Capítulo 7.

—¡¿En donde está?!— el rostro de Sango reflejaba culpabilidad, ¿qué hicieron?

—Si, efectivamente, él no entendió nada.— Miroku estaba despreocupado bebiendo de un vaso.

—¡MIROKU!— sentí como se calentaban mis mejillas y mis sienes comenzaban a latir y a saltarse—¡no está en su época! ¡Así que díganlo ya!, ¡Shippou!, ¡ven aquí ahora Enano!.

—¡Inuyasha!— Sango da miedo cuando se impone, pero esta vez no estaba de humor…—Shippou se fue con Kagome.

—¿Qué? ¿y… donde están?, ¡anda dímelo Sango ¿por qué te quedas callada?!

—¡Deja de gritarme!—dijo entre dientes. Miroku se puso frente a Sango de manera protectora, interponiéndose entre la discusión.— ¡no te diré nada! ¿qué acaso no se te cumplió lo que tanto anhelabas? ¡ella ya no está! ¿no estas feliz? ¡ahora haz lo tuyo!

¿Como se atrevía? Ella podría estar en peligro ahora, ¡y ella con sus estúpidos juegos!

—No seas estúpida, lo dije para protegerla, pero ahora ella esta por ahí sola expuesta a no se que cosas, así que ¡dilo de una vez!—ordené.

—Como si eso te importara, ¡tu único deber es proteger a Kikyo como ya lo has decidido…— una vez más ¡¿que diablos tiene que ver Kikyo?!— Por Kagome no te preocupes, que seguro ella estará mejor que aquí.

—… ¿Qué yo decidí? ¡no se de que estas hablando! ¡Háblame claro Sango!— Miroku se acercó más a Sango, viéndolo bien no se a quien protegía, si a ella o a mi. Ambos echábamos chispas por los ojos. Pero ella estaba haciendo esto demasiado grande. ¿Qué le costaba solo decírmelo?, ¿a caso no ve que estoy desesperado?, ¿no ve como me siento?

Entonces capté… ella sabía el porque de su rechazo, el porqué de su actitud, el porqué de que ella se perdió y todo indicaba que yo tenia algo que ver.

La mire con ojos entrecerrados de sospecha, inculpándola.

—¿Qué sabes Sango?— Traté de calmarme para manipular la situación… algo inusual en mi, pero tenia que sacarle la sopa a como fuera lugar. Mi corazón aceleraba con fuerza y la boca del estómago se sentía como si un millar de piedras empujara hacia abajo. Presiento que esto va a ser muy malo.

—Sango— al fin hablo Miroku, la rodeo con un brazo para ayudarme a relajarla y sentarla, "eso es, ¡Miroku en acción!", ahora al menos sabía que él estaba de mi lado.— creo que deberías decirle…

Comenzaba a anochecer… "esto no es bueno…" me repetía un y otra vez.

—No excelencia, no puedo. Ella no me lo perdonaría, además ella está consiente de que él no tiene culpa alguna en lo que pasó.

—¡Entonces que diablos está pasando! ¡dime que sabes!

Sango agachó la cabeza por un instante creí que no me diría nada.

—Por favor Sango— por un instante me sentí agotado, agache mi cabeza inconscientemente— dime que es lo que pasa.

—Tu la echaste…— dijo bajando la cabeza, hablando serena y cuidando lo que iba a decir.—Pero ella no estaba dispuesta a dejarte. Lo último que me dijo fue que estaba decidida a luchar a tu lado. Tontamente la convencí de que hablara contigo… Ella pensaba que al hablar contigo, tranquilizaría tu preocupación y te darías cuenta de que no había otra mejor forma de hacerlo… pero ella no volvió…y tu no la viste…

—¡Eso ya lo sabemos, no me encontró…!

—¡JA!— Sango soltó una carcajada irónica— te equivocas— sonrió de manera malévola y sarcástica ¿qué significaba eso?— piensa Inuyasha ¿que hacías antes de volver aquí?, después de echarla e insultarla…

No recordaba… ¿qué pudo ser tan grave?… no tenía idea…

—Te daré una pista Inuyasha. –Levanto la cabeza de manera cínica— Kagome fue a buscarte a las aguas termales.

Aguas termales…

Kikyo… esa noche…

¡Por todos los Dioses!

—No puede ser… ¿qué…?

—Todo.— se adelanto a que terminara de preguntar— Vio absolutamente todo. Ella trato de regresar pero no pudo… al caer en la cuenta de la verdadera razón por la cual no la querías aquí la dejo muy mal.

Mis puños se apretaron de furia… ¿como pudo pasar esto?

—Sango ¿dónde está? Tienes que decírmelo tengo que hablar con ella…—le suplicaría si fuera necesario.

