Disclaimer: HP no me pertenece.
Capítulo 7
El tercer lazo: El deseo
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Draco frunció el ceño, arrinconado, cuando la mirada verde de Harry se posó en él sin posibilidad de distracciones. La magia de su maestro era poderosa y lo llamaba hacia él así que interiormente Draco se preguntó por qué seguía ahí, parado a un metro de él cuando podía ceder sin queja alguna. Su magia empezó a responder a la del héroe del mundo mágico y algo dentro de Draco cambió y cedió a la invitación; tentado a sonreír y aceptar gustosamente, mientras ponía una mano en su pecho y se arrodillaba con respeto.
Por supuesto, segundos después, otra parte le dijo que no lo hiciera y pensara lo que hacía. Ante su debate interno, se removió nervioso y agitó la cabeza, tratando de despejar su mente.
-¿Dijiste casarnos?-inquirió tratando de ganar tiempo; porque una cosa era intercambiar besos y abrazos, y aceptar ser la pareja del otro (cosa qué había pasado ¿cuándo?¿hace unas horas?) pero otra muy distinta era casarse. Apenas tenían diecisiete años, bueno, Harry tenía dieciséis y seguían siendo estudiantes. Casarse implicaba muchas cosas, como que Draco se volvería un Potter o Harry un Malfoy. Significaba cambiar públicamente de bando, enfrentarse a sus padres y a su casa, unirse a Dumbledore, y consumar su relación.
Significaba hablar con su padrino de matrimonio.
Y Merlín, eso era la peor.
-¿Por qué?-preguntó inquieto ante la mirada del otro, sin saber cómo el otro había llegado a semejante idea-¿Es porque soy tu qilin? No veo otra razón por la que quieras hacerlo. No nos hemos llevado bien por años. Tan solo estás demasiado influido por el enlace, estás compadeciendo mi situación, quizá...
Harry sonrió levemente y lo tomó de los hombros, interrumpiendo sus palabras. Draco lo miró en silencio esperando que dijera algo, así que él lo hizo.
-Draco, eres un sangre pura. Sé que sabes todo lo que ser el mago de un qilin implica fuera de ser un guardián, pero por si no lo sabes todos los magos se enamoran de sus qilin. Yo lo he hecho y quiero estar contigo, quiero que seas mío. Quiero ser tuyo- completó obligando al otro a retroceder y sentarse en la cama. Sus ojos verdes se perdieron en los plateados y disfrutó de la sensación nerviosa y ligeramente acalorada que Draco le proveía al enlace. - Se que en el fondo lo quieres así que ¿por qué no lo dices?- preguntó sin dejar de mirarlo, y el rubio frunció el ceño levemente confundido.
-¿Decir qué?-preguntó.
-Que me amas.
Con las cejas levemente alzadas por la sorpresa, Draco guardó silencio y negó levemente con la cabeza. No pretendía decirlo, porque era aceptar que había deseado por mucho tiempo que el de lentes le quisiera y lo había herido que éste lo hubiera alejado una y otra vez de él. Draco había aprendido a las malas que las muestras de acercamiento hacia Potter siempre terminaban en dolor y él no estaba listo para entregar su corazón y ser rechazado de nuevo. Lo había hecho en Madam Malkin, lo había hecho antes de la selección de casas. Potter terminaría eligiendo a alguien más y él se quedaría solo. De nuevo.
No sabía si podría soportarlo.
-¿Por qué no?-preguntó Harry ante su movimiento.
-Yo…
-¿Al menos podemos ser amigos? Podemos iniciar como amigos si lo prefieres, pero cásate conmigo.
-¿Quieres que nos casemos siendo amigos?-preguntó el slytherin, sin entender las intenciones del otro y ante su expresión el moreno asintió y acomodó un mechón de cabello tras su oreja.
-Si.
-¿Por qué?
-Porque te necesito. Eres lo único que hace sentir vivo mi corazón, lo único que le provee calidez. Si no estás cerca me siento vacío, frío... Quédate conmigo, por favor, te haré feliz, te amaré por siempre...
-Harry...
-Revive mi corazón Draco, no lo dejes morir de nuevo. Quédate conmigo porque me amas, no porque seamos maestro y qilin, sé mío Draco, entrégame tu propio corazón. Esta vez, será diferente. Te escogeré sobre todos, serás mi persona más valiosa.
-Yo…
-Por favor, Draco- murmuró ocultando su cabeza entre su hombro y cuello; y el rubio se sonrojó al sentir sus labios acariciando su piel, antes de que este lo mordiera con suavidad. Sin poder evitarlo, abrazó al moreno y lo atrajo a él. Lo avergonzaba saber que quería más de Potter. Más besos, más abrazos, más sonrisas... Dejó que el moreno desatara su corbata y bajara parte de su túnica. Podía sentir el llamado y esta vez no se resistió, en cambio se acurrucó hacia él y suspiró satisfecho cuando se volvió un suave ronroneo.
-Quédate conmigo, con tus amigos, con mis amigos, formemos una familia.
La respuesta de Draco fue un suave temblor mientras se aferraba al otro cuerpo. Finalmente se obligó a tomar de la cara a Harry y separarlo de él.
-Está bien-respondió suavemente, y cuando los ojos verdes se enfocaron en él recibió una sonrisa enorme.
