Hola, hola! lo prometido es deuda, aquí les dejo este capítulo aunque salió un poco corto. Sorry! y porfis no dejen de escribirme sus comentarios! saluditos!

Capítulo 7

Stear está durmiendo una siesta cuando Albert y Candy llegan de su viaje. Archie y Annie los reciben con mucho entusiasmo y juntos platican durante varias horas sobre lo bien que la han pasado. Candy entrega los regalos que a todos les ha traído y sube corriendo a la habitación de su amigo con un regalo en las manos.

- ¡Despierta dormilón! – le dice abriendo la puerta de par en par

- ¡Candy! – responde desperezándose y feliz de tener a su amiga nuevamente a su lado.

- Te has perdido de mucha diversión, ¡estuvo fantástico! – le dice sentándose en la orilla de la cama y depositando un dulce beso en la mejilla de su amigo

- No puedo creer que Candice White disfrute tanto de un evento de beneficencia.

- Este ha sido un evento muy diferente. Había aviones por todos lados, volaban muy bajo y luego subían rápidamente, daban vueltas y se cruzaban entre ellos como si fueran a chocar. También lanzaban humo de colores y formaban el arcoíris arriba de nosotros.

- ¡¿Aviones?! – exclamó entusiasmado escuchando la narración de Candy, quien se había parado y extendía sus brazos como alas de avión y se movía por toda la habitación simulando ser parte del espectáculo.

- ¡Y saltaron en paracaídas! – continua la rubia – así como el día que tú y yo volamos. ¡Así se veían Paty y John! ¡Fue magnífico!

- ¡Paty! – exclama casi gritando al escuchar que su querida Paty saltó de un avión

- ¡Sí! – responde ella divertida – claro que su paracaídas no era tan bonito como el mío – se acerca nuevamente a su amigo para darle un nuevo beso – el de Paty tenía la misma forma de todos, aunque el de ella era de colores.

- ¿Paty saltando en paracaídas? – pregunta intrigado

- Y volando en avión. – responde Candy como si contara algo cotidiano – Stear, yo también quiero aprender a volar. He volado contigo, pero me gustaría ser yo quien maneje el avión. ¿Me enseñaras?

Candy no recibe respuesta de su amigo y sabe perfectamente la razón. Por fin ha logrado meterle el gusanito de preguntar sobre Paty y su vida, ha logrado hablar sobre ella y sabe que es el primer paso para convencerlo de que la busque y estén nuevamente juntos.

- Por cierto – le dice Candy tomando el regalo que ha traído – aquí está uno de tus regalos – toma la caja y la deposita frente a su amigo.

Stear la mira sin saber que decir, su mente está procesando todo lo que acaba de escuchar. Su Paty vuela aviones, salta en paracaídas…

- Gracias… - regresando a la realidad

- Este es solo un pequeño recuerdo – le dice Candy cuando Stear abre la caja y encuentra un bellísimo avión a escala – es igual al que voló Paty. Pero Albert te trajo más regalos que sé, te van a encantar

La rubia no recibe respuesta y se alegra aún más.

- No te imaginas los regalos que te trajo Albert

- No solo fui yo – dice Albert entrando en la habitación acompañado por Archie – Candy fue la más insistente en que te los consiguiera

- ¡Vamos! – le dice Archie acercándose a su hermano con la silla de ruedas y ayudarlo a salir de la cama para ir al laboratorio

- Pero… - exclama el inventor sorprendido

Todos se dirigen hacia el laboratorio y Stear comienza a ver una montaña de fierros en la parte alta del laboratorio.

- Ha sido muy complicado traerlos – comenta Albert – pero sabemos que los vas a disfrutar

- Además fue por una buena causa – dice la rubia – Albert ha sido el que más ha aportado para la asociación.

- ¡Todo sea por una buena causa! – exclama divertido el patriarca, pues no solo fue por apoyar a la asociación que organizó el evento, también es para apoyar a su sobrino a seguir adelante.

- ¡Un avión! – exclama sorprendida Annie cuando todos llegan al laboratorio.

- Bueno, no es un avión como tal, le hace falta mucho trabajo para poder volar, pero es uno de los modelos que se están desarrollando y la maquinaria es de las mismas que usa el Ejército. Solo está a medio terminar.– comenta Albert

- Así que mi hermano sabrá arreglarla sin ningún problema – dice feliz con la idea de ver a su hermano nuevamente trabajando en aviones.

- Trae todos los permisos necesarios para volar a cualquier parte del mundo – dice la rubia – solo necesita que lo arreglen un poco.

- No sé si podré – dice el inventor entusiasmado y sin poder dejar de ver el hermoso cacharro que tiene frente a él.

- ¡Es un hecho! – exclama riendo Archie y todos ríen con él – tus inventos nunca funcionan a la primera, pero después de unas cuantas caídas, lograras hacerlo volar

- ¡Tengo listo mi paracaídas de dulce!

