Abrió los ojos lentamente, mirando a su alrededor. Podía sentir como un dolor certero se apoderaba de ella, queriendo sujetarse la cabeza por ello. Sin embargo, no podía apenas moverse debido a que se encontraba dañada, y con tubos sujetos a su cuerpo, seguramente para comprobar que estaba completamente bien.
Entonces, cayó en la cuenta sobre gran parte de las cosas que habían sucedido. No era consciente de si había matado a alguien, pero tenía miedo de que hubiese sido así. ¿Cómo podría vivir con esa carga si así fuese? Con el hecho de haber podido causar daño en las personas a las que quería. Porque el recuerdo de haber lanzado a Cat por la ventana, de haberle casi matado, era una de las cosas que más daño le estaba causando en su corazón.
Giró su rostro hacia su izquierda, encontrándose con los ojos oscuros de Alex, que la observaban con tristeza, y a su vez, alegría. Alegría de que estuviese ahí para ella. Alegría de volver a ver a la Kara de siempre. Pero verla así, destrozada, porque en cuanto sus ojos se encontraron, la rubia empezó a llorar, la devastó. Quería abrazarla y decirle que todo iba a ir bien, aunque ni ella misma estuviese segura de eso.
― ¿He matado a alguien?
El corazón de Alex se rompió. El temor de Kara era haber matado a alguien, el haberle arrebatado la vida a alguien inocente. El poder haber causado algo irreparable, algo que hacían esas personas a las que ella tenía que detener. Nunca había matado a nadie que fuese bueno, y en sí, a ningún malo. Los había detenido. Se había comportado como tenía que hacerlo. Y ahora tenía miedo.
―No, no has matado a nadie...
―Ha sido horrible―dijo, pasándose la mano por el rostro, sollozando―. Ha sido todo horrible...Eso, eso me hacía pensar cosas, cosas horribles...Utilizaba todos mis sentimientos en mi contra. Daba igual que fuesen buenos, que fuesen malos...No importaba, me hacía decir cosas. Cosas que pensaba. Pero las agravaba. Y todo lo que te dije a ti...Yo...Lo siento tanto...
―No, Kara, no. Soy tu hermana. Siempre te voy a querer, pase lo que pase, ¿vale?
― ¿Sí? ―Parecía que lo dudaba, con las lágrimas brillando en sus pupilas, a punto de deslizarse por su rostro.
―Sí...No te pienso dejar sola, nunca―aseguró Alex.
―De verdad, que lo siento.
Alex se quedó en silencio, empezando a llorar también. ¿Cuando se atrevería a contarle a su hermana la verdad? De confesarle lo de Astra, y también contarle sobre sus sentimientos ocultos por Max Lord, aunque este no fuese una buena persona. Esos sentimientos que la consumían. Esos secretos que la destrozaban, y a su vez, destrozarían su relación con su hermana.
―No lo sientas...Había algo de verdad en lo que decías―Kara se quedó en silencio ante eso―. Y tendremos que trabajarlo. Hablar entre nosotras. Ser sinceras la una con la otra―miró a Kara, sonriendo de lado, con tristeza. Kara buscó su mano y la apretó ligeramente, haciendo que la morena se sobresaltase un poco―. Pero lo haremos juntas, las dos.
―Te quiero―pronunció Kara, sin apartar la mirada de Alex―. Sé que no quieres quedar por encima mío, Alex...
―Sí que quiero. Cuando era pequeña sentía envidia de ti Kara, y ahora veo que eres más espectacular, mientras que yo...
―Eres mejor que yo Alex. Eres mi héroe―dijo con convencimiento Kara, sonriendo con tristeza a su hermana―. Esta noche, has salvado a la ciudad, y no solo a ella...Me has salvado a mí―murmuró, todavía con lágrimas en los ojos―. No eres perfecta, pero a la vista está que yo tampoco lo soy.
―Eso no importa ahora, Kara―decidió Alex, cabeceando―. Tienes que descansar―murmuró, acariciando la mano de su hermana.
― ¿Miss Grant se encuentra bien?
