Título: Razón de vida

Autor: chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecientes a la serie "Yu Gi Oh!", son propiedad de su respectivo autor Kazuki Takahashi.

Advertencia: Este es un fic yaoi, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan

Dedicatoria: Bueno, creo que demore un poco menos que la vez pasada ¿verdad? Hay que decirle gracias a la musa ^^. Sigue siendo para mi Randa bella, espero que aun lo leas xD

Capítulo VII: Un día diferente a los demás

Los miembros de la delegación Vienesa se vieron los unos a los otros antes de sentarse de una manera un tanto resignada.

Cada uno de los 5 componentes de la delegación había llevado además un asistente, aunque en esta ocasión el señor Branser no contaba con el suyo puesto que al día siguiente de llegar había caído victima de una infección estomacal y el doctor le había recetado medicamentos, mucho líquido y abstenerse del trabajo por unos días.

Así que los 9 hombres se sentaron en los asientos que les fueron asignados previamente y se dispuso todo para empezar con dicha reunión.

El objetivo: Tratar puntos importantes del diseño previo del que seria el más importante centro de recreaciones no solo de toda Viena, sino de toda Austria, el futuro parque temático de Kaiba Corp.

- "Muy bien señores."- comenzó Kaiba al ver que más de uno (por no decir todos) en lugar de iniciar aquello por lo que fueron, más bien se quedaban con los ojos fijos en Darla, quien ni corta ni perezosa se había levantado a servirle vasos de agua a todos tal y como lo hacia en el restaurante con los clientes- "Estoy seguro de que traen propuestas que estoy deseoso de escuchar. Si tuviesen a bien empezar a exponerlas."

Fue tan obvio el reproche del joven CEO que más de uno no pudo evitar sonrojarse y pronto tras agradecer la cortesía de la pequeñita, quien mientras ya había terminado su tarea, el grupo empezó el debate.

Habían llevado varias propuestas sobre diferentes puntos. Que si había tres posibles terrenos para la ubicación, que si los X juegos de tal a tal edad serían rentables o no, que si la infraestructura en base a dichos juegos, que si los posibles puntos para servicios médicos, higiénicos y de otras índoles.

La verdad parecía un trabajo bastante complicado y pesado, y era poco lo que se entendía entre las menciones de tantos artículos, leyes, disposiciones de municipios, alcaldías y quien sabía que otra cosa más... pero la verdad era que Darla pronto se sintió fascinada al verse envuelta en todo aquello y con admiración comenzó a estudiar los rostros de los austriacos. Todos parecían muy atentos a lo que hacian, excepto el señor de edad que no tenia asistente al lado. El si parecía un poquito perdido.

Tal vez porque los que más hablaban con Seto eran los asistentes que daban rápidamente en japonés lo que sus jefes les decían en otro idioma. Tal vez no entendía bien... bueno, ella misma estaba teniendo problemas para seguir lo que decían (el tener cinco años según la niña no tiene nada que ver). En fin, su papá siempre le ha dicho que preguntando se entiende la gente... entonces a preguntar.

- "Seto..."- la vocecita infantil se dejo oír.

El palabreo cesó y los azules ojos del CEO se posaron sobre la pequeña figura.

- "¿Si Darla?."- preguntó en un tono amable. La verdad era que estuvo tan quieta que hasta se había olvidado de ella ¿Querría ir al baño de nuevo?.

- "No entiendo ¿De que están hablando?."- preguntó de manera candorosa y llena de infantil curiosidad.

Seto enarcó una ceja. Al parecer la niña no quería ser dejada de lado.

- "De cosas de adultos cielo."

Darla hizo una mueca de disgusto.

- "¡Pero soy tu asistente! Tengo que entender."- insistió la pequeña con vehemencia.

Y sacando paciencia de lugares en donde Kaiba no sabia que la tenía, decidió que seria mas rápido si respondía al razonamiento de la niña, pues si mal no recordaba Mokuba de pequeño se volvía un demonio cuando lo dejaba fuera de algo y el niño se sentía con derecho a participar.

No, no quería eso en definitiva.

- "Hablamos de las leyes implicadas en los permisos que tengo que sacar para construir."- respondió sencillo el CEO.

Darla frunció el entrecejo. Ella sabía lo que era una ley... bueno casi, su papi y la maestra le habían explicado. El señor que venia solo tendría que saber también entonces, pero al dar otro vistazo hacia este parecía aún perdido o más bien como tratando de recordar algo mientras revisaba papeles ¿Tendría que ver con lo que decían cuando no entendía las palabras?. Notó que Seto la miraba como esperando que ella lo dejase continuar, pero aún faltaba.

- "Pero no dijeron eso antes."- recordó entonces- "Hablaban de una forma rara."

*AH! eso era* pensó para si mismo el CEO y suspiró.

- "Eso Darla es porque ellos son de Viena, la capital de Austria; y en Austria no hablan japonés sino alemán."