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Se suponía que estaban yendo a clases, pero en su lugar, Draco se meció suavemente sobre Harry, provocando que jadeara ligeramente y lo acercara aún más. Desde que había aceptado el compromiso, ninguno de los dos parecía poder dejar de tocarse, así que ahora estaban ahí, en una clase vacía, con Draco comiéndose a besos al moreno, quien estaba sentado en una banca vacía bajo él.
No habían llegado a mucho porque Harry estaba esperando el momento del enlace y Draco no se animaba a ir más allá. No tenía más experiencia que unos cuantos besos con Pansy, Blaise y ahora Harry. El mismo Potter había admitido no haber hecho más que besado una vez a Cho Chang y a Ginevra Weasley, así que no había mucho que decir. Y eso estaba bien, pensó Draco. Potter también parecía creerlo así.
-Draco-gimió Harry-por favor.
Draco asintió y empezó a moverse más rápido buscando que ambos encontraran el placer que buscaban, aunque con la ropa puesta era un poco difícil; pero Harry se sintió satisfecho con esto y lo tomó de la nuca para besarlo mientras lo pegaba aún más a él. Sus lenguas se mezclaron al igual que sus gemidos y lo único que Harry podía pensar era que de haber sabido que su destino era estar junto a Draco, nunca hubiera rechazado su mano. De haber sido menos estúpido en estos momentos toda su vida hubiera sido así, llena de abrazos, recuerdos y dulces sonrisas invadidas por rubios cabellos y cálidos ojos grises.
-Quiero más-pidió pensando en esos felices momentos y Draco apretó su agarre a él, por lo que probablemente tendría unos cuantos moretones extras esta noche. No le importó porque por primera vez en mucho tiempo, Voldemort, sus padres, la guerra... todo estaba lejos y no importaba. Él solo pensaba en Draco, solo respiraba a Draco, solo le pertenecía a Draco. No era el héroe de nadie más que de él, no era el enemigo de nadie, eran solo él y Draco. No existía nadie más.
-¿Estás seguro que Harry no está por aquí?-se escuchó la voz de Hermione cerca y el rubio intentó separarse al oírla, pero Harry lo volvió a pegar a él y a unir sus labios deseando que ambos cruzaran rápido y se marcharan.
-No pares, déjalos que se vayan-le pidió a su novio cuando éste se despegó de él y miró hacia donde se oían las voces.
-Creí que querías hablar con ellos-susurró dificultosamente el rubio, tratando de ignorar las manos y labios en su cuello.
-No importa, ahora no importa nada más que tú. Lo prometí-exclamó con los ojos reluciendo un fino borde plateado. Draco no estaba seguro si lo estaba imaginando o ya habían llegado al punto donde absorbían parte de la magia del otro en ellos, lo que significaría que sus propios ojos tendrían una línea verde; pero asintió y se inclinó de nuevo hacia él con la intención de continuar.
-Que sí-se oyó la voz de Ron-Dean dijo que él y Malfoy estaban caminando hacia acá. Además, tiene clase en 10 minutos con Snape, no deben estar lejos.
Ambos dejaron de moverse y se miraron fijamente, hundiendo sus ojos en el otro y tranquilizando sus respiraciones. Sus ropas eran un desastre, sus labios estaban hinchados y sus mejillas sonrojadas. Sus ropas estaban completamente desaliñadas, Harry tenía más marcas en el cuello de las que el rubio podía contar y seguramente de las que tenía en su propio cuello. Cuando lo pasos no pararon y se acercaron a la puerta, Draco insistió en levantarse, pero Harry negó y volvió a sentarlo sobre él, para disgusto del otro quien lo miró con reprobación mientras él sonreía.
-Accio capa-murmuró y los cubrió rápidamente a ambos. Cuando la posición no pareció ayudarles a cubrirse, Harry difícilmente dobló sus pies bajo él y Draco se agachó lo más que pudo sobre el otro. No pudo evitar que una leve carcajada saliera de él.
-Shh, Potter.
-Tu cabello me está haciendo cosquillas-se quejó el moreno, pero paró cuando la puerta se abrió y reveló la silueta de los dos amigos del héroe del mundo mágico.
-Pues yo no lo veo por aquí.
Ron rodó los ojos.
-¿Porque no has prendido la luz, quizá?
La chica lo miró con ojos asesinos mientras invocaba un Lumus.
-No está aquí, ¿lo ves? Me voy
Ron la detuvo con una mano.
-No, Hermione, prometiste que te disculparías con él. Es nuestro amigo y llevas días sin hablarle apropiadamente. Que Malfoy sea su pareja...
-Es su qilin.
-Es su pareja, Hermione. Malfoy es un qilin y todos los magos se enamoran de sus qilin.
-Los qilin son protectores, no amantes.
-Es su mitad de alma, están hechos para amarse, tarde o temprano serán pareja y además ellos ya llevan seis años coqueteando por mucho que me duela.
-Peleándose.-corrigió Granger -No está y necesito terminar el trabajo de Runas.
El pelirrojo resopló.
-Es para la siguiente semana.
-Aún así, es importante que terminemos de...
Rodando los ojos, Ron examinó el salón y se desconectó del discurso. Estaba casi seguro que Harry y Malfoy estaban ahí. El mapa se lo había mostrado. Con interés observó que una de las bancas estaba mal posicionada y caminó hacia ella con la intención de corregirla pero vaciló cuando vio la corbata azul y bronce tirada al lado. Sus ojos se abrieron al comprender que efectivamente, Harry y Draco estaban ahí y si se habían cubierto es que no estaban disponibles a la vista. Tragando saliva, miró a Hermione y la tomó de la mano antes de que la chica también la viera.