Alex se quedó observando fijamente a su hermana. Podía ver preocupación en su mirada, y algo más que no terminaba de comprender. Recordó como había reaccionado ante la sugerencia de que pudiese estar enamorada de la mujer mencionada, y se había enojado más de lo que esperaba. Sin embargo, era consciente de que su hermana no estaba preparada para hablar sobre nada, y menos sobre posibles sentimientos hacia su jefa.
―Está sana y salva...―escuchó el sonido de alivio por parte de su hermana, lo que hizo que sonriese.
― ¿Y los demás?
―También. Nadie de tus amigos está herido, Hank está genial, y yo también―Kara se puso algo tensa ante la mención de Hank, pero asintió. Muy dentro de ella le seguía apreciando, pese a que pensaba que había asesinado a su tía Astra.
―Me alegro...
―En serio, ahora descansa, Kara.
―De acuerdo...
―Te quiero.
La rubia asintió, viendo como su hermana salía de la habitación. Y sabiendo perfectamente a dónde iba a ir en cuanto se recuperase. Porque lo necesitaba. Sus ojos se cerraron un instante, sintiendo como el dolor de su corazón eclipsaba todo su dolor físico.
Recordaba como le había agarrado del cuello. Cómo le había susurrado que tenía pensado asesinarla...Como quería hacerlo, porque sus sentimientos estaban siendo más intensos de lo que ella pensaba. Porque cuando volvió a abrir los ojos, empezó a llorar, de nuevo, sin poder contenerse.
Porque los sentimientos estaban a flor de piel. Porque se sentía perdida, confusa, sin saber bien cómo comportarse, ni cómo reaccionar, porque ahora que empezaba a notar algo en su corazón cada vez que veía a Miss Grant en el trabajo, haber vivido todo aquello era demasiado para ella. Y por eso, necesitaba ir a su lado.
Porque en esos momentos, lo único que podría sanar su corazón roto, destrozado por esa maldad que había emergido de ella, serían esos ojos marrones centrándose en ella. Esas palabras que, aunque fuesen de desprecio, le servirían para entender el error que había cometido. Cómo se había estropeado todo.
Tenía que ver a Cat Grant, y comprobar si lo único que quedaba entre ellas dos, había desaparecido para siempre.
Era una noche preciosa. Se podían ver las estrellas brillar en el firmamento. Cat Grant se encontraba dentro de su despacho, preparándose una copa. Había sido un día intenso, en todos los sentidos. Recordaba las palabras de Kara, y también las de Supergirl. Ambas le habían dolido. Ambas habían servido para hacerle reflexionar. Hasta Supergirl en su peor día conseguía enseñarle una lección. Apretó ligeramente los labios, y decidió salir al balcón, para poder relajarse con la brisa, que era perfecta, y adecuada para la ocasión.
Se sorprendió cuando, al salir, vio sentada en una de las butacas a Supergirl, en el posa brazos, observando al cielo. Estaba claro, y las estrellas seguían reluciendo. Y la rubia estaba sumergida en las preciosas vistas que le concedía el alto de ese edificio. Tragó saliva, quedándose estática en el lugar. ¿Seguiría siendo la Supergirl mala, o sería la de verdad?
―Amo esta ciudad―escuchó su voz, y enseguida supo que no tenía nada que temer―. Amo cada lugar de esta ciudad...las luces, como se encienden a la hora de siempre. Me gusta el barullo de la gente por el día. Me gusta imaginarme a donde se dirige cada persona, o lo que están haciendo en cada momento. Es posible que ahora mismo, una familia esté cenando. Que una madre esté arropando a su hijo antes de dormir. Que unos amigos hayan quedado y estén tomando algo―Cat la observaba con fascinación, aunque no fuese a admitirlo. No en ese momento―. Otras personas quizás ya estén durmiendo, tranquilamente, pensando en que no les va a ocurrir nada malo...Y otros, en cambio, estarán asustados, temiendo que aparezca yo―Kara sonrió con tristeza, aunque sin apartar la vista del horizonte―. Amo cada lugar recóndito de esta ciudad...Y nunca he sido tan feliz como cuando he sido Supergirl. Hay un lugar que es como si fuese mi hogar, que lo necesito con todas mis fuerzas―se refería a ella, a Cat, a CatCo media, recordando que ya se lo había dicho una vez, siendo Kara, cuando estaba a punto de despedirla porque pensaba que era Supergirl. Era una ironía para ella pensar sobre eso...―, pero ser Supergirl...Era lo mejor. Ayudar a los demás era lo mejor―bajó la cabeza, suspirando―. Yo...