- "¡Oh! ¿y como se dice lo que me dijiste antes en alemán?."- preguntó la niña emocionada y más que segura de haber resuelto el problema del señor que venia solito.

Y efectivamente así fue. Un par de frases de Seto en alemán y el señor Branser sonrío con la hoja adecuada por fin en sus manos.

- "¡Gracias Seto!."- exclamó la nena emocionada con una sonrisa de oreja a oreja, y Kaiba suspiro aliviado al saber que iba a poder continuar.

Cual no fue su sorpresa al ver justo antes de decidir volver a sus papeles, a la pequeña sonreírle al señor Branser y a este devolverle la sonrisa (sobre todo porque el hombre era bastante serio y parco) para justo después incluirse por fin en el debate del que misteriosamente estaba excluido.

Y al ser Seto Kaiba un genio, rápidamente sumo 2 y 2 y se dio cuenta que el hecho de no tener asistente afectaba al miembro de la delegación. ¡Vaya! su improvisada asistente acababa de ahorrarle una perdida de tiempo innecesaria, ya pensaría luego como retribuirle a la pequeña su valiosa cooperación... al parecer no había sido una mala idea el tenerla allí.

Por supuesto la reunión continuo por sus buenas tantas hora, pero la niña nunca hizo siquiera comentario de estar aburrida o cansada o querer irse, por el contrario escuchaba atenta los pocos instantes que no andaba sirviendo vaso por vaso de agua a los miembros de la comitiva o que no andaba con la pequeña bandeja que había sido llevada por el servicio de KC repartiendo bocadillos. En fin, parecía estarse divirtiendo mucho y la verdad no era la única que lo pasaba bien, ella era como una pequeña brisa de aire fresco en el lugar que con cada sonrisa hacia sonreír a alguien.

Al finalizar la fructífera reunión ya casi estaban todos los puntos tratados y prácticamente solo faltaba redactar lo decidido para estampar firmas y conseguir permisos. Kaiba pocas veces se había sentido tan satisfecho; incluso un par de puntos a tratar habían sido dados por la pequeña quien al escuchar alguna que otra cosa por aquí y por allá soltó que '¡ojala y pongan lugares para los abuelitos! cuando voy yo con los míos los pobres se cansan mucho'. Eso fue suficiente para que Kaiba se diese cuenta que a pesar de que sus parques estaban hechos para jóvenes (sus principales consumidores) la verdad era que no solo ellos iban, sino que muchas veces aquellos que tenían dichos jóvenes a su cargo eran hombres y mujeres de la tercera edad... un factor increíblemente ignorado por años tanto por él mismo como por su staff ¡Que gran descuido! Ni faltaba decir que ese punto seria uno a tratar en las próximas reuniones con los encargados de sus parques en el mundo. Incluso tal vez la idea de un parque temático exclusivo para personas de la tercera edad no fuese una mala idea.

Finalmente todo fue concretado y la comisión estaba lista para retirarse, aunque se estaban tomando su tiempo. En especial el señor Branser quien era conciente de que si no había fracasado en la reunión era gracias a la pequeña y realmente quería agradecerle así que resuelto se acercó a ésta y en un japonés un tanto masticado la saludo.

- "Hola pequeña, creo que no nos han presentado formalmente. Mi nombre es Alex Branser."

Darla noto quien era la persona que le hablaba y sonrió de manera luminosa.

- "¡Hola! Yo soy Darla, Darla Wheeler; un placer."- respondió tal y como su papi le había enseñado a saludar a las personas mayores, con toda la seriedad y respeto del mundo.

El ejecutivo no pudo más que sonreír ante los buenos modales de la pequeña.

- "El placer es todo mio. Gracias por toda la ayuda que has prestado durante la reunión, fuiste muy buena... asistente, si así dijiste."

- "¡Gracias! Pero la próxima espero entender más lo que dicen, me perdí mucho porque no entendía."

El hombre mayor sonrió ante la seriedad extrema puesta por la niña en sus palabras, ella era adorable.

- "Tal vez otro día te pueda enseñar algunas palabras en alemán."- ofreció enternecido, aunque no se espero la respuesta que le dieron.

- "¡Eso seria genial!."- exclamó la niña llamando la atención del resto debido al exabrupto- "porque no se nada de alemán, solo japonés, ruso, inglés y un poquito de francés."- y dicho aquello puso a su dragón de peluche al frente suyo diciendo- "Noir tienen un nombre francés, quiere decir negro y es porque ella es de ese color, cada vez que Dido viene de visita me enseña nuevas palabras en francés; y aprendo inglés con mi papi cuando toma clases en el instituto, como siempre toma clases los fines de semana puedo ir con el, y mis abuelitos me enseñan ruso toooodo el tiempo... Hmmm"- de pronto estaba pensativa- "No sé cuando pueda aprender alemán, bueno..."- se encogió de hombros como si al final eso no tuviese importancia- "Aprenderé cuando pueda todo lo que pueda, hay que aprovechar el tiempo al máximo después de todo, Dido dice que si no lo hacemos así luego el tiempo nos gana."