- Candy… – dice el moreno mirándola agradecido

- Siempre he sido tu conejillo de indias – le dice guiñando un ojo y todos ríen entusiasmados

Los días siguientes no hay manera de sacar a Stear del laboratorio. Albert lo ha apoyado en todo y Candy y Archie pasan largas horas con él, no solo cuidan al inventor sino que reciben órdenes de subir, bajar y arreglar parte de la maquinaria. La rubia se tiene que imponer como enfermera para sacar a Stear todas las tardes para comer y en las noches para llevarlo a dormir.

- Candy… – le comenta una noche mientras la rubia lo arropa con su dulzura característica – te recuerdo que quedaste en contarme sobre Paty – le dice como si fuera niño pequeño esperando una historia fantástica por parte de sus padres.

La rubia sonríe levemente aunque por dentro desborda alegría al pensar que su amigo quiere saber sobre su amiga. Camina rodeando la cama del guapo inventor para subir por el otro lado y sentarse frente a su amigo, en medio de la cama.

Stear respira profundamente sabiendo la posibilidad de escuchar algo que no le guste, pero le angustia más pensar que lo que escuchará le fascinará y le dolerá en lo más profundo de su ser no poder estar al lado de Paty.

- Paty sufrió mucho cuando te fuiste a la guerra – comienza la rubia y cuando su amigo intenta interrumpirla, ella pone cara de pocos amigos. Stear calla, dejándola continuar – rezaba todos los días pidiendo a Dios porque no sufrieras, porque te mantuviera con vida y regresaras a su lado. Cuando creímos que habías muerto, sufrió muchísimo. Junto con la abuela Martha emprendieron un largo viaje, la abuela buscaba hacerla olvidar su pena. Ella aprendió a vivir sin ti.

- Entiendo – comenta el inventor con tristeza

- Pero nunca te ha olvidado. Te ama y está convencida que nunca podrá olvidarte. Ha aprendido a vivir sin ti, pero hace todo pensando en ti. Vive como si estuvieras a su lado. Hace lo que haría si estuvieran juntos.

- ¿Por eso vuela aviones y salta en paracaídas?

- Si. Ella siempre dice que tu le enseñaste a ser fuerte, que siempre que estaba a tu lado se le olvidaban sus temores. También dice que te prometió ser fuerte y vencer sus miedos. Así que ahora, que cree tener tu espíritu a su lado en todo momento se arriesga y hace todo sin ningún temor.

Sabe que si siguieran juntos tú la subirías a un avión, la montarías en un caballo, en coches creados por ti mismo, la convertirías en tu conejillo de indias. Así que, así vive la vida.

- Patricia… – suspira el moreno no pudiendo evitar derramar unas lágrimas de nostalgia y alegría.

- Aunado a la intrepidez de la abuela Martha, Paty se ha convertido en toda una "Stear".

- ¿!Cómo?! – exclama queriendo saber más

- En su viaje, la abuela Martha la apoyó en todo, fue así que aprendió a volar aviones, salta en paracaídas; monta a caballo, en motocicletas y automóviles hechos por ella. Ha aprendido mecánica.

- Mi Paty…

- Pero lo que más me gusta es la caja de música

- ¡Caja de música!

- Si Stear, la caja de música que me regalaste se la di a ella tiempo después. La caja la tiene en su mesita de noche y siempre duerme escuchándola. Cada que se descompone ella la arregla. También me construyó una igual.

Candy sale corriendo de la habitación. El inventor se queda pensando en todo lo que ha escuchado de su querida Paty. Le sorprende y casi no puede creer lo que ha escuchado, pero le alegra saber que a pesar de todo Paty no lo ha olvidado.

- Esta es la cajita de música que ella hizo para mí – le dice dándole la bella caja de música – tiene la misma melodía que la tuya.

- Es preciosa – dice admirando no solo la belleza de la caja sino la maquinaria – no puedo creer que Paty la haya hecho. No solo es igual, ¡es mejor!

- Paty se ha convertido en una bellísima mujer – interrumpe Archie quien entra en la habitación detrás de Candy. – no solo es sorprendente por dentro, es bellísima por fuera. Su cuerpo se ha desarrollado de una manera espectacular gracias a todo el ejercicio que hace, aún así conserva las curvas más femeninas que he visto en mi vida.

- ¡Paty! – exclama Stear con el deseo en su mirada y en cada poro de su cuerpo, imaginándose la belleza que su hermano le describe.

- ¡Archie! – exclama Candy con indignación – no es correcto que te expreses así de Paty

- No estoy diciendo nada malo, gatita. Lo que digo es cierto y mi hermano debe de saberlo. Paty es la mujer perfecta para cualquier hombre y mi hermano la está dejando ir.

- Hace mucho la deje ir – dice el inventor y los amigos voltean a mirarlo, encontrando tristeza en su mirada

- Lamento decirte que es todo lo contrario – responde Candy – Paty vive y es, lo que es, gracias a ti, gracias a que no te ha dejado ir.

- Paty vive gracias a ti, hermano

- A mi recuerdo – corrige el joven

- Porque así lo quieres. Porque podrías estar con ella en el momento en que así lo quieras – concluye Archie saliendo de la habitación y Candy le sigue.

Es momento de dejar a Stear con sus pensamientos.