben ejercer presión sobre sus heridas, y moverse lo menos posible. Una vez que lo hallas hecho siéntate y ejerce presión sobre tú estomago.- una vez más Tris busco la aprobación de Anya antes de moverse, y esta vez se la dio sin vacilar.

Anya guio a Clarke a su moto, y ambas rubias se subieron. Clarke se sujeto con fuerza, pero no se acerco tanto al cuerpo de la otra mujer, porque después de todo no era Lexa.

-Más vale que no te caigas, porque no voy a ir a hacerle compañía a Tristen al poste.

-Tranquila, no pretendo hacerlo.


NA: Perdón otra vez y el pedido de un beta se reitera.