Y dicho eso terminó su monologo sin percatarse del impacto que había tenido en todos los presentes. Esa niña era, por decir lo menos, increíble. ¿que edad tenia?¿6 o tal vez 7? y ya iba en camino a ser tetra lingue y quizás saber aún mas idiomas, y su forma de pensar... más de uno se dio cuenta que esa pequeña tenia potencial.

Branser suspiró y recuperó la sonrisa.

- "Entonces es un trato, la próxima vez que venga a Domino te daré unas clases."- y como el hombre algo sabia de ruso y quería comprobar si era cierto lo que la niña había dicho se despidió con un - "Da vstrechi" (Hasta luego).

A lo que Darla feliz respondió con una pronunciación perfecta mientras Noir movía la patita con un

- "¡Do svidaniya!." (Hasta la vista)

El hombre mayor rio y de buen talante se dispuso a partir haciendo que el resto de la comitiva hiciese lo mismo, dejando al final solos a Darla con un aún algo sorprendido Seto Kaiba. Pronto Darla, aún llena de energía, se giró hacia el CEO y le preguntó como solo un niño puede preguntar.

- "¡¿Y ahora que hacemos?."

Fue fácil decidir que hacer pues justo en ese instante el estómago de la niña sonó haciendo que ella se sonrojase mientras reía de una forma muy Wheeler.

- "¡Ups! Creo que Noir tiene hambre."

Seto sonrió.

- "¿Si? ¿Y tu Darla?."

- "Un poquito."

Otra sonrisa mientras que Seto decidía rápidamente.

- "Entonces creo que iremos a comer."- si, la niña se merecía un premio- "A donde tu quieras."

Darla abrió los ojos emocionada.

- "¿En serioooo?. ¡YAY! ¡Hamburguesas!."

El hombre suspiro resignado, debió de haberlo previsto... y él que pensaba en un restaurante fino, en fin... seria para la próxima y con el rubio papá incluido.

- "Hamburguesas."- convino el CEO y poniéndose su abrigo tomó a la niña de la mano dispuesto a salir.

- "Hay un Rocks a dos cuadras ¿podemos ir alli? Lo vi con mi papi cuando pasamos el otro día."- dijo la niña con ojos brillantes y el CEO suspiró recordando que también debía de llevar su billetera con billetes pequeños... mejor solo la tarjeta, odiaba los billetes... aunque tal vez Darla quisiese algún dulce en el camino, si un par de billetes entonces.

- "De acuerdo, iremos al Rocks."- aceptó el mayor sacando un par de billetes del fondo de un cajón y poniéndolos en la mencionada billetera. Nunca había ido a uno de esos lugares a pesar de que la cadena era suya; las pocas hamburguesas que había comido se las había llevado Mokuba a su oficina y eso que Domino estaba plagado de sus locales de comida rápida, el KC Rocks.

- "Se como llegar, así que no nos perderemos."- dijo la niña de pronto, Kaiba la miró.

- "¿Perdernos?."- repitió el CEO cayendo en la cuenta entonces de que iban a ir a pie... si bueno, eran solo dos cuadras después de todo... aunque él estaba acostumbrado en ir en coche hasta a la esquina salvo contadas ocasiones.

Suspirando Seto tomó de nuevo la mano de la pequeña y salió a paso calmado, garabateó una nota avisándole a su desaparecida asistente donde iba en caso de que por milagro ésta regresase antes que él y tomó el ascensor.

Salieron del edificio bajo la mirada sorprendida de todos aquellos a los que pasaban, cosa que incomodó un tanto al CEO. La suerte fue el que Darla estuviese tan contenta hablando que ni lo había notado. Por todos los cielos ¿es que nunca habían visto a un hombre ir al Rocks con una niña pegada a su mano mientras abrazaba un peluche? Si era una escena de lo más normal, para ser precisos la escena que más pululaba los fines de semana desde el mediodía hasta entrada la tarde. Un par de miradas duras por aquí y por allá hicieron que muchos se metiesen en sus propios asuntos, y mientras tanto Darla por supuesto seguía hablando feliz por ella y por Noir.

Por fin llegaron y Kaiba se fijó en el lugar. Pululaban personas de todas las edades, sobre todo porque las escuelas, institutos y universidades estaban en época de vacaciones. Sonrió... KC Rocks había sido idea de Mokuba.

- *¡Porque los Kaiba rockeamos!* había dicho su hermanito siendo aún un niño, con la clara intención de demostrar al mundo que nadie podría decir lo contrario y el nombre pegó tanto que hoy en día no había un solo habitante en Domino que no hubiese pisado uno... bueno casi, aunque eso estaba a punto de cambiar. Curioso que justo el dueño no hubiese visitado un KC Rocks hasta el momento, en fin. Por lo menos tras tantos aciertos de Mokuba estaba seguro de que cuando éste entrase a la universidad a la carrera de publicidad y marketing empresarial le iba a ir más que bien.

