CAPITULO 5: LAS NUEVAS ESCUELAS

- Bueno ya esta todo listo – comentaba Sakura después de revisar que todo estuviera en orden – la casa esta lista y todos están inscritos en sus respectivas escuelas, así que vayan a arreglarse para la fiesta de bienvenida.

- ¿Y dónde es la fiesta?

- En casa de Eriol y Tomoyo, y ahora que lo mencionas Sora, me gustaría que tú, Marcus, Mildred, Takuya y yo nos vayamos antes que los demás.

- ¿Para qué tía?

- Porque ustedes han estado en Japón muy pocas veces así que quiero mostrarles donde viven los demás así como mostrarles donde están las escuelas.

- ¿Y Nadeshiko y yo?

- Tu hermana, Kero y tú pueden irse un poco más tarde – le contesto a su hijo.

- De acuerdo – exclamaron todos.

Mansión Hiraguizawa

- Hien, Nadeshiko, Kero ¡bienvenidos! – Los recibía Tomoyo – adelante están en su casa ¿y los demás?

- Hola Tomoyo, no te preocupes por ellos no tardan en venir – volando para darle un abrazo – espero que no tenga que fingir que soy un muñeco.

- No te preocupes Kero, no pasa nada.

- Hola tía Tomoyo – saludo Nadeshiko.

(Abrazando a su sobrina) – Nadeshiko que hermosa estas – separándose – espero que e dejes grabarte con alguno de mis modelos.

- Ay tía, por cierto, muchas gracias por lo de la cámara, me fue muy útil.

- De nada – volteando a ver a su sobrino – y este alto y apuesto chico debe ser Hien.

(Abrazándola) – Hola tía, no exageres no hace mucho que nos vimos.

- Ya lo sé pero cada vez que te veo luces más guapo.

- ¡Ya llegamos! – Saliendo del auto junto con sus sobrinos.

- ¡Sakura! – Corriendo prácticamente para abrazarla - ¡amiga que alegría verte!

- ¡Tomoyo! Yo también me alegro de verte.

- Que gusto verlos, adelante – los saludaba Eriol que había llegado a la puerta y se hacía a un lado para que sus sobrinos entraran.

- Hola tío Eriol – decían Hien, Nadeshiko, Mildred, Marcus, Takuya y Sora al mismo tiempo que hacían una reverencia, obviamente todos se conocían por las múltiples visitas que todos se habían hecho a lo largo de los años, así que todos se consideraban familia entre sí.

Luego de varias horas de estar platicando y poniéndose al día sobre lo que habían hecho, Tomoyo paso a todos del jardín donde habían estado conviviendo a uno de los múltiples salones con los que contaba su casa.

- ¿Entonces cómo quedaron todos? – preguntaba Eriol.

- Pues Marcus, Takuya y Sora van a la universidad cada uno en el campus que le corresponde, Hien irá a la misma preparatoria que Selene, Majo y los gemelos, y Nadeshiko y Mildred a la secundaria de Mattew y Kamui.

- Me da gusto que me hayas obedecido monstruo.

- ¡Ya te dije que no me digas monstruo hermano!

- Touya no seas grosero – lo regañaba su esposa para luego voltear hacia Sakura – no te molestes Sakura ya sabes como es, no puede decir que esta feliz de verte.

(Totalmente sonrojado) – Tomoe…

(Sonriéndole a su cuñada) - No te preocupes, ya estoy acostumbrada.

- Y dime Sakura ¿vas a trabajar en algo? Porque yo en tu lugar me quedaría a descansar todo el día.

- Voy a seguir al tanto de la empresa desde aquí.

- ¿En serio? – Se extraño la pelirroja - ¡que flojera!

- Nakuru, no seas así.

- Es que pienso que es una lástima que no se relaje - abrazando a su esposo - ¿no crees Yuki?

- No lo sé, ¿tú que dices Sakura?

- Digo que voy a relajarme pero me volvería loca si no hiciera nada.

- Ay Sakura, sigues igual de activa como siempre.

