-A un lugar seguro. Será mejor que duermas un rato, aún quedan varias horas.
¿Dormir? Allen llevaba días sin dormir, ya ni se acordaba de la última vez que durmió más de tres horas seguidas. Entre su viaje y la batalla con el Inquisidor, al joven Jedi le dolía todo el cuerpo. No dejaba de pensar en aquél hombre, quería pensar que aún había esperanza para recuperar a quien una vez fue su amigo, pero no estaba seguro.
Cuando aterrizaron, Allen vio la casa de Barton, había ido un par de veces hacía ya más de tres años, desde lo de Nueva York, no había vuelto a ir. Se dio cuenta de que ahora había un granero y un par de cosas más, supuso que Clint quería transformar aquello en una especie de granja.
-¿Qué es este lugar?- preguntó Thor cuando subían al porche.
-Un lugar seguro – respondió Stark.
-O eso espero – añadió Clint mientras abría la puerta. - ¿Cariño? Estoy en casa.
Allen vio cómo Laura, la esposa de Clint, salía de la cocina. Lo que no sabía es que estaba embarazada. Ambos se abrazaron y se besaron.
-Seguro que es una agente – dijo Tony.
-Caballeros, esta es Laura.
-Conozco todos vuestros nombres – dijo Laura con una sonrisa.
-Oh ahí vienen – dijo Clint al ver a dos niños pequeños, claramente sus hijos, apareciendo por la puerta, estaban más grandes de lo que Allen recordaba. Clint les dio un gran abrazo ante las sorprendidas miradas de todos sus compañeros, salvo las de Allen y Natasha, que ya lo sabían.
-¿Has traído a la tía Nat? – le preguntó la niña más pequeña.
-¿Por qué no le das un abrazo y lo averiguas? – dijo Natasha saliendo de detrás de sus compañeros y abrazando a la niña pequeña.
-Perdón por la intrusión – se disculpó Steve.
-Si, habríamos avisado pero estábamos ocupados no sabiendo que existíais – dijo Stark.
-Ya, Furia me ayudó a montar esto cuando me uní, lo dejó fuera de SHIELD, yo quería mantenerlo así. Supongo que es un buen lugar para esconderse.
-Me alegro de volver a verte – dijo Allen sonriendo y abrazando a Laura, que le devolvió el abrazo.
-Clint me dijo que tuviste que irte, me alegro de que hayas vuelto.
-¿Y cómo está la pequeña Natasha? – le dijo Nat sonriendo.
-¿Natasha? – preguntó Allen, que lo entendió cuando su compañera miró a la barriga de la embarazada – Oh claro.
-En realidad… es Nathaniel – Allen tuvo que contener la risa al ver la cara que se le había quedado a Nat al oír eso.
-Traidor.
Justo entonces Thor salió de la casa, con un paso rápido y seguido de Rogers, que iba a ver qué le pasaba.
Allen salió unos minutos más tarde y encontró al Capitán solo mirando de pie unos árboles, sin moverse.
-¿A dónde ha ido Thor?
-A buscar respuestas o algo así- le dijo sin girarse, Allen podía sentir el dolor que sentía, sabía que era por lo que le había hecho Maximoff.
-Sabes, cuando llegué a la Tierra, me dediqué a leer, para aprender la historia de este planeta, que por cierto es muy corta – Steve se giró y le miró, sin saber a donde quería ir a parar. – Un día, estaba leyendo sobre los griegos y sus filósofos y vi una frase, creo que era de Platón: "Solo los muertos han visto el final de la guerra." Todos tenemos fantasmas Steve, nos siguen y nos atormentan.
-¿Y cuáles son los tuyos? – le preguntó el Capitán. Hubo un gran silencio hasta que Allen finalmente habló.
-En mi galaxia, durante la guerra, a todos los caballeros Jedi nos ascendieron y nos dieron un pelotón de clones, a algunos unos pelotones más. Nos convirtieron en generales y comandantes. Vi muchas cosas horribles, seguro que tú también, muchos amigos cayeron pero… no podía hacer nada, ni siquiera vengarlos.
-¿Por qué no?