Entró... y no, el mundo no se detuvo. Suspiró aliviado y notó que Darla lo jalaba a la fila para hacer pedidos y pagos. Alzó la vista y notó el juguete de la jarrita de captura de dragones infantil, uno de los tres modelos a elegir era el Dragon Blanco de Ojos Azules ¡Vaya suerte!. Luego estaba uno de los Chivos Expiatorios (el azul) y la Dama Arpia, pero según Kaiba el juguete ya estaba decidido.

- "¿Una jarrita de captura de dragones?."- preguntó a la pequeña mirando sus versiones en cartón de la carta trampa.

- "¡Si!... hmmm ¿puede ser con nuggets? me gustan mucho... pero son más caros."- preguntó la niña con cautela, el CEO sonrió y sacó la tarjeta dorada de la billetera.

- "A mi también me gustan más, que sean dos de esos... y que juguete ¿te gusta el Dragón Blanco?."

- "¡Oh!... si, pero mejor no. Ya es bastante pagar más por los nuggets, con el Dragón ya seria mucho."- señalo la niña seria y la semisonrisa de Kaiba decayó.

- "¿Pagar de mas?."- preguntó quedito poniéndose a la altura de la menor, no le gustaba como había sonado eso, que él supiera no había porque pagar de más por ningún juguete de la cajita infantil.

- "Si, papi le preguntó al chico del Rocks que esta por casa y le dijo que solo le habían dado poquitos dragones y se acabaron rápido así que no nos pudo guardar... él lo da sin pedir más dinero por eso le dan poquitos... en los otros Rocks si hay más pero cuestan más y a mi papi y a mi no nos alcanza porque tenemos un pure... mmm... puresupresto... bueno algo así que no puede cambiar y solo vamos una vez al mes y compramos una cajita con juguete normal. Bueno, cuando salió el Dragón Negro el mes pasado si nos pasamos del pure, pero solo esa vez. Mejor un Chivito, así el rojo que tengo tendrá un amiguito."

Pero la mente del CEO trabajaba a mil por hora en otra cosa... la lista de posibles despidos que se iba a dar luego de que se enterara de quien demonios lucraba por lo bajo con SU empresa ¡Carajo! que no había difíciles, el tiraje para todos los juguetes era siempre el mismo.

Suspiró y guardó la tarjeta dorada; si enfrentaba de frente al gerente del lugar seguro se lo negaban todo, porque si ni Mokuba ni Yami ni ninguno de sus conocidos le habían dicho nada era porque quien fuese el responsable había instruido a los implicados de tal manera que esta estafa no llegara a él. Definitivamente iba a matar al maldito infeliz ¡Estaba furioso!.

Sacó su par de billetes y guardo uno, le faltaban apenas monedas para tener el pago exacto para dos jarritas.

- "¿Darla? ¿Tendrás por si acaso monedas contigo? Luego te devuelvo."

- "¿Te falta?."

- "Algo así."

La niña sacó en su manito todo lo que tenia y ¡Oh! que suerte, con la mitad completaba. Le dio el dinero exacto a la niña.

- "Bueno, te toca pedir. Queremos dos jarritas, una con un Chivito y la otra con un Dragón."

La niña contó (porque sabia contar muy bien) y miró los precios sumando con sus deditos.

- "Pero no va a alcanzar."- dijo preocupada.

- "Hmm... pide igual y si no te hacen caso no me llames, estaré pegado a la pared pero pide tu... más bien haz ruido."

- "¿Y si luego ya no nos dejan entrar?."- preguntó sumamente preocupada.

- "Allí yo me encargo, vamos pide."

Se reincorporaron a la fila y el CEO se pegó a la pared, donde los que lo reconocieron lo miraron extrañados pero no dijeron nada. Por fin Darla llegó a la caja y tal y como le había contado al CEO; el cajero, un chiquillo que aún ni dejaba el acné, le negó a Darla el dragón, tras lo cual luego de una breve mirada indecisa la niña empezó a hacer 'ruido' tal como su niñero le había pedido; niñero que iba avanzando con cautela pegado a la pared en espera de que saliese el gerente del lugar, cosa que no tardó en suceder como era lo lógico.

- "¿Qué pasa aquí?."- preguntó de mala gana un hombre joven de treinta y tantos, quien tras una breve explicación del cajero miró mal a la niña- "Mira niña, los precios son los precios, si quieres el Dragón dile a tus papás que te den lo que vale."

- "Pero yo vine con mi niñero, no con mi papi."- replicó la niña tercamente.

El hombre gimió en frustración.

- "¡Entonces dile a tu niñero!."

- "Mejor dígamelo usted."- llegó la amenazante voz en un siseo y al alzar la vista el gerente estaba de pronto blanco como un papel.

- "Se... señor K... K..."

- "Si, supongo que ese soy yo. Ahora ¿que iba a decirme acerca del precio justo?."