―Para―le ordenó Cat, soltando un sonoro suspiro―. ¿Crees que me has asustado? He escalado montañas más altas que esto, y créeme que he corrido peligro de caerme de ellas―se detuvo un instante, tomando aire―. Lo admito, me has asustado.
―Lo sé―pronunció Supergirl―, y lo siento. Sé que...
―No te disculpes―le interrumpió Cat, sin dejar de mirarla de reojo. Conocía a Supergirl. Sabía cómo era su alma noble, y sabía esa necesidad imperiosa por disculparse por todo el daño que había causado. Se humedeció los labios un instante, sin dejar de mirar a los ojos a la joven―. No va a ser fácil, ¿sabes? ―Preguntó.
―Lo sé.
Kara sabía perfectamente que no iba a ser sencillo volver a recuperar la confianza de la gente. Había sentido que había fallado a esa ciudad, que les había decepcionado, y eso no entraba en sus planes. No quería haber causado tanto daño a la gente de esa ciudad, porque aunque no les hubiese hecho nada en sí, había logrado causar daño en ellos.
―Sin embargo...No digo que sea imposible―escuchó murmurar a Cat mientras que ella la miraba de nuevo, con un gesto en su rostro que mostraba su preocupación, y a la vez, desconcierto, como si esperase que Cat grant no le fuese a decir nada más―. Creo que si hay alguien que se pueda volver a ganar la ciudad...Esa eres tú.
Fue contundente. Sus ojos estaban centrados en el rostro de Kara, y brillaban de una manera que la rubia hizo que se estremeciese de alguna manera u otra. Le transmitía tanto Cat con sus palabras, con su mirada, que le hacía sentirse que estaba en el lugar adecuado. Con Cat Grant, siempre estaba en el lugar ideal, aunque no terminase de entender la razón de aquello.
Asintió en silencio, mientras que su jefa daba un sorbo a su copa, sin dejar de observarla. Se preguntaba Supergirl si debía de dudar de si era ella todavía. O si dudaba de ella. Lo entendería. En cierta manera. Pero ver que la mujer permanecía a su lado pese a todo, y esas buenas palabras que había dicho de ella, le habían hecho sentirse mejor en cierta medida. Habían hecho que se le escapase una leve sonrisa. Aunque enseguida volvió a ponerse seria, pues no creía merecer poder estar así, sentirse en cierta manera, aliviada.
― ¿Puedo quedarme aquí un rato, con usted?
Miss Grant entonces la volvió a mirar, con los labios entreabiertos. No se esperaba eso por su parte, aunque si debía de ser sincera, fue reconfortante descubrir que la joven heroína quería estar allí. No sabía si iba a necesitar su presencia, pero no la iba a dejar. No dejaba de confiar en ella ciegamente. No iba a dejar de estar al lado de ella, en ningún momento.
―Por supuesto.
Fue una respuesta escueta, pero eso sirvió para que Kara sonriese, tranquila. Se acercó al hormigón que tenía Miss Grant como barandilla para apoyarse en el balcón, y colocó los brazos ahí, quedándose mirando a las estrellas. Contemplando el firmamento. La mujer más mayor se quedó mirando con detenimiento a la joven, y finalmente, se decidió a acercarse.
Kara contuvo el aliento al notar a la otra tan cerca, y eso le hacía sentirse perdida y confusa. Era extraño, porque ya había tenido a Cat mucho más cerca incluso. Y sin embargo, que se pusiese tan nerviosa al poder percibir el latido de su corazón, la estaba desorientando por completo. ¿Por qué sentía eso al tener a su jefa tan cerca de ella? ¿Qué era lo que había cambiado para ella, para que todo aquello le resultase tan distinto?
