[Sé que os he hecho esperar mucho, pero realmente no podía escribir el lemon entre Adrien y Marinette tan pronto por diversas cosas que les han sucedido y porque quería meter a otros personajes también. No es que quiera haceros sufrir, es que guardaba lo mejor para el final. Disfrutad, ¡que este capítulo es el doble de largo que los demás!


Nino y Alya se encontraban en su cuarto aburridos. La chica esperaba que su novio hiciera algo con ella, pero él parecía no querer hacer nada, pero Alya no se había molestado en pedírselo, pensó que con lo de antes no hacía falta.

-Oye Nino, no hace falta que te quedes aquí, puedes ir a ver la peli con los demás.-Le comentaba Alya, resoplando.

-Sé de sobra lo que quieres que hagamos,-Contestó abrumado, mirando hacia el suelo.-pero, francamente este no es el ambiente que yo quiero para mi primera vez...

-¿Qué ambiente? Estamos solos en una cama y Juleka nos ha dado permiso para ello siempre y cuando limpiemos luego.

-Ya, pero... Todo el mundo está haciendo algo como si esta casa fuera un burdel, al lado posiblemente Adrien y Marinette vayan a tener sexo también, Sabrina y Nathaniel también han hecho cosas y a saber quiénes más se les unen a la fiesta...

-¿Y quien es el culpable de que todos se exciten?

-¡Vale, eso si fue culpa mia! Pero no sabía que iba a acabar así esto ni de coña. Si quieres que tú y yo hagamos algo tendrá que ser en un sitio más romántico, a solas de verdad y sin gente alrededor follando como locos...

De pronto justo se oyó un golpe en la pared que pegaba al cuarto de Adrien y Marinette. Los dos morenos miraron hacia esta y abrieron la boca con sorpresa.

-Oh... Alguien ha empezado ya a hacer cosas...-Rió la chica de pelo marrón anaranjado, y entonces fue a pegarse a dicha pared a ver si oía algo. Nino, sorprendido la siguió pegando la oreja también.

-Vaya, no pensaba que se pusieran las pilas tan rápido, yo creía que Marinette no le iba a dejar...-Comentaba el chico moreno, confuso.

-Que te lo crees tú. Entre tú y yo, Marinette cuando estamos a solas me cuenta las ganas que tiene de despelotar a Adrien y follárselo en el mismo instituto.

-Bueno, él a mi me ha llegado a decir que... se la tiraría a cuatro patas con un traje de Ladybug puesto, pero tú eso no se lo digas a nadie.

-Joder con el buenazo de Adrien, si que le tenía ganas... Aunque... Es raro pensar en cómo abriría el traje para hacerlo... ¿lo rompería por la entrepierna y por la zona de los pechos? ¿O...?

-Deja de pensar en eso... Es tu amiga.

Alya se sonrojó enormemente y dedidió olvidarlo. Esos dos se quedaron ahí escuchando, pero aquel golpe realmente fue un cabezado que se había dado Marinette cuando se estaba besando con Adrien.

En la habitación de dichos adolescentes, ambos se apartaron y ella se agarró la cabeza algo dolorida. El rubio la miró preocupado y la acarició también.

-¿Te encuentras bien?-Preguntó él, mirándola atentamente.

-Sí... No te preocupes, soy una maldita torpe.-Respondió entre unas leves risas la peliazul.

-Quizá he sido demasiado brusco, ven, siéntate en la cama.

Adrien la cogió de la mano e hizo que se sentara en la cama, sentándose él a su lado. No sabían realmente lo que el otro quería. Los dos querían hacer algo íntimo, pero el chico modelo tenía miedo de proponérselo por lo que pasó. En el fondo era un poco pervertido y esa noche deseaba a Marinette con todo su corazón... y su pene también, para ser sinceros. Sí era verdad que se había enamorado de ella, y se lo quería demostrar de ese modo, pero tampoco quería espantarla por ir tan rápido.
Por parte de Marinette, ella también deseaba mucho hacérselo con Adrien, pero no estaba segura de si él querría después de todo aquello.

Ella se metió las manos en sus bolsillos del pantalón del pijama y notó un plástico de forma cuadrada. Lo sacó y pudo ver un preservativo aun cerrado.

-¡¿Ehh?!-Exclamó mirándolo, y luego trató de ocultarlo porque el rubio la miró, pero era tarde, lo había visto.

-¿Eso era un condón?-Preguntó sonrojado el chico.

-Sí... Al parecer Alya habrá tenido la idea de ponerlo ahí antes...

Se hizo silencio repentinamente, eso era una señal para los dos. Adrien cogió la mano de Marinette y se volvió a acercar a ella.