- "No... yo..."

- "Si, usted va a decirme, justo ahora, quien fue el de la idea de 'el precio'."

Pero nada, el sujeto se había vuelto mudo y cada vez más pálido y sudado. Kaiba suspiró y sacó su Blackberry exigiendo hablar con una persona y luego otra y luego otras tantas más, hasta que llegó al encargado de logística de los Rocks y por el rabillo del ojo vio al presunto gerente del lugar exaltarse ligeramente . Había encontrado al culpable.

Le dio al, ahora sabia el CEO, culpable de esta estafa un montón de tareas inútiles que lo mantendrían ocupado, y luego aún delante de todos los presentes que escuchaban lo que sucedía con ojos abiertos y medio alucinados, hizo otras tantas llamadas que harían que ese circo se disolviese en menos de un día. Finalmente tomó el dinero que Darla había dejado en el mostrador y mientras un equipo de seguridad con uniformes de KC entraba al lugar y apresaba al gerente, Kaiba le devolvió sus monedas a Darla, guardo el billete y sacó la tarjeta dorada de nuevo y pidió

- "Dos jarritas infantiles de nuggets, uno con un Chivito y el otro con un Dragón."

- "¡Y salsa!."- pidió Darla emocionada sintiéndose en medio de una peli de acción.

- "Cierto, cierto y salsa agridulce... mucha mucha salsa agridulce."

El jovencito solo asintió mientras Kaiba sentaba a la nena en el mostrador para esperar el pedido.

- "¿También te gusta la salsa agridulce? A mi papi y a mi nos gusta mucho, pero más a mi."

- "La verdad, me encanta."

Darla se carcajeo contenta y Kaiba se anotó un punto doble a su favor, el asunto sobre el sobreprecio olvidado por el momento; lo que tenía pensado para después iba a ser, sospechaba él, muy divertido para la niña.

El pedido por supuesto fue entregado y Kaiba seleccionó una mesa en un extremo del local, a su parecer el más tranquilo aunque claro toda actividad normal había cesado luego de lo acontecido, pero el CEO ni cuenta.

COmo hacía muchos años, tal vez desde cuando sus padres biológicos aún vivían, Seto Kaiba se divirtió en un lugar como ese jugando con el chivito mientras que Darla jugaba con el dragón ojiazul y su peluche Noir. La mayoría alrededor los veía alucinados, aunque de a pocos parecía retornar el bullicio en el lugar, en especial porque había muchos niños más que felices de poder obtener los tan ansiados dragones.

Uno a uno casi todos los nuggets desaparecieron sin prisa hasta que el divertido almuerzo acabó, justo al tiempo que Kaiba notaba la llegada del vehículo que había solicitado junto a la docena de hombres necesarios para lo que iba a hacer. Miró entonces a Darla.

- "¿Te gustaría ir a una búsqueda de tesoros?."- le preguntó de pronto a la niña logrando la completa atención de ésta.

- "¿Tesoros? ¡SIIIIII!."

El CEO sonrió y es que por lógica ¿que niño le dice que no a un tesoro?.

- "Entonces andando, guardemos todo en tu mochila y vámonos."- indicó el CEO tomando la pequeña mochilita que Darla había estado cargando hasta hacia poco en la espalda y que ahora descansaba en una silla entre los dos. Abrió la bolsa y se sorprendió al ver un teléfono móvil dentro. Sonrió.

- "No sabía que tenías un móvil."

- "Es por si papi llama."- dijo la peque comiendo su último nugget.

Entonces Kaiba recordó que el rubio antes de irse por la mañana había entregado efectivamente un móvil a la niña.

- "¿Y porque no lo llamas tu?."- a ver si así oía la voz del rubio.

Darla lo miró extrañada.

- "Porque yo tengo el móvil."

Kaiba tardó un segundo en procesar la información... ¡Oh!.

- "¿Este es el teléfono de tu papa?."

- "Si, y mío también. Es para emergencias."

- "Ya veo."- lo procesó otro segundo, tomó el móvil y marcó su propio número privado, notando que en lugar de timbrar le llegaba un mensaje a su móvil diciendo que el número que deseaba contactarlo no tenía saldo. Suspiró otra vez y guardó el nuevo número en su directorio a la vez que ponía su propio número en la memoria de su Blackberry.

- "Listo, este número que dice SK soy yo, cualquier emergencia no dudes en llamarme ¿de acuerdo?."

- "¿Seguro? porque papi me ha dicho que siempre andas ocupado, sería malo llamarte si estas ocupado."

¿Eso dijo el rubio?... ¿Hablaban de él?.

- "Nada de eso, sin importar que, cualquier cosa me llamas, aunque sea que solo quieres conversar."

- "Mmm... bueno, pero no para conversar; no se puede gastar el dinero del móvil en eso, papi dice que es malgastar el esfuerzo. Además ahora no hay para llamar."

Cierto, el número no tenía saldo. Kaiba volvió a su Blackberry, entró a su cuenta personal y transfirió un generoso saldo para el número de los Wheeler.