Sin embargo, lo que hizo que se paralizase fue notar la mano de Cat apoyarse en su hombro. La miró de reojo, sin hacer ningún movimiento, encontrándose con que su jefa miraba al cielo también, con la mirada perdida en este. No quería que se rompiese ese momento nunca. No quería que todo aquello, que parecía tan frágil, acabase desapareciendo.
En ese instante, no pudo dejar de pasar por su mente la canción de Ed Sheeran, de "All of the stars", ni de tatarearla internamente, mirando de reojo a Cat, que parecía sumergida en sus propios pensamientos. Su corazón se le estaba acelerando, y podía notar con el tacto que el corazón de su jefa iba a un ritmo algo más rápido de lo normal, pero a su vez lento, como si se mezclase. Y a Kara le parecía tan fascinante, tan misterioso, que veía a su jefa como un misterio. Un misterio tan hermoso que ni ella misma era capaz de comprenderlo.
―Muchas gracias, Miss Grant―se atrevió a pronunciar, tan suavemente, que no parecía haber roto ese cómodo silencio que se había formado entre ellas.
Giró su rostro, encontrándose sus ojos con los de la mujer, que parecía estar escrutándola, analizándola con atención. Contuvo de nuevo la respiración, como si no terminase de aguantar del todo la mirada de su jefa. Pero no porque le pudiese imponer, sino por algo más que no era capaz de definir.
―De nada, Supergirl...
Al día siguiente, Kara apareció por la oficina, mirando a su alrededor. No parecía haber apenas destrozos, aunque sí había gente en el despacho de Cat. Suspiró, colocándose mejor las gafas, y se acercó a su lugar de trabajo. Pudo ver como Winn le dedicaba una sonrisa suave, cálida incluso, aunque, a su vez, Siobhan parecía querer fulminar a Kara con la mirada. No entendía bien la razón, porque no había hecho nada para poder molestar a la joven, o eso era lo que creía.
― ¿Qué le ocurre a Siobhan? ―Se interesó Kara por la mujer, mientras que Winn seguía colocando las cosas de su mesa, lanzando una mirada rápida a la morena, que les estaba observando.
―Nada, nada...
La joven notó como el chico parecía tensarse, apretando los labios levemente. Sin embargo, decidió no hacer comentario sobre eso. Debían de estar mal, pese a que entre ellos parecía haber surgido algo especial, aunque no sabía definir bien de qué se trataba. Suponía que no le terminaba de agradar el hecho de que el chico estuviese con la morena. Casi parecía que no le tenía lealtad, aunque supiese que no era cierto. Pero ella quería quitarle su puesto, y que Winn se hubiese posicionado de su lado le había dolido. Quería que él fuese feliz, igualmente, por lo que no se iba a interponer entre ellos.
―Si necesitas hablar...
―No hay nada de lo que hablar―Winn dedicó una sonrisa suave a Kara para que no estuviese preocupada.
―Winn, sé que entre Siobhan y tú...
―Entre Siobhan y yo no hay nada―declaró el hombre.
Kara entreabrió los labios, pero no le respondió. Entendía que él no quería hablar de ello, sobre todo por el hecho de que acababa de dejar claro que la cosa con Siobhan no había ido a ningún lado. Suspiró, asintiendo, con una sonrisa triste, y se giró, encontrándose con los ojos de Cat Grant, que la estaban vigilando desde su despacho. Tragó saliva, recordando las cosas que le había dicho en su despacho, como Kara, y eso hizo que estuviese empezando a tener miedo por su propio puesto.
No hizo falta que le dijese nada, porque el gesto que hizo, le indicó que fuese a su despacho. La rubia se giró, recibiendo una mirada de ánimo por parte de su compañero, mientras que Siobhan sonreía con algo de cinismo, esperando quizás que ella fuese despedida. La miró de soslayo, un poco molesta, y temerosa de que el deseo de la otra mujer se cumpliese. Se mordió el labio inferior. Tenía que asumir las consecuencias.
