Capítulo 7 – Dos bodas

Era muy temprano, todavía no salía el sol y alguien ya estaba tocando incesantemente el timbre. –Tocan… -susurró Taichi, acurrucándose a su padre. Se habían quedado dormidos viendo una película la noche anterior. Con mucho trabajo Makoto logró sentarse, se estiró y sintió los brazos de su niña aferrados a él, sonrió y la acomodó antes de bajar a ver cuál era la razón de que tuviera que levantarse tan temprano.

-¡Mako-chan! –exclamó Nagisa en cuanto se abrió la puerta.

-Nagisa…-bostezó. –Es muy temprano.

-Lo sé, lo sé. No contestaste tu celular –sonrió. –Decidimos un paseo improvisado, vamos a ir al bosque que tiene el estanque, el que está a unos kilómetros. Kou y Rin nos van a alcanzar y pasamos por ti.

-Perdón, Makoto-sen…

-Deja ya el senpai, Rei –por fin había despertado del todo. –Suena bien, a Taichi probablemente le agradará ir –sonrió. -¿Nos dan cinco minutos?

-Ok –dijo alegre Nagisa antes de jalar a su esposo al coche.

Makoto entró y despertó a su hija, le dijo el plan y la mandó a cambiarse en lo que él guardaba algunas cosas que podrían necesitar. –Tai ¿estás lista? –no obtuvo respuesta, la buscó hasta encontrarla en el sillón de la sala, ya lista pero bien dormida. La cargó con cuidado, su hija le rodeó el cuello con los brazos en un acto reflejo, respirando profundamente.

Afuera Rei estaba persiguiendo al pequeño Yareni, quien corría por todos lados, arrastrando su peluche tras él. –Hay lugar atrás –informó antes de atrapar a su hijo. La familia Ryugazaki-Hazuki tenía una camioneta espaciosa, con espacio para todos sus hijos y como Nagisa traía en sus piernas a Britt entonces cabían bien Makoto con Taichi en sus piernas. Todos los niños estaban dormidos.

Fue un viaje de un par de horas. Llegaron a un bosquecito donde había juegos para niños y un camino adornado por piedras indicando el sendero. Lo primero fue despertar a los niños y luego darles de desayunar algo, con el estómago lleno se pusieron hiperactivos como podían ser. Adah, Taichi y Yuina se lanzaban una pelota mientras Yareni saltaba con torpeza intentando atraparla. Le encargaron a Makoto el cuidado de Britt en lo que iban a apartar una parrilla para la comida.

Britt hacía pucheros mientras veía a sus hermanos jugar, ella también quería pero nunca le pasaban la pelota. Makoto, sonrió, recordó a Taichi cuando era pequeña y aun así quería nadar en lo más profundo de la alberca. La levantó con cuidado y dio vueltas con ella, Britt reía y reía. Cuando Rei volvió la niña corrió hasta él y levantó los brazos, pidiendo que le siguiera dando vueltas.

-Gracias Mako-chan –dijo Nagisa, sonriendo. –Nada más falta Rin-chan.

-Y Haru.

-Y Haru-chan.

Poco más tarde Rin llegó, acompañado de Nitori y de Kou. Ya que los tres amigos estuvieron juntos fueron a explorar el sendero. Makoto y Nitori los siguieron para cuidarlos. Yuina brincaba de piedra en piedra, intentando mantener el equilibrio, Taichi iba de la mano de Kou, las dos recolectando piedritas que les llamaban la atención. De pronto Yuina resbaló, cayó y se le rompieron los lentes.

-Yu ¿estás bien? –preguntó Kou mientras revisaba los lentes.

-Sí… Au –rió mientras se sobaba, Tai se puso de cuclillas y le puso una mano en la cabeza.

-Torpe –se unió a la risa.

-¿Están bien? –preguntó Nitori, levantó a Yuina y revisó los lentes. -Tal vez debamos volver.

-¡Sí veo! –exclamó Yuina antes de correr, Makoto rió, sus amigas lo siguieron con risas.

-Es bueno ver a Kou así –dijo Nitori con una sonrisa.

-La quieres mucho ¿verdad? –preguntó Makoto, el otro asintió. Todos sabían que Kou era como una sobrinita de Nitori y que se querían como si tuvieran esa relación de sangre.

Yuina sí veía, pero no lo suficiente así que a medio camino tomó la mano de Taichi para guiarse con más seguridad. Entonces apareció frente a ellos, a un lado del sendero, iluminado por una luz verdosa que se colaba entre los árboles… un estanque de agua cristalina, con peces de colores, tan grande como la alberca donde los bebés empezaban a nadar, con el agua en movimiento gracias a la pequeña cascada de un metro de alto que depositaba ahí sus aguas. Makoto miró nervioso a su hija. Ella veía el agua con los ojos brillosos, su sonrisa iba creciendo. También los ojos de Kou brillaban.

