Disclaimer: Inu Yasha pertenece a Rumiko Takahashi

Antes de comenzar con el capítulo correspondiente, quisiera robar un pequeño espacio de este fic para agradecer los reviews de los one-shots.

"Él me eligió": pss: Gracias por tu review ¡qué bueno que te gusto! Y me gusta lo que pensaste del final. n.n Hidari Kiyota: ¡Qué bonito review! ¡Y muchas gracias por tus amables palabras, me emocionaron como no tienes idea! y por anexarlo en tu lista de historias favoritas. Lady Oriades: Gracias también por anexarlo en tu lista de historias favoritas.

"La Mujer del General": adrichan: ¡Te sorprendiste! Jeje. ¡Magnífico, mi objetivo se cumplió! Gracias por leerlo.

Gracias también a todos quienes leyeron ambos fics. Me animan a seguir escribiendo más capítulos únicos.

C. Weller chan


Ahora si…

"EL CASTIGO"

Por C. Weller chan

Capítulo 6

La Hermana de Sota, Kagome

Kagome Higurashi no estaba de muy buen humor. Se veía forzada a hacer algo que realmente no deseaba, pero como había sido petición de su padre, tuvo que aceptar a regañadientes.

Cuando llegó a la dirección que su padre le había indicado, lo primero que vio fue un edificio antiguo y maltratado, con una fachada sin pintar, mugrienta y lo que parecía ser una cafetería en la planta baja. Un edificio que desde tenía memoria se encontraba en esas condiciones, custodiado al lado derecho por la tintorería y sastrería del anciano señor Totosai y a la izquierda por el salón de belleza de la señora Kaede, una mujer mayor con muchísimos nietos. Kagome conocía bien esa área, después de todo, era el camino que utilizaban para ir a la plazoleta que se encontraba una calle más allá, donde había un pequeño parque al que Sota acostumbraba tomar como sitio de reunión para jugar futbol soccer con los niños del barrio, y también donde se localizaba el asilo de ancianos que su familia visitaba de cuando en cuando. Éso sin mencionar una enorme fuente que servía para refrescar el caluroso ambiente durante el verano y por supuesto sin olvidar mencionar los hermosísimos y enormes árboles de cerezo que desde hacía muchas décadas atrás alguien había plantado en un extremo de la plazoleta. Su familia y ella acudían ahí junto con la gente del vecindario todos los años para ver los árboles florecer.

Haciendo a un lado esos pensamientos, al entrar por la pequeña puerta al negocio, su cerebro registró simultáneamente dos cosas. Primero, que el interior no estaba mucho mejor que el exterior. Sin mucho mobiliario, descuidado y un poco sucio, y segundo, un gran alboroto proveniente de un cuarto lateral, donde parecía que había un pequeño pandemónium y del cual surgía un charco de agua en el piso que rápidamente estaba convirtiéndose en una laguna.

Con rapidez se dirigió al lugar para encontrar a 6 chicos de diferentes edades tratando de… ¿arreglar? una enorme fuga de agua que provenía del fregadero, sin mucho éxito. Es más, parecía que hacían de todo, menos enfocarse en resolver el problema de plomería que a estas alturas, ya era prácticamente un mar.

Mirando para todos lados sin ver las tonterías que esos idiotas hacían, Kagome se fijó en un tubo pegado a la pared. Siguiéndolo con la vista, localizó su verdadero objetivo: la llave de paso. Estaba en un lugar relativamente visible, junto a la puerta ¿qué no podían verla? Con molestia y mucho cuidado de no mojarse con el chorro, sin ceremonias cerró la llave para detener el fluido de la fuente, para enseguida voltear hacia donde todos estaban parados.

- ¿Podrían decirme qué sucede aquí? - Una vez que se hizo el silencio, todos la miraron azorados, como si se hubiera aparecido como por arte de magia y con un movimiento de su varita mágica, terminó con el problema.

Tontos inútiles.

- Este… yo… - Kagome volteó hacia donde provenía la voz. Era la voz del muchacho que estaba frente al fregadero y que con un trapito trató de taponar el chorro.

Tonto inútil.

- Yo tuve la culpa... –Kagome escuchó un hilo de voz que provenía a su izquierda. Un chico moreno, bajito, que parecía de 10 años, con una cola de caballo y ojos azules como el cielo parecía a punto de echarse a llorar de la angustia.

La actitud de Kagome cambió instantáneamente, olvidando su fastidio.

- ¿Por qué dices eso pequeñito? – preguntó con una tonelada de ternura, a la vez que se hincaba frente al pequeño para limpiar su carita húmeda por el agua. El chiquillo la miró con ojitos de cachorro.

