Cap. 7 ~ Descubrimiento
Estaban dos jóvenes desnudos abrazándose en la cama, cuando ya era hora de que los primeros rayos de sol se colaran por la ventana el pelirrojo abre los ojos lentamente para levantarse de entre las sabanas.
Se sienta en el respaldo de la cama en eso toca con sus manos todo su rostro y queda totalmente sorprendido al saber que faltaba algo.
— ¡La máscara!
— ¿Buscabas esto?— El rubio se levanta y le enseñaba a su amante con una cara picara el objeto que estaba buscando.
—Creo que esto te pertenece. — Hacia girar la máscara con uno de sus dedos. —Ya te descubrí, Sasori.
—Dei-Deidara, no es lo que parece, yo… — El pelirrojo voltea y con cara de preocupación puso la mano en su pecho.
—Puedo explicártelo, solo no me hagas nada malo, por favor. —Cabizbajo comienzan a brotar algunas lágrimas en sus ojos marrones ya que en su interior comienza a sentir el sentimiento de culpa.
— ¿Qué rayos le ocurre? ¿Por qué ahora está muy… pasivo? — Deidara comienza a cuestionarse a sí mismo en sus pensamientos mientras observa al pelirrojo que empieza a sollozar. —Bien… pero primero tenemos que vestirnos.
Una vez vestidos fueron a dar un paseo al gran parque de la ciudad, una vez ahí se sentaron en la banca más cómoda junto con loa grandes árboles que daban una fresca sombra en el lugar.
—Tengo tanto miedo, mis piernas no pueden mantenerse derechas ¿Qué es lo que le voy a decir?— Sasori pensaba muchas cosas acerca de lo que había sucedido, no se podía imaginar cómo es que llego a estar en la misma cama junto con la persona que mas amaba.
—Y bien… ¿Qué querías decirme?— El rubio se sentó a lado del pelirrojo en la espera de una buena explicación.
—Bueno, yo… —Se le hacía muy imposible contarle lo que había sucedido y mas el hecho que lo amaba, comenzaba a sonrojarse y con la cabeza baja se acerca a Deidara.
En ese preciso momento el rubio lo calla plasmándole un beso en la boca, el tiempo se detuvo en ese momento dejando al pelirrojo con los ojos muy abiertos tras recibir ese afecto tan inesperado,
se separa rápidamente y con las mejillas rosadas comienza a decir palabras entre cortadamente.
—Esto no tiene ningún sentido… lo normal sería que deberías odiarme después de las cosas extrañas que pasaste por mí, debiste haberme demandado o… yo… lo siento, pero yo te amo. — Se encontraba avergonzado después de todo lo que había dicho, pero no era suficiente, dentro de si comenzaban a salir palabras que salieron de su boca hacia los oídos de su amante.
—Pero es mi maldición… lo que me impide estar a tu lado.
— ¿Maldición?
Hablando entre cortadamente le explicaba todo lo que había sucedido, desde los inicios de esa terrorífica historia. Con toda esa larga explicación la confusión del rubio fue aumentando un poco pero aun así sabiendo la verdad del asunto decidió aceptarlo ya que estaba enamorado de él.
Terminando el fin de semana comenzó el primer día laboral y era hora de que todos regresaran a clases, después de las cosas que habían ocurrido nuestro rubio protagonista se portaba de una forma normal al saber casi toda la verdad pero aun así le costaba trabajo tragarse la historia de que uno de sus amigos, y la persona a la que amaba, era en realidad un asesino en serie.
Deidara pensaba un millón de cosas a la vez mientras caminaba por los pasillos de la escuela, sin fijarse donde caminaba él seguía su paso hasta que de pronto choca en el camino con la persona en la que pensaba.
— ¡Ah! Sasori… lo siento.
—Hm… ¿Deidara? —El pelirrojo estaba a espaldas del rubio, luego voltea y al verlo se ruboriza un poco.
Después de una péquela platica comenzaron a caminar los dos tranquilamente por el gran pasillo de la institución, platicando de cosas de interés llegan a la puerta del armario del conserje cuando ocurrió algo inesperado.
— ¡Ajj! No… —Sasori se quejaban por un dolor que era muy recurrente en su cabeza, se recargaba un poco en la pared tratando de soportarlo.
— ¿Sasori, estas bien?
En eso cabizbajo el pelirrojo comienza a reír de forma siniestra, toma la mano del rubio y rápidamente abre la puerta para meterlo ahí dentro.
— ¡Ahh! ¡¿Pero qué…?
—Jejeje… nos vemos de nuevo, Dei. —En eso cierra la puerta y se abalanza contra el rubio rápidamente.
— ¿Qué ocurre? —Deidara pensaba mientras estaba recargado en la pared.
Sasori le desabrocha poco a poco la camiseta y comienza a darle pequeños besos alrededor del cuello.
—Vamos a divertirnos…
Por otra parte Itachi caminaba por los pasillos algo mal humorado, se dirigía rápidamente al armario del conserje.
—A veces no entiendo porque me mandan a estas cosas. —Dirigiendo hacia la cerradura de la puerta para abrirla. —Pienso que lo podría…
No pudo terminar si frase gracias a la sorprendente imagen que había delante de él, estaba el rubio con la camisa desabrochada siendo besado por un pelirrojo sediento de pasión, cuando se dan cuenta de la presencia de un tercero en el lugar en eso Deidara se sonroja demasiado al saber que los habían descubierto haciendo "cosas" en el cuarto, a su vez, Sasori tan con ojos tan rojos como una gran flama vio de forma estremecedora al pelo azabache por haberlos interrumpido en pleno acto amoroso. Itachi por si parte ponía una cara sorprendida, en shock, y se podía notar una pequeña gota de sudor que recorría su rostro.
—Hum… bien, yo solo venia por esto. —Toma el trapeador que estaba a su lado. —En fin… continúen con lo suyo… —Cierra la puerta rápidamente y se va.
— ¡No… espera, Itachi!— El rubio estaba avergonzado y sus ojos humedeciéndose.
—Jejeje… Bueno, continuemos con lo nuestro. —Dice con una sonrisa muy picara.
— ¡AHHHH!
Continuara~