-¿Sabes qué? tienes razón Herm, la clase de Herbología ya va iniciar. Mejor te disculpas cuando termine.
-Espera, yo no dije eso- se quejó la castaña mientras era empujada tras la puerta- Ron, basta. Deja de empujarme.
-Es que quiero llegar temprano, quizá Harry ya esté en su clase, vayamos a la nuestra.
Cuando los pasos se alejaron, Draco se quitó la capa de encima y sonrió.
-Parece que Weasley no es tan tonto como creí. -Rió totalmente emocionado, y bajó de su regazo-Vamos, Severus debe estar a punto de llegar y es la primera clase que tengo con él después del accidente.
Lanzando un hechizo sobre ambos, Harry resopló y asintió mientras mascullaba algo que parecía a 'Tanto trabajo que me dio convencerlo y viene Ron a recordarle que tiene clases con su padrino'.
Ante el comentario, Draco lanzó un hechizo silenciador sobre él y enrojeció mientras caminaba y se arreglaba por última vez la corbata. Harry lo tocó haciendo que el hechizo se desvaneciera y tomó la mano de Draco.
-Bien, si quieres ir vamos. Aunque llegaremos tarde.
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Cuando el caldero de un hufflepuff explotó y le sacó al compañero de al lado unas orejas extra, Draco no pudo evitar reír a carcajadas. Después de todo, sin importar su uniforme era un malvado slytherin maltratador de hufflepuffs. Por supuesto, la risa no le duró mucho porque casi al mismo tiempo su propio caldero explotó, dándole solo el tiempo suficiente para agacharse y evitar que el humo lo dejara igual al otro.
-¡Señor Malfoy!-gritó Snape cuando el caldero hizo un ruido demasiado fuerte incluso para un caldero explotado- ¿Qué diablos está haciendo?
Draco resopló y miró a Harry con ojos asesinos. Decir que había echado más púas de puerco espín de las debidas porque de pronto le habían dado un beso en la mano que lo había sobresaltado cuando su compañero se agachó, Merlín sabía para qué, era un poco vergonzoso; así que solo suspiró y miró resignado su poción y a su padrino. Él nunca, NUNCA, había explotado su caldero y el hecho de haberlo hecho frente a todos ellos y aún más, frente a su maestro particular de pociones, lo hizo querer que la tierra lo tragara.
Se sonrojó y agachó levemente la cabeza. Iba a matar a Potter.
-Lo siento Señor-se disculpó ante su padrino poniendo su mirada de pronto dejaré salir lágrimas de cocodrilo, que solía hacer solo para él- Mi cabeza sigue punzando un poco y de pronto me ha venido un dolor fuerte del que me desharé lo más rápido posible-casi gruñó quitando toda la inocencia que su anterior mirada tuvo-Volveré a iniciar, la terminaré hoy, lo prometo.
Snape hizo una mueca preocupada.
-Tengo entendido que su revisión con la enfermera es mañana. Quizá debería ir hoy. O tal vez- dijo volteando- su compañero de pociones no debería ser el chico que casi lo mata-susurró tratando de que los demás no oyeran nada.
Todos los ravenclaws miraron a Harry interesados por el intercambio de palabras. Harry supuso que debía ser nuevo para ellos que Snape intercambiara más de tres palabras con un alumno, especialmente cuando las gruñía en lugar de decirlas en voz alta. Miró al profesor y después a Draco, quien no parecía que fuera a defenderlo mucho. Es más, sus ojos juraban venganza, y su ceja alzada, proclamaba futuros problemas.
¿Quieres que juguemos como antes Potter?, parecía preguntarle con la mirada, porque puedo volver a joderte la vida si quiero.
Suspiró, especialmente cuando Snape sonrió de lado notando también lo anterior.
-De acuerdo,la clase se ha terminado. -Gritó el mayor cuando Harry se alzó de hombros-Envasen sus pociones y déjenlas en mi escritorio. Recojan sus cosas y váyanse.
Los ravenclaws y hufflepuffs se apuraron a obedecer, y Harry mismo preparó sus cosas para salir.
-¿Nos vamos?-le preguntó al rubio sabiendo que tenía una nota roja en la poción. Draco miró a Severus ansiosamente, permaneciendo en su lugar.
-Sev- suplicó y el pocionista resopló.- Profesor, por favor. Nunca he tenido una mala nota.
-Puedes hacerla mañana en la noche, Draco. Merlín sabe que estoy agradecido que estés frente a mí de nuevo como para enojarme por una estúpida poción arruinada por un beso robado.
Harry abrió los ojos ligeramente sorprendido.
-¿Cómo?
-Usted por otro lado, Señor Potter. Va a pagar con creces que mi ahijado haya pasado por la humillación de un caldero explotado. En mi oficina a las 8:00 de la noche, mañana, prepárese para hacer la poción usted solo. Dos veces. Y si alguna de ellas falla...-advirtió dejando el resto a la imaginación del moreno.-También lavará calderos mientras mi ahijado y yo comemos galletas y tomamos té.
Harry hizo un sonido resignado, Draco dejó salir una suave e ilusionada sonrisa.
-Genial- proclamó el slytherin y miró a Harry triunfante. Severus pareció complacido del comportamiento de su ahijado y miró a Harry con ojos burlones. Como orgulloso de su alumno.