- La verdad es que sí, no puedo negarlo, y te agradezco mucho que hayas hecho esta fiesta de bienvenida Tomoyo.

- No es nada Sakura, sabes que para mí fue un placer.

(Abrazando a su esposa) – Además nos alegra que tú y nuestros sobrinos hayan venido a Japón.

Unas horas después de esta conversación, en la cuales todos hicieron planes para los días siguientes, todos se fueron a sus respectivas casas, pasando mucho tiempo juntos los días siguientes aprovechando al máximo el tiempo que les quedaba antes de que sus hijos entraran a la escuela.

Primer día de clases, secundaria Tomoeda

- Buenos días – comenzaba una linda profesora de mediana edad que era la titular de la clase – hoy recibiremos a dos nuevas compañeras que acaban de ser transferidas de Hong Kong, sus nombres son Nadeshiko Li y Mildred Li, espero que sean amables con ellas.

(Pasando al frente y haciendo una reverencia) – Mucho gusto mi nombre es Mildred Li y espero que nos llevemos bien.

(Haciendo lo mismo que su prima) – Mi nombre es Nadeshiko Li, mucho gusto en conocerlos.

- Bueno señorita Mildred Li usted se sentara a lado de la ventana y la Señorita Nadeshiko Li en la última fila.

- Sí – dirigiéndose hacia sus nuevos lugares, entre las miradas de curiosidad des sus compañeras y las de admiración por parte de sus compañeros.

Preparatoria Seiju

- Bueno alumnos antes de empezar quiero presentarles a un nuevo compañero, adelante por favor – abriendo la puerta para que pasara.

- Mucho gusto mi nombre es Hien Li y vengo de Hong Kong – haciendo una reverencia mientras inmediatamente comenzaban los comentarios sobre lo guapo que estaba el nuevo alumno.

- Silencio por favor, señor Li siéntese en la banca vacía de la segunda fila.

- Sí profesor.

Universidad de Tomoeda, facultad de periodismo, término de la primera clase.

- Hola ¿eres nueva verdad? Nunca te había visto – preguntaba un chico de cabello castaño con unas gafas enormes.

- Sí soy nueva, me acabo de mudar de Hong Kong, ni nombre es Sora Li.

(Haciendo una reverencia) - Es una placer conocerla señorita Li, yo soy Hiro Márquez.

- ¿Márquez? Es un nombre español si no me equivoco.

- Sí, mi padre nació en España pero cuando vino a estudiar aquí se enamoro de mi mamá y por eso se quedo a vivir en este país.

- ¡Que romántico! ¿Y has visitado España?

- Sí, cuando voy a visitar a mis abuelos ¿quieres que te acompañe a tu siguiente clase?

- Muchas gracias – comenzando a caminar mientras mantenía una conversación sobre dicho país.

Facultad de ciencias

- Hola mi nombre es Kisa Aimo – decía una chica.

- Yo soy Su Kirakiwa – decía otra.

Y así por lo menos diez chicas repetían desde su nombre hasta todo tipo de información personal, mientras rodeaban a un apuesto joven.

(Con una enorme gota en la cabeza) – Ah, mucho gusto… yo soy Marcus Li – tratando de ser amable pero buscando la forma de escapar de ahí.

Facultad de arqueología

- ¿Tú eres nueva verdad? – preguntaba un chico un poco bajo pero con unos ojos de color azul intenso.

- Sí – mirando al chico que le preguntaba – vengo de Hong Kong, mi nombre es Takuya Li.

- Mucho gusto, soy Cam Touju, soy miembro del club de fútbol así que conozco a casi toda la facultad si tiene alguna duda o quieres conocer a alguien solo dime y yo lo arreglo.

- Gracias… creo.

Receso, secundaria Tomoeda

- ¡Hola chicas! – gritaba un chico, abrazando a Nadeshiko, tipo Kuno Tatewaki – soy Shon Takefumi pero pueden llamarme amor mío.