-Sería una pena desperdiciarlo...-Dijo como indirecta el chico, cosa que ella pilló al instante y volvió a avergonzarse.

-¿T-tú crees?-Temblorosa, a la muchacha le dio un vuelco el corazón.-E-es una verdadera pena... Pero si quieres... no tendría por qué desperdiciarse...

Él se rió un poco y la abrazó cariñosamente. Él quería que ella se sintiera agusto, además veía que ella quería. Al separarse acarició la cara de Marinette lentamente y luego llevó sus manos hasta los botones de su propia camisa, desabrochándosela mientras la miraba un tanto insinuante.

-No se desperdiciará entonces...-Contestó él, abriéndose la parte de arriba de su pijama. La chica miraba atentamente ese torso, nunca le había visto así, era realmente sexy.

-Wow, e-estás incluso más... bueno de lo que pensaba...-Tartamudeaba la joven de ojos azules.

-Pareces muy nerviosa, Marinette...

-¿Y cómo quieres que esté? Voy a... Es decir... Vas a...

-Vamos a tener sexo, no es nada malo, solo déjate llevar, ¿vale?

-¿Tú lo has hecho antes?

-No, y aunque no lo parezca, yo también estoy nervioso, pero no quiero fastidiarla más contigo e intento mantenerme sereno.

-No la puedes fastidiar, Adrien, estoy demasiado colada por ti como para fijarme en algo malo que hagas...

-Oh, eh... en ese caso...-Adrien, sin poder retenerse más, comenzó a quitarle a ella su pijama. Le desabrochó los botones y abrió su camisa también, volviéndola a dejar en sujetador.

Tal y como le recomendó el rubio a ella, se dejó llevar y dejó que él llevase las riendas. Aunque para tardar menos, Marinette le ayudó a despojarse del todo de su camisa y la dejó por ahí. A continuación también se quitó Adrien la suya haciendo lo mismo y agarró a la chica, atrayéndola a su cuerpo para besarla pasionalmente mientras ambos se echaban en la cama bien.
El joven quedó sobre su chica y cogió su sujetador de la parte inferior, subiéndolo hacia arriba y haciendo que sus pechos quedaran fuera, sin perder tiempo agarró ambos y los apretó, haciendo que Marinette gimiera un poco en bajo, sintiendo vergüenza. Sin embargo a Adrien le encantó esa vista y ese tacto tan suave y blandito. No sabía manejar una situación así, pero se esmeró en mantener la calma y pensar bien en sus jugadas para no hacer el ridículo. Aunque para su suerte, Marinette se lo había imaginado tantas veces, que al verle indeciso sobre lo que hacer, decidió guiarle un poco.

-¿Podrías quitarme los pantalones...?-Pidió la chica de las coletas, echándole una mirada lujuriosa, aunque aun sintiera muchos nervios, tratando de verse lo más sexy posible ante él, que rápidamente asintió y dejó sus senos libres para ir directo a quitarle la prenda que le había dicho. Posó sus manos sobre las caderas de la joven, agarrando el elástico del pantalón y arrastrándolo hacia abajo. Sacó primero una pierna, después la otra y tiró los pantalones por ahí, fijándose otra vez en el cuerpo de su compañera.

-Eres tan perfecta...-Dijo Adrien mientras volvía a ponerse sobre ella y ponía su mano sobre su cintura, acariciando su piel blanquecina. Se detuvo a mirar sus bragas blancas de ositos marrones y rió un poco al ver lo infantil que parecía.

-Oye, ¿de qué te ríes?-Preguntó un poco molesta y a la vez emocionada por lo que le había dicho antes.

-No sabía que usaras ese tipo de lencería, pero me gusta, te ves muy sexy con ella...-De vuelta miró sus ojos con perversión, y sin rodeos llevó su mano derecha a acariciar por encima la entrepierna de Marinette, la cual se sorprendió y se mordió el labio sin detenerle.

-G-gracias.-Tartamudeó observando lo que hacía, sin saber cómo actuar realmente. Pero de pronto él se apartó y se echó a su lado.-¿Qué haces?

-Quítame ahora tú mis pantalones.-Sugirió con un notable tono erótico que hizo estremecer aun más a la peliazul. Esta se puso sobre él, obedeció en el acto e hizo lo mismo que el chico rubio había hecho antes con los suyos.

Al quitarle la parte de abajo del pijama a Adrien, Marinette se quedó mirando sus boxers, que eran rojos con puntos negros. Ella se rió también, a pesar de que ese pedazo de bulto que se le marcaba la hubiera excitado más aun si cabía.

