Capítulo 3.- Gewaltig (Esperanza)

Suigintou estaba posada sobre la cruz de la Iglesia que tanto le gustaba a Megu-chan, pensando, hace mucho tiempo que no reflexionaba tan profundamente.

"Si eres capaz de amar¡no puedes ser basura!"

Esas palabras seguían en su cabeza, como una melodía dulce y monótona.

-Si eso es cierto, yo no soy basura, ni mucho menos, yo amo a Padre más que las otras muñecas, este sentimiento de volverlo a ver es cálido como el fuego, pero refresca mi mente como hielo cuando me ofusco…no soy basura¡No soy basura porque amo a Padre!

Aparte de que también quería a Megu, era un amor fraternal, sentía que si ella ganaba el Juego de Alice, le demostraría a Megu, que ella también le importaba.

-Cuando sea Alice, iré a verte, y te demostraré lo que soy capaz de hacer-

Las alas de Suigintou crecieron y brillaron como si tuvieran mil estrellas en ellas, sentía el verdadero sentimiento que la empujaba a hacer esas cosas a sus hermanas…con ese sentimiento en el corazón sabía que era imposible que otra muñeca fuera Alice. Ni siquiera Shinku. Y lo iba a demostrar ahora mismo.

Kirakishou lloraba en silencio, con lágrimas inaudibles que caían al suelo de la habitación…

-¿Porqué?

La soledad es una carga muy pesada de llevar, y más porque estaba sola.

Podría tener a Nadeshko, pero ella tenía a alguien más, y aún mejor, tenía dos personas.

Suiseseki tenía a Souseseki, Kanaria a Hinaichigo, y Shinku a Suigintou, pero ella era en cambio, la última, la única que sobraba.

Oyó un golpe suave en la ventana, algunas plumas negras cayeron al suelo.

Suigintou apareció enfrente de ella, mientras miraba con algo de curiosidad a su alrededor.

-Así que esta es tu casa-

-Es la casa de Nadeshko, si- Kirakishou estaba emocionada y a la vez nerviosa – ¿A qué debo tu visita, Suigintou, la primera de las Rozen Maiden?

-No te pongas tan seria conmigo Kirakishou…sólo vengo porque creo que eres la única que entiende ese cariño a los médium, al grado de renunciar a ser Alice por ellos, y por tener la única médium que puede ayudar a la mía…

Kirakishou la miró con sorpresa… ¿Cómo podía saber?

-¿Porqué lo dices, Suigintou?

-Porque Nadeshko tiene una Rosa Mystica-

-Lo siento, esa Rosa Mystica ya tiene un propósito-

Megu cantaba su triste canción, esperando a que Suigintou regresase con ella, la muñeca estaba regresándole las ganas de vivir a Megu, aunque muy débilmente, era mejor a nada.

Sus tristes notas fueron interrumpidas por el brillo pálido de algo atrás de la ventana, una figura humana tomó lugar, una figura con alas hechas de rosal.

-¿Quién eres?

Nadeshko sonrió con dulzura. –Dime¿por qué estás llamando con tanta desesperación a la Muerte?

-Me llevarás…con Dios¿verdad?

-No, yo no soy ésa a quien buscas, yo no soy la Muerte, yo sólo soy…

-¿Un ángel?

-¿Y si fuera un demonio?

Megu retrocedió como pudo. –Así que no soy merecedora de ir al Cielo… ¿porqué?

Nadeshko sonrió. –No soy un demonio, pero alguien muy cercano a ti, me dijo que tal vez necesitabas de algo de compañía.

-Ángel-san…

-Así que ese es su nombre, pues¿cuál es el tuyo?

-Megu, y el tuyo Gewaltig, supongo…

Nadeshko se sorprendió, esta chica podría saber algo…no, no era posible…

-Mi nombre es Nadeshko-

-¿Eres una Rozen Maiden también?

-No del todo-

-¿No del todo?

-Bueno, supongo que esta es una despedida temporal, gusto en conocerte-

-Jun-Kun, por favor, ayúdame-

-No, ya tienes a Suiseseki y a Shinku a que te ayuden-

-Sí lo se, pero, ellas no alcanzan la alacena, y yo no puedo dejar la comida ni un segundo-

Jun se levantó del sillón de la sala en donde estaba y se acercó a la cocina.

-Está bien, como quieras-

-Jun, tengo que hablar contigo- exclamó Shinku mientras trataba de amasar unas galletas, inútilmente

-Me esperas aquí tengo una cosa que hacer-

-Deberías obedecerme a mí primero, eh¿Qué pasa?- Su espíritu artificial le había recordado cómo se había puesto Nori cuando los encontró a todos en la escalera, con la casa hecha un desastre- Tienes razón Hollie, termina lo que estás haciendo y ven conmigo Jun-

Jun dejó los ingredientes en la barra de la cocina y siguió a Shinku a la habitación del espejo.

-¿Qué quieres?

Shinku quitó su habitual expresión fría de la cara, y la cambió por una de compasión.

-Temo que el Juego de Alice ha cambiado-

-¿Qué dices?

-Si, eso creo, tengo la fuerte convicción de que Kazelena…-

Pero el espejo de pronto brilló y una figura del tamaño de Jun salió por el espejo.

Tenía cierto parecido con Souseseki, pero ésta figura estaba vestida más bien como lo estaría un príncipe azul, no tenía sombrero, sino que cargaba una sombrilla negra, y tenía los ojos negros como el ala del cuervo.

-Me llamo Kadzeon, soy el médium de Souseseki-

Y al lado de él, apareció Souseseki, justo como si nada hubiera pasado.

Tomoe regresaba de la escuela y como siempre subía a su habitación, el sentimiento de que Hinaichigo todavía siguiera ahí ya había desaparecido, pero esta vez regresó con mayor fuerza, pero en su cuarto encontró a Nadeshko sentada enfrente del espejo donde solía peinar a Hinaichigo-

-¿Quién eres?

Nadeshko sólo sonrió, y soltó una Rosa Mystica en el aire, que se dirigió a la caja de Hinaichigo y se metió dentro de ella.

Tomoe volteó a ver la caja, que se estaba abriendo, y ese fue el tiempo suficiente que necesitó Nadeshko para desaparecer.

De la caja salió Hinaichigo, quien con ojos somnolientos recibió a Tomoe.

-Unnyu¿qué ha pasado?

Y antes de que Hinaichigo dijera algo, Tomoe hizo el contrato, besándole el anillo de rosa que ella traía en la pequeña mano.