- ¿Qué te pasa? Suéltame por favor… suéltame… ¡Takefumi suéltame!... ¡Que me sueltes! – soltándose ella misma al darle un golpe, no muy fuerte pero si con la fuerza necesaria para soltarse – no me gusta que las personas desconocidas me abracen así que te voy a pedir que no lo vuelvas a hacer.

- Auh – sobándose la mejilla - al parecer mi hermosa princesa es muy fuerte.

- No soy tu hermosa princesa y te agradecería que me llamaras por mi nombre.

- Tal vez ahora digas eso pero después correrás a mis brazos – volteando a ver a Mildred, con la misma mirada de conquistador que le dirigiera a Nadeshiko – pero no te desanimes mi bella flor mi corazón es lo suficientemente grande para darte amor a ti también.

- Lo siento pero no estoy interesada ¿nos vamos Nadeshiko?

- Claro – dejando a Tekefumi repitiendo poemas para tratar de conquistarlas.

Receso, preparatoria Seijou

- Causaste una gran impresión en tus compañeras Hien – dijo Maho, pues para darle un poco de apoyo a su primo, todos habían dejado a su amigos para sentarse juntos – no había visto antes una multitud de chicas persiguiendo a un chico.

- No es gracioso Maho – decía Hien sentado con sus primos a la sombra de un árbol – me incomoda que las chicas me sigan de esa manera.

- Yo en tu lugar lo disfrutaría – se burlo Cody - ¿quién sabe cuanto les dure el interés?

- Te lo decimos nosotros que somos los chicos más populares de la escuela, por no decir los más cotizados – presumió su hermano.

- Que modestos – dijo su hermana viéndolos con cara deque creía que se habían vuelto locos.

- No les hagas caso Hien, es solo porque eres nuevo, verás que en unos días se acostumbrarás y dejarán de perseguirte.

- ¿Tú crees Selene?

- Claro, solo que es obvio que no por eso van a ignorar que eres un chico guapo, pero supongo que solo tendrás problemas cuando haya bailes o sea San Valentín.

- ¿Y por qué solo en esas fechas? – quiso saber Cory.

- ¡Ay hermano es obvio! Cuando haya bailes todas querrán ser su pareja y en San Valentín todas le darán chocolates.

- A mí no me gusta tanto el chocolate – contesto Hien al imaginarse la escena de ser inundado por los chocolates de todas las chicas que estuvieron persiguiéndolo – más bien creo que los ganadores en esa situación serían Nadeshiko y Kero.

- Ya verás como te gusta estar aquí Hien.

- Gracias Maho – suspirando – por lo menos estar en el mismo grupo que Selene me ayuda a no estar tan perdido.

- No te desanimes primo – pasando su brazo por atrás de la cabeza de Hien – todo mejorará.

- Es solo cuestión de tiempo – haciendo lo mismo que su hermano en el lado opuesto - solo relájate.

- Lo intentaré – sonriendo al ver el apoyo de sus primos.

Después de unos días de haber iniciado en sus nuevas escuelas todos se habían adaptado, tal como predijo Selene las chicas de la preparatoria se tranquilizaron con el paso de los días, claro aún siguen espiando a Hien cuando practica en el club de kendo pero por lo menos ya no hacen persecuciones maratónicas por los pasillos cuando lo ven. Por otro lado Nadeshiko y Mildred se llevan muy bien con sus compañeros, todos son muy amables con ellas en especial lo hombres, lo único que les molesta es que ese tal Tekefumi no para de seguirlas durante los recesos y prácticas de porritas.

Secundaria Tomoeda, clase de deportes.

Hoy en la clase de deportes, los alumnos tenían que hacer ejercicios en la barra y como era de esperar Nadeshiko y Mildred resaltaron por sus habilidades (consecuencia de sus entrenamientos en artes marciales), pero para su mala suerte Tekefumi también tenía hora libre, lo que aprovechaba para sacarles varias fotos a ambas además de gritarles todo tipo de propuestas y palabras amorosas. Nadeshiko se consideraba una persona paciente, pero ese tipo había acabado con su paciencia, no podía estar más avergonzada por todas las cosas que le gritaba así que se acercó a él para encararlo (una vez más) para que de una vez por todas, las dejara tranquilas, mientras Mildred prefería ignorarlo e irse al salón.