- "Allí esta, saldo para hablarme si quieres."- picó juguetón la nariz de la niña haciéndola sonreír y replico- "Y ahora ya no te quejes y apura, nos esperan tesoros."

Y metiendo todo a la mochilita partieron del Rocks subiendo a la movilidad y partiendo enseguida. El destino... el depósito de juguetes infantiles del Rocks, el más grande de todo Domino. Kaiba estaba seguro que a la niña le encantaría.

Observó a los presentes mirar a la pequeña interrogantes pero eso era lo de menos, no les pagaba para que pensaran sino para usar los músculos; aunque había a bordo alguien que no fue solicitado.

- "Señor Higurashi."- saludó al que sabía era uno de los ayudantes de Morisaki, el jefe de logística implicado en todo el asunto ¿estaría también Higurashi implicado?.

- "Señor Kaiba, me alegró mucho cuando me avisaron de esta operación y decidí incluirme si no le importa, puesto que eso significa que mi investigación rindió frutos."

- "¿Investigación?."- preguntó el CEO con los ojos entrecerrados.

- "Así es señor, la que le entregue al jefe Morisaki quien estoy seguro fue quien le dio la información a usted."- asintió serio el hombre.

- "Oh... veo señor Higurashi, creo que tenemos que hablar."

Y acto seguido el CEO le dio una corta pero concisa explicación al pobre hombre que palabra por palabra iba viéndose cada vez más desilusionado. Luego de eso no dijo ni una palabra, solo entrego al CEO una carpeta copia de toda la información reunida que había obtenido del asunto desde hacia dos meses, que fue cuando le llego el dato de lo que sucedía.

Por fin llegaron al lugar del destino y entraron a este, a Darla se le abrieron los ojitos al ver todas esas cajas por todos lados, llenas de símbolos diferentes que a sus ojos ya eran símbolos mágicos. ¿Habría tesoros en todas ellas o solo en una?.

- "Bien señores, ya recibieron la información necesaria y ya saben cuales son los logos de las próximas cinco promociones de la Jarrita de Captura de Dragones. Su misión es buscar caja por caja y separar aquella o aquellas con logos diferentes de encontrarse alguna."

- "¿Y yo también Seto?."

Kaiba miró hacia abajo y le sonrío a la emocionada chiquilla.

- "En especial tu, apuesto que encuentras antes que nadie un logo diferente."

- "¡YAY!."

Y tras el pequeño grito de guerra, la niña salió volando sin dirección exacta desapareciendo pronto por una esquina, así que lo último en que pensó Kaiba fue dar dos pasos antes de escuchar por encima de su cabeza.

- "¡Aquí hay un sello mágico diferente Seto!."

Y cuando todos los adultos del lugar alzaron la vista, vieron a la pequeña trepada sobre un montón de cajas que de pronto se veían precarias, dando saltitos emocionados mientras empujaba la susodicha caja.

- "¡Cuidado Darla!."

Demasiado tarde, la caja cayó junto con Darla y junto a estas la montaña de cajas se desmoronó. Pero la niña había sido atrapada por uno de los trabajadores de KC y al CEO le entro de nuevo el alma al cuerpo, en especial porque lejos de estar asustada más bien la niña parecía encantada.

- "Mejor yo busco junto a ti Darla."- fue el comentario del CEO justo antes de abrir la caja y tal como se pensaba efectivamente encontraron una tanda de juguetes de de una promoción de tres meses atrás.

- "¡Wow! ¡La Flauta encantadora de Dragones! ¡Takky trato de conseguir una hace un tiempo y no puedo."- informó la nena emocionada.

- "¿Takky?."

- "Estudiaba conmigo en el jardín y es mi mejor amigo en toooodo el mundo. Puede desarmar y rearmar lo que sea y cada vez se nota menos que son cosas rearmadas."- informó Darla como si fuese una noticia de importancia mundial y el CEO suspiró; podría acostumbrarse a recibir comentarios como ese cada día, era más... lo ambicionaba.

- "Pues llévale una Flauta."

- "¡¿En serio?."

- "Claro, y si quieres una para ti también."

En ese momento el CEO recibió el mejor pago que hubiese recibido jamás, una enorme y brillante sonrisa seguida del abrazo más fuerte y dulce que nadie le hubiese dado. Si, ansiaba acostumbrarse a esos momentos, lo ponían casi a flotar por las nubes.

Fue tal vez por eso que cuando tres horas después todos observaban el resultado de la búsqueda, con el lugar ya todo revuelto y una centena de cajas encontradas de promociones de los últimos cuatro meses ; Kaiba no se veía ni una fracción de furioso de lo que debería de estar en esa situación, más bien se lo veía pensativo.

- "Señor Higurashi."

- "¿Si señor Kaiba?."

- "Haga un inventario de lo encontrado y disponga de una nueva promoción; se repartirán estos productos entre los diferentes KC Rocks de Domino."