Esos dos juntos en modo slytherin eran tan odiosos a veces, pensó el héroe.
-Creo que será mejor que me vaya-dijo viendo su oportunidad de huir cuando ambos intercambiaron miradas, pero apenas dio los suficientes pasos para librarse de la banca, Draco rió y lo tomó de la mano para impedir su huida.
-Potter, Potter, Potty.-Canturreó-¿Por qué las prisas, si nos estamos divirtiendo?
El niño que vivió arrugó la nariz.
-Diversión, claro. Me estoy divirtiendo demasiado.
-Ya que desea divertirse ¿Puede decirme el porqué de ese beso, frente a mí, el padrino de Draco? ¿Sabe que si un día me topo con usted tratando de robarle la virtud a mi ahijado lo mataré cierto?
El moreno enrojeció y miró a Draco como culpándolo de su situación pero éste no lo notó porque ocultó su cara entre las manos totalmente apenado. Nunca, por Merlín había tenido que hablar de estos temas con su padrino porque el slytherin nunca se había interesado en nadie emocionalmente. No con lo ocupado que solía estar arreglando asuntos para su supuesto "maestro". Se destapó la cara y miró a Harry, arrugando la nariz. Era culpa del gryffindor estúpido e impulsivo que ahora escuchara una plática sobre, Oh, Merlín. No lo sabía y le asustaba.
Como ninguno parecía ceder en echarle la culpa al otro, el profesor caminó hacia ellos y les dió un golpe con las palmas abiertas.
-Sev-se quejó Draco.
Harry se mordió el labio para no decir nada.
-Es la verdad. ¿No me digas que...?-dejó la frase a la mitad horrorizado.
Draco enrojeció.
-Merlín, padrino. Aún no.
Severus carraspeó.
-¿Aún?-preguntó con sarcasmo y decidió que era demasiado joven para ir a Azkabán solo por estar pensando en cómo deshacerse del novio de su hijo-De acuerdo, vayan a su siguiente clase. Y por favor, Draco. Un hechizo glamour funcionará mejor que esa bufanda enrollada en tu cuello a más no poder.-Murmuró pasando la varita sobre los dos alumnos.
-¿A mí también?-preguntó sorprendido Harry.
-Por supuesto que sí. Siempre está al lado de Draco, come al lado de Draco, duerme en la habitación de Draco, hace equipo con Draco, ahora ¿Quién pudo haberles hecho esas marcas a los dos?
Draco resopló disgustado.
-Nada indica que nos mordimos entre nosotros.
El golpe que el mayor le dio al rubio hizo sonreír triunfantemente a Harry esta vez.
-Ellos no pensaran precisamente en la Señorita Weasley ¿Cierto?-le llamó la atención a el rubio y Draco negó con la cabeza- Ten cuidado con lo que haces Draco, especialmente tomando en cuenta que hace unas semanas trabajabas para el Lord. Lo dejaré pasar solo porque Pansy ha hablado conmigo.-Mencionó sacando una mueca culpable a Draco- Merlín sabe que esa chica era un diamante en tu futuro y lo has cambiado por...- miró a Harry-Algo que te ocasionará más problemas que soluciones. Y tú, Potter. Si vas a tener una especie de relación con mi querido alumno, te suplicaré que tu amiga Weasley tenga claro su posición contigo. El año escolar pasado no podía dejar de colgarse de su brazo y por lo que sé, los Weasley tienen listas las invitaciones de la boda. No quiero tener que robarte del altar para llevarte con mi ahijado solo porque no supiste poner límites.
El moreno asintió.
-Hablando de boda- comenzó Harry...
-Luego me lo dirán.
-Pero...
-Largo-gruñó.
Harry recogió sus cosas y caminó hacia la salida. Cuando los pasos de su compañero no se escucharon, volteó y observó al profesor sacudiendo el cabello del rubio, quien hacía un puchero y le reclamaba sus comentarios. Se veía adorable, como un niño pequeño al que le explicaban que no podía comer galletas. Sabiendo que los observaban, el mayor lo miró como una molestia, así que Harry le envió una mueca divertido; porque a pesar de la mueca en su cara, los ojos de Snape exclamaban a gritos que nunca había estado más feliz. Para su alivio no sintió ni una pizca de celos hacia el maestro. Quizá tenía mucho que ver con la felicidad que su qilin enviaba por el enlace. Era similar a ese cariño que sentía hacía Sirius, cuando deseaba que fuera su padre.
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Harry luchó intensamente porque sus ojos no se cerraran. No era que la clase de Adivinación exageradamente aburrida como Historia de la Magia, pero por alguna razón no podía mantener los ojos abiertos y sentía un calor horrible que lo incitaba aún más a recostar su cabeza en la banca y cerrar los ojos.
-Hey, Potter-siseó Draco, agitándolo levemente- No te duermas.
Harry asintió y se frotó los ojos, pero se acomodó nuevamente con la cabeza sobre sus brazos y cerró los ojos.
-Es en serio, despierta. Esa vieja loca viene para acá- le dijo el rubio y cuando lo tocó se sobresaltó.-¡Potter estás ardiendo!