- Mi hermosa princesa y mi bella flor ¡son increíbles! – presumía ante un grupo de hombres que lo alababan por las fotos que había sacado.

- ¡No nos digas así! – Gritaba Nadeshiko al acercarse a él – ¿qué tenemos que hacer para que nos dejes tranquilas?

- Es que no puedo dejar de admirarlas, mi princesa.

- ¡Mi nombre es Li!

- Mi princesa, no me voy a rendir hasta que tú y mi bella flor caigan en mis brazos como sé que quieren hacer – abrazándola a la fuerza – y esa es mi última palabra.

- ¡Suéltame!... – de repente Nadeshiko ya no sintió la necesidad de hacer algún movimiento para librarse del abrazo de Takefumi, pues cuando se dio cuenta Takefumi estaba en el suelo sujetado por sus primos, Cody torciéndole el brazo y Cory pisándole la espalda.

- Escúchame bien cretino aprovechado, te vuelves a meter con nuestras primas y te aseguro que te vas a arrepentir – amenazaba Cody mientras le torcía el brazo hacia atrás.

- ¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué les importa?

- Yo soy Cory y él es mi hermano Cody Kinomoto y nos importa porque Nadeshiko y Mildred son nuestras primas.

- Ki… ¿Kinomoto?... ¿Los gemelos Kinomoto?

- Así es y si te vuelves a acercar vas a desear haberte cambiado de escuela ¿quedo claro?

- Sí… no… no lo volveré a hacer… lo prometo.

- Más te vale – soltándolo - ¡largo!

- ¿Estas bien Nadeshiko? – Preguntó Cory – te aseguro que ese sujeto no te volverá a molestar.

- Y si lo hace, nos avisas y nosotros nos encargamos.

- Gracias… creo, pero no entiendo ¿por qué se asusto al oír sus nombres?

- Tú eres nueva y por eso no lo sabes pero nosotros somos famosos por ser los mejores en el equipo de karate.

- Y por intimidar a cualquier chico que se acercara a Maho.

- ¿Por eso Maho no ha tenido novio?

- Exacto – sonrieron los gemelos complacidos.

- Pero no entiendo porque no lo has golpeado para que te deje en paz, tú y Mildred son muy buenas en artes marciales como todos nosotros.

- Ya lo sé, pero no es muy femenino golpear a los muchachos.

- ¿Y por qué no le dijiste a Hien?

- Ya saben que Hien es algo sobre protector y quería encargarme de esto sola, sin tener que decirle a mi hermano.

- Lo entendemos – dijeron ambos más para darle por su lado que por estar convencidos.

- ¿Y a todo esto qué hacen aquí? ¿No deberían estar en la preparatoria?

- Sí pero salimos temprano y pasamos por aquí para recordar viejos tiempos, hasta que oímos tu voz gritándole a ese tipo, y pues saltamos la reja para ayudarte.

- Pero ya tenemos que irnos o nos regañarán por estar aquí.

- Está bien, gracias por todo.

- Nos vemos – corriendo hacia la reja.

- Adiós – agitando la mano – /voy a tener problemas por esto/ - pensaba Nadeshiko al imaginar que sus primos no la habían entendido y le contaría lo que paso a su hermano.

Horas después, mansión Li.

- ¡Nadeshiko Li! ¡Ven en este momento! – gritó Hien al pie de las escaleras.

- Hermano ¿qué pasa, por qué gritas? – bajando la escalera.

- ¿Se puede saber por qué no me habías dicho que había un chico molestándote?

(Suspirando) – Los gemelos te dijeron ¿no?

- Sí – mirándola molesto.

- Hien no te lo dije porque no pensé que fuera tan grave.

- ¿Pero por qué no me lo dijiste? ¿No confías en mí?