―Kerah, siéntate.
La voz de Cat cuando se acercó a la mesa casi parecía suave, pese a todo lo que había sucedido. Y eso hacía que se asustase más. No quería que fuese calmada, ni que le fuese a comunicar su despido de esa manera. Por lo que, por una vez, no hizo caso. Permaneció de pie, mirando fijamente a su jefa.
―Miss Grant, sé lo que va a decirme...
― ¿Ah, sí? ―La mujer parecía interesada, con una especie de sonrisa dibujada en su rostro. Una sonrisa que Kara no sabía cómo interpretar, exactamente―. Habla, soy toda oídos...
―Sé que me va a despedir―la otra se quedó en silencio―. Y lo entiendo. Mi comportamiento de ayer estuvo fuera de lugar, no fue adecuado decirle todas aquellas cosas...No fue justo―admitió, un poco nerviosa―. Lo que quiero decir con esto, es que...No hace falta que me despida, puedo irme yo por mi propio pie.
Le dolía decir todo aquello, pero era lo que había. Había dicho cosas que hacían que estuviese arrepentida. No solo lo que había dicho, sino lo que había hecho con respecto a Cat. Como Supergirl. Aunque ese detalle su jefa no lo supiese. Contuvo el aire al ver los ojos de Cat fijos en ella, como si la estuviesen analizando, como si buscasen que se estaba disculpando de mentira, cuando estaba siendo sincera. Era cierto lo que le había dicho a la mujer más mayor, y a su vez, no lo era. Porque se había sentido celosa de Siobhan, y admitir eso le podía un poco, aunque fuese la verdad. Acabó bajando la mirada, avergonzada, intimidada. Solamente Miss Grant era capaz de hacer aquello.
―No pienso despedirte, Kara―alzó la vista. ¿Acababa de escuchar lo que había oído recién, o eran imaginaciones suyas?―. Ciertamente, tú comportamiento estuvo fuera de lugar...―Miss Grant se quedó en silencio, como si dudase de seguir―. Pero es cierto que nuestra relación no es profesional solamente...Es algo que ninguna de las dos podemos evitar―concedió. El corazón de Kara dio un brinco por eso. No sabía qué pensar sobre esas palabras―. Y tenías razón, no tenía ninguna razón para castigarte, porque pese a tus fallos, siempre has sido una buena asistente...La mejor―añadió.
Kara sonrió a duras penas. Se sintió como la primera vez que la vio. Intimidada por esa mirada, felina y a su vez fiera, como si pudiese asesinarte con ella. Había creído que no conseguiría el trabajo, porque no resaltaba en nada. Y sin embargo, Cat Grant le concedió una oportunidad. Y ahí estaba, dos años después, en frente de esa mujer que había sido su jefa, y en algunos momentos, llegó a ser hasta su confidente. El pensar en esos instantes hacía que en el interior de Kara invadiese una especie de calor cómodo, que se la iba haciendo cada vez más familiar.
―Entonces...―Se detuvo, esperando que Cat dijese algo más.
―Puedes volver a tus quehaceres, Kara. No te voy a despedir...Aunque prepárate, va a ser una semana muy larga...―Sonrió con algo de cinismo al decir eso, cosa que la joven esperaba, sonriendo un poco.
―Está bien, Miss Grant... ¿Necesita algo?
―Que envíes esto por correo―señaló los sobres que tenía encima de la mesa―. Es urgente.
Kara asintió, acercándose y recogiendo los sobres. Se giró, caminando hacia la salida, con una leve sonrisa dibujada en su rostro.
― ¿Kara?
La aludida se giró, volviendo a encontrarse con los ojos de Cat. ¿Por qué cada vez que se encontraba con su mirada, sentía que su corazón se encogía con más fuerza? Podía hasta notar el calor en sus mejillas, una cosa que esperaba que no se notase, porque capaz la acabaría delatando, aunque no supiese exactamente sobre qué.
―¿Sí, Miss Grant?
―Una cosa más...―Kara esperó con paciencia, y con cierto interés―. No me vuelvas a mirar como lo hiciste ayer...Con odio...Por favor.