La mano de Tai soltó la de Yuina, parecía estar teniendo una pelea interior. Makoto no le despegaba la mirada, esperaba que no fuera a hacer lo que pensaba. Tai jaló su chamarrita hacia abajo, su papá suspiró aliviado pero de pronto tanto la chamarra como la playera, los shorts, los tenis y las calcetas descansaban sobre la tierra y la pequeña corría hacía el agua.

-¡Taichi! –Makoto no fue lo suficientemente rápido para evitarlo, miró a alarmado a su hija antes de suspirar. –Se puso el traje de baño otra vez… -sonrió, ni ella ni Haru tenían remedio.

Kou también se quitó los zapatos y las calcetas y se sentó en la orilla a mojar sus pies, pateando el agua. Yuina no se quiso quedar detrás y antes de que ningún adulto pudiera hacer nada ya se estaba metiendo en ropa interior al agua. Taichi cerró los ojos, nadando calmadamente, sonriendo al sentir el agua acariciar los dedos de sus manos. Yuina de pronto la alcanzó y le jaló un pie, Kou se les unió y saltó sobre ella para hundirla. Estuvieron jugando un rato para luego regresar corriendo a comer.

Luego de la comida todos fueron a pasear. Tomaron otro sendero y llegaron a un pequeño pueblo donde había una pequeña iglesia ya vieja. Taichi entró con curiosidad, de una mano llevaba a Yuina y de la otra llevaba a Kou. Los demás esperaban fuera, jugando con los más pequeños o platicando. No había en ese momento nadie en la iglesia a parte de ellos tres. Se pusieron a jugar a que se casaban. Tai y Yu fueron los novios y Kou era el sacerdote, al final olvidaron a lo que jugaban originalmente y terminaron jugando a cazar vampiros. Para el atardecer ya estaban todos cansados, acostados o sentados en el pasto, mirando las nubes pasar lento. Taichi se echó sobre el estómago de su papá.

-Esa iglesia a la que entraron se parece a la iglesia donde nos casamos tu papá y yo –dijo Makoto mientras acariciaba su cabello.

-Quiero saber de cuando se casaron –dijo Taichi sonriente, su papá asintió. -¿Cuándo volvamos a casa? –volvió a asentir antes de besar su frente. -¡Ya vámonos! –rió.

Poco antes de que anocheciera volvieron. Taichi se bañó rápido y esperó ansiosa a que su papá estuviera listo. Cuando Makoto entró ella le hizo espacio en su cama.

-Tuvimos dos bodas –dijo Makoto mientras se acostaba a lado de Taichi. –Pero solo nos casamos una vez.

-No entiendo –dijo la pequeña.

-Nagisa y Rei siempre fueron más acelerados que Haru y yo. Ellos se hicieron novios primero y también se comprometieron antes. Nos pidieron que fuéramos sus padrinos así que Haru, Rin y yo les ayudamos mucho con la preparación de su boda.

Nagisa estaba muy impaciente y Rei ocupado con el trabajo. Haru y yo nos encargamos de buscar dónde se casaría porque en este pueblo en ese entonces no se podía ni proponer que dos hombres se casaran.

-Eso sí lo entiendo –dijo Taichi con un puchero. –Las personas son tontas.

-Taichi…

-Lo siento –se sonrojó un poco, Makoto suspiró.

-En un pueblo cercano encontramos un lugar donde los casarían tanto en la iglesia como en el registro civil así que empezamos a organizar todo ahí. Con Nagisa actuando en su primera serie importante y Rei trabajando mucho, gran parte de la organización la decidimos sin ellos. Intentábamos organizarles una gran fiesta como uno quería pero tan tradicional como el otro quería. Nos tardamos como medio año pero por fin estaba todo listo: la iglesia, las invitaciones, los trajes, todo lo que necesitábamos.

Un mes antes de la boda, Haru y yo nos comprometimos pero todavía no habíamos pensado en cuándo queríamos casarnos pero más o menos planeábamos que sería al año siguiente –sonrió. –Cuando las flores de los cerezos estuvieran bien abiertas. Nuestros padrinos iban a ser Nagisa, Rei y Rin. Quedaron en ayudarnos en cuanto ya terminara la boda que estábamos organizando. Ya estaba todo listo y entonces nos dimos cuenta de que algo nos había faltado, la despedida de soltero.

-¿Qué es una despedida de soltero? –preguntó la pequeña.

-Es… como una fiesta para grandes…

-¿Y qué tiene de especial?

-Pues… -pensó en el trabajo nocturno de Rin, reprimió una risa. –Dile a Haru que te explique –sonrió pero solo recibió un puchero como respuesta, decidió continuar antes de que hubieran más preguntas. –Rin y Nitori organizaron la fiesta, iba a ser dos días antes de la boda. Nos encontramos todos en un… un… un salón de fiestas… -se sonrojó un poco. –El caso es que estábamos empezando la fiesta cuando de pronto le llamaron a Rei, había problemas en el trabajo y no lo necesitaban en el laboratorio cercano si no en Tokyo, era una emergencia y no iba a poder llegar a la boda. Nagisa quería llorar, estaba haciendo berrinche y Rei intentaba encontrar a alguien que pudiera suplantarlo pero no encontraba a nadie.