- Claro que lo hago pero entiéndeme no puedo esperar que tú resuelvas todos mis problemas, debo aprender a resolverlos sola. Dime ¿tú no me tienes la confianza para aceptar que puedo decidir por mí misma cuando necesito tu ayuda y cuando no?

- Confío mucho en ti Nadeshiko pero eres mi hermanita y no soporto pensar que alguien se quiera aprovechar de ti y mucho menos que yo no me entere por ti de eso sino que nuestros primos te ayudaron en mi lugar.

- ¿Eso que lo que dolió? ¿Qué no te lo dijera yo?

- Sí, me dolió que ellos se enterarán y yo no.

- Lo lamento Hien, en serio – abrazándolo – no te sientes mal, ellos se enteraron por casualidad y de hecho hoy ya iba a golpear a ese chico yo misma.

- Está bien – soltándola – si te vuelve a molestar dímelo ¿sí?

- Claro, pero después del susto que le dieron dudo mucho que lo vuelva a intentar.

- ¿Pues qué le hicieron?

- Realmente no mucho pero estuve preguntando en la escuela y descubrí que existe toda una leyenda acerca de los hermanos Kinomoto. Todos saben que ellos tienen un excelente nivel en artes marciales, que nadie los ha derrotado y cualquiera que se atreva acercarse a Maho ha acabado cambiándose de escuela por la presión que le imponen por no decir los golpes que ellos les propinan.

(Con una enorme gota en la cabeza) – Y yo que pensaba que Maho exageraba las cosas.

Días después del incidente de Takefumi, Nadeshiko y Mildred ya no fueron molestadas por él, ya que él tenía miedo de siquiera acercárseles en el pasillo, lo cual tuvo su lado bueno y su lado malo. Por un lado Takefumi ya no las molestaba y ya podían disfrutar de sus actividades en paz, sin tener que estarse cuidando de que él les saliera de la nada. Pero como todo en la vida, el lado malo de esto es que se corrió la voz de que era familiares de los hermanos Kinomoto además de que se supo que Nadeshiko tiene un hermano que es campeón nacional de kendo de Hong Kong y que es casi tan bueno como los gemelos en artes marciales, por lo que ellas se volvieron casi intocables como su prima así que ya no había muchos chicos que se atrevieran a hablarles. Por no decir que cuando Touya se entero no puedo más que felicitar a sus hijos y sobrino por lo bien que las protegían (claro con la consecuente mirada de reproche de parte de Sakura y Tomoe)

-Sueño-

Ya estado aquí antes, lo sé, estoy frente a la torre de Tokio, estoy en el mismo edificio que la vez pasada, es el mismo sueño, nunca antes había tenido un sueño en el que supiera que estaba soñando. Yue y Kerberos están a mi lado al igual que antes, también esta la figura con el báculo y las dos figuras acompañándola y alguien con una posición de pelea china, todos mirando fijamente algo que yo no alcanzo a distinguir, volteo a ver a mi alrededor y ahora hay más figuras… sombras, de hecho, creo… ¡sí!... creo que una de ellas es mi hermano, en una de sus manos sostiene su espada y con la otra toma de la mano a alguien; no, más bien parece que la esta jalando pero ella no quiere cooperar ¿quiénes son esas personas? ¿Por qué estoy aquí?

Riiinnng

- ¡Nadeshiko levántate o se te hará tarde! – le gritaba su madre a través de la puerta.

- Mmm… ya voy mamá.

Días después

- ¿Qué hago Selene? Mi papá no quiere aumentarme la mesada pero tampoco quiere dejarme trabajar y no obtengo nada de apoyo de mis hermanos, a veces pienso que estarían felices de verme en un templo.

- Tranquilízate Maho – contesto ella mientras iban caminando junto con Hien con dirección a casa de Selene – ya verás que hallaremos una forma de que tío Touya te de permiso.

- ¿Y en dónde quieres trabajar exactamente?

- Es un lugar nuevo en el centro, tienes que verlo Hien, es muy grande, es un edificio de dos pisos, en el primero es una cafetería y una tienda de regalos y en el segundo es una librería, por eso necesitan personal y están contratando a varias personas.