Esa voz tan suave, tan suplicante, hacía que Kara tomase aire, y que lo contuviese. Notar esas cosas no solamente en sus palabras, sino en la mirada que su jefa le estaba lanzando, hacía que se estremeciese por completo. Sostuvo los sobres como podía, apretando los labios, evitando suspirar. Si hacía eso, iba a quedar extraño, sobretodo con su jefa.
―No pienso volver a hacerlo...
Estuvo tentada de llamarla Cat, porque en ese instante, había surgido un ambiente íntimo que le estaba gustando. Era en cierta manera, agradable. Le resarcía saber que entre ellas aún existía ese vínculo. Un vínculo que se iba fortaleciendo cada vez más y más, aunque pareciese que entre ellas esa conexión se hubiese podido romper.
Salió del despacho, con los sobres, y una sonrisa en el rostro. Siobhan la miró de reojo, manteniéndose seria. Kara sonrió para sus adentros, puesto que seguramente que la morena le estaba maldiciendo, pero no le importaba. Solamente era relevante para ella el hecho de que Miss Grant no le había despedido, y que quizás le importase el hecho de que ella pudiese sentir odio hacia ella. Pero eso nunca iba a suceder. No podía odiar a su jefa. Le era imposible, aunque muchas personas si pudiesen resultarles odiosa, sobre todo por su carácter.
― ¿No te ha despedido? ―Quiso saber Winn, esperando que la respuesta fuese negativa.
―No―confirmó ella, haciendo que el chico sonriese―. Me ha dado esto para que lo envíe con urgencia...Ahora me tengo que esforzar más, no quiero volver a estropearlo.
Siobhan estaba escuchando en silencio, disimulando que seguía con su trabajo. Podía notar la mirada boba de Winn, aunque este lo disimulase como fuese capaz. Detestaba todavía más a la rubia por eso. Tenía el apoyo de la persona más poderosa de National City, y a su vez, tenía completamente enamorado al chico que a ella le gustaba. Apretó un poco el ratón con fuerza, algo más de la necesaria. En ese instante, sintió una especie de chirrido agudo en su oído, haciendo una leve queja. Winn y Kara se giraron, un poco preocupados, al escuchar a la morena.
― ¿Siobhan? ¿Todo bien? ―Se interesó Kara. La aludida asintió, queriendo quitar importancia al asunto.
―Sí...Ha debido ser un simple dolor de cabeza, eso es todo...―"Tienes que matarla...". El rostro de Siobhan al escuchar eso cambió por completo, aunque no dijo nada. ¿Qué sucedía?―. Creo...Creo que voy un momento al baño.
La mujer se levantó de golpe, dirigiéndose hacia el lugar que había indicado. Cerró la puerta tras de sí, dirigiéndose al lavabo para aclararse el rostro con agua. Pasó bien las manos empapadas por todo su rostro, refrescándose así. Cuando se quiso dar cuenta, y volvió a alzar la vista, clavó sus ojos en el rostro reflejado en el espejo. Entreabrió los labios, bastante sorprendida. La figura de una mujer con el cabello blanco, y con un traje mezclado con ese mismo color y con el negro, resaltaba su figura. Un rostro blanquecino, con labios negros, con líneas blancas sobre estos, la estaba observando con atención.
Se giró, asustada, buscando con la vista a esa persona, o ser, o lo que fuese. Pero no había nadie allí presente. Estaba solamente ella. Volvió a voltearse, algo alterada, pero no encontró rastro de la otra en el reflejo del espejo. Solamente estaba su rostro, como siempre había estado ahí. Tragó saliva, nerviosa, y después apartó la vista de ahí, apoyándose en la pared del baño. No podía dejarse llevar por el miedo. Tenía cosas más importantes que hacer. Sin embargo... ¿Por qué no podía dejar de tener esa sensación de pánico ante el desconocimiento de no saber lo que le estaba ocurriendo?