-Esto es lo bueno de tener un padre diseñador, que te hace cosas como estas.-Contestó medio riendo también el rubio.

-Mira que eres hortera...-Sonriente, ella se sentó con cuidado sobre su entrepierna y acto seguido se quitó del todo el sostén, ya que le estaba molestando de tenerlo ahí y era más fácil si no llevaba nada. Al no tener nada puesto en la parte de arriba, Marinette se echó lentamente sobre el torso desnudo y fibrado de su chico y este la rodeó con un brazo y con el otro le agarró una nalga, mientras volvían a besarse frenéticamente, frotando sus cuerpos entre sí.

Rápidamente, Adrien volvió a tener otra erección, y esta vez sí podría hacer buen uso de ella. Marinette obviamente lo notó justo contra su vagina, ya que sus entrepiernas estaban pegadas, aunque separadas por las molestas telas de la ropa interior. Dio un jadeo de sorpresa la chica cuando habían apartado sus labios el uno del otro, y de pronto se volvieron a mirar confundidos y rojos. Sin embargo la peliazul tenía un plan para empezar bien que seguro que no fallaría.
Se colocó de rodillas, manteniendo al chico aun tumbado entre sus piernas, observando lo que hacía. Ella condujo sus manos hasta el pecho de Adrien, acariciándolo con los dedos y bajando estos por todo su torso, hasta llegar a su abdomen. Ahí empezaba el boxer rojizo que tanto deseaba apartar de su campo de visión para dar con la virilidad de su enamorado, y no aguantó más sus ganas, lo agarró y lo bajó inmediato, dejando salir aquello.
Adrien se quedó un poco rojo, todavía con una sonrisa insegura y nerviosa, no sabía si le iba a gustar realmente, pero a ella le encantó y empezó a acariciarlo con timidez con las manos. Él jadeó mientras la miraba sonrojándose a más no poder, pensó que Marinette no se atrevería a hacer ese tipo de cosas por sí sola, pues sería demasiado tímida, pero al parecer sus ganas fueron mayores que su vergüenza. La joven se dedicó a masturbar con lentitud a Adrien, y al poco de estar tocándole, le miró, fijándose en que parecía gustarle.

-N-no sé si lo estoy haciendo bien...-Admitió la chica, sin detenerse demasiado.

-E-eres muy buena...-Respondió como pudo el rubio, otorgándole una sonrisa.

-Gracias... ¿Quieres que ya te ponga... eso? ¿O quizá puedo hacer otra cosa que te guste?

-Ahora mandas tú, estoy a tu disposición para que me hagas lo que quieras, pero después me tocará a mi.

-De acuerdo.-Con algo de apuro, Marinette acercó su cara al duro miembro de Adrien y lo mantuvo agarrado de manera suave con su mano derecha. Probó a lamerlo con la lengua primero, al no estar segura de lo que hacer y tener miedo de pifiarla en un momento como ese. Luego acabó cogiendo valor y colocó los labios en su glande, dándole una pequeña chupada para probar.

El chico se mantenía sorprendido y le gustaba lo que sentía, realmente se arrepentía de no haberse fijado antes en la perfecta Marinette. Ella podía ser torpe, pero desde luego tenía muchísimas cosas buenas que hacían que eso quedase en el olvido, al menos en la mente del muchacho, que en ese preciso intante solo podía fijarse en su preciosa cara mientras le hacía una felación de principiante.
Acabó la chica de las coletas por empezar a meterse más de ese erecto pene en su húmeda boca y succionar mientras con su mano derecha aun masturbaba la parte que no chupaba.
Al rato se apartó, dejando un pequeño hilo de saliva conectado desde la punta del pene de Adrien a los labios de Marinette, que acabó deshaciéndose cuando ella puso distancia y se separó. Por un momento, el rubio la miró admirado, no se esperaba que lo hiciese tan bien.

-Me estaba gustando...-Reprochó este.

-Lo siento, voy a ponerte el preservativo,-Avisó ella, cogiendo el sobre que contenía la protección, que había quedado tirado al borde de la cama.-quiero empezar ya...

-Hm, estoy de acuerdo con eso entonces...-Adrien sonrió, estando apoyado con los codos sobre la cama, viendo todavía lo que ella estaba haciendo.