- "Si señor Kaiba."- asintió el otro tomando muy en serio la orden.

- "Y señor Higurashi."- interrumpió Kaiba al otro cuando iba a empezar un llamada que daría inicio a dicha orden.

- "Felicidades por su nueva promoción, es usted el nuevo Jefe de Logística del KC Rocks; confío en que hará un buen trabajo."

- "Se.. señor... ¡Si señor!. Gr... gracias."

Se volvió hacia Darla luego de un corto asentimiento y la observó viendo una y otra vez el contenido de las cajas y parecía consultar algo con su dragona de peluche y luego asentir, y volver a lo mismo.

- "¿Algo interesante que estén discutiendo ustedes dos?."- preguntó suave.

- "¡Si! Noir y yo decidimos cual elegimos cuando saquen todos estos juguetes, a Noir le gusta la muñeca de Cambio de Corazón y a mi la Gyukutenno Megami, así que nos falta ver bien cual le pedimos a papi."

A Kaiba se le encogió el corazón. Cierto, con eso del presupuesto para una sola cajita al mes.

- "Entonces no elijas y coje una de cada una ahora."

- "¿Ahora? ¡Pero si ya tengo las Flautas para Takky y para mi! ¡Y el Dragón y el Chivito que nos tocaron en las Jarritas de hoy!."

Kaiba sonrió acuclillándose al lado de la niña

- "Y tendrás también a Cambio de Corazón y al hada Gyukutenno Megami. En realidad su desempeño de hoy fue tan bueno señorita Wheeler que puede llevarse lo que usted quiera de esas cajas abiertas."

- "¿AAAH? ¿Más de uno?."

- "Eso dije, mucho más de uno."

Darla ni se lo creía, temblaba de emoción. Se acercó de nuevo y tomó las dos muñecas previamente pre-seleccionadas y luego continuó.

- "Entonces... una Maga Oscura también... y... y... ¡Y un Señor de los Dragones para Takky! ¡YAY!."

- "¿Nada más?."- preguntó el CEO sabiendo que la niña de seguro querría muchos más modelos, después de todo habían localizado como tres docenas de modelos diferentes.

- "Si, porque seguro que hay otros niñitos que también van a querer monstruos para jugar."

Al CEO volvió a encogérsele el corazón, Darla era de pronto como un sol que lo iluminaba.

- "Cierto, en ese caso ya nos vamos es tarde. Señor Higurashi, lo dejo a cargo."- y el CEO se dispuso a salir, solo que sin querer chocó con una caja que estaba en una esquina junto a la puerta de salida y que no tenía ningún sello, caja que cayó al suelo y como no tenía cinta de embalaje que la mantuviera sellada se abrió mostrando asi su contenido. Eran juguetes con defectos de fábrica separados para su eliminación.

- "¡Wow! ¡Mira Seto, un Dragón Negro de ojos Azules! ¡Como Noir y como yo!."

Efectivamente, uno de los juguetes era al parecer un modelo de Dragón Blanco, pero de alguna manera hecho con plástico negro.

- "Esto... ¿me puedo quedar con él? Devuelvo otro juguete en su lugar ¿por favor?."- la niña lo miraba suplicante y el CEO se derritió por dentro.

- "Es tuyo Darla, no necesitas devolver nada. Ese Dragón estoy seguro que nació para ti."- le dijo alzando a la niña en brazos y reemprendiendo el camino al vehículo.

- "¡Gracias! Mira Noir, ¡te encontramos un hermanito!."

Seto volvió a sonreír y derretirse un poco más; ese día había sido el mejor.

~.~.~.~.~.~

Eran casi las 6 de la tarde para cuando arribaron a Kaiba Corp y más de uno le dedicó una mirada de desconcierto al jefe, no que a él le importase mucho eso si... y no era para menos, si tanto él como la niña dormida en sus brazos estaban hechos un asco, pareciera que habían luchado contra una tropa de mugre y polvo y hubiesen perdido la batalla.

Al llegar a su oficina su fiel y preocupada asistente los miró boquiabierta de pies a cabeza.

- "¿Llegó el señor Wheeler?."

- "N-no, no aún no llega... Señor ¿que le sucedió?."

- "Larga historia."- respondió más tranquilo al saber que el rubio aún no llegaba- "Cuando llegue lo hace pasar de frente a mi oficina."

- "Si señor... ¡Señor!."

Y el CEO volteó.

- "El señor Motou dejó el informe en su escritorio, dijo que lo vería el lunes pues partía hoy a reunirse con el otro señor Motou en su viaje y volvía el domingo por la mañana."

- "Cierto, el compromiso previo que tenían para este fin de semana. No hay problema, leeré el reporte luego. Gracias."

- "De nada señor Kaiba."

Y tras eso Kaiba desapareció tras la puerta de su oficina junto a Darla. Iba a asearla pero le apenaba despertarla.