—Inuyasha ella esta consiente de que tu no tienes la culpa de nada, ella busca una explicación. Tu manera de tratarla fue lo que la siguió alejando hasta… —¡¿Hasta que?!— incluso acepto la idea de que Kikyo es la mujer para ti.

¿Cómo?, no, no podía aceptar eso, a Kagome… ya no le importo…

—Ella solo repetía una y otra vez que solo deseaba que fueras feliz, y entendió que eso sería al lado de Kikyo.

—Maldición— caí al suelo golpeándolo con un puño— ¿en donde está Sango? No…—mis dientes se rehusaban a separarse— ¡No me obligues a buscarla en cada rincón de esta Región

—Inuyasha— ambos me miraron, ¿qué pasa? ¿de que no me he dado cuenta? ¿qué no he visto?

—Ella esta bien, solo tomo un camino distinto a nosotros.

—¡Son unos idiotas! ¡Saben el peligro al que se enfrenta! ¡Yo la protejo! Sin mencionar que los monstruos y demonios de la región quien sabe que traten de hacerle en cuanto se enteren que esta sola. Acaso no lo entienden…—¡¿Por qué no estaban preocupados?!

—Ella no esta sola, esta bien protegida— ¿qué mezcla de sentimientos reflejaba Sango? ¿culpa? ¿satisfacción?

—¡Por favor!—dije en una burla— no pueden hablar en serio— Saben que Shippou no es para nada fuerte, ¿por qué están tan confiados en él…?— no… espera Inuyasha, no es él… ¿qué no estas viendo? Los observe tratando de juntar las piezas que tenía… los vi a los ojos… ¿una pizca de temor? ¿Acaso esperaban que mi reacción fuera violenta…? ¿porq..? Abrí mis ojos conforme mi mente se iba aclarando. ambos dudaban en responder… peleare así sea el mismo diab…

Recordé su conversación matutina…¿qué dijeron? Que yo terminaría peleando con… la sangre se me subió a la cabeza de golpe.

—¡KOGA!

Miroku se precipitó a intentar detenerme, tenía que ir ahí lo más pronto posible… mis ojos no podían ver otra cosa más que una neblina de imágenes de ellos juntos.

—Inuyasha piensa las cosas— se abalanzo sobre mi túnica para intentar agarrarme echando todo su peso sobre mi brazo… como si eso pudiera detenerme…— escucha Inuyasha la señorita Kagome tomo esa decisión por si misma.

Claro que no, eso no podía ser posible… me petrifique. ¡¿Cómo podía decirme eso?!

—Tienes que ser razonable, fuiste tu quien le exigió que se fuera— MALDITA SEA YA DEJEN DE REPETIRME ESO...

—Kagome y yo creímos que ya lo sabías, porque la madrugada pasada que descubrí sus planes, tu llegaste y dijiste que era de lo más sensato, creímos que te referías a Koga.

Pero que imbécil… claro que lo dije, pero jamás pensé que se refería a él… ¡y menos a irse con él!. Sentí como un yo interior quería salir de mi, quería arrancar todo a mi alrededor, quería golpear, destruir todo absolutamente todo, pero tenía que detenerme y eso solo me hacia sentir mas impotencia. Vino a mi mente la imagen de Kagome hablando detrás de mi mientras yo trataba de quitarme a Shippou de encima. Recordé su rostro inexpresivo y su mirada tan fría como nunca la había visto.

"No te preocupes, eso ya está arreglado"

"Oye…Kagome contéstame… ¿a qué te refieres?", ¡a esto se refería!

"A nada que te incumba" me había girado la cara sin problema alguno. Me había ofendido su actitud, pensaba que era una mal agradecida ya que todo lo que estaba haciendo era por protegerla.
Rayos ahora entendía que le había hecho mucho daño. Ojalá pueda perdonarme. Pero para eso tenía que verla, hablar con ella… Shippou… traidor ahora que te vea…
"¡ERES UN IDIOTA!" vino a mi el intento de ataque de Shippou, el lo sabía y seguro por eso… Por más que pensaba más mierda me sentía, soy un ciego, yo la aleje, y lo peor de todo… la arrojé directo a los brazos de Koga.

Maldito debe esta aprovechando su oportunidad. Oportunidad que yo le regalé.

—¿Cuándo se fue?— mantuve apretados los dientes, ya no podía esperar más, tenía que mantener la compostura si no, me desquitaría con quien tuviera frente a mi, y quienes estaban frente a mi eran mis amigos.

—Hoy serán cuatro noches .

¡CUATRO NOCHES! ¡Infeliz!

—A donde—dije seriamente mi semblante se endureció, mas les valía limitarse a responder.

—A la cascada de la montaña. Inuy….

No iba a perder más tiempo escuchando lo mucho que ella me detestaba, ni nada más. Destruiré a ese cachorro de lobo por esto, y si aprovechó la situación podría darse por muerto.


Plis no olviden sus comentarios :*

Besos.