Marinette abrió con cuidado el sobre del condón y lo sacó, tirando el envoltorio por ahí, ya después lo recogerían todo una vez pasase el furor del momento. Volvió a donde estaba y comenzó a colocarle bien la gomita, esperando que no se moviera o algo así.
Sintió Adrien que estaba quedándose demasiado quieto, así que supuso que le tocaba ya. Súbitamente, agarró a su chica y la puso sobre la cama, quedándose esta vez él encima y mirándola con fiereza. Ella volvió a dar un jadeo de sorpresa, mirando indefensa hacia él, suponía que era su turno de hacerle algo a ella, y de paso empezar a darle al tema. Él le contestó con una atrevida sonrisa, agarrando sus bragas y bajándoselas de repente, quitándoselas también del todo y tirándolas al suelo con la otra ropa. Marinette ya sabía lo que le tocaba ahora, tal y como veía a Adrien, suponía que iba a empezar a penetrarla de un momento a otro. El rubio, sin nada que perder, salvo el control, agarró las piernas de su compañera y a continuación las separó, no muy bruscamente para no asustarla.
Pudo observar cómo estaba de húmeda, realmente se había excitado, y Adrien no pudo evitar acercar su mano para tocarla por curiosidad. Acarició sus labios vaginales lentamente, mojándose los dedos, los cuales apartó para llevárselos a la boca y lamerlos. Marinette se murió de vergüenza un poco a la vez que gimió cuando la tocó. No podía más con la tortura, deseaba que se diera prisa y empezara a poseerla como tantas veces fantaseó. Él lo notó y dejó de hacer el tonto para ir ya al asunto. Sujetó bien las piernas de la chica mientras se acercaba a su entrada y comenzó a penetrarla lentamente. Al parecer ella nunca había hecho aquello tampoco, pues estaba cerrada y se la veía muy nerviosa. Trató de introducir su pene un poco más, haciendo algo de presión, pero Marinette dio un pequeño quejido, mientras se tapaba la cara.
Adrien se detuvo un momento, pero sin sacar lo poco que tenía dentro de la vagina de la joven, y le soltó las piernas, dejándolas aun abiertas, pero apoyadas sobre la cama. Se había dado cuenta de que era bastante flexible y eso le gustaba demasiado, pues se imaginó un montón de poses ''imposibles'' que podría hacer con ella. Acabó reaccionando el rubio y cogió las manos de la peliazul, apartándolas de su cara para mirarla, pero la muchacha estaba totalmente roja, y miró hacia otro lado, cerrando los ojos.

-Marinette...-Susurraba Adrien, acariciándola para tranquilizarla.-No tengas miedo, voy a ser cuidadoso...

La nombrada acabó por mirarle, mordiéndose el labio, pero acabó asintiendo y rodeó con sus brazos a su amado. Este se colocó en el cuello de Marinette y empezó a besuquear por allí, tratando de hacer que el dolor fuera menor.

-N-no lo seas... Cuanto más rápido vayas ahora, antes pasará el dolor...-Gimoteaba ella, con un hilo de voz. Podía sentir el ardor de su entrepierna. Le quemaba el dolor al paso del gran miembro del chico rubio, nunca antes había sido penetrada por nada.

-Está bien, pero no te enfades conmigo, recuerda que me lo has pedido tú...-Adrien sabía que le iba a doler bastante a ella, y probablemente a él también por la presión que ejercían las paredes vaginales sobre su virilidad. Siguió entrando, esta vez empujando más brusco, lo que le costó bastante, además Marinette, de los nervios y el ardor, se contraía un poco, haciéndolo más difícil.-Si no te relajas te dolerá más... Y a mi...-Volvió a decirle, junto a su oído, mientras le agarraba una mano.

-L-lo siento...-Pidió perdón la peliazul, intentando relajar sus músculos y calmarse. Él llegó al tope dentro de la cavidad de ella, y estaba esperando a que se acostumbrara a tener algo ahí dentro para continuar. Por curiosidad, volvió a despegarse de Marinette un poco para mirarla a la cara, vio que estaba un poco más relajada, con los ojos cerrados. Aunque cuando notó que Adrien se apartaba de su cuerpo, los abrió y le miró también, con la respiración algo agitada.

-No te preocupes, te acostumbrarás. Voy a moverme ya...-El chico rubio no dejó de acariciar a su chica con una mano y agarrarle la suya con la otra. Entonces, ya que seguía dentro, probó a retroceder poco a poco hasta casi sacar su duro pene de la vagina de la adolescente de las coletas, y acto seguido volvió a introducirlo de una manera suave, y así repetidas veces, despacio, para no hacerle daño excesivamente.