- Porque yo fui quien rompió la llave… - decía mientras comenzaba a llorar. Kagome sonrió y lo acunó entre sus brazos, cargándolo y llevándoselo hacia el local, para sentarse en una silla que parecía lo suficientemente sólida para soportar el peso de ambos. Sentándolo en su regazo, la chica abrazaba al pequeño niño lloroso tratando de consolarlo, mientras murmuraba palabras dulces a su oído. Los demás chicos, aún azorados, caminaron lentamente tras ella y sólo atinaban a rodearla y mirarla.

Inu Yasha no pudo evitar un estremecimiento al ver la delicadeza y amor con la que Kagome sostenía a Shippo. Y de reojo se percató que tal vez no había sido el único en estremecerse. Después de todo, el verla como un energúmeno luego de cerrar la llave, mirar este cambio total de actitud era en extremo desconcertante.

Pero también en extremo atrayente.

Kagome vio que Shippo dejaba de llorar y permitiendo ver una sonrisa en su cara, alzó la cara del niño hacia ella diciéndole:

- ¿Te encuentras mejor pequeñito? – Shippo, aun con los ojos anegados con lágrimas, asintió tratando de corresponder a la sonrisa de la amable chica que lo sostenía. – Me alegro – comentó sacando una paleta de dulce del bolsillo de su chaqueta para dársela al niño, cuya cara se iluminó de contento. Kagome sonrió al ver la reacción, pero de repente volteó hacia su público que continuaba estático para preguntarles tajante y con el ceño fruncido: - ¿Y ustedes qué están esperando? ¿Una invitación por correo? ¿Qué no ven que hay que fregar el piso? – Aún los soberbios y eternamente altaneros Naraku y Sesshomaru adoptaron una posición de firmes al escuchar el tono de mando de la muchacha, que con lentitud se levantó y dejó a Shippo sentado en la silla saboreando su paleta para señalar: - Vayan por los trapeadores y unas cubetas. Tenemos que aprovechar esta agua derramada. Fregaremos el piso y asearemos hasta donde el agua alcance. Traigan también las escobetas y el líquido limpiador que tengan. – Todos la miraban sin reaccionar, con la boca abierta. Kagome dio una fuerte palmada que los hizo brincar. - ¡Vamos! ¡Tenemos trabajo que hacer! – los muchachos lo único que atinaron a hacer fue decir un fuerte "¡sí!" al unísono para correr en diferentes direcciones y traer lo que la chica había "pedido".


Final del capítulo 6

Continuará…


Comentario de la autora: Quiero agradecer profundamente a todas y todos aquellos quienes leen este fic. Desde el primer momento, ha sido una maravillosa sorpresa el descubrir que poco a poco "El Castigo" ha ido introduciéndose en el gusto de las y los lectores. Gracias en verdad, nunca me cansaré de agradecérselos. Pero existe algo que quisiera no perdieran de vista y creo que es prudente recalcar: varias de ustedes han comentado que esta historia les parece original, un adjetivo que para mi es un halago y un incentivo sin igual, pero quisiera recordarles lo que comenté en mi nota preliminar. Este fic se inspiró en un ánime diferente al de Inu Yasha, del cual tomé algunos elementos para estructurar esta historia. Aunque no es el mismo concepto, si existen partes similares. En realidad, planeaba indicar de cuál ánime se trataba en unos cuantos capítulos más, pero creo que vale la pena hacer la mención en este momento.

El manga en cuestión es "Ouran Koukou Host Club" cuya autora es Bisco Hatori. El ánime lo realizó el estudio Bones, que dicho sea de paso, hizo un magnífico trabajo en este dibujo animado.

El argumento es el siguiente: Haruhi Fujioka es una alumna becada en el Instituto Ouran, donde acuden únicamente hijos de personalidades encumbradas y sumamente ricas de la sociedad japonesa. Ella, a causa de su empeño en los estudios y con el firme propósito de convertirse en abogada, consigue ingresar a esa prestigiosa y elitista escuela a pesar de ser una chica de clase media. Por una circunstancia muy divertida, termina formando parte forzadamente de uno de tantos clubes de la escuela, el de anfitriones, donde sus seis miembros son los típicos arquetipos de la mayoría de los ánimes para chicas. La historia del ánime describe a lo largo de sus 26 capítulos, la relación que Haruhi va formando con cada uno de los miembros del club y cómo éstos poco a poco le toman aprecio, aunque para unos cuantos sus sentimientos son más fuertes que la amistad.

Sobra decir que tocaré el tema de los anfitriones dentro de la historia de "El Castigo", pero de ninguna manera se convertirá en el punto medular del fic. Será sólo un pretexto para dar pie a ciertas situaciones cuyas consecuencias repercutirán más adelante.

Las y los invito a que disfruten de este hilarante ánime. Por ahí leí que en este año, Bones realizará una segunda parte. Ojalá que este rumor sea cierto, pues es un dibujo animado altamente recomendable. Véanlo y disfrútenlo, no pararán de reír.

C. Weller chan