Harry no respondió, solo apretó aún más los ojos. Como coordinandose, Draco empezó a sentir el enlace nublarse, y antes de que el mismo durmiera tomó a Harry y lo puso de pie, sin importarle la atención de la clase sobre él. Tenía que ir directo con Madam Pomfrey antes de que él mismo perdiera la consciencia, pensó en todo el camino y cuando llegó a su destino acostó al moreno y buscó a la enfermera. Era difícil porque el enlace con Potter lo distraía. Cuando la mayor por fin llegó y lo revisó, Draco se sujetó las manos nervioso.
-¿Qué pasa?-preguntó nervioso, pero Madam Pomfrey miró al rubio y sonrió.
-Estará bien, sabía que pasaría esto en algún momento.
-¿En serio?
La enfermera asintió y acarició el cabello de Draco suavemente, como no era la primera vez que pasaba, Draco la dejó.
-Así es. El señor Potter aún no había pasado por el cambio inicial de magia. Cuando usted rechazó la magia de Lord Voldemort y aceptó al Señor Potter como su maestro, permaneció dormido durante semanas mientras su magia se amoldaba paulatinamente para ser totalmente compatible con la de su nuevo protegido. En cambio la del señor Potter no lo había hecho hasta ahora. Usualmente el cambio en la magia de ambos debería ser gradual y no tan brusca como en el caso de ustedes, ocasionando leves malestares que usualmente pasan desapercibidos y no que los dirijan a la enfermería. En su caso fue que su magia había sido manipulada, pero en el caso de su compañero sucedió algo que hizo que quisiera apresurar el proceso lo más rápido posible. Debido a que él es dueño de una gran cantidad de magia y que toda esta quiso cambiar al mismo tiempo, simplemente colapsó.
Draco no supo qué decir, así que miró al moreno, quien permanecía dormido y le acarició el cabello.
-¿Qué ocurrió con él? estaba bien en la mañana
La enfermera lo miró divertida.
-Debería decírmelo usted señor Malfoy. ¿Algo interesante pasó?
Draco se sonrojó.
-Nos besamos, pero lo hemos hecho antes.
La enfermera lo miró sin creer que fuera lo suficiente para mandar a Harry a la cama.
-¿Otra cosa?-sugirió.
La mente de Draco se iluminó.
-Acepté casarme con él.
-¿Casarse?-preguntó sorprendida- Pero si tan solo llevan unos cuantos días desde que conviven pacíficamente y tienen tan solo 17 años. -Y entonces abrió ligeramente la boca-¡Señor Malfoy! ¿Está acaso en estado?
Draco sintió el rubor cubrirlo por todo el cuerpo.
-No, claro que no.- Respondió con prisa notando que todas las preguntas incómodas iban a él.
-¿Entonces?
Sin querer mencionar el trato que habían hecho y ya había olvidado, Draco miró a Harry y se negó a responder. Entonces miró a la enfermera un poco indignado.
-¿Por qué asume que sería yo el que quede embarazado? ¿Además de dónde cree que sacaría las pociones para ello, de Severus?
Ella tuvo la decencia de parecer avergonzada.
-Oh, no es nada. Se vería muy lindo en realidad, cualquiera de los dos. Yo solo creí...
Draco suspiró y decidió olvidarlo antes de que le diera migraña.
-¿Despertará pronto?-preguntó un poco preocupado, no recordaba mucho de su propio descanso en esa cama y se preguntó si a Harry le dolía.
-En unas horas-respondió ella.- ¿Por qué no se sienta y toma su mano? Recuerdo que él solía hacerlo cuando estaba en cama, al parecer le ayudó a aligerar el proceso.
Draco asintió y miró los libros de la enfermera, tomó uno y se ubicó junto a Harry. Al parecer era su turno de esperar.
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Ron corrió a la enfermería, arrastrando a Hermione con él, en cuanto se enteró que Harry había colapsado en Adivinación. Como los ravenclaws solían compartir clases con los hufflepuffs era realmente difícil estar al pendiente de su amigo, así que lo único que lo tranquilizaba era que sabía que estaba protegido por el rubio. Por ello, cuando abrió la puerta, no le sorprendió ver a Malfoy dormido en la misma cama de Harry, aunque lo que sí lo sorprendió fue el mechón oscuro que sobresalía dentro de su platinado cabello. Con curiosidad lo tomó entre sus dedos, examinándolo con cuidado. Hermione observó interesada el movimiento y enseguida miró a su otro amigo, quien también tenía un mechón rubio platinado en su cabellera negra.
-Se están volviendo parte del otro- exclamó Hermione con los ojos apagados- No se suponía que fuera tan pronto
Ron suspiró ante su susurro.
-Te dije que avanzaban a grandes pasos, ¿realmente crees que puedes evitarlo, Mione? Sólo míralos,-exclamó mirando la forma en que Harry envolvía entre sus brazos a su qilin- es él quien se aferra a Malfoy, no al revés ¿Hace cuánto no lo veíamos sonreír? Decir más de diez palabras. Estos días ha sonreído de nuevo, platicado de sus problemas, bromeado, nos ha buscado como antes. Ha dejado de ser un ser que existe simplemente para matar a un mago oscuro y sin ningún objetivo en la vida. Es como si su familia nunca lo hubiera maltratado, como si su padrino no hubiera muerto...Es un chico normal, enamorado, feliz. Las pesadillas no han vuelto, es como si la guerra no existiera para él.
Ella lo miró con la mirada derrotada.
-Pero él no es confiable, quizá decida traicionarlo y...
-¿Te parece que lo vaya a traicionar?