Ante estos leves movimientos, Marinette daba pequeños gemidos de dolor, aunque pronto se acostumbró a ese ritmo y empezó a sentir placer. Por si acaso Adrien iba lentamente, hasta que viera que realmente podía aumentar la velocidad.
La muchacha le miró, a la vez que gemía aun de un modo entrecortado y poco audible, y se notaba que ya no era de dolor. Tan solo le molestaban las pequeñas roturas internas que había sufrido, pero era normal en su primera vez, además que empezaba a notar más agradables las penetradas de su chico.
Al oír que sus quejidos fueron convirtiéndose paulatinamente en jadeos de placer, Adrien sonrió pícaro y se incorporó un poco para hacerlo más fácil, agarrando su cintura con las dos manos. Seguido de ello, movió sus caderas más rápido que antes, aun sin hacer las embestidas demasiado bruscas, pero yendo a un ritmo normal y no lento como antes.

No podía hacer mucho más la peliazul, tan solo estaba echada sintiendo como aquel apuesto rubio la hacía suya, y hasta entonces había mantenido sus manos sobre el colchón, pero en ese momento, para hacer algo llevó su mano izquierda a su clítoris y lo acarició de manera superficial, haciendo que disfrutara aun más.
Adrien se dio cuenta y se paró, riéndose un poco.

-Eso es hacer trampas.-Le dijo este, mientras Marinette rió, un poco roja.

-Pues hazlo tú y dame más fuerte, ya no me duele y necesito más.-Contestó la chica, apartando su mano de allí.

-Uy, Marinette, no sabía esto de ti...-Adrien estaba sonrojado y a la vez muy caliente.-Lo haré, pero antes vamos a cambiar de posición. Para empezar esta está bien, pero es aburrida.-Él se apartó saliendo de ella y le tendió la mano para que se incorporara también. Cuando ella le agarró, y se sentó, automáticamente el rubio acercó a su chica a él y volvió a darle un beso, esta vez con lengua. Al separarse lentamente de sus húmedos labios la miró a los ojos directamente.

-¿Cómo quieres que me ponga?-Preguntó de manera erótica la joven, pero esperando que no le dijera de hacer posturas del Circo del Sol tan pronto.

-Apóyate de cara al cabecero de la cama y agárrate a él.-Respondió poniéndose serio. Ella le miró extrañada, pero por alguna razón, eso le ponía aun más, así que obededió y se puso tal y como su chico le dijo. Adrien se colocó tras Marinette, agarrándole una cadera para que sacara un poco su trasero y con la mano libre separó levemente sus piernas. De esa manera su vagina quedaba a la vista, aun húmeda, pidiendo a gritos que le introdujeran algo de nuevo. Sin perder más tiempo, el adolescente volvió a introducir todo su pene dentro de ella hasta el fondo de una estocada, cosa que a ella le dolió un poco, y dio un jadeo largo al notar esa punzada dentro de ella. Eso la volvía loca, y más aun que él empezara otra vez a moverse frenéticamente en su orificio mientras llevaba la mano a su pecho y la otra a su clítoris, acariciándolo con ímpetu. Adrien se acercó a la clavícula izquierda de Marinette y dejó varios besos desde su hombro hasta su cuello, centrándose en este, chupándolo y mordiéndolo sin dejar de empujarla con sus habilidosas caderas, que cada vez iban más rápido y duro.

Los gemidos se hicieron más sonoros, el calor fue aumentando y sus cuerpos se fundían en el más puro placer del que podían disfrutar en ese instante los dos solos.
El chico no dejaba de penetrarla rudamente, entrando y saliendo sin pausa de la vagina de la peliazul, a la vez que seguía masajeando su clítoris y besando y dejando marcas de mordiscos por toda su clavícula. También mantenía la otra mano en su pecho todavía, centrándose en su pezón, el cual apretaba con los dedos. Marinette no podía parar de emitir gemidos de puro placer, aun apoyada como podía en el cabecero de la cama. Le faltaba muy poco para correrse, pues no tenía tanto aguante al no haber hecho nada antes.

En mitad de aquel ardiente momento, la puerta se abrió, aunque los amantes no se dieron cuenta, estaban de espaldas a ella, pero era Chloé, que había entrado a cotillear y se los encontró ahí entregados al amor, así que rápidamente volvió a cerrar la puerta despacio y se marchó. Ni Adrien ni Marinette se dieron cuenta, ellos estaban a lo suyo, jadeantes.

Sin poder aguantarlo más, la chica llegó al orgasmo, dándo un último gemido más alto que los demás. Adrien pudo notar esas contracciones de su vagina ejercer presión sobre su miembro repetidas veces y seguidas, y supo que se había corrido, así que se detuvo, mirándola. Él no había llegado aun, y le preocupaba que no quisiera seguir o dejarle acabar.

-¿Ya...?-Preguntó apurado el rubio, sin apartarse todavía de ella.