-Porque la venganza se alimenta del odio, del dolor personal, nos llevaría al lado oscuro. Fue entonces cuando descubrí que había otra forma mejor de vengarse de todos aquellos que habían iniciado la guerra pero estaban sentados en sus casas tranquilamente.
-¿Cuál?
-Aguantar hasta el final de la guerra. Esa es nuestra venganza Steve. Pero cuando vi aquella frase de Platón, me di cuenta. Los hombres como tú nunca podréis abandonar la lucha, porque podéis pelear. Si hay alguien en peligro, peleáis por esa persona. Debes aceptar eso Steve, no puedes seguir soñando con un mundo en el que estemos en paz y no tengamos que pelear. Es lo que tiene ser un héroe como vosotros. –Allen se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la casa cuando oyó a Steve, que habló.
-Te equivocas, Allen, tú también eres un héroe.
Allen siguió andando hacia la casa. La verdad, es que nunca se había considerado a sí mismo un héroe, ni si quiera se lo había planteado.
Entró a la casa y pasó varias horas meditando, hasta que anocheció. Bruce lo sacó de su trance, avisándole de que tenían visita. Cuando Allen bajó al salón, vio a Furia y le estrechó la mano.
-Me alegro de volver a verle agente – le dijo Furia.
-Igualmente señor.
-Ultrón os ha sacado del partido para ganar tiempo. Mis contactos dicen que está construyendo algo. Por la cantidad de Vibranium que consiguió no creo que sea una sola cosa.
-¿Y qué hay del propio Ultrón? – preguntó Steve.
-Es fácil de rastrear, está en todas partes. El tío se multiplica más deprisa que un conejo de campo. Aun así eso no nos aclara cuáles son sus planes.
-¿Y qué hay del hombre con el que peleó Allen? ¿Qué tiene que ver en todo esto? – preguntó Natasha.
-Realmente no le importa nada de lo que haga Ultrón. Solo quiere esto – dijo Allen sacando el holocrón de su bolsillo y enseñándoselo a todos.
-¿Qué es eso? – preguntó Banner.
-Lo llamamos holocrón, es algo que usaba la gente como yo para guardar mensajes, información, secretos y esas cosas. Solo puede ver lo que lleva dentro alguien que use la Fuerza.
-¿Y qué hay en este holocrón? – preguntó Furia.
-No lo sé, esta clase de holocrones en concreto solo los pueden abrir aquellos que usen el lado oscuro de la Fuerza. Tal vez no sea nada, o tal vez sean los planos de armas de destrucción masiva, en cualquier caso, no podemos arriesgarnos a que lo consigan.
-¿Pero quién es ese tío? ¿De qué lo conoces? – preguntó Clint.
-En el Templo Jedi él era un guardia y uno de los mejores de hecho. Nos hicimos amigos. Durante la guerra… sucedieron cosas y empezó a desconfiar de la orden. Cayó al lado oscuro y lo último que oí sobre él justo antes de irme era que se dedicaba a cazar Jedis. Supongo que ahora trabaja para el Imperio.
-Bueno, dejando eso de lado. ¿Qué narices quieres Ultrón? – preguntó Furia, volviendo al tema principal.
-Evolucionar – dijo Steve.
-Ya, ¿pero cómo?
-Ultrón sigue fabricando cuerpos, tal vez para eso quiere el vibranium, para hacerse un cuerpo más resistente.
-No – dijo de repente Bruce -. Eso tan solo implicaría un cuerpo más resistente, nada más. Lo que él busca es evolucionar, quiere acercarse todo lo posible a la perfección.
Entonces Allen se dio cuenta de lo que Bruce quería decir.
-¿Alguien ha hablado con la Doctora Cho últimamente?
-Tenemos que ir hasta su laboratorio en Seúl – dijo Steve.
-Yo iré hasta Oslo, allí está la central de datos, intentaré localizar al hacker que no está ayudando- dijo Tony. Luego se dirigió a Bruce-. De camino te dejaré en la Torre.
-Allen ve con Bruce a la Torre. Si esto es una trampa y Ultrón vuelve a intentar usar a Hulk, necesitaremos que haya alguien montando guardia – le ordenó Steve.
-Muy bien.