- Por cierto Hien ¿por qué hoy no te quedaste en la práctica de kendo?

- En estos momentos me parece más importante seguir aumentando mi nivel mágico que las prácticas, así que llegue a un acuerdo con el capitán de ir solo a las prácticas matutinas y sólo cuando pueda a las vespertinas.

- Pero según sabía el capitán del equipo es muy estricto ¿cómo lograste convencerlo?

- Pues hice una apuesta con él, si lograba vencerlo en menos tres minutos, podría acomodar mi horario como yo quisiera.

- ¿Y en cuánto tiempo ganaste?

- Dos minutos.

- Impresionante, contando que nuestro equipo es uno de los mejores de la zona, por cierto hablando de deportes, ¿irás a apoyar a tus hermanos en las finales de la competencia de karate Maho?

(Suspirando) – No lo sé.

- ¿Por qué? ¿Qué no has ido a todas sus competencias importantes?

- Si pero… pero cada vez es peor, la mayoría de las veces van mis papás pero esta vez solo vamos los tres y cuando ellos compiten me quedo sola pero eso no evita que se encarguen de alejar a cada chico que se intente acercar a mí.

- A veces creo que exageran al cuidarte – comento Hien, viéndola y recordando lo que le había dicho su hermana.

- ¡Y no has visto nada! – Exclamó Maho enojada – el año pasado estuvieron a punto de golpear a un chico que solo quería pedirme que le pasara el suéter que su novia había olvidado en el asiente que estaba junto a mí.

- …

- Bueno, bueno ya quita esa cara, si quieres te acompaño para que no te quedes sola.

- Gracias Selene pero este año las finales son en Kyoto y nos tomará todo el fin de semana.

- En ese caso yo también voy y apuesto a que Nadeshiko y Mildred también querrán ir - aseguro Hien mientras caminaban por el jardín de la mansión Hiraguizawa.

- Si ellas van, Mattew y Kamui también querrán ir.

- ¿Pero le darán permiso a todos aunque no vaya ningún adulto?

- No creo que pongan algún pero si Selene promete cuidar a sus hermanos y yo me encargo de mi hermana y Mildred.

- Entonces hay que preguntarles a los demás, y hablando de eso – dijo Selene llegando frente a la puerta de la casa y abriéndola – bienvenidos.

El día de hoy, todos se reunieron en la mansión Hiraguizawa a petición de Tomoyo para celebrar el lanzamiento de su nueva línea de ropa juvenil, a pesar de que el desfile de inauguración (donde por cierto participaran Nadeshiko, Mildred, Selene y Maho) será dentro de unos días, ya que Tomoyo prefiere celebrar primero en privado con su familia. Luego de saludar a todos, Maho, Selene y Hien se pusieron a platicar con sus demás primos acerca de las finales de karate, que serían este fin de semana, conforme a lo que habían supuesto tanto Nadeshiko, Mildred, Mattew y Kamui, aceptaron ir, Sora se incluyo en el paseo mientras que Takuya y Marcus se negaron argumentando que tenían exámenes.

Después de ponerse de acuerdo de quién iría y quien no, Selene fue a la cocina por una fruta para antes de la cena pero sin querer escucho a Tomoyo y Sakura hablando de Shaoran. Como Sakura siempre estaba sonriendo desde que llego a Japón para Selene era muy difícil creer que estuviera tan preocupada por su tío Shaoran, al oírla hablar se da cuenta de todo lo que lo extraña y todo lo que le preocupa, lo que pueda pasar, lo que le recuerda que cuando Shaoran se fue, su padre también se preocupo mucho, lo que le hace suponer que hay algo que no quieren decirles y que las cosas no son tan simples como ellos habían supuesto.

Luego de una agradable cena y un brindis por la nueva colección de Tomoyo, todos pasaron a uno de los salones para seguir hablando, aprovechando que estaban todos presentes, Maho se acerco a su padre para pedirle (una vez más) el permiso para poder trabajar, esperando que como le sugiriera Selene, estando frente a todos no se negara.