-S-sí... Pero no te preocupes, puedo seguir...-Jadeaba ella, intentando recobrar la respiración.-M-me está doliendo la espalda así... ¿Podemos cambiar...?

-Claro... No quisiera que te hernies tan pronto.

-Y esta vez quiero verte la cara.

Rió nuevamente el chico y salió de ella, pudiendo ver cómo estaba mucho más mojada que antes. Marinette se dio la vuelta mirándole y se sentó en la cama, observándole sonrojada y sonriente.

-¿Hacemos lo de antes o tienes otro plan?-Cuestionó el rubio, adoptando un sospechoso tono de Chat Noir, además con los movimientos su pelo se había descolocado un poco y tenía la forma de su alterego heroico.

Marinette al darse cuenta le miró muy confusa, sin contestarle. Por pura curiosidad miró sus manos; tenía un anillo plateado en una de ellas y se preguntaba por qué no se lo quitaba para algo tan movido como el sexo. Intentó descartar la idea de que él fuera Chat Noir, debían ser coincidencias. Podía dejar sus sospechas para otro momento, de modo que dejó de pensar y agarró a Adrien, tumbándole a él en la cama y subiéndose encima suyo como antes. Le miró pervertidamente ella a él. Rápidamente el joven le devolvió la mirada, y agarró a la peliazul del trasero, levantándola un poco para poder penetrarla. El rubio aun seguía erecto y con el preservativo en su sitio, así que ella se auto penetró estando sobre él. Adrien subió un poco sus manos hasta posicionarlas en la delgada cintura de Marinette otra vez, y en esta ocasión le tocaba a ella moverse.

-Me sorprende que aun sigas duro.-Decía picajosa la muchacha, inclinándose sobre su chico para hablarle de cerca, y aprovechó él para quitarle las coletas, quería verla con el pelo suelto.

-A mi me sorprende que seas capaz de aguantar otro asalto.-Contestó Adrien, acariciándo su sedoso cabello azulado.

-Hm... Aguantaría los que fueran por ti...-Comenzó su movimiento de caderas suavemente sobre el miembro del chico mientras se despegaba un poco de su cuerpo y posaba sus delicadas manos sobre el pecho de él.

No tardó en empezar a moverse intensamente sobre la virilidad del muchacho, gimiendo de nuevo. Botaba sobre él mientras este le ayudaba impulsándola con sus manos aun agarrándola. Desde esa pose podía verla sobre su cuerpo, penetrándose con ganas y haciendo saber que le apasionaba hacerlo con esos placenteros quejidos que daba. Marinette estaba segura de que podrían oírla fuera, pero, sinceramente le importaba una mierda. ¡Que lo supiera todo el mundo! Por fin había logrado enamorar al chico de sus sueños y estaba complaciéndola del mejor modo que podía. Desde luego, a la peliazul le estaba encantando, era como un sueño, pero esta vez estaba pasando de verdad.
No se sentía cansada aun, pues era atlética y tenía aguante de sobra. No paró ni un segundo de moverse sobre Adrien, metiéndose su pene hasta lo más profundo de su vagina. Juraría él que casi podía chocar contra su fondo, la entrada de su útero, estaba siendo muy bruta, pero eso le ponía aun más loco hasta el punto de sentirse extasiado. No se quedaba atrás tampoco, pues también aportó sus gemidos, que se mezclaban con los de ella, creando una perfecta melodía que demostraba que lo estaban pasando bien juntos.
Le quedaba ya poco al rubio, y lo notó al sentir un cosquilleo en su entrepierta, hasta que acabó culminando dentro del preservativo. Repentinamente dejó caer sus manos sobre la cama y quedándose completamente quieto y agotado. Marinette lo notó y paró de botar. Le miró a la cara, le vio realmente adorable y guapo, tan solo de pensar que ella le provocó tal placer se ponía muy contenta. Adrien acabó abriendo los ojos y la miró, aun jadeante del cansancio, pero ella se mantuvo sobre él, mirándole.

-N-no tengo palabras.-Habló el joven modelo, intentando incorporarse sin bajarla a ella de encima suyo y se acercó a su cuerpo, abrazándola. La adolescente de ojos azules le devolvió el abrazo y se apoyó en su pecho, besando en él.-¿Cómo es posible que seas capaz de hacer todo eso?

-Te tenía muchas ganas, Adrien...-Contestó la chica, contenta a más no poder.-Siempre te imaginaba dándome lo mio en mi cama, en la tuya, e incluso en el instituto, en los baños... He de admitir que soy algo viciosa.