Y la verdad era que estaba cansado. Decidió mientras se sentaba con la niña aún en sus brazos en un cómodo sillón que la dejaría allí durmiendo, solo que apenas segundos después él también se quedó dormido.

Y fue así como casi 40 minutos después los encontró Joey al entrar a la oficina del CEO y quedase inmóvil ante la escena. Algo se le removió por dentro, es que todo se veía de pronto tan en su sitio, tan correcto a sus ojos. Esta escena, entrar en una habitación y encontrar a Seto Kaiba durmiendo con expresión serena y con Darla entre sus brazos ¿cuantas veces había soñado con eso? ¿Cuantas noches de frío y hambre invocó algo parecido en su imaginación mientras trataba de no caer en la desesperación ante su cruda realidad? Cuando siendo más un niño que un hombre tuvo que... no, no era el momento para recordar ese tipo de cosas, eran parte del pasado después de todo. Lo único que decidió fue guardar la escena en su memoria como un inesperado regalo que le era ofrecido por la vida. Aún amaba a ese ricachón engreído dueño de Kaiba Corp, se dio cuenta suspirando de impotencia... 5 años habían pasado y aún suspiraba por ese ricachón engreído. No, el tiempo no pasaba en vano y Kaiba había cambiado; ricachón si pero engreído no, más bien maduro para su edad como siempre pero más humilde a su parecer y hasta dulce con su hija, cosa que lo hacía caer más aún por el castaño.

Joey tenía ganas de reírse de si mismo, pero lo único que hizo de manera involuntaria fue estornudar, despertando al CEO de una.

- "¿Wheeler?."- preguntó Kaiba parpadeando mientras enfocaba la vista en Joey y estrechaba un poco más a la niña entre sus brazos logrando despertarla también sin querer.

- "¿Que les paso? Están hechos un desastre."

- "Buscamos tesoros papi."- fue la adormilada respuesta infantil y Joey miró a Kaiba interrogante y aprehensivo.

- "Ningún artículo del milenio, espero."- preguntó el rubio más o menos directamente.

- "No, no... nada de eso. Más bien juguetes perdidos en una fábrica, nada peligroso."

- "Aaah."- respondió el rubio viendo a su hija de nuevo dormida y decidiendo cargarla en ese instante, liberando así del dulce peso al CEO (para frustración de este último).

- "Siento la demora Kaiba, disculpa por hacerte cuidarla hasta esta hora, pero tu sabes como es cuando son asuntos de estado, todo lento."

- "Ni digas, la verdad me encantó cuidarla, así que si necesitas que lo hago otro día no dudes en avisarme."

Joey miró al CEO sorprendido, no se esperaba esa respuesta, más bien lo contrario- "Vaya, gracias."

- "Olvídalo, más bien te llevo. No te ves muy bien y la niña esta dormida, será difícil para ti tomar el metro así."

- "No, ya has hecho mucho por mi hoy Kaiba, yo..."

- "Insisto."- lo cortó el otro mientras se estiraba luego de levantarse y tomaba su saco aún sucio una vez más y se lo ponía. Apretó el comunicador y ordenó un coche que lo esperara en la entrada pues se iba manejando esa noche- "Andando."

- "Gracias Kaiba."- la verdad era que Joey no se sentía muy bien después de todo, tenía un poco de escalofríos.

Dejando todo en manos de su asistente, Kaiba partió entonces con la pequeña familia.

Al llegar el CEO veía al rubio con algo de preocupación.

- "¿Seguro que no quieres pasar por alguna farmacia? Ese aire que dices que cojiste no te hizo bien, se te ve... pues... mal."

- "No te preocupes Kaiba, en serio ya hiciste mucho por mi hoy. Además solo aseo a Darla, me doy un baño y me meto a la cama. Con una noche de descanso basta."

Kaiba no estaba muy seguro pero no podía replicar nada ante eso. Vio al rubio entrar con la niña por la puerta de su pequeño hogar justo antes de despedirse de él.

Volvió sin prisas a casa, ya extrañaba a la familia Wheeler despues de todo suspiró razonando justo en el instante en que parqueó el coche frente a la mansión Kaiba. ¡No podia esperar a que fuese lunes!.

Fin del Séptimo capítulo

Notas de la autora:

Seeeh, ya se ^^ me demoré de nuevo, pero no un año así que espero cogerme de eso para que no me maten. Y bueno, gracias a todos los que siguen leyendo, mi musa esta con ganas de que salga el próximo chap porque bueno n.n por fin hay algo de acción allí y la acción nos gusta xD.

Como ven Kaiba ya cayó redondito ante la tentación de tener una familia propia, a la familia Wheeler para ser más precisos, y Joey... pues nunca dejo de querer al CEO así que poco a poco las piezas van colocándose en su lugar. En el próximo capítulo algunas de esas piezas encontraran un lugar definitivo.

Una vez más gracias a todos los que me siguen a pesar del tiempo, son un amor. Nos leemos espero que pronto.

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

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Campaña de NO AL PLAGIO

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