- Papá – comenzó Maho nerviosa – ¿recuerdas que te había comentado que abrieron un nuevo lugar en el centro? Necesitan personal y es una buena oportunidad para comenzar a trabajar.

- Maho te he dicho que no.

- Pero papá…

- Pero nada.

- Touya no puedes hacerle eso a Maho – intervino su esposa.

- Tomoe, sabes que no quiero que vaya a trabajar.

- ¿Y se puede saber porque no Touya? – Pregunto Eriol.

- Porque puede encontrarse con algún pervertido que intente aprovecharse de ella.

- Y nosotros estamos muy ocupados para meternos a trabajar con ella – argumento Cory.

- Pero es injusto que le niegues a tu hija la oportunidad de trabajar solo por eso, más aún cuando sabes perfectamente que ella es capaz de defenderse sola – intervino Tomoyo.

- Además hermano, tú de joven trabajabas todo el tiempo y en toda clase de lugares, así que no entiendo porque no quieres que Maho trabaje.

- ¡Porque no quiero y ya! – Respondió Touya enojado de que todo el mundo se pusiera del lado de su hija.

- ¡Papá por favor!

- ¡Ya dije que no! ¡No pienso dejar que trabajes sin protección!

- Touya… - comenzó su mujer.

- Tío Touya si ese es el problema yo podría trabajar también para cuidarla – sugirió Hien.

- ¿Estas seguro Hien?

- Sí mamá, sé que nunca he trabajado pero me gustaría intentarlo, claro si me das permiso.

- Por mi parte no hay ningún problema – sonrió Sakura al ver a su hijo dispuesto a ayudar a su prima.

- ¿Y qué dices Touya? Ya tienes un guardaespaldas para tu hija – se burlo Eriol.

- ¿Te encargaras de cuidar a Maho, Hien?

- Sí tío, lo prometo.

- Entonces no hay problemas Maho, puedes trabajar.

- Gracias – volviéndose a su primo – lamento que hayas tenido que ofrecerte para cuidarme.

- No hay problema.

- Claro que si lo hay, tú nunca has trabajado porque nunca has tenido la necesidad, estoy muy apenada contigo.

- Si es verdad que nunca he trabajado pero la verdad es que si he tenido la curiosidad de hacerlo.

- ¿Y no tendrás problemas con la escuela, las prácticas y tus entrenamientos?

- Tendré un horario un poco apretado pero estaré bien.

- Gracias Hien – abrazándolo - de verdad muchas gracias.

- Ya que ese asunto quedo arreglado –comenzó Selene - hay algo que queremos decirles.

- ¿Qué es hija?

- Verás papá, Mattew, Kamui, Hien, Nadeshiko, Mildred, Sora y yo queremos pedirles permiso para ir este fin de semana junto con Maho a las finales de karate.

- Si tú te haces responsable de tus hermanos no creo que haya ningún problema – sonrió Tomoyo.

- Y si Sora y Hien lo hacen de Nadeshiko y Mildred tiene mi permiso.

- Gracias - respondieron todos para después comenzar a hablar para ponerse de acuerdo en cuanto al dinero que tendrían que llevar para los gastos, la hora en que se verían para irse, a que hora regresarían, etc. Quedando de acuerdo que se irían el viernes a las 7:30 p.m. en tren, junto con el resto del equipo de karate, a pesar de que perderían el día sábado en la escuela, se verían en la estación del tren cada quien cargando una maleta pequeña, nada de grandes equipajes porque solo sería un fin de semana, debían llevar ropa cómoda y regresarían el domingo a las 7:30 p.m. por su lado en lugar de regresar por la mañana con el resto del equipo.

Una vez discutidos todos los pormenores de su excursión y pasar otro rato conviviendo, todos se retiraron a sus casas para descansar, pues al día siguiente tenían que trabajar e ir a la escuela. Antes de separarse Maho y Hien acordaron que irían a la entrevista de trabajo el viernes antes de irse a Kyoto, que era precisamente el último día en que contrataban gente.