Adrien rió, y, aun abrazado a ella, sentados en la cama, decidió tumbarla y de paso sacar su pene de la vagina de Marinette, ya que seguía aun dentro y con el molesto condón ya usado. No era muy cómodo para ninguno, así que cuando salió de su cuerpo, se retiró la gomita con el esperma y miró a esta sonrojado, no sabía dónde tirarlo, porque si salía ahora los demás les mirarían mal, era obvio que ese escándalo se oyó por toda la casa. Lo ató para que el contenido no se vertiera y lo metió en su mochila. Plagg le miró desde dentro con cara de odio intenso, pero no habló porque Marinette estaba cerca. Volvió a echarse en la cama junto a ella y se le acercó.

-Sabes, tengo que admitirte yo también que desde esta última semana he estado diciéndole a Nino que te haría algunas burradas...-Explicaba el rubio, adoptando una seria expresión.-Entre ellas estaba vestirte de Ladybug...

Marinette abrió los ojos muy sorprendida, no supo si él dijo aquello porque sospechaba o porque seguía teniendo un fuerte fetiche con las cosas rojas con puntos negros.

-No sé si te iba a dejar hacerme eso...-Respondió poniéndose seria también. Se sentó al borde de la cama, dándole la espalda y buscó con la mirada su ropa interior, estaba dispuesta a vestirse ya. Pero Adrien no parecía querer vestirse, pensaba en hacer algo más si ella se lo permitía, así que se sentó a su lado la rodeó con una mano su cintura.

-Vale, eso no lo haremos. y ahora... Te he dejado a medias...-Susurró Adrien en el oído de Marinette, que se exaltó con creces al oír que su amado quería seguir complaciéndola.

-¿Me lo estás diciendo en serio? ¿Aun quieres más?-Preguntó atónita ante sus palabras.

-Purrr supuesto, Marinette...-Nada más decir aquello, el chico se tapó la boca, se le había escapado una broma de Chat Noir.

-¡Lo sabía!-Ella se levantó bruscamente de la cama, poniéndose frente a él. Ya que habían terminado más o menos, estaba dispuesta a destapar sus sospechas de una vez por todas. El tema aquel ya no se podía mantener oculto en ninguno, debían aclararlo.-¡Eres Chat N...!-Adrien también se levantó, pero fue a ella y le tapó la boca para que se callara.

-No chilles, me da igual que los de ahí fuera oigan nuestros gemidos.-Avisaba el joven, nervioso, apartándose cuando logró callarla.-Pero... No quisiera que se enteraran de esto, ya bastante que lo sabes tú. He sido un descuidado, pero pensaba contártelo igual, porque, ¿somos pareja, no?

La chica se había quedado totalmente en blanco, no lograba asimilarlo, pero luego si que le vio el parecido y se sintió estúpida. La misma alergia a las plumas, la misma voz, los mismos ojos y el mismo color de pelo, por no decir que los únicos de su clase que no fueron akumatizados fueron ellos mismos, y nunca se les veía a ambos en el mismo lugar que los superhéroes.

-¡Arg!-Exclamó la peliazul, llevándose las manos a la cabeza, pero al caer en que estaba desnuda cogió la camisa del pijama de Adrien, que estaba por allí cerca y se la puso para taparse un poco.-Debí haberme dado cuenta antes, soy estúpida... Tú nunca has sido infectado por un akuma, tenéis las mismas alergias, la voz...

-¿Estamos tocando el tema de las identidades? ¿Vamos a hablar de eso ya? Porque tú tampoco has sido akumatizada nunca, y me das varios motivos para pensar que eres Ladybug.

-¿Sí? Si fuera Ladybug te sacaría de tus problemas sentimentales, ¿no? Porque sigues encoñado de ella y no de mi.

-Me estoy haciendo un lío impresionante... Pero no sigo encoñado... Yo...

-Déjalo, Adrien, solo quieres a la superheroína, no a la civil.

Para él eso era una confesión de identidad clarísima, pero se equivocaba, él la amaba a ella desde antes de saber que era Ladybug.

-¿Lo eres...?-Preguntó insistente, con ganas de saberlo.

-Claro que lo soy... Por eso te dije antes que sería más fácil si te me hubieras confesado siendo Ladybug, porque como yo misma se ve que no te interesaba demasiado.