Kara se despidió de Winn, aunque un poco preocupada por Siobhan. No se llevarían bien, porque ambas tenían conflictos de intereses, pero eso no quitaba para que se preocupase o no. Apretó los labios ligeramente, dirigiéndose al ascensor. En ese instante, James apareció por otro lado, como si la estuviese interceptando. Parecía querer hablar con ella, aunque ella no tenía muchas ganas.
La noche en la que había actuado con la kriptonita roja, había estado seduciendo a James, pero porque sabía que Miss Grant estaba allí, por la fiesta, y que los estaba observando. Y esa yo que tenía quería que Cat se enojase, aunque ella no entendiese porque tendría que molestarse su jefa por lo que estaba sucediendo. Hasta le avergonzaba el hecho de que Lucy lo hubiese visto, cuando ella había dejado claro que no iba a tener nada con el hombre. Pero le usó, le utilizó. Y eso también le hacía sentirse mal, porque era su amiga, y eso los amigos no lo hacían.
―Kara...
―Tengo un poco de prisa, James. Tengo que mandar esto por correo para Miss Grant.
El hombre entreabrió los labios, pero decidió ir tras ella, entrando en el ascensor con la chica. Kara no pudo evitar ruborizarse sin poder evitarlo, mordiéndose el labio inferior, soltando un suspiro pesado. Esperaba que el chico no fuese a comentar nada de lo sucedido.
―Kara, quería hablar de lo del otro día...
― ¿Lo del otro día? ―Quiso hacerse la desentendida, carraspeando.
―Lo de la fiesta...Sé que no estabas en tus cabales, pero quería saber si eso podría ser de verdad...
Ante ese hecho, Kara le miró entrecerrando los ojos, negando con la cabeza rápidamente. No podía estar sucediendo eso. No dos veces. Había pasado eso con Winn y había tenido que vivir el mal trago de rechazarle, a punto de perder su amistad. No sabía si el muchacho seguía sintiendo cosas, pero si era así, esperaba que eso dejase de ser así pronto.
―James, yo...
En ese instante, hubo un sonido estruendoso, que hizo que el ascensor se quedase quieto, y se apagasen las luces de este. Contuvo el aire, mirando al hombre con cierta alerta en la mirada. Sin embargo, lo que quizás le preocupaba era el hecho de que no podían salir de ahí. Podría usar sus poderes de Supergirl, pero estaban en la oficina, y sabía que Miss Grant tenía cámaras, que estaban grabando, así que no tenía opción más que esperar.
James la miró también alerta, aunque no dijo nada. Sabía que estaba pensando lo mismo que ella. Estaban atrapados. Y si bien tal vez para él era una oportunidad de poder hablar con Kara, para ella era lo contrario. No quería tener esa conversación con James. No quería volver a fallar a Miss Grant. No quería defraudar a Cat.
―Kara...
―James, no, por favor.
―No, necesito hablar contigo...Necesito confesarte lo que siento―ella sacudió la cabeza―. Lo que siento por ti...
―James, para, por favor...
―Kara...―hizo una pausa, tomando aire―. Estoy enamorado de ti.
Y entonces, ella suspiró.
De nuevo estaba sucediendo lo mismo. Otra vez.
Buenas buenas :3 Este capítulo es más tranquilo, en parte, porque no hay nada sobre peleas ni nada, pero creo que es un capítulo que es más intenso en temas de sentimientos. De Kara herida. De viéndose como hay un cierto desarrollo en los sentimientos entre Cat y Kara, y también que James se confiese...Además de que también se empieza a dejar caer la conversión de Siobhan a Silver Banshee... ¿Qué es lo que va a ocurrir ahora?
Con respecto a mis otras historias, mis dos historias, que me estáis preguntando por ellas, van a tener continuación, pero ahora no ando inspirada con ellas, y no me gusta escribir de manera forzada...Entiendo que los que lo leéis tenéis ganas de que prosiga y pido perdón, y voy a procurar actualizar lo antes posible. Espero que disfrutéis de este capítulo, porque dentro de poco empezaremos con capítulos bastante interesantes :3 Un besuco, y muchas gracias por leer y comentar. Me anima saber que a tanta gente le está gustando esta historia.