La mirada firme de Ronald atravesó a Hermione determinadamente y ella se acercó a Harry y acarició suavemente la cabellera del moreno, quien se removió un poco pero no se despertó. En cambio, se aferró al cuerpo entre sus manos y ocultó la cara en el cuello del otro, haciendo un ruidito de satisfacción que el otro no imitó pero recibió gustosamente. Ante tal gesto, la mano de la morena se alejó de él como si quemara.
-¿Por qué están durmiendo?-preguntó la chica y Ron se alzó de hombros.-No parecen notar siquiera que estamos aquí.
-Quizá es porque no deseamos hacerles daño, de lo contrario Malfoy ya nos hubiera aniquilado. O Harry- añadió.
-Sigo sin confiar en él a pesar de que te salvó de morir.
-A manos del propio Harry- completó Ron, haciendo énfasis en esa parte. -Tú y yo siempre temimos que la magia de Harry terminara lastimándolo, pero ahora no creo que haya de que preocuparnos. Él lo quiere Mione, lo sé, puedo verlo. Tú misma has notado que Malfoy también ha cambiado. Parece más humano, menos frío...
-Más feliz...
-Si.
-¿Por qué él logró lo que nosotros no, Ron? -preguntó ella-¿Por qué Malfoy es el único que siempre logró sacar emociones en Harry? ¿Qué tiene él que nosotros no tengamos?
-Porque él es lo único que Harry siguió deseando, necesitando, Mione. No a nosotros, no a los profesores, no a sus demás amigos. En el fondo Harry dejó morir todas sus emociones excepto el deseo de ser amigo de Malfoy. Siempre supe que aunque me haya elegido a mí, siempre se preguntó qué hubiera pasado si lo hubiese elegido. Ahora lo sabe. Si lo hubiese hecho habría descubierto que él era su qilin, habría descubierto que era su alma gemela. Se habría enamorado. No dejará ir a Malfoy y aunque nos valora, no nos escogerá sobre él. Ya lo hizo una vez y éstas son las consecuencias.
Hermione asintió y salió de la enfermería.
-Se rendirá compañero, ya lo verás.-Le susurró a la persona dormida y salió tras ella sin notar que Harry abrió los ojos y los veía salir. Cuando el moreno estuvo seguro de que estaba a solas nuevamente con Draco, invocó una barrera y entrecerró los ojos sin estar seguro de la sensación que lo recorría. Acarició el mechón negro en el cabello de Draco y sonrió cuando el otro se pegó más a él, decidiendo que lo mejor era dormir.
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Cuando el crucio lanzado por su amo lo hizo caer de rodillas delante de él, Lucius usó todas sus fuerzas para no dejar salir un grito.
-¿Por qué Draco no está respondiendo a mi llamado?-exigió el ser frente a él, y Lucius tragó saliva mientras se alzaba para quedar en una posición de total sumisión.
¿Por qué? era la pregunta que él también se hacía. No tenía idea. Draco había dejado de responder a las lechuzas, de enviar cartas, era como si no existiera en el mapa. Excepto porque lo hacía. Él sabía que el rubio estaba en Hogwarts, y con el viejo Director ahí, quizá su heredero no podía salir de las barreras y estaba teniendo dificultades. Era imposible que Draco estuviera negándose a presentarse por capricho. No le convenía a nadie. Ni al rubio ni a sus padres. Cerca de Greyback, Narcissa tembló cuando los ojos rojos se posaron en ella; y Lucius se permitió respirar sin la presión que, al estar bajo constante observación, el Lord hacía sobre él.
-¿Y tú Narcissa, que tienes que decir al respecto?
La rubia bajó la mirada.
-Me temo mi Señor, que mi hijo no ha contestado las lechuzas ni ha respondido ningún medio de comunicación, sin importar el número de llamadas que le hagamos. Tampoco nos han permitido visitarlo. Recientemente pedimos visitarlo, pero el director alegó que se encontraba indispuesto.
Voldemort gruñó ante la mención del anciano. Seguramente el viejo Dumbledore se había dado cuenta de la condición de protector y futuro mortífago con la que contaba Draco, y había encerrado en su castillo a su hermoso qilin. La solo idea de estar lejos de él, lo frustró en demasía. Lo necesitaba, añoraba su magia, su presencia. El rubio ya era mayor de edad, y sus padres no se habían negado ante su intención de enlazarse a él, así que era realmente oportuno de parte del director que justo ahora el slytherin no pudiera tener visitas. Se volteó furioso y se miró en el espejo.
Solo un poco más Draco, pensó. Pronto recuperaré mi aspecto original, pensó. O me apoderaré del de Potter.
La situación en la que estaba lo complació tanto como lo enojó. Inicialmente había pensado en apoderarse del cuerpo del qilin, de la magia más poderosa que haya sentido jamás, la única capaz de enfrentarse a Potter y triunfar fácilmente. De un joven mago de gran aspecto y pureza sanguínea. Dueño de una magia sin igual.
Pero luego el lazo que había forzado en él había creado otro sentimiento, parecido al amor pero sin llegar a serlo por completo. Deseo, era lo más cercano. Como no era malo, deseó más, deseó hacerlo su consorte. Gobernar junto a él. Poseer su cuerpo. Marcarlo como suyo.
Pero algo dentro del joven Malfoy, se negaba a pertenecerle por completo.
El maldito lazo que éste tenía con Potter.