Mientras nosotros intentamos arreglar las cosas con el jardín donde iba a ser la boda, con la iglesia y todo pero no nos querían cambiar el día y no nos iban a devolver nada del dinero pagado. Nagisa ya estaba llorando y Rei intentaba calmarlo, no sabíamos que hacer. De pronto, Nagisa se levantó y gritó "¡Rei-chan! ¡Casémonos ahora!" –lo imitó, ambos rieron. –Rei no lo dudó así que en menos de lo que tu papá se tarda en quitarse la ropa –se puso rojo. –En menos de lo que canta un gallo estábamos ya en los coches conduciendo a toda velocidad al registro civil del pueblo de al lado.

Cuando llegamos ya iban a cerrar pero Rin le coqueteó a las secretarias y las distrajo así que pudimos entrar hasta donde estaba el juez, quien estaba a punto de irse. Creo que le pagaron mucho o algo así porque aceptó casarlos a esa hora. Haru y yo firmamos como testigos y en menos de media hora Nagisa y Rei ya estaban casados.

-Oh… ¿Entonces no tuvieron fiesta?

-Espera, Tai-kun.

-Quita el kun –hizo un puchero, Makoto besó su frente.

-Nagisa y Rei ya estaban casados y Rei se fue directo a Tokyo. Ahora solo teníamos que ver qué hacer con toda la fiesta que habíamos organizado. Nagisa fue el que nos dijo qué hacer, dijo "¡Haru-chan! ¡Mako-chan! Se esforzaron mucho así que… ¡Usen nuestra boda!" –lo volvió a imitar, rieron.

-¡Así se casaron! –exclamó contenta.

-Sí –rió. –Lo hablamos una hora y entonces decidimos que lo haríamos. Al otro día estuvimos llamando a nuestros familiares y demás pero debido a lo precipitado que fue no fueron muchos a la fiesta y no nos casamos legalmente, solo fue la fiesta.

Quedamos que yo esperaría en el altar y Haru caminaría por el pasillo. Nagisa no me dejó ver a Haru desde la mañana. Gou estuvo ayudándonos junto con Momo. Estaba muy nervioso, mi mamá intentaba calmarme pero no podía. Los invitados empezaron a llegar y me puse más y más nervioso. A jalones me llevaron hasta el altar y me dejaron ahí esperando, entonces empezó la música y se abrieron las puertas por donde Haru entraría.

Llevaba el traje de Rei, le quedaba grande –sonrió. –Se veía adorable… estaba sonrojado y tenía una cara extraña, como si sonriera pero a la vez no. Caminó rápido hasta llegar a mí, le sonreí y se relajó. Nos tomamos de las manos, los dos estábamos temblando. No me acuerdo qué dijo el padre, no nos importaba. Haru estaba sonrojado y no me dejaba de ver, a veces nos daba risa y a veces solo nos veíamos. Dijimos que aceptábamos estar siempre juntos, entonces sonrió como solo lo he visto hacerlo en otra ocasión –suspiró sin dejar de sonreír. –Lo besé y me respondió, nos abrazamos y nos seguimos besando hasta que nos distrajo Nagisa –rió. –Esa fue nuestra primera boda, la otra fue la del civil pero no hubo fiesta ni nada.

Taichi suspiró con una sonrisa en su rostro, a su corta edad ya le gustaban los romanticismos. -¿Cuándo fue la otra vez que sonrió así?

Makoto sonrió con mucho cariño. –Cuando te sostuvo en sus brazos por primera vez –besó su mejilla y la tomó por sorpresa entre sus brazos como si fuera una bebé, se puso en pie y la meció. –Así y sonrió –rió y besó la nariz de su hija.

Ella rió y se abrazó a él. Finalmente la acostó y arropó con las cobijas. –Te quiero, Taichi.

-Te quiero, papi –sonrió y bostezó. Makoto salió de la habitación dejando la puerta un poco abierta. Le marcó a Haru cuando estuvo acostado en su cama.

-Makoto… -susurró su esposo.

-¿Haru? ¿Estás bien? Te oyes… raro.

-Makoto… El agua se siente vacía.

-¿Cómo que el agua se siente vacía? –empezó a preocuparse.

-Si no estoy en ella contigo o con Taichi…

Makoto sintió una opresión en el pecho y luego sonrió como idiota mientras intentaba controlar la lágrima que se quería escapar de uno de sus ojos esmeralda. –Te amo, Haru. Vuelve pronto…

-.-.-.-.-

¡Listo! Séptimo capítulo. Espero les haya gustado =D Muchas gracias por leer y por los reviews :3

Espero no tardarme con el próximo capítulo.

Me marcho por ahora.

Toda idea, sugerencia, comentario, reclamo, etc. es bienvenida ;)

Y si quieren spoilers pueden tenerlos en mi tumblr xD estoy como KailenAeryn

¡Que la fuerza los acompañe!