-Era más complicado de lo que parece y lo sabes, antes éramos como cuatro personas totalmente diferentes, y lo creas o no, nuestras relaciones entre ''nosotros cuatro'' eran distintas y no nos enterábamos. Yo me fijé en Ladybug por su seguridad y su valentía, pero tú en clase, cada vez que te acercabas a mi hablabas raro y parecías muy nerviosa, por eso no pude asemejarte a Ladybug y no me fijé en ti en ese momento. En algo que sí me fijé era en que sabías poner a Chloé en su sitio con lo de tu tío abuelo, o en el concurso de los bombines, esa es la Marinette que yo quiero, pero te ponías tan rara frente a mi que pensaba que no te caía bien o que habíamos empezado mal con lo del maldito chicle y no llegaste a perdonarme del todo.

-Ya, ¿crees que yo quería ponerme así contigo? Estaba tan enamorada de ti que no era capaz de pensar, suele pasar cuando te enamoras de alguien, además frente a ti era muy tímida, eres alguien importante y famoso, yo soy una torpe y normalucha chica de instituto que no sabe hacer nada.

Adrien suspiró y se acercó a Marinette, abrazándola fuerte. Él la quería fuera quien fuera, la peliazul para él era perfecta en todos los sentidos y quería hacerle saber que le gustaba fuese quien fuese, porque al fin y al cabo eran la misma persona, era muy estúpido enfadarse porque su crush se enamoró primero de ella misma con un traje rojo y negro antes que de ella misma con unos pantalones rosas, una camisa blanca y una torpeza de libro.

-Quien está bajo la máscara de Ladybug eres tú y solo tú, no me he enamorado de otra persona, con el traje demuestras que puedes ser aun más genial que la propia civil, si no mírame a mi, yo soy un aburrido hijo de un diseñador ricachón con una rutina de sesiones de fotos, esgrima y cartas de amor vacías de fans locas, y cuando soy Chat Noir soy libre para ser como me de la gana sin miedo a perjudicar mi reputación de niño perfecto de papá.

Marinette rió un poco ante esas palabras y se apegó fuertemente a él, abrazándole con ganas. Quería dejar de discutir, otra vez tocar esos temas sería de idiotas, ¡técnicamente ya todo estaba arreglado!

-Yo te quiero de cualquier manera,-Informó la joven, acariciándole el pelo.-de hecho creo que en una ocasión te comenté que me replantearía salir contigo como Chat si no estuviera ya enamorada de otro. Viéndolo ahora que sabemos todo... Es gracioso lo ciegos que estuvimos.

-Si, somos idiotas.-Los dos se rieron, mas acto seguido se miraron a los ojos y volvieron a besarse, primero despacio, cariñosamente, pero acabó apasionado, volviendo a subir la temperatura otra vez. No habían acabado sus actividades, les quedaba aun un poco más. Cuando se apartaron, Adrien se volvió a sentar en la cama y obsevó a Marinette sonriendo pervertido.-Nos queda algo por hacer...

-Ya no tenemos más preservativos, y después de todo esto paso de ir al salón a coger otro...-Respondió, sentándose a su lado también, algo decaída.

-Bueno... Hay otras maneras de hacerlo...-Le volvió a susurrar en el oído sensualmente, pero ella, figurándose que se refería a otro orificio, se molestó un poco y se cruzó de brazos, totalmente roja.

-No voy a acceder a algo así todavía.-Gruñó mosqueada.

-¡N-no es eso a lo que me refiero! No soy tan guarro... Si que me gustaría, pero ahora es muy pronto... Yo te iba a proponer un sesenta y nueve para terminar, ahora que hemos descansado un poquito y estamos bien.

Ella suspiró y acabó sonriendo. La idea le parecía buena y le excitó de nuevo. Entonces los dos se pusieron a hacer aquello para acabar.

Mientras tanto, en la habitación de al lado, Nino y Alya no lograron escuchar nada ni entender lo que decían, pero los gemidos se los comieron con patatas, y los demás un tanto de lo mismo.

Acabó por fin esa ajetreada noche tan divertida y todos los adolescentes acabaron por dormirse, pues se hicieron las tres de la mañana y tenían sueño la gran mayoría.

Los dos tortolitos de la habitación siguieron a lo suyo hasta hacer que tuvieran un segundo clímax ambos cuando se hicieron aquel oral simultáneo. Ya sabiendo sus identidades y que estaban enamorados, acabaron de darse amor y se vistieron de nuevo con sus pijamas respectivos para ponerse a dormir.

Continuará!


[Vaya, ¡ya 21 reviews! Esta es la historia mia que más tiene, y eso que iba a ser una coña pura y dura. ¡Os lo agradezco muchísimo! Ya por desgracia está acabando, pero tranquilos, que si os gusta como escribo tengo más fanfics pensados, aun así si alguien quiere algo especial para otra historia sigo escuchando propuestas (a eso me refería en el cap enterior xD)].