Ese lazo le había negado la posibilidad de marcar la piel de Draco con la marca oscura. Ese lazo impedía que Draco desarrollara alguna emoción para él que no fuera obediencia. Lo convertía en un títere sin sentimientos. En una muñeca de porcelana vacía, propensa a romperse para siempre; pero mientras estuviera a su lado, a él no le importaba.
Y ahora no solo era el lazo que impedía que el corazón del rubio estuviera junto a él, alguien se estaba interponiendo, no sabía quién, pero estaba evitando que el rubio llegara a su lado.
-Recuperenlo. -Gritó furioso a los Malfoy- Sáquenlo de Hogwarts si es necesario, pero quiero que él esté aquí, conmigo a más tardar en dos semanas. Ejecutaremos un ataque masivo y quiero a mi mejor mortífago a mi lado.
-Si señor.
-Y Lucius-dijo apuntando con su varita a su cuello- Si no lo tengo, tú no tendrás esposa para entonces.
Bellatrix rió divertida tras su amo.
-Por supuesto, mi Señor.
Narcissa no dijo nada ante la expresión de Lucius y lo siguió hasta la salida. Pero era bastante obvio que, de los dos, a Lucius le importaba más su vida que la de ella. Severus por su parte, entrecerró los ojos cuando el mago más oscuro de todos los tiempos le pidió quedarse.
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-Harry...-tembló Draco mientras el cuerpo del otro lo presionaba a la cama de la enfermería- Para, alguien puede venir. Y se supone que estás enfermo.
Harry rió y continuó repartiendo besos en su cuello. Amaba esa parte de Draco y no podía dejar de marcarla. Especialmente cuando el rubio no podía tampoco controlar sus emociones y se la ofrecía sutilmente.
-No hasta que me digas cuando-le susurró al oído. Había descubierto que Draco era muy sensible en esa parte del cuerpo y desde entonces no dejaba de susurrarle cosas. Draco gimió cuando la mano de Harry se movió hasta la parte baja de la espalda y apretó con fuerza.
-En dos meses cumples 17 años y serás mayor de edad-gimió-entonces podrás casarte sin autorización.
El moreno acarició suavemente el cuerpo del otro haciéndolo temblar. Su cuerpo ardía y el del rubio también, podía sentirlo, podía verlo. Las mejillas sonrojadas, el cabello desordenado. El calor cubría el enlace, los hacía dejar de pensar.
-Draco-susurró su nombre como si fuera seda y el otro le besó la piel del hombro con suavidad, como indicándole que hablara.-Eres tan delicioso, tan delicado...
-No soy delicado-gruñó el otro entre besos.
-Eres mío...
Draco rió.
-Aún no.
-Pero lo serás-respondió el otro con una sonrisa.
-Sí, lo sé. Pero tú serás mío también. Te presumiré ante todos, el héroe del mundo mágico. El mago más poderoso y apuesto estará bajo mis deseos. Seré la envidia de todos.
Harry no dijo nada, pero era obvio que una parte de él estaba complacido de ser lo suficientemente bueno a los ojos de Draco. Besó su pecho con suavidad y su mano se abrió paso debajo de la camisa y tomando a Draco con tanta sorpresa que lanzó un pequeño gritito. Harry rió y Draco le pegó.
-No te rías.
-No lo hago-se quejó sobándose.
-¡Te escuché!
-Es que eres tan lindo.
-¡No soy lindo!
-En todo caso continuemos, esta vez nadie nos va a detener-prometió
Un carraspeo y la voz del director les impidió hacerlo.
-Preferiría que continuaran en su habitación si no les molesta-les dijo y Harry escuchó el suspiro de Draco como si le preguntara si estaba seguro de su comentario anterior, porque obviamente se había equivocado-Pero antes me temo que tenemos cosas más importantes que discutir.
Podría catalogarse como una escena chistosa, si tomabas en cuenta que el director los miraba orgulloso a pesar de que con el rostro todo rojo, Harry seguía sobre Draco, entre sus piernas, y con las manos en un lugar que no deberían estar. Draco por su parte tenía las manos en la cabellera de Harry y su espalda. Los dos estaban con las camisas abiertas, las corbatas aflojadas y sus respectivas túnicas estaban en el suelo.
Sin cambiar su posición, los tres se miraron por minutos enteros. No fue hasta que Severus Snape traspasó la puerta, que Draco reaccionó y lo alejó a Harry de él de golpe, tirándolo tras la cama y sacando al otro de la escena, para arrepentimiento del rubio, porque ahora el slytherin era el único visible.
-Draco- gruñó su padrino-No puedo creer esto. ¿En la enfermería donde todos pueden entrar y verlos?
Fue entonces cuando Madam Pomfrey entró y miró a los tres ahí, sin moverse y mirándose entre ellos. El director sonreía, Draco estaba rojo y Severus tenía la boca tan abierta que algo podría meterse en ella si lo deseaba. Sus ojos inmediatamente recorrieron al rubio cuyo rostro estaba sonrojado y algo sudado. Su mente calculó la posibilidad de un posible resfrío cuando Harry se levantó del suelo sobándose la cabeza y no le quedó duda del porqué su adorado alumno se veía así.
-¡Señor Malfoy, Señor Potter!,¡¿Ustedes dos-titubeó-estaban teniendo intimidades en mi enfermería?!
Ambos parecieron avergonzados.
-No, nosotros...
-No pasa nada Madam-dijo alegremente Dumbledore-He llegado a tiempo.
-¿En serio?-gruñó Snape mirando a Draco con reprobación, y éste asintió.
-En serio-confirmó de nuevo-el amor es tan hermoso en la juventud Severus, no deberías enojarte cuando tú mismo hiciste lo mismo con ...
-Agradecería que no comentara nada más-gruñó el otro mientras Draco hacía una mueca de dolor.
La enfermera analizó la escena y miró al director como si no estuviera segura de si el otro veía cosas así a diario, porque sonreía como un padre que atrapaba a sus hijos en una travesura que les resultaba de lo más divertida o como si ya hubiera perdido la cabeza. Decidió que quizá un tiempo lejos de él sería bueno para ella, y tomó nota de pedir sus vacaciones.
-Veo que se siente mejor, Señor Potter- le dijo a Harry quien le sonrió y asintió, haciendo que el enojo que tenía con él se aligerara un poco. Uno no podía resistirse del todo a la mirada inocente que el gryffindor solía dar sin notar.
-Entonces, hablaban de casamiento, ¿Cierto?-preguntó Dumbledore acercándose a donde estaban, y Draco y Harry lo miraron con la ceja alzada preguntándose cuánto tiempo llevaba ahí sin que lo notaran. Luego se miraron entre ellos e hicieron una mueca de disgusto, antes de volver a ver al director.
-Es tan lindo que ahora hagan los mismos gestos-observó el mayor y se sentó en la cama frente a donde los otros dos habían estado hasta el momento, observando divertido como los otros acomodaban sus ropas.
-Harry, Draco.- les llamó quitando todo humor de su voz, y ambos miraron hacia él de inmediato- Me han llegado noticias de que Lord Voldemort desea la presencia de su qilin para un ataque, y a la falta de la respuesta de Draco ha ordenado a tus padres que te retiren del colegio.
El rubio lo miró atento y apretó la tela de su pantalón con un puño. Harry se acercó a la cama donde su guardián estaba sentado y lo tomó de la mano acariciándole la mano con el pulgar con la intención de relajarlo. No funcionó, sin embargo el rubio le devolvió el apretón y se pegó a él, lo suficiente para que sus hombros se rozasen cuando Harry quedó sentado a su lado.
-Al parecer Lord Voldemort considera que ha llegado el momento de luchar y quiere a su qilin a su lado. Mi espía también ha confirmado el deseo de Tom de casarse contigo y brindarte una poción de amor para que le desees y le proveas descendientes. Él cree que así tendrá una descendencia poderosa y pura, y que su magia incrementará lo suficiente para derrotar a Harry sin problemas. Nosotros sospechamos que en realidad durante estos años desarrolló algo parecido a lo que el lazo maestro-qilin crea. Amor. Debido a que él tiene sentimientos por tí desea que le correspondas de igual manera, y al parecer teme que no logre que por tu propia voluntad te unas a él.
-Así que planea drogarme-confirmó el otro.
-¿Se enamoró de Draco?-preguntó bruscamente Harry poniéndose de pie y el rubio tembló cuando entrecerró sus ojos verdes. Cuando estos se volvieron un plateado brillante, Albus tomó nota de ello. Especialmente porque los ojos de Draco, se habían entintado al mismo tiempo de verde. -Sobre mi cadáver-gruñó.
-¿Cómo lo vas a evitar Harry?-preguntó Draco suavemente pero Harry podía ver la desesperación en su rostro. El dulce y temeroso tono de su voz.
-Lo voy a asesinar.
La mirada de Draco expresaba que no estaba seguro de si lo lograría, porque a su parecer ninguno de los dos estaba listos para una batalla; pero asintió y se puso de pie, aceptando la mano que el otro le ofrecía. A Dumbledore no le cupo duda alguna del por qué Voldemort dudaba que el rubio cediera a casarse. El sentimiento entre ambos no parecía reciente y dudaba que habiendo entregando su corazón, un qilin pudiera dárselo a alguien más.
-De hecho-interrumpió el profesor-Ahora que he visto su intención de unirse, creo que eso resolvería mucho de los problemas. El joven Malfoy ya es mayor de edad, pero en situaciones graves sus familiares más cercanos son sus padres y ellos tomarían las decisiones. Si ustedes se enlazan, ambos serían su respectivo familiar más cercano y el único mago capaz de tomar decisiones respecto a uno sería el otro, si se necesitara. Además, Voldemort no puede casarse con alguien enlazado. La magia no lo permitiría.
-Sin embargo, aún soy menor de edad-aclaró Harry y el anciano se acarició la barba. Draco frunció el ceño. Ahora lo comprendía todo
-Pero Dumbledore es tu tutor mientras estás en el colegio, si él lo autoriza puedes enlazarte.-Le explicó- Esto es lo que vino a decirnos, era su plan desde que escuchó los planes del Lord.
El viejo director sonrió culpable.
-Temía no poder convencerlos, pero ahora no es necesario. Tus padres enviaron una nota, vendrán el fin de semana por ti.
-Eso es pasado mañana-mencionó Draco.
Harry lo miró fijamente.
-Pero nos da un día completo para casarnos. ¿Quieres hacerlo?
El rubio miró a su padrino, quien no había dicho ni una palabra desde que llegó. Cuando a pesar de su mueca asintió, el rubio miró a Harry .
-Si, hagámoslo.
No era el tipo de enlace que Draco hubiera preferido, pero si existía la posibilidad de que Harry y él murieran, deseaba compartir su vida con el héroe el mayor tiempo posible.
